-Eimy, Eimy levántate!- era la tercera vez que la zarandeaba, ya estábamos sobre la
hora para ir al trabajo, era jueves, detesto los jueves, saque la ropa que me iba a
poner del armario y la coloque extendida sobre mi lado de la cama, y volví a intentarlo.
-Eimy párate de la cama ahora si no quieres que te lance yo misma al suelo-.
-Liz, solo un rato mas, diez minutos... si?- se estiro y desperezo parecía una criatura
adorable con todo su cabello revuelto y las sábanas pegadas de su redondeada cara, pero
hoy no había tiempo para eso, no había tiempo para entretenimientos, sin alejar mi mal
humor le comunique.
-Preparé café y tostadas, apresúrate... comenzaré a desayunar sin ti- Salí de la
alcoba directo a la cocina, eran cerca de las siete de la mañana y la temperatura del
día era agradable, no habitúo levantarme con los ánimos tan ásperos lo que pasa es que
Eimy suele olvidar lo importante y complicado que pueden llegar a ponerse los jueves
para mi. Estamos juntas desde más de un año, vivimos en su apartamento queda más cerca
de su trabajo que del mío pero ella no tiene auto así que es algo justo. Preparo varias
tostadas con mermelada mientras escucho un poco de música de la emisora local, sirvo
jugo de naranja para ella y solo un café simple para mí.
-Hola- algo mas despierta y cubierta por su bata de baño aparece Eimy en la cocina.
-Hola- le contesto, entra y tomando uno de los banquitos se sienta a mi lado, un
delicado beso roza mi mejilla.
-Me quede dormida otra vez... lo siento- mueve su plato y se sirve de desayuno.
-Tengo que estar en la oficina con el contador a las 8:30, y el resto de la mañana la
ocuparé explorando terrenos, los peritos irán conmigo.
-Lo se, ya me lo dijiste...
-Si lo sabes por qué no haces un esfuerzo por agilizarme las cosas?... no es mucho lo
que te pido- no le estaba gritando, mas bien sobrepasaba lo sereno con adecuada voz
modulada, pero Eimy me conocía de mas como para saber que estaba molesta.
-Liset no te parece que es muy temprano como para empezar a discutir?- tomó un sorbo de
su jugo y enfocó su atención a mi respuesta.
-Si te acuestas tarde te levantas tarde, si te levantas tarde me retardas y si me
retardas me fastidia y si me fastidias terminamos discutiendo- cuando estoy de estos
ánimos se me encoge el estómago y no puedo comer, terminé con mi café y fui hasta la
nevera por una botella de agua.
-No quiero ser un fastidio para ti... te he dicho un montón de veces que no es necesario
que me lleves al trabajo, por el subterráneo en cuestión de 15 minutos puedo llegar a
el, así no tendrías que esperarme- como notaran no solo se fastidio mi mañana, también
había arruinado la de ella, recorte distancia entre las dos, con sinceridad trate de
excusarme.
-No eres un fastidio para mi de acuerdo?...- espere toda la atención de sus ojos verdes
y continué -no es carga llevarte hasta la oficina, me siento mas segura llevándote que
dejarte expuesta a posibles peligros viajando por el subterráneo.
-Hablas como si fueran a robarme o violarme, no puedes ser tan paranoica- también dejó
su comida a medio comer y se puso a lavar los platos. -Puedo defenderme, antes de
conocerte me conducía de ese modo, nunca se me presento nada.
-Voy a llevarte y punto, no hablare mas de esto- regresé al cuarto, fácilmente podríamos
pasar el día entero discutiendo sobre ese asunto, ella diría una cosa y yo otra sin
acordar absolutamente nada, en ciertos asuntos simplemente no podíamos coincidir
jovialmente. No tardo en unirse a mi, sacó su propia ropa, vestiría de pantalón al igual
que yo, un elegante conjunto de chaqueta color beige, el pantalón se le entallaba un
poco, en las últimas semanas había subido de peso, este momento lo aprovechaba para
hacerle bromas pero hoy sin pensarlo lo rechace, yo también iba de chaqueta larga de
color gris a juego con el pantalón. Después de vestirnos tomamos maletines y carpetas,
mi portátil y los celulares, nos dirigimos al estacionamiento.
*****
Odio estas mañanas en las que Liz todo lo considera intolerable, se que los jueves son
sus días fatales, siempre tiene mas trabajo y recae sobre ella mas presión de la normal,
es ingeniero civil, y los días como hoy los utiliza para sus asambleas y reuniones
presupuéstales y las compra-venta de terrenos en condiciones para la construcción, vamos
en el elevador, a pesar de su semblante no puede ocultar lo hermosa que es, un grácil
maquillaje enaltece su angulado rostro, el largo cabello negro perfectamente cepillado
lo lleva repetidamente hacia atrás con su mano izquierda pero este no le hace caso y se
rueda hasta cubrirle parte del rostro, el elevador se detiene y se yergue mucho mas
alta de lo que es.
Lléganos al auto, quita los seguros para que yo pueda entrar, cierra su puerta y yo hago
lo mismo, todo lo que lleva lo coloca en el puesto de atrás yo coloco mi maletín y mi
carpeta en mi regazo. Enciende el auto y yo me ocupo de encontrar algo relajante en el
dial, se coloca sus lentes de sol, lleva su mano derecha detrás de su propio asiento y
gira lo necesario para retroceder.
TTTRUNNGG.
No llegamos a dar medio giro cuando chocamos con el lujoso y costoso vehículo de la
señora Bernarda, nuestra vecina.
-Que me lleven al mismísimo infierno!- Liz se quitó las gafas y apagó el carro, no
salio de él hasta que dejó de moverse.
Bernarda con sus manos en la cintura veía con desapruebo la abolladura que le causo el
parachoques a la puerta del copiloto, yo a su lado y Liz del otro también observamos.
-Cómo resolveremos esto?- Bernarda molesta pregunto a Liz.
-Solo fue un pequeño hundimiento llámame en la noche y lo resolveremos- Liz se encaminó
pero no llegó lejos cuando habló Bernarda.
-Qué te llame?!... no puedo andar por la ciudad con semejante agujero en mi puerta
Liset.
-Bernarda... Eimy y yo estamos un poco apresuradas, que te parece si te doy el número de
mi seguro y te entiendes con ellos, yo los llamaré y les informaré de lo sucedido- Liz
estaba en sus límites tomaba aire para tratar de calmarse, Bernarda es una buena mujer
pero puede ser exasperante si lo desea.
-Los trámites con las aseguradoras son tediosos y lentos, exijo una reparación inmediata-
Liz estrechó un poco los ojos y juraría que también dilato las pupilas.
-Mira Bernarda en este momento no cargo mis utensilios de latonería, siempre los llevo
es una pena que no los cargue hoy conmigo, tampoco tengo el dinero suficiente en la
cartera como para que vayas inmediatamente a un taller pero...- abrió la puerta trasera
del auto tomó su cartera rebuscó un poco y tomó una tarjetita y un bolígrafo -esta es la
tarjeta de mi seguro y te escribo el número de mi oficina, si no te atienden a tu gusto
llámame que yo te entregaré el dinero personalmente mañana- le extendió la tarjeta y la
mujer la tomó con desconfianza -estas de acuerdo?- pregunto Liz.
-Si- le dimos la espalda y tomando las manijas de las puertas nos quedamos de piedra
cuando oímos en trivial susurro -malditas lesbianas- el movimiento de Liz fue raudo pero
el mío aun más antes de que abriera la boca para soltar un rosario de insultos coloque
mi mano sobre la suya.
-No Liz, déjala- me miró fijamente por algunos macro segundos, todos los músculos de su
rostro y cuerpo estaban tensos, se volteo y vio como la vecina se alejaba en su auto y
volvió a mirarme.
-Vámonos- ya en marcha pidió mi atención -pásame el celular esta atrás- lo encontré pero
no se lo di -dámelo, qué esperas?
-Dime a quién llamar y dejaré tu recado, no hablaras por teléfono mientras conduces- me
miró con expresión extrañada y luego dirigió su atención a la calle.
-Las probabilidades de tener dos accidentes automovilísticos en menos de una hora son
ínfimas.
-Las cosas no hay que buscarlas.
-Y crees que lo que acaba de pasar yo me lo busque?
-Eres la única persona que conozco que se coloca lentes de sol para manejar en el
estacionamiento.
-Puedo ver sin problemas, prefiero ponérmelos allí que en la carretera conduciendo.
-No viste ese carro, los lentes te lo impidieron, por eso lo chocaste- se quedó en
silencio, esquivando el moderado tránsito de la ciudad, faltaban 20 para las 8:00.
-Llama a Cintia, cuéntale lo que pasó y dile que llame al seguro... y también dile que
llegaré algunos minutos tarde.
Llegamos sin más contratiempos a mi trabajo.
-Paso por ti a las siete.
-No, puedo irme sola, no te molestes.
-Puedo venir a buscarte Eimy, no es problema.
-Estoy segura, pero hoy sales más tarde de lo normal, no quiero que estés apurada en
terminar solo para venir por mí.
-Bien, nos vemos en casa.
-Nos vemos en casa- bajé del auto y vi como de distanciaba.
Eran alrededor de las diez de la mañana cuando Carrie se acercó a mí.
-Buenos días monedita.
-Hola Carrie- Carrie mujer de 41 años, soltera, un poco mas alta y corpulenta que yo era
mi gran amiga y compañera de trabajo, yo soy coordinadora de personal y Carrie es
inmediatamente mi superior en nivel jerárquico, me dice monedita porque según ella yo
soy una monedita de oro,... le caigo bien a todo mundo.
-Y esa cara monedita?... Peleaste con el ogro- a mi amiga no le cae Liset, nunca la
aceptó como mi compañera desaprobándola en todos los aspectos.
-No te refieras a ella de esa forma, sabes que no me gusta- le reprendí sin disgusto.
-Disculpa mi pesadez Eimy, no quise ofender, pero cuenta... por que tan triste?
-No es algo del otro mundo, comencé mal el día con Liz y se que ella tendrá un mal día
hoy me preocupo por ella- Carrie se me quedó viendo desconcertada.
-No se de que habrán discutido pero deja de preocuparte, Liset es adulta y sabe como
manejarse bien, has tú lo mismo- aquello me sonó como regaño materno y sin duda me
agrado, esta mujer no perdía el tiempo en demostrarme cuanto me apreciaba.
-Tiene sentido.
-Si, lo tiene, por cierto en la tarde quiero que te reúnas con Freddy Reverón para que
cuadren el problema de la subdivisión.
-Bien.
*****
-Quieres que te pida comida china?
-No Cintia, consígueme pollo frito de el restorán de Amelita con papas al ajillo- eran
la una y cuarto de la tarde, acababa de llegar de ver los terrenos con el perito, estaba
en mi oficina sola con mi secretaria.
-Qué tratas de hacer?... levantar el teléfono con la vista o qué?- Cintia se burlaba,
yo estaba reclinada de mi cómodo asiento de cuero detallando reflexivamente el teléfono
apostado sobre mi escritorio.
-Quiero llamar a Eimy- le dije sin dejar de ver el aparato.
-Y por qué condenación no la llamas?- mi secretaria se sentó en el mueble dispuesto ante
mi escritorio, con un suspiro le respondí.
-Discutimos esta mañana, dije un poco de cosas absurdas.
-Eso suele pasar en las discusiones, por qué no le llamas y conversas con ella más
calmadamente.
-no,... veré que puedo hacer mas tarde ahora pide el condenado pollo y algo para ti que
muero de hambre.
La tarde transcurrió sin pena ni gloria, estaba contenta porque la asamblea de las seis
se cancelo, tenía chance de ir por Eimy, ella suele salir a las seis treinta, tenía
tiempo más que suficiente para cruzar media ciudad y llegar a ella.
*****
Hacía un poco de calor, comenzaba a arreciar el verano ya había terminado mi trabajo y
me apresuraba para llegar a casa antes que Liz, baje por las escaleras y pronto llegue
a la parte frontal del edificio, todas las bombillas se encendieron evidencia de que
eran las seis treinta en punto, emprendía mi camino por el estacionamiento cuando oí mi
nombre.
-Eimy espera- era Freddy, acababa de tener una discusión delicada con él apenas diez
minutos antes, después de aclarar los asuntos de trabajo quiso acercarse a mi
físicamente, por su puesto yo lo rechace inmediatamente.
-Tengo prisa Freddy dejémoslo para otro día si?- yo no detenía mi marcha y el me seguía
muy de cerca, logró tomarme de un brazo y me paró en seco.
-No podemos dejar las cosas así- me dijo después de soltar mi brazo.
-Ya te dije claramente lo que pienso, nada de lo que te dije cambiará Freddy- el hombre
solo escasos centímetros mas alto que yo me observaba con desconsuelo.
-Desperdicias tu vida al lado de una mujer, ella no puede amarte como yo puedo hacerlo-
pero qué se había creído este?, no éramos amigos íntimos, solo teníamos el intercambio
necesario por cuestiones de trabajo y ahora según el esta perdidamente enamorado de mi.
-Eso es muy lindo de tu parte, pero yo la amo a ella y tu no figuras en ninguna parte,
así que por favor déjame ir- reinicie mi caminata pero de nuevo me tomó, con mas
vehemencia, me estrechó y comenzó a besarme con desatino.
*****
Espero que aun este aquí, debí llamarla al móvil, bueno ya estoy aquí ¿no?, un giro mas,
uff creo que ya se fueron todos.
-Pero que demo...!!- en cinco segundos coloque el auto ante Eimy y el cretino con quien
se estaba besando, no tenía ni idea de quién podía ser, sentí que mis sienes se movían
en mi cabeza al ritmo de mi corazón, sin molestarme a pensar salí del auto con la fuerza
de un torbellino, no parecía importarle o notar mi presencia, así que rápido me hice
notar, tomé al mal nac... de los cabellos y lo aparté a mas de cinco metros de ella, el
tipo era delgado no fue tan difícil, chilló del susto y del jalón. Eimy tenía la cara
toda roja y empañada, al verme trato de sonreírme y se abrazó a mí con fuerza.
-Oh Dios Liz gracias por...- la tomé de los brazos y la separé de mi cuerpo, en ese
instante lo noté, vi en sus ojos mi reflejo y supe que tenía el mismísimo demonio dentro.
-Quién es éste Eimy?... dime?!... por esto te urgía que no pasara hoy por ti?, para
encontraste con éste?- la sostenía con fuerza, obligándola a mirarme, su rostro mostró
gran conmoción.
-Liz no, no, no es lo que piensas... el me forzó yo no que...
-Me engañas Eimy? duermes con este hombre?...- la sacudí, pero no me respondía a lo que
le exigía, sus ojos se llenaron de lagrimas.
-Pues enterate, tu querida duerme conmigo... y no tienes idea de lo bien que lo pasamos-
el tipito estaba detrás de mi, solté a Eimy que no dejaba de mirarme ni yo a ella, me
sentí apaleada y con una derrota absoluta, mis hombros siempre erguidos cayeron sin
elegancia. Me acerqué más para que solo ella escuchara lo que iba a decir.
-Estas embarazada Eimy?... umm, te dejó embarazada y por eso me dijiste que querías
intentar tener un bebe... por qué ya lo llevas dentro? Es eso?- algo se rompió, no se
si fue su alma o la mía o la de ambas, pero puedo asegurar que algo dejo de ser lo que
era. Sentí una mano en mi hombro por instinto di la vuelta.
-Qué pasa?... no me crees? Disfruta mas conmigo que contigo, eso te lo aseguro, deberías
dejarla libre... dejarías de ser una cachuda...- le puse una mano en el pecho y lo
empujé con fuerza, seguía en pie pero retrocediendo, lo volví a golpear con mas fuerza
quería verlo en el suelo justo donde yo me sentía ahora, retrocedía mas con cara de
espanto le di con las dos manos y calló de espaldas, su cuerpo se extendió y su cabeza
dio en el tino del filo de la acera, inmediatamente quedó inconsciente y comenzó a
sangran. Eimy quien se había quedado pasmada en donde la deje, de una carrera llegó a
nosotros me vio y vio el cuerpo pálido en el suelo.
-Qué le hiciste?- preguntó sin voz.
-Nada- se agachó al lado del hombre, tocó con dos dedos su cuello y...
-Está muerto Liset... este hombre esta muerto.
*****
-Un momento, un momento, detén eso, parece una hecatombe- una alta mujer se dirigía
a un pensativo hombre.
-Detener?,... yo no puedo hacer nada por ellas- el hombre desde las alturas se
concentraba en las dos figuras femeninas y el cuerpo masculino inerte en el pavimento.
-Pero qué pasará ahora? Que será de ellas?- la mujer exigía contestación.
-Xen... bueno Liset, mató a ese hombre tendrá que pagar por lo que hizo.
-Pero fue un accidente.
-Eso no cambia las cosas.
-Tienes que ayudarlas, se lo merecen.
-En todas sus vidas no todo es tan simple como conocerse enamorarse y vivir felices, en
algunas ocasiones no llegan a encontrar la felicidad plena o una de las dos se muere
prematuramente, o en lo peor de los casos ni siquiera logran encontrarse... en esta vida
pudiste ver que Liset no tiene la menor confianza en Eimy duda de ella... la cree
infiel, el amor no es suficiente para unir a las personas, se necesita mas.
-Se que podemos ayudar, puede remediarse, déjame ir.
-No puedo alterar la vida de todos por mejorar las de ellas.
-Nada se alterara, seré cuidadosa, se que quieres ayudar,... las amas igual que yo.
-También a Gabrielle?
-Xena y Gabrielle no son entes diferentes, están unidas, entrelazadas, no puedes amar a
una sin sentir lo mismo por la otra.
-Tienes mi consentimiento... pero hay algunos detalles que aclarar, no podrás estar allá
más de dos semanas, no interferirás en la vida de otras personas que no sean ellas,...
si considero que pones en peligro el cotidiano devenir del mundo te regreso
inmediatamente, y por último no tendrás ninguno de tus poderes..., aun deseas ir?
-Si.
-Será como tiene que ser.
*****
DOS MESES ANTES, SÁBADO.
-Qué hora es Liz?
-Son las ocho.
-Y a qué hora tenemos que estar en la fiesta?
-A las diez- Liz y yo iremos a una fiesta de disfraces, es un poco tonto para nuestra
edad pero les aseguro que todo fue idea de Cintia, la secretaria de Liz, están
celebrando cuatro años de funcionamiento de su firma constructora y todos sus empleados,
amigos y clientes estarán presentes. Estoy muy emocionada y expectante, ya que ninguna
de las dos sabe que disfraz se compro la otra, será una sorpresa cuando nos cambiemos,
es un infantil juego de compatibilidad en donde el disfraz escogido de una debería ser
casualmente la pareja de la otra.
Pasamos el rato antes de cambiarnos para la fiesta viendo un poco de televisión en el
cuarto, Liz me tiene todo el apartamento revuelto por la remodelación, se empecinó en
realizar un mejoramiento y redecoración y no pude contradecirla, el cuarto nuestro lo
dejó intacto, solo cambiará el baño y el cuarto contiguo que lo convirtió en estudio,
ambos están alfombrados me gusta mucho andar descalza en el cuarto, al entrar al
dormitorio a la derecha esta el baño, en el centro está la cama, a la izquierda está el
balcón que da una gran vista a la avenida, horita están las persianas corridas y solo
entra un poco de la brisa nocturna, en el fondo tengo una gran cómoda antigua que
perteneció a mi abuela hecha de hierro forjado de color dorado, con su espejo y una
elegante silla al estilo gótico, el asiento esta acolchado y forrado en terciopelo su
espaldar es angosto y del alto de la columna vertebral, las mesitas junto a la cama van
a juego con la cómoda, el cuarto es amplio y luminoso un tenue color salmón cubre las
paredes y las cortinas de las ventanas son de color cobrizo.
-Ya es hora, quién se viste primero?- Liz estaba sentada en la cama recostada de la
pared, tenía sus piernas retiradas y extendidas, yo estaba en medio de ellas recostada
de su pecho, con una se sus manos en mi cintura y la otra tomando el control a
distancia.
-Yo primero, siempre me tardo mas- voltee un poco mi rostro para buscar sus ojos.
-Si, es verdad, pero qué vas a hacer después que estés lista?... me explico, yo tengo
que cambiarme también, cuando entre te veré y no estaré lista- vaya, no habíamos pensado
en eso.
-Umm, y por qué no te cambias en el estudio?, así estaremos listas a la par- me dio un
piquito en la punta de la nariz, luego me sonrió.
-Qué lista!, eso haremos, por suerte mi traje esta forrado y no podrás verlo cuando lo
saque del armario- le pellizque la panza y me echo a un lado para carcajearse de mi.
*****
No dejo de sorprenderme de lo que es capas de hacer alguna pinturita y unos muebles
nuevos, me encargué de hacer del pequeño cuarto anexo de Eimy un acogedor estudio muy
práctico para ambas, un escritorio caoba de 2x0.75, una variada biblioteca, y espacio
suficiente para pensar y diseñar era lo que caracterizaba este lugar. Coloqué el traje
sobre el escritorio, lo saqué de la bolsa y comencé a vestirme, sabía de ante mano que
era casi imposible que coincidiéramos con el atuendo, cuando fui a comprarlo a la tienda
me llamó mucho la atención y decidí llevármelo, conciente de que a Eimy no le gustaría.
El pantalón de un fino semicuero negro se ajusta cómodamente a mis formas, no tenía
cinturón era completamente liso, una larga red metálica en forma de franela muy
parecida a las que usan los esgrimistas, la malla se entallaba en la parte superior del
cuerpo para luego caer descuidada por encima de las caderas, un pequeño peto plateado
con hombreras incorporadas y por último un cinto ajustable por encima de la malla donde
se engancha la espada, ya estaba lista ahora a esperar.
Al rato Eimy avisó que estaba lista, entre despacio en la habitación pero no se le veía
por ninguna parte, me asome en el baño y nada, salí al balcón... y allí estaba, de
frente a mi sus manos reposando sobre el descanso del balcón, la brisa de la noche
movía su grafilado cabello dorado. Un deslumbrante vestido blanco con adornos en dorado
y algunas trenzas de un llamativo color naranja, daba la sensación de ser un atuendo
imperial, en la parte superior tenía las formas de un corsé y de la cintura a los pies
se ensanchaba un poco, unas sandalias dolaras completaban el disfraz.
-Puedes explicarme de qué estas disfrazada?- me acerqué a ella mientras me recorría con
la mirada.
-Acaso no es obvio?...- comenté tocando el mango de la espada -de guerrera por supuesto.
-Guerrera?- dijo con mueca -Liz, es casi imposible que atináramos a compartir pareja de
disfraz si escoges uno de guerrera, por qué no elegiste otro?
-Este fue el que me gustó- me acerqué mas y coloqué mis manos en su cintura -y tu de
qué estas disfrazada? umm.
-De reina, no notas la tiara que llevo en el cabello?
-Si, es muy bonita igual que el brazalete, lo que seleccionaste tampoco es muy fácil de
coincidir, para ser tu pareja tendría que disfrazarme de príncipe azul o algo similar-
comenzó a carcajearse y luego me besó.
-Yo no diría príncipe, diría princesa- tomó un mechón de mi cabello entre sus dedos.
-Princesa?... una princesa guerrera con una reina?... puede que funcione.
-Yo creo que si- y me besó otra vez.
No tardamos en llegar a la fiesta, eran casi las once de la noche, todo estuvo muy
alegre y movido, tuve oportunidad de negociar con algunos antiguos clientes y divertirme
con la gran variedad de estilos y gustos para escoger los trajes, Cintia estaba
disfrazada de edificio, imagínense!, un edificio... me pareció muy original y adecuado
por demás, teníamos animales como osos y tigres y de superhéroes que nunca pasan de
moda. Pasapalos y bebidas dulces mantuvieron a Eimy ocupada toda la noche.
-Móntate en el auto- esto suele suceder cuando los cócteles sobrepasan la sensatez de
Eimy.
-Dónde están todos?
-Se fueron a sus casas y nosotras haremos lo mismo, sube al auto- algunos diez minutos
después logré que me hiciera caso, estaba como una parlanchina conversando durante todo
el trayecto a casa, se había sobrepasado de tragos no quiso subir por el ascensor porque
se mareaba así que lo hicimos por las escaleras, mis manos rodeaban sus hombros para
sostenerla.
-Liz?
-Umm.
-Te vez súper sensual con esa ropa- curveo su rostro en lo que intentaba fuera una
sonrisa picara.
-Sensual dices?- la miré sonriendo también.
-Si, mucho- mantuvo silencio por al menos ocho escalones mas -Liz?
-Umm.
-Tu... me amas?- me detuvo un momento y luego continué, sentía su mirada en mi rostro
turbada por la espera y el alcohol, contraje y estire la frente en segundos, tenía que
decir algo real, auténtico, Eimy estaba mareada pero no al punto de olvidar esta
conversación, mañana la recordaría sin problemas, rápidamente concluí que era
lamentable que ella tuviera que preguntarme eso, estábamos apunto de cumplir un año
juntas y ella dudaba de si la amaba o no, me sentí defraudada... de mi misma.
-Si, claro, por qué lo preguntas?- la pregunta era de por si tonta, pero la respuesta
fue mas tonta aun.
-Nunca me lo dices- aquello sonó como la cosa mas triste que pudiera confesar en su vida,
una reflexión con dolor que parecía proceder del fondo de su alma, como una pena que
cargase consigo durante un tiempo que solo ella conocía. Siempre me repite lo mucho que
me ama, en cualquier momento y en cualquier lugar es espontáneo para ella comunicarlo
pero para mi es difícil, la famosa palabra "te amo" nunca ha salido de mi, no se la he
dicho a nadie, a veces pienso que tiene muchas letras para pronunciarla y su repercusión
es enorme tanto para el que la dice como para el que es dicha.
-Eimy... las personas a veces dicen cosas que creen sentir y no sienten y también hay
otras que no les gustas o no pueden decir cosas que sienten- ella se detiene, estamos
frente a la puerta del apartamento a punto de entrar, su expresión me dice que no a
entendido ni una papa de lo que le he dicho.
-No comprendes, verdad?- creo que hizo una especie de puchero.
-No.
-No importa, entremos.
No continuamos con el tema, dejé las llaves de la casa y el auto sobre la mesa al lado
coloque los celulares, llevé a Eimy a la cama, la recosté y fui a la nevera por un poco
de agua, verifique que todo estuviera cerrado y en orden y me fui a la habitación con un
poco de agua para mi compañera. Ella había encendido la televisión y estaba hecha un
lio tratando de quitarse la ropa.
-Espera, espera deja que te ayude.
-Yo puedo sola- quiso apartarme.
-No, no puedes- se rindió y dejó que le quitara toda la ropa, las alhajas, y la dejé sin
nada, Eimy habitúa dormir desnuda solo en ocasiones de mucho frío duerme con ropa,
comenzó a mirarme con ojos relucientes y atrevidos y cometió un gravísimo error,... me
abrazó.
-Eso... esta ffrríoo...- la separé de inmediato, estaba toda erizada.
-Claro que lo esta, es aluminio Eimy, acuéstate estas temblando- se acostó y se tapó,
mirando como me quitaba mi traje parecía entretenerla, me puse mi boxer y me acosté
dispuesta a dormir.
-Tienes sueño?-estaba recostada de lado y yo en la misma posición nos mirábamos de
frente.
-No...- me besó en los labios largamente, recorriendo el interior de mi boca
apasionadamente, colocó su mano izquierda en mi espalda para pegarnos mas. Con lentitud
me aparte de su beso y su abrazo -anda Liz... déjame tocarte- me pidió.
-Umm no, estas cansada y yo tengo sueño, vamos a dormir.
-Yo no estoy cansada.
-Si, si lo estas, duerme- me acomodé boca abajo me estiré un poco y voltee mi cabeza en
dirección contraria al lado de su cama, se preguntarán por qué me negué a hacer el amor
verdad?... pues existe una explicación,... ya teníamos un par de meses viviendo juntas
durante las primeras semanas de esta convivencia era martirizante despertarme y tener a
plena vista y disposición el cuerpo desnudo de Eimy ante mi, con su manía de dormir sin
ropa me costó un poco ajustarme a la idea de que cada vez que se acostaba sin vestimenta
no era significación inmediata de que quería hacer el amor, una mañana de domingo me
desperté muy temprano y ella estaba allí desparramando toda su hermosa gloria ante mi,
justo en ese momento se me ocurrió la mas desatinada de las ideas, sin despertarla moví
sus piernas de tal manera de que yo me pudiera acoplar en ellas... mi boca y mi lengua
invadieron el sensible espacio sin invitación ni permiso, besando y succionando quise
estimularla. Eso lo había hecho con otra persona en otra ocasión y su reacción al
despertar fue estupendamente buena y bien acogida, pero con Eimy fue distinto, se
despertó de sobresalto su pecho galopando con descontrol, se apartó de mis labios y se
tapó con la sábana inmediatamente, puso los pies en el suelo y se paró con la sábana a
su alrededor, cómo describirles la cara que tenía?... sus cejas estaban arrugadas y
encontradas sus ojos me acusaban y me hicieron sentir como una desquiciada depravada,
un confundido y susurrado -qué te sucede?- fue lo único que dijo antes de meterse en el
baño y tomar una ducha. Cuando salio yo estaba en la sala pensativa tomando un poco de
café con el periódico en las rodillas pero sin poder concentrarme en ninguna lectura, se
acercó y se disculpó por su reacción yo le dije que no tenía que hacerlo que ella no
tenía la culpa de nada, tardamos mas de dos semanas en volver a tener relaciones yo no
pude buscarla tenía miedo a un rechazo, ella vino a mi, entonces entendí que ya estaba
perdonada. Ese día prometí a ella y a mí que nunca, nunca la tocaría si no estábamos
ambas dispuestas físicamente y mentalmente para recibir caricias, todo esto me dejó una
profunda lección, todas las personas no son iguales, a todas no se les puede tratar por
igual, lo que puede ser agradable para uno es relegado por otro, y que cada uno de
nosotros debemos ser tratados por lo que somos y por lo que sentimos y no por lo que los
demás piensas que debemos ser.
Pero parece que una mujercita sin ropa se ha olvidado de esa conversación, Eimy
escalaba por mi espalda con mucha cautela, como si yo estuviera dormida y ella no
quisiera despertarme tratando de pasar desapercibida, algo completamente imposible por
supuesto, su cuerpo quedó completamente sobre el mío puso sus manos sobre las mías, me
hice la desentendida, esperé algunos minutos por su próximo paso pero nada ocurrió la
desnuda mujercita se quedó dormida subida a mi espalda.
*****
DOMINGO.
-Auchh, ufff que dolor!- dije tomando mi cabeza entre las manos.
-Te advertí de los cócteles, las bebidas dulces son peligrosas Eimy- Liz estaba en el
balcón, sentada en el viejo sillón con las piernas cruzadas por debajo de su cuerpo,
podía verla desde la cama -quieres algo de comer o beber?.
-No gracias, tengo el estómago revuelto, esperaré para el almuerzo, qué hora es?
-Son las once.
-Oh, creo que no voy a esperar mucho eh?- me levanté de la cama y me fui al baño.
-No he montado nada para comer aun quería esperar a que te pararas para decidir que
cocinar, no sabía si tendrías mucho apetito después de lo de anoche- se burlaba, no
recordaba la hora en que habíamos llegado pero si recordaba todo lo demás, incluso la
conversación de las escaleras, no quise subir por el ascensor tenía la certeza de que
la presión al subir me harían expeler lo comido, Liz con absoluta paciencia me había
ayudado a subir los seis pisos para llegar a nuestro apartamento. Ha vivido sola toda
su vida, sin padres ni hermanos, amigos solo los necesarios, es difícil tener una vida
en convivencia con una persona tan diferente a ti una persona que no ha compartido nada
en su vida y que nunca ha tenido ningún tipo de limitación o control, no estoy diciendo
que sea egoísta o desatenta, lo que quiero decir es que cuesta un poco ajustarse y
coordinar las diferencias, no es melosa y yo si. He aprendido a controlar mis palabras
y mis manos cuando estamos en público es muy delicada con su intimidad y la nuestra.
-Estaba latosa a noche verdad?- fui a ella, le señalé las piernas para que las estirara
y yo poder sentarme en ella.
-Latosa?... no, no para nada,... tan solo me hiciste subir seis pisos a las tres y
media de la madrugada, no parabas de hablar blablaba y mas blablaba, y como si fuera
poco querías hacerme el amor y cuando lo intentaste te quedaste dormida, pero aparte de
eso... no, no creo que estuvieras latosa- me abrazó riéndose de mi, acercándome me
mordisqueaba el cuello.
-No te burles me da mucha vergüenza- le enrede el cabello espeso y negro que cubría su
espalda.
-No sientas vergüenza no haces nada con eso, solo trata de no hacerlo la próxima vez-
una de las cosas que se me había olvidado describir, es que es terroríficamente sincera,
eso es bueno pero en algunas ocasiones la verdad cruda puede herir profundamente a las
personas.
-Bien- dije.
-Bien... y que te parece si hacemos una sopa de pollo, eso te ayudará con tu resaca
moral- revolví de nuevo su cabello.
Cocinamos y cominos, intercambiando opiniones y acontecimientos de la fiesta, así pasó
la mayor parte de la tarde leyendo el periódico y viendo un poco de TV, ya eran las
cuatro de la tarde cuando fui a ducharme y prepararme para salir. Liz estaba en la cama
con su portátil en los muslos, revisando algunos portales en Internet, sus piernas
cruzadas a la altura de los tobillos, llevaba solo un pantalón corto y una franelilla,
el pelo recogido en una larga cola solo un indiscreto mechón caía sobre sus ojos
tropezando con sus angostos lentes de lectura.
*****
Caminó de un lado a otro antes de entrar al baño, se desnudó, se puso la bata, entró y
salio y volvió a entrar, me distraía!, duro alrededor de media hora en la ducha, yo
estaba inquieta esperando a que saliera. Cuando lo hizo entró y salio del baño, se
peinó el cabello echándolo atrás, volvió al baño en ese momento cerré el portátil y lo
coloqué a un lado de la cama, me quité los lentes, me paré y me coloqué al lado del
televisor, salio del baño directo a la cómoda, me pasó por enfrente y la tomé de un
brazo. La besé.
-Umm, y esto?- cuando me separé de sus labios me sonreía intrigada.
-Me tienes desquiciada con tanta caminadera, creo que necesitas un poco de esto...-
beso -y esto...- otro beso -o esto otro...- me arrodillé, mirándola directo a los ojos
desaté la bata de baño y la abrí, mis ojos recorrieron indiscretos su cuerpo antes de
volver a sus ojos.
-Liz?
-Shuss,... calla- abrí la bata un poco mas y sin quitársela metí mis manos por los
laterales tomando con cada una sus nalgas, agachaba su cabeza para mirarme con una
sonrisa forzada tembló. No estaba a buena altura, así que me dejé caer sobre los
talones para poder llegar a ella, desde abajo podía oír su respiración y cierta rigidez
en las piernas apreté sus nalgas y la acerqué a mi boca -separa las piernas- no se si
lo dije con los ojos o si realmente pronuncie las palabras, pero mi petición fue
concedida. Comencé por su ombligo, besándolo, trace sus caderas con mi nariz antes de
dejar un sutil beso en los dorados vellitos vigilantes... entonces bajé un poco mas. No
me fui con rodeos mi boca entera la pegué a su calor, se estremeció, gimió y casi se
apartó todo al mismo tiempo, pero no tenía escapatoria mis manos la tenían firmemente
sujeta acercándola mas.
-Oh! Liset...- murmuraba mi nombre mientras yo pasaba mi lengua por sus pliegues. Como
era de esperarse sus piernas cedieron y su cuerpo se echo hacia delante me dio el tiempo
suficiente para apartar la cara y no hacerle daño, con esfuerzo rodé una de mis manos a
su espalda para ponerla rápidamente sobre la alfombra y seguir en mi labor.
-No creas que te librarás de mi- la calenté con mi aliento antes de seguir devorándola
con una ansiedad irracional, solo podía respirar su olor y eso me estaba encendiendo
-sabes tan bien Eimy...- se movía a mi ritmo gimiendo y susurrando, arañando y gruñendo,
extendí mi lengua sobre la zona mas importante y comencé a bajar y subir sobre ella.
-LIZ,... Cielos, LIIZZ- y se entregó.
Todavía trataba de encontrar el ritmo normal de su corazón, mi cuerpo estaba
parcialmente tumbado sobre el suyo, mi cara descansaba justo debajo de su pecho
izquierdo y mi mano dibujaba incoherencias sobre su ombligo, sentía sus dedos masajear
mi cuero cabelludo.
-Ahora tengo que ducharme de nuevo.
-A mi me pareces estupenda así.
-Si como no, toda sudada verdad?,... voy a llegar tarde donde mi hermana.
-No quiero que vayas, quédate hoy conmigo- le dije levantándome de su pecho, Elena es
la hermana de Eimy acostumbra ir a su casa los domingos por la tarde para conversar y
ver a sus sobrinos, Carrie también va son muy amigas las tres.
Se sienta y amarra nuevamente la bata -es el único día que tengo para verla Liz, y ver
a los chiquillos- se levantó del suelo y yo también. Elena no me soporta y Carrie menos,
esas reuniones me parecen una especie de complot contra mi y nuestra relación, como si
quisiera cambiar lo que Eimy siente por mi, yo no pensaba esto pero un encuentro
desagradable con su hermana me indujo a creerlo, un domingo andaba cerca de la casa de
mi "cuñada" y decidí pasar a buscar a Eimy para ir a casa cuando llegué ya se había ido
y Elena me atendió, ni siguiera dejó que entrara en su casa dándome una descarga
plantada en su puerta, me dijo que su hermana encontraría a un buen hombre que la amara
de verdad y que iba a protegerla y alejarla de mi para siempre, que pronto seria un
recuerdo en la vida de Eimy, que personas como yo no deberían perjudicar la vida de los
demás y que sería impotente a la hora de que ella quisiera tener bebes -ella querrá
hijos Liset, le encantan los niños, qué vas a hacer cuando los pida?- lo recuerdo tan
claramente como si hubiese sido ayer, no le dije nada, lo la acusé, no seguí con la
discusión, cuando terminó de hablar me fui sin decirle media palabra, en el camino a
casa iba muy turbaba todo cuanto dijo me afectó enormemente porque todo era posible,
todas esas cosas que dijo podían suceder, me sentí desprotegida. Cuando llegué a casa
Eimy ya estaba allí, por un momento me pasó por la mente contarle todo lo que su
hermana me acababa de decir, seguro reñirían dándome la razón a mi, pues yo no me había
metido con nadie ni había provocado esa reacción, se distanciarían y así yo me libraría
de la constante amenaza que representa ella para nosotras, no lo hice, por una razón,
Elena es la familia mas cercana que tiene, sus padres viven lejos y no tiene muy buenos
tratos con ellos, para bien o para mal su único apoyo a parte de mi es ella, yo no iba
a cambiar eso, Elena es su familia y para mi eso se respeta. Eimy no se enteró de esa
conversación, quedó entre su hermana y yo.
-Tienes razón, fue una tontería pedírtelo.
-No, no es una tontería,... no tienes de que preocuparte regresaré pronto- me dio un
beso rápido y se introdujo en el baño.
*****
Liz me prestó el auto para llegar más rápido a casa de mi hermana, tenía cara de
mascota abandonada cuando la dejé en casa, es tan impulsiva, todo lo que le pasa por la
cabeza lo hace sin pensar, aun siento los estremecimientos recorrer por mi cuerpo no
puedo evitar sonreír.
-Al fin llegas, por qué tardaste tanto?- Elena abrió la puerta para que entrara.
-Es que Liz...
-Liz, Liz, no sabes decir otra cosa?- mi hermana siempre de simpática, Carrie salio a
mi defensa.
-Déjala en paz Elena, no seas chocante... ven monedita, preparamos unas galletas- Elena
me abrazó y me llevó al patio con mis sobrinos.
LUNES.
-Qué?!!- Liz discute con Cintia por el teléfono, es temprano en la mañana, yo aun estoy
en la cama.
-Por qué no me avisaste con tiempo?
-Bien... confió en que hiciste una buena elección- colgó el teléfono, se acostó de
nuevo en la cama abrazándome y estrechándome de cuerpo entero.
-Qué sucede?- le pregunté en un bostezo.
-Cintia se va de viaje por dos semanas, desde hoy- me apretó un poco mas besando la
palma de mi mano.
-Así sin avisar?- me comprimí a su cuerpo.
-Es una emergencia familiar, no especificó, y lo peor de todo es que contrato una
asistente durante el tiempo que no va a estar, qué te parece?- había dejado mi brazo,
pasado por mi hombro y llegó a la base de mi cuello a punta de besos.
-Espero que te entiendas bien con ella.
-Yo también lo espero- con una mano en mi rostro acariciaba mi mejilla, miró dentro de
mis ojos para luego besarme con ternura, acariciándose nuestras lenguas entre si,
compartiendo su sabor, así comenzó la mañana de nuestro primer aniversario.
-Feliz aniversario Eimy.
-Feliz aniversario Liz.
Me llevó al trabajo, y acordamos en que me pasaría buscando en la tarde para ir a cenar,
ambas teníamos un día ajetreado y sería imposible que nos viéramos a la hora del
almuerzo, una hora después de llegar al trabajo me invadió una grata sorpresa.
-Eimy, creo que esto es para ti- era Carrie, traía un enorme ramo de rosas en las manos.
-Oh! Dios!, son para mi?- tomé el pesado ramo mirándolas con fascinación.
-Eso dijo el mensajero pequeña- Carrie y yo entramos a mi cubículo. Eran rosas blancas,
muchas y todas en botón, solo una de ellas estaba en todo su esplendor se encontraba en
medio, sobresaliente de las demás y era roja. -quién te las envía?- no dude en
responder.
-Liz, hoy es nuestro aniversario- me sentía tan maravillada con la sorpresa que no pude
evitar que una lágrima se escapara de mis ojos por lo que aquel gesto significaba.
-Entiendo que estés muy contenta, pero no es para que llores Eimy- Carrie se sentó a mi
lado en el pequeño mueble de la oficina.
-No comprendes... Liset odia las flores, no le gusta regalar flores, lo hizo solo porque
a mí me gustan.
-Y por qué no le gustan las flores?
-Dice que no tiene sentido regalar algo que se va a dañar tres días después, cree que
es un desperdicio, prefiere obsequiar otras cosas.
-Es muy pragmática tú chica- comentó en tono pensativo y añadió -se que las flores blancas
son tus preferidas, pero que significa la roja?
-No lo se.
-Y que te parece si lees la tarjeta- dijo sonriendo.
-Oh claro!- aparté un poco el papel transparente que las envolvía y retire la hermosa
tarjeta.
"Son treinta rosas blancas y una roja, las blancas te representa a ti son lo que tu
eres, una natural belleza envolvente, la roja soy yo, y significa como me siento cuando
estas conmigo, grande, fuerte y protegida por la fuerza de tu amor.
Gracias por estar a mi lado.
Liz."
Hay si que me estremecí de emoción, Carrie me quitó la tarjeta para leerla mientras le
daba vueltas oliendo el precioso ramo.
-Wuaoo monedita!, no creí que tu Liz fuera tan inspirada... puntos para ella- me
devolvió la tarjeta y salio de la oficina sonriendo.
*****
-Cómo es su nombre?
-Sasha Young- mi nueva secretaria, llegó 15 minutos después que yo, alta, cabello negro,
ojos cafés, de origen oriental, venía muy bien presentada con una cierta arrogancia
elegante como si no tocara el suelo al caminar, era sin disimulos una mujer muy bella.
Me obsequio una agradable al darme la mano.
-Muy bien Sasha, tu currículo es sorprendente, Cintia hizo una buena elección contigo,
ella te explicó cómo es el asunto aquí verdad?- la enigmática mujer me detallaba,
escrutando cada movimiento y palabra que daba con una expresión de recuerdo o nostalgia.
-Si, tengo toda la información, puedo atenderte desde este momento- otra vez esa sonrisa.
-Estupendo, entonces a trabajar- sonó mi celular y lo tomé.
-Si?
-Hola.
-Hola tú- era Eimy.
-Gracias.
-Por?- sonreí como tonta, sabía que me agradecía solo quería jugar.
-Las flores, son bellísimas me encantaron.
-Que bueno, yo las escogí.
-No tengo regalo para ti.
-No te regalé para que me regalaras, lo hice porque quise- la oí suspirar.
-Lo sé, pero debí darte algo.
-No te preocupes, nos vemos para la cena?
-Si,... Liz?
-Si?
-te amo.
-Lo sé, adiós- sentía un extraño cosquillear en el estómago, estaba feliz por sorprender
a Eimy y darle algo que ella apreciara de verdad, algo que fuera importante para ella.
Tanto así era mi contento que olvide por completo la presencia magnética en mi oficina.
-Una amiga?- su pregunta me devolvió a la tierra.
-Más que eso, es mi novia, se llama Eimy.
-Eimy?... bonito nombre.
-Si, muy bonito.
*****
-Un bebe!!- Carrie estaba tan escandalizada como sorprendida.
-Si, voy a hablar con ella en la cena, creo que es el mejor momento para planteárselo-
Carrie daba un paso y me veía, daba otro paso y me veía.
-Mejor momento?... En una cena de aniversario?... por qué no esperas un poco mas Eimy?,
disfruta esta noche como pareja y después conversas íntimamente con ella de este tema
tan delicado.
-Quiero un bebe Carrie, ya he esperado suficiente para tenerlo, no puede haber mejor
ambiente que este.
A medida que transcurría el día me sentía mas nerviosa y ansiosa de compartir con Liz
mi deseo de tener a un niño, de criarlo las dos, Carrie continuó con los pro y contra
hasta que se cansó comprendiendo que no me haría cambiar de idea.
Ya estábamos en el restaurante escogido por Liz, previo a esto pasamos por la casa a
cambiarnos y ponernos muy bonitas, la reservación estaba pautada para las ocho. El
lugar era muy acogedor, en cada mesa había una pequeña lámpara que daba la sensación de
intimidad, parecía ser un sitio muy concurrido el mesero nos guió a una mesa privada
donde estaríamos mas tranquilas, Liz me llevaba por la espalda y no dejaba de sonreír
al igual que yo, el gentil mesero nos dejó cómodas en la mesa y nos entregó el menú.
-No me has dicho como te fue con la secretaria improvisada.
-Ah si, es muy competente... y me consiente mas que la mismísima Cintia.
-Te conciente?- eso me llamó la atención.
-Si ya sabes, no deja de preguntar si necesito algo, si quiero mas café, un poco de agua,
esas cosas- contestó con cierta distracción mientras colocaba su servilleta en su regazo.
-Acaso ese no es su trabajo?
-Si, lo es- el mesero llegó y pedimos de comer, mientras lo hacíamos le comenté de mi
día en el trabajo y le agradecí nuevamente el gesto de las flores, una suave melodía
tocada por los músicos de fondo me relajaban profusamente.
-Es un lugar muy bello- miré a mi alrededor la cordialidad que todos tenían mientras
comían y conversaban.
-Si, uno de mis clientes me lo recomendó, te gusta estar aquí?- Liz comía gustosamente
un poco de su ensalada.
-Si, es un sitio muy afable... aunque me gustaría más si estuviéramos cenando solas en
casa- traté de no sonar descortés a su invitación.
-En casa?... pero Eimy siempre me cuestionas que nunca salgo de casa, de que nunca me
divierto, que todo es trabajo y trabajo, y cuando lo hago me dices que preferirías
estar en casa?... no te entiendo- era cierto, Liz muy poco le gusta salir de casa siempre
tenía que hacerle una guerrera para poder salir a bailar o a beber algo, no le gusta
mucho beber le hace daño, pero en esta ocasión sería mucho mas cómodo para mi estar en
casa.
-Si, si tienes razón, pero quiero besarte y acariciarte y en este lugar no puedo- dejó
de comer para poder reírse a plenitud, tanteo mí mejilla con el dorso de su mano
llenándome los ojos de su azul profundo.
-Ya tendremos tiempo para eso- me puse a jugar con mi torta de chocolate, dándole vueltas
con el cubierto, ella pidió un helado de melocotón.
-Liz quisiera hablarte de algo- espere su atención pero no la recibí, concentrada en su
postre solo dijo un sordo.
-Oju.
-Liz... quiero tener un hijo- su cucharilla quedó a medio camino, subió sus ojos y los
posó en los míos y los nervios se apoderaron de mi al no saber que descifrar en esa
mirada atónita,... pasaron algunos minutos.
-Me parece bien... lástima que yo no puedo ayudarte en eso- ahora yo me quedé sin
palabras, ella siguió con su helado y yo trataba de encontrar algo que decir, moví mi
cabeza de un lado a otro entendiendo su inadecuado humor, y reaccione.
-Liset lo que quiero decir es que deseo que criemos un hijo... las dos- aclaré con
delicadeza.
-Se lo que quisiste decir Eimy, no soy tonta.
-Y bien?
-Y bien qué?
-Que piensas.
-Nada de niños Eimy- aquella afirmación no me limitó.
-Pero por qué?- no contestó inmediatamente, se concentró en mi y luego tomó un poco de
vino, la usual tranquilidad de su rostro se notaba perturbada.
-No tenemos una vida sencilla... tu trabajas todo el día, yo trabajo todo el día, en
qué momento lo criaríamos?... en las cuatro horas que compartimos en la noche?... la
crianza de un niño no es algo sencillo Eimy necesita dedicación y tiempo y nosotras no
lo tenemos.
-Lo del tiempo puede solucionarse...- comenté alegremente creyendo que este era el
mayor impedimento -puedo trabajar medio tiempo tu también puedes hacer lo mismo, entre
las dos tendríamos dinero suficiente para...
-No voy a cambiar mi horario de trabajo, me gusta como esta- me interrumpió, pero yo
seguí.
-Bueno... tal vez podríamos idear...
-No quiero bebes Eimy!... no quiero ser grosera pero pareces no comprender- estaba
molesta y yo también, molesta con ella y conmigo debí esperar como dijo Carrie este no
era ni el sitio ni el momento oportuno, pero ya todo estaba dicho... bueno casi.
-No entiendo tu descontento, si no tienes que hacer nada!... solo quiero que me apoyes-
fui demasiado lejos con ese nada!, la tensión del aire podía ser quebrada por un
soplido.
-Una de las razones que me indujo a llevar la vida que tengo Eimy... es que no tengo
que preocuparme de la procreación cada vez qué duermo con alguien!- la acidez de la
confesión agujereo mis entrañas dejando solo un demoledor vacío, me encontré sofocada
su indiferente mirada me punzaba.
-Oh Dios Liset... cómo puedes pensar de esa forma?- no espere respuesta, no la quería.
*****
Suelo esperar siempre las cosas menos inesperadas, pero en esta ocasión ni siquiera
imagine que sucedería algo como ésto, la petición de Eimy era descabellada para mí y la
sorpresa no me ayudó a manejarla de una mejor manera. Salio apresurada del restaurante
dejándome plantada no hizo caso a su nombre las repetidas veces que le pedí que se
volviera. Llamé al camarero para cancelar la cuenta, cuando llegó note que no tenía el
dinero suficiente en efectivo así que tuve que cancelar con tarjeta y me desesperaba
mas mientras los minutos corrían.
-Maldición, maldición- pasaron como un cuarto de hora mientras cancelaba y esperaba al
valet, eran cerca de las diez, debía apurarme a encontrarla y escoger la calle adecuada
por la cual debió haber ido, la zona en donde estábamos es prestigiosa el preocuparme
por asaltantes es un problema menos, también pocos taxistas circundan por aquí así que
tengo menos probabilidades de que me dejen en la calle. Rodé por algunas cuadras hasta
que al fin di con una figura pequeña con paso triste y titubeante, pegué el auto a la
acera, conducía lentamente a la altura de sus pasos no prestó atención.
-Eimy... sube al auto por favor- seguía caminando ignorándome por completo, pasamos por
un farol y vi toda su cara empapada, había llorado pero ya no lo hacia, sentí que mi
corazón se quejó al saberse causante de esa imagen.
-Eimy vamos a casa... por favor, sube al auto- se paró y paré el carro, me vio, tenía
los ojos rojos y un poco estrechos, dio la vuelta y se subió, sin decir nada ni ella ni
yo, puse a marchar el motor y pronto estábamos en movimiento directo a casa.
No encontraba que decir, ella miraba por la ventanilla en silencio yo de rato en rato
la miraba a ella. Pronto llegamos al apartamento, estaba inundado con un cálido aroma a
durazno y el cuarto también... y el baño... ¡El BAÑO!...
-Liz?... qué es esto?- Eimy había entrado al apartamento y fue directo al baño dando
con una gran sorpresa, a mi se me había olvidado por completo con todo lo de la
discusión que había contratado los servicios de una de mis decoradoras afiliadas para
que preparara un cálido baño aromático para compartir después de la cena,... pero creo
que arruine la sorpresa ¿verdad?.
*****
Casi no reconozco mi propio baño, Liz se encargó de remodelarlo hace apenas tres semanas
ampliándolo y ajustándole una gigantesca bañera de forma triangular que solo nos daba
tiempo de utilizar los fines de semana, la bañera esta a la derecha y en el fondo, a
ambos lados había cuatro velas aromáticas encendidas al igual que un incienso de durazno,
del lado derecho de la bañera un bol de cristal repleto de uvas y fresas y del lado
izquierdo una botella de vino enfriándose en una hielera, al lado dos copas... pero lo
que mas me impresionó de el articulado decorado era que el agua de la bañera estaba
vaporizando y que en ella flotaban pétalos de rosa blanca, mis rosas blancas. La sentí
entrar detrás de mi sin poder ni querer contener mi emoción me voltee y vi sus ojos
tristes y quise pasarle de los míos toda la felicidad que ahora me llenaba, la abracé
de cuerpo entero.
-Todo esta tan lindo- sus brazos me rodearon a la vez.
-Quería darte una sorpresa,... la idea era después de la cena tener un baño tibio y
perfumado y relajarnos las dos... pero creo que lo he echado a perder... Eimy deberás
siento haber...- me apartó para poder explicarse pero yo le tomé la mano y la
interrumpí.
-Nada se ha echado a perder, apresurémonos no quiero que el agua se enfrié- enfoqué la
conversación en una dirección diferente a lo que acabábamos de pasar, me sentía muy
agradecida con sus gestos el día de hoy y aunque la cena no fue lo que esperaba mi
pesar reciente podía esperar un día mas. -cómo lo hiciste?, tuviste que haber mandado a
alguien para acomodar esto, cuando vinimos a cambiarnos esto no estaba así- paradas al
lado de la bañera me quité la ropa en un santiamén Liz a mi lado solo observaba.
-Le di la llave a Talavera para que preparara todo mientras estábamos fuera- ya desnuda
entré con cautela en el agua caliente pero agradable y rápidamente me senté y me recosté
del respaldo, estirando completamente mis piernas el olor a rosas me llenó.
-Destrozaste mis rosas verdad?- comenté con chiste mientras cerraba los ojos y me
relajaba.
-Si, quise aprovecharlas en algo y no verlas marchitar en la sala, te dejé la roja...
pensé que te gustaría conservarla- abrí los ojos y me detuve en ella, seguía consternada,
triste.
-Hiciste bien... no piensas quitarte esa ropa, no pienso bañarme sola- se quitó la ropa
y los zapatos y al poco rato estaba sumergida conmigo, quiso sentarse a mi lado pero no
le permití, dejé espacio suficiente entre mis piernas y se sentó delante de mi apoyando
su espalda de mi pecho la rodeo por la cintura, así nos quedamos por unos minutos solo
respirando apaciblemente cominos un poco de fruta no teníamos mucho apetito, llevé el
largo cabello negro hacia delante para apreciarla mejor. -relájate Liz, tienes la
espalda súper tensa, estas... estas tiesa- llevé mis dedos a su espalda para masajearla
pero al tocarla se tensó aun mas y hecho su cuerpo hacia delante rodeando sus rodillas
con los brazos, en el movimiento se quebró la quietud del agua y los pétalos sondearon
la superficie.
-Eimy... yo... lo que dije en la cena...
-No tenemos que hablar de eso ahora Liz- puse mi mano en su hombro.
-Déjame hacerlo... quiero hacerlo- su voz era tan melancólica... la dejé proseguir,
cualquiera que fuera lo que me tenía que decir la estaba lastimando mucho. -no me creo
capaz de criar a un hijo, no me creo capaz de mantener una familia- soltó.
-Es normal que sientas un poco de temor a la idea, todos siempre dudamos si seremos
buenos padres o no, pero la verdad es que nadie nace aprendido al respecto y cada quien
va amoldándose de acuerdo a sus experiencias.
-Eimy no me refiero a eso, yo no tengo molde... no tengo un patrón que imitar- a Liz la
habían abandonado en un orfanato cuando apenas tenia dos años, nunca conoció a sus
padres y guarda un gran rencor por ello. Un día acomodando su ropa me encontré con un
pequeño saquito de piel, en el se hallaba una lustrosa cadena de oro de finos eslabones
con la figura de un puño cerrado como dije del mismo material, el símbolo me pareció
representar fortaleza o poder, se la mostré y pregunte por ella, me dijo que la llevaba
del cuello cuando la abandonaron y entonces pregunte por qué nunca se la ponía y
contestó que no quería que su madre o su padre la reconocieran si algún día se topaban
con ella en la calle. Desde entonces no le he preguntado nada de su infancia o su niñez,
no tiene caso escocer viejas heridas.
-No acepté a las tres familias que me asignaron, insté a que me devolvieran
comportándome como una rebelde... cuando me sentí con las fuerzas suficientes para
vivir mi vida huí del orfanato, solo tenía nueve años Eimy... - giró un poco a mi y
dijo -qué puede saber una niña de nueve años de la vida?- sus ojos temblaban apunto de
llorar pero se resistía a hacerlo tercamente.
-Liset...- traté de tocarla pero se apartó de nuevo.
-Tuve que luchar para conseguir de comer... luchar para vivir, sin más nadie a mí
alrededor, ninguna madre que me arropara o que viera por mi cuando estuviera enferma,
muchas mañanas desperté en el hospital... con pulmonía o deshidratación, siempre me
fugaba antes de que pudieran reportarme...- era algo muy triste empezar la vida con
tantos problemas, la espalda de Liz se estremecía levemente lloraba en silencio y yo
también. -ningún padre que me llevara al parque y que me guiara, que me explicara la
diferencia del bien y el mal, lo que es bueno y lo que no, como actuar... en quien
confiar- mi pecho estaba oprimido por tanto dolor, no quisiera imaginarme como se
sentirá Liz.
-Estudie en una escuela nocturna, el bachillerato lo saqué regularmente y pude entrar a
la universidad por una beca deportiva de baloncesto y ya allí me otorgaron una por
merito estudiantil, la parte mas fácil fue la universidad, tenía empleo y me apoyaba en
las dos becas... pero tuve que luchar mucho Eimy- se calló mientras sorbía, se pasó una
mano por el rostro para apartar las lágrimas. -cada cosa que tengo hoy, cada cosa que
poseo la he sacado de una raspadura de mi, como si fuera de mi piel, he tenido que ser
fuerte para sobrevivir, he tenido que ser fuerte toda mi vida...- me acerqué y la
abracé, su espalda estaba caliente y rígida no se opuso a mi, con un lado de mi rostro
en su espalda le dije.
-No tienes que ser fuerte ahora... no estas sola... yo estoy para ti- el poco aplomo
que le quedaba se desbarató se rindió al llanto sin tapujos, la apreté mas fuerte y me
mecía con ella buscó debajo del agua mis manos y puso las suyas sobre las mías mientras
repetía quedamente que no estaba lista, aun no.
Mi familia no es perfecta, cuando tuve la oportunidad de trabajo no la desaproveche eso
significaba salir de casa y ser independiente, mi sueño de adolescente, Elena es muy
contraria a mi y mi madre... que puedo decir de ella, siempre tratando de manejar la
vida de todos, pero yo en medio de todo eso era afortunada, afortunada por tener una
familia alguien a quien recurrir ante cualquier eventualidad, eso me lleva a deducir que
no importa cuan acongojado te puedas sentir en algún momento... siempre va a ver alguien
en alguna parte en peor situación que tu, eso no es consuelo pero te hará pensar mas en
las demás personas.
Como tres cuartos de hora transcurrieron, el agua se había enfriado las velas se habían
consumido y nos tomamos la botella de vino de pico en pico las hermosas copas quedaron
relegadas, Liz se puso de pie y se cubrió con una toalla me dio una mano para salir y
me dio una a mi también, secamos nuestros cuerpos y lavamos nuestras caras, el cabello
lo teníamos seco.
-Vamos a la cama- con la voz ronca me dijo, yo tenía un poco de frío y me puse una bata,
Liz como es su costumbre se puso solo un boxer negro, le encanta la ropa interior
masculina para dormir, los encajes y la tela sintética le dan comezón. Del lado de su
cama se acostó silenciosamente dándome la espalda, su cabello bañaba la almohada,
abandoné mi lado rodé por la superficie ajuste mi cuerpo a su espalda la abracé y besé
con ternura su nuca para luego susurrarle un "te amo".
MARTES.
-Hey! He querido hablar contigo toda la mañana... cómo estuvo tu noche de aniversario
niña?- Carrie me invadía sonrientemente en la hora del almuerzo.
-Si, tenemos mucho trabajo... fatal y muy bien- su expresión se contrario.
-Podrías ser menos ambigua?
-Eso fue lo que pasó... la cena fue estupenda hasta que abrí mi bocota con el asunto del
niño...- suspiré en aquiescencia -tenias razón, no era el mejor momento.
-Te lo dije- me señaló con un dedo.
-Ya deja eso!, pero como dicen cuando sucede una cosa mala trae una buena pues...,
después de una soberana discusión al llegar a casa Liz había preparado un baño romántico
que habría terminado en algo muy diferente si no hubiese hablado- dije al caer en cuenta
en el trasfondo.
-No te desvíes, qué pasó?- impaciencia.
-Se desahogó, contó cosas de su infancia que nunca me había dicho, de esa manera puso de
manifiesto por quó no quería niños, fue algo bueno para las dos, ella se depuró y yo la
entiendo un poco mas.
*****
-Te has desenvuelto muy bien- almorzaba con Sasha en el cafetín del edificio.
-Gracias, pero todo se debe a ti, tienes organizado todo rigurosamente- no podía evitar
concentrarme en ella, verla caminar, moverse por la oficina, el musical tono de su voz,
Sasha es como un imán, quieras o no quieras te atrae irremediablemente a ella, así me
pasé toda la mañana.
-No te subestimes, puedo dar mucho trabajo a veces- iba a retirarme cuando puso su mano
sobre la mía, miré las dos manos unidas en la mesa y luego a ella.
-Liset... aceptarías ir a cenar un día a mi casa?- me removí con una extraña calidez
recorriendo mi cuerpo, era una pregunta capciosa y simple a la vez tenía que ser
delicada al responder.
-Claro, es cuestión de acordarlo- soltó mi mano cautiva, en una servilleta anotó su
número telefónico y su dirección.
-Ten, puedes llamar o visitarme cuando gustes- traté de rechazar el papel.
-Sasha tengo tu dirección y número en el currículo, no es nec...- me la entregó.
-Solo guárdala, es más ágil encontrarla que entre un montón de papeles- la tomé y
sonreí con franqueza, eso era verdad.
Salí del trabajo y me apeteció pasar por Luinky`s, Luinky`s es un bar cuyo dueño
Luciano es gran amigo mío casi un hermano, eran las siete de la noche hacia mucho frío
y por las calles se veían transitar las personas apresuradamente a sus hogares, Luciano
y yo estuvimos en el mismo orfanato, nos separamos cuando yo escapé el estuvo allí hasta
sus dieciocho años, nunca perdimos el contacto una amistad inigualable me acercaba a él
mas que a otros niños. Con mucho tesón compró el establecimiento y levantó el estupendo
bar y aunque tiene muchos empleados a su disposición siempre esta en la barra... le
encanta su trabajo.
-Pájaro de mar por tierra!- salio de la barra para darme un gran abrazo.
-También me alegro de verte Lu- le devolví el gesto dándole un beso en la mejilla. Lu
es un hombre encantador alegre y juguetón, es solo algunos centímetros mas bajo que yo,
lleva un corte bajo de cabello y su color es castaño claro, sus ojos son grisáceos y su
contextura es robusta, yo soy mayor que el por cuatro años.
-Dónnde está tu hermosa rubia?- comentó mientras retornaba detrás de la barra.
-Planeó una salida con Carrie, no me dijo muy bien a donde iba- me senté en uno de los
banquitos quitándome antes mi grueso abrigo, dirigí mi vista por todo el lugar notando
que estaba muy concurrido y ameno como era siempre.
-Y cómo estarías sola en casa decidiste pasar por aquí eh?- Lu se sentó frente a mi
para conversar mejor dejando el negocio a cargo de sus empleados.
-Claro que no... tenía pensado pasar hoy a visitarte.
-Voy a creer que te creo Liz... cuéntame cómo están tus cosas? El trabajo, Eimy...
tenías mucho tiempo sin pasarme los últimos chismes flaquita- Luciano es mi mas fiel
confidente, no hay una cosa de mi vida que el no sepa, al igual que yo de el, cada vez
que tenía un problema de cualquier naturaleza solo recurría a el, conversábamos, me
animaba, me calmaba todo de acuerdo al problema.
-Tu sabes como es el trabajo, siempre lo mismo, ahora tengo la impresión de que mi
secretaria me coquetea, qué tal?- una total cara de pasmo en su cara risueña, fuimos
interrumpidos.
-Desea beber algo señora Liset?- un joven llamado Leo preguntó.
-Luciano me atiende Leo, gracias- el muchacho se retiró.
-Cintia?!!... Pero creí que ella era tu amiga- Lu continuo con la conversación.
-No es Cintia, es una suplente de ella, se la pasa... no sé como... como queriendo
llamar mi atención- los ojos grises me contemplaban por largos segundos, por momentos
solo se escuchó la música del local.
-La has incitado- su voz era seria pero no acusaba.
-No, todo es de parte de ella.
-Y qué piensa Eimy de ello?- medité por un momento, distrayéndome en los rebotes de las
luces.
-No le he comentado nada, puede que sean solo imaginaciones mías... que te pareces si
me preparas un batido de fruta chaparrin- me aventó un pañuelo en la cara.
-No me digas así que somos casi del mismo tamaño- comencé a reír junto con él, se
levantó del asiento.
-De qué lo quieres?
-Tienes piña?
-Si.
-Entonces que sea de piña- un jugo de frutas no es algo muy complicado de hacer, pero
este hombre hace de ello un arte. Mientras el hacía lo suyo comenté -Eimy quiere tener
un hijo- Lu conoce mis temores y aunque no los aprueba los entiende.
-Mm y qué le dijiste?- me entregó el batido y se posicionó como estaba.
-Umms, que no le dije sería una mejor pregunta- sorbí de la fría bebida -lo tomé muy mal
Luciano, me tomó desprevenida y como si fuera poco en el día de nuestro aniversario.
-Cuándo fue eso?
-Ayer- sonrió y buscó algo para beber el también -yo te entiendo Liz porque conozco
mucho de ti, pero Eimy?, ella puede que no comprenda tus razones porque no sabe de tu
pasado.
-Le conté Lu, después de que discutimos me abrí a ella y le conté mi vida- Lu volvió a
sonreír pero ahora mas ampliamente. -qué te parece tan gracioso?... lo que te digo es
serio- tomé mas de mi bebida y le estrechaba los ojos.
-Has cambiado tanto... nunca pensé que podrías hablar de ello, ni siquiera con Eimy- mi
vista se fue al vaso vacío.
-No fue fácil... terminé llorando como una...
-Mujer Liz?, llorando como una mujer- recordé lo vivido la noche anterior, lo que dije,
lo que sentí, lo ligera que me concebí después, el abrazo de Eimy, su serena caricia,
no olvidaré ese día en el que sentí mi fragilidad, ni vulnerabilidad, los miedos que me
hacían humana, que me hacían mujer. Luciano buscó otro atajo al diálogo -no crees que
un hijo las ayudaría?
-Un niño no une a una pareja, solo es un aliento temporal un paño caliente, si una
pareja esta mal y decides traer a un hijo al mundo para remediarlo la situación no
mejorará solo se complicará mas y no solo afectarás tu vida también perjudicas al niño
trayéndolo a vivir una vida sin amor- mi respuesta centelleo sin proponérmelo.
-Lo que quieres decir es que entre tu y Eimy no hay amor suficiente para hacer que un
niño viva feliz?- no sabía por qué me provocaba, Luciano conoce mis límites y se esta
excediendo de ellos jugando con palabras, lo miré con rabia casi preguntándome a dónde
quería llegar con todo eso, no le respondí, sirvió un poco mas de la bebida para los
dos.
-Estas cumpliendo con el cliché de los homosexuales.
-Así?... cuál de todos?- no comprendía a donde me quería llevar pero iba a averiguarlo.
-En el que afirman que su estilo de vida merma la natalidad y en consecuencia afecta la
repoblación.
-Luciano podía esperar una idea tan descabellada como esta de cualquiera pero de ti no,
que atentamos con la natalidad?... qué incoherencia!, qué me dices de los hombres o
mujeres infértiles en las parejas heterosexuales?... o los embarazos de adolescentes
qué por ser prematuros no fecundan?, o los abortos causados por embarazos no deseados?,
o los abortos naturales?... qué respondes a eso? Quién perjudica mas que quién?... el
que quiere tener hijos los tiene sea cual sea su modo de vida- fue el momento de Lu de
quedarse sin palabras, pasó su mano por su cara estrujándose los ojos para luego verme.
-Me entiendes ahora?... entiendes los deseos de Eimy, te has preguntado y obtenido
respuesta de ti misma... date una oportunidad Liz- se fue de la barra dejándome algunos
minutos a solas, me provocó un debate interno de ideas y pensamientos solo para hacerme
entender que era lo mejor, que era lo correcto y lo mas importante que era lo que yo
quería hacer.
-Qué hace una mujer tan atractiva como usted a solas?- una conocida vos de mujer
calentó mi oreja.
-Carmela?! Que gusto verte- me puse en pie para saludar a una antigua... compañera,
Carmela y yo salimos por algunos meses pero el asunto no funcionó, se mantenía casi
igual que la última vez que la vi, ella es de mi altura, de piel blanca y cabello rubio
rizado, se lo había cortado lo llevaba por los hombros.
-Mi querida Liset... cuánto tiempo, tres años?
-Si, han pasado tres años, no quieres sentarte- le indiqué el sitio a mi lado para que
me acompañara.
-Preferiría una mesa, me acompañas?... si no estas acompañada claro- sonreí al
reconocer la antigua estrategia, le dije que andaba sola, Lu llegó y nos facilitó una
mesa cerca de la barra un poco intrigado por la aparición de Carmela, Lu la conocía.
Nos acomodamos en la mesa y ella pidió de beber.
-Creí que no volvería a verte... dónde te metes?
-Del trabajo a la casa Carmela, soy una chica hogareña- le dije animadamente, antes que
todo fuimos buenas amigas y tuvimos muchas noches de fiesta y estudio cuando estábamos
en la universidad.
-Hogareña tu?... no me hagas reír que yo te conozco, quién es la causante de semejante
cambio?- solo sonreí a sus juguetones comentarios -sales con alguien?- preguntó mas
seria y sin rodeos, me recliné en el asiento y puse las manos sobre la mesa.
-Mas que eso, tengo una relación seria desde algún tiempo- tocó mi hombro para acotar
-Que bueno saber que tienes algo estable- Carmela se entretuvo con su trago, vio a la
barra dándose cuenta que Lu nos miraba con mucha atención, pensé que comentaría algo al
respecto pero no lo hizo.
-Tienes pareja Carmela?- ahora yo tengo curiosidad. Me miró con algo de burla.
-Mas que eso, voy a casarme- empezó a reírse inmediatamente ante mi cara de asombro.
-A casarte con...
-Un hombre Liz,... voy a casarme con un hombre y quita esa cara que me das mucha risa.
-Es que me tienes sorprendida... decidiste cambiar de ramo?- el asunto se cambio ahora
yo me burlaba.
-No fue algo premeditado, creo que sencillamente me enamoré.
-Es agradable saber eso.
-Le he hablado de ti sabes?- di un sobresalto exagerado en la butaca.
-Oh por Dios no!... espero que estés jugando... no me gusta que me tengan como fondo de
conversación de alcoba- me divertía con todo aquello y ella también.
-No juego, tuve que hablarle de mis otras relaciones así evitaríamos situaciones
vergonzosas en el futuro- comprendí, seria todo un lió si una antigua ex-amante te
saluda en la calle y cuando tu esposo te pregunte quién es no encuentres nada que decir.
-Se a lo que te refieres y que opinó al respecto?
-No se sobresaltó como yo esperaba pero desconfía de mis amigas, tiene una psicosis
metida de que cualquiera puede ser una potencial amante.
-Um, tendrás que aclararle las cosas.
-Si, bueno... Liz creo que me tengo que ir, solo vine por un trago y la agradable
sorpresa de encontrarte me ha retardado- ya se marchaba, las dos no pusimos de pie.
-Fue un gusto verte también- la abracé apretándola suavemente, al soltarla quedó frente
de mi, muy cerca y terminó de despedirse con un beso en los labios tan suave como la
caricia de una pluma, cuando abrí los ojos los de ella ya estaban abiertos y muy
contentos ante la travesura.
-Adiós Liset,... espero verte de nuevo- Carmela salio del bar, me encamine a la barra
una fuerte mirada me recorría.
-Qué fue eso?- Luciano parecía alarmado al preguntarme.
-Parece que estaba intentando de probar algo.
-Tu?
-No... ella.
*****
Eran las 9:20 cuando escuche las llaves de Liz en la puerta.
-Cómo te fue?- preguntó al rodearme con los brazos.
-Bien y a ti?- con una gran labor de estiramiento la besé.
-De maravilla... que ocurrió tenía varias llamadas tuyas en el celular?- dejó sus cosas
de trabajo en el otro cuarto y fue a la habitación.
-Quería saber dónde estabas, vine a casa directo de la oficina, Carrie suspendió nuestra
salida y estaba solita aquí- una cabeza sonriente se asomo por la puerta.
-Siento no haber contestado estaba donde Luciano, la música no me dejó oír el teléfono-
la cabeza volvió a esconderse.
-Fuiste donde Lu... cómo esta?- entre al cuarto para ver a Liz pero ella se había metido
al baño.
-Muy bien, conversamos largo rato- podía escuchar la ducha, encendí la TV y me recosté
en la cama.
-Ya cenaste?
-No, pero no quiero nada.
Dejé que se duchara en paz, esa noche la ocupó dibujando algunos planos, vino a la cama
cerca de las doce de la noche, yo estaba despierta.
-Eimy?... duermes?- no me tocó, solo sus largos cabellos acariciaban mis hombros, no le
contesté, con ella a mi lado dejé que me alcanzara el sueño.
MIÉRCOLES.
Hoy quedé de almorzar con Liz, ella tenía trabajo solo hasta las 11 y nos daba tiempo
de vernos antes de ir a nuestros trabajos en la tarde, la llamé para verificar de todos
modos.
-Hola.
-Hola- la voz en el teléfono no era la de Liz. -con Liset... por favor- pedí.
-Quién le habla?- quién era esta?... la nueva secretaria?
-Es Eimy... me la pasas?- mi tono no fue agradable.
-Hola- la reconocí.
-Quién es esa Liz?
-Espera un momento- pasaron algunos momentos no se oía nada al otro extremo
-Eimy?
-Esa es tu secretaria?
-Si,...
-Los teléfonos celulares son privados, no para que los atiendan las secretarias.
-Estaba en el escritorio, sonó y ella lo tomó, no tengo la culpa.
-Cintia nunca a tocado tu teléfono Liz, o esa mujer es entrometida o Cintia no ha estado
lo bastante cerca para hacer lo mismo.
-Eso es todo?... o me llamabas para decirme algo importante?- este era el punto
en donde continuar discutiendo no nos llevaba a nada.
-No almorzaremos- podía llegar a ser tan intransigente como ella.
-estas segura? Era eso lo qué querías decir?- Pero sabía cuando le mentía.
-Surgió algo, no tendré tiempo.
-Bien, puedo pasar por ti para ir a casa?- cautamente y con conformismo preguntó.
-Si,... te esperaré- cortamos la comunicación.
Íbamos en el trayecto a casa, rodeadas de un silencio incómodo, yo no estaba como en la
mañana tuve tiempo suficiente para meditar lo dicho en la discusión pero sencillamente
no tenía ánimos de conversar.
-Vas a estar así toda la noche?... sin hablarme- apartó la vista de la calle para
preguntarme, yo la vi solo por un momento.
-Estoy cansada- dije con pesadez, no estaba mintiendo aunque el origen de mi cansancio
tenía muchas directrices. Se mantuvo el silencio otro rato más.
-Realmente quería verte al mediodía- soltó al viento como una especie de reflexión, me
concentre en el tenso perfil.
-Tuve que revisar unos pap...
-No mientas, no me mientas Eimy, preferiría que dijeras que no querías almorzar conmigo
por que estabas molesta, me gusta la verdad- no dije nada, entramos en el estacionamiento.
-Tus reacciones son infantiles- no quería darle la razón, no quería que tuviera la razón,
continué sin opinar nada conteniendo las ganas de defenderme de las acusaciones. Subimos
al apartamento, Liz fue directo al estudio y yo al baño, me duché rápidamente y me puse
algo cómodo, salí del cuarto y vi a Liz preparar algo para comer, también se había
cambiado de ropa.
-Tienes hambre?- me acerqué al refrigerador y comencé a revisarlo.
-Poca, quiero yogurt... parece que no hay- saqué mi cabeza de allí.
-Puedo hacerte algo sencillo.
-No, voy a la panadería por el yogurt- me desplacé al cuarto y me puse un mono, unos
zapatos, tomé algo de dinero y me preparé a salir.
-Me compras helado?- revise si llevaba suficiente.
-Si, lo de siempre?- dijo si con la cabeza. No fui directo a la panadería, me fui al
parque a merodear, apreciando la noche un cielo estrellado sin luna, y mucho fresco,
por mis lados me acariciaba el viento cuando unos inquietos jóvenes patinaban a mi
alrededor, algunas personas sentadas y otras caminando con sus perros, era algo grato,
tarde una hora en llegar a casa, llevaba yogurt de diferentes sabores y un kilo de
helado de maní. Cuando entré lo primero que vi fue el construido cuerpo de Liz apoderado
de la escaladora ensamblada en la ventana corrediza del recibidor, de espaldas a mi y
de frente al agradable viento que se filtraba, al mismo tiempo se movían pies y manos,
espalda y glúteos, una vista estupenda.
-Ttar..das..te- jadeaba sin tornar para verme.
-Fui un rato al parque, me distraje- terminé de entrar en la casa y poner todo en orden,
perdiendo por un momento tan gustoso paisaje.
-No tienes trabajo esta noche?- tomé mi yogurt y me senté cerca de ella, el paseo me
había ayudado, estaba mas dispuesta.
-No, adelanté cosas con el tiempo libre de hoy- el tiempo al que se refería era el que
se suponía que compartiríamos, no se si aguijonea sin saber o con conocimiento, era como
si quisiera que empezara a discutir con ella simplemente porque ella quería hacerlo, yo
no. Me levante y fui al cuarto, la dejé sola con sus ejercicios.
No tardo en llegar a la habitación secándose el sudor con una toalla que llevaba al
hombro se sentó cerca de la cama y prestó atención al programa que veía en la TV.
-Vas a usar la máquina?- ofreció -puedo ajustártela antes de entrar a la ducha.
-No, ya se me enfrió el cuerpo, tal vez mañana- dejó la toalla en el mueble y se fue
directo al baño.
-Eh, eh, alto ahí- le indiqué con la mano.
-Qué sucede?- se me quedó viendo con las cejas un poco contraídas.
-Liz estas sudando tempestades... espera, no quiero que te de un pasmo en el baño y
tenga que salir cargando contigo- abrió bien los ojos y percibí un hermoso brillo en
ellos cuando sonrió yo hice lo mismo, imagino que las dos nos dibujamos instantáneamente
la graciosa escena en la mente.
-Como digas preciosa- pasamos un buen rato entretenidas con el programa.
Ya compartíamos la cama, se había bañado y la escasa luz de las lámparas de mesa nos
acompañaba, con los cuerpos extendidos y muy relajados, Liz se apoyó de un lado de su
cuerpo para contemplarme yo sentí el movimiento y la insistente mirada, repetí su
movimiento y quedamos frente a frente, observándonos, no teníamos que decir nada, Liz
tenía el rostro despejado, pasivo, sus ojos iban a todos los lados de mi cuerpo, sin
pensarlo mas me fui hacia su cuerpo para arroparme en él, para sentirlo cerca del mío,
para escuchar su corazón. Nos entrelazamos, manos y piernas, apretadas en el abrazo, mi
cara cerca de su cuello y la suya sobre mi cabello, no había que decir nada, no era
necesario.
*****
JUEVES
Amaneció el día muy bien, la marea alta de ayer la dejamos atrás, mas que ilógico fue
esa discusión, Sasha en mi oficina ordenando unos planos y sonó mi celular no lo pensó
para tomarlo y yo no tuve tiempo ni de reaccionar y por eso se formó todo ese agite que
nos mantuvo distanciadas todo el día. Hubo algo que no le conté a Eimy, traté de sacar
la conversación anoche pero ella se cerraba, así que lo dejé de ese tamaño. La dejé en
el trabajo y quedé en buscarla en la tarde, la mañana no la pasé en la oficina, estuve
para la tarde.
-Cómo te fue en la presentación de los planos- Sasha traía una tasa de café.
-Muy bien, pero tomó toda la mañana, tendremos que esperar a que los revisen
detalladamente, mañana nos darán respuesta- en el trascurso del día había sentido
malestar en mi cuerpo, desde la mañana un pequeño dolor de cabeza parecía convertir en
un constante martilleo, y mis ojos se cerraban cada tres minutos.
-Te ocurre algo Liset?- se acercó al escritorio y se pusó cerca de mi lado, tanto que
llegaba a mi su aroma.
-Me duele un poco la cabeza.
-Te traigo algo para el dolor?
-No déjalo, se pasará pronto- pero no fue así, toda la tarde fue un suplicio, al final
de la jornada tenía los ojos entornados y estaba segura de que tenía fiebre, no le tomé
importancia, Sasha se fue a su casa un tanto preocupada por mi estado, me sentía tan mal
que estuve apunto de llamar a Eimy para que tomara el subterráneo, pero lo pensé mejor
y decidí ir por ella.
-Te ves terrible.
-Gracias- dije en broma.
-Liz tienes fiebre?... estas caliente- puso su mano por un momento en mi frente.
-Algo de quebranto cariño, nada de importancia, supongo que el ajetreo del día se me
esta mostrando- afortunadamente llegamos al apartamento sin mucha demora, no dudé en
meterme directo en la cama, Eimy preparó la cena pero yo apenas probé, intentó darme
pastillas, tesitos y demás menjurjes pero la verdad era que también sentía terrible el
estómago. Me estaba quedando dormida.
-Liz debes de tener la fiebre a mas de 40,... tómate algo me preocupas- Eimy estaba
hincada en la cama.
-No, no y no, solo ven aquí quieres?... quiero besitos... ven- enternecía mis ojos con
dramatismo para ver si me hacia caso.
-Una pastillita, solo una- pero nada.
-Eimy... apaga las luces y ven a la cama, si tanto te molesta que este caliente, no me
toques no tienes que hacerlo, yo no lo haré- se paralizó, y sus claros ojos verdes se
opacaron, apagó las luces y fue a mi lado colocando todo su cuerpo sobre mi.
-Por qué tienes que hablar así?... defendiéndote de mi?- dijo mansamente contra mi
pecho mientras me abrazaba. Se me encogió el cuerpo, giré en la cama hasta ponerla en
ella me incliné sobre Eimy y comencé a besarla con devoción, tomando y chupando sus
labios entre los míos, no eran besos incitantes eran besos tiernos, ingenuos, no me
coloqué sobre ella pero la sentí pegarse a mi y tomar mi nuca, tomé su lengua entre mis
labios y también la chupé todo lo que pude hasta que la devolví a su lugar con una
invitada, la mía, quería comérmela, después de muchos besos me aparté.
-Si no me dolía tanto la cabeza, haríamos cositas... ahora mismo- en plena oscuridad
sus ojos brillaron.
-Cositas? qué cositas?- murmuró.
-Cositas... ricas.
-Y si cambiamos esas cositas por un te caliente y una aspirina?- no pude evitar reírme
aunque mis sienes lo lamentarán después.
-Si me tomo el condenado te me dejarás en paz?- pregunté aun riendo.
-Si, si.
*****
Me concentré en la cocina a preparar un suave te de yerbas, busqué una pastilla para el
dolor de cabeza, no me tardé ni diez minutos en acomodar todo, cuando llegué a la
habitación "sorpresa" la niña se había dormido, fui a ella y toqué de nuevo la frente...
seguía igual, no quise despertarla, ubiqué la infusión en su mesita y me acosté a su
lado.
Me encontré sola en la cama cuando desperté, seguía siendo de noche, el reloj de la mesa
tenía las 2:23am, la luz del baño iluminaba medio cuerpo, un extraño sonido proveniente
de allí hizo que me levantara.
-Liz?...- Liz tenía media cabeza metida en el inodoro, parece que ya había nauseado
suficiente pues solo salía de su boca un líquido amarillento... la bilis. -oh no- me
arrodillé junto a ella, sudaba y temblaba horriblemente.
-Supongo... que tendré que lavar el... baño?- decía con dificultad con una mueca.
-Iremos al hospital- limpie su rostro con un paño.
-No, mejor...
-Iremos al hospital Liset... no rezongues- Liset sufre de gastritis, me había contado de
las recaídas que tenía con la enfermedad pero nunca había visto una, debí suponerlo en
la noche, la fiebre el dolor de cabeza, para terminar devolviendo todo en la poceta. Me
vestí, le busqué ropa, tomé las llaves del auto y del departamento, los bolsos, unas
mantas y marchamos.
-Cómo está doctor?- le conectaron suero, la tenían en observación, el médico estaba
conmigo, ella dormía.
-No se ha cuidado como debe- indicó -personas con su enfermedad, no pueden tomar en
exceso, no pueden fumar...- lo interrumpí.
-Ella no bebe y tampoco fuma doctor.
-Eso está bien, pero no es el único cuidado que requiere la enfermedad, debe tener sus
comidas a la hora no puede saltárselas, debe comer mucha fruta y mantener a ralla el
estrés... una gastritis descontrolada produce úlceras muy graves- dediqué mi visión a
su cuerpo quieto.
-Es tan delicado?- estaba muy nerviosa con la información.
-Si mucho, tenemos que hacerle una endoscopía- el médico de guardia me dejó a solas con
Liz, hice espacio para mi en la cama para recostarme con ella, los rasgos cansinos me
distrajeron un rato hasta quedarme dormida.
VIERNES
-Los desayunos de hospital son horrendos, recuerdo la razón por las que nunca los
esperé- cincuenta mil discursos para que comiera algo, le daban de alta a la 1 de la
tarde y ya estaba obstinada de estar en cama.
-Solo come, o te obligaré- le dije con el trozo de pan amenazante en mi mano.
-Obligarme?... no creo, tengo mas fuerza que tu?- con una ceja flexionada se burlaba de
mi.
-Fuerza?... pero si estas tirada en una cama de hospital niña?... ahora come antes de
que me moleste- le dio una mordida al pan que le ofrecía, tomó intencionalmente uno de
mis dedos en el proceso y también lo mordió.
-Auchhs- sacudí mi mano.
-Opss, lo siento, creí que venía con el pan- otra sonrisa, me encantaba que a pesar de
todo estuviera de buen humor.
-Con el pan eh?... tendrás tu reprimenda en la casa... oíste?- con mi dedo le hundí la
nariz.
-Déjame... dañarás mi hermoso rostro- me aparté lo suficiente para que no pudiera llegar
a mi y me carcajee excesivamente por lo que había dicho.
El médico regresó y contó a Liz todo lo que me dijo en la madrugada, escuchó atentamente
todas las indicaciones y rehusó a programar cita para la endoscopia, yo no interferí
hasta que el médico se retiró.
-Préstame tu teléfono- se lo pase.
-...
-Sasha?... es Liset, no iré a la oficina hoy.
-...
-Nada de importancia, solo que no me siento bien... mantenme informada del asunto de los
planos, ok?
-...
-Estupendo, adiós- me devolvió el celular mientras yo la miraba con paciencia.
-Ayer dejé todo listo, casi no tenía nada importante para hoy- dijo como si nada.
-Desde cuando te estas sintiendo mal?
-Fue ayer de sopetón, en los otros días no tuve molestias.
-Has bebido algo fuerte.
-Un par de whisky`s con Lu...
-Eso no es suficiente para causar ésto- me senté en el borde de la cama y le tomé la
mano.
-No, no lo es- su mano cubrió la mía.
-Tal vez deberías hacerte la endoscopia Liz... podría ser algo grave.
-Eimy...- sus azules ojos me replicaban.
-Por favor...
-Como digas, pero será la semana que viene, por los momentos no quiero más hospitales-
ladeo su cara con inquietud por todo el cuarto.
Antes de llegar al apartamento pasamos por un supermercado para abastecernos de cosas
sanas, Liz tenía antojo de pescado, compramos diversas frutas, verduras, jamón, queso,
carne, brócoli y otras cosas. Me tocó cocinar el pescado, Liz hizo una rápida ensalada
con el brócoli y picamos en cuadritos un trozo de melón y lechosa como sobre mesa.
Almorzamos alrededor de las tres de la tarde, la comida voló de los platos con toda el
hambre que teníamos. Liz se durmió después de comer.
-Carrie?
-Monedita!... dónde has estado he llamado a ese apartamento un montón de veces.
-Por qué no me llamaste al celular?
-No lo pensé... por qué no viniste a trabajar?
-Estaba en el hospital, llevando a Liz- la respiración de mi amiga se aceleró.
-Pero que ocurrió?
-La gastritis... se puso mal, le pusieron suero y todo- sin intención me estaba
desahogando.
-Dónde están ahora?
-En casa, Liz duerme- le eché un ojo.
-Quieres que vaya a verlas en la noche?... tal vez podría ayudar en algo- Carrie
propuso su ayuda con sinceridad.
-No amiga no es necesario, pero gracias, lo mejor por ahora es descansar... nos vemos el
domingo?
-Si, que estén bien.
-Gracias- colgué.
*****
Escuche el timbre del departamento y desperté, estaba oscuro, no recordaba si era de
noche o amanecía, ni siquiera que día era, vi la hora 7:47pm, fui al baño para ducharme
y lavarme los dientes, escuche que Eimy entraba.
-Alguien esta buscándote- corrió la puerta de vidrio para verme, yo me enjabonaba.
-Buscándome?... quién?
-Tu secretaria- cerré la llave de la ducha para no tener ruido.
-Sasha?- pregunté incrédula.
-Ese fue el nombre que me dijo, esta en la sala- por alguna razón me estremecí, y Eimy
lo notó, con todas las emociones en su cara salio del baño, terminé rápido, me vestí con
un jean viejo y una franela de deportes verde agua. Llegué a la sala y vi a Sasha con
un sencillo vestido de color turquesa, tenía el cabello recogido, Eimy estaba del otro
extremo en la cocina.
-Siento no haber avisado antes... vine por impulso, espero no ser inoportuna- dio un
paso hacia mi y apretó mi mano para después soltarla, el momento me pareció incomodísimo,
pues, Sasha me detallaba de la misma manera que lo hacia en la oficina, allá no había
problema sabía controlarla, pero aquí lo hacia sin importarle que Eimy estuviera allí,
me puse nerviosa.
-No que dices, agradezco tu preocupación- volteo solo 30 grados a la izquierda para
encontrarme con la cara rígida de Eimy. Nos sentamos y le conté todo lo sucedido, aunque
me prestaba atención diría que solo me buceaba atrevidamente, sin dejar de sonreír y
verme con ojos brillantes y emocionados, de tanto en tanto me concentraba en Eimy y en
lo enfurecida que se ponía a cada minuto. Después vino la gota que derramo el vaso.
-Espero que no haya sido lo que comimos en mi departamento lo que te aceleró la
gastritis, tengo entendido que la comida picante no les favorece- listo, ahora si me
podían colgar. Por primera vez en toda la noche Eimy se nos acercó e indagó.
-Comieron en tu departamento?... comida picante...
-Si, el miércoles fuimos a mi casa a almorzar... Liz no te comentó?- si sus ojos tuvieran
poderes me hubiese desterrado con la mirada que me hechó.
-No... cariño no sabes que la comida picante te hace daño?- ese "cariño" sonó a sarcasmo
mas que otra cosa.
-Eimy...
-Voy a la habitación, que tengas buenas noches- se retiró dejándome con la palabra en la
boca. Cuando se perdió de nuestra vista Sasha se despidió, tomé algunos minutos antes de
regresar con Eimy.
-Es muy linda- fue lo primero que dijo cuando me paré detrás de ella en el bacón.
-Puedo explicar...
-No dejó de hacerte ojitos en una hora seguida, no quiero imaginarme como será
en tu trabajo si delante de mi es así- rocé su cuerpo y se dio la vuelta. -gusta de ti,
no te das cuenta?
-Así es con todo el mundo Eimy, es su forma de ser- entró como un cometa en el cuarto.
-Estaba babeando en mi propia sala!... tendré que comprar metros de corcho para que no
se filtre en el piso!, no subestimes mi inteligencia, soy mujer tanto como tu y como
ella y me se de memoria las miraditas y sonrisitas y se lo que significan- estábamos en
mitad del cuarto, las dos al borde de un ataque.
-No tengo responsabilidad de lo que ella haga, solo puedo responderte por mi y de cómo
yo me comporto, es eso lo único que te debería importar- comunique en tono ecuánime.
-Estabas nerviosa pude notarlo, por qué los nervios Liz?... y cuéntame de ese almuerzo.
-No pudiste ir a comer conmigo, estaba en la oficina me invitó a almorzar a su casa,
tenía el tiempo suficiente de ir y venir, no tenía otra cosa que hacer, comimos y
regresamos al trabajo, fin- me observó a los ojos, sus pupilas buscando la verdad en las
mías queriendo creer, se sentó en la cama, puso los codos en las rodillas y su cara
entre las manos, una posición agónica, quise tocarla pero con un gesto me rechazo, no
compartimos palabras el resto de la noche.
Cuando les suceda algo malo, nunca, pero nunca digan "no puede ser peor", porque siempre
hay algo peor, siempre. El sábado lo pasamos tranquilo sin salir de casa, seguí con mi
dieta y tomando antiácidos, Eimy se portó muy esquiva, le di todo el espacio que pude,
el domingo fue mas fluído conversamos más hasta que llegó la hora de visitar a su
hermana, salio del apartamento y yo me puse a hacer ejercicios, me extrañó verla entrar
tan solo 15 minutos después de haber salido.
-Se te quedó algo?- bajé de la máquina y la vi aproximarse con una mirada indescriptible
en su rostro, me arrojó un papel a la cara.
-Qué es esto Liz?- dijo entre dientes, me puse seria ante tal actitud, tomé el papel del
suelo, sin leerlo lo reconocí.
-De dónde lo sacaste?- se descomponía de la furia, estaba agitada como si hubiera subido
por las escaleras corriendo.
-Estaba en el auto- dijo.
-Ahora revisas el auto?
-Estaba debajo del asiento del chofer, cuando lo ajusté para manejar lo vi en el suelo-
era la servilleta que me había dado Sasha, la metí en mi pantalón ese día, debió caerse
mientras conducía.
-No tiene importancia Eimy, es la dirección de Sasha ella me la dio por si necesitaba
algo- arrugué el papel y lo eché a la basura, lo que debí de haber hecho desde el
principio.
-Por si necesitabas algo?... acaso ella no tiene hoja de vida?... uno no anda entregando
direcciones ni teléfonos a los jefes al menos que exista una razón especifica.
-Por qué no sueltas de una vez lo que quieres decir?- había tenido paciencia el viernes,
tratando de no engrandecer las cosas mas de lo que eran, pero detesto la desconfianza y
que me culpen de cosas que no he hecho.
-Te gusta?... ella te gusta?- bajo la voz.
-No!- me llevé las manos a la cabeza momentáneamente -por qué crees eso?
-Por qué tenias ese papel entonces?... ni siquiera es un papel es una servilleta, no
estabas en la oficina cuando te lo dio.
-Estábamos en la cafetería y no significa nada... solo fue un gesto- me senté en el sofá
buscando un poco de tranquilidad, ella seguía de pie -por qué tanta inseguridad ahora
Eimy?,... necesito que confíes en mi para que esto funcione- aprecie calmadamente
mirando el mueble que tenia enfrente.
-No me das nada de que agarrarme Liz- dijo ella en el mismo tono.
-Pero qué dices?... si quisiera estar en otro lugar no estaría aquí, así de sencillo.
-Wuoa, entonces debería estar agradecida con tu sólida presencia- me levanté del asiento
que no logró darme lo que buscaba y perseguí los ojos verdes.
-Qué quieres de mi?... quieres que te diga que es bonita, pues si, lo es, pero la
panadera también es linda y la empleada que asea las oficinas, eso no quiere decir que
me gusten o que yo les guste a ellas-. Dejó de verme, se apoyó en el mesón de la cocina
pude ver que sus manos temblaban.
-No vamos a mejorar cierto?... estos últimos días han sido... pensé que podríamos
cambiar, que tal vez con el tiempo todo encajaría...- comenzó a llorar, yo me puse
delante para que se apoyara de mi pero no lo hizo.
-Qué quieres decir Eimy?- se formó un nudo en la garganta.
-No lo ves?- se le fue la voz -nos hacemos mas daño que bien...- me vio y encontré tanto
sufrimiento en esos ojos que apenas podía ver entre tantas lágrimas, mi corazón latía
fuerte ante lo inevitable, lo que estaba segura de que escucharía. -me duele quererte
sabes? Me hace daño, no puedo seguir así Liz... lo siento.
-Estás... Eimy estás terminando conmigo?- no quería ese tono pero me salio la voz de
persona desvalida. Enterró su cara en el piso, no tenia el tesón de verme para responder.
-Quiero que... me entregues las llaves del departamento- 15 segundos para que la
información la procesara mi cerebro, me vio, detalló mi rostro y yo hice lo mismo con
ella, me puse en movimiento, recogiendo papeles y documentos que tenía en el estudio,
la computadora, en el cuarto saqué poca ropa la mayoría para trabajar, mi sepillo de
dientes, el celular, las llaves, todo parecía vano como si no fuera yo, como una
sucesión en cámara lenta, ajena a emociones y a mis propios sentimientos. Delante de
ella saqué las llaves de la puerta del departamento, las del ascensor de mi llavero y me
quedé con las del estacionamiento, las otras dos las dejé en la mesa.
-Esta llave la dejaré con el conserje, la necesito para sacar el auto- su mirada se
escurría sin querer enfrentarse a la mía un tanto desorbitada, dejé de insistir, ni
siquiera le di una última mirada a aquella casa que había sido mía durante un año, era
mas doloroso hacerlo con su dueña, tomé lo que escogí y salí por la puerta.
Por mi mente paso la imagen de una mala película en la que una retirada presurosa del
amante sale corriendo tras el una joven diciendo: "no te vayas, quédate a mi lado" y el
amante emocionado se detiene y abraza a la joven dueña de su amor y quedan unidos por
la eternidad. Más o menos esperaba algo como eso mientras bajaba con mis cosas por las
escaleras, que Eimy se arrepintiera y deseara estar conmigo, pero ninguna joven vino
detrás de mí.
Llegué a mi antiguo departamento, a primera vista polvoriento e insípido, lancé todo lo
que traía en mi sillón favorito, revisé la luz, el agua, tenía los servicios no me
retracé en la cancelación de ninguno a pesar de que no lo habitaba hasta la línea
telefónica tenía tono, abrí las ventanas para que se airara un poco, fui a la habitación
la única, el baño.
-Demonios!... no voy a quedarme aquí para compadecerme- alcancé las llaves y salí de
allí directo donde Luciano.
-Umm, dos visitas en una semana, genial!... tendré que hacerte un descuento de diez por
ciento menos en tu consumo- Lu estaba muy contento de verme, cordializándome con su
saludo.
-Hola Lu- hoy más que nunca me disgustaba el bullicio del lugar pero quería ver a Lu.
Con su habitual cara de "qué ocurre?" cambio de modos.
-Supongo que no vienes de fiesta cierto?- menee la cabeza de un lado a otro.
-Podemos hablar?... en tu casa.
-Seguro- se perdió en la barra dando indicaciones a los empleados, regresó con su abrigo
en manos.
-Vamos- con una mano en mi cintura me sacó del local, la casa de Luciano esta a solo
media calle del bar, sin intercambiar palabras llegamos a ella.
-Dónde está tu mujer?- quise saber.
-De viaje con los chicos... estamos solos- Lu tiene dos pequeños diablillos con su
esposa. Nos detuvimos al llegar a la cocina -no he cenado y muero de hambre... comiste?
-No.
-Haré algo para los dos- ese era su forma, no me preguntaba, no me acosaba aunque
intuyera que tenía algo que decir solo esperaba a que fluyera de mi.
-Eimy y yo... terminamos- espere por un ¿¿¡¡QUÉ!!?? Pero...
-Cuándo?
-Como una hora y tantos... ella terminó conmigo- dejamos la cocina y fuimos a la sala
donde nos sentamos.
-Qué pasó?... hiciste algo?- la pregunta hecha con cautela no impidió que me indignase.
-Por qué tengo que ser yo la que haga algo malo?
-Ella tiene la palabra amor y adoración escritos en su frente.
-Todo se acaba en esta vida no es así?- dije con burla indebida.
-Qué fue lo que ocurrió?
-Se cansó de mí, piensa que me enrollé con la secretaria- se rasco la cara por un
momento.
-Se enteró de la secretaria ¿eh?- comento para si. -ese asunto fue a mayores?
-No, porque yo no quise...- junte mis manos a la altura de las rodillas -fui a su casa
para un almuerzo después de las horas de trabajo, allí la cuestión se puso demasiado
"amistosa" y puse límites sin ofenderla- Lu no se perdía detalle -Eimy, supo del
almuerzo y me acusa,... no le dije de lo lanzada que se puso la chica después... exagera.
-Tal vez, no fue eso solamente la que la llevó a tomar la decisión, a lo mejor hay otras
cosas que le molestan.
-Dijo que no le daba nada de que asirse...- reflexioné -lo que me dijiste en estas
noches es cierto... no nos queremos suficiente para que funcione.
-Espera un momento... eso lo dije para provocarte para que dejaras de hablar con tus
teorías empíricas y opinaras desde tu corazón, no lo dije porque lo creyera- se paró y
fue a la cocina -quieres un trago?- sirvió uno para el.
-No, lo menos que necesito ahora es embriagarme- se sentó de nuevo.
-Disculpa que te pregunte algo como esto Liset pero tu estas realmente enamorada de Eimy,
la amas?- 15 segundos para que la información llegara a mi cerebro.
-Claro Luciano- afirmé como algo obvio.
-Se lo has dicho?... le has dicho qué la amas?, qué la necesitas?, lo que significa para
ti- el también hablaba como si lo fuera.
-No.
-Es importante decirlo, es importante que la persona con quien estés escuche eso de ti,
el simple echo de escucharlas da fe, fortaleza, confianza.
-Nadie me dijo que me quería o me necesitaba en la vida y eso no me desbarató ni me
rompió en pedacitos, no me desmoroné, al contrario me dio coraje- lo atavié con mi
orgullo.
-Cuándo hablas con ella lo haces igual que ahora?... siempre sales con una espada en la
mano a cortar cabezas cuándo te da una opinión o un consejo?... por que si es así ya
veo por que te dejó- hizo una pausa para retener el aire en sus pulmones -qué sentiste
la primera vez que te dijo que te amaba?
-Fue abrumador, nadie salvo tu tenía sentimientos de afecto hacía mi, primero creí que
había sido un arrebato del momento cuando lo dijo acabábamos de hacer el amor por
primera vez, luego me di cuenta que fue una afirmación real, me sentí diferente,
especial y feliz.
-Y por que la privas del mismo sentimiento?
-Tengo que decirle que la amo por que ella lo hizo conmigo?
-No!- Lu estaba impaciente y yo también -cuando rechazaste a tu secretaria por qué lo
hiciste, en qué pensaste?- dude un momento en responder tratando de entender la
dirección de la pregunta.
-La rechacé por que Eimy no merecía que yo le hiciera algo tan bajo y pensé en como me
sentiría yo si fuera ella la que me engañara a mi, no me agrado lo que pensé.
-Hay esta el error Liz- afirmó como el que descubre algo muy importante. -no es excusa
lo que pueda pensar Eimy o como te sentirías tu si hiciera algo igual, debes hacerlo
porque es lo correcto, porque tienes una relación estable y que te llena, porque no
necesitas a nadie mas entre ambas... debes hacerlo por ti no por Eimy. Me entiendes?.
-Si, puedo ver lo que quieres decir- suspire hondamente -el jueves tuvo que llevarme al
hospital... la gastritis- Lu se sorprendió con la noticia -estaba tan asustada
verdaderamente preocupada por mi... no tuve a nadie que sintiera temor por mi salud y
cuando ella aparece lo mandó todo por el caño- me puse en pie preparada para retirarme.
-Se que podrán con esto, solo necesitas un poco de tiempo... buscaba- Lu tomó mi hombro
-por qué no te quedas a dormir acá?... hoy estaré solo.
-Te lo agradezco, pero será mejor regresar al apartamento... mañana será un día de mucho
trabajo- me despedí de mi amigo y tomé el rumbo a mi casa.
*****
LUNES
Ayer convertida en una tercera parte de mí misma llegué a casa de mi hermana, sin
explicar causa ni razón comencé a llorar y a llorar, Carrie no se había ido aun y
decidió quedarse un rato mas hasta que yo pudiera conversar, ese rato no llegó después
que dejé de llorar me fui al cuarto de los niños y simple me acosté a dormir.
Llevé algo de ropa a casa de mi hermana de allí me fui al trabajo.
-Cómo dormiste anoche?... me vine como a las nueve y aun seguías dormida- Carrie se
acercó a mi oficina.
-Elena me dijo, dormí bien... creo que fue por el cansancio- compartimos un silencio
tenso el mismo que tuve con mi hermana al despertar, querían saber que había pasado pero
yo no deseaba hablar todavía.
-Almorzaremos juntas?- dijo.
-Si, ven por mí- se marchó.
Durante el almuerzo le conté lo que sucedió el día anterior, tratando de no llorar y de
mantenerme calmada, ella me escuchó sin interrumpirme ni un momento dejando que me
desahogara, al acabar meditó un poco todo el asunto dándome a entender que había muchas
cosas que no comprendía.
-Dices que crees que no te ama, qué no te amó en realidad?- preguntó con duda.
-Si- contesté con la mirada en otro lado.
-Pero si sentías eso desde tanto tiempo por qué no le preguntaste simplemente?... así
despejabas cualquier duda, no estarías sufriendo tanto ahora.
-Miedo... miedo a que me dijera que mi presentimiento era cierto, miedo a que cavilara
sus sentimientos y descubriera que no estaba enamorada de mi, miedo a que se fuera-
Carrie se quedó conmovida.
-Pero ya no esta, la alejaste sin aclarar las cosas.
-No puedo pensar en ella todo el tiempo, adivinando lo que siente o quiere, abrí sus
ojos y los míos a la realidad.
*****
-Qué haces aquí?- cuando entré a la oficina lo primero que vi fue a Cintia organizando
mi escritorio.
-Aquí trabajo no?.... si es que conservo el empleo?- bromeaba sin prestarme atención.
-Dijiste que necesitas dos semanas?.... dónde esta Sasha?
-Mi tía se recuperó milagrosamente y no tuve que pasar más tiempo allá, llamé a Sasha y
le dije que ya no la requerirías que yo me encargaría de ti, no estas feliz de verme
jefecita?- la muy alegre Cintia me dio un abrazo de oso -cómo te atendió mi suplente?
-Que bueno que estés de vuelta- coloqué mis cosas sobre la mesa.
-Si lo dices con ese entusiasmo cariño, no te creo lo que es nada.
-Sasha trabajó correctamente pero voy a sugerirte algo Cintia... la próxima vez que no
puedas venir al trabajo mandame a una viejecilla quieres?... no a una modelo de pasarela-
propuse sin inflexión.
-Pasó algo malo?- indagó con sospecha.
-No, no- después de pasar casi toda la noche en vela, llevando a escrutinio mi relación
con Eimy al final compartí la opinión de Lu, Sasha no fue la razón del problema solo
fue el detonante -tráeme un café quieres?... dejaremos la charla para después.
La semana paso sin darme cuenta, estaba mas sumergida en los asuntos del trabajo que
poco tiempo me daba de pensar en mi y en ella, las noches las pasé en donde Lu para no
tener que llegar temprano a mi apartamento que ya no parecía una casa no tenía calor ni
aroma a hogar. Intenté comunicarme con Eimy el jueves y el viernes llamándola al celular
sin resultado fortuito, Cintia me recomendó que la llamara a la casa asi atendería sin
saber quien la llamaba le hice caso, el sábado.
-Hola.
-Hola.
-...
-No cuelgues Eimy por favor- rogué con nervio y tensión.
-No pensaba hacerlo- su voz sonaba tan hermosa, aunque sin brillo.
-He tratado de comunicarme...
-No estoy preparada.
-...- silencio de mi parte.
-Eimy... necesito algunas cosas que deje en tu... apartamento, cuándo puedo ir a
buscarlas?
-Mañana, pasa mañana en la tarde a las seis... no tendrás molestias yo no estaré
aquí- mi idea era que nos viéramos para hablar, no podrá ser así.
-Yo quería verte... quiero verte- sentí mi garganta secarse y oí la respiración al otro
extremo modificar su ritmo.
-Es mejor de esa forma Liz, te dejaré la llave abajo- espero mi confirmación
para colgar.
-Bien- después de mi inconforme respuesta colgó.
*****
DOMINGO
Tengo como diez minutos que llegué de casa de mi hermana, cuando estuve allá la
ansiedad me devoraba al saber que Liz en ese momento se encontraba en el apartamento,
pasó por mi mente un montón de veces el quedarme y esperarla, dijo que quería verme...
yo también quería verla, pero qué podríamos decirnos?... no me gusta dar un paso a
delante y dos atrás.
El estudio quedó casi vació solo dejó nuestras fotos, en el cuarto gavetas desocupadas
ganchos sin ropa... ver aquello era peor de lo que había pasado hace ya una semana, era
peor porque ya era palpable... algo real, mas perdida no me pude sentir. Recorriendo
todo con la mirada percibí una hoja de papel en la mesita de noche pisada con el reloj.
"Dejé la máquina lo siento pasaré otro día por ella no tenía ánimos de desmontarla.
Eimy me hubiese gustado que estuvieras aquí, las cosas no pueden quedar de esta manera
yo se que no todo fue malo, la mayoría de nuestros problemas se derivan de mi, lo sé,
déjame hablarte."
La leí un sin fin de veces durante toda la noche, pasando mis dedos por la caligrafía
intentando rememorar el momento en que fue escrita, del papel se desprende casi
imperceptiblemente el perfume de la palma creadora.
Se que esperaba que la llamara, atormentándome el poder de decidir como llevar las
cosas, dio un paso para acercarse a mi buscando tal vez una reconciliación, pero por
qué?... por qué hablar ahora?... era necesario todo esto para llamar su atención?. Otra
semana pasó y sin ninguna llamada.
LUNES
Era la hora de salida y llovía a cántaros con una brisa descomunal, Carrie se ofreció a
llevarme a casa cuando salimos del edifico en el estacionamiento un auto conocido y a
su lado apenas se distinguía una silueta... envuelta en un sobretodo... sin ninguna otra
protección daba la sensación de que era parte de la tormenta.
-Esa mujer está loca, si no se la lleva la brisa la tormenta la acaba!- Carrie se
exaltaba al ver a Liz plantada en el estacionamiento yo en cambio no pude dejar de
verle... paré de respirar, tenía dos semanas sin verla y ahora llega aquí con todo y
tormenta. No me fijé que caminaba hasta que me rodeo Carrie un brazo -no vas a ir a
empaparte con esa lluvia, no señor!
-Va a pescar algo si no sale de esa lluvia Carrie- atendí a la dueña del brazo que me
retenía.
-Es adulta, sabe lo que hace... y tu y yo nos vamos si van a conversar escojan un día
menos húmedo, vamos- mirando la silueta entre la lluvia, sentía que también me miraba,
la silueta no se movió solo observaba mientras me retiraba.
MARTES
10:17PM
-Hola.
-Eimy?
-Si, quién habla?
-Eimy es Cintia, perdona la hora... que bueno que estés en casa... no se si es buena
idea esto pero no sabia a quien recurrir... es que...
-Cintia sucedió algo con Liz?... qué sucede?- el corazón se me puso a mil con la extraña
llamada y mas aun con las agitadas incoherencias de Cintia.
-Está en el hospital... no se si hice bien en llamarte...- la mujer con voz muy
apenada se manifestaba.
-Hiciste bien no te preocupes... qué ocurrió?... es la gastritis?
-La internaron como a las cinco de la tarde, interrumpió una reunión por que estaba
apunto del desmayo.
-No ha estado comiendo bien verdad?
-Si, si lo hace, pero esta vez no es la comida... trata de matarse con el trabajo,
va a pasar aquí la noche y no quiere que me quede...- tanto su voz como la mía
alcanzaron el mismo nivel.
-En media hora estoy en el hospital, espera a que yo llegue.
En taxi llegué rápidamente, converse algunos minutos con la secretaria y me contó las
últimas incidencias, la condición de Liset y luego se marchó. Ya dormía cuando entré a
la habitación, tenía el semblante demacrado empalidecido, con su cara de medio lado y
algunos cabellos desordenados, la cubrí mejor con la manta y no pude contenerme de
tocar su rostro apenas contoneando las mejillas, dejé un trémulo beso en su frente.
*****
MIÉRCOLES
Anoche tuve un sueño, soñé con Eimy, venía a mi, soñé que estaba aquí y me envolvía con
su cuerpo me hablaba al oído y se dormía conmigo, parece algo sencillo pero algo así
tiene un valor incalculable.
1:32 PM
-Enfermera, donde están lo resultados de mis exámenes, sino me los dan no puedo retirarme-
me encontraba en recepción a punto de irme.
-Perdone pero pensé que la señorita se los había entregado, déjeme buscarlos- la mujer
se perdió entre una masa de papeles.
-Una señorita?- interrogué y ella buscaba.
-Si... la rubia bonita- ¡¡¡¡¡qué!!!!!.
-Cómo dijo??
-La mujer que se quedó con usted durante la noche, se fue esta mañana como a las ocho y
cuarto, no se que hora llegaría mi turno comenzó a las seis de la mañana... pero ella
se identificó como su novia- mi rostro se adaptó a una risueña sonrisa estuve a punto
de darle un beso a la enfermera de lo feliz que estaba al saber que lo de anoche no fue
un sueño... Eimy había estado aquí.
Salí apresuradamente a mi apartamento con una extraña sensación de festejo y el espíritu
lleno de emoción, sabía que Cintia era la culpable de que Eimy supiera donde estaba
ella era la única que sabía que estaría en el hospital y a menos que Eimy tuviera una
línea síquica no tenía otro modo de saberlo. Llegué al apartamento, me duché y luego
llamé a mi secretaria tras excusarse como un cuarto de hora confesó lo que ya sabía le
dejé algunas indicaciones para el resto del día informándole que no iría en la tarde a
la oficina... tenía algo muy importante que hacer en la tarde pedir la ayuda de la única
persona capas de acercarme a Eimy.
Faltaba poco para anochecer cuando toqué la puerta de la casa de Elena, me sentía
inquieta y no pude evitar recordar la última vez que estuve aquí, llevándome el cabello
atrás por cuarta vez al fin abrieron la puerta.
Sus ojos avellanados primero sorprendidos y luego desencantados me examinaron.
-Ella no esta aquí- dijo con voz dura sosteniendo la puerta con la mano.
-Lo sé, he venido a hablar contigo Elena... puedo pasar?- otra mirada avellanada con
ceño, transcurrieron algunos minuto y me dejaron pasar.
-Siéntate- ofreció y yo aproveché -tu dirás- se sentó en la silla del frente, observé a
mi alrededor antes de hablar, no quería espectadores en la conversación, parecía que
estábamos solas... era mejor.
-Ayúdame a llegar a Eimy- como siempre me fui al punto.
-Que cara dura eres- le salio de lo mas natural... como si lo dijera siempre, no me
agravié.
-Tu estas más cerca de ella que cualquier otra persona, si necesito ayuda es la tuya.
-Por qué tengo que ayudarte?... lo único que a sentido junto a ti es pesar, no la uniré
a ti, no la haces feliz- no me empequeñecía como en la última oportunidad, solo decía
lo que podía ver reflejado en Eimy... y eso era incluso peor.
-La amo- la palabra de demasiadas letras fluía de mis labios con total franqueza no era
lo justo que Elena lo escuchara antes que la causante del sentimiento pero así sucedió.
-amo a tu hermana y necesito recuperarla... dime si me ayudaras o tendré que buscar otra
forma- se dio su tiempo antes de responder, que diferente es ella a Eimy tanto de físico
como de personalidad. Su mirada dudosa me recorría de nuevo.
-Ese domingo llegó aquí llorando... se quedó a dormir, el lunes regresó a su apartamento
pero a las diez de la noche estaba devuelta, sabes por qué?.
-No, dímelo.
-Dijo que la casa tenía tu olor... que no podía dormir en la cama porque las sábanas
olían a ti, tienes idea de lo martirizante que puede ser un sentimiento cómo ese?- no
espero respuesta para continuar -se quedó aquí casi toda esa semana.
-Yo hubiese dado todo por tener al menos una manta que oler, algo que me recordara su
perfume por muy martirizante que eso pareciese- su expresión revelaba que no esperaba
respuesta como esa.
-No se que pensar de ti, no puedo distinguir si eres buena o mala para ella, solo se
que ahora tampoco es feliz... la última vez que viniste... con todo lo que te dije...
pensé que la perdería que utilizarías esa pelea para ponerla en contra de mi, conozco a
mi hermana y sé que algo como eso era motivo suficiente para que me enfrentara pero no
le dijiste nada... por qué?
-Es tu hermana y te quiere, por qué causarle un disgusto como ese?
Conversamos un rato mas, aceptó ayudarme, no prometió gran cosa pero al menos hablaría
a favor, eso de por si solo ya era un logro muy importante.
LUNES
3:15 PM
Cintia interrumpió la reunión cruzando por toda el salón hasta llegar a mi lado.
-Alguien te busca- susurró a mi oído.
-Que espere, no puedo salir en medio de...
-Es Eimy- me incliné en el asiento para ver su rostro.
-Bromeas?
-No, esta en tu oficina esperándote- no pensé para responder.
-Dile que ya voy para allá- dirigí la atención al salón mientras Cintia se marchaba
-tendré que ausentarme... todos saben cual es mi posición y se que tomaran la decisión
mas acertada, con permiso- Salí de la sala con prontitud sin esperar la aprobación de
nadie.
Eimy tenía entre sus manos un pequeño portarretrato con su foto lo colocó en su lugar
cuando la saludé.
-Hola.
-Hola- desde la puerta me acerqué al escritorio donde ella estaba, observando tensa mis
pasos.
-No... trabajaste hoy?- fue lo primero que me vino a la mente.
-No, tomé el día de permiso... para hablar, espero no haber interrumpido algo importante.
-En este momento no hay cosa más importante que hablar contigo- no puedo creer que
todavía pueda sacar de ella esa extraña sonrisa y que baje la cabeza abrumada cuando la
halago, tratando de romper su actitud apenada le ofrecí asiento y algo de beber,
relajadas en los sillones ella prosiguió la conversación en modo mas serio.
-Fuiste a ver a Elena- no era una pregunta pero lo confirme.
-Si- uní mis manos a la altura de las rodillas, ansiosa, esta conversación significaba
todo debía dejar en claro mis sentimientos y Eimy necesitaba sentirse segura de mi,
había pensado todos estos días que decir y pavorosamente aprecie como las frases
estudiadas desaparecían de mi conciencia.
-No se que le habrás dicho pero tiene otra actitud con respecto a ti... es sorprendente-
su mirada con un tinte de emociones contrariadas provocaron que yo bajara la mía.
-apenas la semana pasada decía pestes y ahora...- su silencio llamó mi atención.
-Qué dice ahora Eimy?
-Que debo al menos escuchar lo que tengas que decir... que nos debemos una última
conversación- aquello de "última" me desenfocó de mis expectativas. -qué tienes que
decirme?- se llevaba el corto cabello detrás de las orejas y se mordía apenas el labio
inferior.
-Dame otra oportunidad... puedo ser diferente- enfrenté sus ojos como nunca antes en
una forma de guerra de miradas que ella dejo primero, cada parte de mi muy atenta a
emociones que recorrían a gran velocidad, en mi petición fui lo mas auténtica que pude
arriesgándolo todo mostrando mis cartas.
-Recuerdo cuando me dijiste una vez que las segundas oportunidades eran una pérdida de
tiempo... si las personas fallaban una vez que te hacia pensar que la segunda resultaría
diferente, que las personas no cambiaban que solo eran lo que eran y aunque quisieran
no podían ser diferentes. Estabas mintiendo esa vez o lo haces ahora?- me helé con esa
cita textual de una vieja conversación que se devolvía a mi como una parodia de mis
propias convicciones, tarde un poco en recuperarme, tanto, que ella habló de nuevo
-cuando me enamoré de ti y decidimos compartir una misma casa sabía que venía el
paquete completo, tus cosas buenas, tu buen humor, tu optimismo, tu valor y también las
no tan agradables como tu constante agresividad para expresar tu pensamiento... tu
verdad que en la mayoría de las veces es demasiado extremista, no me importó y por un
tiempo creí que lo manejaba... pero no fue así, nunca fue así- una pequeña pausa -no
vas a cambiar, no puedes hacerlo y yo no quiero que lo hagas por que así te he querido,
solo...
-Puedo darte mas de mi Eimy, se que hay mas... estoy de acuerdo contigo en que no me
puedo hacer un transplante de personalidad pero se que hay cosas mejores que puedo
ofrecerte... se que puedo ser mejor para ti, déjame intentarlo.
-No hablamos de cambiarle el color a una casa por que el primero no nos gusto... no es
tan elemental, hablamos de mi vida Liset, de que pasará conmigo si no funciona... no
puedo pasar por una situación como esta de nuevo, no lo aguantaría, yo... yo no quiero
llorar mas por ti- tomé aire con fuerza y me levanté, sabía que tenía dudas pero no
creí que fueran tantas, no era fácil de maniobrar y ante mi solo se presentaban
obstáculos que superar en una pronunciada cuesta. -por qué intentarlo?- que fácil sería
decir que la amaba, qué motivo mas fuerte que ese para comenzar otra vez?, sonaría
manipulador, yo no quería eso, le ofrecí la profundidad de mis ojos con la esperanza
que viera allí lo que protegía mi alma.
-Porque no quiero pasarme el resto de la vida pensando como se sentirá el amarte
plenamente, porque no quiero buscar otra ilusión que te arranque de mí, porque no quiero
que otro cuerpo borre las caricias que dejé en el tuyo- casi en modo de entrega no
perdía el velo de esperanza, una lágrima solitaria navegaba por mi rostro hasta caer.
-No te parece que eres un poco egoísta?- no recriminaba solo decía.
-Egoísta?... por velar por mi felicidad?, por velar por la tuya?
-Y tu eres mi felicidad Liset?- ¡alerta!, una pregunta para meditación, era yo su
felicidad?, cómo saberlo?, y si nos dábamos contra un muro?. En mi mente se acumularon
muchas imágenes, la primera mirada que nos dimos... cuando sus ojos y los míos se
buscaban, recordé lo que sentí, el primer beso reservado, tímido... y todo fue tan claro,
parecía más que obvio, tenía la respuesta.
-No lo se,... eso es algo que solo tu puedes responder, pero tengo la seguridad de que
tu eres la mía y no dejaré que mi felicidad se escabulla.
-Como una rosa roja grande y fuerte...
-No comprendo.
-Eres como una rosa, no puedes dejarla libre y espléndida en el jardín... tienes que
arrancarla para apreciar mejor su fulgor, pero cuando la tomas no recuerdas que tiene
espinas que te pinchan dejando tu piel dañada... Liz debo aprender a tomarte sin
olvidarme de las espinas...
No había otra cosa que decir que no lo dijeran nuestras miradas que abarcara todo lo
que sentimos en ese instante, todo lo que se tenía que decir se dijo, lo que se tenía
que escuchar se escucho y brille de felicidad... no sería fácil pero tendría mi segunda
oportunidad.
*****
Comenzamos desde cero o más bien de menos uno, Liz repetía que nuestra relación se
convirtió en una casa de naipes, no tenía bases ni columnas y con la primera brisa que
pasó se derribó, ahora lo haríamos diferente desde lo mas básico a lo complejo, formando
las bases, creando columnas que se mantuvieran firmes ante cualquier prueba.
La primera semana fue extraña, Liz pasaba en las noches pero no se quedaba a dormir,
conversábamos y aclaramos muchas cosas en las que no estábamos conformes, aprendió a
escucharme sin volver todo una confrontación y yo aprendí a darle alternativas, logramos
acuerdos en el que ambas estuviéramos cómodas. Poco a poco fue trayendo sus cosas y
cuando estuve lista le pedí que se quedara.
Nos las arreglamos para compartir más tiempo juntas, sacaba mas provecho a su tiempo
para volver mas rápido a casa, en ocasiones salíamos al cine, a cenar, a visitar a Lu o
simplemente a caminar al parque, cuando nos quedábamos en casa también disfrutábamos de
la simple comodidad de estar relajadas.
Aprovechamos un día feriado viernes y nos escapamos a la playa, teníamos meses sin ir y
el agua salada nos asentó muy bien. Díaz después...
-Déjame la espalda- Liz estaba tirada en la cama boca abajo con toda la espalda
descubierta, solo llevaba un short, yo sentada en la cama.
-Quiero quitarte los cueritos- no la dejaba en paz despegándole del cuerpo la piel
quemada.
-Vas a mancharme la espalda, quitas las manos de ahí.
-No, te equivocas la espalda se mancha si no retiras la piel.
-Es al revés.
-Que no.
-Que si.
-De todas formas no voy a dejar de hacerlo.
-Ah, qué puedo hacer?... pero después me toca a mi tallarte la espalda ok.
-No, no, yo no boto piel como tú recuerdas?- se quejó mientras yo sonreía, cuando vamos
a la playa yo no me quemo como ella, al ser mi piel mas blanca solo se pone rojiza y a
los pocos días retorna a su color normal.
-La playa, todo el mundo la pinta muy bonita, pero nadie menciona la insolación, el
dolor de cabeza, la descamación de la piel, la arena en el trasero, el dolor de espalda...
-Dolor de espalda?... eso no se da en la playa... te duele la espalda?
-Si horrible, en la parte baja de la columna, podrías ponerme un trozo de hielo o caerle
a martillazos para ver si mejora?.
-Tengo una mejor idea para ayudarte- la muy inteligente de yo me senté solo un poco mas
arriba de sus nalgas dejando mi peso a la altura de su cintura hundiéndola levemente en
la cama, soltó todo el aire de sus pulmones. -mejor?.
-Ummms.
-Imagino que eso es un si, qué te produjo ese dolor de espalda?
-No lo se, estos dos últimos días los pasé en los terrenos con el topógrafo tal vez el
estar tanto tiempo de pie o sino es que me estoy poniendo vieja y necesite un bastón-
me reí al ver la imagen formarse en mi mente.
-Hey! No te rías!... recuerdas que estas sentada en mi espalda.
-Lo siento.
-Eimy podrías ayudarme un poco mas?- su particular voz de cortejo.
-Uju qué quieres?
-Te quitarías la camisa... y el sostén... y te dejarías caer en mi espalda?- respondí
con la acción, el cuerpo que ahora cubría se relajaba debajo de mi, un suspiro
agradecido y una mansa respiración apenas nos movía.
Dos semanas más transcurrieron, subí algo de peso durante esos días y Liz no paraba de
hacer bromas y pellizcarme los rollitos.
-Tienes que hacer ejercicio- dijo entre burlas.
-Quieres que baje de peso?- dije yo seria.
-No, no quiero que te mates de hambre ni nada parecido, a mi me gusta como te vez, pero
si tu no estas conforme debes ejercitarte.
-Si, regresaré al gimnasio, tengo más de un mes que no voy.
-Por qué no te gusta mi maquina.
-No es que no me guste es solo que prefiero los aeróbic, la música y la brincadera.
-Um, entonces no te vas a comer lo que queda de helado de chocolate?- se acercó como
una gacela a la nevera, pero yo me adelanté y retiré rápidamente el pote de allí.
-Fíjate que si- salí corriendo por toda la casa y la larga gacela me seguía.
-Ese helado es mío, dámelo.
-No, recuerda que tu me lo compraste- la larga gacela me tomó y forcejeamos con el pote
frió que tenia pegado a mi pecho, casi me enrollo como un caracol en el piso, una mano
intrusa se llevó consigo el escaso contenido del envase.
-Ja, ja, ja te gané!- el pote vacío quedo en el suelo, la gacela estaba cerca y permitió
que me acercara.
-Me ganaste- se comió casi todo, solo rastros quedaron en sus dedos me acerqué mas -no
te han enseñado a compartir?- la gacela estaba muda, tomé su mano y chupé los dedos que
aun tenían chocolate, trazándolos con la punta de la lengua, la gacela respiraba
premiosamente.
-No hagas eso- masculló con sus ojos clavados en mi, le mordí las yemas de los dedos.
-Por qué?
-Porque me estimulas.
-Te estimulas a qué?
-A hacerte... una tortura de cosquillas- Liz se aprovechó de su peso para tumbarme y
valiéndose de su ventaja inició el martirio de carcajadas.
*****
Me sentía extasiada con todo lo que compartimos en este mes, no era que teníamos menos
trabajo o responsabilidades, todo estaba allí, era que aprendimos a manejar cada cosa
de acuerdo a su nivel de importancia. Había una cosa que me sumía en constante
acuciosidad, manteníamos celibato, fue petición de Eimy no era algo de sorprenderse ni
para escandalizarse, pero me costaba preservar esa condición. No era una reprimenda, nos
conocemos y sabemos todo lo que implica hacer el amor, no solo consta de una serie
sucesiva de caricias y besos, es mucho más amplio, se trata de una entrega total del
cuerpo de rendirse a sensaciones y emociones muy íntimas, despejar el alma y mostrarla
tal como es, con sus fuerzas y miedos, hay que tener la seguridad absoluta de que el
compañero sepa apreciar y resguardar todo lo que se le de. Creo que con esto Eimy quiso
protegernos.
Noches atrás nos acostamos abrazadas, mi mano sobre su cintura emprendió exploración
sin mi consentimiento, buscando piel se escurrió entre la ropa en una aventura
ascendente, mantenía la respiración presa en mi cuerpo, abasteciéndome de la suavidad
de la piel tibia de Eimy llegué muy cerca de uno se sus pechos y cuando mi mano iba a
ir mas allá... fue atajada por otra mano espía que se entrelazó amorosamente con ella y
la retornó al lugar inicial, resignada solté el aliento y recibí en recompensa un
apasionado ceñimiento que llevaba consigo mas calor del que me atreví a soñar.
-Estas bien?- era sábado y Eimy no tenia buen aspecto, se pasó casi todo el día
silenciosa y sin apetito.
-No, estoy preocupada... tengo un adelanto y apenas pasé el ciclo hace dos semanas- ella
era muy exacta con las fechas y esas cosas, eso explicaba el cambio de ánimo.
-Puede que no sea nada- me recliné en el sofá.
-Nunca se me presentan saltos ni variaciones... esto me preocupa- la invité a que se
acomodara junto a mi.
-Podemos ir a que te examinen, saldremos de dudas- propuse, se apoyó en mi pecho.
-No, esperemos algunos días a ver que pasa- su cuerpo estaba un poco caliente.
-Tienes dolor?- acaricie su pelo mientras sentía su respiración entibiarme el cuello.
-Si, el vientre, me tomé una pastilla hace un rato- metí la mano por debajo del camisón
y la extendí en su vientre.
-Te ayuda mi calor?
-Si- se arrebujó más sobre mí, mi mano descansando en su vientre. En una ráfaga de
pensamiento me pregunté que se sentiría tener la mano así sobre su vientre pero no un
vientre estilizado como el suyo, más bien uno abultado... con otra vida dentro, sería
una sensación maravillosa...
*****
JUEVES "Ese Jueves".
-Eimy, Eimy levántate!
-Liz, solo un rato mas, diez minutos... si?
-Vamos dormilona ponte en pie... preparé café y tostadas, apresúrate.
...
-Solo fue un pequeño hundimiento llámame en la noche y lo resolveremos.
-qué te llame?!... no puedo andar por la ciudad con semejante agujero en mi puerta
Liset.
El día se inicio terrible, me quedé dormida, Liz chocó el auto y llegará retardada a la
oficina.
*****
-Qué tratas de hacer?... levantar el teléfono con la vista o qué?- Cintia se burlaba,
yo estaba reclinada de mi cómodo asiento de cuero detallando reflexivamente el teléfono
apostado sobre mi escritorio.
-Quiero llamar a Eimy.
-Y por qué condenación no la llamas?- mi secretaria se sentó en el mueble dispuesto ante
mi escritorio, con un suspiro le respondí.
-Discutimos esta mañana.
-Por qué no le llamas y conversas con ella más calmadamente?
-No,... veré que puedo hacer mas tarde ahora pide el condenado pollo y algo para ti que
muero de hambre.
*****
Hacía un poco de calor, y me apresuraba para llegar a casa antes que Liz.
-Eimy espera- era Freddy.
-Tengo prisa Freddy dejémoslo para otro día si?
-No podemos dejar las cosas así- me dijo después de soltar mi brazo.
-Ya te dije claramente lo que pienso, nada de lo que te dije cambiara Freddy.
-Desperdicias tu vida al lado de una mujer, ella no puede amarte como yo puedo hacerlo.
-Eso es muy lindo de tu parte, pero yo la amo a ella y tu no figuras en ninguna parte,
así que por favor déjame ir- me estrechó y comenzó a besarme con desatino.
*****
Espero que aun este aquí, debí llamarla al móvil, bueno ya estoy aquí ¿no?, un giro mas,
uff creo que ya se fueron todos.
-Pero qué...!!- mas de cerca vi como un sujeto besaba a la fuerza a Eimy, estacioné
rápidamente para ayudarla. Separé al tipo de ella quedándose un poco perplejo sin
reacción, la abracé.
-Oh Dios Liz gracias- me correspondió.
-Te hizo algo?- Eimy temblaba en mis brazos asustada por la brutalidad del tipo ese, yo
también temblaba pero de furia.
-Me forzó yo...
-Esta bien tranquila... ve al auto.
-Qué vas a hacer?- sus ojos verdes nerviosos me preguntaban.
-Nada, solo espera en el auto- se alejó y yo me concentré en la alimaña que tenía a mis espaldas.
*****
Desde la ventanilla tenía una visión completa pero nada podía oír, la perspectiva de
Liz es intimidante al ser Freddy de menor estatura parece que va a tragárselo, creí que
lo golpearía, las bifurcaciones de la tensión en su rostro parecían querer explotar,
Freddy se retiró y ella se tomó su tiempo en llegar al auto.
-Estas bien?- preguntó observando mi semblante.
-Si gracias- se veía calmada sin estar relajada totalmente, conducía sin apuro, yo me
concentraba en ella.
-Qué?- sus ojos azules se juntaron con los míos al sentir mi mirada.
-Qué le dijiste?, parecías una leona allá afuera- yo estaba impresionada y alagada por
su leal protección, si esto hubiese ocurrido en otro momento, otra circunstancia...
habría sido un desastre.
-Que si no era lo bastante hombre para conseguirse una compañera, que no tenía derecho
a meterse con una comprometida... y que no te pusiera una mano encima porque no saldría
bien librado- no pude retener el deseo de abrazarla y besarla como niña. -aquiétate,
chocaremos si no me sueltas!- ella se reía conmigo -ahora vas a contarme por qué me
pediste que no te pasara buscando?- perdí mi vista en el camino.
-Quería darte una sorpresa, cocinar algo especial y... tener la casa bonita cuando
llegaras, sabía que tendrías un día terrible y quería que estuvieras a gusto- nos
detuvimos en un semáforo recibí una sonrisa amplia, inmaculada, feliz y detrás de ella
un beso abrasador que solo fue interrumpido por cornetasos impacientes. -ahora dime tu
por qué fuiste a buscarme si te pedí que no lo hicieras?
-Quería disculparme, esta mañana estuve muy pesada y quería recompensarte llevándote a
cenar donde quisieras- nos concentramos una en la otra por breves instantes. Sin más
charla llegamos a casa.
Estire el cuerpo apenas pase el umbral de la puerta, fui a la cocina.
-Voy a darme una ducha- Liz se fue al baño.
-Bien, veré que cocino... muero de hambre.
*****
El agua fría caía sobre mi cabeza para luego resbalar hasta llegar a mi piel refrescándome
sin prisa, ya mas calmada, la sangre regresaba a su temperatura normal todavía sentía
el hervor que me provocó el enfrentamiento con aquel hombre, a Eimy le dije solo las
cosas mas bonitas comparadas con el resto del entrenamiento, cuando vives tu
adolescencia en la calle aprendes a intimidar a la gente, presiento que no la molestara
mas. Tomo el jabón y me limpio el cuerpo relajando la mente todo lo que puedo, se me
escapa una sonrisa al remembrar todo lo que me dijo durante el trayecto a casa, tengo
una novia linda... tengo que cuidarla, a ver, a ver ese champú...
-Puedo bañarme contigo?- el pote de champú se me resbaló de las manos, con el ruido de
la ducha ni me enteré que Eimy me hacia compañía, corrió la puerta y estaba parada en
el umbral tapada con una toalla y un brillo excitante en los ojos, no recordé como era
que se unían las letras para formar una palabra, así que afirme con un movimiento de
cabeza. La toalla la hicieron a un lado...
Entró de puntitas conmigo sin llegar a tocar el agua se pasaba las manos por los brazos
para alejar el frió, el champú seguía en el suelo y yo apreciándolo todo como en cámara
lenta.
-Esto no lo regalan chica... y es costoso- tomó el envase y me lo dio, no sabía que
hacer, no sabía si era una prueba o un inocente baño, pero si colocaran un espejo
delante de mi en este momento la imagen que aparecería seria la del coyote con la
lengua afuera detrás del correcaminos. Se movía al frente logrando que el agua tocara
su cuerpo y mi mente repetía "quieta, quieta", como unos cinco o diez centímetros de
distancia nos separaban, mojaba su cabello y se lavaba la cara y el agua corría y yo
miraba sintiendo una manzana atorada en mi garganta, otra vez la vocecita "quieta,
quieta".
-Te importaría enjabonarme?- cambiemos la manzana en la garganta por el corazón, otro
movimiento de mi cabeza en negación, tome el jabón y la esponja -no, solo el jabón-
dejé la esponja en su lugar, me dio la espalda me acerqué hasta quedar las dos debajo
del afluente de agua, no solo perdí el habla tampoco podía oír, solo ver y sentir como
el agua descarada nos acariciaba a ambas con un delicado roce por la piel, una de mis
manos se ubicó en su vientre con una ligera presión juntamos los cuerpos la otra
enjabonaba su cuello Eimy lo ladeaba para poder alcanzar las orejas tenía los ojos
cerrados, seguí con los hombros, el agua limpiaba lo que yo enjabonaba, el liquido frío
que caía por sobre nuestras cabezas cambiaba a caliente cuando se escurría entre
nuestros cuerpos, los senos mas que enjabonarlos los acaricie, traté de no tardarme mas
de lo necesario pero era imposible mi mano no quería apartarse de allí sus pezones
duros por el agua y por mi toque, no pudo retener el gemido leve pero audible, abrió los
ojos y yo moví la mano a su estómago, con mi corazón a mil pegado a su espalda tenía
que escucharlo... sentirlo, el decía lo que yo no podía, el de ella también hablaba y
se manifestaba en su pecho. Incliné mi cara y la pegué a la suya, mi mano limpiadora
llegó a las caderas, a la superficie de los muslos, y no pude mas...
Deje que el jabón se resbalara entre mis dedos y cayera, mis manos en su cintura la
echaran hacia atrás para juntarla a mi, loca por la tentación besé su cuello y hombro
mientras la apretaba mas, otro gemido... mas claro, encamine mi boca a su mentón
buscando a su compañera que no opuso resistencia, giró quedando de frente entre mis
manos, se retiró de mi beso y puso su mirada con la mía sonriente el agua nos
acompañaba pero era como si no estuviera, se puso de puntas y apenas rozó sus labios
con los míos, me tocó el rostro con una palma fría, antes de que me diera cuenta había
salido del baño.
Al reaccionar la seguí, sin tomar un paño ni secarme, tal cual como estaba en la ducha
salí del baño, di algunos pasos destilando agua, estaba cerca de la cómoda de espaldas
a mi peinándose el cabello, con la bata de baño puesta, miró por el espejo mi reflejo.
-Cariño... sécate, estas mojando la alfombra- rezongaba medio en broma, avancé mas a
ella.
-Eimy...
-Um- me paré justo al lado de la silla de la cómoda, ella seguía de espaldas.
-Eimy... yo... se que tenemos un acuerdo pero allá dentro yo creí que... cuando
entraste al baño...- gruñí de molestia al no poder coordinar lo que quería decir, Eimy
dejó de peinarse para llegar a mi lado y retirar la tensión de mi rostro con el toque
de su mano, estamos tan cerca una de la otra, mis ojos decaídos recargaban energía en
los suyos que me miraban con amor.
-Tócame...- pronunciaron sus labios. Con un nudo en la garganta y las emociones
rebosadas mi tacto tembloroso llegó a su rostro con ternura, abrió su bata dejándome
ver una pequeña porción de su cuerpo tomó la mano que le acariciaba el rostro y la
llevó a uno de sus pechos -tócame aquí...- acaricie, cerrándome a su alrededor, Eimy se
apoyó a la caricia ocultando sus ojos.
-Te amo Eimy- no sabia si era el momento perfecto, pero la oración brotó sin aviso, era
lo que tanto me costo decir, mas que decir afrontar, revelarme a mi misma ese
sentimiento y expresarlo a su fomentadora, lo que tanto había esperado por escuchar
llegaba a su oído como la mas sincera de las afirmaciones. Las pestañas se separaron
dejando a mi alcance la visión de sus luminosos ojos que me miraban algo sorprendidos
sus labios se curvaron formando una ligera sonrisa.
-Soy tu mujer Liz?- con la misma cara sonriente me sorprendió a mi con semejante
pregunta, sin dejar espacio a la duda contesté categórica.
-Si, lo eres.
-Quiero sentirme de esa forma... hazme sentir así Liz- creí que me caería al suelo
cuando dejó caer la bata y rozó su cuerpo contra mi, pidiendo mi atención.
Me senté en la silla trayéndola conmigo provoqué que se sentara sobre mi con sus
piernas separadas y yo en medio, alejadas de la sensatez nos llenamos de besos
sofocantes ella con sus manos en mi cabello y yo con las mías en sus nalgas la empujé a
mi vientre, el beso chasqueo cuando gimió pero lo recuperé inmediatamente, subí las
manos a su espalda mientras me llenaba del sabor de su boca, pronto todo comenzó a
avivarse nuestros cuerpos se secaron con el calor del otro aunque mi cabello aun
escurría agua.
-Quiero probarte- era imposible, por desgracia no soy trapecista para hacer movimientos
con mi cuerpo asombrosamente increíbles y debido a nuestra posición debíamos esperar,
al escucharme me apretó con las piernas. Nuestros deseos contenidos por tantos días
querían salir a relucir todos a la vez tuve que separar las piernas para mantener el
equilibrio y no caer de espaldas al recibir las caricias apuradas de Eimy. La apreté
mas a mi vientre quería sentir su carne viva calentarme, con dedicación me entregué
prolongadamente a la sutileza de sus senos manteniéndolos calurosos dentro de mi boca y
me sentía mas captura entre el espaldar de la silla y su cuerpo, sus piernas se
cerraban eliminando todo espacio entre nuestra piel.
Ahora los cuerpos sudaban y los pechos retumbaban por el pulsar de los corazones.
-Liz...- su petición, friccionando su pubis para hacerme saber que estaba lista para mi.
Toqué su entrada empapada y me estremecí en el contacto, froté todo su ser hasta llegar
al fondo ella eliminó cualquier espacio posible que me permitiera sacar la mano cerrando
la piernas en mi espalda -Liz...- descansando su cabeza sobre la mía emprendimos el
movimiento mi mano nos rozaba a las dos en el balanceo, los dedos llenos de ella se
movían a sus anchas con facilidad sin limitaciones, ella dejaba caer su peso llevándome
mas dentro de sí, yo sin notarlo apretaba mis glúteos y subía las caderas en el mismo
movimiento. Un interrumpido grito surgió de su interior.
-Estas... bien?- preocupada pensé que estábamos apunto de convertirnos en llama.
-Sii, es que... estas tan dentro...- eso me hizo exhalar e inhalar aire con fuerza.
-Siii- todo comenzó a apretarse mas aun, mis dedos eran oprimidos en su interior y
agitaba sus caderas con fuerte velocidad, tuve que ingeniármelas para obtener el
equilibrio de nuevo.
-No me dejes caer... Liz, no me dejes caer!- murmuraba.
-No vas a caerte... yo te sostengo... confía en mi...- alcé mi rostro para encontrarme
con sus ojos cerrados y su cara constreñida mientras se sacudía.
-Liz!,... Liz!!...- los estremecimientos fuertes la atacaron y sus uñas encontraron
asiento en mi espalda.
-OoHh!, ootro!...- cuando comenzaba a calmarse otra sacudida mas fuerte que la primera
la consumió satisfaciéndose de mi ajustándome con ella, su respiración se sosegaba su
boca buscándome para un beso, retiré mi mano para abrazarle.
-Llévame a la cama- me entibio el oído su voz.
-Dame unos minutos si?... se me durmieron las piernas- su risa irrumpió el cómodo
silencio.
-No es gracioso- besé un trocito de piel perteneciente a su hombro.
-Si lo es,... ahora me agrada mas esta silla... qué útil no crees?- mas risas.
-Utilísima, pero no te emociones no lo repetiremos, no aquí- dejé muy en claro mi
posición.
-Es divertido, podemos intentarlo otro día.
-Divertido para ti, yo no puedo moverme y me pasaré dos o tres días con la marca de tus
muslos en mis piernas- aparente indignación.
-Sigo pensando que es muy útil, nunca me lo hubiera imaginado, además no fue idea mía
fue tuya.
-Como quieras, pero para la próxima tú te sientas en la silla y yo sobre ti... no es
divertido?.
-No seas payasa, no podría contigo... es muy pequeña.
-Captas?- no me contestaron verbalmente pero me honraron con un exquisito beso.
*****
Tumbadas en la cama con excesiva comodidad, Liz se estiraba y yo remontaba por su cuerpo
dejé de moverme al encajar entre sus piernas. Agitaba mi cabello parcialmente seco y me
acerqué a su oído, haciéndole cosquillas con la nariz sentí sus manos en mi cintura,
soplé cálidamente en su oído y se meneó.
-Dijiste que me amabas o solo lo alucine?- pregunté tentadoramente.
-Te amo- la respuesta llegó presurosamente.
-Um- con encendidas succiones me escondí en la parte posterior de su oído, combinando
besos, caricias con mi lengua la desarmaba en instantes... es su talón de Aquiles, me
recorre con sus palmas.
-Eres mi mujer Liz?- llené otra vez su oído con mi voz, después de suspirar contesto.
-Si, lo soy- dementemente hice formas incoherentes con mis besos por su cuello,
dejándolo por momentos para invadir su boca y fascinarme con sus labios. Mis dedos
apretaban con tormento sus pezones, sus ojos a punto de cerrarse me decían mil palabras,
me hice de su boca. En esos momento retomé mi deseo y lo desplegué por su cuerpo, no lo
planee pero todo salio perfectamente, cuando me dejó en la cocina mis pies no querían
quedarse allí y me llevaron directo a donde ella estaba, todo lo demás fluyó solo como
el momento ideal lo que estábamos esperando, me entregué sin temores y ahora ella hacia
lo mismo.
Me abrí paso al notar su humedad, todo lo que tocaba vibraba bajo mis dedos, la
estimúlo cuidadosamente, dejé reposar mi cara en sus senos cuando la acometí, su pecho
se levantó y yo con él, salí y le rocé el clítoris al volver a entrar, movía las
caderas a mi compás y mi oído no se perdía cada palpitar que resonaba desde su pecho.
Los delicados pliegues me acariciaban en un roce que se hacia mutuo, su pasión crecía
exigiendo mas de mi, mas que osada extendí mi palma sobre todo su palpitar empujé para
acariciarla completamente, murmurando y dando pequeños gritos confirmaba su satisfacción,
con movimientos rápidos la conduje a los extremos del placer.
"Y fueron felices para siempre", no, no, no, no, siempre se presentarán situaciones que
nos pondrán en constante prueba, donde se pondrán en evidencia, la confianza,
solidaridad, compañerismo, comunicación... el amor, la idea es superar las trabas que
pongan en tela de juicio nuestra relación. Fui a casa de mi madre y me sincere con ella
hablándole de todo de Liz... me rechazó, me sentí terrible y es algo de lo que uno no
supera completamente, Liz me cobijó con amor y me dio seguridad ayudándome con la pena,
por otro lado Elena nos abrió la puerta de su casa ahora no voy sola a visitarla Liz va
conmigo... mis sobrinos la adoran y ella a ellos, no se puede tener todo en la vida
pero al menos tengo lo que mas necesito.
*****
Que alguien confié de nuevo en ti después que le has fallado es la cosa más difícil de
lograr, yo pienso así, así he pensado toda mi vida de mis padres, ellos me fallaron al
abandonarme y si ahora se pararan delante de mí suplicándome perdón estoy segura de que
los rechazaría, como justificar algo así?. Eimy me enseñó que fácilmente nos podemos
equivocar al juzgar a las personas, aunque no concibo en la idea de abandonar a un niño
en cualquier circunstancia yo no tengo conocimiento de cuales fueron los motivos que los
obligaron a hacerlo, tal vez sean justificados... quien sabe. Eimy está embarazada...
si, me decidí, lo tendrá cerca de la fecha de nuestro tercer aniversario, ella no sabe
que será pero yo si... me siento tan bien, un poco asustada pero feliz al fin, tendremos
mas responsabilidades de ahora en adelante pero estoy segura de que seremos buenas
madres... ustedes... qué creen?
*****
-Parece que todo salio adecuadamente... lo que les queda por vivir depende de ellas-
el alto hombre barbudo habló.
-Te dije que podían salir bien de esto- la elegante mujer compartía su diálogo.
-No voy a negarte que me pusiste un poco nervioso Lao Ma.
-Tuve que implementar algunas artimañas para conseguirlo pero no tenía mis poderes que
mas podía hacer?- el hombre le sonrió -Eli dudaste de mi?
-No, si hubiese dudado no te hubiera permitido continuar- la mujer asintió -solo tengo
una duda Lao Ma... si Xena hubiese aceptado tu proposición la habrías llevado a cabo?
-Si Xena hubiese aceptado hacer el amor conmigo cuando se lo pedí, se confirmaría
inmediatamente que no era merecedora de Gabrielle y mi existencia allí no tendría
sentido.
-Eso no contesta mi pregunta.
-Siempre existirán preguntas que no se podrán responder.
FIN