EL AMOR ENTRE TU Y YO

Eugenia

Onceava parte

Sara se despertó temprano, por primera vez desde hace muchos días despertó con Shulia a su lado, estaba entre sus brazos, se pegó mas al cuerpo de la morena sintiendo todo su calor, estaba con los ojos abiertos cuando de repente sus labios fueron capturados por otros, con el contacto suave de sus labios ambas se miraban sin parpadear, a la vez que el beso era mas profundo ambas iban cerrando los ojos para disfrutarlo totalmente del beso, se besaron varias veces mas antes de hablar.

- Buenos días - dijo la morena sonriente.
- Son mucho mas que eso - dijo sonriente la rubia antes de volver a besarla - hacía días que no amanecíamos asi.
- Si, es verdad, pero a partir de hoy amaneceremos todos los días asi.
- De verdad?
- De verdad de la buena - la morena la abrazó mas contra ella.

Shulia tenía un buen plan con su madre y son Sonia. Shulia tenía que sacar a Sara de casa durante todo el día y asi lo hizo. Shulia salió con Sara a comer fuera y a pasar el día por ahí, decidieron ir al zoo, les encantaban los animales, a Shulia lo que mas le gustaban eran lo tigres y a Sara los delfines, ahora estaban viendo uno, Shulia estaba detrás de ella abrazándola por la cintura.

- Me encantan los delfines.
- Lo se, lo cierto es que se parece mucho a ti.
- A si?
- Si, los delfines son delicados, suaves, juguetones., preciosos... - la morena buscó con la mirada la de la rubia y la encontró hundiéndose en ella.
- Pues tu eres igual que el tigre.
- En qué?
- Eres salvaje, misteriosa, audaz, fuerte y que cuando caza a su presa... no la suelta - dijo la rubia acomodándose mas en los brazos de la morena.
- Si, soy igual - la morena la apretó mas contra ella y la dio un beso en la mejilla - vamos!

Abrazadas las dos siguieron viendo a todos los animales, las encantaba andar abrazadas o de la mano, pero siempre juntas. Ya eran las ocho de la tarde, ambas volvían para casa, Shulia sabía que ya tenía que estar todo listo, ilusionada dejó que Sara entrara primero.

- Ya hemos...

Sara se calló al ver unas maletas en la entrada, había tres y una de ellas era la de Shulia.

- Qué es esto? - preguntó Sara confundida.
- Son maletas - apareció Sonia - y Shulia se encargara de llevarlas.
- Claro - respondió sonriente.
- Pero que...

Sara no pudo acabar de hablar su madre la dió una de las maletas y Shulia cogió las otras dos, fuera había un taxi esperando, la morena metió las maletas en el maletero, después volvió a subir y dio un beso a Sonia y otro a su madre que también apareció en escena.

- Gracias por todo.

Las mujeres solo se limitaron a sonreír, la morena agarró de la mano a Sara y tiró de ella hasta meterla en el taxi, una vez dentro la rubia comenzó hacer preguntas.

- Qué esta pasando?
- Ayer te dije que hoy acabaría todo verdad?
- Si.
- Pues espera diez minutos mas - dijo sonriente.
- Pero...
- Ni una palabra hasta que lleguemos - la morena la besó en los labios.

Sara estaba muy confundida, pero hizo caso a la morena, fueron en silencio todo el trayecto, Sara preocupada porque no sabía lo que pasaba, y Shulia estaba pensando en la reacción de Sara.

El taxi paró enfrente de un edificio, era bastante bonito por fuera, la morena pagó el taxi y salió, la rubia la siguió y cargó con una maleta, la morena llevaba las otras dos.

- Se puede saber a dónde vamos?
- Ahora lo verás - dijo sonriente.

Una vez entraron en el portal cogieron el ascensor, subieron hasta la octavo y la morena se paró delante de una puerta.

- Bien, fin del viaje - la rubia la miraba confundida - vamos a entrar.

La morena abrió la puerta y pasó con las dos maletas, Sara la siguió, una vez cerraron la puerta Sara miró la casa atentamente, le encantaba, simplemente se había quedado fascinada, era un casa ideal para dos personas, de lo mas acogedora, tenía unos muebles preciosos, Shulia sonreía al ver la cara de la rubia, la morena la agarró de la mano y la llevó mas adentro de la casa, la llevó hasta una sala, solo estaba iluminada por unas velas, pero se veía bien, las velas estaban apoyadas en una gran mesa, estaba preparada para ponerse a cenar, todo servido, Shulia la hizo parar enfrente de la mesa, en ella había una pequeña cajita, la rubia miró a la morena y ésta con una sonrisa le indicó que la cogiera y la abriera, y asi lo hizo, abrió la caja y en ella encontró un juego de llaves con una llavero en forma de corazón en el que ponía.

"Nuestro hogar"

Muy sorprendida miró a Shulia que sonreía ampliamente y dejó ver que en uno de sus dedos colgaba un juego de llaves iguales con el mismo llavero, Sara no era capaz de contener las lágrimas, cogió el juego de llaves y se giró quedando cara a cara con la morena.

- Quieres decir que...
- Si, esta es nuestra casa, tuya y mía, bueno... si tu quieres claro - Sara se tirpo sobre ella y la besó llena de emoción.
- Claro que quiero!!!

Las dos se abrazaron prolongadamente, Sara estaba muy feliz, le había hecho tanta ilusión ésto, tener su propio piso con la mujer que amaba...

- Sara ésto es lo que he estado haciendo cuando no estuve contigo - dijo la morena mirándola a los ojos.
- Gracias de verdad, perdóname por lo del otro día, es que... tenía miedo de perderte y...
- Lo se, lo se, no tengo nada que perdonarte, me alegra de que aceptes el vivir conmigo.
- Cómo no iba a aceptar? - la rubia la besó suavemente - y tu madre?
- Mi madre y la tuya decidieron echarnos de casa, ja ja ja, ellas viviran juntas, como ya has visto se llevan de maravilla.
- Eso es estupendo!, asi que ellas sabían esto?
- Claro!, ellas me ayudaron con todo, se han portado muy bien.
- Desde luego.
- Qué te parece si cenamos?, lo han preparado ellas.
- Ja ja ja, vamos!

Mas felices que nunca las dos comenzaron a cenar muy animadamente, se pusieron un poco de música para acompañar, estuvieron largo rato en la mesa hablando, riendo y haciendo planes ahora que tenían su propio piso.

- Shulia este piso es precioso.
- Si que lo es, aquí seremos de lo mas felices - dijo sonriente la morena.
- Lo se - la rubia sonrío del mismo modo y entrelazó sus dedos con los de Shulia.
- Te ha gustado la cena?
- Me ha encantado, mañana tendremos que felicitar a las cocineras.
- Ja ja ja, si, que no se nos olvide, bien... si me acompaña la señorita, quisiera darle la última sorpresa de la noche.
- Ja ja ja, aun hay mas?

La rubia siguió a Shulia, la llevaba hasta otra habitación, antes de entrar la morena le tapó los ojos con la mano, una vez llegaron al centro de la habitación la morena dejó esos ojos verdes que se abrieran, Sara quedó maravillada, estaban en la que a partir de ahora sería su habitación, tenía una cama grande, un armario de pared a pared empotrado, mesitas de noche y muchas mas cosas que hicieron que la habitación tuviera un toque especial.

- Shulia esto es... es...

La morena la abrazó por la espalda y la susurró al oído.

- Creo que no hay momento mas especial que éste, creo que es la noche perfecta para amarte en cuerpo y alma...

La morena comenzó a besarle el cuello, Sara cerró los ojos y se dejó llevar, en su cara se veía que ella también lo deseaba, poco a poco la morena metió su mano por debajo de la camisa de la rubia, acariciaba todo su estómago, de arriba a bajo, Sara se giró besó a la morena, se daban pequeños mordiscos, las dos comenzaron a andar hacia la cama, pero sin dejar de besarse y tocarse, muy despacio Shulia fue tumbando a Sara. Sara disfrutó de las caricias de la morena y de la comodidad de la cama, la morena fue desabrochando su camisa muy lentamente, rozando con la yema de sus dedos la piel suave de Sara, cuando la desabrochó empezó a darle pequeños besos por el ombligo, fue subiendo hasta llegar a los pechos, Sara tenía los brazos estirados en forma de cruz, se abandonó en el mismo instante en que Shulia la besó, estaba disfrutando de ese momento al cien por cien, Shulia quería saborear cada extremidad del cuerpo de Sara, sus manos recorrían sus costados, sus labios pasaron rodando por encima de los pezones de la rubia hasta llegar a los hombros, los besó y los acarició, sus dedos largos fueron bajando los tirantes del sujetador, bajó los de ambos lados hasta que por fin se lo quitó, los pechos de Sara eran perfectos, ambas se miraron a los ojos, se podía ver el fuego en ellos, su piel sonrojada daba a ver su excitación, antes de que la morena volviera a hundirse en ella Sara le quitó la camisa y el sujetador para poder sentir su piel, las dos sonreían, se abrazaron con el único propósito de sentirse la una a la otra, se movían a la vez, sus piernas se entrelazaban, pero los pantalones les impedía ese contacto tan deseado, asi que decidieron ponerle remedio, los dos se fueron quitando lo que les quedaba de ropa quedando completamente desnudas.

- Me encanta... esta sensación - dijo Sara en los labios de la morena.
- Pues ya somos dos... te quiero.

La morena besó a Sara intensamente, sus manos recorrian el cuerpo de la otra, se abrazaron lo mas posible, entrelazando sus piernas, ambas giraban como si estuvieran encima de una nube, Sara quedó encima de Shulia, la rubia estaba jugueteando con los pezones de la morena que gemía cada vez que sentía la lengua húmeda y caliente de la rubia, la morena posó sus manos en el trasero de Sara y la apretó mas contra ella haciendo que sus centros entraran en contacto, al sentir esa sensación Sara mordió uno de sus pezones haciendo gritar a la morena de excitación y de dolor, la morena volvió a repetir la acción, esta vez Sara abrió todo lo que pudo su boca metiéndose todo lo que pudo del pecho la de la morena en la boca, con su otra mano acariciaba el otro pecho, Sara fue subiendo hasta llegar a su cuello, dejando un camino húmedo, siguió subiendo por su mandíbula hasta llegar a sus labios, las dos se besaba suavemente, Shulia se giró quedando ella encima de la rubia, pegó su rodilla al centro de Sara, la rubia atrapó su pierna con las de ella, sin dejar de besarse Shulia comenzó a mover la rodilla, Sara gemía en cada movimiento, sus caderas comenzaron a moverse al compás de la rodilla de la morena, las dos sentía en calor en sus cuerpos, el sudor comenzaba a resbalar por sus cuerpos, la morena entrelazó sus dedos con los de Sara y subió sus brazos por encima de la cabeza, la morena cambio su rodilla por sus caderas, Sara entrelazó las piernas por la cintura de la morena, las dos se miraron a los ojos y sonrieron antes de volver a besarse, el movimiento de las caderas de la morena cada vez era mas intenso, Sara la apretaba mas con sus piernas, las caderas de ambas comenzaron a moverse con frenesís, la morena agarró con sus dientes uno de los pezones sonrojados de la rubia, Sara enredó sus dedos en la oscura cabellera de la morena, Shulia los chupaba con fuerza, poco a poco Sara se fue incorporando, rodeó con sus brazos el cuello de la morena, las dos quedaron sentadas, con sus piernas entrelazadas y sus centros juntos, ambas estaba fatigadas, mirándose la una a la otra, empezaron un juego de si te beso o no te beso, estuvieron tonteando hasta que la morena consiguió atrapar los labios de Sara, la morena bajó su mano acariciando todo el cuerpo de la rubia hasta llegar al centro de esta, primero lo acarició, luego dos dedos asomaban con que iba a entrar, Sara hizo lo mismo y colocó dos de sus dedos para entrar en la morena, antes de hacerlos las dos se miraron, querían hacerlo mientras se miraban fijamente, y asi lo hicieron, entraron las dos a la vez, gritaron con fuerza, la una cayó a la otra con sus labios, siguieron entrando y saliendo cada vez mas rápido, parecía una partido de tenías que se devolvían la pelota, cuando una entraba la otra salía, sus brazos estaban tensos por el esfuerzo, cada vez mas rápido y mas fuerte, entre gemidos cada una oía su nombre, las dos estaban a punto de llegar, con las pocas fuerzas que les quedaban hicieron el último esfuerzo acelerando las acometidas, y con un grito doble ambas liberaron todos sus deseos, ninguna pudo moverse, se quedaron asi tal como estaban, abrazadas la una a la otra, solo se oía sus respiraciones agitadas, Shulia se iba tumbando muy despacio, llevándose consigo a la rubia que cayó encima de ella en peso muerto, la morena acarició toda su espalda y la abrazó.

- Sara... - le susurró en un oído.

La rubia con una gran sonrisa levantó la cabeza y la miró, sus ojos brillaban con mucha intensidad.

- Quisiera para el tiempo aquí mismo, para sentirte tal y como te siento ahora por el resto de mi vida - le dijo Sara.

Shulia sonrío ante las palabras de la rubia, y la beso llena de amor

- Ha sido la noche mas especial de mi vida - dijo la morena.
- La mía también, y si todas las noches son asi... tendremos muchas noches especiales para recordar.
- Recordaremos cada una de ellas, porque todas serán diferentes.
- Te quiero.
- Y yo a ti - volvieron a besarse.
- Me cuesta creer que este sea nuestro hogar... nuestro... suena también.
- Verdad que si? - dijo riendo Shulia - a mi también me cuesta creerlo, jamás pensé que alguien pudiera ir al cielo sin estar muerto - sus ojos se clavaron en los verdes.
- Yo tampoco lo creía, sabes qué?
- Qué?
- Voy a hacerme un tatuaje.
- Un tatuaje?
- Si.
- Los tatuajes son para toda la vida, estás segura?
- Muy segura, porque pienso tatuarme el nombre de la persona que amo, y con la que voy a pasar el resto de mi vida - dijo muy feliz.
- Ja ja ja, y dónde te lo vas hacer? - preguntó divertida Shulia.
- Mmm, en un sitio que se vea bien.
- Te adoro - dijo la morena besándola - pues si tu te haces uno yo me hago otro.
- Y qué te vas hacer?
- Es una sorpresa.
- Oh!, vamos, dímelo!, yo te lo he dicho - dijo la rubia mientras se sentaba en las caderas de Shulia y comenzaba hacerla cosquillas.
- Ja ja ja ja, no te lo diré, mañana lo verás, porque mañana tu y yo vamos a ir hacernos los tatuajes.
- Hecho!.

Ambas volvieron a besarse, acariciándose y abrazadas pasaron su primera noche en el que ahora era su hogar, un hogar lleno de amor.

Shulia y Sara ya estaban en la tienda de tatuajes, cada una se había ido por un lado, quería sorprenderse la una a la otra, la tienda tenía dos plantas, asi que no había problemas para esconder la sorpresa, una estaba arriba y otra abajo, una vez eligieron lo que querían los chicos comenzaron a tatuarlas. Tres horas mas tarde Shulia ya estaba en la sala de espera, su cara expresaba un poco de incomodidad, le había dolido un poco, pero había valido la pena, tuvo que esperar media hora mas para que saliera Sara, cuando por fin la vió lo primero que hizo fue besarla.

- Qué tal? - preguntó la morena.
- Doloroso - se quejó la rubia.
- Ja ja ja, vamos, no era para tanto.
- Y tu qué tal?
- Bien... bueno... un poquito doloroso - puso morritos.
- Ja ja ja, ven aquí - la rubia la volvió a besar - venga enséñamelo.
- Tu primero - dijo la morena.
- Yo no he dicho antes, asi que venga.
- Esta bien - dijo riendo.

Shulia dejó ver su brazo, en el tenía una pequeña saga con esparadrapo, cuando se lo quitó dejo a la vista el tatuaje, tenía puesto el nombre de Sara, junto con el suyo dentro de un corazón, Sara sonrío al verlo.

- Es precioso!
- Si que lo es - dijo contenta la morena - ahora te toca a ti.
- Vale!

La rubia hizo lo mismo, la morena se sorprendió al ver que era igual que el suyo, Sara se sonrojó un poco y agachó la cabeza con mirada tímida, Shulia se echo a reir antes de cogerla y besarla llena de pasión.

- Me encanta - le susurró la morena en los labios.
- A mi tambíen.

Sara se abrazó a la morena todo lo que pudo, pero notó un leve quejido cuando juntó su estómago con el de ella.

- Qué te pasa?
- Na... nada, qué me va a pasar?
- Te has quejado cuando te he tocado el estómago.
- Yo?, que va, yo... no he dicho... nada.

La rubia la pinchó con un dedo en el estómago.

- AU!
- Lo ves - dijo con una sonrisa.
- Que mala - se quejó la morena riendo.
- Te... te has hecho un tatuaje ahí? - preguntó sorprendida.
- Bueno...

La morena se subió un poco la camisa dejando ver un delfín encima de su ombligo, era precioso, Sara se quedó fascinada cuando lo vió, lo rozó suavemente con la yema de sus dedos.

- Shulia es... es...
- Precioso, como tu - dijo la morena acariciándole la cara.
- Te quiero, te quiero, te quiero!!!!

La rubia comenzó a darle beso por toda la cara, Shulia no pudo evitar echarse a reir.

- Yo... también...

Sara comenzó a subirse la camisa dejando ver la cara de un tigre situado en el mismo sitio que el delfín de la morena, Shulia se agachó para verlo bien, el tigre tenía los ojos azules, la morena no pudo evitar darle un beso al estómago de la rubia, que al sentir sus labios comenzó a reirse.

- Te gusta?
- Gustarme es poco... me vuelve loca.

La morena cogió en brazos a Sara y la besó intensamente.

- Te amo - le dijo la morena.
- Yo también te amo.
- Que te parece... si nos vamos a nuestro nuevo hogar, con nuestros nuevos tatuajes y dejamos que tu tigre y mi delfín se conozcan? - preguntó juguetonamente.
- Me parece que es la mejor idea que has tenido hoy.
- Solo hoy?
- Si, porque la mejor de todas la tuviste ayer.

Tras una mirada llena de amor y una amplia sonrisa las dos se besaron, se abrazaron y se fueron a cumplir esa maravillosa idea que tuvo Shulia, cogidas de la mano y llenas de amor se fueron a su nuevo hogar, y hacer que cada día de sus nuevas vidas el mejor de todos.

Fin

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Este fue mi primer fan fic uber, espero que os haya gustado, y si queréis darme vuestra opinión podéis hacerlo a: sutekidane_sesj@hotmail.com, también quería dar las gracias a un buen amigo que me ha apoyado mucho en todo esto y en especial en este ff, quería dar las gracias y dedicar este ff a mi buen amigo José.


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