EL AMOR ENTRE TU Y YO

Eugenia

Novena parte

El ruido era insoportable, la gente gritaba y corrían como si la vida se les fuera en ello. Shulia golpeaba la puerta una y otra vez, quería saber que había pasado, de repente oyó como alguien metía una llave en la cerradura, la puerta se abrió y el señor de la limpieza entró con la mano en boca, conteniendo el vómito, Shulia salió corriendo y lo que vió la asustó, vió a un policía que pasaba corriendo y lo agarró del brazo.

- Por favor, dígame que ha pasado.
- El avión con destino a Grecia ha explotado!
- Que...

El policía salió corriendo y a Shulia le costaba creer lo que había oído, empezó a correr entre toda la gente hasta llegar enfrente del cristal donde se podía ver los restos del avión arder. De repente unos chillidos de auténtico terror llegó hasta sus oídos, miró de dónde provenían, era Sara, estaba chillando con toda su alma, y unos hombres la estaban intentando calmar pero parecía inútil.

- NOOO!!!, NOOO!!!, SHULIIIIAAAAAAAA!!!, NOOOOOOO!!!!!!
- Señorita, cálmese por favor!

Sara seguía gritando y llorando, a Shulia casi se le para el corazón solo por ver el estado de Sara. Sara estaba tirada en el suelo moviendo la cabeza en forma de negación, intentando soltarse de los hombres que trataban de clamarla. Inmediatamente Shulia corrió hasta llegar enfrente de ella arrodillándose, la cogió de los brazos.

- Cariño, cariño soy yo!, escúchame, estoy aquí!, SARA MÍRAME!

Sara levantó la cabeza rápidamente al oír la voz de Shulia.

- Estoy aquí, tranquila, me oyes?

Sara abría la boca intentando que pasara aire y llegara hasta sus pulmones, cuando sus ojos volvieron a ver esos ojos azules no pudo evitar llorar con todas sus fuerzas a la vez que se abalanzaba a Shulia, abrazándola fuerte por la cintura y pegando su cara en el pecho balbuceaba palabras.

- Shulia, Shulia, por dios estas viva, pensé que...
- Tranquila, cariño estoy bien.
- Pero cómo...
- Perdí la cartera, salí a buscarla y me quedé encerrada en el baño, perdí el avión.
- Oh, gracias a Dios, si llegaras a estar en ese avión yo..yo...
- Shhhh, tranquila, ya ha pasado todo vale?

Se abrazaron mas fuerte y Shulia acunaba al pequeño cuerpo tembloroso mientras le susurraba palabras en el oído.

- Te quiero, lo sabes verdad?, no te dejaré nunca... nunca.
- Yo también te quiero!, no podría hacerme a la idea de estar sin ti, Shulia, no vayas a Gracia...
- Tengo que ir, pero tal y como está ésto ahora no creo que salga ninguno por el momento, llamaré a mi madre para decirle que me retrasaré, ahora volvamos a casa.

Sara la miró a los ojos y se lanzó a darle un pasional beso, tras unos instantes de pasión, Shulia ayudó a levantarse a Sara que aun estaba temblando, la morena la abrazó y se fueron a coger un taxi.

Cuando por fin llegaron a casa, Sonia abrazó fuertemente a Shulia, había visto la noticia por la tele y se había temido lo peor, tras charlar un rato, Shulia se fue a llamar a su madre.

- Supongo que ya sabes lo que habrá pasado.
- Si hija, estaba asustadísima y me sentía culpable.
- Tranquila mamá, estoy bien, pero no se cuándo podré ir.
- Dicen que mañana volverá todo a la normalidad.
- Pues intentaré coger alguno mañana.
- Está bien hija, pero ten cuidado.
- Claro mamá, mañana hablamos, un beso.
- Hasta mañana hija.

Cuando colgó, apoyó la frente en la pared y cerró los ojos, sintió que unos brazos le rodeaban la cintura y una cabecita se apoyaba en su espalda.

- Estás bien? (preguntó la rubia).
- Ahora si.

Shulia se giró y la estrechó entre sus brazos, estuvieron así durante un rato.

- Quieres que vayamos a dar una vuelta?
- Claro!, (dijo la rubia entusiasmada).

Cogidas de la mano estuvieron largo rato paseando, por el camino Sara se compro un gofre de chocolate, Shulia se iba riendo por que no hacia mas que mancharse la cara, tenía chocolate en la comisura de la boca y Shulia se agachó para limpiárselo con la suya propia.

- En tu boca el chocolate sabe mejor (dijo riéndose la morena).
- Te tengo muy mal acostumbrada (dijo acercándose a la morena).
- Tu crees? (y puso carita de perrito abandonado).
- Desde luego.

Sara la dio un tierno beso, pero el beso fue interrumpido por una voz.

- OH!, que momento mas tierno.

Las chicas se separaron y miraron directamente al dueño de esa voz.

- David... (dijo la rubia sorprendida).
- Hola cariño.

El se acercó con la intención de besarla pero antes de que llegara Shulia se puso delante con mirada desafiante.

- Qué pretendes? (preguntó la morena).
- Creo que esta claro, besarla.
- Ella está conmigo, asi que no vuelvas a intentar acercarte a ella.
- Yo haré lo que quiera, tu no eres nadie para decirme lo que debo o no debo hacer.
- Por mi como si te tiras por un puente, pero si tiene que ver con ella entonces te diré lo que debes hacer.
- Mira niña, si no quieres que te haga daño apártate.
- OH... mira como tiemblo.
- Tu te lo estas buscando.
- David vale ya!, te dije bien claro que la única persona para mi es Shulia, no insistas.
- Shulia, solo te daré una oportunidad, estas dispuesta a renunciar a Sara?
- Nunca (dijo con la mirada fría).
- Entonces atente a las consecuencias.
- Me estas amenazando?
- Te estoy avisando, y tu Sara, si quieres conservar a tu novia yo que tu me alejaría de ella... por su bien.
- Vete de aquí (dijo la rubia agarrando la mano de la morena).
- OH, te sale el instinto protector? (dijo acercándose a ella).
- No te acerques a ella (se puso la morena delante de la rubia).
- No digas que no te lo advertí.

David se fue dejando a una Sara muy confundida, tenía miedo de que le hiciera algo a Shulia, cuando le perdieron de vista Sara abrazó a Shulia apoyando la cabeza en su pecho.

- Tengo miedo...
- De qué?
- De lo que te pueda hacer.
- No me hará nada, y a ti tampoco, no se lo permitiré.

Tras un prolongado beso volvieron a casa. Ya habían cenado, Shulia se metió en la ducha y Sara estaba en la habitación pensando lo que había pasado con David, el ruido del agua caer la llamó la atención, se acercó hasta la puerta del baño, y despacio la abrió un poco, la cortina no dejaba ver a Shulia y con cuidado se adentró en el baño, su ropa empezó a deslizarse por su cuerpo hasta llegar al suelo. Shulia dejaba que el agua le diera de lleno en la cara, de repente sintió que unos brazos se apoderaban de su cintura y un pequeño cuerpo se posaba en su espalda.

- Sara...
- Quería estar contigo.
- Me acabas de salvar la vida...
- Por qué?
- Porque me estaba muriendo por estar contigo.

La rubia rió en la espalda de la morena mientras que esta se giraba entre los brazos de la rubia y la abrazó mas contra su cuerpo.

- Ahora eres mi prisionera (dijo con una mirada pícara y risa juguetona).
- Y que precio debo de pagar para obtener mi libertad?
- No hay precio alguno por el que dejarte ir.

Se acercó casi hasta rozar sus labios, Sara cerró los ojos y se dejó llevar por las caricias que recorrían su espalda y la respiración de Shulia que ahora acariciaba su cuello, el agua seguía resbalando por sus cuerpos, era la primera vez que sentían su plena desnudez en la en la otra.

<"Dios!, que suave es... la sensación de tener su cuerpo pegado al mío hace que mi corazón se acelere y mi respiración se vaya haciendo mas pesada, la deseo..." (pensó la morena)>

<"Me estoy perdiendo entre sus brazos y se que esto me habría dado miedo pero con ella... es todo tan distinto, me siento tan segura y tan amada...>

Shulia le besó el cuello suavemente mientras Sara hechaba la cabeza hacia atrás para dejarle mas espacio, sus cuerpos mojados lo hacían mas excitante, Shulia subió hasta llegar a su boca, se besaron con ansia, las caricias aumentaron, una de las manos de Shulia se posó en la entrepierna de Sara, esta gimió, sin dejar de besarse Sara acarició el vientre de Shulia hasta llegar a uno de sus pechos, Sara ahogó el gemido de Shulia en su boca, justo cuando el fuego entre ellas se iba a desatar por completo unos toques a la puerta las cortó ese mágico momento.

- Si? - respondió la rubia.
- Hija, estáis las dos allí?
- Si mamá, Shulia se esta duchando y yo me estoy lavando los dientes.
- Daros prisa tenemos visita.
- Quién ha venido?
- María y su hija.
- Enseguida salimos.

Sonia bajó hasta la sala donde las esperaban Maria y su hija.

- Las chicas ahora vienen, se están duchando.
- Se duchan juntas? - preguntó la hija.
- La excusa de que una se está lavando los dientes y la otra duchándose no cuela, claro que se están duchando juntas - dijo riéndose.
- No se como permites eso - dijo asqueada la joven.
- Cuando sientas el amor lo entenderás.
- Puedo entender el amor, pero no entre dos mujeres
- El amor entre dos mujeres es tan limpio y decente como el de un hombre y una mujer.

La chica iba a contestar pero fueron interrumpida por la presencia de Sara y Shulia, iban cogidas de la mano, sonrientes como las que mas, saludaron nada mas entrar.

- Hola! - dijeron a la vez.
- Hola chicas, qué tal? - dijo María sonriente.
- Muy bien, y vosotras? - preguntó Sara.
- Bien también hija, por cierto, felicitaciones por vuestra actuación de la otra noche.

Las dos se hecharon a reír, y Sara abrazó a Shulia por la cintura escondiendo su cara en el cuello de la morena.

- Jajaja, es que mis chicas son muy tímidas - dijo Sonia riéndose.
- Ya las veo ya, jajaja
- María me ayudas a preparar unos bocadillos?
- Claro Sonia vamos, estas tres que se queden aquí hablando.

Las dos mujeres salieron de la sala, dejando a las tres chicas a solas, la hija de María, Silvia, estaba sentada en uno de los sofás, Sara y Shulia se sentaron enfrente de ella, la rubia se acurrucó en el cuerpo de la morena y esta la abrazó fuertemente.

- Siempre tenéis que estar abrazadas?

Las chicas se miraron y tras unos instante la volvieron a mirar.

- Si - respondieron a dúo.
- Por qué?
- Porque la amo, porque me siento bien estando con ella, porque estoy tranquila sabiendo que está a mi lado y por que necesito expresarle cuanto la quiero, tanto con palabras como con gestos - dijo la morena dándole un beso a la rubia en la cabeza.
- Yo podría decirte exactamente lo mismo aparte de que cuando ella me toca me siento feliz, protegida, querida y me hace sentir mil cosas que no podrías imaginarte...

Se miraron por unos instantes y se abrazaron mas fuertes.

- Ojalá encuentres un amor asi Silvia, es lo mas precioso que te puede pasar en la vida - dijo la rubia.
- Si...

Fue lo único que pudo decir Silvia, se las quedó mirando embobada, veía como esas dos chicas se acariciaban, se abrazaban y como se dieron un beso de auténtico amor, al verlas después de lo que habían hablado ya no le daba asco y no pensaba que fuera nada malo, con una sonrisa en su boca se despidió de las chicas sabiendo que ahora era algo mas abierta de mente y entendió por fin lo que era el amor.

Sara y Shulia estaba abrazadas en el sofá totalmente concentradas en una película que estaban mirando, Sonia estaba en otro sofá y de vez en cuando las miraba y sonreía, caricias de cada una no pasaron desapercibidas ante los ojos de Sonia

- Shulia sabes ya lo que harás?
- Aun no lo se... tendría que mirar si hay vuelos para mañana.

Al oír eso Sara se apretó mas contra ella, Shulia lo notó y la miró, la rubia no podía mirarla ahora, solo quería sentirla, Shulia la abrazó y la susurró en el oído.

- No me pasara nada cariño.
- Tu eso no lo sabes, si te pasara algo yo...
- Nada me pasará, mientras me este muriendo de amor por ti.

Sara no pudo evitar sonreír, tras un tierno beso todas se fueron a la cama, las dos chicas mas abrazadas que nunca, antes de dormirse estuvieron largo rato besándose, acariciándose y diciéndose palabras de amor eterno.


El sol entró alumbrando a dos cuerpos entrelazados, apenas se distinguía la una de la otra, Shulia se despertó primero y lo primero que hizo fue rozar los labios de Sara con los suyos.

- Mmmm, quiero que me despiertes siempre asi.
- Pues asi será siempre, hasta que encuentre un modo mejor - dijo con mirada pícara.
- Ven aquí.

Sara la cogió y la dió beso con todo su amor, de repente la puerta se abrió dando paso a Sonia.

- Pero hijas, vosotras ya no sabéis lo que es el aire no?

Las dos chicas se rieron y se taparon hasta arriba con las mantas, Sonia salió riéndose de la habitación. Al poco rato bajaron las dos chicas, desayunaron tranquilamente. Sara y Shulia habían planeado ir a comprar unas cosas, Shulia ya estaba montando en la moto, cuando Sara se dió cuenta de que se le había olvidado coger la cartera.

- Espera ahora vengo!
- Vale!, aquí te espero.

Sara volvió donde ella y la dio un beso fugaz.

- Te quiero!
- Yo mas!

Sara entró en la casa corriendo para coger la cartera, Shulia tenía la moto aparcada entre dos coches, salió con la moto empujándola con los pies y se puso detrás de unos de los coches que estaba aparcados, de repente el coche dio marcha atrás dándole a ella, la moto cayó encima de una de sus piernas y no podía salir.

- Pero que... mierda!, SARAAAAA!!!

A Shulia le dolía la pierna, miró el coche que se había movido pero no alcanzó ver al conductor, mientras intentaba quietarse la moto de encima oyo el moro de un coche a toda velocidad, ella estaba en mitad de la carretera, miró para la dirección del coche, no parecía tener ninguna pinta intención de frenar, el coche se acercaba mas y mas y ella no podía salir, Sara salió de la casa y miró con pánico el estado de Shulia, aun no había visto el coche que se acercaba, miró hacia un lado de la carretera y vió el coche, intentó salir corriendo para ayudarla pero la voz de Shulia se lo impidió.

- QUEDATE AHÍ!

El coche ya casi la iba a alcanzar, Shulia se esforzaba por liberar su pierna, aunque el coche parecía estar demasiado cerca como para lograrlo, las lágrimas saltaron de los ojos de Sara cuando se dio cuenta de que no lo conseguiría, Shulia estaba perdida.

- SHULIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!

Continuará...


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