EL AMOR ENTRE TU Y YO

Eugenia

Octava parte

Los rayos de sol llegaron hasta los ojos esmeralda que poco a poco se fueron abriendo, con una sonrisa en sus labios miró el cuerpo que se aferraba al suyo y con una caricia en su rostro la fue despertando.

- Buenos días mi amor... (dijo la rubia con un brillo en sus ojos).
- Buenos días...

Shulia le sonrió y le dió un tierno beso en los labios.

- Te parece si nos levantamos ya?
- Es que aquí se esta demasiado a gusto.

La alta morena hundió su cara en el cuello de la rubia que la acariciaba el pelo tiernamente.

- Me encanta tenerte así (Sara olió el cabello de la alta morena).
- Y a mi que me tengas (dijo riendo).
- OH vaya, tengo que ir a buscar la moto (dijo Shulia perezosa).
- Es verdad!, oye cómo es que no me habías dicho que tenias una moto?
- Quería darte una sorpresa.
- Pues me la distes (le dijo sonriéndole).
- Me alegro (sonriéndole del mismo modo).
- Shulia...
- Dime.
- Las motos... son peligrosas.
- No te preocupes, yo soy toda una experta (le guiñó un ojo).
- Ten cuidado por favor...

Sara apoyó su frente en la de ella y cerró los ojos.

- Lo tendré... te lo prometo.

Se fundieron en un tierno beso. A la hora las dos ya estaban vestidas y dispuestas para salir, la madre de Sara le pidió a su hija que la acompañara a hacer las compras mientras Shulia iba a buscar la moto.

Sara y su madre estaban en el supermercado, Sara llevaba el carro y su madre lo iba llenando a medida que pasaba por los pasillos.

- Mamá para que necesitas tanta comida?
- Hoy es una noche especial y vamos a ir a cenar al chalet de Maria con todas las amigas y todas esperan que cantes algo.
- Mamá sabes que me da vergüenza.
- Hija no es la primera vez que cantas.
- Lo se pero...
- Nada de peros.
- Esta bien, esta bien.
- Gracias hija.
- Mamá...
- Dime.
- Por qué dices que hoy es una noche especial?
- Como que por qué?, hija hoy es la última cena de Shulia con nosotras.

Sara no entendía nada de lo que decía su madre.

- Qué quieres decir con la última?
- Pues hija que mañana tiene que regresar a Grecia y no sabe cuando podrá volver.
- QUEEEEEEE?????!!!!!!!

Sara no creía lo que acababa de decir su madre, era imposible, ella no le había dicho nada. Sintió como su corazón dejaba de latir, el aire no llegaba a sus pulmones.

- No te había dicho nada?
- ... n... no.
- OH, seguramente te lo iba a decir hoy, su madre la llamó hace unos días pero le dijo que tenía que volver dentro de tres días mas, pero al parecer la llamó esta mañana y tiene que ir mañana.
- No puede ser...
- Hija... te has puesto pálida, estas bien?
- No... no... NO PUEDE SER!

Sara rompió en llanto y salió corriendo del supermercado con todas sus fuerzas, no quería creer que Shulia se fuera a ir, necesitaba que se lo dijera ella misma, asi que corrió hasta casa para esperarla, sabia que Shulia volvería para dejar la moto.


Una vez en casa, Sara se fue a su cuarto y se sentó en su escritorio, cogió el marco con la foto de las dos y las lágrimas empezaron a salir mas rápido.

- Shulia... dime que no es verdad... dijiste que siempre estarías conmigo...

Sara posó la foto en su pecho y empezó a llorar mas fuerte, estuvo asi unos diez minutos, hasta que escuchó la puerta de la habitación abrirse y la voz de Shulia.

- Sara!, ya habéis comprado todo?

Sara se giró y dejó ver sus ojos rojos llenos de lágrimas.

- Sara...

Shulia se asustó por verla asi y corrió hasta ponerse delante de ella y abrazarla.

- Cariño qué te pasa?

Sara no la abrazó, simplemente lloraba y se dejaba acunar en esos brazos que tantas veces lo han hecho.

- Es... verdad que... t... te vas mañana?

Los ojos azules de la morena se nublaron, separándose un poco de ella y con la cabeza baja la respondió.

- Sara yo...
- Si o no?
- ... si.

Sara se apartó de golpe de ella y con furia y lágrimas la miró.

- Y por qué diablos no me lo habías dicho?
- Sara, no era fácil, no... no sabía como decírtelo.
- Entonces que ibas a hacer irte sin despedirte?
- No...
- Eres una egoísta!, y qué pasa con nuestra relación?, es qué no significa nada?
- Sara volveré lo antes posible de verdad, sabes que te quiero y que lo último que querría en esta vida sería perderte.
- Si claro! Y por eso te vas.
- Es necesario Sara... por favor entiéndelo!
- Qué lo entienda?, maldita sea Shulia no me pidas que lo entienda!
- Te quiero...
- ... (Sara no dijo nada).
- Me quieres Sara?
- ... (Sara seguía sin decir nada, solo miraba hacia abajo).
- Dímelo!

Sara no pudo mas rompió en llanto y rabia.

- TE ODIO!, VETE DE AQUÍ!
- Sara...
- VETE!

A Shulia se le llenaron los ojos de lágrimas, miró a Sara por última vez y se giró para salir de la habitación. La puerta se cerró tras ella, Sara cayó de rodillas y con la cara entre sus manos ahogaba su llanto. Shulia se quedó apoyada en la puerta dejando que sus lágrimas rodaran por sus mejillas.


La noche llegó, Sara y Shulia no se vieron en toda la tarde, Shulia salió a dar una vuelta y Sara no quiso salir de su habitación. La madre de Sara estaba muy preocupada por su hija, a si que decidió entrar.

- Hija... estas bien?
- Si (Sara estaba tumbada en la cama).
- Hija tienes que prepararte, tenemos que ir a la casa de Maria.
- Yo no pienso ir.
- Cómo qué no?, es la última cena de Shulia, no puedes faltar.
- No iré.
- Pero...
- Pero nada mamá, te he dicho que no voy a ir.
- No me esperaba eso de ti hija... dejar sola a tu amiga la noche antes de que se vaya...

La puerta se cerró y en la habitación quedó una triste y abatida Sara. Shulia entró en la casa y se dirigió a la cocina donde estaba Sonia.

- Hola...
- Hola hija...
- Y... Sara?
- Está en su cuarto, parece que se lo ha tomado muy mal, no quiere venir con nosotras esta noche.
- Lo... entiendo.
- OH, cuanto lo siento.

Sonia abrazó a la alta morena, tras unos instantes Sonia puso de sus mejores caras para animar un poco a la joven.

- Venga hija, ve a cambiarte, nosotras si que iremos.
- Esta bien.

Shulia se dirigió a la habitación, se paró unos instantes enfrente de la puerta, tenía miedo... respirando hondo tomó fuerza y entró con cuidado. Sara estaba despierta pero no quería hablar con nadie, asi que se hizo la dormida. Shulia asomó la cabeza y lo primero que vió fue el cuerpo de su amor relajado en una cama, entró sin hacer ruido y buscó entre sus ropas, la madre de Sara la dijo que se pusiera cómoda que no era nada formal, cogió uno de sus vaqueros oscuros y una camisa negra ajustada. Antes de salir de la habitación se acercó hasta la cama de Sara y la miró durante unos instantes, sus ojos comenzaron a humedecerse los cerró con fuerza para que sus lágrimas no salieran, poco a poco se fue agachando hasta quedar a unos pocos centímetros de los labios de Sara. Sara sabía que ella estaba muy cerca, sentía su respiración, y la suya comenzó a acelerarse pero no quiso abrir los ojos, Shulia rozó sus labios con los suyos y susurró algo en ellos que Sara no fue capaz de entender, instantes después Sara escuchó como la puerta se cerraba y la ausencia de Shulia dejaba un vacío en la habitación... y en su corazón.


Sonia y Shulia ya estaban en casa de Maria, había muchos invitados, eso si, eran todos de la misma edad de Sonia, de la edad de Shulia solo estaban los hijos, un chico de veintidos años y una chica de veinte. todos estaban en un patio comiendo, bebiendo y bailando, a uno de los lados había un escenario y un gran equipo de música. Muchos de los invitados bailaban en el centro del patio, Sonia estaba a un lado y desde allí podía ver a Shulia, estaba sentada en una mesa, con la mirada perdida en su vaso de refresco, sintió mucha pena por verlas asi.


Por otro lado... Sara estaba sola en casa, miraba una y otra vez la foto que se hicieron las dos juntas, levantó la vista y lo primero que vio fue la cajita de música que ella la regaló, la abrió y dejó que la melodía inundara el silencio de la casa, una lágrima rodó por su mejilla. El teléfono sonó y Sara fue a contestar.

- Si?
- Hola hija.
- Ah, hola mamá, pasa algo?
- Hija... deberías venir, Shulia esta muy mal.
- Yo también lo estoy mamá.
- Shulia no tiene la culpa de tener que irse.
- Me lo tendría que haber dicho!
- Lo se, pero entiéndela...
- No hay nada que entender mamá!, me mintió!
- Y no te has parado a pensar que a lo mejor tiene problemas?
- Yo...
- En eso no has pensado no?, te has comportado como una niña pequeña egoísta, asi que yo que tu pensaría muy bien lo que iba hacer, hoy es su última noche Sara... tu verás lo que haces.

Lo siguiente que se escuchó fue el "ni ni ni", su madre la había dejado con la palabra en la boca, se que pensando en lo que su madre le había dicho.


Shulia no podía parar de pensar en Sara y en sus palabras... "te odio, egoísta", le dolía tanto..., sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz masculina.

- Puedo sentarme?
- Estas en tu casa (dijo la morena sin mirarlo).
- Es verdad, pero tal vez no te agrade mi compañía.
- Nunca he estado contigo, no se si me agrada o no.
- También es verdad, bueno y tu eres...
- Shulia, estudiante de intercambio en la casa de Sonia.
- Pues encantado Shulia, yo soy Emilio.
- Igualmente Emilio.
- Y qué haces aquí tan sola?
- Nada, solamente he venido por Sonia.
- Yo pensé que también vendría su hija, pero al parecer no ha venido.
- No...
- Te gustaría bailar?
- La verdad es que no tengo ganas, pero te lo agradezco de verdad.
- Vamos mujer solo uno (puso carita de perrito abandonado).
- Como negarme con esa cara.

Ambos jóvenes salieron a bailar con las demás parejas, era una melodía lenta, de vez en cuando se sonreían, pero Shulia estaba demasiado pensativa y aunque la hablaran no se enteraba. La canción acabó y ambos se dirigían a la mesa hasta que una dulce voz llegó hasta sus oídos.

- Buenas noches a todos...

Shulia se giró y sus ojos por fin se encontraron con esos verdes tan deseados, verdes y azules se mezclaron, Sara estaba encima del escenario y con un micrófono en la mano, todos los allí presentes se giraron y prestaron atención a la joven. Sara estaba realmente preciosa, llevaba unos vaqueros desgastados y una camisa verde que se le caían los tirantes por los hombros, hacia juego con sus ojos.

- Esta canción... se la quiero dedicar a la persona que llenó mi vida de ilusión, de sueños y... de amor (esto lo dijo mirando fijamente a los ojos de Shulia).

Una melodía empezó a sonar y con ella la dulce voz de Sara. (la canción es en inglés pero pongo la traducción).

Solo un último baile... pequeña... solo un último baile...
Nos encontramos en la noche en el café Español
Miro en tus ojos y ya no sé que decir
Siento como si me estuviera ahogando en agua salada
Quedan unas pocas horas para que el sol comience a brillar
Mañana te irás y será el momento de darnos cuenta
Que nuestro amor terminó para siempre.

Como desearía ir contigo (desearía ir contigo)
Como desearía que pudiéramos hacerlo hasta el final.


Tras decir esto Sara se abrazaba a si misma y cerraba los ojos, de pronto sintió que una figura alta la abrazaba por detrás y la pegaba a su cuerpo, Sara se apoyó en el cuerpo de su amada morena, ambas se movían al compás de la música, Shulia la tenía agarrada de la cintura, Sara giró su cabeza para mirarla directamente y seguir cantando.

Solo un último baile
Antes de decirnos adiós
Cuando nosotras nos tambaleemos y demos vueltas y vueltas y vueltas
Como si fuera la primera vez
Solo una casualidad más
Abrázame fuerte y mantenme caliente
Porque la noche se está haciendo fría
Y yo no sé a dónde pertenezco
Solo un último baile.


En el momento en el que solo sonaba la música Shulia y Sara se fueron acercando, rozaban los labios la una en la otra, Shulia tenía un brazo alrededor de la cintura y la mano entrelazada con la de Sara. Todos los de allí dejaron de bailar para mirar atentamente la actuación de las chicas. Sara estaba de espaldas a ella apoyada en su cuerpo, giró su cabeza y escondió su cara en el cuello de la morena dejándose llevar por el sensual baile y la voz de Shulia que se disponía a cantar ahora.

El vino y las luces y la guitarra española
Nunca olvidaré lo romántico que eran
Pero yo sé, que mañana perderé lo único que amo

No hay manera de ir contigo
Es la única cosa que puedo hacer...


Ambas se giraron para mirarse la una a la otra, entrelazando sus manos a la altura de los hombros sus voces se unieron en una sola cantando a dúo.

Solo un último baile
Antes de decirnos adiós
Cuando nosotras nos tambaleemos y demos vueltas y vueltas y vueltas
Como si fuera la primera vez
Solo una casualidad más
Abrázame fuerte y mantenme caliente
Porque la noche se está haciendo fría
Y yo no sé a donde pertenezco
Solo un último baile.


Sonia veía como su hija apoyaba su frente en la de su... amiga?, no, estaba claro que era mas que eso, en la de su amor, nunca antes había visto a su hija tan feliz, tan entregada a alguien, y aunque no conocía tanto a Shulia podía apreciar en sus movimientos, en sus palabras... que la quería de igual forma, la voz de su amiga Maria acompañada por su hija la sacaron de sus pensamientos.

- Sonia, no sabia que Sara era...
- Pues si... lo es.
- Y a ti te parece bien?
- Mírala, se la ve feliz, completa y llena de amor, cualquier madre quisiera ver asi a su hija.
- La verdad es que si que lo parece.
- Lo es... créeme.
- Lo que es, es asqueroso (la voz de la hija les llamó la atención).
- Hija no digas eso! (le dijo la madre).
- Pero míralas mamá!, no hacen mas que sobarse la una a la otra.
- Ellas se aman (dijo Sonia).
- Si si, lo que tu digas, aun asi sigue siendo asqueroso.
- Lo que pasa es que tienes envidia (dijo Sonia).
- Envidia de qué?!
- Tienes envidia por que tu no has encontrado un amor así y como el de ellas tal vez no lo encuentras jamás.

La Hija de Maria no pudo decir nada, simplemente miró hacia el escenario y las dos jóvenes que cantaban y demostraban su amor en él.

Shulia y Sara estaban abrazadas en un estrecho abrazo, mirándose fijamente y dejando que la voz de una llenaras los oídos de la otra, balanceándose y acercándose mas la una a la otra siguieron cantando hasta finalizar la canción.

Solo un último baile
Antes de decirnos adiós
Cuando nosotras nos tambaleemos y demos vueltas y vueltas y vueltas
Como si fuera la primera vez
Solo una casualidad más
Abrázame fuerte y mantenme caliente
Porque la noche se está haciendo fría
Y yo no sé a donde pertenezco
Solo un último baile

Solo un último baile, Solo un último baile, Solo un último baile...


Tras decir la última palabra Sara y Shulia se besaron apasionadamente sin importarlas que las vieran todos, Sonia se reía mientras que las demás mujeres se ruborizaban. Todos aplaudieron, las chicas ruborizadas también bajaron sonrientes cogidas de la mano. Fueron donde estaba Sonia, Maria y su hija.

- Habéis estado increíbles chicas (dijo Sonia abrazándola a las dos).
- Gracias! (dijeron a la vez).
- Hacéis muy buena pareja chicas (dijo Maria con una gran sonrisa).

Ambas se miraron, sonrieron y Shulia la abrazó por detrás. La hija de Maria, Ana que asi se llamaba las miraba atentamente. Las dos chicas salieron a la pista y estuvieron bailando un buen rato. Cuando la fiesta acabó las tres volvieron a casa, Sonia se despidió de ella con un beso en la mejilla.


Ambas chicas ya estaban en la habitación tumbadas en la cama, abrazada la una a la otra.

- Shulia...
- Dime.
- Por qué tienes que volver?
- Hay problemas en mi casa, y es necesario que vaya.
- Qué clase de problemas?
- Sara... no me gustaría hablar de eso ahora.
- No me lo quieres decir?
- No es eso, simplemente no me apetece hablar de ello.
- ... esta bien...

El abrazo de Sara se volvió mas frío y Shulia lo sintió, la morena la abrazó y la acercó todo lo que pudo a ella y a pocos centímetros de su cara le decía.

- Sara... mírame (Sara la miró con los ojos humedecidos).
- Sara, te quiero mas de lo que imaginas, te prometo que volveré lo antes que puedas.
- No quiero que te vayas... (dijo entre lágrimas).
- Yo tampoco quiero irme cariño, Sara...
- Qué?
- Prométeme... que me vas a esperar.
- Te lo prometo... claro que te lo prometo.

Sara dejó salir todas sus lágrimas y abrazando mas fuerte a Shulia con la cara pegada a su pecho la dijo.

- Te quiero demasiado, no se como voy a aguantar sin ti.
- Te llamaré todos los días.

Se miraron y muy despacio se acercaron la una a la otra, besándose con ternura, se estuvieron besando durante largo rato, hasta quedar dormidas la una pegada a la otra.


La mañana llegó y con ella la angustia de ambas mujeres, estaban abrazadas en la cama, las dos despiertas, solamente estaban disfrutando del momento.

- Estas despierta? (le susurró la morena al oído).
- Mmm, si, si que lo estoy.
- Dentro de cuatro horas tengo que coger el avión.
- Lo se...
- Antes... quiero que vengas conmigo a un sitio.
- A dónde?
- Tu solo ven.
- Claro que voy (Sara le dió un beso en el cuello).
- Mmm, me encanta que hagas eso...
- Lo se... (y le dió otro beso mas).
- Te quiero Sara.
- Y yo a ti Shulia.

Tras besarse una y otra vez, las chicas se levantaron y arreglaron para ir al sitio que le había dicho Shulia.
Shulia ya estaba sentada en la moto y estaba esperando a que saliera Sara. Instantes después salió de la casa y se disponía a montar en la parte trasera de la moto, pero Shulia se lo impidió.

- Siéntate aquí (Shulia le indicó que se sentara delante de ella).
- Y eso? (preguntó la rubia juguetona).
- Por que quiero abrazarte en todo momento.

Sin decir nada, Sara se sentó delante de ella echando su cuerpo hacia atrás y quedando refugiada entre los brazos de Shulia. Antes de ponerse los cascos Shulia la dio un suave beso en el cuello, Sara se giró y le dió uno rápido en los labios. Tras un recorrido corto Shulia se paró delante de una tienda.

- Espérame aquí, enseguida vengo.
- Esta bien.

Shulia entró en la tienda y tras estar en el mostrador unos cinco minutos salió de allí sonriente.

- Que has hecho?
- Ahora lo verás.

Shulia volvió a montar en la moto y se dirigió al parque del retiro, una vez aparcaron entraron cogidas de la mano y Shulia la invitó a montar en una barca. Shulia remó durante un rato hasta llegar al centro y allí dejó los remos.

- Bueno y qué es lo que has hecho en la tienda?
- Cierra los ojos.
- Que...
- Ciérralos.
- Vale.

Sara cerró los ojos y sintió como Shulia la colocaba algo en el cuello.

- Ya puedes abrirlos...

Sara los abrió y tocó con su mano lo que Shulia le había puesto, era un broche redondo, era de plata y tenía unos brillantitos de color azules y verdes, en el centro un brillante mas grande que los demás, era de un color extraño... pero precioso, era el verde y el azul juntos. A Sara se le empezaron a caer las lágrimas.

- No llores mi amor, eso no es todo, gira la tapa.

Sara sin poder decir nada giró la tapa con los brillantitos y dió paso a una foto de ellas, a la foto que se hicieron el primer día que se conocieron.

- Dale la vuelta...

Sara giró el medallón y vio un grabado en ella...

Siempre te amaré... Shulia


Sara no pudo mas y se tiró a los brazos de Shulia quien la abrazó y la acunó.

- Shulia esto es... es precioso no deberías...
- Tranquila, solo es un detalle, para que te acuerdes de mi, para que sepas que volveré cueste lo que cueste y para que sepas cuánto te amo.
- Yo también te amo Shulia... con todo mi corazón.

Las dos se abrazaron fuertemente durante un largo rato, después se besaron y Shulia se separó un poco de ella para enseñarle algo.

- Mira...

Shulia tocó su cuello y sacó otro medallón igual, con la misma foto y el mismo grabado, solo cambiaba el nombre.

- Tienes otro igual...
- Si, este es el objeto que nos unirá.

Shulia besó su frente y después apoyó la suya en ella.

- Será mejor que volvamos, aun tengo que hacer la maleta...

Sara puso su mano detrás de la cabeza de Shulia atrayéndola hacia si, la dió un beso que no olvidarían ninguna de las dos, era suave y fuerte, rápido y lento, salvaje y pasional... lo tenía todo, era un beso inolvidable, sus lenguas se exploraban una y otra vez, el aire no era capaz de pasar entre sus bocas, por fin el aire pudo llegar a sus pulmones, aun jugaban con sus labios en pequeños mordisqueos. Una vez que se separaron... se miraron y sonrieron.

- Vamos (dijo la morena).
- Si.

Sara se colocó entra las piernas de Shulia apoyando su espalda en su pecho, ambas cogieron los remos y con movimientos compenetrados empezaron a remar.


El tiempo fue pasando, Shulia ya tenía la maleta echa, su cartera sobresalía del bolsillo del pantalón, escuchó la voz de Sara que estaba fuera de la habitación.

- Shulia si no te das prisa llegaremos tarde.
- Ya voy!

Shulia salió corriendo de la habitación, y con la prisa la cartera se le cayó. Antes de irse Sara pasó por la habitación de su madre, al parecer no se encontraba muy bien y se quedó en la cama.

- Mamá te encuentras mejor?
- No mucho hija.
- Quieres que me quede?
- No no, tu vete con Shulia a despedirla al aeropuerto.
- Esta bien mamá.

Shulia apareció por la puerta, y entró para despedirse de Sonia.

- Sonia...
- OH!, pasa hija, dame un abrazo antes de irte.
- Claro.

Shulia se acercó, abrazo a la mujer, antes de soltarse Sonia dijo...

- Ahora se por qué mi hija esta tan a gusto entre tus brazos.
- Jajajaja (ambas chicas rieron).
- Cuídate mucho hija, espero que vuelvas pronto, te echaremos de menos... y sobretodo mi hija.
- Volveré lo antes posible... se lo prometí a su hija.
- Espero que lo cumplas hija, que tengas buen viaje.
- Gracias, que se mejore pronto.

Tras un último abrazo Shulia y Sara salieron de la habitación y cogieron un taxi para ir al aeropuerto. Fueron todo el camino abrazadas y mimándose la una a la otra. Ya estaban enfrente de la puerta por la que Shulia tendría que entrar, dejando la maleta en el suelo, Shulia se giró para despedirse de Sara que ya le caían las lágrimas, Shulia la abrazó fuertemente.

- Vamos cariño, no llores.
- Es que... no puedo evitarlo, no quiero que te vayas.
- Volveré... te quiero... te quiero mucho.
- Yo también te quiero mucho (dijo entre lágrimas).
- Te llamaré cuando llegue.
- Esperaré tu llamada.

Shulia se separó lo justo para besarla con todo su amor, se besaron hasta quedarse sin aliento. A Shulia se le escaparon las lágrimas también, tras un último beso Shulia se fue alejando, antes de entrar por la puerta Shulia volvió a mirar hacia atrás, quería ver esos ojos verdes. Shulia desapareció tras la puerta. Sara preguntó a una azafata cual era que el avion despegaría con destino Grecia, la chica se lo dijo que hasta dentro de media hora no saldría, iba con retraso, asi que decidió irse a casa con su madre ya que estaba mala.


Sara tardó quince minutos en volver a casa, primero fue a ver a su madre y luego entró en la habitación, aun olía a ella, avanzó por la habitación se encontró en el suelo la cartera de Shulia, la abrió y lo primero que vio fue la foto de ellas dos, Sara sonrió y después se acordó que el avión aun no salía y a lo mejor le daba tiempo, salió corriendo de la casa para llegar a tiempo a al aeropuerto.


Shulia estaba sentada en el avión, miró su bolsillo y se dio cuenta de que no tenía la cartea, asi que decidió salir fuera para ver si se la había caído, no la encontraba, pregunto a la azafata si alguien había dado aviso de ella, ella le dijo que una mujer se encontró una cartera en el baño, a Shulia le extrañó porque ella no había ido al baño, pero de todas formas fue a ver. Entró en el baño buscó por encima de los lavados pero no la vio, de repente la puerta se cerró y pudo oír como echaban la llave, Shulia corrió y golpeo la puerta.

- Abrid!, mierda!!!


El avión ya estaba despegando. Sara corría con todas sus fuerzas, ya estaba en el aeropuerto llegó hasta la puerta y sofocada preguntó por el avión con destino a Grecia.

- Por favor, el avión que salía para Grecia?
- Es ese de allí.

La azafata señaló a traves del cristal un avión que ya estaba en el aire, Sara agachó la cabeza con decepción por no haber llegado a tiempo, volvió a mirar el avión y pudo ver como el avión explotaba en mil pedazos en el aire, la explosión hizo retumbar los cristales, la gente gritaba. Sara no podía oír nada, se quedó con esa imagen en la cabeza y sin poder parpadear... estaba en shock...

Continuará...


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