Ya habían acabado las primeras clases, Sara y Shulia salían agarradas de la mano
hablando tranquilamente.
- Quieres que esta noche salgamos a alguna discoteca o algo? (preguntó la rubia).
- Claro!, será divertido verte bailar.
- Lo mismo digo.
- Yo no suelo bailar.
- A no?
- No, a no ser que sea absolutamente necesario.
- Y si alguien me invita a bailar qué le digo?, es que como tu no sueles bailar pues...
- Ni se te ocurra!, antes me pongo a bailar encima de la barra.
- Me gustaría ver eso (dijo la rubia divertida).
- Y si me invitan a mi qué?
- Puedes estar tranquila que nadie te va a invitar.
- Y eso por qué?
- Porque no voy a dejar que nadie se acerque a ti.
- Mi pequeñaja se pone celosa? (dijo muy divertida).
- Pues si! Y mucho.
- Sabes que te quiero?
- Si que lo se (inmediatamente se puso de puntillas para darle un suave beso en los
labios).
Cuando caminaban por las afueras de la universidad Sara visualizó una figura apoyada en
una valla, a medida que se fue acercando fue abriendo los ojos como platos, cuando se
aseguró de quién era salió disparada soltándose de la mano de Shulia, la alta morena se
la quedó mirando extrañada, Sara se tiró a los brazos de aquel joven que la recibió con
un efusivo abrazo. Shulia se quedó pasmada mirando, de repente sintió unos celos
terribles, trató de controlarse y poner su mejor cara. Sara se giró y con un gesto le
dijo a Shulia que se acercara, cuando ya estaba los tres juntos empezaron las
presentaciones.
- David, te presento a Shulia
- Hola Shulia, encantado.
- Igualmente (ambos sonrieron).
- Shulia, David es un viejo amigo del colegio al que hace varios años al que no veía.
- Ah, eso explica vuestro efusivo abrazo.
Sara se puso roja y David sonrió, Shulia no estaba de muy buen humor, no le gustaba
aquel chico.
- Bueno supongo que tendréis muchas cosas de las que hablar, será mejor que os deje.
Con un leve movimiento de cabeza Shulia se despidió de David y con una sonrisa se
despidió de Sara, cuando solo había dado unos paso Shulia sintió como la tiraban del
brazo.
- Oye no hace falta que te vayas.
- Tendréis muchas cosas de las que hablar y será mas cómodo a solas.
- Me gustaría que os conocierais.
- Otro día quedamos los tres.
- Pero...
- Pero nada, luego nos vemos vale?
- Claro.
Shulia se moría de ganas por besarla, pero no sabía si su amigo sabía lo de su
homosexualidad y prefirió no meter la pata. Con un guiño de ojo Sara se disponía a irse
cuando Sara se agarró a su cuello, poniéndose de puntillas la dio un pasional beso,
inmediatamente Shulia la abrazó fuertemente por la cintura. David contemplaba la
escena con los ojos como platos, y había cierto recelo en ellos. Poco a poco se fueron
separando, cuando sus labios aun se rozaban Sara dijo.
- Te quiero.
- Y yo a ti.
- De verdad que no quieres venir?
- Ve tranquila, nos veremos mas tarde.
- Esta bien.
Sara se acercó para volver a besarla, tras unos instantes de pasión se separaron y con
sonrisas en su cara se fueron alejando.
Sara se acercó hasta su amigo, él pudo ver como le brillaban los ojos.
- Nos vamos ya?
- Claro!, (afirmó el joven).
Ambos estaban en una cafetería cuando el comenzó hablar.
- Vaya... no sabia que...
- Si... bueno, Shulia y yo estamos juntas desde esta misma mañana.
- A si?
- Si.
- Vaya... tal vez no haya llegado muy tarde.
- Tarde para qué?
- Para conquistarte.
- David...
- Lo se, lo se, estas con Shulia.
- Así es, y eso no va a cambiar.
- Eso ya se verá.
- No hay nada que ver!, por fin encontré a la persona de mi vida y no permitiré que
nada ni nadie se interponga (dijo con irritación).
- Vale, vale!, tranquila.
- Sabes... será mejor que me vaya, otro día quedamos.
- Esta bien... perdona por si te he molestado.
- No pasa nada, cuídate.
- Tu también.
Sara salió de la cafetería, necesitaba ver a Shulia, necesitaba abrazarla, sentirla.
Corrió de camino a su casa, pensó que Shulia estaría allí.
Shulia caminaba tranquilamente por un parque, pensando en lo feliz que era ahora con
Sara, en su cara se dibujó una sonrisa, pero esa sonrisa fue desapareciendo cuando sus
pensamientos fueron invadidos por la idea de tener que irse. Vio un banco y decidió
sentarse en él.
Sara llegó a su casa de una carrera, su madre estaba en la cocina y decidió ir a
saludarla.
- Hola mamá
- Hola hija, qué tal?
- Bien, oye, ha venido Shulia?
- Si pero se ha vuelto a ir.
- Te a dicho dónde iba?
- Dijo que iba a dar un paseo al parque.
- Gracias mamá, nos vemos luego!
Sara dio un fugaz beso a su madre en la mejilla y salió disparada. El día estaba
bastante nublado y de golpe empezó a llover con mucha fuerza, Sara corrió todo lo que
pudo para mojarse lo menos posible.
Shulia aun seguía sentada en el banco, tenía el pelo y la ropa empapada, echó la cabeza
hacia atrás y dejó que las gotas resbalaran por su cara, tras unos instantes decidió
levantarse para volver a casa. Caminaba a un ritmo lento, parecía que no tenía prisa y
le daba igual mojarse, iba con la vista perdida, sin mirar a ningún lado, unas pisadas
fuertes que hacían agitarse el agua de los charcos llegó hasta sus oídos. Levantó la
cabeza y miró hacia adelante, se encontró con una pequeña rubia empapada. Estaban
demasiado lejos como para tocarse o hablar, aun en la distancia pudieron perderse en la
mirada de la otra, el agua resbalaba por sus rostros, el parque estaba desierto, solo
estaban ellas y la lluvia que las cubría. Con paso lento se fueron acercando la una a
la otra, sin dejar de mirarse un instante, cada vez estaban mas cerca y el deseo de
sentir la una a la otra aumentaba. Su paso fue acelerando a la vez que se iban acercando,
hasta que su paso se convirtió en carrera, una carrera que dio fin a la distancia que
las separaba. Se pararon justo una enfrente de la otra, no fue necesario decir nada, sus
ojos lo decían todo. Shulia subió una mano y acarició suavemente la cara de Sara, Sara
se apoyó en ella y cerrando los ojos besó la palma de la mano de Shulia. Cuando sus ojos
se volvieron a encontrar unas sonrisas se formaron en sus labios, Sara levanto una mano
para apartarle el flequillo mojado de los ojos, Shulia cerró los ojos con el contacto y
se dejó perder en la caricia, la mano de Sara fue bajando en forma de caricia por toda
su cara hasta llegar a sus labios, ahí su mano se paró y sus ojos también. Tenía los
labios mojados, de ellos caían gotas de agua. Sara volvió a centrar sus ojos en los de
Shulia, poco a poco Shulia se fue agachando hasta quedar a unos pocos centímetros de
los labios de Sara, seguían mirándose, sintiendo sus respiración hizo que la cercanía
acelerara sus corazones. Shulia rompió la poca distancia que las separaba y depositó un
beso en la comisura de la boca de Sara, aun con una mano en su rostro... Sara acarició
el cuello de Shulia con la mano libre, ambas pegaron su cara a la de la otra y
disfrutaron de ese contacto, Shulia cogió una de las manos de Sara y entrelazó sus
dedos con los de ella, movían sus caras en forma de caricias. Dando pequeños besos por
su mejilla... Shulia fue bajando por su mandíbula, iba muy despacio, siguió bajando
hasta llegar a su cuello. Le daba pequeños besos húmedos, Sara echó la cabeza hacia
atrás y rodeó con sus brazos el cuello de Shulia y se apretó mas a ella. No pudo evitar
soltar un pequeño gemido cuando Shulia presionó su cuello con los labios, Sara enredó
sus dedos en la oscura cabellera de Shulia, la presión en su cuello había durado unos
instantes, se fue separando muy despacio de ella hasta quedar frente a frente. Sara se
acercó y succionó el labio inferior y lo acarició con su lengua. Shulia atrapó la lengua
de Sara con sus labios y hizo un beso mas profundo, mas apasionado, era fiero y suave a
la vez. Cuando se quedaron sin aliento se fueron separando, con la respiración agitada
Shulia consiguió decir:
- Pensé que estabas con tu amigo.
- Si... pero necesitaba verte, estar contigo.
- Yo también lo necesitaba.
- Te parece si nos vamos a casa?
- Si, será mejor antes de que cojamos una pulmonía.
Agarradas de la mano echaron a correr a casa, cuando llegaron les cayó una pequeña
bronca por parte de la madre de Sara, por no llevar paraguas.
Estaban en la habitación, se estaban cambiando, de cintura para abajo ya estaban y de
cintura para arriba ambas solo estaban en sujetador, cada una estaba en su lado de la
habitación buscando algo para ponerse.
- Creo que hemos estado mucho tiempo bajo la lluvia (dijo una rubia tiritando).
- La verdad es que si.
- Dios estoy muerta de frío, no creo que vaya a entrar en calor nunca.
Sin decir nada, Shulia se acercó por detrás a ella y la estrechó entre sus fuertes
brazos, cada una podía notar la piel cálida de la otra, Sara se acurrucó mas entre los
brazos y giró la cabeza hacia atrás para mirar a Shulia a los ojos.
- Estas mejor así? (preguntó la morena).
- Mucho mejor.
Se volvieron a mirar por unos instantes y Sara se fue acercando, sus labios se rozaban
y justo antes de besarla la volvió a mirar y después junto sus labios a los de Shulia y
se fundieron en un pasional beso.
Ya era de noche cuando Sara y Shulia se arreglaban para salir, las dos querían estar
igual de provocativas para la otra. Shulia vestía con un sujetador negro de cuero, unos
pantalones de cuero negros haciendo juego, botas iguales y una cazadora de cuero
abierta, se colocó el pelo de forma alborotada, la hacía ver salvaje. Prefirió cerrarse
la cazadora y sorprender a Sara en la discoteca.
Por otro lado... Sara se había puesto una minifalda negra, con una camisa blanca muy
ajustada, dejando sus hombros y su ombligo al descubierto. Estaba delante del espejo
cuando pudo ver una marca en su cuello, se acercó mas para verla. Era un chupetón, con
una sonrisa recordó el momento en que Shulia se lo hizo. Lo acarició con una de sus
manos, acabó de vestirse, se puso una cazadora ajustada de cuero y salió dispuesta a
ver como estaba Shulia.
Continuará...