Uno de los largo dedos se posó en el los labios de Sara, aun mirándose... un susurro
entre cortado salió de la boca de Sara.
- Se... se lo habrá creído?
- No lo dudes (dijo en otro susurro).
Una de las manos de Shulia se posaba en la mejilla de Sara, la pequeña rubia acaricio
la mano que le sostenía la mejilla y la dejó encima con un suave agarre, Sara cerró los
ojos para sentir mas la caricia de Shulia, la alta morena no era capaz de aguantar y
poco a poco se fue acercando para probar esos labios otra vez, cuando sentía la
respiración de Sara un ruido alarmante la hizo separarse bruscamente, Sara abrió los
ojos y vio que Shulia estaba sonrojada, le pareció encantadora, Shulia se tocaba para
averiguar donde tenía el móvil que no paraba de sonar, cuando por fin lo encontró...
descolgó y comenzó hablar.
- Si?, ah! Hola mamá, bien y tu?, me alegro, qué pasa?... entiendo, te llamaré, adios...
El rostro de Shulia cambio de feliz a triste en el trascurso de la llamada y Sara se
dio cuenta de eso. Se acercó a ella poco a poco y la acaricio el brazo, cuando tenía su
atención le preguntó.
- Todo va bien?
Tardó unos instantes en responder.
- S... si tranquila, todo va bien (y sonrió).
- Quieres qué vayamos a tomar algo?
- La verdad es que estoy algo cansada, qué tal si vamos a casa?
- Esta bien.
Shulia se dio la vuelta y comenzó andar, a Sara le pareció extraño porque siempre iban
de la mano, pero esta vez no la cogió, es una corta carrera llegó hasta la morena y la
cogió de la mano, Shulia agachó la vista para ver a una sonriente Sara, ella sonrió de
igual modo.
Una vez en casa... Sara fue a preparar algo de comer y Shulia fue a su cuarto y se
tumbó en la cama, sus pensamientos se hicieron mas fuertes en su mente.
"Y ahora cómo se lo digo?, vaya... no había pensado en esto, aun tengo dos semanas pero...
tarde o temprano tendré que decírselo, espero que se lo tome bien... mi niña..."
Y poco a poco se fue quedando dormida. Sara iba a la habitación para preguntarle si
quería algo de comer, cuando abrió la puerta se encontró lo mas hermoso que había visto
en su vida, Shulia estaba tumbada en la cama, su rostro estaba relajado, parecía que
estaba durmiendo bien. Poco a poco se fue acercando a la cama, cuando estuvo lo
suficientemente cerca apartó un mechón oscuro de su cara, tenía pensado irse y dejarla
dormir pero se moría por abrazarla, por sentir su cuerpo. Con cuidado se fue tumbando a
su lado, Shulia estaba tumbada de lado y Sara se puso enfrente, estaba a unos pocos
centímetros de sus labios, quería besarla, lo deseaba, pero sabia que no debía hacerlo,
así que hundió su cara en el cuello de la morena, pegó su cuerpo todo lo que pudo y la
abrazó por la cintura. Shulia lo notó y con una gran sonrisa rodeo el cuerpo que se
había acurrucado en ella con sus fuertes brazos y la apretó contra si, la cara de Sara
no se veía pero se dibujo una sonrisa en sus labios, así se quedaron, abrazadas a la
persona que amaban. Dos horas mas tarde la madre de Sara entró en la habitación de su
hija para decirles que la cena ya estaba a punto, lo que se encontró en la habitación
la sorprendió mucho, ya las había pillado abrazadas una vez pero esta era distinta,
aquí veía el amor de ese abrazo, decidió dejarlas dormir un poco mas, se fue preocupada
por que no sabía los gustos de su hija, nunca había tenido novio y le pareció extraño
ya que pretendientes no le faltaban, luego tendría que hablar con su hija.
Ya eran las diez de la noche, poco a poco la morena se fue despertando, notaba el calor
del pequeño cuerpo que estaba pegado a ella, con una amplia sonrisa se acercó hasta el
oído de la rubia y le susurró.
- Dormilona despierta.
- Mmm (fue su única respuesta).
- Duermes como un ceporro.
- No soy la única, (contestó la rubia aun con la voz adormilada).
- Nos levantamos?
- No estas cómoda?
- Mucho.
- Entonces no.
- Jajaja, oye pequeñaja que tengo hambre.
- Yo también grandullona, vamos!
Sara se levantó de un salto, levantarse de golpe después de una larga siestas no es muy
recomendable, sintió como toda la habitación le daba vueltas, perdió el equilibrio y
cayó hacia atrás, Shulia logró cogerla por la cintura antes de que cayera al suelo. La
apretó contra si y con cara preocupada le preguntó.
- Hey! Estás bien preciosa?
- S... si, es solo que me he levantado bruscamente.
- Te sientes mejor?
Sara apoyó su cabeza en el pecho de la morena y la abrazó con mas fuerza.
- Ahora si, aquí me siento segura.
- Y siempre será así pequeñaja.
Ambas se quedaron así por unos instantes, poco a poco se separaron y decidieron bajar a
cenar. Shulia estaba en el baño y Sara se había quedado a solas con su madre en la
cocina.
- Hija...
- dime mamá.
- A ti... te gusta.
- Si me gusta qué mamá?
- Quiero decir... si te gusta Shulia.
- Bueno yo.... (se empezó a poner muy nerviosa).
- Dime la verdad hija, no pasa nada.
- Por qué piensas eso mama?
- Bueno... antes subí a la habitación y bueno...
- Nos vistes abrazadas.
- Si.
- Pero mamá eso no tiene nada que ver, las amigas también se abrazan.
- Si, pero en vosotras veo amor hija, dime la verdad... la quieres?
- Si...
- Ella lo sabe?
- No, y no se lo diré, ella no sentirá lo mismo.
- Yo no diría eso.
- Por qué?
- Porque vi su cara mientras te abrazaba, y se la veía feliz, llena de amor...
- Tu crees?
- Si (le sonrió).
- Gracias mamá (le devolvió la sonrisa).
Shulia estaba en el baño lavándose las manos, pero también estaba pensando en como
decirle a Sara la noticia de su madre. Estaba preocupada, pensó que seria mejor
decírselo a la madre de Sara... a solas.
Todas cenaron tranquilamente, cuando acabaron Sara subió hacer unos ejercicios
pendientes mientras Shulia se quedaba con Sofía a recoger los platos.
- Em... Sofía.
- Dime querida.
- Verás... es que he recibido una llamada de mi madre y... me ha dicho que dentro de
dos semanas tengo que regresar a Grecia.
- Hay algún problema hija?
- No... bueno, es que hay problemas en casa y mi madre me necesita.
- Entiendo hija, tu haz lo que tengas que hacer, sabes que siempre tendrás abiertas
las puerta de mi casa.
- Muchas gracias Sofía.
Ambas mujeres sonrieron y acabaron de recoger, Sofía se fue a su habitación y Shulia
subió a ver que hacia Sara, antes de entrar a la habitación pudo oír a la rubia hablar,
parecía que mantenía una conversación por teléfono, Shulia se acercó mas y pegó el oído
a la puerta.
- Me alegro tanto de qué estés bien!... yo también te he echado de menos, cuando
vendrás?, en serio?.... GENIAL!, pues mañana nos vemos, muchos besos, hasta mañana mi
niño.
Shulia tenía los ojos como platos, no sabía qué pensar, sentía celos... muchos celos,
quería entrar y pedirle explicaciones, pero no tenía derecho, también estaba dolida,
por eso y porque dentro de dos semanas tendría que irse y no sabía cuando volvería,
pensó que lo mejor sería comportarse como hasta ahora, cogió aire y entró.
- Qué haces? (preguntó la morena).
- Acabando de resolver unos ejercicios, pero estoy agotada.
- Pues vete a la cama pequeñaja.
- Si, ahora iré, tu también vas?
- Yo voy a preparar las cosas para mañana, me voy a levantar pronto para ir a correr.
- Suena bien.
- Quieres venir?
- Claro!, será divertido.
- Pues a las seis arriba.
- Tan pronto??
- Claro!, estaremos corriendo hasta las ocho.
- Dios me vas a matar.
- Jajaja, tranquila yo cuidaré de ti.
- Lo prometes?
- Lo prometo.
Las dos se quedaron mirándose fijamente, Shulia cada vez tenía mas ganas de besarla,
sentía el calor en su cuerpo, cada vez mas y mas y antes de que cometiera una locura
decidió romper ese momento.
- Bueno... voy a ducharme.
- Esta bien, yo me voy a ir metiendo en la cama.
- Vale pequeñaja.
Y con una sonrisa desapareció tras la puerta, Sara se metió en la cama, mirando hacia
el techo se quedó escuchando el ruido del agua, se pusó a pensar como sería el cuerpo
completamente desnudo de Shulia, con el agua resbalando por todo su cuerpo... un
pequeño rubor apareció por sus mejillas. Dejó un sitio en la cama sabiendo que Shulia
dormiría con ella, a los cinco minutos apareció por la puerta una espectacular morena
en top negro, con un pantalón corto del mismo color, dejando al descubierto sus largas
piernas, antes de que Shulia la viera Sara decidió hacerse la dormida, a los dos minutos
sintió un cuerpo acomodarse a su lado, nada mas sentirlo se abalanzó sobre el
abrazándolo.
- Creo que me has echado de menos.
- jajaja, no seas tan creída.
- Entonces por qué me abrazas?
- Porque me gusta sentir tu cuerpo... y me gusta dormir abrazada a ti.
- A mi también me gusta.
- Me... me abrazas?
- Claro.
Shulia rodeo el pequeño cuerpo que tenía encima con sus fuertes brazos, Sara hundió su
cara en el cuello de la morena y aspiró con fuerza.
- Mmm, me encantas como hueles.
- Jajajaja, no aspires tan fuerte que me haces cosquillas.
- Que no aspire cómo... cómo así?
- Jajajajajaja para, paraaa.
Shulia empezó a soplarla en la oreja y Sara se removía entre sus brazos mientras se
reía.
- Noooo, que tengo muchas cosquillas, jajajajaja.
- Ya lo veo yo.
- Jajajaja!
- Vaya si se te a puesto la piel de gallina.
- Paraaaaa, jajajajaja.
Sara no dejaba de moverse y en uno de los movimientos metió su rodillas entre las piernas
de Shulia, presionó sobre su centro, Shulia lo sintió y no pudo evitar gemir por la
presión, Sara lo notó y con disimulo volvió a presionar y volvió a gemir Shulia,
escondiendo la cara en su cuello otra vez sonrió ampliamente, una voz entre cortada
sonó en la silenciosa habitación.
- Cre... creo que... que será mejor que durmamos.
- ... si, buenas noches Shulia.
- Buenas noches Sara.
Eran las seis de la mañana y todavía no había amanecido, Shulia despertó con el pequeño
cuerpo acurrucado entre sus brazos, sonrió y con un leve susurro despertó a Sara.
- Es hora de levantarse pequeñaja.
- Mmm, solo un rato mas.
- De eso nada perezosa, arriba0
- Esta bien, esta bien0
Poco a poco ambas se fueros levantando, una vez vestidas y arregladas las dos salieron
de la casa.
- Aun es de noche.
- Si, bueno... empezamos?
- Claro.
Las dos emprendieron un trote lento al principio, poco a poco fueron acelerando la
marcha, de vez en cuando se miraba y sonreían, a Shulia le gustaba picar a Sara y
quería cansarla de verdad.
- Hoy estas muy lenta no crees?
- Lenta yo?, JA!, mas bien tu mona.
- Mírate... no puedes mas.
- Claro que si.
- De verdad?
- SI!
- Veamos si es verdad.
Shulia echo a correr dejando a tras a una Sara confundida, cuando ya estaba alejada de
ella Sara oyó la voz de Shulia.
- Que te pasa pequeñaja, tus piernecitas cortas no te dejan correr? Jajajajaja.
Sara se puso roja de ira e inmediatamente echo a correr con todas sus fuerzas detrás de
Shulia gritando.
- TE VAS A ENTERAR PATAS DE AVESTRUZ!
- Jajajajaja, vamos pati corta!
Ambas corrían con todas sus fuerzas, Sara no conseguía alcanzar a Shulia, sus grandes
zancadas la daban ventaja, a poca distancia de donde estaba Shulia había un cruce, Sara
cada vez estaba mas cerca de Shulia pero aun le sacaba algo de ventaja, Shulia ya iba a
pasar por el cruce cuando miró hacia atrás para ver a su compañera, no miró a uno de
sus lados que se acercaba un coche a gran velocidad, Sara desde atrás pudo ver que la
iba a atropellar y su primer reflejo fue pararse en seco y gritar con toda su alma.
- SHULIA CUIDADOOOOO!!!
Shulia volvió la vista en dirección donde venía el coche, justa antes de que la
atropellara consiguió saltar encima de la capota, apoyando su pierna y resbalando con
ella hasta el otro lado. Sara no consiguió ver bien lo que había pasado, se había
imaginado lo peor, Shulia cayó rodando al otro lado del coche que se dio la fuga. Con
los ojos llenos de lágrimas corrió hasta el cuerpo de Shulia que no se movia, se
arrodillo a su lado y la cogió entre sus brazos llamándola.
- Shulia, Shulia, despierta... por favor, abre los ojos.
Pero Shulia no reaccionaba, Sara la abrazó con mas fuerza y se puso a llorar mas fuerte
mientras seguía llamándola.
- Por favor, no me dejes... me lo prometiste, vamos despierta!
Al no tener respuesta Sara apoyó su frente en la de Shulia, las lágrimas calientes le
caían a la cara a Shulia. De pronto... Sara empezó a oír una risita y como el cuerpo de
Shulia se movía, inmediatamente se apartó lo suficiente para verla bien y vio una gran
sonrisa en el rostro de su amiga.
- Pero que...
- Se me da bien hacer de muerta no crees?
Sara no creía lo que oía, inmediatamente soltó a su amiga y se puso de pie limpiándose
las lágrimas con furia.
- Eres una idiota!, me has asustado, pensé que te había pasado algo, esto no te lo
pienso perdonar!
- Vamos que no es para ponerse así, solo quería gastarte una broma.
- Una broma?, con esas cosas no se juegan maldita sea!, pensé que te habías muerto
joder!, no vuelvas a hablarme.
Y con eso echo a andar a paso ligero para alejarse todo lo posible de Shulia, pero de
repente un fuerte tirón en su brazo la hizo dar la vuelta, Shulia la abrazó con todas
sus fuerzas mientras se susurraba al oído.
- Por favor... perdóname, se que lo que acabo de hacer ha sido una tontería... no te
enfades, no quiero que te vayas de mi lado.
Sara comenzó a llorar sobre el pecho en el que estaba apoyada, sus brazos colgaban a
los lados, en su oído empezó a oír palabras de consuelo.
- Sshhh, no llores, perdóname... perdóname, te prometo que no lo haré nunca mas.
Los brazos de Sara comenzaron a subir por el costado de Shulia y con fuerza se aferró a
su cintura y siguió llorando, estuvieron así un rato, cuando el llanto fue cesando Sara
consiguió hablar.
- No lo hagas jamás o te juro que te arrepentirás.
- No lo volveré a hacer... de verdad.
- La idea de perderte me partió el corazón sabes?
- A mi también se me partiría si algo te pasara.
- Shulia yo...
Los labios de Sara fueron sellados por los de Shulia, era un beso tierno, delicado,
suave y sobre todo lleno de amor, sus labios se entrelazaban con mucha lentitud y
suavidad, ambas querían mas, poco a poco fueron abriendo sus bocas y dejando que sus
lenguas se fundieran en una sola, el beso se hizo mas fuerte y apasionado, sus lenguas
solo trasmitían caricias, recorrieron cada rincón de su boca. Una mano de Shulia se
enredó en el corto pelo de Sara y apretó su cabeza para no dejar que pasara ni el viento
entre sus bocas. Un gemido salió de la boca de Sara y otro de la boca de Shulia. Cuando
ya no tenían respiración se fueron separando muy despacio, sus ojos se fueron abriendo
y se quedaron mirando fijamente, Sara aun tenía restos de lágrimas en sus ojos, Shulia
agarró a Sara de la cara con sus dos manos y con sus pulgares le limpio las lágrimas,
ante el gesto Sara sonrió y apoyó sus manos en las de Shulia, la alta morena atrajo la
cara de Sara y la suya y a unos pocos centímetros de sus labios la dijo...
- Te quiero Sara.
Como respuesta Sara sonrió y una lágrima cayó por su rostro, en ese mismo momento se
tiró encima de la morena rodeándola por el cuello con sus brazos y besándola
apasionadamente, Shulia la agarró fuerte por la cintura y la apretó contra si. Después
de besarse durante unos instantes Sara se separó lo suficiente para decirle mientras
rozaba sus labios.
- Yo también te quiero Shulia.
- No sabes lo feliz que soy al oírte decir eso.
- Te quiero, te quiero, te quiero, te quie...
Shulia la volvió a besar antes de que pudiera acabar lo que estaba diciendo.
- No sigas o me volverás loca.
- Jajaja, mas todavía?
- Si... mucho mas.
- Sería interesante de ver (dijo con una sonrisa).
- Te quiero pequeñaja mía.
- Y yo tai grandullona.
Ambas se volvieron a besar con pasión, bajo la luz de la luna todavía... sus besos y
caricias no cesaron hasta el amanecer.
Continuará...