El resto del día lo pasaron tranquilas, estuvieron en el bar hablando, bromeando y
riendo. Llegaron a casa y tuvieron una cena de lo mas entretenida hablando con la madre
de Sara, llegó la hora de dormir y ambas ya estaban en la habitación con los pijamas
puestos.
- Tienes sueño? (preguntó la pequeña rubia).
- Que va, aun es muy pronto.
- Quieres que veamos una película?
- Claro!, cuáles tienes?
- Déjame ver.
Sara se fue hasta un armario que tenía lleno de películas, la mayoría eran de terror,
Shulia se acercó para ver cuales tenia.
- Vaya, veo que te gusta el terror.
- Si, me encantan estas películas.
- Creo que será peligroso dormir contigo (dijo apartándose de ella).
- Ja! Muy graciosa.
- Bueno cual vemos?
- Elige tu, yo ya las he visto todas.
- Muy bien, vamos a ver.
La alta morena estuvo mirando las películas durante unos segundos, con uno de sus largos
dedos señaló una.
- Ésta!
- "La Maldición", buena elección, es una de mis favoritas.
- Si?
- Si, vamos.
Ambas se dirigieron a la cama de Sara, enfrente tenían una tele y un video, Shulia se
fue acomodando en un lado de la cama mientras Sara metía la película en el video,
mirando hacia atrás Sara dijo...
- Caliéntame el sitio.
- Tranquila que ya estoy caliente yo.
Las dos se quedaron en silencio analizando lo que Shulia acababa de decir, se miraron
fijamente a los ojos durante unos instantes, y después de una pequeña eternidad ambas
estallaron en carcajadas.
Sara ya había metido la película y se disponía a entrar en la cama, pero cuando intentó
levantar las mantas una mano grande se lo impidió.
- Si quieres entrar tendrás que pagar (dijo con cara divertida).
- Tengo que pagar por entrar en mi cama?
- Exacto!
- Y cuál es el precio?
- Un beso.
A Sara se le paró el corazón, no sabía si se refería a un beso en la mejilla o un beso
en... los labios, se estaba poniendo muy nerviosa y no quería que Shulia lo notara, asi
que intentó seguir el juego con calma.
- Muy barato, no me costará mucho.
- Mmm esta bien, que sean dos.
- Qué!?
- Como veo que sigues inconforme que sean tres.
- Serás...
Shulia giró su cara y puso su mejilla para que le diera los tres besos, Sara estaba mas
tranquila al ver que era en la mejilla, se fue inclinando poco a poco, estaba a escasos
centímetros de su mejilla cuando un fuerte golpe se escuchó en la calle, automáticamente
Shulia giró su cara en dirección a la de Sara, esta tenía los ojos cerrados y no se dio
cuenta de donde iba a besarla, a Shulia no le dio tiempo a reaccionar, unos suaves labios
yacían sobre los suyos, fue un contacto leve pero intenso. Sara se dio cuenta de que no
estaba besando precisamente una mejillas, abrió los ojos como platos y vio que Shulia
la estaba mirando aun con sus labios juntos, la alta morena pudo ver el miedo en los
ojos de la pequeña y decidió presionar levemente su labios contra los de ella a la vez
que cerraba los ojos, Sara pensó que no sería capaz de rechazarla y asi fue, cerró sus
ojos y se dejó llevar, sus labios danzaron en los de la otra, pero sus lenguas aun
seguían intactas, poco a poco se fueron separando, aun que ninguna quería, Shulia abrió
los ojos y miró a Sara que aun los tenía cerrados, la alta morena estaba preocupada, no
sabía lo que se encontraría en esos ojos esmeralda. Poco a poco Sara los fue abriendo,
sus ojos brillaban intensamente, una sonrisa se dibujo en la cara de Shulia, Sara
agachó la cabeza, tenía la cara como un tomate, a Shulia también se le puso la cara
roja pero no apartó la mirada. Abriendo las cama... Shulia la invitó a que se tumbara a
su lado, sin mirarla... Sara se metió en la cama, las dos estaba boca arriba, ninguna
decía nada, ambas miraban el techo, por fin la morena rompió el silencio.
- V... vemos la película?
- ... s... si, claro.
La película dio comienzo, las dos la veían atentamente, Shulia tenía una mano en su
abdomen y otra apoyada en la cama al lado de sus muslo. Llevaban media hora de película,
Shulia no se había movido, de vez en cuando miraba de reojo a Sara que parecía que se
estaba quedando dormida, Shulia cerró lo ojos y se centro en sus pensamientos...
"Ahora lo tengo claro... la amo, pero no entiendo como es posible que la ame si la acabo
de conocer, dios pero es que me vuelve loca, ahora la miró y... ooohhh, se la ve tan
indefensa, me muero por abrazarla y decirle cuanto la quiero. Cuando le besé... no se
apartó, sentirá lo mismo que yo?, ojalá, dios tiene unos labios que... uuff me hacen
perder el sentido, ha sido mi primer beso, lo habrá sido también para ella?, no lo creo,
con lo preciosa que es seguro que ha tenido varias relaciones, tengo que averiguar si
siente algo por mi, pero cómo?... ya se!, con celos, tengo que darle celos, bien...
tengo que pensar bien la estrategia."
Con una sonrisa se dispuso a ver la película otra vez, se intento concentrar hasta que
un pequeño cuerpo se le echó encima, Shulia miró su pecho y lo primero que vio fue una
cabecita rubia y un brazo que le pasaba por la cintura, Shulia acaricio la cabecita del
pequeño cuerpo que tenía encima, con su otro brazo rodeo la espalda de la joven y la
apretó mas contra ella, acercó su boca al oído de ella y en un susurro la dijo...
- Duerme mi pequeña.
El cuerpo de Sara se apretó mas contra el de Shulia y una vocecilla alarmó a la alta
morena.
- Aolo si me abrazas toda la noche...
A Shulia se le paró el corazón, pensó que Sara estaba dormida, pero al oír su voz se le
puso el corazón en la garganta, una leve risita la sacó de su asombro.
- Te he asustado?
- N... no que va, tranquila.
- Mentirosa, el corazón se te va a salir del pecho.
- Bueno... si un poquito.
- Lo siento.
- No pasa nada (le dio un beso en la coronilla).
- Shulia...
- Dime.
- Esto... por qué me besaste antes?
- Pero... si me besaste tu.
- Yo te iba a dar un beso en la mejilla, pero tu... te giraste.
- Esto... yo bueno... es que...
- Ha sido mi primer beso...
- De verdad?
- Si.
- Vaya... yo pensé que... (se quedó callada)
- Qué pensaste?
- Bueno... pensé que como eres tan guapa y eso... pues que ya habrías tenido algún
novio.
- No... nunca he tenido novio.
- Mmm.
- Qué?
- Para mi también ha sido mi primer beso.
- Pues al igual que tu yo pensé que también...
- Que va, nunca he tenido novio... ni novia tampoco.
- ... asi que... te gustan las chicas?
- Si, mas que los chicos diría yo, y a ti?
- Bueno... la verdad es que nunca me lo he preguntado.
- No hará falta que te lo preguntes, el día que te enamores lo sabrás.
- Tu estas enamorada?
Shulia tardó unos segundos en contestar, no sabía que decirle, no quería mentirle, pero
tampoco podía decirle la verdad.
- Si...
- De quién?
- De la persona mas maravillosa que haya conocido nunca.
Una expresión triste se notó en la cara de Sara, pero como estaban a oscuras no se veía,
de repente tenía ganas de llorar y con la voz ronca y apagada dijo...
- Sea quien sea... seguro que será muy afortunada de tener tu amor.
- Espero que así se sienta... si algún día se lo digo.
Sin decir nada... Sara se soltó de ella y se dio la vuelta dándole la espalda, Shulia
se sorprendió y a la vez se disgustó, pensó que a lo mejor le había molestado algo a
Sara y decidió preguntar.
- Sara... he dicho algo malo?
- No... nada.
- Es que... como te has apartado pensé que...
- No me pasa nada, es que... tengo calor.
- Entonces será mejor que me vaya a mi cama, asi no te daré calor.
Sara no dijo nada y tampoco se movió, notó como el calor de su espalda se cambiaba por
un frío vacío. Lágrimas recorrían sus mejillas, Shulia iba de camino a su cama cuando
escuchó un leve susurro que decía...
- No me dejes...
Shulia se dio la vuelta y miró durante unos instantes a Sara, volvió a oír otro susurro
que decía...
- Por... favor.
Shulia se volvió a acercar a la cama y se metió en ella, no sabía que hacer, si tocarla
o no, pero la voz de Sara la saco de dudas.
- Abrázame... necesito que me abraces.
Sin decir nada, Shulia rodeo a Sara con sus fuertes brazos atrayéndola hacia así, la
acurrucó en su pecho y apoyó su mejilla en la de Sara, al notar que estaba humedad le
preguntó.
- Estás llorando?
- No...
- Pero has llorando.
- Si.
- Por qué?
A Sara le volvieron a entrar ganas de llorar, sabía que no podía contestarle, porque en
realidad tampoco sabía que decirle, se giró entre sus brazos y hundió su cara en el
cuello de Shulia, la abrazó por la cintura y se pegó todo lo que pudo contra ella. Una
voz grave y entre cortada llegó hasta los oídos de Shulia.
- Por favor... no preguntes y abrázame.
- Esta bien pequeña... shhhh, pero deja de llorar, me rompe el corazón verte así.
- Tranquila... mañana estaré mejor.
- Pero mañana tienes que decirme que es lo que te pasa.
- No me pasa nada... simplemente soy muy sensible y estoy a falta de cariño y por eso
me pongo así.
- De verdad?
- Si... (no se lo creía ni ella).
- A partir de ahora no volverás a llorar, mientras este contigo no volverás a sentirte
falta de cariño... te lo prometo.
- No sabes que feliz me hace oírte decir eso grandullona.
- Jajajaja, veo que no tardas en meterte conmigo.
- Tu eres mi grandullona (dijo divertida).
- Y tu mi pequeñaja (y le dio un beso en la frente).
Se acurrucaron todo lo que podían la una en la otra y dejaron que Morfeo se las llevara
al reino de los sueños.
Pasaron dos semanas, dos semanas increíbles, no estuvieron ni una día la una sin la otra,
hicieron juntas un montón de cosas. Si iban por la calle siempre iban cogidas de la
mano, Shulia la abrazaba y le daba besos en las mejillas o en la cabeza, le daba todo
su cariño a Sara, que desde entonces no volvió a llorar, Sara no podía ser mas feliz,
claro esta que ella era igual de cariñosa que Shulia. Esas dos semanas le sirvio para
aceptarlo... para aceptar que la ama mas que a nadie, pero tenía miedo de decírselo. A
Shulia le pasaba exactamente lo mismo, no sabia como decirle todo lo que sentía.
En esa misma semana llegaron dos estudiantes nuevos, un chico alto, rubio, de ojos
azules, un pendiente de aro en la oreja izquierda y tenía cuerpo de atleta, el otro
estudiante era una chica alta, de pelo rizado que le llegaba hasta la cintura, de color
pelirrojo, de cuerpo un noventa, sesenta, noventa y unos ojos negros de impresión. Una
vez fueron presentados... el profesor les indicó sus asientos, a Carlos le pusieron al
lado de Sara y a Sonia al lado de Shulia, Sara y Shulia no se dieron cuenta de ellos
hasta que se sentaron a su lado, Carlos llamó la atención de Sara.
- Vaya que suerte he tenido!
- Por qué lo dices? (preguntó Sara)
- Porque me ha tocado al lado de la chica mas guapa de toda la universidad.
Sara agachó la cabeza sonrojada, Shulia que lo había oído no pudo evitar mirarlo
fríamente, Carlos agarró la mano de Sara y se acercó a su cara para darle dos besos
mientras le decía en el oído...
- Encantado... Sara.
- Igualmente... Carlos (se miraron fijamente).
Shulia no sabía si levantarse y darle con una mesa en la cabeza o directamente se
tiraba ella encima. Tenía un lápiz en su mano que no tardó en partirse, el ruido llamó
la atención de Sara que la miró, pero esta no le devolvió la mirada. Sara se fijo en la
chica que se acababa de sentar al lado de Shulia y escuchó lo que le acababa de decir.
- Una morena impresionante sin duda alguna.
Shulia la miró sin expresión ninguna en la cara, la mujer se presentó a Shulia.
- Me llamo Sonia.
- Shulia (dijo sin mirarla).
- Encantada Shulia...
Ésta de acercó a su rostro y le dio un suave beso en la comisura de los labios de
Shulia, que con los ojos como platos se la quedó mirando, en ese mismo instante le vino
a la cabeza lo de dar celos a Sara, esta sería una buena oportunidad asi que decidió
seguirle el juego.
- Igualmente Sonia (y le dedicó una de sus mejores sonrisas).
En ese mismo instante dio por finalizada la clase, Shulia se levantó y a su vez se
levantó Sonia que la agarró del brazo.
- Oye te importaría enseñarme la universidad?
- Bueno... no pero...
- Estupendo, vamos entonces.
Sara miraba a Sonia con odio y lo primero que se le vino a la mente fue... "no la voy a
perder" y salió detrás de ellas, Sara caminada detrás de ellas mirando atentamente, vio
que la pelirroja se acercaba mas y mas a Shulia, tenía la intención de abrazar a Shulia
por los hombros ya que eran de la misma estatura, pero justo antes de que pudiera
tocarla... un cuerpo pequeño se deslizó entre las dos tomando la mano de Shulia y con
una sonrisa traviesa miró a Sonia que se la quedó mirando extrañada. Shulia la miró con
una sonrisa y las dos se perdieron en sus miradas.
- Hola grandullona.
- Hola pequeñaja.
- En lo de pequeñaja tienes razón (dijo Sonia).
Sara le clavó la mirada que parecían puñales, la pelirroja sonrió con aires de
superioridad y Shulia se estaba aguantando la risa. La voz de la pelirroja les llamó la
atención de nuevo.
- Está claro que este mundo está lleno de tapones (dijo con ironía).
Sara sabía que lo decía por ella, no lo soportaba mas, se fijó en que Sonia nunca
miraba hacia abajo y aprovechó eso para hacerle la zancadilla, Sara deslizó su pie
entre los de la pelirroja como si fuera una nube flotando. De repente la pelirroja se
vio en el suelo, su carpeta salió disparada, cuando Sara paso a su lado dijo...
- Si... y está claro que las patosas no se quedan atrás.
Shulia sabia que Sara era capaz de cualquier cosa, pero no esperaba eso. Sonia se
levantó con cara de muy pocos amigos y gritando la dijo...
- MALDITA CRIA!
- Qué has dicho? (preguntó girándose).
- ERES UN MALDITO TAPON!
- Y TU ERES UNA PUTA JIRAFA!
- TE VOY A ENSEÑAR LO QUE LE HAGO A LOS TAPONES COMO TU!
Dijo mientras se acercaba a ella, pero antes de que pudiera tocarla una alta figura se
posó delante de Sara, una mujer de pelo negro y ojos azules le impedía el paso, su
mirada era fría.
- Será mejor que te calmes... y no intentes nada.
- Escucha Shulia, contigo no va nada, tu me caes bien, asi que no te metas.
- Si intentas hacerle algo a mi pequeñaja claro que va conmigo.
- Para ser tan pequeñaja tienes los pies muy largos.
- Bueno... no iba a ser pequeñaja de todos lados.
- Está bien... si no es hoy será otro día, ya nos veremos tapón.
- Cuando quieras jirafa (dijo sonriendo).
- Dejando los tapones de lado... esta morenaza y yo quedamos en dar una vuelta.
Le cogió de la mano libre a Shulia para tirar de ella, pero en ese momento Sara tiró de
la otra mano haciendo que se soltara de Sonia.
- Lo siento pero ella no irá contigo a ninguna parte.
- Quién lo dice?
- Lo digo yo!
Se pusieron enfrente la una de la otra haciendo casi sus narices se tocaran, Shulia
estaba detrás con una expresión divertida, le encantaba ver como su pequeña la defendía,
tenía celos?, Shulia se lo preguntó así misma, aun no estaba segura así que tendría que
ponerse en mas situaciones como estas, a si que decidió jugar un poco.
- Sara... yo le dije a Sonia que la enseñaría la universidad.
- Lo ves taponcete?
Sara estaba que explotada, no sabia si por lo de taponcete o por que Shulia quisiera
acompañarla, estaba enfadada pero estaba mas dolida que enfadada. Soltando la mano de
Shulia dijo...
- Vale... muy bien, pues si quieres ir con ella vete.
Diciendo eso se dio media vuelta para irse, pero de repente choco contra alguien cayendo
al suelo de culo.
- Ouch! Que daño, podrías tener mas cuidado no?
- OH! Vaya, perdóname Sara, no te había visto (era Carlos).
- Ah Carlos... no pasa nada.
- De verdad que lo siento, que te parece si vamos a tomar un helado?
- Me parece estupendo (dijo sonriente).
Carlos agarró la mano de Sara para irse, cuando dieron los dos primeros paso... Sara
notó que alguien la tiraba de la otra mano con fuerza, haciéndola soltarse de la de
Carlos.
- Pero que... (Sara miró hacia atrás).
- Lo siento Carlos, pero Sara no puede ir contigo.
- Ella ha dicho que si.
- Pues no va a poder ser.
- Y por qué no? (preguntó la rubia) que yo sepa no tengo nada que hacer, además tu
has quedado con tu nueva amiga.
- Es verdad nena, larguémonos ya.
- Oye tía no la llames nena (dijo Sara).
- Y a ti qué mas te da?
- Mucho!
La voz de Carlos las llamó la atención.
- Venga ojitos verdes, vamos a comer un helado.
- No vuelvas a llamarla así está claro? (dijo la alta morena señalándolo con el dedo).
- Pero esto es el colmo! vosotras qué sois novias?
Ambas chicas se miraron fijamente, Sara estaba un poco colorada y Shulia estaba
acalorada por que se estaba empezando a enfadar. Shulia se había fijado en que Carlos
estaba muy interesado en Sara y no iba a dejársela en bandeja, asi que decidió que haría
lo que fuera con tal de que la dejara en paz, por otra parte Sara pensó lo mismo
respecto a Sonia, y también tenia claro que haría cualquier cosas por tener a su morena.
En ese momento Sara sintió como alguien la abrazaba por detras, era su morena, ambas se
sonrieron y a la vez contestaron a Carlos.
- Exacto!
- No me lo creo (dijo Sonia cruzándose de brazos).
- Ese es tu problema (dijo Shulia arqueando una ceja).
- Demostradlo.
- Y por qué íbamos a tener que hacerlo? (preguntó Sara sonriente).
- Porque si no me acercaré hasta Shulia y le daré lo que una novia de verdad le
daría.
La sonrisa de Sara desapareció en ese mismo instante, después de lo que dijo Sonia
pensó que si tenía que besarla para que no se acercara a ella lo haría.
- Muy bien, si eso es lo que quieres...
Sara se giró en los brazos de la alta morena que la agarraba por la cintura, la miró
fijamente como pidiendo su permiso, con una sonrisa Shulia se lo concedió, la alta
morena notó que Sara estaba temblando, apretándola mas contra si le dio la seguridad al
pequeño cuerpo, Sara la miró con timidez y la sonrió, Shulia posó una de sus manos en
las mejillas sonrojadas de Sara y ambas se fueron acercando poco a poco, cuando estaban
a tan solo unos centímetros de la otra... la voz de Sonia volvió a sonar...
- Y no me vale un mordisqueo de la labios, quiero ver un beso verdadero.
Cada una podía sentir el la respiración de la otra, tras oír las palabras de Sonia las
dos sonrieron, antes de juntar sus labios Shulia volvió a acariciarle la cara, y por
fin sus labios se unieron en una lenta danza, Shulia sentía como si le ardiera la boca,
quería mas y Sara sentía lo mismo, la lengua de Sara pidió permiso para adentrarse en
la boca de Shulia, quien le dio el permiso inmediatamente, sus lenguas por fin se
encontraron, húmedas, calientes y sobre todo suaves, Sara rodeo el cuello de Shulia con
sus brazos y profundizo el beso apretándose mas a ella, Shulia estrechó entre sus brazos,
el beso era lento, pero muy pasional, la lengua Shulia jugaba con el labio inferior de
Sara y viceversa, al ver que el beso no acababa Sonia y Carlos se fueron sin decir nada,
pero si las miraron asqueados. Solo quedaron ellas y su pasión, el beso poco a poco fue
acabando, se separaron lentamente y se quedaron solo unos centímetros, ambas tenían la
respiración agitada, muy despacio fueron abriendo los ojos, y cada una se encontró con
un fuego descontrolado en los ojos de la otra.
Continuará...