En Grecia una mujer de pelo negro y ojos azules conversaba tranquilamente con su madre...
- Hija, quiero que vayas como estudiante de intercambio y aprendas mas cosas.
- Pero mamá yo estoy bien tal y como estoy.
- Lo se hija, pero lo hago por tu bien, ya he hablando con la compañía y me han dicho
que te tocará en una casa muy buena y una familia muy agradable...
- Mamá...
- Por favor hija...
- Está bien esta bien tu ganas.
- De veras?
- Si mamá, iré como estudiante de intercambio.
- No sabes que alegría me das hija, ahora mismo voy hablar con la compañía para que se
lo digan a la familia.
Tras decir esto la madre empezó a llamar por teléfono para confirmar que su hija iría
como estudiante de intercambio. Shulia que a si se llamaba la hija subió a su habitación
y decidió tumbarse en la cama y pensar que haria ahora, unos golpes a la puerta la
sacaron de sus pensamientos.
- Adelante.
- Hija, ya esta todo arreglado, saldrás pasado mañana y irás a Madrid.
- A Madrid?
- Si, me han dicho que te a tocado con una gran familia, que es gente muy amable.
- Espero que asi sea.
- Claro hija y ahora acuéstate que tienes que descansar.
- Vale mamá, ahora iré, buenas noches.
- Buenas noches hija.
Esa misma noche... en Madrid una joven rubia, de pelo corto y ojos esmeralda llegaba a
su casa.
- Hola mamá, ya estoy aquí.
- Ah! Hola hija, puedes venir un momento tengo que hablar contigo.
- Dime mamá.
- Quería decirte que pasado mañana vendrá un estudiante de intercambio y se quedará un
tiempo con nosotros.
- Un estudiante?
- Si, tendrá tu misma edad, espero que os llevéis bien y le ayudes a conocer Madrid y
todo eso.
- Desde luego como sea un tío bueno no lo dudes (pensaba la chica) claro mamá, no te
preocupes.
- Ah! Se me olvidaba.
- El qué mamá?
- Como bien sabes nuestra casa no es precisamente grande, a si que tendrás que hacer
sitio en tu habitación para el estudiante.
- Queeeeeeé????, de eso nada mamá yo necesito mi intimidad.
- Compréndelo hija, no le vamos a decir que duerma en el sofá, pondremos una cama mas.
- Vale vale, pero como sea pesado yo le mandaré al sofá.
- Trato echo.
Con esto Sara que a si se llamaba se fue a dormir. Tras un día agotador de hacer maletas
y cambiar la habitación llegó el día. Shulia ya estaba en el aeropuerto de Madrid,
antes de ir al que sería su nuevo hogar decidió aventurarse e ir a la que sería su
nueva universidad. Se adentró por los pasillos para ver las aulas, a medida que iba
andando pudo ver como un grupo de chicas habían rodeando a una pequeña rubia de
cabellos cortos, se quedo observando la situación.
- Te crees qué por aprobar todas las asignaturas eres especial? (le decía una de las
chicas a Sara).
- Yo no me creo nada, el que vosotras estudiéis y por lo tanto no aprobéis no es mi
problema.
- Y encima nos lo vienes restregando! Te vas a arrepentir de a ver dicho eso, (dijo
alzando una mano para golpearla pero antes de que la mano siguiera su trayecto... otra
mano mano fuerte agarró la muñeca de la joven, la joven se volvió para ver quien era la
que la estaba agarrando. Se encontró con una mujer mucho mas alta que ella, de pelo
negro y unos ojos azules muy profundos, pero su mirada era fría).
- Si la tocas te arrepentirás de a verte metido con ella (dijo Shulia muy secamente).
- Y se puede saber quién eres tu?
- Eso a ti no te importa.
La mujer mas pequeña se quedó mirando con gran asombro a la mujer mas alta, sus ojos
esmeralda se perdieron en esos ojos azules fríos... pero a la vez profundos, por un
momento Shulia miró a Sara, sus ojos se pedieron en los de la otra por un momento...
pero que a ellas les pareció una eternidad. De vuelta a la realidad, la alta morena
seguía sujetando a la otra joven, Sara pudo ver como una de las chicas que estaba
detrás de la morena se acercaba poco a poco para golpearla, pero Sara se adelantó y se
puso delante con los brazos en alto.
- No! Por favor, ella no tiene nada que ver.
- Esta haciendo daño a mi amiga.
- Solo quería defenderme, por favor dejad que se vaya.
- Dile que suelte a mi amiga.
- Suéltala... por favor (dijo la rubia con los ojo humedecidos).
- Está bien... (la morena no se pudo negar, se le partió el corazón al ver ese rostro
tan bello pero angustiado).
Las chicas se agruparon a un solo lado poniéndose enfrente de las dos jóvenes.
- Que sepas que esto no quedará asi, ya te pillaré (dijo acercándose a ella con una
sonrisa diabólica. La morena vio que se estaba acercando demasiado para intimidar a la
mas pequeña pero no lo iba a permitir, agarró a la pequeña del hombro haciéndole
retroceder, pegándola a su cuerpo y pasando el brazo por delante de ella como
abrazándola, Sara no salía de su asombro, se estremecio al sentir ese cálido cuerpo
pegado al suyo, deseaba que esa chica no la soltara nunca, se sentía tan bien que no
pudo evitar sonrojarse, pero una voz fuerte y firme la sacó de su sueño).
- Será mejor que no te acerques a ella si no quieres que te de una paliza estúpida.
- No se por que la defiendes tanto, es una marginada, ni siquiera tiene amigos...
siempre está sola (dijo la chica burlándose).
Tras oír esto la pequeña rubia agachó la cabeza y dejó que unas lágrimas cayeran por
sus mejillas, una de las lágrimas cayó en el brazo de la morena que aun la abrazaba con
fuerza, aun mas molesta por haberla hecho llorar Shulia alzó la vista haciendo que sus
ojos se convirtieran en dos puñales, la chica que lo sintió prefirió irse.
- Larguémonos... esta claro que mientras este esta tía con ella no podremos hacer
nada, ya te pillaremos a solas rubita.
- Dudo que la vayas a pillar sola.
- A si? Y por qué si se puede saber?
- Por que yo voy a estar siempre con ella.
Al oír estas palabras Sara no pudo evitar temblar, la pequeña rubia agarró la mano de
la morena que la abrazaba y entrelazó sus dedos con los de ella apoyándose mejor en el
pecho de la morena. Shulia no pudo evitar sorprenderse, pero intentaría no poner ninguna
cara que lo demostrara asi que apretó la mano de la joven, ambas se miraron y con una
espléndida sonrisa volvieron a mirar al frente, a la chicas no les agrado ver nada esa
sonrisa de complicidad, a si que decidieron irse pero no sin antes decir...
- Nos volveremos a ver... eso no lo dudes.
- Por tu bien que no sea asi... (respondió la morena).
Una vez que se fueron Shuulia se puso delante de la pequeña rubia para preguntarle que
tal estaba...
- Oye, estás bien?
No hubo respuesta, Sara tenía la cabeza agachada, no quería mirar a esa sorprendente
mujer que la había salvado. Con dos de sus largos dedos la morena agarró a Sara por la
barbilla haciéndola que la mirara a los ojos, pudo ver como los ojos de la joven estaban
humedecidos y su expresión era triste, de temor... la morena no se pudo contener y la
abrazó fuertemente, una vez que la pequeña había hundido su cara en el pecho de la
mujer mas alta comenzó a llorar con mas fuerza, mientras tanto Shulia trataba de
calmarla con palabras.
- Shhh, tranquila no llores mas, ya a pasado todo.
- Gra... gracias por tu ayuda (dijo con voz entre cortada).
- No me las des... ha sido un placer (dijo mientras la apretaba mas contra si).
- Te importa que me quede asi un rato?
- Puedes quedarte el tiempo que necesites.
- Gracias... de verdad.
Y a si se quedaron durante un rato, poco a poco se fueron separando y la pequeña rubia
alzó la vista para ver mejor a la mujer que la hacía sentir tan bien, tan segura... tan
feliz. Sus ojos se encontraron y se perdieron en la profundidad de ellos, aun agarradas
de la mano la morena rompió el silencio...
- Oye que te parece si vamos a una cafetería a tomar algo?
- No quiero molestarte mas, ya me has aguantado demasiado.
- No eres ninguna molestia, al contrario, me agrada mucho tu compañía y me gustaría
que nos conociéramos mas.
- De verdad?
- Claro qué si!, vamos invito yo.
- De eso nada, después de que me has salvado lo menos que puedo hacer es invitarte yo.
- Oye...
- Por favor...
- Esta bien, con tal de no estar aquí discutiendo... (ambas sonrieron).
Tras salir de la universidad, unas calles mas abajo se encontraban nuestras amigas en
una cafetería.
- Qué vas a tomar? (preguntó la morena).
- Mmm, una coca cola.
- Está bien, yo tomaré otra (le guiñó el ojo).
- Puedo hacerte una pregunta? (dijo la rubia tímidamente).
- Claro, dime.
- Qué hacías en la universidad? Llevo varios años y nunca te había visto... eres nueva?
- La verdad es que si, hoy mismo he venido desde Grecia por que voy a pasar una
temporada aquí estudiando, a si que decidí ir a ver mi nueva universidad para ir
familiarizándome y eso.
- Vaya! Que interesante, bueno como yo ya llevo bastantes años allí cualquier cosas
que necesites dímelo y te ayudaré con mucho gusto (dijo con una sonrisa).
- Gracias! Lo tendré en cuenta (le devolvió la sonrisa).
- Oye... y cómo es que se estaban metiendo contigo?
- Bueno... llevan asi varios años ya?
- Varios años????? (dijo sorprendida).
- Si.
- Y por qué se lo has permitido?
- Intento no hacerlas caso, simplemente voy allí para estudiar y después para casa, no
suelo salir, en parte porque no me gusta y también porque no tengo amigos.
- Increíble...
- El qué?
- Que no tengas amigos.
- Por qué?
- Porque yo te acabo de conocer y siento como si te conociera de toda la vida... eres
una persona muy agradable (dijo mirándola fijamente).
- Ah!... vaya... pu... pues muchas gracias (se puso muy nerviosa y se sonrojó) lo
mismo digo.
Sin darse cuenta cogió la coca cola de la morena y se la empezó a beber mientras la
miraba y la sonreía, Shulia se la quedó mirando con cara divertida, la pequeña rubia al
ver lo que se estaba bebiendo se puso tan nerviosa que se atragantó y lo escupió todo a
la cara de la alta morena. Después de esto Sara lo tenía claro... iba a morir, de esta
no la salvaba nadie, tras unos minutos intensos de seriedad ambas empezaron a reírse a
carcajada limpia, toda la cafetería se las quedó mirando pero ellas no podían parar de
reírse, una vez calmaron sus risas y la morena se limpio la cara, Sara empezó a
hablarle...
- Vaya... lo siento de verdad.
- Jajajaja, no te preocupes, ha sido muy divertido.
- Encima de beberme tu coca cola voy y te lo escupo (dijo muy sonrojada).
- Digamos que la hemos compartido, tu la has tenido en la boca y yo en la cara... al
fin de cuentas nadie la ha bebido.
- Jajajaja, tienes razón, pero tu te has llevado la peor parte.
- Eso no te lo discuto jajajajaja.
- De veras que lo siento.
- No pasa nada de verdad (la morena posó su mano encima de la de la pequeña rubia que
estaba en la mesa).
Sara no pudo evitar un escalofrío por todo su cuerpo, Shulia sintió como temblaba y se
la quedó mirando fijamente, se perdió en esos ojos esmeralda, veía bondad en esos ojos...
la morena pensó que esa chica era muy especial y que le gustaría pasar el resto de sus
días con ella. La rubia sentía como la morena la miraba fijamente, a si que decidió
hablar para que no se le hiciera incómodo la situación.
- Supongo... que ahora que iremos a la misma universidad nos veremos mas a menudo.
- Claro, a qué hora entras mañana?
- Entro a las 8:00.
- Perfecto, yo entro a la misma hora, qué te parece si quedamos en la puerta de esta
misma cafetería?
- Me parece estupendo.
Sara se dio cuenta de que sus manos aun estaban en contacto, tras una rápida mirada a
sus manos alzó la vista para ver a la morena que con una sonrisa, apartó la mano
rápidamente.
- Creo que ya se esta haciendo tarde, será mejor que me vaya (dijo la morena).
- Si, yo también me iré ya.
- Oye tienes móvil?
- Si, si que tengo.
- Bien, pues mira te daré el mío, tienes dónde apuntar?
- Déjame mirar, (la rubia revolvió su bolso) vaya... pues solo tengo un boli.
- Con eso basta.
Cogió el boli de la mano de Sara y agarrándola de la misma mano escribió el número en
la palma de su mano, la rubia se reía por que la punta del boli le hacia cosquillas, a
la morena le pareció tan tierna, tan niña... que sin pensarlo dos veces se levantó de
su asiento echándose hacia adelante para darle un tierno beso a la rubia en la mejilla,
tras el beso la morena le dedicó una amplia sonrisa. Un ligero color se depositó en las
mejillas de Sara quien se puso la mano en la mejilla donde le había depositado el beso
la morena y sonrojada la dijo...
- Y eso?
- Qué?
- Que... no nada... nada.
- Mmm ya...
- Qué?
- No nada... nada (dijo entre risillas).
- Te estas riendo.
- Yo???
- Si señorita... tu.
- Que va... has visto mal.
- Eso no te lo crees ni tu (dijo sonriendo).
- A no?
- Claro que no.
Las dos se miraban con una amplia sonrisa en los labios. Es la cafetería se estaba
celebrando algo y había mucho murmullo, sin darse cuenta un hombre con una cámara de
fotos se puso delante de la mesa donde estaban sentadas, el hombre les llamó la atención.
- Disculpen...
- Si? (dijo la morena).
- Vera es que estamos de celebración y nos gustaría tener hacer una foto a cada
persona que esta aquí, por supuesto la foto se la daremos de recuerdo, qué dicen?
Ambas mujeres se miraron extrañadas... pero a la vez divertidas.
- Tu quieres? (dijo Sara).
- Claro!, por qué no... asi tendremos un recuerdo de la primera vez que nos vimos
(dijo la morena guiñándole un ojo).
- Muy bien señoritas, si hacen el favor colóquense juntas.
La morena se levantó de su asiento y se sentó al lado de la rubia, ambas miraron a la
cámara, pero antes de sacar la foto el hombre les dijo:
- Venga... un poco de cariño.
Ambas se quedaron mirando al hombre como que no entendían nada.
- A no ser que alguna tenga la tiña diría que podían acercarse un poco mas no creen?
La morena se juntó un paso mas a la rubia, pero aun no se tocaban.
- Asi está bien (preguntó la alta morena).
- Vamos sean un poco mas efusivas.
- Está bien (dijo la morena).
La rubia la miró extrañada como diciendo... "qué irá hacer?", la morena se puso detrás
de la rubia y la rodeo con sus fuertes brazos apoyándola en su pecho, la rubia no pudo
evitar sorprenderse y ruborizarse, alzó la vista hacia atrás para ver a una sonriente
morena... ella sonrío también, volvió su mirada hacia a la cámara y ambas sonrieron
ampliamente.
- Muy bien, eso está mucho mejor... (dijo el hombre sacándoles ya la foto).
- Perfecto, les gustaría tener una cada una?
- Si, claro! (dijo Sara).
- Muy bien, pues le sacaré una mas, prepárense.
La rubia se echó mas para atrás y pegó su mejilla con la de Shulia, pensó... "asi serán
distintas" ambas mujeres sonrieron y apretaron sus mejillas. El hombre les sacó la foto
y les dijo...
- Si me hacen el favor esperan 10 minutos y les traeré las fotos.
- Muy bien (dijeron las dos).
El señor se fue por donde había venido. El silencio se instaló entre ellas, sin darse
cuanta... la morena seguía abrazando a la pequeña rubia y la rubia acariciaba los brazos
de la morena que agarraban su cintura. Sara cerro los ojos y se perdió entre los brazos
de esa mujer que la hacia sentirse tan protegida, por otro lado la morena apoyó su
barbilla en el hombro de la pequeña y cerró los ojos también, y asi pasaron los dos 10
minutos, el hombre venía sonriente con las fotos en la mano, y por un instante se quedó
mirando a las dos mujeres que parecían tener tanta paz, pensó que a lo mejor eran novias
y antes de que ellas se dieran cuenta de su presencia decidió volver a su mesa para
hacerles un retoque a las fotos. El hombre volvió hasta las chicas y las sacó de su paz.
- Chicas ya tengo las fotos.
Las dos mujeres abrieron los ojos rápidamente y se dieron cuenta de cómo estaban,
rápidamente se separaron y se quedaron mirando al hombre.
- Asi qué ya las tiene? (dijo la morena).
- Si, aquí están, son distintas asi que ustedes sabrán cual quiere cada una.
El hombre les entregó las fotos, la morena cogió una de ella, justamente en la que la
rubia había pegado su mejilla a la de ella, abrió los ojos como platos cuando vio el
borde y la forma de la foto, tenia forma de corazón y el borde era verde, una parte de
ella le agradaba, pero pensó... "qué se habrá pensado este hombre?". La rubia miró
detenidamente la foto, la forma era la misma que la foto de su amiga pero el borde era
azul, ambas se miraron desconcertadas.
- Qué... qué foto prefieres tu? (dijo la morena).
- La verdad... es esta que tengo es la que mas me gusta... y a ti?
- A mi también me gusta el que tengo.
- Pues entonces cada una se queda con el que tiene.
- Muy bien (ambas sonrieron).
- Bueno chicas, me alegro de que les guste, a sido un gusto conocerlas.
- Igualmente (dijeron ambas).
- Por cierto... hacen una linda pareja (el hombre les guiñó el ojo y se fue).
Ambas mujeres se quedaron en un incómodo silencio viendo como aquel hombre se iba
después de haberlo liado todo, ninguna de ellas miraba a la otra, simplemente se
quedaron mirando las fotos que tenían en la mano, tras unos instantes de silencio la
rubia decidió hablar.
- Bueno... (se quedo callada).
- Qué pasa? (dijo la morena).
- Que... ahora que me doy cuenta... no se como te llamas.
- Jajajajaja, ahora que lo dices es verdad, me llamo Shulia.
- Qué nombre tan bonito!
- Gracias (dijo algo sonrojada).
- Yo me llamo Sara.
- Un nombre precioso (y la guiñó el ojo).
- Gracias! (sonrió).
- Pues pues... encantada Sara (y le dio un suave beso en la mejilla).
- Lo... lo mismo digo Shulia (y le dio otro beso a la morena).
Ambas sonreían alegremente, por un instante volvieron a perderse en sus miradas... y en
sus pensamientos, "cómo es posible que cause ese efecto sobre mi? No lo entiendo... pero
cada vez me gusta mas, esa mirada de niña, esos ojos esmeralda, su pelo dorado, su
suave piel... esa piel que hace que me pierda, es posible enamorarse en un día?", la
rubia también andaba perdida en sus pensamientos... "dios... es una preciosidad, es la
primera vez que me siento atraída por una mujer, pero es que es imposible no sentirse
atraía por ella, ese cuerpo, esos labios, esos ojos... dios que ojos, me perdería una y
mil veces en ellos", una vez que salieron de sus pensamientos Sara habló primero.
- Bueno... creo que ya es tarde, será mejor que me vaya.
- Si, yo también me iré.
- Bueno... pues entonces nos vemos mañana.
- No te retrases eh!
- Jajaja, tranquila, no tendrás motivos para quejarte de mi (vaya! Yo he dicho eso?).
- No lo dudo (y le guiñó un ojo).
- Entonces... hasta mañana Shulia.
- Hasta mañana Sara.
Justo cuando la morena se iba Sara la agarró del brazo y se puso de puntillas para
darle un tierno beso en la mejilla, la morena se puso como un tomate y la rubia lo notó.
- Jajajajaja!, adiós.
- A... adios (dijo muy cortada).
Sara salió de la cafetería con rumbo a su casa, por el camino... la pequeña rubia se
acordó que tenía el numero de su nueva amiga apuntado en la mano y lo miró por unos
instantes recordando el momento en que se lo apuntó, como por arte de magia apareció una
sonrisa en su rostro que le iluminaba toda la cara. Una vez en casa saludó a su madre
al llegar.
- Mamá ya estoy en casa.
- Hola hija!, qué tal el día?
- Estupendo mamá!
- Vaya que bien, hacia tiempo que no te veía venir tan contenta de la universidad.
- Es que hoy me he echado una nueva amiga y hemos ido a tomar algo y la verdad es que
me lo he pasado genial.
- No sabes cuanto me alegro cariño.
- Y tu qué tal mamá?
- Pues estoy algo preocupada, el estudiante de intercambio aun no ha llegado y su vuelo
llegaba a la 13:00. ya debería estar aquí.
- No te preocupes mamá, seguro que esta al caer.
- Crees que se habrá perdido?
- Pues... no creo mamá, tranquila, a lo mejor viene con retrasos los vuelos.
- Si, tienes razón hija, bueno iré a preparar unas cosas.
- Vale mamá, yo me iré a mi cuarto a darme una ducha y eso.
- Vale cariño.
Por otro lado, la alta morena estaba en un taxi camino de su nuevo hogar, estaba algo
nerviosa, era normal... a partir de ahora viviría con gente desconocida. Cuando el taxi
llegó a su destino... Shulia bajó de él empezó a subir las escaleras que darían a la
puerta. Llamó a la puerta y una señora muy amable salió abrirle.
- Vaya! Por fin, tu eres la estudiante de intercambio verdad?
- Si señora, me llamo Shulia.
- Que nombre tan bonito, pero pasa... pasa, no te quedes hay parada.
- Gracias (dijo con una sonrisa).
- Bueno y cuéntame... de dónde vienes?
- Vengo de Grecia.
- Oh! Un sitio precioso.
- Si, si que lo es.
- Bueno... pues yo te cuento un poco, tengo una hija que es de la misma edad que tu y
como verás mi casa no es muy grande, a si que os tocará compartir habitación.
- Por mi no hay problema señora, espero no ser una molestia.
- Para nada! Estoy encantada de que estés aquí hija, considéralo tu casa.
- Muy amable señora, se lo agradezco de verdad.
- Gracias a ti por venir (ambas sonrieron).
- Bueno... ve a la habitación del fondo a la derecha y acomoda tu cosas allí.
- Bien, gracias.
La alta morena se dirigía a la habitación, en ese momento Sara salió del baño y se
disponía a vestirse, cuando estaba en ropa interior... recordó la foto que le hicieron
a ella con su nueva amiga, a si que cogió su bolso y la sacó, tenía un marco con la
misma forma de la foto, asi que la colocó en el marco y la dejó en su escritorio, se la
quedó mirando olvidándose del tiempo, en ese momento oyó como abrían la puerta de su
cuarto, ella se giró para ver entrar a una alta morena de ojos azules, esos ojos que ya
conocía, la morena clavó sus ojos en esos dos ojos esmeralda que tanto le gustaban y
que también conocía. Por la sorpresa de con quien se había encontrado y en el estado en
que estaba la rubia la morena solo pudo articular una palabra...
- Hola...
Continuará...