- Bromeas ¿verdad? - dijo la rubia medio enfadada mientras paseaba de un lado a otro
de la habitación.
- No bromeo, venga hablo en serio ¿quieres al menos pensarlo? - respondió con tono
impaciente la otra mujer.
- Estás loca Elsa, ¿lo sabes verdad? No solo es una idea descabellada sino muy
estúpida - medio gritó de nuevo la rubia.
- Venga Blanki no seas así, por Hades al menos piénsalo esta noche y mañana lo
hablamos de nuevo - insistió tercamente Elsa.
Blanca no dejaba de pasear por el enorme comedor de su piso, miraba a su alrededor sin
ver realmente, la cara alfombra persa, amortiguaba sus pasos.
Miró a su amiga, sopesando la idea, pero inmediatamente la borraba de su mente sabiendo
que saldría mal, siempre salían mal ese tipo de cosas.
- No Elsa, es demasiado estúpido siquiera tenerlo en cuenta, Dios mío, pretendes que
lleve a la fiesta a una puta, a una ramera, una mujer de alterne... - habló
atropelladamente.
- Blanki, venga tranquila, lo primero te he dicho mil veces que no es una prostituta
sino una acompañante, hay una sutil diferencia - recordó la regordeta amiga - además
ella sabe hacer su trabajo a la perfección, adoptará un papel y lo llevará a cabo sin
que nadie sepa quién es, luego saldrá de tu vida.
- Siiiiii, claro - continuo Blanca rebatiéndole - después de haber dejado mi cuenta
bancaria en números rojos, son 6000 euros por acompañarme a una fiesta, sin contar que
¡¡¡¡Yooo!!!! pago la cena y el transporte ¿te parece lógico?
- Mierda Blanca - Elsa se cabreaba por momentos - quieres ser sensata por una vez, si
no vas a esa puñetera fiesta acompañada por la mujer que te has inventado, serás el
hazmerreír y la zorra de tu exnovia, te lo reprochará el resto de tu vida ¿es lo qué
quieres? Eh, dime ¿es eso lo qué realmente quieres? Todo por no pagar una mísera
cantidad que ni siquiera notará tu abultada cuenta corriente.
- No se chica...
- Vamos Blanki piensalo, por favor, solo te pido eso - siguió pidiendo con cara de
cachorrillo.
- Vale, esta bien, tú ganas, lo voy a meditar durante la noche, lo pensaré aunque los
dioses saben que es una estupidez inmensa - no dejó de protestar.
Mientras se aseaba para irse a dormir, en el amplio cuarto de baño, miraba su imagen
reflejada en el espejo cepillándose los dientes.
"¿Soy guapa? Veamos tengo el pelo rubio natural, con un corte moderno, ojos verdes,
cuerpo con curvas mas que decentes, soy bastante sociable y habladora, estoy en
excelente forma física, mi situación económica es muy fluída y ¿tengo qué pagar a una
prostituta?" se decía a si misma.
Su conciencia la contestó a pesar de que no la gustaba que lo *hiciese* en esos casos
"Venga niña, sabes que eres muy guapa, pero no se trata de eso. Tu relación con Carmen
te marcó tan profundamente, que aún no has podido rehacer tu vida, el que te abandonara
por considerarte poco pasional y fría hizo que cayeras en un grado de depresión intenso
del cual te ha costado mucho salir, si vas sola te humillará, volverá a reprocharte todo
y volverás a deprimirte; acéptalo contrata a la puta y da en los morros a esa tía".
- Decidido, la llamo - dijo sin mucha convicción al espejo.
Una vez en la enorme cama de 2x2, donde se perdía entre las suaves sábanas, volvió a
pensar en los pros y los contras de su decisión, todo lo que veía eran problemas, pero
el no arriesgar nunca la había llevado a esa situación.
Después de dar vueltas y más vueltas en el lecho durante horas, al fin consiguió que el
sueño llegase.
Al día siguiente en la oficina volvió a sopesar las opciones que tenía, sin querer
pensar más del dichoso tema que ya la empezaba a llevar por la calle de la amargura.
- Lisa por favor, llama a Elsa al móvil necesito hablar con ella cuanto antes - le
dijo a su secretaria por el comunicador.
Un par de minutos después, un pitido seco informó que ya estaba la comunicación
realizada, cogió el auricular de su teléfono y escucho la voz de Lisa:
- Te paso con ella Blanca.
- Muchas gracias Lisa - respondió. - Hola Elsa ¿Qué tal lo llevas?
- Holaaasss pancitas imagino que ya has tomado una decisión y por eso me llamas
¿verdad? - contestó Elsa con voz tranquila.
- Ajá, anda porfi llámala y queda con ella en mi casa una hora antes de la cena del
sábado pero necesito que estés allí conmigo, me da mucha vergüenza ¿vale? - preguntó
con voz zalamera Blanca.
- Mmmm, de acuerdo aunque me viene mal lo haremos así, siempre que pones ese tono de
voz haces lo que quieres conmigo - añadió mientras se notaba la sonrisa en su voz -
verás como es preciosa y quedarás por encima de esa zorra de Carmen.
- Oye el dinero lo tendré que sacar en efectivo ¿verdad? ¿o esa gente acepta tarjetas?
- preguntó la rubia con repugnancia.
- Por favor Blanca, lo dices con un tono... sino te conociera diría que eres una snob
- comentó con tono triste Elsa.
- No es eso y lo sabes, es que todo esto me supera, mierda - comentó con voz lastimosa.
- Venga tranquila, todo saldrá perfecto, confía en mi piltrafilla - habló
cariñosamente Elsa.
- Niña te tengo que dejar tengo la reunión en unos minutos a la hora de cenar te llamo
de nuevo, besos.
- Besitos pancitas, luego hablamos que te sea leve el día - añadió antes de colgar la
pelirroja.
Recogió rápidamente los papeles que necesitaba para exponer sus ideas y se dirigió a la
sala de reuniones, saludando con la cabeza a su secretaria antes de abandonar sus
dependencias.
Era la directora del Departamento de Inversiones, por su criterio se decidía donde se
debía o no se debía invertir, que compañías comprar y a cuales apoyar económicamente,
sus decisiones eran uno de los factores más importantes para la buena marcha de la
empresa, había hecho ganar millones de euros de los cuales siempre percibía algún tanto
por ciento, lo que la permitía tener dinero mas que suficiente para toda la vida,
además de tener parte de él invertido de la forma mas beneficiosa para su futuro.
"Invertir en lugares seguros y obtendréis ventajas seguras" les decía usualmente a los
chicos de su equipo, la gustaba tenerlo todo bajo control, odiaba las improvisaciones y
nunca solía arriesgarse.
"Así me va claro" farfulló mientras pensaba en la situación en la que se encontraba.
Por primera vez en su vida eso iba a cambiar y lógicamente la asustaba de sobremanera,
ir con una prostituta como su pareja actual no era su idea de no arriesgarse sino mas
bien lo contrario, se jugaba su credibilidad como persona y eso no la hacia demasiada
gracia.
Entre reuniones, citas, documentos y decisiones transcurrió su día rápidamente.
Por la noche llamó de nuevo a Elsa.
- ¿Ya la has telefoneado? Aún no me has dicho cual es su nombre - preguntó la rubia
nerviosa mientras se preparaba la cena.
- Si ya esta todo listo, su nombre es Silke. Se pasará por tu casa a las ocho de la
tarde ya la he explicado cual será su nuevo nombre, como se supone que os conocisteis y
todos los demás detalles, el resto lo ensayareis antes de ir a cenar ¿te parece bien? -
dijo la amiga.
- Perfecto, parece que ya esta todo preparado ¿seguro que nadie la conoce por aquí? -
volvió a insistir impaciente.
- Tranquila, hazme el favor de tranquilizarte, es de fuera nadie la conoce o quien lo
haga seguro que no lo pregona a los cuatro vientos, no suele algo para compartir con
los amigos.
- Ahora que lo pienso ¿Cómo demonios la conoces tú? - comentó toda curiosa Blanca
parando de freír las verduras.
- Jajajajajajajajaja - una fuerte carcajada resonó por el hilo telefónico - dioses has
tardado mucho en preguntar ¿eh? Realmente estás nerviosa si no te has dado cuenta hasta
ahora de ese pequeño detalle.
- Venga, no te andes por las ramas que te conozco, como narices tienes tu su numero de
teléfono y sabes tanto de este tema - añadió curiosa mientras se sacaba una coca cola
fría de la nevera y se lo servía en un vaso.
- Verás nunca te lo he contado antes pero... - una ligera pausa para causar
taquicardias al corazón de la rubia - pero... fui acompañante en otra época.
Un sonido sordo al otro lado de un vaso roto hizo que Elsa demandara,
- ¿Estás bien Blanki?
- ¿Bromeas verdad? - solicito asustada.
Otra enorme carcajada resonó en el teléfono haciendo que la rubia se empezará a cabrear
muy seriamente.
- Eres gilipollas Elsa, quieres hacer el favor de hablar en serio.
- Venga niña no te enfades, solo quería hacer que te relajaras; ya sabes que Rosa mi
actual pareja, se dedica a organizar conciertos de artistas mundiales y demás, bien
pues ella es la encargada de dar los caprichos a algunas de las estrellas y por ese
motivo conoce a esta chica, ha usado sus servicios alguna vez para acompañamiento de
músicos o servicios similares, por eso tengo su número.
- Eso quiere decir que Rosa también sabe todo esto, Hades - le reprendió Blanca -
porque no lo anuncias en el "Times".
- Esto me pasa por preocuparme por ti, lo único que he hecho es buscarte una salida a
esta engorrosa situación, me acordé de que ella comentó alguna vez sobre esa chica,
porque la impacto su belleza, y que querías que la dijese Rosa cariño dame el teléfono
de acompañante pero no te puedo decir para quien es, pero tranquila no es para mi -
contestó Elsa con voz cabreada.
- Perdona de nuevo, encima que me ayudas no hago más que reprochártelo, da las gracias a
Rosa de mi parte, en serio.
- Ayyy mi cariñito ya verás como esto será un éxito, confía en mi instinto - respondió
Elsa.
- Eso mismo es a lo que me da miedo, tu instinto - susurró más para si misma la rubia
que para su amiga.
- ¿Qué dices? A veces hablas tan bajo que ni se te oye.
- Nada, que mañana hablamos, voy a cenar algo a repasar unos datos con el ordenador y
a dormir, gracias por todo y felices sueños - respondió rápidamente Blanca - de todas
formas ya sabes que a las siete en punto tienes que estar aquí.
- Vale pesada y recuerda que haces lo correcto, haz el favor de no dar mas vueltas a
tu cabeza ¿quieres? Conociéndote volverás a marearte con los mil y un detalles, a veces
odio que seas tan quisquillosa y perfeccionista - recalcó con un suspiro Elsa.
- Eso no te molesta cuando te digo donde debes invertir y tus beneficios revientan tu
cuenta bancaria ¿verdad? - contestó con sarcasmo.
- ¿Ves lo que quiero decir? Ayyy que mujer no cambiará nunca, besitos mañana te veo.
- Chao panza - añadió cariñosamente antes de colgar.
El mote era un apelativo cariñoso que empleaban ya que Elsa se hallaba en constante
dieta aunque siempre terminaba saltándosela, luego continuamente se quejaba de su
enorme barriga o panza, de ahí surgió el mote.
Decidió concentrarse en los asuntos de trabajo porque sino sabía que no pegaría ojo en
toda la noche, con la sensación de que algo iba a cambiar se puso manos a la obra con
sus tareas pendientes.
La jornada laboral paso tan rápidamente que apenas se percato, estaba tan nerviosa de
su conocer a su "cita" que no podía comer, algo tan muy raro en Blanca ya que
continuamente andaba comiendo algo sin perder ni un ápice de su increíble figura.
A pesar de su baja estatura su cuerpo estaba armoniosamente formado, tenía las curvas
perfectas y el peso ideal para su altura, por más bolsas de patatas fritas que
engullera, no aumentaba ni un gramo.
A las seis y media ya había preparado un pequeño ágape para las visitas, estaba tan
nerviosa que había tardado mucho en decidir que ponerse para el primer encuentro.
"Porras no estés nerviosa, tú pagas porque venga aquí, estate calmada y sosegada como
tú eres" se decía a si misma.
Comenzaba a pensar seriamente en interrumpir toda esa historia odiaba sentir que no
controlaba las cosas y todo esto le empezaba a superar seriamente.
En cuanto sonó el teléfono móvil supo que algo malo ocurría, su intuición rara vez le
fallaba.
- ¿Sí dígame? - preguntó presurosa sin identificar el numero que salía en la pantalla.
- No me mates por favor, pero no puedo ir - dijo con una voz triste que identificó
como Elsa.
- ¿Ha pasado algo? ¿estáis bien? - respondió asustada Blanca.
- Si tranquila, es que Rosa ha tenido un pequeño accidente y se ha retorcido el
tobillo estoy en urgencias con ella y no creo que pueda llegar allí a tiempo, no quiero
dejarla sola.
- Claro que lo comprendo panza, eso es lo importante que estés allí con ella ¿quieres
qué me acerque con vosotras por si necesitarais algo?
- Por supuesto que no, lo que quiero es que te quedes ahí y esperes a Silke, tienes
que hacer lo que teníamos planeado antes de que ocurriese esto - protesto inmediatamente
Elsa.
- Ni hablar, cancela todo ahora mismo, le pagaré las molestias haz el favor de
avisarla que no venga que yo voy para allí - advirtió la rubia.
- No seas infantil no te va hacer nada, me avisan por megafonía cariño luego hablamos,
suerte ya veras como te encantará y repetirás - concluyó con voz maléfica - besitos.
- No te atrevas a colgarme... - gritó al teléfono que comenzó hacer el característico
piiiiiiii - será guarra me ha colgado... la mato... la mato.
Mientras se desahogaba lanzando toda clase de improperios considero la opción de no
abrir la puerta de quedarse en silencio y dejar plantada a Silke.
Sin darse apenas cuenta por los nervios y debido a que no la cogían el móvil ni Rosa ni
Elsa, llegaron las ocho y de repente sonó el timbre.
Como por inercia miró su rolex y vio la hora, por unos instantes dejo de respirar, por
inercia su cuerpo se dirigió a la puerta para abrir cuando quiso reaccionar ya estaba
abierta....
Continuará...