Renuncia: Ya sé que es increíble y todo eso... pero los personajes que aquí aparecen no son míos, son de cierto australiano que no me cae bien. La canción no es del australiano (no lo veo cantando sinceramente) es de Dj- Lasha... no le pedí permiso pero seguro que me la deja, es mu enrollao...
Advertencia: Esta parte me hace gracia porque al final nadie le hace caso, pero yo tengo que ponerlo de todos modos. Si eres menor de edad o sensible a relaciones chicas (en primer lugar no sé que haces en esta web) ya sabes... justo encima de la pantalla a la derecha hay una crucecilla que cierra estas cosas abominables para tus ojos.
Agradecimientos y dedicatorias: A todo el mundo. Me encantaría decirlos uno a uno pero casi se me hace imposible porque al final me quedará alguien y yo no quiero ir por la calle y que me apedreen, así que por una vez en mi vida no soltaré el rollazo (no os acostumbréis a lo mejor en la próxima continuación lo suelto todo y es peor que la lista de antepasados de Jesús). Por último pido disculpas por dejar aparcada la historia desde hace un año, si la he continuado (ahora es cuando me abuchean) fue porque he hecho la promesa a alguien.
Cualquier opinión, crítica, declaración de amor (no recomendables a diabéticos), pregunta porque no os habéis enterado de nada o simplemente queréis hablar con alguien tan interesante como yo...en: Valky89@hotmail.com Lo dejo en vuestras manos.


HUIDA COBARDE, POR UN AMOR IMPOSIBLE

Por Valky

Tercera parte

Las nubes grises enmarcaban el cielo mientras leves gotas se dejaban caer sobre los negros paraguas que llevaban el féretro a su último destino. Las lágrimas reprimidas por Lucy amenazaban con asomarse burlonas ante la fingida fortaleza que pretendía mostrar a todo el mundo. ¿Por qué Dios quería llevarse a su padre de ese modo? Un error médico. ¡Un maldito error médico! La había dejado destrozada ante la inercia de un padre muerto sobre la camilla de un sucio hospital cualquiera. Recuerda que dio la vuelta, sin observar los ojos de la afligida enfermera que parecía ser novata, y se dirigió directa al teléfono a buscar refugio en Eva... le dolía el alma, pero el susurro de la voz que surgía al otro lado del aparato era suficiente para permitirle seguir con aliento.

-¿Quieres que vaya a Madrid para estar contigo?

-¡No!- contuvo el aire unos segundos- lo último que deseo es que pierdas el tiempo por mi culpa... en serio... Estaré bien.

-¿Cómo quieres que te deje en este momento?- El sufrimiento de Lucy le dolía más de lo que pensaba.- Compro el billete y en dos días estoy...- Las palabras de Eva fueron interrumpidas por Lucy.

-Hazlo por mi...- Un silencio eterno se hizo entre ambas.- Te quiero.

-Yo también te quiero. Si necesitas algo sólo llámame...- La morena sonrió vagamente mientras colgaba el teléfono.

La muerte de su padre le había dejado un gran vacío, pero mayor dolor le supuso ver a su madre al borde del desmayo al enterarse de la noticia. No había visto tanto dolor en los ojos de nadie desde hacía mucho tiempo. La imagen era desgarradora. La respiración entrecortada de la madre se fundía entre sollozos en los oídos de Lucy que la abrazaba sin pretensión de soltarla. En un instante la comprendió. ¿Qué sentiría si estuviese en su lugar? Prefirió dejar la pregunta en el aire...

Lentamente, de una forma casi tormentosa y cinéfila la gente se alejaba del cementerio dejando a Lucy con la mirada clavada en la lápida blanca donde en letras doradas se dibujaba un nombre: Jonh Stivenson Mcgregor.

*****

- Es un poco tarde...- Dijo Lucy intentando que la rubia no preguntase nada más.

- Eh?... oh, si... Buenas noches...- Susurró mirando al suelo.

- Buenas noches... hasta mañana.

La noche se encontraba en su perfecto apogeo, escoltada por el murmullo perpetuo de las olas chocando contra las rocas y la suave arena. Eva se dirigía a su tienda, solo le apetecía refugiarse en la oscuridad de sus pensamientos y nada más... no se encontraba muy lejos e incluso antes de entrar pudo voltearse para ver como Lucy aún seguía allí sonriéndole.

- ¡Pero se puede saber que es esto!- Gritó la rubia al abrir la tienda.

- Esto... como dirían... ¿No es lo que parece?...- Respondió Cris mientras se levantaba de golpe...

- Cierto... ejem... no... no, es lo que parece...- Decía Pablo mientras se rascaba la oreja sin mirar a ninguna parte en concreto.

- ¡Genial! Sencillamente perfecto... ¿Y dónde se supone que dormiré yo?... ¿Dónde están las demás?

- Se buscaron otra tienda... no les importó mucho...

- ¡Sin mi permiso...!- Fue cortada por una voz que venía detrás de ella.

- ¿Tenéis algún problema?- Preguntó Lucy mientras se le quedaban los ojos como platos al ver en semejante situación a Cris y a Pablo.

- ¡Perfecto!- Ahora la realmente enfadada era la pelirroja- ¿Falta alguien en esta reunión familiar?

- Eva... si quieres puedes quedarte en mi tienda mientras... mientras... la tuya está "ocupada"- Sonrió la morena de medio lado.

- ¿Qué? ¡Qué!... tu... yo? ¿En una misma tienda?

- Sí... ¿y por qué no?... ¿o sucede algo?- Ironizó Cris con cierta picardía...

- ¿Yo?... esto... no tengo ningún inconveniente... solo es por no molestar a Lucy ni a sus compañeras...- Dijo entre dientes mientras miraba de reojo a su amiga.

- Oh... no me molestas... además he traído mi propia tienda, con lo cual no tengo compañeras.

Eva miró a Cris y a Pablo quienes pusieron su mejor cara de súplica ante la mirada verde azulada que en esos instantes chispeaba de rabia.

- Supongo que... no habrá problema...

- ¡Muy bien!- Sonrió la pareja al unísono mientras cerraban la tienda...

- ¡¡¡Hey!!! ¡¡¡Al menos podíais darme mi ropa... o algo para dormir!!!- Gritaba Eva al darse cuenta que tenía únicamente lo puesto...

- Ahí tienes... ¡Pesada!- Dijo Cris desde la oscuridad de la tienda, tirándole literalmente la ropa a la cara...

La situación era realmente cómica... Lucy no se atrevía a reírse, aunque al final ya no pudo aguantar más ante la cara de absoluta indignación que lucía su amiga.

- ¿Se puede saber de que te ríes?- Preguntó la rubia intentando contener la risita, fingiendo una pose pasota al mismo tiempo que golpeaba una y otra vez el pie contra el suelo...

- Jajaja ¿yo? ¿Reírme? Jajaja, no sé por quien me tomas.- Soltó mientras aparentaba una simulada inocencia.

- Mujeres... no hay quien las entienda...

*****

Veinticuatro horas. ¿Puedes olvidarte de quien amas en ese tiempo? Solo existen dos respuestas posibles: o nunca has amado y has estado mintiendo, o la distancia consigue borrar lo imborrable. Eran las cuatro de la mañana cuando la melodía del móvil de Lucy la despierta tras intentar conciliar el sueño durante horas. Sin apenas moverse le da al manos libres para responder un somnoliento "¿si?".

- Lucy...- Era Eva. Su voz sonaba triste.- Tenemos que dejar lo nuestro. Yo... ya no siento nada por ti. No pidas explicaciones. Sé que suena egoísta... pero aléjate de mi.- La morena creyó escuchar como lloraba y tras un monódico "pi-pi-pi" se dio cuenta de que la comunicación se había cortado.

Siete de la mañana. Los rayos se colaban en la habitación infiltrándose estratégicamente en el juego de la oscuridad. Poco a poco podía verse como se delineaba una silueta acostada en la cama. Inmóvil, tan solo acompañada por ese silencio que martilleaba en su cabeza junto a esas palabras que la estaban atormentando. A Lucy ya no le quedaban lágrimas. Eva la había dejado, nada tenía sentido. El tiempo podía detenerse, las estrellas caer y avecinarse el Apocalipsis pero a Lucy le daba igual... Eva no estaba con ella.

¿Lo nuestro solo fue un juego? ¿Simplemente eso? Cada uno de tus besos me demostraban lo contrario, cada mirada que cruzábamos me hacia sentir completa, cada segundo compartido me decía que tras el viaje no podría soltarte. ¿Existe un juego tan perfecto? No, no puedes ser tan buena actriz como para fingir a la perfección una estúpida realidad en el escenario de mis sentimientos. ¡¡¡No puedes!!! ¡¡¡Maldita sea!!! No puedes...

Cerró los ojos intentando contener el dolor. Primero su padre, ahora esto. Demasiada presión. Ya era difícil soportar la distancia, ya era difícil escucharla a kilómetros, ya resultaba imposible estar un día sin ella... ¿pero saber que no era suya? Quería explicaciones. Al fin se movió tras escuchar las palabras de Eva. Se iba a Vigo. Cuatro horas de viaje merecían la pena aunque a cambio recibiese un puñetazo por el atrevimiento de pedir algo inútil.

- ¡Me largo!- Gritó dando un portazo.

*****

-Vale, vale...- Se disculpaba Lucy- ¿Qué puedo hacer para que la dama me perdone el atrevimiento?

- Aish...- Suspiró- Eres imposible...

- Tengo mi encanto.- Le guiñó un ojo.- ¿Quieres que nos vallamos a pasarlo bien?.- Eva la miró con cierta curiosidad en los ojos.- Conozco el sitio perfecto. Hacen unos cócteles... invito yo. Cortesía de la casa by Lucy.

- ¿Y si se entera Santi? Sería más seguro hacer puenting sin cuerda.

- jajaj ¿Cómo alguien tan pequeño puede ser tan exagerado? Deja tus cosas en mi tienda que stasera Nápoles é nostro ...

¿Quién podía resistirse a semejante invitación? Salieron de la playa evitando hacer ruido. Cerca de allí se distinguía el cartel con luces de neón que dejaba realmente claro el nombre del lugar "Terminal river" Hasta en Italia tienen que ponerlo todo en inglés. El lugar no era muy grande y la verdad no había mucha gente. De fondo se escuchaba un repetitivo hip hop que estaba muy acorde con el lugar. En la barra el típico camarero que le gusta demasiado lo que hace, fácil de clasificar por los cientos de giros que le da a las botellas antes de servirlas. Lucy pidió dos cervezas. Su escaso acento italiano era realmente gracioso.

- ¿También sabes idiomas?- Intentó contener la sonrisa que le provocaba.

- Uy... tengo muchas facetas que aun no conoces- Dijo Lucy mientras se llevaba la botella a los labios.

- ¿Cómo cuales?

- ¿Mmmm?- Inesperada pregunta. Lucy creyó atragantarse mientras buscaba una respuesta- Apuesto a que tengo más aguante que tú bebiendo.

- Has herido mi orgullo. Creo que acepto la apuesta.

- Al quinto botellín tendré que llevarte yo misma a la tienda.- Dijo Lucy mientras se acercaba a la rubia en tono desafiante.

- Al quinto botellín desearás haberme hecho una propuesta mejor...- Eva aun se acercó más.

- ¡Camarero! Otras dos cervezas.- La morena se apartó disimuladamente. Le causaba nerviosismo estar tan cerca de ella.- Grazie...

*****

Lucy ya llevaba dos horas de viaje. El paisaje se le antojaba aburrido, todo resultaba aburrido, hasta esa música que llevaba en el estéreo que tantas veces se ponía a cantar mientras esperaba en los semáforos. Iba demasiado rápido. La aguja roja oscilaba entre los 140 y 150 kilómetros por hora, por una autovía que parecía ser eterna. Su Meganne negro adelantaba sin dilaciones a cualquiera que se le pusiese delante. Nada importaba.

Sólo quería hablar con Eva y que le dijese a la cara porque la dejaba ¿Había alguien más? Era lo de menos. Quería oír de su boca que todo había sido mentira o al menos un "fue bonito mientras duró". Estos pensamientos la mataban de rabia. Pisó aun más el acelerador y se ajustó las gafas de sol. ¿Para qué llorar más? Al menos sabré si te mereces mis lágrimas...

*****

El sonido de la puerta al cerrarse despertó a Samy. La madre de Eva había llegado de trabajar. Que aguante Dios mio- pensó. Era las cuatro menos cuarto de la mañana y la rubia no parecía recuperarse. Samy había decidido quedar esa noche con Eva. No quería que se le pasase de nuevo por la cabeza la idea del suicidio. ¿Por qué lo había hecho? Frotándose los ojos se volteó para despertarla.

- Eva.- No habló muy alto- ¿Estás mejor? Despierta.

Parecía desconcertada. Lentamente abrió los ojos y se fijó en Samy. No se acordaba de mucho pero le agradecía que estuviese allí. Tenía un horrible dolor de cabeza y un sabor agridulce en los labios, cosa que le recordó lo que estuvo a punto de hacer. De nuevo las lágrimas se acercaron a sus ojos y se abrazó a su amiga mientras lloraba sin consuelo.

- Tengo que dejar a Lucy.- susurró ante la estupefacción de Samy.

- ¿Dejarla? ¿Por qué? ¿Tienes algún problema con tu madre? Vamos... la quieres demasiado como para que semejante idea se te pase por la cabeza. ¿Qué sucede?- A pesar de los numerosos roces que Samy había tenido con Lucy solo le importaba que su amiga estuviese bien y si Lucy era la felicidad de la rubia...

Eva no contestó. Sólo con pensar en que tenía que repetir esas palabras que martilleaban en su mente se le antojaba escalofriante. ¿Por qué ese ser al que tengo que llamar padre está empeñado en destrozarme la vida? Le odio. Aunque esté muerto le sigo odiando. Lo único que deseaba era estar con Lucy ¿Por qué entre todas las personas tiene que ser Lucy? Seguía con la mirada fija en el suelo. Samy no se atrevía ni a respirar. No entendía lo que pasaba pero era lo de menos.

- Tengo que dejarla- Repitió entre sollozos mientras cogía el móvil.

- Piensa lo que haces ¿Qué puede hacer que te separes de ella?

- Lucy...- Le costaba hablar, la mano le temblaba mientras agarraba el teléfono- Te... nemos que dejar lo nuestro. Yo... ya no siento nada por ti. No pidas explicaciones. Sé que suena egoísta... pero aléjate de mi.- Dejó caer el móvil en la cama. No había sido tan difícil, lo más difícil sería estar sin ella...

*****

Eva se volteó acomodándose frente a Lucy. Empezaba a amanecer y el sol se filtraba por la fina tela de la tienda de campaña. Abrió los ojos encontrándose con la morena que dormía justo a su lado. Mmmmmm estoy soñando...- Sonrió. Pronto se dio cuenta de que no era un sueño, un horrible y molesto dolor de cabeza la hacía volver a la realidad. Se habían pasado la noche bebiendo en aquel bar. Sólo se acordaba de que Lucy la tuvo que ayudar a volver a la tienda y después... Sonrió de nuevo y cerró los ojos ¿Y después? Se levantó de golpe al ver que no se acordaba de nada.

- ¡Oh, Dios mio! ¿Qué hemos hecho?- Dijo en alto casi sin darse cuenta.

- Mmmm ¿Perdón?- Lucy se había despertado y la miraba divertida.- Vamos cariño... ¿tan mal lo he hecho que ya no te acuerdas? Jajaj.- Se echó a reír ante la cara que puso Eva.- Tranquila... lo más interesante que pasó a noche fue que te rendiste en la primera ronda de cervezas. Chiquilla... hay que tener más aguante.

- No... me... llames... ¡Chiquilla!

- Vale... chiquilla...- Le echó la lengua en gesto de burla.

- ¿Has decidido hacerme la vida imposible?- Eva se acercó a Lucy que seguía tumbada en un intento de amenaza.

- Uy... que tentador pero no... creo que eres una pequeñaja que ya se la complica ella solita, yo solo doy un pequeño empuje al destino.- Le guiñó un ojo.

- ¡Aaajjjj! Te odio- Soltó sin saber que responder ¿De dónde sacaba tantos argumentos esta chica?

- No es cierto- Aseguró mientras se levantaba un poco.

- Sí lo es- Puso su frente contra la de Lucy en un intento más que fallido de resultar convincente.

- No tienes razones, pero...- Inesperadamente se fue acercando a los labios de Eva y la besó. ¿Cuánto tiempo había durado? No importaba. Lucy sólo sabía que había sido perfecto.- ¿Las tienes ahora?

*****

El tráfico se hacía más denso a medida que entraba en la ciudad. Se estaba desesperando. Eran las once y media, en quince minutos Eva entraría a clase y no estaba dispuesta a esperar un solo segundo más. Siguió el primer desvío a la derecha que encontró con el fin de abolir todos los semáforos que al parecer estaban también en su contra. Se encontraba realmente agotada. No había dormido ni dos horas esa noche. La muerte de su padre, Eva... Suspiró. Prefería no pensar en nada más. Encendió la radio en busca de la primera canción que la divina providencia le mandase. Ahora si que notaba que todo se había puesto en su contra. ...oh mia cara non riesco a mangiare non dormo ormai da un secolo non mi credi senti la mia voce e con questa che ti supplico tu che sei il mio angelo. Genial. Justamente la canción que sonaba a todas horas en el autobús. Non dormo ormai da un secolo...- pensó- y menos que voy a dormir sino estás... Con un golpe que expresaba toda la rabia que contenía apagó la radio.

Se ajustó de nuevo las gafas de sol. No le apetecía que todo el mundo viese su patético estado. Cambió de marcha pisando el acelerador aun más afondo. Estaba cerca de la casa de Eva y algo por dentro le decía que diese la vuelta y se olvidase de ella, algo que intentó acallar. Observó el reloj, quedaban once minutos. Con un poco de suerte aun podría hablar con ella. Aparcó justo en frente del portal. Iba a bajarse cuando vio que alguien salía. A través de sus oscuras gafas adivinó con cierta rabia quien era. Samy...te juro que como Eva me dejase por tu culpa...

- ¡Espera!- Gritó Lucy.

- ¿Qué haces aquí?- Era evidente que la confusión de Samy se mezclaba con algo más.

- ¿Eso no debería preguntarlo yo?

- No tienes ningún derecho a decirme lo que debo, o no, hacer.

- ¿Por qué me ha dejado Eva?- Las discusiones sin fundamento no era algo que le agradase mucho.

- Sus razones tendrá- Samy dio la vuelta para irse pero fue parada de nuevo.

- Por favor...- Lucy se quitó las gafas para frotarse los ojos. Esa situación la estaba agotando de verdad.

- Yo...- Sintió realmente compasión por ella. Era más que evidente que no había dormido nada. Lucy y Eva se amaban ¿Cuál era el inconveniente? Bueno... realmente ella sabía la razón de la decisión de Eva. Había sido difícil de explicar pero hubo un momento en que llegó a entenderla.- Lucy no soy nadie para decírtelo. Eva te lo explicará. Lo está pasando realmente mal. Casi comete una...- Samy se calló. Su mirada la delataba.

- ¿Casi qué...?- Empezaba a preocuparse de verdad- ¿Qué ha sucedido? ¿Está bien? ¡Joder contesta!

- Ahora está bien pero...- no sabía como decirlo- ... puuuff... ha intentado... suicidarse.

*****

Eva estaba realmente confusa ¿Lucy la había besado? ¿Sus labios juntos? No podía ser cierto. Acababa de cerciorarse de que eso debía ser un sueño. Intentó hablar pero sólo era capaz de tartamudear del mismo modo que lo había hecho cuando se habían conocido.

- Yo... yo... ¿Por... por qué...- Lucy no la dejó continuar.

- Porque me moría de ganas de hacerlo.

No sabía que responder. Se esperaría cientos de reacciones excepto esa. ¿Y ahora qué? Era una pregunta que no la dejaba actuar con claridad. Lo deseaba. Era un deseo que la estaba matando, prefirió no dudar un instante más. Para sorpresa de Lucy en esta ocasión fue Eva quien la besó. Resultó diferente. Sus labios no solo se rozaron, era la eterna lucha por un mayor contacto. Demasiados deseos reprimidos, demasiado tiempo en silencio buscando la forma de decirlo y ahora ni siquiera hacía falta. Ninguna de las dos pretendía separarse ¿Explicaciones? Las palabras sobraban, aunque realmente siempre había sido así. Eva estaba sobre Lucy, su mano se encontraba sobre la suya. Si se hubiese muerto en ese instante le habría dado igual.

- Te quiero- Por una vez se olvidó de tartamudear.

- Lo sé ¿Ves como al final no me odias?- El tono juguetón de Lucy apareció de nuevo.

- ¡A ti no hay forma de callarte!

- Puede ser... pued...- Eva la besó de nuevo.- Ves... al final acabas convenciéndome...- Se mordió el labio.- Yo también te quiero...

*****

Lucy no esperó a más explicaciones. Se dio la vuelta y empezó a correr subiendo las escaleras a toda prisa. La idea de perderla dolía demasiado. Los escalones se sucedían uno tras otro, el camino resultaba más eterno que el viaje. Por un momento se olvidó de su padre, del cansancio, del sueño, de que la había dejado. Todo daba igual. La idea de que Eva se suicidase era peor que todo lo anterior. Al fin llegó al cuarto piso. Estaba agotada pero pensar en esperar el ascensor le pareció absurdo. Cuando levantó la vista se encontró con ella. Salía de casa con el mismo aspecto pesaroso de Lucy. Sus ojos se encontraron. Eva reaccionó y se dio la vuelta para entrar en casa. A cada segundo me arrepiento más de lo que he hecho pero no puede ser... duele demasiado. Prefería que Samy no hubiese entrado. Prefería estar muerta ahora mismo y no haberla dejado. Ya me da igual voy a alejarte de mi lado por las buenas o por las malas...

- ¡Eva!- Lucy consiguió que la puerta no se cerrase delante de sus narices.- ¿Por qué me haces esto?

- Déjalo. Se acabó. No busques explicaciones que no vas a tener.- No se atrevía a mirarla.

- Y tú no busques dejarme y que me quede en Madrid sin hacer nada.

- Vete de aquí ahora mismo.- Ya no sabía como contener las lágrimas.

- No sin saber por qué me dejas.

- ¡Vete! ¡No quiero escucharte! ¡No quiero saber nada más de ti!- Lucy seguía ante la puerta con la vista clavada en el suelo sin poder simular que todo le daba igual.- ¡Lárgate! No quiero verte... no quiero...- Eva había empezado a llorar de auténtica rabia.- Ya no me importas... nunca me has importado...

-Claro... no te importo...- Su voz era un innegable susurro- Por eso has intentado suicidarte...


Continuará... algún día...


Indice Fan Fiction

Página Principal