Renuncia: Bueno... no quiero repetirme, pero como bardo obediente acato las normas. Los personajes en los que está basada esta historia pertenecen al australiano necio que sólo se le ocurre a él hacer semejante final de temporada y serie... no a una gallega "roba-ideas". Por lo tanto, nada de lo que aquí aparece es mío (la canción es de Andrea Bocelli), a no ser, el argumento, ese sí es de moi y por consiguiente, si deseas copiar mi ff (que lo dudo), en otra pag. Web pide permiso...
Advertencia: Sí, peques, a la camita que esto no es recomendado para vosotros (¿qué son las cuatro de la tarde? Bueno... dormir que no hace daño a nadie, algún día comprenderéis que los mejores momentos se pasan ahí... no seáis mal pensados...). En definitiva, esta historia puede tener algo que hiera tu sensibilidad (aunque muy sensible tendrías que ser), ya sabes relaciones entre mujeres y demás historias vedadas para cualquier cristiano y padres anticuados.
Agradecimientos y Dedicatorias: Por último esta historia va para las colaboradoras del mundo del subtexto, para todos los bardos y lectores y para: Isa (Bastet, mi diosa egipcia, my fallen angel, mi lobo y mi mejor amiga), porque es lo menos que puedo hacer y porque eres una de las personas que más quiero... A Tazey, porque tú (mi general), me has animado a seguir y si no fuese por ese mail, hoy no habría acabado. Gabby (mi futbolista y mi alicantina) ke hace poco que te konozko pero, eres la mejor killa y que akabo de descubrir que eres bardo... no dudes que leeré tu historia. A Elizabeth, tienes que ser un poquito más sensible... pero eres tb una gran persona que me encanta escucharte. A luaqp. Lo siento si me falta alguien, pero GRACIAS (de corazón) a todos por mandarme vuestra opinión. Os quiero y siento haber tardado tanto con la continuación, pero no estaba en mi mejor momento.

Cualquier sugerencia, opinión, ligoteo, pretensión de hacer el camino de Santiago o quejas por que sus parejas tienen celos de mi (que no sería ni la primera ni la segunda vez... trankilidad que me gusta demasiado la libertad, como para aventurarme en ser "amante secreto" de alguien) digánselo a la bardo gallega: Valky89@hotmail.com. Disfrutad de la historia.


HUIDA COBARDE, POR UN AMOR IMPOSIBLE

Por Valky

Segunda parte

Noto el transcurrir del sudor por mi frente, se me antoja frío comparado con el infierno en llamas en el que me siento. Tengo miedo, pero mayor es el soportar despertarme todas las mañanas y no encontrar allí tu mirada. ¡Quiero dejar de sentir ya! Sí, morir sabiendo que tu aún me amas, no que me desprecies por el error que cometimos al conocernos. Desearía que ese autobús que me llevó a ti, se hubiese ido por un barranco y así no tener que pensar en como dejar este odioso mundo. ¿Nunca os habéis sentido así? Que mismamente parece que el entrar el aire dentro de ti es doloroso, que abrir los ojos y no verla sonreír por y para ti es como ya estar muerto y que por culpa de ese hijo de... si me quedo aquí tengo que fingir una realidad que no siento. Sólo percibo ira y asco por todo. Envidio su muerte, le cambiaría el lugar sólo porque él se quedase aquí y sufriese como yo lo hago.

Me levanto, y lloro sin consuelo porque esta vez ella no está para aliviar mi dolor. Las lágrimas no ayudan en este desahogo imposible. Golpeo la pared, ser inerte y sin culpa y que a pesar de ello es objetivo de mi arrebato. La golpeo una mil veces con los ojos cerrados permitiendo el fluir de este llanto. No siento dolor pero sé que mis puños están ensangrentados. Me canso y con la frente aún apoyada contra el azul pálido del tabique, me deslizo ante el fallido intento de mis piernas por sostenerme. Hincada de rodillas, mis manos cubiertas de un rojo intenso siguen allí apoyadas. El suicidio es la salida, pero no de este modo... ya que mi vida no ha sido dulce que por lo menos el final de esta que así lo sea.

El hambre empieza a jugar un nuevo papel dentro de esta mezcla de sentimientos, no he comido nada desde lo sucedido. Me dirijo a la cocina, con paso lento y pausado, sin mirar ninguno de los espejos que en mejor tiempo me acompañaron. Llevo mi diario, una buena distracción el sumergirme en la fantasía que una vez fue mi vida. Abro la nevera y noto su vaho fresco secándome las lágrimas que de extraña forma ya se niegan a salir. Tomo la leche y cogiendo el primer tazón que me venga a la mano, la introduzco en el microondas.

Quema. En otro momento incluso puede que me importase, pero no ahora que lo único que de verdad me importa es acabar pronto con todo. La dejo a mi diestra, olvidada, ante un nuevo recuerdo de los muchos que ya me parecían irreales. Mis manos, una a cada lado, se aprietan fuertemente contra el mesado, dejando blancos los nudillos. Creo que sino llega a ser por falta de fuerza lo desharía hasta convertirlo en polvo. Mis llorosos ojos se encuentran con la apertura del gas, una nueva idea surge en medio de esta mezcla que consume mi mente. El dejarlo abierto es una buena opción, un dulce sueño que me ayudará en esta huida. Lo abro, una corriente dulzona y empalagosa choca contra mi cara. Me emboba, como cada vez que olía su perfume, pero no es lo mismo... Voy en dirección a la mesa mientras cojo el desayuno que empieza a enfriarse. Me fijo en el diario y con la necesidad de volver a sentir lo sentido un día, me vuelvo a fundir en sus páginas.

Lunes 8 de Agosto.

Hola!!! Ya he vuelto. Tengo una y mil cosas que contarte, pero por partes ¿No te parece? Ha sido el mejor viaje de mi vida y creo que no solo para mi, porque Cris... bueno sin adelantos.

Aunque al principio pensé que iba a resultar una autentica mierd... al final todo fue bien. Digo que al principio porque me pasó prácticamente de todo, desde olvidarme la comida y mi queridita amiga ponerme en ridículo (cosa que aún le debo) hasta soltarle un guantazo a un pobre chico, que ahora que lo pienso me pasé... jejej pero le estuvo bien empleado de todas formas jejej... (todos son iguales). Pero lo mejor, sin duda, fue conocer a Lucy, cuando me sonrió por primera vez casi me da un jamacuco... y lo que no olvidaré fue la noche en la que me la encontré en la playa. Me quise morir de vergüenza al preguntarle si tenía novio. Sí, querido diario. Tu dueña está loca!!!

Cuando golpeé al chico me fui llorando, y sí, como te esperas vino ella a consolarme, proponiéndome el alivio perfecto, el volver a vernos en la playa. Evidentemente no falté, entonces sí que me quise morir al quedarme sentada sobre su abdomen y mientras la agarraba por las manos casi hacer una locura... Pero eso no fue lo peor. Alucina!!! Nos vio Santi, al que casi se le cae la mandíbula al suelo al encontrar así a su sobrina. Pusimos millares de excusas, cada una más tonta que la anterior y ciertamente la situación tenía su morbo... supongo que fue por eso que a la mañana siguiente cuando nos encontramos de frente, al salir de la tienda de campaña, lo único que se nos ocurre es echarnos a reír como dos colegialas...

*****

- Buenos días.- Dijo Lucy aún riéndose.

- Muy buenos días. ¿Qué tal has dormido?

- Venga chicas que Cris ya hizo el desayuno...- Comentaba Santi mientras pasaba entre ellas con la mirada clavada en un libro y un tazón de café humeante en la mano.- Por cierto.- Levantó la vista.- Eva, no hace tanto que no os veis como para saludaros con tanta euforia...

Un rubor cubrió la cara de la rubia, que con una sonrisa más tímida agachó la mirada, mientras la morena aún se reía más.

- ¿Qué te hace tanta gracia?

- La cara que has puesto, incluso se podría decir que estabas mona...

- Porque midas un metro ochenta no me asustas, ¿sabes?.- Fingía enfado mientras se ponía de puntillas en un intento imposible de igualar su altura.

- Lo siento rubita, el desayuno me espera... Anoche me rendí demasiado pronto, ahora... creo que quien perdió la batalla no fui yo...- Y tras un beso en su mejilla y un guiño se fue dejándola con la palabra en la boca.

Tardó en reaccionar. El latir de su pecho se había descontrolado por completo al sentir sus dulces labios sobre su mejilla. Le temblaban las pierna y mismamente le costaba mantenerse en pie. ¿Cómo puede ser tan fuerte esto que me provoca?

- Eva, regresa, vuelve. Los demás también existimos.- Le repetía por enésima vez Cris durante el desayuno.

- Eh...!!... Oh... Sí, qué decías???

- Déjalo. Cualquiera intenta hablar contigo de temas amorosos... - Contestó frustrada.

- ¿Hablabas de Pablo?.- Dijo regresando.

- No, de Romeo que entró ayer en la tienda de campaña mientras dormíais... Pues claro. No sé en que mundo estás; pero desde que pusiste los ojos en la morena parece que vives en una nube rosa... Me das que pensar ¿tú no serás...?

- Cállate!!! Eso a ti no te importa. Además si así fuese, no te preocupes que en ti no me fijaría, por Dios... mira que eres cotilla!!!

- Jajajaja, eres malísima, pues tu te lo pierdes yo no soy tan mal partido. Jajaja... Eres la chica más inocentona que conozco, tranquilízate que era broma, chiquilla...- Reía sin parar ante la cara que se le había quedado a su amiga.

- Te he dicho un millón de veces que NO me llames Chiquilla!!!.- Fingía enfado y en parte intentaba cambiar de tema mientras la pinchaba con un dedo en las costillas.

Era media mañana, y al parecer Santi decidió anular las clases de surf (aunque realmente quienes lo hicieron fueron los monitores...). Era un día realmente precioso, las aves cruzaban el cielo en un intento vano de cortar el viento; mientras el sol intentaba evadirse de las pocas nubes que cubrían el estival paisaje. Al parecer, se quedarían en la playa todo el día.

Eva estaba (únicamente de forma física...) con sus compañeras de tienda y con Cris. Con el calor de aquel día mismamente apetecía tumbarse en la arena y no levantarse en todo lo que quedaba de viaje. No hablaba, parecía estar sumergida en otro mundo de fantasía solamente real para ella. Cris se dio la vuelta, no era difícil ver que no la estaba escuchando. Parecía haber desaparecido y habérsele olvidado el cuerpo.

- Eva... ¿te pasa algo?... ¿sigues pensando en lo que me contaste de tu padre.?

- ¿Qué?... sí supongo.- Mintió para evitar tener que contarle la realidad de sus pensamientos.

- Venga no te preocupes... sabes? Tu perfecta amiga también tiene problemas... si te sirve de algo...- Dijo mientras esquivaba la mirada interrogante de su compañera.- Tengo un hermano de veinte años... - Suspiró.- con problemas mentales de nacimiento y a veces incluso quisiera que no hubiese nacido...

- Cómo?.- Dijo Carol.- En eso no estoy de acuerdo. Según tu regla de tres, todos los que tienen una carga en su vida o defecto, como los borrachos, ciegos, drogadictos... Acaso sería mejor que no los permitiesen pisar el mundo? Entonces nadie estaría aquí...

- Cállate!!!.- Se alteró Cris por primera vez desde que Eva la conocía.- Lo que dices es muy bonito pero... ¿Sabes que futuro le espera si poco más sabe que comer e ir al baño? ¿Lo sabes? ¿No sería mil veces mejor que no naciese, abortando o evitando quedarse embarazada?

Carol no se conformaba con las explicaciones, defendía su punto de vista como si le fuese la vida en ello. Las demás simplemente observaban en silencio por miedo a incurrir en semejante intercambio de ideales.

- Pero, tía.- Repetía de nuevo, intentando no levantar el tono de voz.- ¿No comprendes que abortar es matar una vida? ¿Quién somos nosotros?

- Mira chiquilla, un óvulo recién fecundado no es una vida. ¿te das cuenta?. Cada año mueren millones de personas por falta de alimentos y asistencia sanitaria me niegas qué no sería mejor que no naciesen?

*****

Asustate!!! Entre mis salidas nocturnas a la playa y el poco tiempo que teníamos para dormir, a penas descansaba cinco horas diarias, puede que llevase ojeras pero te aseguro que la sonrisa no me la arrancaba nadie de los labios. Así que me pasé los días comiendo, paseando, durmiendo y... alguna que otra cosa que no me gustaría contarte ahora... jeje. En resumen, fue un viaje maravilloso, extraordinario, único, que porque es irrepetible sino lo haría un millar de veces más. Fue increíble, llegamos ayer a las dos y media de la madrugada, bueno, hoy cuando el sol ni siquiera se dibujaba en el cielo. Echaba de menos a mi madre, pero algo dentro de mí quería quedarse en aquellas tierras. El griterío que montamos entre canciones y despedidas al entrar de nuevo en la ciudad, fue una animalada. Aún me duele la garganta y me cuesta hablar, menos mal que nuestra relación va por escrito que sino tendrías que tener paciencia...

Los conductores eran muy majos, uno se llamaba Saúl, era simpático pero cada vez que conducía se nos ponían los pelos de punta, no se cortaba en cuanto a la velocidad. El otro era Ramón el que casi siempre iba al volante (cosa que aún le agradezco a Dios). Era feísimo, tenía una nariz descomunal, unos ojos negros saltones y unas orejas muy abiertas (en definitiva, una réplica a lo español del príncipe Carlos de Inglaterra...) y resultaba realmente gracioso el escucharle ya que hablaba con ceceo y decía: "Cuando quedaiz padamoz, ci oz padece bien" aunque al final ya nos daba pena. Bueno wapetón me toca despedida, ya te seguiré contando mañana... a esperar por esta tu escritora, que tiene muchas cosas que contarte. Nos vemos. Un besote.


Sigo sin prisa, leyendo tan buenos momentos. Noto que el sudor se agolpa cada vez más en mi frente mojándome el pelo que cae despreocupadamente por mi rostro. Una extraña forma me mortifica, noto el peso de la cruz que tengo que llevar como si fuese real y se hubiese postrado en mis hombros. Siento que mis párpados pesan; pero antes de abandonar esta horrible existencia me gustaría poder leer un poco más. Malamente me esfuerzo, noto que mi cordura empieza a abandonarme. Se oye un timbre, más bien parece el teléfono. Que suene, ya se cansará quien pretenda hablar conmigo... no pienso otorgar a nadie el honor de ser mi héroe.

Quisiese aunque fuese por última vez poder estar con ella y dedicarle mi última sonrisa; pero es imposible, prohibido y censurado. No puede ser, pero lo que tampoco puede ser es vivir reprimiendo la fuerza de mis sentimientos. La amo, me ama ¿Por qué no puede ser la historia perfecta? El maldito antagonista de todas las películas también pretende colarse en mi historia. Lo odio, quisiera que recibiese tanto dolor como el que me provoca a mi estar viva.

El tazón ya quedó olvidado, con dos tragos parece que sacia mi apetito. Tengo sueño y me pesan los párpados. Morfeo me lleva... es dulce y a la vez embriagador. Por fin puedo dejar todo atrás y correr, al precipicio, hacia esta huida que me alejará de ti... al fin, aunque no quiera...

*****

Se acercaba la hora de comer. Eva suponía que eran las dos y media aproximadamente, pero no tenía hambre. Todas se levantaron para poder cambiarse antes de reunirse con la comida. Ella simplemente se negó a moverse, no quería encontrarse con Lucy y que la transparencia en su mirada hablase por si sola. Así que allí permaneció entre confidencias y secretos con sus gafas de sol, la arena y las olas, que tímidamente se aproximaban en un intento vano de mojar sus pies.

Genial!!! otro juguete más para diversión de los dioses y otra prueba de que el amor no existe. Maldita sea!!! No puede existir, mi vida no podría ser tan condenadamente perfecta. Demasiada casualidad que se fijase en mi y aun más que "jugasemos en el mismo bando", pero no, pequeña masoca, te tienes que mortificar y buscar lo prohibido y mal visto... que si no, no eres feliz.
A penas la conozco y ya... mi filosofía y los cientos de esquemas hechos a destiempo se van por el suelo. No puedo... no puedo... Resignación y suspiros descontrolados por lo que jamás podrá ser, al menos para mi. La perfección ante mis ojos cómo va a estar dispuesta a fijarse en tan poca cosa? Una pequeñaja que a penas alcanza el metro sesenta y que malamente puede mirarla a los ojos...


- Hey!!! Rubia provocativa... (rubia provocativa???), como no te has dignado a presentarte a comer?.- Dijo Lucy cortando sus pensamientos y acomodándose a su lado.

- Qué!!... oh... es que no tenía hambre.

- Venga... toma... come algo. No irás a dejar sin tu opinión a nuestra chef?.- Preguntó con ese tono bromista que tanto gustaba a Eva.

- Me has traído la comida? Vaya... si lo supiese faltaría más a menudo...

- De verdad?.- Soltó entre sorpresa y alegría?, mientras se enarcaba su ceja.- Pues sabrá usted señorita, que mis servicios no son gratuitos.

- Y cómo desea que le pague? Efectivo o targeta de crédito?.- Continuó siguiéndole el juego. Por dios... frena pequeña... que te aceleras por nada.- Se repetía mentalmente.

- Me basta...- Susurrando.- ... con ver tus ojos.- A la vez que se aproximaba para quitarle las gafas.

No contestó, simplemente agachó la vista al encontrarse de frente con su mirada, esa mirada que la hacía temblar y que en esta ocasión no iba ser la excepción.

- Lucy!!!- Oyó que llamaban, era Santi. Es qué este hombre tiene que estar en todos lados como el Espíritu Santo?

- Meca...- Dijo esta por lo bajo.- Nada, chiquilla el deber me llama y mi tío como buen espécimen de género masculino se niega a recoger nada.- Me debes una mirada que no se te olvide...- Y tras un guiño se fue dejándole la comida allí aparcada a un lado.

- Chiquilla...- Repetía por lo bajo Eva mientras veía como se alejaba la morena.- Chiquilla... suena tan dulce en sus labios que es imposible que me enfade...

- Te gusta verdad?.

- PERDÓN?????.- Preguntó volteándose casi de golpe por lo acertado de la cuestión.

- Bueno... se te nota... ¿demasiado?.- Dijo la joven a la vez que se sentaba a su lado.- Por cierto... me llamo Sandra... pero más bien me llaman Samy... tu eliges...

- Eva, yo soy Eva...

- Te ayudo... no?.... déjame adivinar... lo que ronda ahora por tu cabeza es: "¿Quién es la tía esta y que hace adivinando lo que pienso?" ¿verdad?. -Puso en práctica sus dotes de "leer entre líneas" a la vez que la miraba a los ojos.
Su mirada la puso nerviosa y tuvo que apartarse. Perfecto!!! Es que ahora no puedes mirar a nadie o que???.

- Hey!!! No me apartes la vista que no muerdo... y me gusta ver con quien hablo.- Argumentó poniéndose delante de ella para poder verla mejor.- Ves... ahora ya podemos seguir con nuestra pequeña charla.

Eva pudo fijarse en ella a la perfección. Allí estaba, acababa de conocerla pero la miraba a los ojos con la libertad de quien sabe que no está prohibido, como si quisiese ver más allá del verde de su iris. Con una sonrisa perpetua, como si nada en su interior rompiese la estabilidad de sus pensamientos, su pelo castaño estaba recogido, mientras un rebelde mechón parecía querer cruzarse desde su frente hasta el pétreo de su pardo mirar.

- jajajajaj.- Empezó a reírse Eva por el atrevimiento de Samy.

- He conseguido sacarte la sonrisa, pero la pregunta es... se puede saber de qué te ríes?

- Me hace gracia... no es una situación absurda?... Acabo de conocerte, te sientas a mi lado y empiezas a contarme lo que pienso como si tu trabajo fuese narrar mi biografía... no es extraño?.- Dijo rompiendo la tensión del momento.

- Bueno... un poco.- Contestó aun aumentando más su sonrisa (si era posible).- Pero, hasta un ciego sería capaz de ver que no estás en tu mejor momento... y es por ella, me equivoco?.

- No...- Suspiró- No, te equivocas.- Eva.... que la acabas de conocer, y ya se lo cuentas? Ni siquiera se lo has dicho a Cris que está loquita con Pablo o mejor dicho su "Romeo" y te lo ha contado desde el principio.

*****

Martes 9 de Agosto

Bueno querido diario, que sepas que no te he dejado con la intriga adrede. Simplemente ayer estaba algo cansada y "ocupada" como para seguir escribiéndote. Como te dije desde que empecé a escribirte sobre el viaje, a sido perfecto (y creo que no me cansaré de decirlo). He conocido un montón de gente (tranquilo que no vuelvo a hablarte de Lucy, ... por ahora... jejeje.). Me acuerdo que hacía un calor horrible, estaba realmente mal porque mi querida morena (no te asustes si tengo que meterla hasta cuando la cosa no va con ella, pero es inevitable...), pues se había ido como siempre, dejando las cosas a medias. Adivina!!! De nuevo por culpa de su tío Santi (profesor de matemáticas tenía que ser...).

Genial!!! es qué no existo para ella? En esas estaba cuando aparece Samy. En realidad me hizo gracia. Sin conocerla de nada va y se sienta allí en frente mía y me consuela sin palabras (por dios... estoy hecha una poetisa), simplemente con un abrazo (tímido pero oportuno), mientras me deshacía en lágrimas por lo que jamás podría ser... ella a mi lado. Me dijo que nada era imposible... y que tuviese confianza que no era la única que sufría por lo que sentía... Hablaba de Lucy? En ese momento no lo sabía... pero me dio igual. Nuestra conversación creo que duró toda la tarde... las horas se me pasaron volando, entre confidencias y como no Lucy que se colaba en cada una de mis frases cual furtivo en recinto vedado.

Supuse que estaría hasta el... de escucharme e intenté cambiar de tema. Era unos años mayor que yo y resulta que vivía cerca de mi casa, a penas dos calles nos separaban (casualidades de la vida). Sospechaba que era gallega, ya que como yo dejaba su acento en cualquier vocal que se cruzase en su camino. Era... en pocas palabras... el desahogo oportuno en un mal momento...


A duras penas, leí esta última hoja. Samy, una persona maravillosa, pena que no supiese que yo también la he querido como mi mejor amiga que es, palabras difíciles para mi "te quiero", como las mil y una veces que estuvo ahí para consolarme, esta vez no se lo permitiría.

Quiero dejar este maldito mundo, ya!. Tenía razón, el amor verdadero no existe. Si es correspondido tiene que aparecer alguien dispuesto a colarse en tu felicidad hasta que te hartas de llorar por las noches y fingir durante el día. La quiero, con todo mi corazón pero no puedo mirarla y saber que el roce de su mejilla es pecado y que su sonrisa no podría esconder más que amistad... aunque lo que ella sintiese fuera lo contrario.

Hay algo que me impide conciliar este abrumador sueño... qué es? Es como una campana... quizá un teléfono? Maldita sea... que me dejen en paz... quiero irme.... que no se atrevan a sacarme de esta. Para por unos segundos... perfecto puedo cerrar los párpados de nuevo y dejarme llevar por el sosegado aroma dulzón que se incrusta hasta en lo más profundo de mis pulmones, ralentizando mis latidos a pasos agigantados. No!!! De nuevo esas malditas campanadas que me martillean la cabeza. Es el timbre... si ahora está claro... es el jodido timbre. Quién será? Me da igual. Quien sea, se irá por donde ha venido y sabrá que desaprovechó su única oportunidad de hacerse el héroe. Cesa por unos momentos otra vez. Con un suspiro noto como se me va la vida... me gusta el aturdimiento que me envuelve ya no siento... mejor... mejor... He tocado fondo, no necesito a nadie aquí... llorando lo que no pudo ser.

Golpes? Gritos? Es lo que oigo, golpean la puerta... sí, violentamente despertándome otra vez. EVA!!!! Sé que estás ahí... maldita seas... ábreme la puerta, hemos quedado y si no has venido es por algo!!!!! EVA!!!! JODER!!!! Sé que no quieres contestar...!!!! Ábreme!!!! Por qué le colgaste el teléfono a Lucy??? Venga... que ella también está preocupada por ti... Ábreme!!! Repetían una y otra vez. Quién podría ser? Samy? No, ella no puede salvarme esta vez. NO puede!!!!

Golpes secos pero decididos como si quisiese tirar la puerta. Lo va a conseguir, sé que la adrenalina se ha disparado en sus venas y hasta que me vea, de nuevo sonriendo y tranquilizándola no parará, aunque la jodida puerta se vaya abajo. Sigue... no puede conseguirlo, rezo en silencio para que no lo haga... que se marche, no quiero verla porque me derrumbaré... me rendiré y aunque encuentre consuelo solo será un momento. Un último golpe... el decisivo, entra... repitiendo por lo bajo lo que me gritaba desde fuera.

- Nena. Estás loca? El olor es insoportable...- Dice mientras se tapa la nariz.

- Dé... jame...- Es mi decisivo suspiro antes de cerrar los ojos.

*****

Llega la noche, Eva apenas ha comido nada en todo el día. La comida que tan especialmente le había obsequiado Lucy, la lleva a la basura sin mirarla... No tiene hambre, solo a ella metida entre ceja y ceja, y por supuesto en su corazón. Estuvo bien el poder desahogarse de tal modo. Pobre Samy...- Pensó con una sonrisa de medio lado.

No podía conciliar el sueño, a pesar de que las continuadas charlas entre sus compañeras de tienda habían cesado. Lucy... puff... se estaba convirtiendo en una obsesión? Se había prometido a si misma el no salir esa noche a la playa. Pero quién está dispuesto a cumplir semejante promesa? Ella al parecer... no. Tenía que decírselo... no podía más. Cada movimiento, cada palabra, cada gesto era para ella el tener que recordarla. Amor? Una palabra un poco fuerte para tener que emplearla ya. Lo evidente es que lo robaba el sueño, los suspiros, los pensamientos, la coherencia... todo... era suyo. Demasiado fuerte, demasiado inesperado, demasiado perfecto? Puede, pero no para ella, que era amar en silencio, un silencio que solo era roto por la aceleración de su corazón. Suspira, cuántas veces van ya? Parece ser que perdió la cuenta.

Tiene que salir, no puede esperar un solo momento más. Se viste, coge unos vaqueros y la primera camiseta que encuentra y sale. Allí está, sentada justo donde dejaron la última conversación. Tiene un aire infantil, allí sentada agarrándose las piernas y jugueteando con un dedo en la arena. Eva sonríe, simplemente perfecta, es lo que piensa. Se acerca tímidamente, esperando no hacer ruido y despertarla muy de golpe de sus pensamientos. Pero demasiado tarde, se voltea y dibuja una perfecta sonrisa que se le contagia a la más joven.

- Hola, pequeña. La verdad no esperaba encontrarte por estos parajes hoy.- Dijo jugueteando.

- Hola, acaso lo dudabas? Te debía una mirada, recuerdas?. Nunca me ha gustado que me tomen por timadora.- Agregó situándose justo enfrente suya.

- Jajajaj, es cierto.- Rió mientras la miraba a los ojos.

Un silencio, un perfecto silencio, uno de esos en los que dicen que pasa un ángel, que creo que si pasase no se atrevería a romper el momento. Lucy se acercó a ella de forma lenta, como si fuese a besarla. Eva se puso a temblar y apartó la mirada, simplemente no podía soportarlo, demasiado cerca, demasiado bonito...

- Ehhh. Tienes frío...?- Dijo dibujando una pequeña sonrisa.- Sólo se te ocurre a ti salir a estas horas con una simple camiseta, ven acércate...

- Es que... no, la verdad... no tengo frío... esto...- Venga....el contacto que buscas, qué tiene de malo? Pues que ella no sabe lo que tu sientes, es eso aprovechar la situación? Ya me da todo igual...

- No muerdo... aun... Es broma!- Respondió ante la cara de sorpresa y la forma de levantar la ceja de Eva...- Ven... que la verdad es que yo también me estoy quedando helada...

Se sentó entre sus piernas mientras era agarrada por detrás por Lucy. Qué haces? Genial idea si lo que querías era que no se enterase de lo que sientes. Cuánto aguantarás?. (Pensaba Eva). Sintió que su boca estaba justo al lado de su oído y que tarareaba o empezaba a cantar algo. Por Dios... Qué hace mi morena ahora? No puede ser... Es la de vivo por ella?... Morfeo, si esto es un sueño, no seas tan cruel como para hacerme despertar...

- Vivo por ella y nadie más puede vivir dentro de mi...- Tarareaba muy lentamente junto a su oído.- si ella me da la vida, la vivo si está junto a mi... - Repetía mientras la acurrucaba entre sus brazos y la acunaba con la perfecta balada.

- Quién es... "ella"? Supongo... que en tu caso... no se... refiere a la música...- Se atrevió a preguntar, aún con los ojos cerrados y dejándose llevar, Eva.

- La verdad...- Siguió susurrando-... no, no es la música.

*****

- EVA!!!!- Gritaba desesperadamente Samy.- Maldita sea!!! Eva!!

Se levantó a toda prisa y cerró el gas y abrió las ventanas. La cogió en sus brazos y la llevó hasta su habitación, donde el efecto del escape no se había dignado a llegar, mientras la tumbaba en la cama.

- Eva, mi niña, por favor. Abre los ojos!!- Repetía mientras le acariciaba la cara y empezaba a notar el fluir de sus propias lágrimas.- Eva!!!! Abre los ojos. Mírame!!!! JODER!!! EVA!!!! Despierta... no me dejes...- Susurró sus últimas palabras sin poder detener sus sollozos y apretándose en lo que sería su último abrazo.

- Eva, por favor... mírame... dame una explicación. Lo tuyo con Lucy va bien. Qué te ha hecho? Tiene ella la culpa? Por estas... que se arrepiente de haber pisado la tierra... como sea su culpa... Eva... mírame, mírame... aunque sea la vez definitiva... mírame... sabes que me gusta mirar a los ojos de las personas con quien hablo.- Dijo buscando el pésimo humor que la acompañaba, mientras intentaba entre suspiros que la rubia despertase...- MÍRAME!!!!- Gritó con desesperación.

Susurran a mi lado. Llorando? Qué pasa?. Me pide que la mire, una última vez? Estoy aturdida, mis manos están frías y los párpados me pesan. Abro los ojos, lentamente... Quién es? Está borroso, falta la nitidez. Tiene su mirada clavada en la mía, sonríe? No lo sé, solo puedo mirar sus ojos, húmedos y fieros al mismo tiempo, un ángel? He abandonado el mundo y esta es mi recompensa? No, no es un ángel, su mirada se confunde con algo menos ingenuo e inocente... Parpadeo para poder enfocar mejor, despacio y volteando mis ojos. Cierra los suyos y suspira con, alivio? No entiendo... vuelve a abrirlos y sí, de nuevo clava sus pupilas en las mías, me asusta... solo hay dos personas que consiguen eso. El acero de los ojos de Lucy y el fuego, cual tigre, en la mirada de Samy (que siempre he envidiado). Samy? Era ella...

- Pequeña...- Me dijo mientras me abrazaba.- Por qué? Vales, más que esto...

Empecé a llorar, mi llanto no tenía consuelo. Me aparte de ella, no quería que me viese así. No puedo explicárselo, estoy demasiado cansada. Le ruego que por favor me deje dormir, sonríe comprensiva...

- Samy??? Sigues ahí...- Susurro malamente.

- Sí... no lo dudes.

- Lee mi diario... por favor... ahí tienes lo que me ha llevado... a esto... yo... sólo quiero olvidarlo... Por favor quédate a mi lado... gracias... te quiero.- Murmuro en un último momento, antes de quedarme dormida.


Continuará... espero que pronto. Besos a todos. ^-^.

Saludos de Valky.

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-En el segundo acto el protagonista se lanza al precipicio por ELLA... Cres que existe ese tipo de amor?
-Es lo que todos soñamos, que alguien encuentre en el fondo de nuestra alma una razón para morir.
(When fates Collide, 6 temporada, donde el amor supera el tiempo...).


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