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BAGDAD
Autora: Bastet
Quinta parte
Después de que las chicas saludasen a la anfitriona de la casa y haber comido
opíparamente bien, Raquel insistía en que Cristina finalizase la historia de Bagdad,
después de hacerse mucho de rogar, bastó un -"me encantaría escuchar el final" por
parte de Laura para que un poco más y tuviesen que fregar el suelo con el mocho.
Cristina antes de acabar con el cuento quería dejar unas cuantas cosas claras sobre el
mismo.
-"Vale, atentas, notas de la autora: primero... en la segunda parte cuando Aycha
recuerda como vio a la princesa se supone que han pasado semanas, incluso un mes.
Segundo... por Rashir lo que sintió realmente fue aprecio porque siempre lo ha querido
como amigo, lo que pasa es que... ya sabéis... nunca había salido con nadie y claro...
estaba confundida sobre sus nuevas emociones y sentimientos ya que le empezaban a
atraer mucho más las mujeres... bueno la verdad desde sus tiernos 16 que se lo planteó
le gustaban las féminas más que a un tonto un lápiz."
-"Jajajaja" se rieron las chicas, sobre todo Lucía cosa misteriosa para Cris que aun no
sabia como es que le entraban unas agujetas tremendas a su amiga si tampoco creía haber
contado algo tan gracioso.
-"Bien", continuó -"tercero... aunque digo que Aycha se ilusionó por tener a alguien al
lado y Dya luego va y la convierte en hetero en la historieta... he mentido vilmente...
Dya fue...", por si acaso Cris se empezaba a quedar muda Raquel contestó.
-"Su primer amor". Cristina sonrió, asintió con la cabeza y se volvió paranoica al
creer ver agachar sutilmente a Laura la cabeza "ya estás viendo visiones de celos
Cris, ¿qué te has tomado?", se decía a si misma.
-"Ehh... ¡ah!, si... cuarto... la princesa se pasó varias semanas indagando al gremio de
artesanos por la compra-venta de enseres de valor, ya que estos eran los objetos que en
su mayoría había robado Aycha. Cuando encontró a Rashir éste intentó por todos los
medios proteger a su amiga, incluso auto inculparse, pero se le notaba demasiado que
mentía. La princesa para que no se preocupase le insistió mucho en que sólo le haría una
visita de cortesía, realmente le dijo que si lo que en realidad hubiese querido
apresarla la hubiera buscado y probablemente encontrado a ella más rápidamente que a él
y eso Rashir sabía que era cierto".
-"Y por último", dijo Cristina -"y como nota literaria hay una alusión a la obra de
teatro "Las amargas lágrimas de Petra Von Kant". Dicho esto, ahora si, acabemos la
historia".
*****
El paso del tiempo es algo muy relativo, sobre todo si estás al lado de la persona amada,
los segundos corren, los minutos galopan y las horas vuelan, y eso era lo que le pasaba
a Aycha, ya llevaba un par de meses revisando habitaciones, pasadizos y torres cupuladas
y no acababa de entender muy bien que hacía ella allí si la seguridad del palacio de la
princesa era perfecta. Aycha pensó que ellas dos, aun proviniendo de mundos tan
diferentes, habían congeniado prácticamente hasta el punto de saber la una la vida de la
otra sin casi la necesidad de entrar en detalles, así que ya era hora de que la
princesa le contase realmente lo que le preocupaba. Como todas las noches cenaban en el
salón, después salían a la terraza y se producían una serie de suspiros y miradas por
definir, aunque a esas alturas estaba claro que se gustaban e incluso para el servicio
prácticamente eran pareja dada la forma en que se trataban.
Al salir a la terraza y después de estar un rato ensimismadas mirando el panorama
celeste, Aycha decidió declararse y preguntarle, o preguntar que temía y declararse, aun
no había pensado muy bien por donde empezar.
-"¿En que piensas?", se decidió a preguntar Aycha, la princesa suspiró, hizo una leve
sonrisa y dirigió su mirada de las estrellas a la panorámica que le ofrecía la ciudad de
Bagdad. En vista de esto, Aycha, que era terca como una mula, se acercó más a Kashmir y
la miró en espera o de una respuesta o de preguntarle algo similar.
La princesa se giró, fijó su azul mar en el verde esmeralda, no se movía, no hablaba,
parecía tal cual una estatua de sal. Aycha creo que aun está pensando de donde se sacó
la valentía de acercarse a la princesa, cogerle las manos y llevarlas a su cintura,
mientras ella le apartaba un mechón azabache y le decía algo tan obvio, simple como
temerario...
-"... te quiero"... y después silencio, miradas, sonrojos, sonrisas, suspiros, todo al
mismo tiempo. La princesa ahí si que por fin reaccionó, era para matarla si no lo hacía,
y abrazó más a Aycha mientras le daba un intenso beso en la frente como muestra de una
profunda admiración, mezclado con un tembleque intenso y un amor infinito, mientras
suspiraba unas nueve veces más.
-"Lo siento", dijo Kashmir mientras volvía a suspirar y se dignaba por fin a mirarla
Aycha sonrió y preguntó -"¿por qué?"
-"Porque parezco una colegiala quinceañera" contestó la princesa
-"Jajaja" se rió Aycha y se acercó a besar la nariz de la ya por fin "su" princesa,
mientras ésta la arrugaba, -"jajaja" se volvió a reír y le dijo -"eres un encanto", a
lo que Kashmir se sonrojó y a Aycha le volvía a dar la risa mezcla de nervios,
felicidad y ver lo apurada que estaba Kashmir.
Después de dedicarse mil y una carantoñas, como las noches de aquel cuento, ya si que
se pusieron un poco más serias para acabar de aclarar varios aspectos.
-"Soy la princesa, comenzó Kashmir -"has visto en estos dos meses lo que eso conlleva,
ya no es como antes que estaba bajo la tutela de mi padre, ahora soy yo la responsable
de cualquier suceso... vas a estar conmigo y a partir de ahora quizá... me duele hasta
pensar que pueden decir que eres una "mala influencia"... no sé lo que nos puede venir
encima y por último", continuó la princesa -"tengo que decirte que la razón de que estés
aquí, a parte de que me gustaste nada más verte", dijo dándole otro beso en la frente y
volviendo a suspirar -"es que la muerte va a venir a por mi".
Aycha se sorprendió, suspiró pausadamente y dijo -"vale... déjame asimilar..", suspiró
de nuevo y comenzó -"cariño... el pueblo te quiere y respeta tus decisiones ya que hasta
ahora has sabido llevar muy bien los asuntos políticos, sociales y económicos... si
hubiésemos pasado hambre yo habría sido la primera en presentarme a aporrear la puerta
hasta tirarla abajo... sólo eso es motivo suficiente como para estar orgullosa..."
Kashmir se sonrojó, sonrió y emocionó con eso -"... gracias... por cierto me gusta como
ha sonado ese "cariño"..."
Aycha esbozó una magnífica sonrisa mientras decía -"simplemente fue lo primero que se
le ocurrió"
-"Pues espero que se te ocurran cosas de esas más a menudo...", contestó Kashmir en un
tono algo sexy.
Intentando que se le pasase el rojo tomate de sus mofletes Aycha continuó -"segunda,
creo que estoy tan asustada como tú, quizás no sepa que pensar en estos momentos con
respecto a otras cosas pero se lo que siento por ti, te quiero, estoy contigo, no, mejor
dicho, estamos juntas... creo que eso es lo que importa, lo demás lo podemos pensar,
hablar y superar sobre la marcha... no se si esto es muy "fantasioso" de mi parte, pero
lo pienso así", Aycha suspiró al unísono de Kashmir mientras ésta última volvía a
besarla en la frente, -"cariño..", dijo Aycha maliciosamente -"me encanta que me beses
ahí pero... ¿no puedes besarme un pelín más abajo?... creo que ya toca..."
Después de tomar el "postre" Aycha finalizó diciendo -"ejem... y con respecto a que
estoy aquí porque la muerte va a venir a por ti... mmm... me parece que alguien utilizó
muy bien la excusa de la seguridad de palacio...", dijo Aycha para quitarle hierro al
asunto.
-"Lo siento", se volvió a disculpar la princesa -"no se me ocurrió otro modo de pedirte
el favor mientras intentaba ligar contigo", le siguió el juego Kashmir -"jajaja", se rió
Aycha y mientras le hacía una carantoña en el rostro le dijo -"tranquila, podemos
arreglar eso... voy a pedir que me dejen un caballo para retar en duelo a la muerte que
tengo que salvar a mi princesa, le diré a la señora de la guadaña si prefiere un combate
con sable o una partida de ajedrez", acabó bromeando Aycha.
-"Por cierto cuando te dijo que vendría", preguntó Aycha
-"Pues... ejem...", dijo Kashmir haciendo como si nada -"hoy al amanecer"
-"Genial", ironizó Aycha -"me encantan los planes de última hora, así que voy a pedirte
matrimonio antes que nada".
A la hora convenida y tan puntual como siempre apareció, bella y serena la muerte a por
la princesa prometida, creo que aun se pregunta donde estuvo el error si puso tanto
esmero en la tarea decidida, mientras Aycha y Kashmir aun ríen por la equivocación
cometida; ya que, aunque la muerte es inteligente, sus ojos la engañaron, porque las
chicas presentaron un regalo insolente; acordaos del espejo que tenía la muchacha
llamada Aycha, ese fue el fallo de la muerte, desear fervientemente.
*****
-"Fin", pronunció Cristina, "bueno no, esperar...y así es como se recuerda esta historia
insolente de lesbianas atrevidas por mi imaginación incandescente", -"jajaja", rieron
todas, -"eh", dijo Raquel -"pues para ser una versión adulterada, digo edulcorada"
-"jajajaja", volvió a reírse el grupo.
-"No está nada mal Cris", dijo Lucía, -"yo también te quiero Lu", contestó Cristina.
-"eso significa que le ha gustado", matizó Raquel, -"jajajaja", se desternillaban de
nuevo de la risa. -"Ya, por favor, me van a entrar agujetas", dijo Cristina, -"si venga",
miró Raquel el reloj -"además ya se va haciendo hora de irse a dormir", -"¿dormir?"
insinuaba otra cosa Lucía, -"bueno", carraspeó Raquel -"tu sais" preciosa" acabó
diciendo guiñando el ojo -"¿os quedáis? preguntó.
-"Tomaré algo y me iré", dijo Cris, -"si, ahora vamos", contestó Laura, -"siempre estás
comiendo ¿eh?, le dijo Lucía a Cristina -"¿me estás llamando gorda?, enana" le atacó
Cris, -"jajaja", se rieron las dos...
... Ahí fue cuando le di dos besos a Lucía y un abrazo a Raquel, nos dieron las buenas
noches, Raquel a parte me dijo -"pórtate bien "bicho"...", yo, como siempre, le puse
carita de buenaza total; por último, vi como las chicas se iban hacia la habitación
mientras Lucía hacía un fugaz gesto deseándome suerte, y así, por fin, me quedaba a
solas con Laura.
¿Lo primero que hice? Sonreír, creo que me sale sin pensar, ¿después?, suspirar, mis
amigas dicen que un día de estos me van a dar un premio por eso, ¿y por último? mirarla,
como llevo haciendo estos dos meses viviendo aquí.
Recuerdo el día que le pedí dormir con ella, ojo, sólo dormir, sólo con eso ya me moría
del sonrojo, le dije que necesitaba un peluche a tamaño natural, al final lo acabé
siendo yo; desde ese día no hizo falta pedirlo más, yo me acurruco horas enteras, soy
peor que la gata, y suspiro, lloro, pienso, le cuento lo que ha pasado en el día... me
hace reír, siempre.
Ella no sé si por la causa efecto me acaricia el pelo, aunque le digo que me lo va a
ondular más de lo que está no me hace mucho caso, se que sus caricias llegan a mi
espalda, lo noto, pero a mi me vence el sueño; luego no sé si es que yo no me suelo
mover mucho en la cama o es que ella se pasa toda la noche en la misma postura y yo por
comodidad no me muevo... quizás sea más lo segundo que lo primero, no se. Vuelvo a
suspirar.
Sonríe, se le ilumina la cara cuando lo hace, no se en qué estará pensando pero se le
va el santo al cielo, me mira, la miro, llevamos dos meses así, no se si aguantaré
mucho, siempre digo lo mismo y al final yo, o bueno, suponiendo que le gusto "ninguna
de las dos" se decide a dar el primer paso, me da por suspirar a mi también, me
contagia. Venga, a que esperas, ¿cuánto tiempo más hay que perder?, eso se parece a una
canción, vamos, déjate de rollos, dile de ir al "escenario romanticón" del balcón y
dejar las cosas claras de una vez, que ya es hora.
Vamos para allá, al balcón ha dicho que salgamos, pues salimos, hace una noche preciosa,
con una luna llena fabulosa, creo que se me olvidó decir que llevábamos las dos
vaqueros y blusa, es lo más cómodo para estar en el campo, hoy se me olvida mencionar
la ropa, mañana la interior, y pasado apareceré desnuda y acabaremos antes... ¿y si lo
hiciera? Plantada como un pasmarote en la habitación como mi madre me trajo al mundo,
muy fácil imaginarlo, poco probable el hacerlo, sobre todo pensando que me tiene que
ver ella, no se si es porque me vea o porque aparecer así y declararse no es lo más
usual.
Se sonroja sola, cosa que suele hacer a menudo, al final creo que acabaré aprendiendo el
significado de cada uno de sus sonrojos, aunque con ella nunca se sabe, quizá hasta
invente uno nuevo, me gusta cuando lo hace, bueno, eso a estas alturas es obvio que me
gusta, para todo el mundo, pero parece que no para ella. A veces no se si bromea o me
sigue el juego, ayer estábamos posando, haciendo una "sesión de fotos", como si
fuésemos pareja, sonaba el "Hacer por hacer" de Bosé, cuando la canción iba por: "y me
muerde la manzana regalándome el veneno", ella se acercó y me dio a morder un trozo de
la fruta que había pelado antes, luego en: "esta noche que me pierde se resiste a ser
mujer y conquista mis camisas con el talco de su piel" silueteó las curvas de mi
cintura y con: "y me pone entre su espada y mi pared" lo hizo literalmente, faltaron
milímetros para besarnos, después se dio la vuelta, se puso a bailar de espaldas a mi,
creo que es lo más sensual que he visto en mi vida, se giró de nuevo, me guiñó el ojo y
se fue, creo que al baño. Yo era "pasta de boniato" más que persona.
Bueno Cris, basta de imaginar, la tienes delante, ¡¡espabila!! ¡ahora o nunca!, ¡va!,
me giro, intento mirarla a los ojos, cosa que se me hace eternamente complicado, debo
tener complejo de hoja de otoño porque tiemblo igual que ellas.
Ella está sonriendo, tiene una sonrisa permanente y pone la típica carita de "venga,
cuéntamelo, estoy deseando oírlo".
Yo le suelto todo a bocajarro, para no variar cuando me pongo nerviosa.
-"Yo... mmm... bueno... en un principio había pensado irme...", ahora es cuando espero
no ser la única a la que le entre el cague de sentir y decir lo que siente.
Me acabo de tomar el resopón, eso si que no me lo esperaba -"¿por qué?, ¿no estás a
gusto?", es lo primero que se me ocurre preguntar.
-"No... si a gusto estoy", suspiró, -"yo... estoy muy gusto contigo... estos meses
viviendo aquí han sido simplemente...", ¿donde están los sinónimos cuando los necesitas?...
-"... fantásticos...", suspiró, -"yo...", está visto que me ha dado por el pronombre
personal, -"... me lo paso muy bien contigo", sonrío nerviosa, genial, un día de estos
sonreiré hasta en un funeral, vamos, ¡¡¡díselo de una puñetera vez!!!, ¡¡¡arranca por
dios!!!, no eres Carlos Sainz, -"cada día que pasa me gustas más" y ahora me fijo en el
suelo del balcón, debe ser de lo bonito que es, vuelve a mirarla so cobarde.
Haciendo poco uso de mis manos temblorosas me acerqué a cojerla de la cintura, por si
se escapaba o algo así, la estás mirando directamente, no pienses y suelta lo que
tengas que decirle, -"me he enamorado de ti", y ahora aguanta el tipo, traga, intenta no
emocionarte, venga -"...", tú puedes Cristina, -"... te quiero", lo de la emoción aún
estoy en proceso porque le estoy dedicando una medio "sonrisa besugo" de primera.
Reacciona, uno dos, ¡¡Laura narices!!, -"...", brillante, cuando quieres eres brillante,
suspira vale, te puedes haber quedado muda Laura, pero veo que a manca no has llegado
ya que "instintivamente", como quien no quiere la cosa, también la has cojido a ella de
la cintura, ahora sonríe, eso es y di algo coherente chica, que aquí la de los sonrojos
era ella, no tú, -"vaya... y la que se iba a declarar iba a ser yo..."
Creo que debería hacer el anuncio de "tomate Solís" de lo roja que estoy y encima se
ríe, me voy a quejar.
-"Hey..."
-"Jajaja, ¿que?..."
-"No te rías..."
-"Jaja, perdona, es que son los nervios, además de que estás encantadora cuando te
sonrojas."
-"Para qué has dicho nada... ah y... ya que te ibas a declarar hazlo."
-"¿Dónde está la chica que cuando se emociona se queda muda?"
-"Son los nervios..."
-"Ya lo he notado, está bien, tenía una cosa preparada."
-"Te he dicho ya que tienes una sonrisa preciosa."
-"No menos que la tuya... "princesa"..."
... Ahora es el turno del anuncio de "tomate Orlando"... sacó de su bolsillo derecho un
papel, lo desplegó, como despierta una flor, y leyó lo más hermoso que he escuchado en
mi vida...
"Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo:
El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos".
Muda, emocionada, sin saber que hacer o que decir, cualquier cosa parecía poco después
de eso, me limité a dedicarla la más boba de mis sonrisas mientras hacía un vano
esfuerzo por pronunciar palabra, suspiré y me acerqué, no sólo agradecerle el gesto, si
no el estar conmigo, el quererme, el tenerla, el sentirme la mujer más afortunada de la
faz de la tierra... me acerqué a besarla, con la timidez, la ternura, sencillez y calidez
de un primer beso, un simple, puro e intenso roce, seguido de una sonrojada sonrisa con
la manía de agachar la cabeza y llevarla hasta su pecho.
Estaba como tantas noches, acurrucada en su regazo, escuchando su corazón, que no latía,
galopaba.
-"Vaya, creía que era la única a la que le iba a dar un infarto esta noche."
-"Jajaja."
-"Si estoy aquí cuando te ríes parece que acerque mi oído a un manantial, eres...
desbordante."
-"No se si asustarme de la cantidad de definiciones que puedes decir de una persona en
un minuto."
Me sonrojé... -"me sale así..."
-"Es una de las cosas que me gustan de ti, tu espontaneidad."
-"... gracias", pronuncié finalmente, la miré y dije -"por todo."
Me besó en la nariz, yo la arrugué mientras sonreía.
-"A ti por entrar en mi vida" contestó.
Me volví a sonrojar -"eso quizás se lo debamos las dos a Raquel por presentarnos, ¿te
puedo preguntar algo?
-"¿A parte de que he notado sutilmente que de físico soy parecidísima a Kashmir y que
tú en vez de rubia con el pelo liso, tienes una melena morena y ondulada?
-"Jajaja."
-"Claro, adelante."
-"Cuando estaba con las aclaraciones del cuento... cuando Raquel ha dicho que fue mi
primer amor..."
-"¿Si me he puesto celosa? Si."
Sonreí, le hice una carantoña en la mejilla y dije -"estuvo en el momento apropiado para
sacarme de ahí, además somos mejores amigas que pareja."
-"Que alivio", sonrió, esperó a que continuase, pero en vista de que no soltaba prenda
preguntó -"¿y...?
-"¿Y? ¿Qué? Dije con cara de no entender nada.
-"Que te conozco Cris... sé que hay algo más que quieres decir pero no te atreves.
Pillada, ya debo ser transparente para ella, tanto que sabe lo que me cuesta comenzar
coherentemente una frase.
-"¿Sobre que es?", preguntó.
-"Nosotras... mi... tú..."
-"Hau gran jefe", dijo -"bromeaba."
Sonreí -"lo se... ya sabes como me emociono con estas cosas."
-"Qué 'cosas'...", me intentaba sonsacar.
-"Cosas personales."
Me besó en la frente y dijo -"tómate tu tiempo."
Suspiré... -"... te lo digo de sopetón."
-"De acuerdo", contestó.
Y antes de que me entrasen unas tremendas ganas de llorar logré decir -"no puedo hacer
la "burra" de ponerme sobre ti a horcajadas por mucho que quiera... puedo cinco minutos
a lo sumo... no más... y eso me duele, no sólo lo físico, si no también lo sentimental
o personal... no se si tanto por mi de no poder ponerme así o por ti que ves que no
puedo... me siento ya como si te estuviese... decepcionando... algo así."
Me abrazó mientras yo imitaba a María Magdalena -"shhh, venga cariño, no llores por
favor... no vuelvas a pensar eso en tu vida, ¿me oyes?", como me conoce tan bien acabó
con -"bueno, al menos no en los próximos cinco minutos."
Yo mezclaba el llanto con la risa y se puso seria mientras yo acababa de hipar y
sollozar.
-"Cristina, estoy orgullosa de ti, no sabes cuanto admiro tu esfuerzo mi vida. Por eso
puedo llegar a entender lo que significa tener a Raquel en tu vida..."
-"Nuestras", maticé.
-"Si", sonrió.
-"Además hemos dormido juntas casi desde un principio, me lo comentaste en su día y he
visto como te puedes mover... sabes que no tengo ningún problema con respecto a eso",
acabó pinchando Laura.
-"¿Es que antes o al principio te suponía algún problema? Porque ese problema va conmigo
a todas partes y para el resto de mi vida, ya tengo bastante algunas mañanas sintiéndome
a veces como un estorbo, a parte de impotente en vista de mi poca o dolorosa movilidad
matinal con que me vengas con esto" dije realmente molesta.
-"¿Por qué sonríes?, no me hace gracia."
-"Quería ver tu reacción", contestó.
-"Eres imbécil", solté e hice ademán de marcharme pero nada más darme media vuelta Laura
me abrazó por detrás.
Empecé de nuevo a llorar y como pude, en medio de ese mar de lágrimas, dije -"hemos
estado conviviendo estos dos meses, hemos estado compartiendo todo incluido esto y que
hayas dicho eso me duele."
"Lo siento en el alma... siempre he procurado tener cuidado y paciencia en ese aspecto,
pero quería también probarme a mi misma, porque sé que lo que te preocupa al respecto
es que una cosa es tener que aguantarlo tú toda la vida y otra que pueda yo."
-"Perdona... es que hay días que no lo soporto ni yo y no me gusta estar así, ni pagarlo
contigo."
-"Lo sé, a veces ya hemos tenido días así y lo hemos superado ¿no?"
Emití un gutural -"si".
-"Pues entonces ahora más y no se te ocurra plantearte como es que te quiero tanto
después de esto porque yo tampoco soy perfecta."
Esbocé una sonrisa -"me gustas así, con todos tus defectos y todas tus virtudes."
Me besó en la mejilla -"¿Ves?"
Me sonrojé, sonreí y suspiré -"... gracias... siempre me haces sonreír... lo siento."
"Yo también."
"Te quiero."
"Yo más."
Recosté mi espalda y ladeé mi cabeza, contemplando la noche, sonreí.
-¿En qué piensas?, dijo.
-"Que es nuestra primera noche, iba a decir juntas, aunque desde la primera la hemos
pasado aquí... quería decir en pareja... la próxima vez que me enrolle tanto me avisas...",
sonreí y me sonrojé.
-"Jajaja", se rió -"me gustan tus "rollos"... cariño".
Le dediqué la mejor de mis sonrisas y nos quedamos un buen rato en silencio hasta que
Laura empezó a besarme por el cuello.
-"Me haces cosquillas", dije, me giré y coloqué las manos en su cintura como quien
sostiene algodón, la miré, puse cara de querer algo y emití una especie de ronroneo.
-"Mmmm".
-"Jajaja", se rió, -"eso sonó sexy... nunca dejes de sonreír ni de sonrojarte."
Yo lo hice más aún; después, desde donde había dejado mis manos, empecé a acariciarle
con mis pulgares, suspiré, decidí dejarme llevar a juguetear con los botones de su
camisa, me mordí el labio, no se si inconscientemente, ella se rió, me acerqué más,
suspiró, empecé a decir -"que tal si..." la besé despacio, tentativa, la miré, deslicé
el dorso de mis dedos por su mejilla, me acerqué de nuevo, fui besando la preciosidad de
su rostro pausadamente hasta susurrarle al oído y proponerle...
"Tú sin más porqué
Tú que bésame
Tú me tienes de furriel
De un roto de tu piel
Tú como la cal
Que húmeda es mortal
Tú blanqueas mi razón
Calando hasta el colchón
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú montada en mi
Yo montura hostil
Tu me abrazas con los pies
Y yo lamo el arnés
Tú y sin ti yo no
Tú y sin ti ya no
Tú me has hecho dimitir
Y hoy yo se dice así:
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú, tú
Tú, tú, tú".
Fin
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Posdata: parte de esta historia la imaginó mi alocada mente allá por tiempos adolescentes,
por escrito comenzó a plasmarse hacia octubre del 2003 y ha sido terminada en marzo del
2005... en espera que un día se hagan realidad mis sueños.
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