La princesa tan sólo sonrío y dijo -"¿podría ayudarme a escoger un presente?".
"¡Alabada Isis! Esto no está pasando", se decía Aycha a sí misma, "analicemos la
situación fríamente, acaba de entrar Kashmir en tu tienda, te está hablando, te ha
disculpado de tu ignorancia al no reconocerla con una sonrisa preciosa y ahora quiere
que le ayudes a encontrar un regalo, creo que me esta entrando un sudor frío y una
taquicardia que no es normal a mi edad, así que cálmate, vuelve a pedirle disculpas, y
atiéndela como la diosa que parece, no mejor dicho, como la diosa que es."
Después de respirar profundamente para serenarse, volvió a hacer una leve inclinación
de cabeza y manteniendo la mirada baja para no encontrarse con la profundidad del azul
de sus ojos dijo:
-"Vuelva a disculparme princesa, no tengo el honor de tener una visita como vos todo
los días en mi tienda" e hizo una pausa para poder continuar -"Compréndalo mi señora,
de verdad que no ha sido mi intención ofenderla con mi torpeza".
Anonadada, Kashmir estaba anonadada por esas palabras, había escuchado plegarias y
súplicas de guerreros, amantes, reyes y siervos, pero las palabras de esta chica eran
de verdadera disculpa, más aún, le recorrió un escalofrío cuando la había llamado "mi
señora", el sonido de su voz era poesía para la pobre Kashmir que intentaba soportar el
juego de seducción que había comenzado sin intentar lanzarse a esos rosados y perfectos
labios que tenía la necesidad de besar.
"¡Por Annubis Kashmir!", pensaba, "contrólate quieres, y sigue con lo que tenías
planeado, al menos hasta que te conteste algo que te dé pie a besarla, ¿a besarla? ¿ya
estás pensando en besarla? sabes que si la reacción suya no es la que te esperas
siempre te puedes disculpar, ¡Hay madre!" se dijo, "yo, la princesa, ¡Pensando en
disculparme!, por Apis que debo estar muy enamorada de esta chiquita", se autodeclaraba
Kashmir, "en tan sólo los escasos minutos que pude contemplarla esa noche en palacio,
desde ese instante la amo, incluso me da esa sensación de haberla conocido en alguna
vida pasada, bueno sea lo que sea, ya estás aquí en su tienda para comprobar si ese
atisbo de amor que viste en sus ojos esa noche fueron imaginaciones tuyas. Primero
sigue con lo que tenías pensado proponerle y luego ya verás si puede suceder algo entre
las dos, o no.
Además suerte que la observé el tiempo suficiente para darle una descripción lo bastante
detallada a Rashir, que casualidad que por lo que yo le comentaba él tuviese una amiga
con la mismas cualidades físicas, y que tuviese unas espadas con un "misterioso" símbolo
en ellas, ya sabía él perfectamente que el "símbolo" en las espadas era el emblema de
palacio, pero claro, quería proteger a su amiga a toda costa, hasta que yo le prometí
que sólo le haría una visita de "cortesía" para hablar con ella, ¿fue todo casualidad,
caprichos del azar? Da igual, lo importante, es que la he encontrado y aquí estoy para
ver como se desenvuelve y ya veremos lo que nos depara el destino" se decía a si misma
Kashmir.
Así que la princesa con toda la tranquilidad que podía contestó:
- "Estoy gratamente sorprendida por sus disculpas señorita, pero no la puedo perdonar
del todo" le mentía vilmente para seguir con su plan y ver la reacción al soltarle la
noticia que iba a darle de un momento a otro - "pero como usted se habrá imaginado no
puedo perdonar la fechoría de la pasada noche en palacio, no hasta que me ayude a elegir
el regalo que voy buscando y entonces dependiendo de su actitud y complacencia hacia mi
persona la perdonaré, o no"" le dijo remarcando esas dos últimas palabras.
- "¡Oh!" se impresionó Aycha al escuchar estas palabras y abrió los ojos como platos,
la princesa la iba a perdonar si la ayudaba a elegir un regalo, estaba que no cabía de
felicidad en esos instantes, así que se apresuró a darle las gracias por perdonarle la
vida y se dispuso a atenderla, sacando lo mejor que tenía en la tienda.
- "Muchísimas gracias alteza por la oportunidad que me está dando, no se arrepentirá, y
tenga por seguro que no se volverá a repetir" decía Aycha, volviendo a inclinar la
cabeza. - "Y ahora si me permite, dígame lo que desea de esta tienda y su humilde
servidora".
Kashmir estaba visiblemente emocionada por los halagos que estaba recibiendo, ella, que
había sido una princesa egoísta, vanidosa y caprichosa, que nada de lo que hacía su
padre, el sultán Kiril, le había interesado lo más mínimo, hasta que este falleció y
ella tuvo que ocuparse de todos los asuntos políticos que podía sufrir su querida
Bagdad, ella que se había codeado con gente de la alta alcurnia, ella que tantas
batallas había ganado contra Damasco, ella que se había protegido de todo el dolor y el
sufrimiento que podía contemplar detrás de las murallas ya no sólo del palacio, sino
también de su corazón. Nadie en sus veinticinco primaveras, le había hecho sentirse tan
fuerte y sensible, desprotegida y arropada al mismo tiempo, con la sencillez de las
palabras y la calidez de una mirada, como la persona que tenía en esos momentos
enfrente suya y que le iba a dar la valentía de declararse y si ella se lo permitía, de
estar abrazada a ella toda la eternidad.
Así que decidida a mostrar sus sentimientos y con un tono de voz, quizá más grave de lo
que pretendía, le dijo:
- "Veamos que puedes ofrecerme".
Aycha ya no cabía en sí de las emociones tan enfrentadas que le hacía sentir esta mujer,
con el sólo sonido de su voz le provocaba, sentía la necesidad de correr, gritar y
saltar, sobre todo de correr, para decirle a todo el mundo que la amaba desde la
primera vez que la vio en palacio, y que se sentía la mujer más feliz del planeta, sólo
con tenerla a su lado en esos momentos. Además la princesa había dicho esa última frase
de la manera más sensual que Aycha había oído en la vida, así que decidió seguirle el
juego. Poco a poco levantando la vista, como pidiéndole permiso a la princesa, fue
subiendo su mirada, para contemplar con todo detalle, le deslumbrante belleza que
desprendía, con un precioso vestido largo y ceñido de lino blanco, con algunas
incrustaciones de piedras semipreciosas, que remarcaba el color de la exuberante melena
azabache. Cuando por fin elevó la vista a sus preciosos ojos azules, Aycha no pudo más
que sonreír ante ese efecto tan turbador que provocaba el brillo de sus ojos y ese
toque sugerente que le daba su ceja enarcada y aclarando su voz le contestó:
- "Veamos que es lo que desea la princesa" le lanzó una mirada calida y continuó con un
tono de voz formal, como si estuviese haciendo negocios con ella, - "mire alteza, aquí
tiene algunas joyas y colgantes, aunque si me permite decirle, creo que la princesa
tiene alhajas más que de sobra" se permitió el lujo de bromearla ya que, lógicamente
sabía que ella había visto sus pertenencias, la princesa ante ese comentario, no pudo
disimular una carcajada, y le contestó:
- "Si, tienes razón, veo que lo has comprobado muy bien".
Aycha, al ver que Kashmir no se molestaba, sino que incluso se reía y le guiñaba un
ojo pensó "¡Sagrada Nut! tiene la risa más hermosa que he oído en mi vida, y ¿me acaba
de guiñar un ojo? ¡Oh! por favor, que no sean imaginaciones mías y sienta lo mismo que
yo, si es así te estaré eternamente agradecida si me concedes el honor de ser la
persona que le haga reír así de esa manera, ya que con sólo escuchar el sonido de su
voz, yo ya soy la mujer más feliz de esta tierra", le suplicaba a la diosa, entonces
sólo sonrió y le dijo:
-"Gracias por no tenerme rencor princesa, estaría muy complacida si hiciese el honor de
coger estas vasijas de cristal de Bohemia, es un regalo para vos".
Y entonces la princesa, escuchando esa última frase, no se lo pensó dos veces, y con el
tono de voz más sensual, y mirándola fijamente a los ojos, le dijo:
- "No estoy interesada en eso precisamente".
Aycha abría los ojos como platos, al oír esta respuesta e intentando asimilar las
intenciones que llevaba la princesa, "¿acaso está interesada por mi?" pensaba Aycha,
"no te hagas ilusiones Aycha, como va a estar interesada en ti la princesa, si te acaba
de "conocer", quitando cuando te vio en palacio, que eso no cuenta, respira
profundamente, eso es y atiéndela, ¡Vamos!" - y tragó para que al hablar no le saliese
un hilillo de voz, cosa que tampoco logró mucho.
- "Y que es lo que le podría interesar a la princesa, ¿me permite una sugerencia
alteza?" le dijo Aycha bajando la mirada de nuevo, la princesa sólo movió levemente la
suya para indicarle que continuase con lo que iba a decirle.
- "Discúlpeme de nuevo", le dijo Aycha, - "pero no creo que las alhajas que pueda
encontrar en esta humilde tienda se pueda comparar con su belleza... con la belleza de
sus partencias..." y se quedó ruborizada y sin saber cómo continuar ¿con su belleza?",
pensaba, "Aycha por Bastis, ¡Que te estás insinuando! y lo has conseguido arreglar un
poco y te autoinculpas del robo, ¡Otra vez! no se que hubiese sido peor, dejar la frase
declarando prácticamente tu amor, o repitiéndole que ya has visto sus aposentos más de
un par de veces, que ya te ha perdonado por eso, no insistas, que al final se
arrepentirá de haberte disculpado, ¡Aish! es que estás de un bobo subido ¿eh Aychita?,
que se te cae la baba por la princesita, venga ponte el pechito, no te digo... ¡Qué
espabiles!" se decía Aycha, y es que cuando le daba por conversar consigo misma no
había quien la parara, bueno cuando le daba por hablar, en general, por que esta chica
hablaba por los codos y era su gracia al discurrir lo que hacía que tuviese tanta
afluencia de público en la tienda.
"¡Vaya!" pensaba la princesa, "así que piensa que soy hermosa" y sonrió sin darse
cuenta "y debe de haber entrado más de una vez a "revisar" los aposentos por que ya van
dos ocasiones en que se ha disculpado de los robos y eso que ya la había perdonado,
jajaja, pobrecilla deben ser los nervios de tenerme aquí en su tienda, y está monísima
ruborizada... huy! Kashmir, no empecemos, ahora es la oportunidad perfecta para decirle
lo que tenías pensado, deja por un momento de pensar en lo guapa que es y dile algo
amable por tu parte para que no se asuste, y acaba de explicarle tu propuesta" se decía
la princesa, que también era dada a tener conversaciones consigo misma.
- "No se preocupe señorita..." la princesa lo dejaba en el aire por no quería que Aycha
descubriese que Rashir también le había dicho su nombre - "Aycha" le contestaba ésta.
- "Bien entonces te tutearé si me permites" "¿si me permites? Kashmir por Isis, que
eres la princesa, que te puedes permitir el lujo de llamarla como te plazca y sin
pedirle permiso, aish el amor lo que hace" pensaba Kashmir divertida por la última
ocurrencia.
-"En realidad tienes razón" decía "¿tienes razón?" pensaba, "¡Ah! ¡Qué más da!" y
continuaba la princesa -"ya tengo alhajas de sobra".
Aycha sonrío al ver que Kashmir le perdonaba otra vez sus imprudencias y que le hablaba
con toda confianza.
- "Yo venía a proponerte un trabajo" le decía Kashmir - "trabaja para mí" le dijo
remarcando esa última palabra.
"¡Hay madre!, ¡Hay madre! me va a dar un infarto, ¿no estoy soñando verdad?" pensaba,
"no, tranquila Aycha por Atón, no hagas un numerito y te desmayes o algo por el estilo,
te está pidiendo que trabajes para ella, ¡Para ella! jajaja, aish ¡Qué felicidad, qué
gozo!, vamos, vamos, cálmate, no te hagas ilusiones antes de tiempo, que tú siempre te
adelantas a los acontecimientos y siempre te llevas disgustos, como te pasó con tu
amiga Dya, así que agradéceselo mil veces si hace falta y ¡Oye! pregúntale en que va a
consistir ese trabajo ya de paso"
Así que arrodillándose a sus pies le dijo:
- "No sé cómo agradecer la comprensión y la confianza que deposita en mi princesa,
después de lo que hice, no me lo merezco, sólo le puedo dar las gracias otra vez y
decirle que será un honor y un placer trabajar para vos alteza".
Kashmir, visiblemente emocionada por sus palabras y haciendo caso omiso de lo que le
dictaba la razón y siguiendo a su corazón, levantó su mano derecha, hacia el rostro de
Aycha, la mano de la princesa se posaba dulcemente en su rostro cogiéndola de la
barbilla, obligándola así a mirarla a los ojos y levantándola sutilmente hasta elevarla
hasta la altura de su pecho, donde Kashmir se aproximaba peligrosamente a los hermosos
labios sonrosados de Aycha y a escasos centímetros le dijo:
- "El placer será mío, por que en lo que quiero que trabajes requiere atención...
personal".
Aycha no podía moverse, ni articular palabra alguna, teniendo tan cerca el aroma
intoxicante de Kashmir y su hermosa boca, que tanto deseaba besar y así se quedó
mientras la princesa se alejaba pausadamente de ella, acariciando levemente su rostro,
ya que tampoco soportaba esa situación y necesitaba meter un poco de aire a sus
pulmones, que momentáneamente se habían llenado del perfume de Aycha.
- "Lo que tendrías que hacer sería asegurarte de la seguridad en las instalaciones de
palacio, en vista que tú has podido colarte varias veces sin problema" continuaba la
princesa.
Aycha estaba intentando asimilar la nueva situación, la princesa había vuelto
a escasos metros de ella y actuaba como si nada hubiese estado a punto de suceder, y no
le importase lo más mínimo, dejando a Aycha bastante conmocionada todavía y con el
pensamiento de que esta mujer parecía en un momento que le interesaba ella y al
siguiente seguía con lo que había venido a decirle como si tal cosa. Estaba bastante
perpleja ante el comportamiento de Kashmir, pero lo achacó en que estaba jugando a la
seducción con ella para ponerla a prueba, ya que en realidad la princesa no sería tan
estúpida como para mezclar los negocios con el placer, así que sin pensárselo dos veces
le dijo:
- "Estaré encantada de ponerme a su servicio alteza".
- "Entonces recoge tus pertenencias que te vienes a palacio" le dijo la princesa y
desapareció Aycha tras el mostrador para volver al lado de Kashmir a los cinco minutos,
ya que tampoco es que ella tuviese un gran vestuario, recogió un par de vestidos y otro
conjunto de falda y top y se dispuso a seguir a la princesa hasta el palacio.
Continuará...