Disclaimer: Los personajes que aparecen en esta historia están basados en los caracteres de Xena Warrior Princes. No pretendo infringir ninguna ley escribiendo esta pequeña historia, solo espero que os guste.
Correo: Raquel_López18@hotmail.com
Avisos: En esta historia se narran sentimientos de amor entre dos chicas, quien no esté de acuerdo con esta clase de tramas que no las lea, él/ella se lo pierde. Por cierto, me gustaría mucho que me dijerais que os parece, puesto que es mi primer fan- Fic. Es por escribir alguno mas o no. Gracias a tod@s.


Aida

Por: Una chica de Amphípolis

Sexta parte

Aida por su parte tampoco sabia que hacer, cuando Raquel se marchó dos años atrás se prometió a sí misma que la próxima vez que volviera a verla no la dejaría escapar nuevamente, aunque... ahora todo era diferente porque también en muchas ocasiones barajó la posibilidad de que cuando volviera a verla tuviera pareja pero nunca imaginó que fuera a ser su hermana...

Raquel mientras Mónica y su hermana charlaban y esperaban a que llegaran sus padres no paraba de darle vueltas a la cabeza, no conseguía entender porque tenia tan mala suerte: "No puede ser, no puede ser... es imposible que esto me este pasando a mí..." pensaba, cuando de pronto le sonó el movil.

- ¿Sí?
- ¿Raquel?
- Si, soy yo.
- ¿Dónde estas?
- En mi piso, donde vivía yo antes de marcharme.
- Bien pues vente para aquí que ya llegaron mis padres y quieren conocerte.
- Cariño, no creo que sea buena idea...
- ¿Cómo que no? ¿Hemos venido para eso, no?
- Si, pero es que...
- No, ni es que ni nada te estamos esperando, no tardes- Y colgó sin más.

Entonces Raquel decidió ir para allá: "Que pase lo que Dios quiera, total esto ya no se puede poner peor."

*****

Y por fin llegó...

Raquel estaba muy nerviosa, puesto que sabía que le iba a tocar vivir una situación muy incómoda (tenía que estar con la persona que amaba y que a la vez era la que más daño le había hecho, o al menos eso creía ella...). Al fin tocó el timbre.

- ¡¡¡Hola mi amor!!- dijo Mónica besándola.
- Hola cariño.
- Pero ven, pasa.- Le dijo cogiendola del brazo y estirando de ella para dentro- vamos.
- Hola- dijo muy tímidamente entrando al salón.
- Mamá, papá, ella es mi pareja, Raquel.
- ¿Tu?- la madre si la reconoció.
- Si, es toda una sorpresa ¿verdad?- dijo Aida, la cual se acercó a darle un beso de bienvenida a Raquel, lo hizo muy suavemente acercándose despacio a su mejilla, estaba jugando a Aida siempre le ha gustado jugar y esta vez el juego se trataba de descubrir si Raquel realmente estaba enamorada de su hermana o la seguía amando a ella.- Bienvenida "cuñada".
- Gracias Aida- contestó como pudo, puesto que tener a Aida tan cerca la ponía muy nerviosa.
- No me lo puedo creer, primero eras muy amiga de Aida, y ahora sales con Mónica, veo que te has empeñado en mantenerte cerca nuestro, eh... a pesar de que a nosotros nos guste mas tenerte bien lejos- dijo esto bajito, pero lo suficiente alto como para que lo oyera.
- Esta bien, lo siento yo... Yo no sabía que Mónica era su hija, jamás me hubiera imaginado que vuestra hija que estaba en Méjico iba a ser justamente ella, no lo hice a propósito fue una casualidad, pero bueno les pido disculpas nuevamente y ya me marcho. Adiós- y se fue hacia la puerta.
- Cariño, espera.
- Dime.
- ¿A dónde vas? No te puedes marchar así- dijo Mónica suplicante.
- Lo siento mi amor pero como has podido comprobar tu madre no me soporta, nunca lo hizo y la verdad prácticamente me echo ella ya lo viste, ¿no?
- Pero...
- No, me voy a mi piso dejaré allí las cosas por hoy, pero mañana me volveré para Méjico, contigo o sin ti- dijo muy seria y molesta.

Y se marcho sin mas, Mónica se quedo desconsolada llorando...

Después, cuando ya estaba mas calmada fue a hablar con Raquel y le pidió a Aida que la acompañara puesto que ella no sabia donde vivía Raquel. Aida aceptó y cuando llegaron estuvieron tocando el timbre largo rato, y como no habría nadie decidieron entrar con la llave que aun guardaba Aida.

- Raquel...
- ¿Qué hacéis aquí? ¿Cómo habéis entrado?
- Cariño, tenía que hablar contigo, siento mucho lo que te dijo mi madre pero esta dispuesta a arreglarlo, vamos a verla ¿sí?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero no voy a permitir que nadie me humille, ¿entendido? Ni tu madre ni nadie- estaba realmente enojada, pero no con Mónica sino con la situación- desde que me di cuenta de quien era tu hermana me lo tendría que haber imaginado y haberme marchado en ese mismo instante, pero bueno lo haré mañana.
- Pero mi amor, no nos podemos ir tan pronto no pasé ni un día con mi familia...
- Ya te lo dije antes, yo me voy marchar con tigo o sin ti, tu decides.
- ¿Me estas dejando?
- Tómatelo como quieras.
- Pero ¿se puede saber qué es lo que te he hecho? Yo solo quería que conocieras a mi familia, a la gente que quiero para poder disfrutar de todos vosotros...
- Pues ya ves que eso no puede ser, por eso te doy a elegir. Puedes disfrutar conmigo o con tu familia, pero con todos no, es imposible.
- ¿Por qué me haces esto? ¿Es qué no me quieres?
- Esa no es la cuestión, la cuestión es si tu me quieres a mí.
- Por supuesto que sí.
- Pues demuéstramelo.
- No me puedes pedir eso cariño...
- Entonces no me llames mas cariño, se acabó...
- Pero...
- Pero nada, mejor hablamos allí cuando regreses, ¿ok? No me gusta montar espectáculo, ni airear mis problemas- dijo esto mirando a Aida.

Mónica salió corriendo y llorando.
- Te has pasado, Raquel- dijo Aida, y fue tras su hermana.
- Es por tu culpa- contestó Raquel mientras Aida se marchaba, ella creía que no lo había oído, pero Aida si lo escuchó, aunque hizo ver que no lo había escuchado.

Por la noche, sobre las 11:00 PM o así Aida estaba dando una vuelta con sus amigas y al pasar por delante de unos de los pocos bares que había en ese pueblo vio a Raquel, estaba allí sentada bebiendo y de veras que se la veía muy mal...

- ¿Aida, esa no era amiga tuya?- preguntó Laura, una amiga de Aida.
- Si, lo era.
- Pues deberías ir a ver que le pasa se la ve mal, pobrecilla...
- Tienes razón, bueno márchense sin mí, vale? Mañana nos vemos.

Y se despidió de sus amigas para ver como estaba Raquel, entró en aquel bar y se sentó enfrente de ella.
- Hola.
- ...- no recibió respuesta solo una sonrisa por parte de Raquel.
- ¿Estas bien?
- Si, gracias por preguntar. ¡Camarero! ¡Otra copa!
- Raquel creo que ya has bebido suficiente ¿no crees?
- Aida por favor lárgate, no quiero tenerte cerca.
- ¿Por qué?
- Porque me hiciste daño, y no volveré a dejar que me hagas mas daño. Lo mejor será que te vayas. Yo mañana me regresaré a Méjico y esta vez si que no nos volveremos a ver, te lo aseguro- dijo muy fríamente Raquel.
- ¿De veras pensaste qué había quedado con Rubén para liarme con él?
- Sí. ¡¡Camarero!! ¡Otra mas!
- ¡¡No!!, Vamos te acompaño a casa- Aida dijo esto tan seria que Raquel no se pudo negar.

Y caminando hacia casa de Raquel se encontraron con alguien.

- ¡Vaya! Mira a quien tenemos aquí- dijo Raquel.
- ¿Raquel?
- Exactamente.
- ¿Has vuelto? Sabía que te darías cuenta del error que cometiste marchándote y volverías a buscar a Aida- dijo Rubén.
- ¿Error? Tu fuiste la causa por la que me marche, no estaba dispuesta a competir contigo por Aida, puesto que tu tenías la ventaja de ser un chico, que para ella eso ya es mucho ¿verdad?- esto último lo dijo dirigiéndose a Aida.
- ¿Qué? Raquel creo que estas algo confundida, yo quedé con Aida pero para hablar de ti, a mi solo me veía como un amigo en quien podía confiar y créeme que cuando estábamos juntos lo único que hacíamos era hablar de ti, aunque bueno supongo que todo eso ya no tiene importancia a pasado demasiado tiempo. Bueno tengo que irme, me alegro de haberte visto Raquel y a ti también Aida y sobretodo de veros juntas, hasta luego.

En el camino hacia casa de Raquel ya no volvieron a hablar ninguna de las dos. Cuando llegaron Raquel iba tan borracha que no era capaz ni de abrir la puerta, y tubo que hacerlo Aida que la acompañó hasta arriba, y una vez arriba...

Continuará...


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