Ya era tarde, puesto que estuvieron mucho rato hablando y Aida sé quedó allí todo la
noche aunque no durmieron apenas pero tampoco hicieron nada mas allá de besarse y
abrazarse, puesto que Raquel comprendía que Aida a sus 16 años de edad era virgen, y
necesitaba tiempo.
A la mañana siguiente...
- ¿Aida?- Raquel despertó, y al no encontrar a su lado a la rubia, pensó: "otra vez se
ha marchado, esta claro que no me ama".
- ¿Me llamabas cariño?- apareció por la puerta Aida muy sonriente con el desayuno
preparado para su "amiga".
- Hola amor, no te has ido- dijo esto con una gran sonrisa.
- Claro que no, como me iba a ir si aquí contigo es donde mejor estoy- y sin más dejó
la bandeja con el desayuno en la mesita y fue a darle un tierno beso a Raquel, la cual
lo aceptó gustosa.
Entonces Raquel cogió a la rubia y la recostó sobre la cama, estaban abrazadas,
besándose... cuando de repente...
- ¡¡Raquel!!- gritó Marta furiosa- ¿qué esta pasando aquí?
- M... M... Marta...- Raquel dijo esto mientras se apartaba de Aida.
- Eso es lo único que vas a decir...
- Es que... yo... creo que es mejor que hablemos en otro momento... y... a solas...-
dijo mientras se acercaba a Marta para calmarla.
- Mira Raquel, yo te amo y puedo perdonarte esto, pero dile a esta niña que se marche
¿sí?- señalando a Aida.
- Yo...- Raquel intentaba decidir que decir, cuando Aida la interrumpió.
- Fíjate que yo creo que aquí la que sobras eres tu- dirigiéndose a Marta- ella no te
ama porque me ama a mí, hazte a la idea.
- Eso ya lo sé- le contestó Marta- pero tú a ella no, solamente le causas dolor y
problemas. Creo que deberías irte, son las diez de la mañana y creo que has quedado con
alguien ¿no? Vas a llegar tarde.
- ...- Aida se quedó sin palabras no sabía que decir- ¿tu qué sabes?
- Rubén sigue siendo mi hermano ¿recuerdas?- Raquel miraba a la rubia interrogante no
sabía que pensar- no deberías de jugar con las personas, es peligroso.
- Un momento, ¿me podéis explicar que significa todo esto?- peguntó Raquel, que
empezaba a ponerse nerviosa- ¿es cierto qué habías quedado con Rubén?- le preguntó a la
rubia directamente.
- ... si, pero...- antes de que pudiera explicar nada Raquel la interrumpió.
- Pero nada, ya no me interesa saber nada mas, vete de mi casa por favor y no vuelvas
nunca mas- dijo esto calmada, demasiado calmada.
- Raquel...- intentó explicarle de nuevo pero Raquel volvió a interrumpirla.
- No, he dicho que no quiero saber más. Y ahora vete, no me obligues a tener que
sacarte yo- dijo esto muy fríamente, por lo cual Aida entendió que era mejor marcharse
y fue a cambiarse para irse.
- Marta, preferiría que te marcharas tu también.
- ¿Yo?, pero cariño deberíamos hablar no crees.
- No, no hay nada de que hablar. No quiero tu perdón, no quiero estar contigo, no
quiero estar con nadie, solamente quiero estar sola...
- Esta bien, ya hablaremos cuando estés mas calmada.
Aida se marcho y Marta también, Raquel se quedó sola, pensando en como se podía pasar de
ser la persona más feliz del mundo a la mas desdichada, y en tan solo un rato.
"No puedo seguir así tengo que irme, tengo que irme lejos, muy lejos"- y pensando esto
se dispuso a hacer las maletas para marcharse, no sabia muy bien a donde pero eso daba
igual, lo más importante era marcharse y alejarse de todo. Estaba volviendo a sentir
ese dolor que ya una vez sintió y que hizo de ella una persona fría y amargada, y la
única solución que encontró fue alejarse de todo lo que le hacia volver a sentirse así.
Y sin mas, reservó un billete de avión para ese mismo día y se marchó sin decirle nada
a nadie.
*****
Dos años después...
Raquel se encontraba en México, un país hermoso al cual se marchó dos años atrás para
poder borrar todo el dolor que sentía su alma, un dolor del cual no pudo deshacerse pero
si consiguió sobrellevarlo muy bien y casi olvidarlo con la ayuda de Mónica la que era
su pareja desde hacia un año y medio, se conocieron en México aunque las dos eran de
España incluso de la misma ciudad, Barcelona, pero no se conocían puesto que Mónica
vivía en México desde que tenia apenas 18 años (en estos momentos tenia 25).
Mónica era una chica muy sensible, amable, cariñosa... tenía todo lo que un día enamoró
a Raquel de Aida, por lo cual también la enamoró de ella. Además también era muy bella,
tenía el pelo castaño hasta media melena y unos ojos grises preciosos.
Las dos eran felices aunque a Raquel nunca dejaron de atormentarle los ojos verdes de
Aida, en el fondo sabía que la seguía amando, pero tenía la esperanza de que algún día
la olvidaría junto a Mónica, a la cual quería pero no amaba puesto que su amor siempre
tubo dueña y no era ella.
- Cariño hoy estuve hablando con mi madre y bueno ya tiene bastante asumida mi
orientación sexual y quiere conocerte, quiere saber quien es la mujer que tiene tan
enamorada a su hija- dijo Mónica sonriendo.
- Mónica... yo... no sé... es que tu ya sabes que no quiero volver a Barcelona...-
contestó Raquel mientras se acercaba a besarla- no te enfades cariño- beso.
- Ya lo sé amor, pero podrías hacerlo por mí, ¿no? Además solo será una semana...-
dijo con mirada suplicante.
- Esta bien... pero una semana y no más.
- Gracias mi amor- beso- te amo- beso.
Y lo prepararon todo para marcharse, después de dos semanas volverían a Barcelona para
pasar una semana mas allí.
*****
Dos semanas después...
Raquel y Mónica llegaron al aeropuerto de Barcelona, cogieron un taxi y fueron camino a
casa de los padres de Mónica. Las dos estaban nerviosas pero sobretodo Raquel que
aunque no se le notaba estaba histérica.
Cuando llegaron los padres de Mónica no estaban habían tenido que salir a comprar algunas
cosas, pero estaba su hermana...
- ¡¡¡Hola, hermana!!! Cuánto tiempo sin verte... ¿cómo estas? Te ves hermosa...
- ¡¡¡Hola!!! Estoy muy bien, estoy feliz hermana- contestó Mónica. Mira que quiero
presentarte a alguien.
Entonces Raquel se acercó, y cuando vio a la hermana de Mónica, o sea su cuñada, casi
se muere de la impresión, no sabía que hacer ni que decir, se quedó pálida y todo, y
cuando por fin pudo hablar...
- ¿Aida?
- ¿Raquel?- gritaron las dos casi al unísono.
- ¿Tú eres su hermana? O sea ¿mi... mi... m... mi cuñada?- y las dos se quedaron
mirando sin saber que hacer y miraron a Mónica, necesitaban que alguien les explicara
todo...
- ¿Os conocíais?- preguntó Mónica.
- S... s... si- Raquel estaba casi temblando no podía ser que el amor de su vida fuese
su cuñada...
- Cariño, ¿te encuentras bien?
- No, creo que me iré a dar una vuelta que me de el aire.
- Esta bien luego hablamos mi amor- y la besó.
Aida por su parte tampoco sabía que hacer, cuando Raquel se marchó dos años atrás se
prometió a sí misma que la próxima vez que volviera a verla no la dejaría escapar
nuevamente, aunque... ahora todo era diferente porque también en muchas ocasiones barajó
la posibilidad de que cuando volviera a verla tuviera pareja pero nunca imaginó que
fuera a ser su hermana...
Continuará...