TRAYECTORIA EN ESCUADRA

Por Ricardo M

Capítulo 6

Un par de ojos negros observan las hermosas llanuras de Irlanda, mientras lo hacen, sus recuerdos lo transportan a los últimos momentos vividos al lado de una hermosa y ruda mujer de larga cabellera color negro y de hermosos ojos azules...

Un hombre de edad avanzada duerme todavía, pero su sueño es interrumpido por la hermosa voz de la mujer a su lado.

- Facundo, es hora de levantarse. - Le insta Magdalena al coach que no muestra intenciones de despertar.
- Mmmm... no, no quiero hacerlo. - Dice Facundo perezosamente.
- Tienes que hacerlo, tus muchachos te esperan.
- No... que jueguen sin mí. - Replica el coach.
- Ándale flojo... se te va a hacer tarde. - Magdalena le jala la cobija.
- No Magda no quiero. - Vuelve quejarse el coach.
- ¿Facundo qué te pasa?... ¿tú no eras así?. - Dice Magdalena con un tono de voz que denota decepción.

El coach Facundo se da cuenta del rostro de Magda, inmediatamente se incorpora y se acerca a la mujer.

- Oh Magda ¿por qué pones esa cara? - Pregunta preocupado el coach al tiempo que la abraza.
- Es que ya no eres el mismo... - Dice Magdalena mientras lo mira con su expresión más triste para después bajar la mirada en señal de total decepción.
- No digas eso Magda... sigo siendo yo. - Dice el coach mientras la besa en la mejilla.
- No... ya no eres lo que solías ser. - Dicho esto, Magdalena se levanta y sale de la habitación.

El coach se queda un instante reflexionando, se levanta de la cama, se mete a bañar rápidamente, se pone su ropa para el juego, todo esto lo hacía mientras en la cocina Magdalena sonreía al darse cuenta de que todavía podía utilizar esos recursos para hacer despertar a su marido.

El coach sale con cara de avergonzado, Magda arrima los platos a la mesa y sirve el desayuno, así como vasos con jugo de naranja, algo de fruta picada y yogurt. El coach se acerca a una de las sillas, apoya las manos en el respaldo y con la mirada baja, comienza a hablarle a su esposa.

- Magda... perdóname por no ser el de antes... es que han sido unas semanas tan más difíciles y pues yo... no he tenido el temple para hacerles frente. - Magdalena se acerca al coach y le da un tierno beso en la boca.
- Se que vas a salir adelante... siempre lo has hecho. - Vuelve a besarlo. Ahora a desayunar, no puedes irte con el estomago vacío.


El otrora vacío estacionamiento del estadio se va llenando de carros, las filas de gente en las taquillas van creciendo minuto a minuto. En las afueras se puede ver a personas vestidas con el jersey de los equipos que se enfrentaran, a otros con los rostros pintados con los mismos colores de las insignias en los cascos, niños emocionados por volver al estadio, otros emocionados por su primera vez. Se abren las puertas de acceso y la gente comienza a subir a las graderías y a buscar los asientos asignados en los boletos. Los autos lujosos comienzan a llegar al estacionamiento apartado para cada equipo, el camión del equipo visitante acaba de estacionarse y de él van bajando los jugadores rivales, en el estacionamiento del equipo local, se ven bajar de sus autos a los jugadores. Todos se dirigen a sus respectivos vestidores.


En el vestidor escarlata, ya muchos de los jugadores están vestidos con los uniformes, otros comienzan a hacerlo, Diana y Sabrina habían llegado temprano y ya se encontraban listas para entrar al juego. El coach llega a los vestidores y se encuentra con las caras de sus jugadores, algunos nerviosos golpean sus cascos, otros se encuentran rezando, Diana siempre igual, mirando el listado de las jugadas al lado de su línea ofensiva, Sabrina - la pobre -, reza dos padres nuestros y tres aves marías, mientras sostiene un escapulario bendecido en la parroquia de su pueblo. El coach se pone al centro del cuarto, mira a todos de manera individual, su staff ya se encuentra alineado detrás de él. Antes de que otra cosa suceda, ordena que se cierre la puerta con seguro; al tiempo que esto se hace, se escucha el sonido de un golpe en la puerta, uno de los del staff la abre y se asoma para ver que ocurrió, lo que se encontró fue al Director General que se agarra la nariz tratando de mitigar el dolor; el hombre no pudo contener la risa, y mezclando con carcajadas preguntó.

- Pero... ¿qué le pasó señor?. - Dijo sin dejar de reír.
- Me golpee con la puerta... ¿de quién fue la idea de cerrar con seguro?. - Dijo iracundo Nemeyer.
- Fue mía. - Respondió el coach Facundo con voz autoritaria.
- ¿Y por qué se tomó esa atribulación? - Preguntó aun molesto Nemeyer.
- Porque es una costumbre que su señor padre siempre respetó. - Respondió retador el coach Facundo.
- ¡Ah!... ya veo... siendo así.- Dicho esto, Nemeyer se retiró.


En el vestidor se escucharon los gritos que vitorean al coach. El hombre que abrió la puerta le da una palmadita en la espalda al coach en señal de felicitaciones por un gran trabajo.

- ¡Bueno ya!... tenemos trabajo que hacer... va a ser muy duro, lo se... sobre todo para los nuevos... pero necesitamos arrancar bien... hacerlo con un triunfo aquí en nuestra propia casa... se que han sido semanas muy duras, que quizás no nos hemos entendido del todo... semanas en que se tomaron decisiones que a muchos no les parecieron correctas... pero que ya están hechas... ahora vamos a trabajar en base a esas decisiones... y lo vamos a hacer porque para eso nos pagan... porque amamos a este deporte maravilloso... y sobre todo... porque nos amamos a nosotros mismos y no queremos que ni un idiota se burle de nosotros... no vamos a permitírselos, no vamos a dejar que nos cataloguen como los payasos de la Liga... vamos a salir y a devorarnos a los contrarios... vamos a hacer que se arrepientan de haberse puesto su uniforme el día de hoy... vamos a hacer que regresen a casa pidiéndole a sus mamis que les prepare una taza de chocolate caliente porque se quieren ir a dormir temprano y olvidarse del infierno que fue su día... ¿Están conmigo?
- ¡SI!
- No los escuché... ¿Están conmigo?
- ¡SI!
- ¡TRIBU!
- ¡ESCARLATA!

La puerta del vestidor es abierta, los jugadores de banca son los primeros en salir, rebosantes de energía, gritando y entusiasmados, detrás van los equipos titulares, encabezados por la defensiva, Diana y Sabrina van hasta el final de la fila y detrás de ellas el staff de coacheo.

Unos ojos verdes miran la luz al final del túnel ir creciendo en dimensiones, del otro lado de la cancha mira las gradas cada vez más atiborradas de aficionados; lo que antes no era perceptible para sus oídos, ahora se vuelve nítido, el grito de los aficionados al ver salir los jugadores del túnel. Su cara va adquiriendo expresión de asombro a la par de sus rápidos pasos. Sale del túnel y se detiene, impactada por la cantidad de gente en el estadio, por las dimensiones mismas del estadio y del terreno de juego, por el ruido proveniente de las gradas. Se queda petrificada ante tal espectáculo. Diana se da cuenta de lo que pasa con Sabrina.

- ¡DEMONIOS!... a esa pendeja ya le dio pánico escénico... ¡MIERDA!. - Grita totalmente enfurecida.

El centro toma a Sabrina por los hombros y la ayudo a ponerse en marcha hacía las bancas; llegando ahí, la ayuda a sentarse; Jacinto le trae un vaso con agua, el coach Facundo se acerca a Sabrina, mientras Diana totalmente enfurecida grita obscenidades un poco más alejada de la escena. El coach toma las manos de Sabrina y la mira a los ojos.

- Sabrina mírame. - Sabrina tarda en reaccionar. ¡SABRINA MIRAME! - Grita el coach para obligar Sabrina a hacerlo. No prestes atención a todo eso, cuando estés dentro del juego ni siquiera te vas a acordar de toda esa gente... ignóralos, sácalos de tu mente.
- Nunca había visto tantas personas juntas en mi vida. - Dice Sabrina totalmente asustada.
- Escúchame Sabrina, no les hagas caso, enfócate en el juego. - Mientras el coach hablaba Diana se había acercado al lugar. Si algún día tenías que pasar por una prueba... este es el día Sabrina... si la superas nadie te va a poder decir que tuviste miedo y que no lograste vencer a tus demonios... si sales al campo de juego sin miedo... te ganarás el respeto de toda esa gente y para la siguiente vez, ya no tendrás miedo, sino que te sentirás orgullosa por poder decir... si, yo los vencí a todos ustedes, no fueron más fuertes que yo... ¿estamos Sabrina?. - Sabrina sigue asustada y si poder contestar. ¡SABRINA! ¿estamos juntos en esto? - Sabrina lo mira aun con miedo en sus ojos y asiente con un movimiento de cabeza.

El coach le da una palmadita en el hombro a Sabrina mientras se va levantando y se encuentra con la mirada más fría de Diana.

- ¿Sucede algo? - Le pregunta con firmeza a Diana.
- No, todo bien. - Responde retadora Diana.
- Ya va a empezar la ceremonia del volado. - Dice el coach imperativamente.
- Ya lo se. - Diana lo mira muy descortésmente y se retira hacia el centro del campo.

Los capitanes se acercan al centro, junto con el referí principal; todos se saludan. El umpier les muestra la moneda que va a ser lanzada, todos los capitanes se muestran conformes. El umpier realiza el volado, el equipo visitante elige cara. Cara es y el equipo visitante elige recibir la patada de salida.

Salen los equipos especiales al campo, el pateador escarlata se coloca al centro de la formación con el balón puesto en la yarda 35 de su propio terreno. El umpier da el silbatazo, los jugadores encargados de la cobertura comienzan a correr al ser pateado el balón. El balón toma suficiente elevación, los regresadores contrarios lo miden, el balón es cachado en la yarda 9 del territorio rival; el regresador sigue sus bloqueos, los cuales son tan buenos que terminan abriéndole una avenida. El Regresador se escapa, corre hacia el endzone contrario, cruza la 50, la 40, la 30, la 20, el pateador logra taclearlo en la yarda 5. Todos los rivales festejan la tremenda jugada que ha hecho el regresador de patadas.

- MALDICIÓN.- Grita iracundo el coach. MALDITOS IMBÉCILES... NO PUEDEN PARAR NI A UNA TRISTE TORTUGA.

El coordinador de equipos especiales se hace el desentendido ante la mirada fulminante que le envía el coach Facundo.

Salen la ofensiva contraria y la defensiva de la Tribu. El balón es colocado en la yarda 5. La ofensiva manda una formación singleback con cuatro receptores, los defensas se voltean a ver sin saber como interpretar esa formación tan inusual en esa zona del campo. El centro coloca su mano de pasar sobre el balón, los guardias y tacles se colocan en su posición, así como los receptores y el corredor justo detrás del mariscal de campo. La defensa manda una 34, tres linieros defensivos y cuatro apoyadores.

- 38... 54... 86... hut... hut... hut.

El balón es centrado los receptores comienzan sus rutas seguidos de cerca por los secundarios, el corredor se queda a hacer bloqueo, la escarlata solo ataca con los linieros y uno de los apoyadores, los demás se quedan en cobertura; el mariscal no encuentra receptores y su línea está por ceder, así que opta por mandar el balón fuera antes de perder yardas por una captura rival. El público escarlata grita ante la enorme jugada de la defensiva. Segundo y gol, el balón es colocado de nuevo en la línea de golpeo, esta vez formación Pro, la defensa manda Goalline, previendo corrida. Seis linieros defensivos para enfrentar a cinco ofensivos y dos alas cerradas, un solo receptor por izquierda y dos corredores a los lados del mariscal de campo.

- 98... 55... 30... hut... hut.

El balón es entregado al mariscal, este se lo entrega al corredor de la izquierda, el tacle abre hueco por la izquierda junta con el ala cerrada de ese lado, el corredor cruza la línea de golpeo y avanza cuatro yardas, hasta que es detenido adentro de la yarda uno por el profundo libre y el esquinero izquierdo. Todos retienen la respiración, y al no completarse la notación vuelven a respirar.

- Maldición, estuvo cerca. - Dice Felipe el coach de la defensiva. ¡Hey Manolo! - Llama a uno de sus apoyadores.
- Diga coach...
- Vamos con Goalline pero que los profundos penetren y traten de detener atrás de la línea de golpeo.
- Ok coach.
- Vamos, hay que pararlos... sólo tres podemos permitir. - Grita Felipe a sus jugadores.

Manolo regresa y da las instrucciones esperando una jugada de Goalline por parte de la ofensiva, la defensa se acomoda de acuerdo a la estrategia del coach Felipe. La ofensiva vuelve a sorprender y contrario a lo pensado, manda una formación I; todos los defensas se vuelven a mirar unos a otros, se encuentran en desventaja ante tal formación debido a lo corpulento de la línea defensiva en el terreno de juego, todos hombres especialistas en detener la carrera por dentro. La formación es cambiada a una 43. Gemelos por lado derecho, fullback y corredor detrás del mariscal, ala cerrada por izquierda alineado como liniero.

- ¡Hey Safety al fullback! - Manolo comienza a dar las órdenes.
- 99... 38... 21... hut... hut... hut.

El balón llega a las manos de el mariscal de campo, hacen una jugada de play action, el corredor finge la corrida, el mariscal se queda con el balón, la línea ofensiva cede por el lado derecho - el lado ciego del mariscal - el ala defensiva logra llegarle al mariscal, completando la captura y retrocediéndolo seis yardas. Todo el estadio grita jubiloso, así como el coach Facundo y Felipe. Del coach contrario sale la señal de ir por tres puntos, no quiere arriesgar tan temprano en el partido. Los equipos especiales toman su posición, llega el pateador, el colocador pide el balón, éste es centrado el colocador lo acomoda con habilidad, el pateador toma su impulso, patea el balón y es bloqueado en la línea. El balón queda libre, todos tratan de sujetarlo, pero se les escapa por su vote tan impredecible, hasta que uno de los jugadores de la secundaria logra retenerlo. La Tribu logra mantener el cero, todos vitorean a su defensiva, es hora para la ofensiva.

- ¡Diana!... adentro con tus muchachos. - Grita el coach Facundo, Diana no contesta pues todavía se siente ofendida.
- ¡SABRINA! - Le grita Diana. Vamos déjate de tus pendejadas y adentro, que tenemos un juego que ganar.

Sabrina se levanta totalmente nerviosa, se pone su casco y entra al terreno de juego. Una sensación de vértigo la invade, de repente todo se le hace enorme y amenazador, el casco impide que sus compañeros vean lo pálida que está.

- Bien señores, tenemos 80 yardas por avanzar... así que... vamos por ellas... Negro Escarlata... 86 corres en trayectoria de flat, quince yardas, los demás quítenme a esos idiotas de encima. - Diana volteo con Sabrina y se da cuenta del estado de la joven, la toma del brazo y la aparta un poco de la formación. Si lo echas a perder... no te la vas a acabar conmigo... te juro que vas a pedirme que te mate... ¿Ok? - Sabrina afirma con la cabeza.

Formación Shotgun, cuatro receptores, dos por lado, y un corredor detrás del mariscal de campo. La defensa manda Dime, viene carga con los apoyadores. Diana se acerca a su posición y le pregunta al centro.

- ¿Quiénes cargan? - El centro levanta la vista y observa la formación defensiva.
- El izquierdo, el central... cuidado con el libre, abandona al receptor interno y carga en blitz, el derecho toma su marca.
- Ok... mil gracias, lo tendré en cuenta. - Diana voltea con Sabrina. Sabrina cuídame del 35, ¿ok? - Sabrina asiente con la cabeza.

El receptor que es la primera opción está colocado por derecha y del lado externo. Diana comienza a dar las órdenes de mando.

- 78... 65... 88... 35 - este número lo dice para recordarle a Sabrina su bloqueo. Hut... hut... hut.

El balón es centrado, los receptores salen en sus trayectorias definidas, la carga viene tal y como lo predigo el centro, Diana retrocede tres pasos para dar tiempo a su receptor de llevarse la marca, el blitz mandado funciona y el profundo libre logra cruzar la línea de golpeo sin ser tocado, Sabrina - que está petrificada - se da cuenta tarde y cuando trata de reaccionar, el blitz ya está golpeando a Diana y obligándola a soltar el balón.

- ¡FUMBLE! - Es el grito que se escucha en el campo, todos los jugadores cercanos al ovoide tratan de sujetarlo, Sabrina sale de su letargo y logra recuperarlo, pero quince yardas más atrás de la línea de golpeo.

Los referís terminan la jugada, Diana rabiosa levanta a Sabrina, la toma de la barras del casco.

- Creo haberte dicho que no la cagaras. - Sus compañeros se acercan a ellas.
- Vamos Diana déjala es su primer partido y su primer jugada, fue solo un error. - Eso decían sus compañeros de manera generalizada.
- Me la vas a apagar cuando lleguemos a casa. - Dice enojada Diana asegurándose de que Sabrina sea la única en oír el mensaje.

Regresan a la formación, Diana totalmente enojada llama a reunión.

- Verde 52... Ángel... trayectoria en escuadra hacia fuera. - Ángel asiente. Los demás hagan su trabajo y no me fastidien el día más de lo que ya lo hizo esta estúpida. - Sabrina repentinamente baja la cabeza, no desea que sus compañeros vean sus ojos humedeciéndose.

Todos vuelven a la línea de golpeo. Debido al éxito en la jugada anterior, la defensa rival adquiere mayor confianza y comienza a atacar verbalmente a la ofensiva. Diana fiel a su costumbre no mira a sus rivales, ni permite que sus jugadores respondan a las agresiones verbales. Diana observa la formación defensiva, observa a sus propios jugadores.

- 84... 56... 21... hut.

El balón es centrado, Diana retrocede un par de pasos, Ángel comienza su ruta, a las quince yardas hace la escuadra hacia fuera; Diana lo ve, está por mandarle el balón cuando uno de los apoyadores logra pasar el bloqueo, se abalanza contra Diana; Diana empieza a correr tratando de escapar del apoyador, Sabrina se pone de frente al apoyador y con toda sus fuerzas trata de bloquearlo, dándole tiempo suficiente a Diana para encontrar a su objetivo; el pase es completo y el equipo consigue recuperar las yardas perdidas. Diana celebra con un simple movimiento del brazo de lanzar, y llama de nuevo a formación.

- Tornado Rojo... al tres... 80 trayectoria de gancho hacía dentro. - Diana está un poco más relajada. Al tres, Escarlatas. Un... dos... tres.
- ¡ESCARLATAS!

La defensa toma su posición, los linieros ofensivos se acercan a la línea de golpeo, Sabrina se coloca detrás de Diana, en la formación Singleback, Diana observa a sus receptores, que están separados, dos a la derecha, dos a la izquierda, toma su posición.

- rojo 80... 82... 86... hut... hut... hut.

El centro le entrega el balón, Diana retrocede cinco pasos, dándoles tiempo a su receptores para desarrollar sus rutas. El 80 hace su ruta, al momento de girar para terminar el gancho, se equivoca de sentido y lo hace hacia afuera, Diana lanza el balón creyente de que el receptor haría bien su ruta, el esquinero se da cuenta del error e intercepta el balón; comienza a correr, avanza diez yardas hasta que es derribado por el otro receptor. La Tribu pierde la posesión del balón; todos los jugadores de la ofensiva dentro de la cancha, se quedan quietos esperando la erupción de Diana, pero esta no sucede; Diana se quita el casco y se va caminando fuera del campo, rumbo a las bancas, se sienta, uno de los adolescentes voluntarios se acerca con una vaso lleno de una bebida energética, Diana da las gracias y el muchacho se retira contento de haberle podido servir; Diana bebe el contenido del vaso en pequeños tragos, se acerca el libro de las jugadas preparadas para ese partido, y comienza a revisar una por una; sus compañeros se van sentando lentamente a su lado, algunos se apartan, sólo Ángel, Benito el centro y los otros cuatro linieros ofensivos se sientan cerca de ella, pero se aseguran de dejarle a Sabrina un lugar justo al lado de Diana. Sabrina se acerca temerosa, se sienta, el mismo muchacho le ofrece un vaso del líquido, ella lo acepta y comienza a beber el contenido; por instinto comienza a mirar de reojo los movimientos de Diana, esperando cualquier manifestación que le indique la erupción violenta, preparándose para poder escapar a tiempo; pero Diana permanece igual, mirando el libro de las jugadas.


La noche de aquel viernes, el día que se presentó Sabrina y después de que ella se instaló en casa de Diana, Sabrina salió a hablar por teléfono, llamó a casa del dueño de la tienda del pueblo - uno de las pocas personas en el pueblo que tienen teléfono -, habían acordado ella y su familia que les llamaría ahí por la noche, fiel a sus valores, cumplió su promesa.

- ¿Bueno? - Contestó el tendero.
- ¿Don Rafa?
- Si, soy yo, ¿quién habla?
- Soy yo, Sabrina.
- ¡Ah muchacha!... ¿cómo estás?
- Muy bien Don Rafa, muy bien... ¿estarán mis papás por ahí? - El tendero entendió que Sabrina extrañaba a sus padres y se apresuró a llamarlos.
- Están en el jardín esperando la llamada, déjame ir a avisarles... espera.
- Está bien Don Rafa... gracias. - El tendero se asomó a la puerta, ubicó a los papás de Sabrina y les llama.
- Don Mario, Doña Regina... es Sabrina, les habla por teléfono. - Los papás se levantan rápidamente y se dirigen a la tienda.
- Muchas gracias Don Rafa. - Agradece el papá de Sabrina. Bueno...
- ¿Papá? - Sabrina se emociona al escuchar la voz de su padre. Hola pa ¿cómo estás?
- Bien hija, bien... ¿cómo te fue?
- Muy bien pa, me aceptaron en el equipo.
- Bien hecho hija... sabía que lo lograrías. - Dice el papá sintiéndose orgulloso y emocionado.
- Te quiero mucho pa. - Dice Sabrina al borde las lágrimas.
- Yo también hija... aquí está tu mamá, déjame pasártela...
- Si papá, pásamela... te quiero.
- Yo también hija... adiós... te paso a tu mamá. - El señor le pasa el teléfono a su esposa, que emocionada inmediatamente saluda a su hija.
- Hija...
- Mamá... hola. - Sabrina no puede contener más las lágrimas y comienza a llorar al escuchar la voz de su mamá.
- Hija, ¿cómo estás?
- Bien mamá... los extraño mucho.
- Y nosotros a ti... ya no llores cariño... ya sabes que te queremos. - Dice la mamá aguantando también sus propias ganas de llorar.
- Yo también los quiero mamá... bueno ya... ya no voy a llorar. - Sabrina se limpia las lágrimas con su mano libre. Espero poder ir pronto, aun no se cuando podrá ser, pero yo les aviso con Don Rafa.
- No te preocupes hija, vendrás cuando puedas hacerlo.
- Si.
- Bueno hija... cuídate mucho, pórtate bien... hija... ¿en donde te vas a quedar?
- Una compañera del equipo me va a dar hospedaje, después les paso la dirección, aun no me la se.
- Bueno, pero que sea pronto.
- Si mamá.
- Se buena, no le causes muchas molestias, en cuanto podamos te vamos a mandar dinero para que te busques un lugar en donde quedarte.
- Si.
- Hija te queremos mucho.
- Yo también... ¿y los abuelos?
- No pudieron venir... pero te mandaron muchos saludos.
- Diles que gracias, que yo también, diles que los quiero mucho.
- Y ellos a ti.
- ¿Cómo está la abuela?
- Ya está mejor.
- ¡Bendito sea Dios!
- Si, gracias a Dios.
- Ma, ya te tengo que colgar, se me va a acabar la tarjeta. - Dice Sabrina con mucha pesadez.
- ¡Oh!... bueno hija... cuídate mucho y que Dios te bendiga.
- Gracias Ma, a ustedes también, que Dios los bendiga.
- Te queremos hija.
- Yo también los quiero, y a los abuelos, cuídalos mucho... y cuídense ustedes también... adiós ma.
- Adiós Ina. - Ambas cuelgan el teléfono al mismo tiempo, Sabrina se marcha a casa de Diana y su mamá se da la vuelta y abraza a su esposo, el cual la protege entre sus brazos.
- Va a estar bien... ella es fuerte. - Dice el señor tranquilizadoramente.
- Ya se... pero es que la extraño un buen.
- Ven vamos a casa. - Don Mario pasa un brazo por la espalda de su esposa, se despiden y dan las gracias al tendero, y salen de la tienda en dirección a la vieja camioneta de la familia.


Sabrina mira triste a los jugadores en el terreno de juego, una mezcla de muchos sentimientos se albergan dentro de ella, el más fuerte de todos ellos, la frustración. Se siente frustrada por no haber podido hacer todavía nada, sólo ha conseguido hacer un bloqueo, además su culpabilidad en la primera jugada - la que afectó el destino de la serie ofensiva - no la dejaba estarse en paz. Continúa bebiendo el líquido del vaso, a la par que mira de reojo las reacciones de Diana - en que poco tiempo ha aprendido a tenerle miedo; tres días de conocerla y ya le teme como por toda una vida -. Toma el casco con sus dos manos, lo sujeta por la careta, baja la mirada y se queda pensando en las cosas que no hizo en la serie de jugadas pasadas.

El partido continuó con la misma tónica, la ofensiva rival era detenida por la defensiva escarlata a escasas yardas de la zona de anotación; pero las series ofensivas rivales habían sido muy largas, y la defensa estaba cada vez más y más agotada; la ofensiva no ayudaba en nada, cada serie era de tres y fuera, no habían conseguido ni una primera oportunidad, por eso la defensiva escarlata había estado durante gran parte del juego dentro del campo. El marcador estaba 6-0 producto de dos goles de campo del equipo rival; quedaban tres minutos por jugar, la defensa - totalmente tronada - había dejado su último aliento en el campo y habían conseguido parar la serie rival, era el turno para la ofensiva escarlata; todos los jugadores defensivos esperaban estar de vuelta en el campo de juego antes de que pasara un minuto y medio.

El balón en la yarda 30 del territorio escarlata, Diana entra al terreno seguida por sus jugadores; por más increíble que parezca, los escarlatas no habían intentado aun jugadas por tierra; la defensa rival sale preparada para contener el juego aéreo, sacan a sus jugadores de línea más corpulentos y mandan a los linieros más veloces, para tratar de presionar al mariscal de campo.

- Perro amarillo al uno. - Diana mira a Sabrina. Eso significa que te voy a dar el balón y debes correr por entre el centro y el guardia derecho, ¿ok?
- Si.
- Al tres... escarlata... un, dos, tres...
- ESCARLATA.

Formación Shotgun de parte de la ofensiva, con tres receptores, un ala cerrada, y un solo corredor en el backfield. Todos toman sus posiciones, los linieros se colocan en posición de tres puntos, los receptores se reparten, dos a la izquierda - separados como cinco yardas uno del otro - y el otro receptor y el ala cerrada por la derecha - el ala cerrada por el lado interno, un poco atrás de la línea -, Diana se coloca justo detrás del centro, cómo a tres yardas detrás de ella, Sabrina.

- 58... 36... 21... hut.

El balón es centrado al primer grito, los defensas reaccionan un poco tarde, sorprendidos por el saque tan rápido; su sorpresa aumenta más al observar al mariscal entregarle el balón al corredor. Sabrina aprovecha el buen bloqueo de sus linieros y se escapa por el hueco hecho por los mismos, Ángel y el receptor bloquean al profundo y al esquinero de la derecha, dos apoyadores salen en persecución de Sabrina, ella los ve de reojo, amaga detenerse y hace pasar a uno, después gira a la izquierda sobre su propio eje y hace fallar la tacleada del otro, Sabrina queda libre y aumenta su velocidad, avanza 20 yardas, cruza el medio campo, avanza a la 40, a la 30, y es detenida por el profundo libre en la yarda 24 del territorio rival. En la banca tribal todos festejan la jugada, tanto así como en el campo.

Primera oportunidad y diez yardas por avanzar en la yarda 24 rival. Diana convoca a reunión nuevamente, mientras la defensa contraria trata de encontrar un buen balance en la cobertura de la carrera y del juego aéreo.

- A partir de este momento nos olvidamos del libro, vamos a improvisar... ¿Ok? - Diana mira a todos sus compañeros; todos asienten. Bien... formación I, Ángel te colocas a la izquierda, receptores a los extremos, corredores ya saben su posición... Sabrina corre una ruta hacia fuera, por tu izquierda, avanzas lateral, cuentas hasta cinco segundos y doblas hacia el frente, en trayectoria recta, al tres... ¿entendido?
- Si.
- Bien... señores al tres, escarlata...un, dos, tres...
- ESCARLATA.

Sabrina va tomando su posición sin dejar de mirar la formación defensiva, por delante de ella están el fullback y Diana. Desde su posición mira los movimientos de la mariscal de campo; ve a Diana dar indicaciones a sus receptores, a sus linieros; la ve tomando su posición. A la imágenes siguieron los sonidos, como distorsionadas escucha las voces de los defensas, pero escucha nítida la voz de Diana.

- 36... 54... 21... hut... hut... hut.

El balón sale de las manos del centro a las de Diana, Sabrina corre lateralmente por la izquierda, mientras Diana retrocede cinco pasos, prácticamente un paso por segundo - es mucho tiempo para poder desarrollar una jugada exitosa, pero aun así la intentan -.

- Uno... dos... tres... - Sabrina va contando los segundos. Cuatro... cinco. - Dobla la esquina y avanza en trayectoria recta.
- Uno... dos... tres... cuatro... cinco. - En ese momento Diana mira a su izquierda, observa a Sabrina corriendo ya su trayectoria hacia el frente, mientras de la formación defensiva se desprende el profundo fuerte al observar también la ruta de Sabrina.

Sabrina voltea hacia Diana, Diana la ve llegar al espacio libre entre los profundos y los apoyadores - justo la zona en la que la quería ubicada -, lanza el ovoide con la suficiente velocidad para que llegue antes a Sabrina que algún defensivo. El profundo fuerte corre en diagonal hacia Sabrina, va midiendo la posición y la velocidad de la jugadora y del balón; Sabrina hace lo propio; sin disminuir o aumentar la velocidad coloca los brazos en la posición para atrapar el balón; el profundo está muy cerca, prepara su cuerpo para dar el golpe, el balón está por caer en los brazos de Sabrina, está sólo a centímetros de sus manos, el profundo se asegura de que su trayectoria de golpeo sea la adecuada, el balón cae en las manos de Sabrina, y el profundo...

Continuará...


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