Capitulo XVIII ...Inocencia
"Tal falso he irremediable es dejar de sentir amor, la duda más pequeña puede romper
los momentos más felices, los momentos mejor vividos. Luchas contra algo que no existe,
pero lo sientes tan intenso en ti, algo por lo cual vale la pena vivir..."
Mariana cerró el libro que tenía en sus manos, miró a todos lados, la biblioteca parecía
un lugar que sólo ella conocía, miro a las pocas personas que había en las mesas un poco
alejada de ella... "¿Vale la pena sufrir lo que estoy sufriendo si aun la amo?".
Hacia esa pregunta al mirar cada uno de esos rostros cansados. Miró nuevamente ese libro,
"¿En verdad vale la pena vivir?". Recostó su cabeza sobre el libro, poco a poco
empezaba a quedarse dormida cuando un escalofrío recorrió su cuerpo al escuchar el
susurro de su nombre en su oído. Mariana lentamente alzó la cabeza olvidándose de aquel
sueño que sentía y frente a ella se encontró una rosa blanca, buscó por todas partes a
Karol y sin encontrarla salió de la biblioteca. Mariana aun buscaba los ojos de Karol
al salir de ese lugar, miraba cada movimiento en el Colegio, intentando encontrar a unos
intensos ojos azules. Hacia demasiado frío para ser noviembre, las hojas caían y el
viento soplaba con tanta fuerza.
Karol había vuelto al colegio dos días después de su regreso, sólo hasta entonces tuvo
el valor de volver. Estaba en aquel lugar, en "el vuelo", lo sentía vacío y triste, pero
no más de lo que sentía en su interior. Karol miraba el reloj de la capilla, desesperada
y triste, no entendía lo que Mariana había hecho, quería gritar sacar de su alma tanto
dolor. Escuchó el sonido de una paloma posarse en la barda aun lado de ella, volteó
rápidamente y se encontró a una chica como de 17 años de una mirada azul, tan intensa
como la de ella e igual de triste, las manos de esa chica acariciaban a la paloma
blanca.
Karol miró a todos lados preguntándose de donde había salido esa chica.
-Es difícil, ¿verdad?- le dijo la chica mirándola a los ojos- Es difícil ver a la
persona que amas amando a alguien más.
Su mirada azul se fijó en el patio, Karol volteó hacia esa mirada y se topó con la
silueta de Mariana con Andie en el patio del Colegio, en ese mismo momento Mariana miró
hacia arriba. Fue como si en ese momento ninguna de las dos se viera aunque sus miradas
estuvieran fijas una de la otra. Karol agachó la cabeza y con la voz entre cortada le
contestó:
-Si... muy difícil.
-Mariana- dijo la chica dulcemente.
El viento empezó a soplar con fuerza, la paloma se alejó, Karol la siguió con la mirada
hasta que se perdió entre los árboles, cuando volteó la chica había desaparecido.
*****
-¡Mariana!- gritó Andie cuando la vió pasar a su lado un poco distraída.
-¿Andie, qué haces aquí?.
-Bueno, solo vine a decirte lo que en realidad pasó esa noche.
-No es necesario que digas nada, yo...- El sonido de un violín empezó a escucharse desde
"el vuelo". Mariana miró a Andie extrañada porque no prestaba atención. El sonido se
hacia mas fuerte tocando una suave melodía que llenaba de nostalgia el corazón de
Mariana. Miró hacia arriba, sin darse cuenta sus ojos empezaban a nublarse por las
lágrimas que inexplicablemente rodaban por sus mejillas.
-Mariana- dijo Andie- ¿Estas bien?
Mariana la miró desconcertada, como si sus sentidos hubieran sido atrapados por aquella
melodía.
-¡No es nada!- dijo Mariana y se fue.
*****
Karol sintió un leve mareo porque no sabía lo que pasó en ese instante. Volteó al patio
para ver si encontraba a Mariana pero ya no estaba, así que bajó corriendo de aquel
lugar para buscarla.
Recorría los pasillos de los edificios intentando encontrarla, estaba molesta y triste,
pensando desde cuando Mariana salía con Andie, preguntándose desde cuando la engañaba.
En un instante sus miradas tropezaron, en Karol había dolor y enojo, en Mariana sólo
indiferencia. Mariana dejó de mirarla y siguió su camino, Karol la detuvo jalándola del
brazo cuando pasaba a su lado.
-¿Por qué?, ¿Por qué no puedes enfrentarme?
-¿Para qué?...- dijo Mariana soltando su brazo con fuerza- ¡Si solo quieres que escuche
todo lo malo que piensas de mí!.
-¿Por algo lo digo, no crees?.
Mariana reaccionó dándole una bofetada.
-¡Cuando regresaste de Londres, me encontraste a mi, no a una...!- Mariana cortó sola
sus palabras- y sin embargo yo, sigo esperando... ¡Aun sigo esperando!.
Mariana extendió la mano enseñándole la rosa, que pensó que ella le había regalado.
-Lindo obsequio, que, ¿te la dio Andie, la persona que ahora amas?- dijo Karol muy
molesta.
-¡¡¡Tu eres a la única persona que amo!!!- gritó.
Karol abrió los ojos impresionada por lo que Mariana gritó sin importarle las personas
que pasaban a su alrededor, Mariana dio la vuelta y empezó a alejarse.
-¡¡¡Prometiste esperarme!!!- gritó Karol con rabia.
Mariana volteó, solo había dado tres pasos.
-¡¡¡Lo hice!!!- gritó con la misma intensidad de Karol- ... y creo que aun lo sigo
haciendo- la miró a los ojos como si estuviera buscando algo que había perdido y se
alejó definitivamente de ella.
Karol se quedó allí no entendía el comportamiento de Mariana. Karol buscaba respuestas,
aliviar su dolor, entender tantas cosas.
Mariana caminaba furiosa, le dolía en el alma que Karol desconfiara de ella. Miró la
rosa que tenía en sus manos y la apretó con fuerza con una gran rabia, sólo quería
deshacerse de ella al pensar que no fue Karol quien se la dio. Su mirada buscaba un
bote de basura, pero la capilla fue lo primero que llamó su atención, entró, por alguna
razón a Karol y a ella no les gustaba ese lugar. Era la primera vez que Mariana entraba
a la capilla, le impresionó la arquitectura tan antigua que tenía ya un poco apagada.
La capilla estaba más vacía que la biblioteca, Mariana miraba a todos lados sin
encontrar a nadie, llegó hasta el altar, depositó la rosa en el piso dio la vuelta y
caminaba hacia la salida un poco más tranquila.
-Mariana.
Escucho mencionar su nombre, dio la vuelta, y en una de las bancas frente al altar
había dos chicas muy pequeñas, no pasaban la edad de 15 años. Una de ellas lloraba.
-¡Mariana debes calmarte!- decía la chica y la abrazaba- ¡Estaré siempre contigo!
Mariana caminaba hacia ellas con lentitud de alguna manera se le hacían familiares esas
dos pequeñas. Lo que se le hacia extraño era no entender porque no las había visto
antes en el Colegio. Escuchaba su conversación muy lejana, con ecos, como si no
estuvieran en esta vida, y lo único que viera fuera a dos fantasmas.
-¿Mariana?
Escucho su nombre detrás de ella volteó asustada.
-¿Mariana, qué haces aquí?- preguntó la Madre Clara, ya que cuando les daba asesoría
nunca querían asistir a la capilla.
-Madre yo...- dijo Mariana y dio media vuelta para señalar a esas dos pequeñas. Mariana
quedó sorprendida porque ya no estaban.
-¿Mariana, estas bien?
-Si, solo...- se quedó pensando en esa voz, era la misma voz que escuchó aquella vez en
el invernadero mencionar su nombre, la misma voz que escucho en la biblioteca, la misma
forma dulce y triste resonaba en su cabeza.
-¿Pasa algo?.
-¿Quién es Mariana Durkeim?- solo atinó a decir.
-¿Qué hay con ella?.
-Sólo quiero saber que pasó- Mariana recordó a la chica que consolaba a Mariana y le
encontró cierto parecido a Karol- ¿Cómo se llamaba su compañera de dormitorio? Se
parece a Karol, ¿verdad?
La madre dio pasos atrás, no quería recordar nada de lo que ella vivió en ese Colegio.
-Señorita Dux... su lugar no es aquí- dijo Emili detras de la Madre Clara.
Mariana volteó hacia atrás recordando a esas pequeñas, miró a la Madre Clara
desconcertada, agachó la cabeza y no supo que decir.
*****
-Claro que si tonta, respeto tus gustos... bueno, tus nuevos gustos y tendrás que
hacer algo mejor que esto para alejarte de mi... siempre seremos amigas.
-¿Entonces no me dejaras de hablar por esto?- preguntó un tanto emocionada.
-Ya te dije que no, somos amigas.
Karol sonrió con alivio al escuchar esas palabras.
-Y dime... ¿Hay una persona especial?- dijo Mariana dándole un leve golpe en el costado.
-No, aun no- dijo sonrojada. Karol pensó en Andie pero por alguna razón no quiso decirle
nada.
-¿Sabes que puedes confiar en mi?
-¡Lo sé!
-¡¡¿Por qué no te lo dije?!!... ¿por qué sentí miedo?- se decía Karol después de
recordar aquel día de su vida, volviendo al doloroso presente, donde la persona que
amaba tuvo algo que ver con una persona que alguna vez quiso.
Ya tenía puesto el uniforme del Colegio, no sabía si debía volver a ese lugar por una
última vez, pero tenia la urgencia de saber que paso, que pasaría después de todo
aquello. Bajó lo más rápido posible las escaleras.
"Por qué no fui capaz de apagar lo que sentía por ti, trate de ocultarlo, de
callarlo muchas veces", pensaba mientras bajaba las escaleras que se le hacían
eternas. "No podía enamorarme de ti, porque te prometí no hacerlo, y nunca pensé
hacerlo algún día, no quiero perderte".
-Karol, ¿a dónde vas?- preguntó su madre cuando Karol estaba por abrir la puerta.
-Mamá, deberías estar acostada- dijo tomándola del brazo- sabes que no debes cansarte
mucho.
-¿Pasa algo Karol?- dijo al escuchar su voz triste.
-Iré al Colegio un rato, y tu tienes que descansar, ¿de acuerdo?- Karol sentó a su madre
en el sofá, trataba de no mirarla a los ojos para que no viera que estuvo llorando.
-¿Por fin conoceré a Mariana?
Karol dió la vuelta hacia su madre pero clavó los ojos al piso.
-¡No, mamá, aun no!
-Karol, sé que no he estado mucho tiempo contigo, pero te conozco y sé que pasa algo...
¿Qué hay con Mariana?
-¡Ella me engañó!- dijo Karol desesperada y sentándose aun lado de su madre.
-¿Mariana?... ¡No lo creo!
-Cuando me fui contigo a Londres, Andie estuvo aquí y...
-¿Andie?- interrumpió- ahora entiendo por qué cuando le dije que irías desapareció.
-¿Por qué nunca me lo dijiste?.
-No sabía que esas eran sus intenciones, nunca imaginé que haría algo así... ¿Pero qué
pasó?
-Pues ella estuvo aquí- se levantó furiosa- y enamoró a Mariana... y eso no fue lo peor...
ella la embriagó, algo que no es difícil,... y, y se aprovechó de la situación- volteó
a ver a su mamá- tu sabes a lo que me refiero.
-¿A eso?
-¡Si, a eso!
-¡No lo creo!... Andie aun te ama.
-¿Qué?- contesto Karol nerviosa.
-¿Crees que no se que ustedes tenían un amor a distancia?
-No era a distancia, ella estaba aquí y cuando la dejé se fue.
-Pero ella aun te quiere... siempre me lo decía.
-¡Si en verdad me quisiera no hubiera hecho esto!... ¡¡No me hubiera lastimado de esta
manera!!...
-Sabes como es el amor... tu hiciste lo mismo con Mariana, ¿No es cierto?
-Pero...
-¡Pero nada!, sé que ella no sería capaz de algo así... Cuantas veces lo intentó contigo
y siempre respeto tus decisiones... Andie no es de las chicas que se aprovechan de las
circunstancias, deberías saberlo ella siempre ha sido sincera contigo... pero si no estas
segura yo hablaré con ella...
-¡No, así esta bien!, A veces ya no quisiera saber nada de esto, ya no tengo el valor
para hacerlo, me falta confianza... lo mejor será regresar a Londres, ¿No crees?
-Sabes que esa no es la solución...- puso su mano sobre su hombro- ¿Que pasó con aquella
niña fuerte que se atrevió a retar mi autoridad plantando un árbol de arándano a mitad
del patio, que específicamente pedí que no se hiciera?... y solo para recordar que vio
los ojos más hermosos... y verdes que nunca antes había visto... ¿lo recuerdas?...
-Si.
-¡Vamos!... demuestra que tan fuerte eres.
*****
Karol esperaba a Saúl afuera de audiovisuales.
-¡¡Karol!!, Siempre que te encuentro aquí me da miedo- le decía riendo- siempre me
tenias cosas malas.
-¡No es cierto!, la última vez no fue así.
-No, pero me hiciste sentir muy mal.
-¡Lo siento!
-No te preocupes... ¿cómo estas?
-¿Cómo crees que estoy?
-Pasa hablamos a dentro- dijo Saúl abriendo la puerta.
Karol entró y llegó a su cabeza aquella vez que besó por primera vez a Mariana, lo que
originó el rompimiento de su amistad y el nacimiento de un amor que ahora dolía.
-¡Estar aquí adentro no sé si me trae buenos recuerdos!- y un escalofrío recorrió su
cuerpo.
-Se lo que pasó con Mariana cuando estabas lejos- le dijo un poco triste- se que te
engañó.
-De eso quiero hablar- sus ojos azules se humedecieron- ¿por qué crees que lo hizo?
-Tal vez miedo a estar sola, la dejaste cuando sus sentimientos estaban cambiando...
¡Estaba confundida!
-¡¡¡Pero estabas tu!!!- dijo con desespero.
-¿A qué te refieres?- Saúl sonrió.
-No, no digo que podía consolarse o jugar contigo un rato... es que eres su amigo y aun
la quieres...
-Karol, Mariana necesitaba otro tipo de afecto no solo el de un amigo o amiga, necesitaba
amor... ¡Te necesitaba a ti!.
-¡Lo sé!
-A veces pienso que Mariana no tuvo la culpa, solo se dejó seducir por la primera
persona que entendía sus sentimientos.
-Si, Andie puede ser así.
-¿La conoces?- dijo extrañado.
-Digamos que estuvo aquí con Mariana por un asunto de venganza.
-¿Por ti?
-Si.
-Entonces Mariana no tuvo la culpa- dijo en tono de esperanza.
-¡Ese es el problema!
-No entiendo.
-Cómo puedo confiar en ella si al dejarla sola siempre va a correr a los brazos de
alguien más.
-Tienes razón- dijo Saúl- pero, aun la amas ¿cierto?
-No lo sé, creo que no.
-Karol nunca digas que no la amas si no puedes dejarla ir... el amor volverá aunque te
haya traicionado... aunque te haya lastimado... y se que tu tienes el valor y ella la
fe para construir ese amor de nuevo.
-¡Gracias Saúl!
-No llores ahora ve con ella.
Saúl abrazo a Karol, repentinamente se alejó de ella la miró y le dijo:
-No hay cámara grabando,... o si?- y miró a todos lados.
-¡Qué gracioso!- dijo sonriendo.
-Es que así empiezan los problemas... después dirán que quieres algo conmigo.
-¡Ja!... Si fuera así escogería a alguien mejor para hacerlo.
-¡Ahhh!, perdón por no ser de tu agrado.
-No, si eres de mi agrado- le dijo- de hecho, si quisiera a Mariana sólo como amiga tú
serias el novio perfecto para ella.
-No, no lo digas, fue mejor así nunca vi tanto amor en sus ojos como cuando habla
contigo.
-¿Amor?- dijo suspirando.
-Si, amor y mucho- Saúl dirigió a Karol a la puerta y le dijo:- ... busca la felicidad
ella te la dará, ya sabes donde esta.
Karol subió a "el vuelo", no espero encontrarse con otra persona.
-¿Qué haces aquí?- dijo molesta.
-Te estaba esperando... quiero hablar contigo.
-¡¡No tengo nada de que hablar y mucho menos contigo!!
-¿Ni siquiera quieres saber lo que hice con Mariana?
-Eres una...
-Shhh, no te conviene insultarme.
-¡¡¡Nunca me convino conocerte!!!- dijo Karol muy molesta.
-Por qué, si conmigo conociste el amor.
-¡¡Contigo conocí la palabra, no la esencia!!
-Si, si, la esencia la conociste con Mariana... yo también Karol.
-¿Por qué lo hiciste?
-Sería tonto decir que por amor, pero no, no fue así... ni siquiera lo hice por
vengarme de ti... lo hice para vengarme de ella por robarme tu amor, con esas palabras
tontas, "siempre seremos amigas". A pesar de que en ese momento no la amabas, la querías
mucho no dejabas de hablar de ella. Cuando te propuse que le dijeras sobre nuestra
relación, creí que iba a estallar en tu cara, que iba a sentir asco por ti, pero no, la
niña dulce no lo hizo, y la quisiste mas que a mí.
Karol no le importó toda esa actuación de sufrimiento y rencor de Andie, solo le
interesaba saber una cosa.
-¿Qué le hiciste?
Andie sonrío burlonamente viendo la reacción de Karol.
-Nada... no le hice nada, me gustaría decirte que fue mía, pero no es así, no dejaba de
buscarte, de decir que te amaba y que te esperaría siempre, lo dijo una y otra vez hasta
que se quedo dormida... ¿Sabes?... es hermosa cuando duerme.
Karol al escuchar esto no pudo evitar sonreír con alivio dio un pequeño golpe en la
barda en señal de victoria y empezó alejarse de Andie.
-¡Pero en verdad logré algo!- le gritó Andie- ¡Sabe que no confías plenamente en ella...
la heriste con tu comportamiento y no creo que te perdone!
Karol detuvo su caminar alegre, se dio cuenta que eso era verdad, había herido la
confianza que Mariana le daba, empezó a caminar nuevamente pero ahora lo hacia lento y
confuso.
Llegó a esa puerta donde en muchas ocasiones dejaba a Mariana antes de que su corazón
no aguantara la necesidad de gritarle que la amaba.
-Buenas tardes señora... ¿está Mariana?
-Karol que gusto, si pasa esta en su habitación.
Karol entró y subió a la habitación de Mariana, entró sin tocar, la vio parada junto a
la ventana.
-¡Enamórarte de alguien que vuelve a ti después de las peleas!
Mariana volteó un poco sorprendida.
-Recuerdo que tu me dijiste esas palabras- la miró a los ojos un poco apenada- ¿puedes
volver a enamorarte de mí?
El silencio se apoderó del lugar. Mariana no reaccionó como Karol lo esperaba. Mariana
la miró molesta y volvió su vista a la ventana, Karol se sintió desbastada con esa
respuesta.
-Conocí a Andie poco después que a ti- dijo Karol cerrando la puerta, no quería
acercarse a Mariana- ella era algo mas que una amiga.
-¿Por qué nunca me lo dijiste, no confiabas en mi?
-¡Sí!
-¿Entonces?, Por qué me entero después de que intenta jugar conmigo.
-¡¡¡No hizo nada Mariana!!!... lo acaba de decir.
-¡Lo sé!. Siempre lo supe, Karol aun estando ebria... ¡¡¡Sé lo que hago o no hago!!!.
-¿Qué?... ¿Por qué no me lo dijiste?... ¿por qué dejaste que sufriera?
-Cuando regresaste me encontraste a mi no a una extraña... dudaste de lo que yo era...
y que importaba explicarlo todo, sino confías en mi.
-Si sabes lo que haces cuando estas ebria... recuerdas la ves que estuviste abrazada a
mi por mas de media hora, ¿por qué lo hiciste?.
-Solo quería sentir el calor que me daban tus brazos.
Karol recordaba cuando podía confiar en Mariana, cuando era su amiga y podía tener todo
el afecto y verla con alguien mas sin sentir celos, pero eso se transformó en una
necesidad estar con ella saber que era de ella, cuando empezó amarla.
-Creo que me dabas mas amor cuando eras mi amiga... nunca debimos dejar de serlo.
-¡Será mejor que te vayas!
-Mariana.
-¡¡¡Qué te largues!!!- gritó desgarrando su alma.
-¡Regresaré a Londres y no volveré!
-¡Ya no me importa!- dijo y regresó su mirada a la ventana.
-Te amo- le susurró suavemente.
Karol espero una respuesta que no llegó, salió de la habitación ya sin decir nada,
pensó que era lo mejor para Mariana, siendo lo peor para ella.
*****
Mariana se acercó a ella y la abrazó, Karol no sabia que hacer. Mariana le había
mostrado muchas veces cariño pero nunca lo había sentido de esa manera, se sentía cálida,
segura dentro de esos brazos, solo quería estar ahí y nunca separase de ella,
"Intentaré soportar todo lo que pueda" pensaba Karol. Ese abrazo fue el mas largo que
se habían dado desde que eran amigas.
-¿Sabes que eres lo más importante en mi vida?- Mariana dejó de abrazarla y la miró a
los ojos.
-Si.
-¿Te quedas conmigo?- dijo con una sonrisa dulce...
Continuará...