Cap. XVII. Los sentimientos de una belleza
-¿Así que ella es Mariana? -decía Andie, que se ocultaba con Karol en un extremo de la
puerta del Colegio para que no sean vistas.
-Si, ella es -decía Karol, mientras miraba a su amiga.
La estuvieron observando por largo tiempo en el patio del Colegio, Karol le hablaba a
Andie de Mariana, de cómo se conocieron, la forma tal dulce que Mariana tenia para con
ella. Después de un tiempo se alejaron del Colegio.
-¡Es muy hermosa!... ¡y los ojos azules que tiene, son bellos! -dijo Andie después de
un largo silencio que se apodero de Karol.
-Jajaja, tiene ojos verdes.
-¿Verdes?... mmm... yo los veo azules. -Andie volteo, como si pudiera verla a lo lejos.
-Pues no, tiene ojos verdes. -Karol la tomo del brazo y la obligo a seguir caminando.
Caminaron hasta llegar al café donde siempre se veían todos los lunes cuando Karol no
quería asistir al colegio. Pidieron un café, era extraño lo que Karol estaba sintiendo,
se sentía un poco avergonzada y triste por estar observando a Mariana, era la única
manera en que Andie podía conocer a su mejor amiga. Tomo el café en sorbos muy pequeños,
mientras Andie la miraba y se preguntaba porque una persona tan fuerte mostraba un
carácter diferente cuando hablaba de Mariana.
-¿Cuándo se lo dirás a Mariana? -preguntó impaciente.
-No lo sé -Karol dejó aun lado su café y se recargo en el respaldo de la silla- aun no
lo sé.
-¡Tienes que decirle Karol! -decía Andie con insistencia.
-¡Tengo miedo!... ¿y si deja de hablarme?... ¡No sé que haría si deja de hablarme!
-Si en verdad es tu amiga, no lo hará -Andie se levantó de la mesa- Tengo que irme,
decirle o no es tu decisión.
Andie besó los labios de Karol y se marchó. Karol después de un rato salió de aquel
café y empezó a caminar sin sentido, por largo tiempo, pensaba como decirle a Mariana
sobre ella, sobre la relación que tenía con Andie, con una persona que Mariana no
conocía.
-¡Karol!, ¡¡Karol!! -decía una voz mayor detrás de ella.
Karol volteo rápido.
-¡¡Madre Clara, Hola!!, ¿Que hace por aquí?
-Creo que la pregunta es, ¿qué haces, tu por aquí?.
No se había dado cuenta que estaba caminando a las afueras de un convento.
-¿Por qué no estas en el Colegio?... y mira nada mas como tienes ese uniforme, no te
gusta usarlo, ¿verdad?, Me recuerdas una niña que... -la Madre empezó acomodarle el
suéter, se dio cuenta de la tristeza de Karol y antes que pudiera decirle algo ella ya
estaba hablando.
-¿Madre, cree que Mariana deje de hablarme? -le decía mientras miraba a un costado
perdida y triste.
-¿Por qué tendría que hacerlo?.
Karol la miró, dudó en decirle pero a quien más podía contarle lo que estaba pasando, y
muy titubeante le dijo:
-Porque, me gustan... Me gustan las chicas.
La Madre se sorprendió, a su cabeza llegaron recuerdos de cuando ella cuidaba a los
alumnos de aquel colegio hace años, se acercó a Karol, la miró a los ojos y le dijo
mortificada:
-¿Te gusta Mariana?.
-¡No!, no -respondió rápidamente- pero tengo miedo de que deje de hablarme o sienta
asco por mí.
La Madre dio un suspiro de alivio al escuchar esa respuesta.
-Mariana es tu amiga y jamas sentiría asco por ti... Sé que puedes decírselo.
Karol y la Madre caminaron hasta el colegio. Karol no decía ni una palabra, estaba
nerviosa y asustada. Llegaron al colegio, la Madre se paró al ver el edificio que estaba
frente a la capilla, a ese edificio que los alumnos llamaban "el vuelo", cerró los ojos
y un recuerdo no tan visible para su memoria hizo que su cuerpo se estremeciera de miedo
y tristeza.
-¿Madre? -dijo Karol, al verla inmóvil y temblando.
Antes de que abriera los ojos susurró un nombre que Karol no alcanzó a distinguir bien.
-¡Todo estará bien! -dijo la Madre limpiando algunas lágrimas de sus gastados ojos- ...
¡esta vez todo saldrá bien!
Confesión... recuerdan ese capítulo?
... pues esta mejorado... mm... no lo creo, pero si esta aumentado ;)
Karol estaba nerviosa, no sabia cual iba a ser la reacción de Mariana. Las dos estaban en "el vuelo".
-Me gusta este lugar, es bueno haberlo encontrado, aquí podemos escondernos los días que
hagamos travesuras -decía Mariana con su voz dulce e inocente- ... mejor dicho, el día
que tu hagas travesuras.
-Si -contestó Karol abatida.
-¿Te pasa algo Karol? -preguntó preocupada.
Karol era de un carácter fuerte pero siempre alegre con Mariana. Ahora era el momento
de decirle lo que pasaba, contarle a su mejor amiga su secreto, poner aprueba esa
amistad.
-Mariana, tengo algo que decirte, y si quieres alejarte de mí después de esto... lo
entenderé.
Mariana la miró sin entender lo que estaba diciendo, sabía que no era algo que la
dañaría a ella, Karol jamás se atrevería hacerle algo.
-No creo que sea tan grave, ¡Claro que si me dices que tienes sida, lepra o que eres
lesbiana, saldré corriendo muy veloz!.
Esas palabras la hicieron entender que Mariana si sentiría asco por ella, pero no había
marcha atrás tenía que confesárselo, porque ya no lo soportaba.
-¡Solo estaba jugando! -Dijo Mariana cuando vio la expresión triste de su amiga- Créeme
que nada sería tan malo como para dejarte, eres mi mejor amiga y nunc...
-¡Soy lesbiana! -lo dijo tajante, tenía que aprovechar esas palabras, tenía que probar
si esa amistad en verdad era buena.
Mariana dejó de sonreír.
-¡Pero no te preocupes, no me fijaría en ti, por qué eres mi mejor amiga! -repuso
rápidamente.
Karol veía la expresión asustada de Mariana, miró su cuerpo temblar de miedo. Mariana
tomó aire para tranquilizarse y puso una mirada tan fría, Karol sabía que su amistad ya
había terminado.
-¿Sabes?... acabas de desilusionarme -dijo seriamente.
-Perdóname -fue lo único que pudo salir de sus labios.
-¿Así qué no te fijarías en mi?
Karol quedó confundida con esa pregunta.
-¿No entiendo?
-Pues yo si... no me consideras una mujer de la cual te puedas enamorar -y volvió a
sonreír.
-¿Estas jugando conmigo? -dijo Karol sonriendo nerviosa.
-Claro que si tonta, respeto tus gustos... bueno tus nuevos gustos, y tendrás que hacer
algo mejor que esto para alejarte de mi... siempre seremos amigas.
-¿Entonces no me dejaras de hablar por ésto? -preguntó un tanto emocionada.
-Ya te dije que no, somos amigas.
Karol sonrío con alivio al escuchar esas palabras.
-Y dime... ¿Hay una persona especial? -dijo Mariana dándole un leve golpe en el costando.
-No, aun no -dijo sonrojada. Karol pensó en Andie pero por alguna razón no quiso decirle
nada.
-¿Sabes qué puedes confiar en mi?.
-¡Lo sé!.
Las cosas que no se pueden decir
Pasaron algunos años su amistad era como siempre, nada había cambiado y Karol nunca se
imaginó que sus sentimientos cambiarían.
-¡Mariana! -gritaba Karol y venía a toda velocidad para alcanzarla en la salida del
colegio.
Era una mañana tranquila de otoño, las hojas caían, algunos alumnos entraban a tomar sus
clases matutinas, mientras Karol venía a toda prisa intentando alcanzar a Mariana.
-¡Feliz cumpleaños! -dijo y le acercó una flor.
-¿Tu con flores? -Mariana sonreía feliz al saber que Karol podía hacer cualquier cosa
por ella.
-¿Qué?, ¡Es para ti no para mí!... Sabes que no me gustan esas cosas, toma, toma. -decía
para que tomara la flor.
-¡Gracias! -dijo y la abrazó.
-¡Ya tienes 22 años, ya estás vieja! jajajaja -le dijo al oído.
-Si, mira que dentro de un mes tendrás la misma edad que yo -le dijo golpeando su nariz
con la flor y empezó a caminar, Karol la seguía pasos atrás.
-¡No me lo recuerdes! -Karol paró de reír y suspiró- ... ¡Pero entre mas años tienes
más hermosa te pones!.
Mariana volteo sorprendida y sonrojada, Karol se paró de golpe impresionada por su
propio comentario. "Por que diablos dije eso", pensó Karol asustada.
-¿Y, y tienes planes para hoy? -dijo Karol para librarse de ese momento vergonzoso.
-Si, Saúl me invitó a comer.
-Ah si, Saúl -dijo Karol con cierto enfado- ¿y estarás toda el día con él?
-Si, creo que sí.
-¡Ya pasas más tiempo con él que conmigo!
-¿Qué?
-Nada, nada... mm... nos vemos mañana.
Karol regresó por donde había venido dejando a Mariana confundida. "Saúl, ¿por qué
tiene que estar con él?", pensaba Karol "¿por qué no?, si es su novio" tenía
una pequeña discusión en su cabeza, "no me importa que sea su novio, es un idiota no
la merece" "diablos por qué tengo que decir esas cosas" se daba pequeños golpes en
la cabeza, algunos compañeros la veían por su comportamiento raro. "Qué rayos me ven,
que les importa si estoy enamorada de mi mejor amiga", se paró y dio la vuelta hacia
la puerta donde Mariana esperaba a Saúl.
-¿Enamorada? -casi lo dijo en un suspiro ahogado, saliendo en un susurro a su exterior
pero quemándole el alma por dentro- ¿enamorada de Mariana?.
"Eso no puede ser" volvió con su pequeña charla interior "eso no puede ser",
seguía viendo a Mariana "le prometiste no enamorarte de ella". Vio como Saúl
llegó donde Mariana lo esperaba, la abrazó y la besó, Karol sintió un pequeño desajuste
en su mundo y una opresión tan grande en el pecho, "eso no puede ser" Karol
apretó sus puños con fuerza "lo de ellos no puede ser" avanzó con pasos largos
hacia ellos "¿Karol qué haces? Detente no puedes hacerle esto a Mariana" "Rayos Karol
detente", justo cuando estaba a pasos de llegar a ellos reaccionó y dio la vuelta.
"No puedes hacer eso".
-¡Karol! -gritó Saúl al verla.
"Maldita sea qué quiere" pensó Karol y limpio sus ojos que apenas dejaban
escapar unas lágrimas
-Si -contestó Karol dándole la más amable sonrisa que podía salir de sus labios para él.
-¿Por qué no vienes con nosotros? -dijo Saúl, trataba de ganársela, desde hace tiempo
siempre notó un poco de molestia de Karol.
-¡¡Si!!... también quiero estar contigo hoy -dijo Mariana y tomó la mano de Saúl.
Karol miró las manos, se sintió confundida, ahogada, triste, miró a Mariana e intentaba
que sus ojos no mostraran su desesperación, sintió que su alma desfallecía con esa
escena, su cuerpo temblaba, lentamente daba pasos hacia atrás mirando a todos lados como
intentando escapar de esa pesadilla, hasta que nuevamente se topó con los ojos verdes
de Mariana, le sonrío amargamente, dio la vuelta y salió corriendo.
-¡Karol! -gritaba Mariana.
Los ojos azules de Karol empezaban a nublarse con las lagrimas, que una a una le
desgarraba el alma. Corría pero cada paso que daba se le hacía eterno y pesado, hasta
llegar a "el vuelo".
-¡No puede ser! -decía mientras se dejaba caer en el piso y apretaba su cabeza con
fuerza- ¡No puedes enamorarte de ella!
Al día siguiente, Karol estaba nuevamente en "el vuelo" mirando el viejo reloj, pensaba
en Mariana, pero no de la misma manera que antes, sabía que eso no estaba bien, sabía
que debía apagar esos sentimientos y alejarse de ella.
-¡¡Karol!! -dijo Mariana dándole un leve golpe en la espalda- ¿qué paso contigo ayer?...
¿Por qué te fuiste de esa manera?
-No me sentía bien, tenía ganas de vomitar...
-¿Ya te sientes mejor? -preguntó preocupada.
-Si, yo creo que fue algo que comí, pero ya me siento mejor.
-¿Sabes qué necesitas? -Mariana se acercó a Karol muy sospechosa.
-¿Qué? -Karol la miraba confundida.
-¡Un abrazo de una buena amiga! -dijo Mariana y abrazó a Karol.
Karol se sintió extraña pero le gustaba esa sensación "solo amiga" pensaba Karol
"tengo que cumplir mi promesa".
Cada vez se sentía mas confundía por sus sentimientos, sabía que Mariana no podía
amarla de otra manera que no fuera sólo como amiga, intentaba alejarse de ella, pero de
una u otra forma siempre terminaba a su lado... siempre a su lado.
Saúl y Mariana llevaban 3 años de novios y Karol un poco menos callando sus sentimientos
por ella.
-¿Qué es esto Saúl? -preguntó Mariana con cierto brillo en sus ojos por lo que Saúl le
había entregado.
-Es un poema, sé que te gustan, y lo escribí para ti.
Karol le molestaba que Mariana se viera tan feliz por ese detalle de Saúl. Mariana
empezó a leer en silencio.
-Me cautiva el azul de tus ojos... ¿azul? -dijo Mariana.
-¿Azul? -Karol preguntó con risa.
-¡¡¡Mis ojos son verdes!!! -gritó Mariana aventándole el poema a Saúl en la cara y se
alejó de ellos muy enojada.
-Saúl, ¿Azules? -dijo Karol- ¡Eres un idiota!
-Karol... ¿no son azules? -preguntó con tristeza.
-¡No! Nunca te has dado cuenta que tiene unos hermosos ojos verdes.
Karol fue a buscar a Mariana y la encontró mirando el viejo reloj de la capilla desde
"el vuelo".
-¿Estas bien? -Karol se acercó a ella.
-¿Te has dado cuenta qué el reloj siempre se detiene a las dos de la tarde, y qué por
un tiempo no avanza la manecilla que marca los segundos? -Mariana dejó de mirar el reloj
y se dirigió a Karol- ... pero aun así después de esa hora vuelve... como si nunca se
hubiera detenido.
Karol la miró extrañada, nunca se había dado cuenta de ese detalle, muy aparte de que
los cristales del reloj estaban rotos y no se podía ver muy bien.
-Es como si en un tiempo lejano se hubiera detenido la vida por primera vez... -Mariana
volvió su vista al reloj. Faltaba poco para que el reloj marcara las 2pm- y desde esa
vez, nuestra vida terminara por unos segundos.
Karol miraba a Mariana, sus palabras se oían tan tristes, no como ella acostumbraba a
decirlas.
-Tal vez por que antes a esa hora servían la comida aquí... Y no creo que muchos alumnos
pudieran haber sobrevivido- dijo Karol en broma para que Mariana pudiera sonreír, pero
no lo logró y siguió con sus comentarios- ahhh, y lo más importante tener que comer su
odiosa comida... ¡Adoro la libertad que tiene ahora este Colegio!
A Mariana no le agradó mucho el comentario de Karol, solo pudo emitir una pequeña
sonrisa sin dejar de ver el reloj.
-¿Estas bien? -volvió a preguntar.
-Creo que exageré un poco con Saúl... ¿no crees? -dijo Mariana.
-No, él lo merece.
-Lo quiero, creo que lo perdonaré.
-¿Lo perdonarás?
-Si, recuerda Karol, siempre enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas.
-¿Lo perdonarás?
-Si -dijo- iré a buscarlo.
Mariana dio la vuelta y sintió la presión de la mano de Karol.
-¡No!
-¿Qué pasa Karol? -dijo mirando la mano de Karol que cada vez la apretaba con mas fuerza.
-¡No! -dijo una vez más desesperada.
-¿No? -preguntó.
Karol no supo que contestarle, sólo dejó de sujetar su brazo y vio a Mariana alejarse.
Ahora Karol miraba el reloj, lo miró cuando este dio las 2 pm se detuvo y sintió como
su corazón también lo hizo, y un extraño sonido de palomas detrás de ella la hicieron
voltear, pero no había nada y aun así se oían, Karol miraba a todas partes intentando
buscar de donde venía ese ruido, se acercaba a la enorme jaula abandonada de donde se
supone que provenía, y antes de llegar a ella una paloma blanca en un vuelo rápido y
fugaz se atravesó deteniendo su camino.
Ya eran demasiadas ocasiones en las que Karol sentía la desesperación de gritarle a
Mariana lo que sentía por ella, ya no podía ocultárselo a nadie ni siquiera a Andie.
Aun así intentaba apagar esos sentimientos, negarse así misma que estaba enamorada de
su mejor amiga.
-¡No puedes negarlo Karol!... ¡La amas!
-¡¡¡No es cierto!!!
Andie ya empezaba a dudar de los sentimientos de Karol por ella, sabía que Mariana era
algo mas que su amiga, pensaba que esa era la razón por la cual Karol no podía
entregarse a ella.
-Si no la amaras, no hablarías de ella todo el tiempo.
-¡¡¡Es mi amiga!!!, es obvio que quiera hablar de ella... es la única persona que esta
conmigo... -dijo Karol molesta.
-¿La única? -Andie sonrío, porque su presencia había sido ignorada por la vida de Karol-
Espero que ella nunca te deje.
-¿Qué?
-Karol, me iré a Londres y quiero que vengas conmigo -dijo Andie sabía que Karol la
rechazaría.
-Londres -dijo Karol pensando en su madre que no veía desde hace tiempo.
-¡Si Karol!, a Londres... ¡Ahora mismo!... ¿O qué?... ¿Te dolería dejar a Mariana?
-Mariana -susurró su nombre y pensó en todas aquellas veces que intentó alejarse de ella
y no lo lograba, esta era la oportunidad que podía aprovechar... ¿o no?
-Espero tu respuesta... ¿Vendrás conmigo?
Karol pensó por mucho tiempo, no quería perder la amistad de Mariana, aun sabiendo que
si se quedaba sólo era cuestión de tiempo para que ya no pudiera ocultar sus sentimientos.
-Está bien, me iré contigo a Londres.
Esa tarde Karol no regresó al colegio, estaba en el aeropuerto con Andie, sin equipaje
ni siquiera el uniforme azul que tanto le molestaba pudo quitárselo.
Karol jugaba con los botones dorados de su uniforme que tenían el emblema del colegio,
y uno a uno los empezó a atar y recordaba a Mariana, recordaba cuando ella lo hacia y
las palabras que siempre decía: "Karol tienes que portarte bien" decía mientras
abotonaba el primero, pasaba al segundo botón, "Debes entrar a tus clases" y
pasaba al tercero "Ya no te salgas tanto del colegio". Karol recordaba esas
palabras que siempre le decía, empezó a sentir un gran vacío cuando llegó al cuarto
botón y recordó. "Pero sobre todo" decía Mariana cuando le abotonaba y pasaba al
quinto "Nunca, nunca te alejes de mí" y terminaba con una caricia en la mejilla
de Karol. Fue tan grande su desesperación al recordar esas palabras.
-¡No puedo!... ¡No puedo irme!
-¡¡Karol!! -gritaba Andie al verla alejarse.
Karol no supo ni como llegó al colegio, fue como un sueño aquel instante en el que
estaba dispuesta a dejar a Mariana sin decir nada.
-Karol, ¿Dónde estabas? -decía Mariana al topársela en la entrada del colegio- ¡Te
busqué por todas partes!... ¿Dónde te metiste?
-Bueno, solo, yo... ah... mmm. -intentaba decir mientras entraba al Colegio.
Mariana la miró extrañada porque Karol tenía bien puesto el uniforme y estaba dispuesta
a entrar al colegio.
-Ven, vamos al bar -dijo Mariana y la tomó del brazo sin esperar su respuesta.
-¡Pero aun tienes una clase!
-Si, pero no quiero entrar -sujetó su brazo con mas fuerza y la llevaba a la salida.
-¿Cómo?, ¡¡¡Mariana Dux no quiere entrar a su clase!!!.
-¡No! -fue lo único que dijo.
-¡Que pasará con el mundo esto es algo increíble! -dijo Karol al ver tan convencida a
Mariana de no entrar a su clase.
-Si, lo mismo digo, que usted señorita Guilloth tenga bien puesto el uniforme.
-¡Tu lo hiciste!... como siempre -dijo con tristeza.
-Aaah, ¿Si? -dijo pensando- ya vamonos.
Mariana caminaba del brazo de Karol, el bar no estaba muy lejos del colegio así que se
iban caminando hacia el.
-¿Dónde estuviste?.
-Estaba en mi casa, me quedé dormida hasta tarde.
-Sabes, tuve un mal presentimiento, me sentía inquieta y angustiada.
-¿Por qué?
-No lo sé, salí a buscarte a tus clases y no estabas, te busque en "el vuelo" y entre
menos te encontraba mi angustia crecía mas... pero no importa, ya estas aquí -y se
apretó con mas fuerza al brazo de Karol.
Llegaron al Bar y tomaron la mesa que siempre acostumbraban, y como siempre Mariana no
tardaba en estar en malas condiciones en tan pocos minutos.
-¿Qué tienes Karol? -preguntó al verla todo el tiempo que estaba con ella de una manera
triste.
-Nada Mariana, nada... ¡¡Ya deja de beber de esa manera!! -dijo Karol he intentó
quitarle la cerveza.
-No, no, no, no,... no puedes prohibirme eso, sabes que es lo único que no puedes hacer.
-Mariana eres muy graciosa cuando tomas.
"Ya no puedo negarlo, ya no puedo negarlo" pensaba con tristeza mientras
recargaba sus brazos en la mesa y miraba a Mariana "por qué tiene que pasarme esto,
no puedo enamorarme de ella" "por qué ella no puede amarme de otra manera" "¿Por qué
sólo puede hacerlo como amiga?", "Por qué Mariana" Karol a pesar de la angustia que
estaba pasando en su interior sonreía por los gestos tan graciosos que hacia Mariana.
-¡¡¡Sonreíste!!! -dijo Mariana- en toda la tarde habías estado triste.
-Tú le das alegría a mi vida.
-¡¡Bien!!... Brindemos por eso -dijo y le acercó la cerveza a Karol.
-¡¡¡No Mariana!!!... Sabes que no me gusta eso.
-¿Por qué?.
-Porque si tu tomas, ¿quién va a cuidarte?
-Sí tienes razón, ¿sabes?... Eres mi ángel, eres mi mejor amiga -decía Mariana contando
sus dedos- ... Eres la persona que nunca se alejaría de mi... ¡¡Sólo falta que algún
día llegues a ser mi amante!! Jajajaja... eso se oyó muy gracioso.
-Si, ya no sabes lo que dices -dijo con melancolía.
-Karol, si lo sé -dijo triste, porque ella sabía que aun estando así sabía lo que decía.
-Ven, vamos tengo que llevarte a tu casa.
-Esta bien, sabes que obedezco todo lo que tu digas.
-Sólo cuando estas en estas condiciones.
Karol la llevó hasta la entrada de su casa, se despidieron como siempre. Karol estaba
por marcharse, se sentía tan cansada que tal vez ya no podía soportar un minuto mas con
ella, si sólo tenía que verla como su amiga.
-Karol.
-Si -Karol voltea embriagada por la forma en que Mariana menciono su nombre.
Mariana se acercó a ella y la abrazó, Karol no sabía que hacer. Mariana le había
mostrado muchas veces cariño pero nunca lo había sentido de esa manera, se sentía cálida,
segura dentro de esos brazos, solo quería estar ahí y nunca separase de ella,
"Intentaré soportar todo lo que pueda" pensaba Karol. Ese abrazo fue el mas largo
que se habían dado desde que eran amigas.
Pero aquella vez había quedado en el pasado, no había hoy un abrazo, lo único que había
eran unas miradas que podían haber congelado el infierno, por esa mirada furiosa de
Karol y la frialdad e indiferencia de Mariana.
-¿Tu? -Karol miró a Andie y a Mariana por su mente pasaron muchas cosas, tanto tiempo
alejada de ella se esperaba lo peor.
-Sí, yo... no me digas, ¿te olvidaste de mi?... ¡No lo creo!
-¿Qué haces aquí? -preguntó Karol viendo a Mariana para poder omitir la pregunta que no
quería hacer "¿Qué haces con ella?".
Andie le dio una sonrisa burlona al ver su reacción.
-Bueno... con ella conseguí lo que no tuve contigo.
Karol miró a Mariana con tristeza, incrédula y con rabia. Mariana no se defendía, no
reaccionaba, en su cabeza se preguntaba que tanto Karol conocía a Andie y por las
palabras de Andie era obvio que la conocía mas que a ella. Karol esperaba una
explicación de Mariana.
Andie salió de la casa, sabia que ya había causado el suficiente daño entre ellas dos.
-¡Que la disfrutes! -le susurró al oído.
Karol no pudo moverse sus ojos aun miraban a Mariana, esperando alguna reacción,
suplicando una explicación que hiciera borrar ese pensamiento de que Mariana estuvo con
Andie.
-¿Por qué? -le preguntó con un gran dolor en su voz.
Mariana la miraba fijamente como si estuviera viendo a una desconocida, la miraba sin
arrepentimiento, no sentía nada, como si no le importara lo que Karol estuviera
sintiendo. Mariana movió la cabeza negando lo que estaba pensando Karol y cerró la
puerta sin decir nada.
-¡Mariana! -gritó Karol golpeando la puerta con la mano.
Continuará... Cap. XVIII