El ruido de la ciudad afuera. Unos ojos abiertos fijos en la ventana. El aire caliente
sobre un hombro, respiración de alguien en la misma cama. La noche sin luna. Un cuerpo
desnudo abrazado por otro cuerpo también desnudo. Un rostro inexpresivo, en tregua con
las emociones.
Hacer el amor con Natalia no había sido la forma más razonable de terminar aquel largo
jueves, por otro lado, nada de ese jueves podría considerarse como razonable.
Daniela terminó enredada en los abrazos y besos de la pintora sin proponérselo, estaba
exhausta de pensar ya que finalmente pensar no le había servido de mucho... ¿o tal vez
no pensó bien? como fuera, el punto era que seguía metida en un lío que no la dejaba
dormir.
Keyla estaba en la otra habitación y nada se podía hacer al respecto.
Para colmo, había luna nueva, lo que significaba que no había luna, bueno por lo menos
no la luna visible que a veces nos sirve de desahogo, de consuelo, de tequila para
emborracharnos, que bien dijo Sabines cuando dijo: "La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada doce horas, es buena como hipnótico y sedante y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía". No, para colmo de males, no había luna.
Cierto, el abrazo de Natalia era reconfortante, el contacto de su piel cálida y húmeda
le hacía sentir a Daniela segura, a salvo entre las sábanas.
Extrañamente, pensó Danny, jamás habían hecho el amor con aquella intensidad, tal vez
por la ebriedad de ambas: Natalia de tequila; Daniela de emociones... quien sabe...
probablemente se debió a que, en el afán de borrar todo lo que pasaba fuera de la cama
ardiente, la rubia se concentró únicamente en Natalia y sus caricias sin pensar en nada
más.
Lo malo era que todo lo demás regresó de golpe, juntito. Ahora se sentía miserable por
haber utilizado el placer sexual para desahogarse, mas lo hecho, hecho estaba.
Pronto amanecería y Daniela deseaba que no fuera así. En aquel momento se sentía capaz
de resistir una noche eterna.
No debía ser más de las cinco de la mañana, todavía faltaba una hora para que
amaneciera.
<< Lo mejor sería que primero habláramos las dos solas... No. lo mejor sería que
nunca tuviera que hablar con ella, pero eso ya no es posible... mejor dejo que el astro
rey aparezca y desate la tormenta, luego escapo rumbo al trabajo y jamás tengo que
verla otra vez... ¿cómo irá a reaccionar Natalia? bueno, ella es mi novia ahora y pues...
jamás tuve algo con Keyla... bueno si... pero no... >>
Daniela cerró los ojos, pretendía pensar bien las cosas y en cambio se dejaba llevar
por divagaciones innecesarias e improductivas.
<< Concéntrate rubia estúpida... hay que pensar en una solución en donde no
salgan tan dañados... o sea, en donde yo no salga tan dañada... es decir, yo, Natalia
y Keyla, una solución en donde las tres no salgamos tan dañadas... aunque encontrarla
es tan probable como que Keyla se haya olvidado de mi... >>
O tal vez no tan improbable...
<< Exacto... a lo mejor Keyla no se acuerda de mi... son ocho años. >>
Lo malo era que Daniela no estaba segura de que le dolería más: Keyla sin recordarla o
enfrentar a Keyla y sus recuerdos.
<< Y a mi que me gusta la vida sin complicaciones, de verdad debo hacerme un
examen de radiación, atraigo los problemas como imán... Eso Daniela, búrlate del asunto,
así si no encuentras una salida, por lo menos el sentirte ridícula te dará ánimos...>>
Daniela decidió levantarse de la cama. Cuidadosamente se separó de Natalia. Se dirigió
al cuarto de baño. Vació su vejiga. Se lavó la cara y enjuagó su boca. Se puso su suave
pijama y salió del baño. Pensó seriamente su siguiente movimiento.
Al mismo tiempo un par de ojos azules se abrieron en medio de la penumbra casi
inescrutable de no ser por un halo de luz que se coló por la ventana proveniente del
farol que alumbraba la calle ya considerablemente transitada.
La figura se revolvió en la cama. Se sentó y al momento se llevó las manos a la cabeza,
un fuerte dolor la hizo sentirse mareada.
Una vez controlada la fuerte primera punzada, se puso de pie. Caminó hasta la ventana y
separó las cortinas que impedían ver el exterior. Faltaba más de una hora para que
amaneciera, no sabía donde estaba, obviamente no estaba en el hotel.
<< ¿Dónde rayos terminé? >>
Una idea loca atravesó su mente e inmediatamente regresó a la cama y suspiró con alivio
al no encontrar lo que temía.
<< Mi hermano no me hubiera permitido irme con Tania... por cierto ¿dónde se
habrá metido David? >>
Realmente no se preocupó demasiado, David había bebido en menor cantidad y sabía
cuidarse perfectamente solo, además el hacho de que ella hubiera despertado en una cama
cómoda significaba que David probablemente despertaría en iguales condiciones.
<< Siento que la cabeza me va a explotar. >>
Algo se removió violentamente en su estómago.
<< ¡Un baño! un baño... rápido >>
Keyla salió de la habitación dispuesta a encontrar un baño muy rápido... tiró de la
primera puerta... ups.
No era el baño.
- Lo siento... disculpe- se apresuró a decir a una figura de pie apenas distinguible
en la oscuridad. Antes de recibir respuesta cerró la puerta y continuó buscando.
Daniela se quedó mirando fijamente la puerta que acababan de cerrar. Natalia se agitó
entre sueños. Danny se acercó para decirle suavemente "sigue durmiendo" y con paso
decidido salió de la habitación.
Distinguió a la lejos, en la sala, la silueta de David profundamente dormido en el sofá,
eso hizo que sintiera un poco de alivio. Buscó con la mirada alrededor, vio luz saliendo
de debajo de la puerta del cuarto de baño.
Keyla se acurrucó frente al retrete y empezó a vaciar su estómago.
<< Jamás volveré a beber así... >>
Daniela se acercó sigilosamente a la puerta del baño, pegó su oreja izquierda y escuchó
claramente el esfuerzo de la morena, la chica de ojos verdes sintió algo en su pecho.
<< Eso no es agradable... >>
Era ahora o nunca, ese era el momento indicado, Keyla estaba vulnerable, sería más fácil
y debía hacerlo, hablar con ella para aclarar las cosas antes de involucrar a terceros...
Respiró profundamente.
<< Ya pasaron ocho años, no puede ser tan difícil, solo tengo que tirar de la
puerta... ahh... esta noche las puertas no me quieren. >>
Vaya que era difícil, alzó la mano y marcó los nudillos lista para llamar pero a mitad
del camino de tocar la puerta...
<< Creo que puedo esperar un par de horas más para hablar con ella. >>
Se excusó.
Justo en el momento en que la rubia giraba sobre sus talones para emprender la huida,
el chirrido ligero de las bisagras le indicó que la puerta del baño había sido abierta...
- ¿David, eres...?
Keyla supo que no era David.
- Ohh, lo siento- continuó la morena al ver que la persona que tenía enfrente era
mucho más pequeña que su hermano- ... creí que se trataba de mi hermano, supongo que
ésta es su casa, quisiera disculparme por las molestias que le estoy causando...
A Daniela no le importaba el discurso de disculpa de Keyla. La bella rubia agradeció en
silencio la oscuridad. De espaldas, como se mantenía Danny y sin mucha luz, Keyla no
podía reconocerla, sin embargo no había escapatoria.
- Yo jamás bebo tanto, me descontrolé y...- La morena continuaba sus disculpas muy
avergonzada.
- Cállate- dijo Daniela con voz grave, firme, sin voltear.
A Keyla el matiz de la voz le provocó un vuelco en el corazón, una sensación de vacío
parecida al miedo pero mejor catalogada como sorpresa excesiva.
- ¿Qué?- dijo la chica de ojos azules por mero impulso.
- Que te calles...
Lentamente, como intentando retrasar lo más posible el momento, la rubia giró hasta
colocarse frente a Keyla.
¿Podía ser eso posible? pensó Keyla, esa voz... esa silueta y... el aroma.
Para convencerse, la chica de ojos azules se recargó en el marco de la puerta y empujó
la hoja un poco. La luz de la bombilla del cuarto de baño le mostró el rostro de Daniela
en ese momento pálido.
Se miraron, perplejas. No dijeron nada. Ninguna expresión en los ojos. Nada.
De repente, Keyla se sacudió y rápidamente se lanzó a la posición sobre el retrete.
Esta vez, la morena vomitaba con más fuerzas, y respiraba muy agitada. Daniela pensó en
ir a su cuarto, pero la idea de dejar a Keyla no le gustaba mucho, además no iba a
poderse ocultar más. La pequeña avanzó unos pasitos hasta poca distancia de Keyla. Sin
preguntar nada, jaló una toalla que estaba junto al lavamanos y se la tendió.
Keyla levantó la mirada breves segundos para encontrarse con la mirada de Daniela.
También sin decir palabra tomó la toalla que le ofrecía.
- ¿Ya pasó?- se atrevió a preguntar Daniela unos segundos después de otro ataque de
vómito de Keyla.
- Si.
Daniela dudó antes de tenderle la mano a la chica de ojos azules para ayudarla a
incorporarse, sin embargo Keyla no la aceptó y se levantó del suelo sola. En el
lavamanos se lavó la cara utilizando más tiempo y agua de lo necesario.
Daniela se concentró en intentar controlarse, en pensar, ausente de lo que la otra
hacía.
Con el rostro y el cabello empapados, la morena vio fijamente su reflejo en el espejo
del lavamanos, al mover la vista unos centímetros, el objeto le mostró la imagen de
Daniela detrás de ella.
- ¿El agua te despierta?- preguntó Keyla hablándole al espejo.
- Si- contestó Danny, respondiendo automáticamente.
- Entonces no estoy dormida. De verdad te estoy viendo.
Daniela dirigió su vista también al espejo encontrando a la mirada de Keyla que buscaba
la suya. Su corazón latía muy fuerte, no estaba lista para tanta emoción.
Keyla tampoco estaba lista... su corazón latía tan rápido que lo sentía palpitar dentro
de su cabeza, sin duda no tardaría en estallarle.
- ¿Qué...? ¿Por qué...? ¿Cómo...?
- Si quieres que responda algo por lo menos pregúntalo bien- dijo Danny secamente,
sabía que no estaba siendo muy justa, por lo menos ella sabía a quién se encontraría,
Keyla no había tenido idea "Me vale..."
La morena giró para encarar a Danny. La vista casi le vuelve a provocar náuseas.
- Lo siento... es solo que verte... es... es.
- Si dices que es maravilloso te doy una bofetada- dijo la rubia duramente.
- No... no iba a decir eso- "por dios... piensa... algo"- de hecho volver a verte es
espeluznante.
- Gracias- dijo con ironía.
- Es decir...- se apresuró a corregir, la impresión era demasiado grande como para
fijarse en el insignificante detalle de lo que Daniela sentía- ...hace ocho años.
- Se perfectamente el tiempo que ha pasado y francamente no quiero que empecemos a
remembrar viejos momentos, no me interesa, quiero dejarte muy en claro que lo que te
trajo a mi casa no es algo que pudiera controlar, de haberlo podido hacer jamás hubiera
pasado- Daniela no podía contener toda la rabia que la presencia de Keyla le provocaba...
su corazón cada vez latía más de prisa.
- ¿Tú casa?
- Si, estás en mi casa...
- ¿Cómo...?
- ¿Cómo llegaste aquí?... como te caías de borracha mi novia y yo te trajimos a
rastras hasta la habitación en la que despertaste.
- ¿Tú novia?- La sensación de estar en la cima de un gran torre, muy alta, y dejarse
caer al vacío, esa sería una buena descripción de lo que sentía la morena.
- Natalia.
- ¿Natalia?...
- ¡Deja de hacer preguntas estúpidas! si- la rabia era incontenible- Si... estás en mi
casa, mi casa y de mi novia, Natalia es mi novia...
¿En realidad era necesario emplear tanto la palabra novia?
- Lo siento...yo.
- No te disculpes... no te atrevas a disculparte... no hay nada que hacer... si la
vida o el destino o lo que sea, te puso en mi camino ya nada se puede hacer, así que
más nos vale aceptarlo... Natalia y tu hermano son amigos y las cosas se dieron así de
simples.
- Tú lo sabías... tú me contestaste cuando llamé- Keyla recordó la extraña llamada
telefónica y la perturbadora voz.
- Si...
- ¿Por qué no me dijiste nada esa vez?
- Porque no quería, no quería verte, no quería creer que después de tanto tiempo
aparecías de la nada.
- Si me lo hubieras dicho, jamás habría venido.
- A veces una toma malas decisiones.
- Lamento haberte incomodado... ahora mismo regreso al hotel, no te preocupes, no
volverás a saber nada de mí...- Keyla se sentía muy mal, mucho muy mal.
La morena salió del cuarto de baño dirigiéndose a la habitación en la que había
despertado para recoger sus cosas.
- ¿A dónde crees que vas?
Daniela apareció en el umbral de la puerta de la habitación.
- Ya te dije, al hotel.
- Mira, ya estamos bastante grandecitas para que caigamos en este tipo de juegos.
- No estoy jugando.
- Mira Keyla... lo que pasó hace ocho años está totalmente olvidado de mi parte...
tengo una vida, tu tienes una vida y ninguna de las dos estamos incluidas en la vida de
la otra... si por azares del destino, resultó que David es amigo de Natalia hay que
aprender a vivir con eso...
- Aprenderé a vivir con eso, pero, si no te molesta, empezaré en el hotel...
- Deja ya de ser inmadura y salir huyendo... parece que no has cambiado nada en estos
ocho años...
- ¡Basta Daniela!- La morena estalló, tanto coraje y rencor de Daniela era destrozador
"yo tuve la culpa"- Sé que debí...
- No importa lo que debiste, ya no importa- interrumpió Daniela.
- Tienes razón... ya no importa... sigue con tu vida bonita, ahora que sé donde estás
será más fácil evitarte- Keyla se sentó en la cama para abrochar sus zapatos.
- No te vayas- La voz de Daniela se tornó menos agresiva.
- ¿Por qué?
- Por que Natalia creerá que algo pasa.
- Tu te puedes encargar de ella.
- Las cosas no son así.
- ¿Entonces quieres que me quede y pretenda que por casualidad somos excompañeras de
la preparatoria?
- Exactamente... porque eso es lo que somos, no quiero problemas con Natalia y tampoco
quiero dar explicaciones, si te vas tendré que darlas... me lo debes.
Daniela y Keyla se vieron fijamente. La morena sintió un fuerte dolor en el pecho,
aquella Daniela no era la que recordaba y tampoco ella era quién solía ser, la rubia
tenía razón, se lo debía.
- Sale... me quedo, de todas formas en cuanto David se despierte nos vamos a casa.
- Alguna vez tendremos que vernos de nuevo...
- Como tú ya dijiste, somos adultas; ya lo pasado quedó olvidado.
- Si...
- Me da gusto que seas feliz...- Keyla levantó la vista, Daniela no respondió a la
mirada sino que la desvió hacia la ventana.
- Gracias... me da gusto que tú también lo seas.
- Gracias... Sabes... haya pasado lo que haya pasado fuiste una gran amiga, me
gustaría saber qué fue de ti en estos ocho años.
- Tal vez algún día podamos platicar al respecto- dijo Danny secamente- También sería
interesante ver qué hiciste tú.
- No creo haber hecho mucho.
Sin decir nada más, Daniela se dirigió a su habitación. Faltaba muy poco para que
amaneciera.
*****
Naciste sola y así habrás de vivir, luego morir y yo te lloraré tanto, tanto y mi
luto será más negro que tu muerte y desgarrarás mi alma, la tragarás y la llevarás
contigo a la gloria o al infierno o a purgar las culpas en el fuego que no termina de
consumir.
Entonces ya no habrá tiempo que pueda extenderse para esperar que me llames, ya no
habrá aliento que tu vida constate; la flor se marchitará, el pájaro enmudecerá,
lloverá sobre mi corazón abierto, expuesto y lo volverá roca, el ocaso será eterno sin
esperanza de resucitar. Un velo cubrirá mi rostro y sellará mis ojos, caminaré con una
soga al cuello con un nudo que no puede deshacerse y caminaré descalza sobre trozos de
vidrio, puntiagudos y lacerantes, con una larga túnica que me quedará grande.
Sentiré hormigas en los oídos que luego comerán mi lengua y se beberán mi saliva y mis
lágrimas y ya ni siquiera te podré llorar.
Cuado ya no te pueda llorar con lágrimas, cogeré una aguja y con su filoso brillo
trazaré un camino de puntos rojos en mis muñecas y en mi cuello y en mis mejillas y
lloraré entonces sangre y lloraré por ti.
Cuando ya no haya sangre me cortaré la cabeza y la enterraré bajo tu cama, envuelta en
la funda de la almohada que aún guarda tu olor y seguiré caminando, descalza, lastimada,
llorando.
Clamaré a Dios. Clamaré al Diablo. Gritaré tu nombre, comeré tierra y gusanos... pero
sin llenar jamás tu soledad y descubriéndome por ella y en ella, sola.
Porque niña, al ver tus ojos y verlos vacíos y amándolos tanto y deseándolos vivos, no
tendrá cabida la razón en mi y lloraré... Dios... cómo lloraré.
Pelearé con demonios, destruiré ciudades mataré gigantes, destazaré tritones,
incineraré dragones y todavía no podré alcanzarte y todavía tendrás que morir sola.
Como tú no lo soportas, yo no lo soporto; como tú sangras, yo me desangro; como tus
vísceras se pudren, las mías se engusanan.
Y como ya no tendré cabeza me abriré el pecho con el gancho que usas en el cabello y
enterraré bajo la puerta de tu alcoba mi corazón de piedra y mis pulmones... y aún no
será suficiente, seguirás sola.
Correré tras de ti, intentando alcanzarte en la boca de la serpiente en la que has
entrado, en donde se respira veneno, donde no se distingue la luz al final y me
internaré en los intestinos del reptil y me descarnarán sus jugos y mis huesos todavía
irán tras de ti tintineantes, intentando al fin darte alcance para que nunca más estés
sola... y para ya no llorar.
Pero niña, sola naciste, sola has vivido y así has de morir... y aunque yo llore, aunque
me desangren aunque pierda la cabeza y las vísceras, aunque me desangre, no podré
llenar el vacío que encuentro en tus ojos cuando me ahogo en ellos, no podré llenar la
pausa entre tus palabras, no podré estrangular la serpiente y tragarla por ti, no podré
hundirme en tu oscuridad pues estaré en la mía que existe porque la tuya no deja de
existir.
Sola naciste mi amor... sola has de morir.
*****
David se despertó al escuchar unos pasos en la misma habitación.
- Hola- saludó a Natalia. La pintora parecía muy ocupada removiendo los cosas buscando
algo.
- Hola morro. Si quieres, duerme un poco más, aún son las siete de la mañana, yo tengo
que ir a trabajar... si tan solo encontrara mis llaves... ¡Aquí están!- La pelirroja
sacó de un jarrón el manojo de llaves curiosamente sin extrañarse del lugar en que se
encontraban.
- Olvídalo, ya es hora de levantarme... ahh... lamento las molestias. De verdad no
debemos volver a beber tanto.
- No te preocupes, disfruté mucho la velada- Natalia se dirigió a la cocina, David se
calzó y la siguió.
- Hombre, tómate una taza de café conmigo- La bella pintora sirvió dos humeantes
recipientes.
- ¿Y tu chica?
- Tomando un baño.
- ¿Todo bien entres ustedes?- David tomó la taza que Natalia le tendió.
- Todo está de maravilla.
- Nunca subestimes el poder de una serenata.
- Nunca lo haré, es más, brindemos por la serenata...
- ... Y por tu reconciliación.
Los amigos hicieron chocar sus tazas en un brindis harto de cafeína.
- Keyla también pasó la noche aquí, a ella la colocamos en aquella habitación- La
pintora señaló un puerta al final del pasillo.
- Ok. iré a ver cómo amaneció.
- Déjala dormir.
- Keyla ya debe de estar despierta.
- Vale, pero si se enoja es tu problema, tu hermana da miedo.
- Es que está muy grandota y mira feo, pero es un encanto.
- Ya seeee...
- No te preocupes, de seguro está bien despierta... La traeré para que venga a tomar
café.
- Hazlo.
David se retiró en busca de su hermana.
Daniela apareció en la cocina secando con una toalla su rubio y empapado cabello.
- Hola.
- Buenos días preciosa- Natalia saludó a Daniela con un delicado beso en los labios-
mmm... pasta dental con sabor a rubia y preciosa escritora.
- Mmm... café con sabor a pintora.
*****
David no se tomó la molestia de llamar a la puerta, giró el picaporte y entró a la
habitación indicada luciendo una amplia sonrisa extrañamente enmarcada por un rostro de
desvelo.
- Sabía que estarías despierta, buenos días hermana- Se detuvo al instante en que
Keyla levantó la vista para verlo- huy que cara... esa es cara de una resaca estupenda.
- Ojalá fuera solo eso- Keyla no se movió ni un ápice del rincón de la cama en donde
estaba sentada.
- ¿Pues qué te pasa? Venga hermanita, una cruda no es tan mala, te llevaré a comer un
consomé de barbacoa delicioso para que te descrudes...
- ¿Conociste ya a la novia de Natalia?
- No... la escurridiza y misteriosa chica de Naty se está dando un baño... vine por ti
para que nos acompañes con un cafecito.
- Ve a conocerla- Keyla no estaba de humor de dar mayor explicaciones.
- Vamos los dos. Tú necesitas mucha estimulación.
- No. Te digo que vayas tú solo.
- Pero... pero no entiendo.
- Anda y entenderás.
- Keyla...
- David... ¡Anda!
La voz de la morena se tornó autoritaria y peligrosamente grave. David, con cara de
fastidio salió de la habitación haciéndole caso a Keyla y se dirigió a la cocina.
Carraspeó un poco al encontrarse con su amiga besando apasionadamente a quien de seguro
era la escurridiza y misteriosa "y rubia... ahh... no quiero interrumpir... ¿quién te
entiende Keyla? ¡Yo no!...".
El hombre aclaró su garganta esta vez con mayor fuerza. Natalia y la chica detuvieron
su beso. La pintora sonrió a su amigo algo avergonzada. David giró los ojos entre
divertido y apenado por la interrupción, sonrió a su amiga y posó por primera vez su
mirada en la novia.
- ¡Daniela!- exclamó al punto.
Natalia alternaba su mirada de asombro entre Daniela y David.
- Hola- saludó la chica de ojos verdes.
- ¿Se conoces?
- ¡¿Conocerla?! ¡Por Dios... es... es... Daniela!- David parecía a punto de sufrir un
colapso nervioso.
- Y tú eres David- dijo con total calma la rubia para mayor consternación de Natalia y
asombro de David.
- Si... si... claro, yo soy David- "¡¿Qué diablos pasa?! ¡Daniela! es ella... y es
novia de Natalia... ¡Keyla!"
- ¿Dé donde se conocen?
- Pues...
- De la preparatoria- interrumpió Danny- Keyla y yo estudiamos juntas un tiempo de ahí
que lo conozca ¿cierto David?
- Este... si... creo que si- "no entiendo nada".
- ¿Y por qué no me dijiste?
- Porque no estaba segura de que fueran los que yo conocía y anoche estaba muy cansada.
- Vale... pues que bueno que se conocen- Natalia digería la poca información. Daniela
conservaba su sonrisa de cortesía, sonrisa que Natalia no tenía por sincera.
- Si... ehh... voy... voy por... voy a ver a Keyla.
David se esforzó mucho para no salir corriendo rumbo a donde Keyla estaba.
Natalia miraba inquisitiva a Daniela. La rubia escondía la vista disimuladamente tras
su propia taza de café.
- ¿Te preparo el desayuno?- preguntó Natalia al ver que no obtendría más información
en ese momento.
- No tengo mucha hambre.
- Debes de comer algo preciosa... te prepararé algo muy rico que de seguro te abrirá
el apetito... además tenemos invitados... pretendo lucirme con mis conocimientos
culinarios...
Daniela aceptó son una sonrisa la propuesta de Natalia. Su corazón comenzaba a latir
muy rápido otra vez. Ahora tenía que concentrarse en no perder la compostura dentro de
unos momentos cuando de seguro tendría que ver a Keyla nuevamente.
David llegó a la habitación y entró rápidamente cerrando la puerta aceleradamente.
- ¡Es Daniela!- exclamó pálido y agitado.
- Ya lo se.
- ¡Es... es... Daniela! ... ¿cómo que ya lo sabes?
- Cálmate hermano... no vayas a armar un lío.
- Pero... pero... ¿Cómo, cuándo...? ¿lo sabías?
- Hace un rato tuvimos un desafortunado encuentro.
- ¿Desafortunado?
- Si... está llena de rencor, me odia y francamente no me esperaba menos.
- Pero... pero.
- Pero nada David, hace ocho años le hice mucho daño, lo mejor que puedo hacer es irme
lo más rápido posible de aquí.
- Si... si... entiendo... pero, Keyla.
- ¿Qué?
- Tienes que hacer algo... explícale, es tu oportunidad.
- ¿Qué tengo que explicarle?
- ¡Todo! dile que estuviste encerrada todo éste tiempo y que la amaste mucho y que
jamás quisiste hacerle daño y explícale por qué no te comunicaste con ella después de
aquel día en la escuela...
- Eso ya no tiene importancia- Keyla estiró lo más que pudo sus ropas y alisó las
sabanas de las camas.
- ¡Claro que tiene importancia!
- No...
- ¡Claro que si! ¡A ti te importa!
- No.
- Si...
- ¿Cómo sabes tú eso?
- Lo sé porque te conozco y sé que has sufrido por ella cada día que pasaste encerrada,
tal vez ella te haya olvidado pues ha tenido la oportunidad de una vida libre, pero tú,
tú te has pasado ocho años en una mierda de lugar capaz de devorar el alma de cualquiera,
añorando la otra vida, esa que tal vez hubieras hecho con ella y con tu familia... Tú
no tuviste tiempo de sanar de Daniela, por eso es que ahora debes de hacerlo y para ello
necesitas cerrar la historia.
- La historia está cerrada.
- No lo está.
- Te digo que sí- Keyla encaró a su hermano, David le sostuvo la mirada firmemente- Me
alegra que Daniela haya logrado una vida feliz y si mi recuerdo la hace desdichada
entonces desapareceré, tienes razón, ella todavía me importa, es estúpido, estoy loca...
¡Lo sé maldita sea! pero si ella está bien es lo único que necesito saber sobre esta
historia.
- Eso es absurdo.
- Que todavía me importe alguien que hace mucho me olvidó y me recuerda con rencor
también es absurdo.
- Estas loca.
- Te lo dije.
- Estás loca no porque no hayas olvidado a Daniela sino por no querer avanzar, tú
también tienes derecho a se feliz.
- La felicidad no es para todos.
- ¡Esas son pendejadas!
- ¿Ahora me dices pendeja?
- ¡Sí!
- Bueno, tienes razón... soy una pendeja patética. Deja de gastar saliva hermano, la
felicidad no es para mi y punto.
- ¿Ni siquiera tu familia te hace feliz?...
- David... sabes que eso no tiene nada que ver... tu y madre son lo único bueno de mi
vida y los gemelos... y hasta tu esposa...
- Daniela en algún momento fue algo bueno de tu vida.
- En algún momento fue lo mejor de mi vida... pero fue... tiempo pretérito.
- En fin... eres la persona más obstinada y terca del mundo, es tu hoyo de mierda, si
quieres seguir hundida en él, hazlo.
- Gracias por el voto de confianza.
- Vamos...
- ¿A dónde?
- A tomar café... luego nos iremos.
- ¿Es necesario que la vea?
- Me temo que si... le dijo a Naty que ella y tú habían estudiaron juntas.
- Si... lo supuse... vamos... que remedio.
*****
Daniela exprimía naranjas ayudada por uno de esos aparatos que exprimen naranjas, mmm...
ya viéndolo de éste modo era Daniela quién ayudaba al aparato que exprime naranjas a
exprimirlas (Eco<< ¿Ves?? Si no entro yo esto aburre>> Fosy<<¿No estabas
durmiendo?>> Eco<< Estaba, pero tienes la luz encendida y no me dejas, hasta mi
cuarto se alumbra con ese bendito foco... ¡Oye! pero que bueno que estoy despierta,
¿qué es eso de "aparato que exprime naranjas">> Fosy<<pos es que no me acuerdo de
cómo se llama y luego si pongo el nombre local me acusan de "modista" o como sea que se
diga, el caso es que me dicen que puro modismo digo>> Eco<<Pos pon a Daniela a
hacer otra cosa>> Fosy<< ¿pos sí verdad?>> Eco<<Pos sí>> Fosy<< Pos
bueno>> Eco<<Pos bueno>> Fosy<< Pos ya>> Eco<<Pos ya... ya me voy, tu
sigue con lo tuyo pero con la lámpara de mesa...)...
Como decía, Daniela... mmm... mmm... Daniela removía el azúcar asentado en la jarra de
café.... (Eco<< Eso, eso... ahora puedo ir a dormir tranquila...>> Fosy<<...
-_-...>>), Natalia dejaba caer unos granos de sal al sartén, algo se cocinaba y
olía muy bien.
Keyla y David llegaron hasta donde pintora y escritora, osease hasta la cocina (y la
verdad, aquí entre nos, no estaba muy lejos del cuarto, que el departamento tampoco es
la gran cosa).
A la bella de ojos azules se le hicieron de gelatina las piernas con tan solo ver la
espalda de Danny.
Daniela sintió esos gélidos ojos sobre su cuello y se estremeció.
- Hey...- La voz de Natalia rompió la esfera de emociones que envolvía a las recién
(re)encontradas- ... ¿Desayunan antes de irse?- preguntó la pintora retirando el sartén
del fuego y colocándolo sobre el comedor ya dispuesto con tres lugares- ¡Ah! y no
acepto negativas.
- ...- "¡Diablos!"
- ...- "¡Diablos!"
- ...- "¡Diablos!"
- Hey Keyla...- continuó Natalia otorgándole al silencio el valor de "sí se quedan a
desayunar"- ¿Recuerdas a Daniela?- La chica de cabellos rojos tiró suavemente del brazo
a Daniela para que ella y Keyla pudieran verse de frente.
En el instante en que las miradas se cruzaron, los corazones de las dos mujeres
comenzaron a latir fuera de control, justo como el remolino de abejas que sintieron en
sus estómagos y el sudor frío que recorrió sus espinas.
- Claro que la recuerdo- La voz de Keyla sonó grave, oscura. "Daniela".
- Pues mira qué pequeño es el mundo, Daniela y yo somos pareja desde hace un par de
meses y estamos viviendo juntas.
- Ahh... que bien- Keyla no tenía idea qué decir, Daniela menos y David se limitaba a
sonreír estúpidamente, el pobre hombre no podía disimular los nervios.
La única persona ajena al torbellino de emociones que se hacía presente en la cocina
era Natalia quién con total calma comenzó a disponer cuatro tazas de café.
- Si lo prefieren- dijo la pintora colocando los recipientes con el aromático líquido
sobre la mesa- Puedo servirles enchiladas...
- ¡No!- Exclamaron al unísono Keyla y Daniela sin pensarlo. Natalia las miró
sorprendida, David... bueno, David al filo de una embolia nerviosa.
- ...- "Por eso digo que nada de enchiladas... ¿qué está ocurriendo Daniela" Natalia
estaba incómoda, sabía que algo había oculto, Danny jamás le había parecido una persona
que guardara secretos y ahora, ahora parecía tener uno y su corazón le decía que la
presencia de los hermanos Abud tenía mucho que ver, pero el amor se alimenta de la
confianza y ella amaba (ama) a Daniela, no iba a hacer juicios precipitados, "¡No
señor! Daniela hablará cuando esté lista..."
Las tres mujeres y David se sentaron a tomar el café, en completo y muy incómoda
silencio. Natalia se extrañaba cada vez más, ya hablaría con Daniela más tarde si tenía
la oportunidad.
- Y bien...- habló David "Ahh... si alguien no dice nada Natalia va a pensar que algo
anda mal".
Todos prestaron atención al hombre que pretendía comenzar a hablar, demasiada atención
para el gusto de David.
- ¿"y bien..."?- alentó Natalia a David para que continuara hablando.
- Y bien... bien... bien... ¿todo bien no?
- Aja...- El fastidio era más que evidente en el tono del "aja" que Keyla dejó
escapar.
Otro largo momento de incómodo silencio volvió a reinar.
Natalia terminó todo su café al igual que los demás.
- Saben, si alguien no dice algo empezaré a creer que pasa algo malo- anunció la
pintora levantándose de la mesa y mirando inquisitiva a los otros tres.
- No... no pasa nada- respondió David quien con su inocultable nerviosismo solo
provocó más dudas a Natalia.
- Lo que pasa es que es algo incómodo... han pasado muchos años desde la última vez
que nos vimos- Añadió Keyla cansadamente.
- Ocho... para ser exactos- completó Daniela intentando no mirar a la morena por
ningún motivo.
Rin...rin.
Rin...rin.
La alarma del reloj de la cocina anunció que era la hora de que Natalia partiera al
trabajo.
- Vale... tengo que irme, desayunen bien, me alegró mucho verte David; Keyla, un
placer verte de nuevo... quedan en su casa, Daniela y ustedes supongo tienen mucho que
platicar a solas... te llamaré.
La pintora tomó su mochila se acercó a Daniela y le dio un suave beso en los labios, se
dirigió a David y lo estrecho en un fuerte abrazo después de darle dos besos en cada
mejilla; por último, fue hasta donde Keyla y con ella solo intercambió un suave beso en
la mejilla, casi frío y un sincero apretón de manos... Algo se removió en el estómago de
la pintora al sentir a Keyla, algo como un presentimiento... "algo que nadie me dice...
y que tiene que ver con el supuesto ultimo año de prepa".
Cuando Natalia abrió la puerta principal del apartamento se sorprendió al ver parada en
el umbral a una conocida mujer de cabello rizado.
- Hola Naty.
- Buenos días Diana... ¿qué haces aquí tan temprano?- La pintora agradeció en silencio
un rostro simpático y nada misterioso.
- Ohh pues la neta, vine a ver si todo salió bien anoche...
- Ahh... Daniela te contó.
- Bueno... pues si, era algo importante, ya sabes, hay momentos difíciles de superar
y los amigos sirven para eso, para estar cuando uno los necesita.
- Tampoco fue tan malo...
- No, no, malo tal vez no... pero de seguro incómodo sí...
- Es que es la primera fuerte que tenemos... pero lo superamos bien, los mariachis
ayudaron.
- ¿Ah?- "¿Qué no estamos hablando del reencuentro con Keyla?"- ¿De qué estamos hablando?
- De la riña que Danny y yo tuvimos anoche... ¿o tú no te refieres a eso?
- ¡¡¡¡Ahhhh!!!!... sisisisisisis... por eso digo que qué bueno que todo terminó bien
entre ustedes...
Natalia sonrió dejando el paso libre a Diana para pasar al interior.
- ¿Vas de salida?
- Si... tengo mucho trabajo, pasa... Están en la cocina.
- Oki... bueno hasta pronto, éxito siempre.
- Gracias... que tengas un buen día.
La pintora se alejó rumbo a un atareado día de trabajo.
Mientras tanto en la cocina.
- Si ustedes dos no se controlan, Natalia va a hacer preguntas y ni modos señoritas,
tendrán que responder.
- El que debería calmarse eres tú- señaló fríamente Danny- Pareces a punto de echarte
a llorar de los nervios, tú no tienes lío en este embrollo así que tranquilízate.
- ¡¿Qué no tengo lío?!... Claro que lo tengo, Keyla es mi hermana y Natalia mi mejor
amiga, sabes... te recordaba más madura.
- Y yo te recordaba menos idiota.
- Basta ya- dijo firmemente la morena de ojos azules- Aquí el problema soy yo... es
mejor que me vaya.
- Sí vete, eso lo sabes hacer muy bien.
- ¡Y dale con esta rubia! No te pareces en nada a la muchacha que conocí- Los ánimos
de David y Daniela empezaban a calentarse de forma peligrosa.
- Lo cual agradezco... nunca volvería a confiar en gente que no merece mi confianza-
La mirada que la rubia le dio a Keyla fue dura, muy dura.
- ¡Quiero saberlo tod... o!- Diana casi se va de espaldas cuando llegó a la cocina y
vio que Daniela no estaba sola, sino en compañía de los hermanos Abud.
De nuevo ese molesto silencio llenó el lugar.
- Hola- dijo David sonriéndole tímidamente a la chica de cabello rizado.
- Hola- respondió por instinto Diana.
Keyla se limitó a hacer una mueca de bienvenida a Diana, algo así como una sonrisa
lamentable.
Daniela apenas le dirigió una mirada a su amiga de cabellos rizados quien transformó la
sonrisa con la que había llegado en un rostro lúgubre y algo pálido.
- Yo... mmm... ehh... mm... lo siento... creí que estarías sola Danny- "¿qué se supone
que se dicen en estos casos?" pensó la colocha tratando de dar con las palabras precisas,
de preferencia nada tontas.
- No hay problema Diana- La voz de Keyla sonó grave (Fosy<<y la neta yo diría
que muy triste>> Eco<<Deja de decir "neta" wey>> Fosy<< deja de decir "wey"
neta)- Nosotros...- continuó la chica de ojos azules haciendo uso de un autocontrol
extraordinario- ... nosotros ya nos vamos...
- Ah... vaya... recuerdas mi nombre- dijo Diana.
- A morras como tú es difícil olvidarlas- señaló David un poco más tranquilo.
- Hace mucho tiempo que...
- ¿Podemos evitar regresar al asunto?- el tono de Daniela era de absoluta molestia y
no espero a recibir respuesta- Gracias.
- Vámonos David- en lugar de orden, la demanda de Keyla pareció una súplica a su
hermano. El hombre intercambió una mirada de apoyo con su hermana y se puso de pie
listo para retirarse, Keyla lo imitó poniéndose de pie.
- Esperen- "Ah... no importa, que Daniela me mate si quiere, pero esta colochita no se
queda con la duda otros ocho años- Estaba pensando...- Diana hablaba calmadamente, como
si con esto evitara de alguna forma la molestia que Daniela sentiría indudablemente.
Los hermanos y la rubia observaban expectantes a la chica de cabello rizado- ... que...
bueno, hay varias cosas que pos me gustaría platicar con ustedes... es decir...
recuerdos... ya saben como es una de recordadora- "ahh... me estoy apendejando".
- No lo creo- continuó Keyla- ... yo me regreso a Tabasco hoy mismo.
- Pero yo no...-completó David "Ni modos... si Keyla me mata, por lo menos moriré con
la conciencia tranquila" El hombre de ojos azules sacó de su billetera una tarjeta de
presentación que le extendió a Diana- ahí está el número de mi celular, si gustas
llamarme y nos ponemos de acuerdo... ¿ok morra?
- Claro...
- Vamos- esta vez Keyla toma del cuello de la camisa a su hermano y casi, casi a
rastras lo saca del apartamento.
*****
- ¡¿Qué se supone que fue eso?!- Explotó Daniela caminando alrededor de la mesa,
acechando a su amiga, Diana por su parte, recibía los gritos arrugando la frente y
entrecerrando los ojos alternativamente, mientras engullía unas deliciosas orejitas
"Tía Rosa" (Pos su rico sabor casero) remojadas en café- ¡¿Para qué quieres tú hablar
con David?! ¡Este asunto está más que terminado, no quiero volver a saber nada sobre
Keyla, nada...
- Eso va a estar difícil- dijo suavemente Diana dándole otra mordida a su rico pan.
- ¡Ya lo sé! ¡Maldita sea! Mi vida estaba bien... hasta que... hasta que esa mujer
reaparece como un... un...
- ¿Huracán? ¿Torbellino? ¿Toro en Brama? ¿Tormenta?
- Sisisisi... como una tormenta, una maldita tormenta que viene y ¡PUM!...- Daniela
juntó sus manos de forma sonora para hacer énfasis al "pum"- ... Remueve toda mi
tranquilidad y seguridad... y... y...
- ... y yo creo que estas exagerando- Diana chupó sus dedos saboreando hasta la última
migaja.
- ¡¿Exagerando?!
- Pues si... tú misma lo dices, han pasado ocho años, mucho tiempo, tú la olvidaste y
seguiste con tu vida, el hecho de que reapareciera no puede ponerte tan histérica.
- No me digas histérica...- Danny suaviza el tono de voz y se deja caer, derrotada,
sobre una silla del comedor- ... sí... yo tengo una vida totalmente aparte de la de ella.
- Así es... Además ya no sientes nada por ella, a quien quieres es a Natalia.
- Si... ¡Claro que quiero a Natalia!... Ni siquiera menciones la posibilidad de que
sienta algo por Keyla aún...
- No, no, sé que quieres a Natalia y bueno, Keyla te altera porque hay muchas cosas sin
resolver entre ustedes, por eso, en lugar de reñirle como de seguro hiciste, debiste
exigirle explicaciones.
- Pero... pero... es que... ¡Por Dios! ¡No debería siquiera importarme!
- Eres Daniela, demasiado buena, por no decir sonsa, para mandar simplemente a la
chingada a las personas y aceptemos que Keyla y tú tuvieron buenos momentos...
- Si... si... hace mucho... ¿Te comunicarás entonces con David?
- Tengo una idea mucho mejor...
*****
- ¡Oye! ¿De verdad no me vas a hablar?- David llevaba ocho cuadras intentando que su
hermana le dijera algo- Sé que estas molesta pero... ¡Ahh!... tú sabes que le debes a
Daniela una explicación, la pobre mujer anda histérica porque no tiene idea que pasaste
estos ocho años encerrada.
- Vete al Infierno- la voz de la morena sonaba peligrosa y amenazante "... y no le digas
histérica".
- Bueno, me voy y te guardo un lugar... Ya Keyla, escúchame, lo hice porque, porque es
imbécil que te quedes atorada en el pasado, el recuerdo de Daniela ya fue útil para
aguantar el encierro, ahora hay que desecharlo junto a la imagen de tu Daniela de la
prepa... y sabes que tengo razón.
- Eso no justifica lo metiche que eres...
- No... lo metiche lo justifica el cuánto te quiero hermana.
- Ahh no te pongas meloso, que sigo molesta contigo y solo se me pasa si me invitas
ese consomé de barbacoa que mencionaste...- "¡Maldita cruda!"
- Venga, yo invito...
- ¿Verás a Diana y le contarás todo para que sea ella quien le diga a Daniela?
- Mi queridísima hermanita cruda- David rodeó con un brazo los fuertes hombros de su
hermana...- El hamster que habita mi cerebro empieza a calibrar una idea mucho mejor...
*****
- No puedo creer que me hayas convencido de semejante plan estúpido...
Keyla tenía las manos frías al entrar al Samborns y no precisamente por la potencia del
aire acondicionado, había accedido a los ruegos de su hermano a quedarse en la ciudad
un par de días más con la finalidad de que fuera ella quién se reuniera con Diana sin
aviso previo a la colocha. El plan era simple, David y Diana se habían citado en la
cafetería de la tienda departamental para charlar y comer a las 2 de la tarde del día
sábado, Keyla se presentaría a la cita en lugar de su hermano y así podría tener la
libertad de charlar con Diana sin darle tiempo a que la chica de cabellos rizados
preparara el interrogatorio que de seguro hubiera preparado de estar enterada de que su
entrevistado resultaría ser entrevistada.
Keyla llevaba una suave blusa roja, unos sencillos jeans azules de mezclilla y una
chaqueta café a juego con el par de botas de vestir también color café, compradas
exclusivamente para la reunión por incentiva del buen David quién insistió hasta el
cansancio sobre que un par de tenis gastados y sucios no ayudaban a la buena imagen de
Keyla que Diana debía comentarle a Daniela en su reporte de entrevista.
Los hermanos Abud llegaron a la zona de revistas y libros, el hombre comenzó a husmear
en el apartado de comics...
- ¡Hey!- reclamó su atención Keyla- No tenemos tiempo para estas cosas, además ya estás
bastante grandecito para esas revistas.
- Ah... no es para mi... a Carlos y Miguel les fascinan los "Caballeros del Zódiaco"...
y jamás había visto tantas revistas diferentes de los famosos caballeros juntas.
- Ohh bueno... pero apúrate que no quiero llegar tarde...
- Si, si, me apuro... ¿podrías pasarme aquellas tres que están al lado de las de
"Sailor Moon"?- David señaló otro estante. Keyla giró los ojos con fastidio y tomó las
revistas indicadas para luego arrastrar de la camisa a David rumbo a las cajas de cobro.
- He notado que te gusta arruinar el cuello de mis camisas.
- ¡David!- La morena de ojos azules perdió los estribos totalmente- ¡Es tarde!
- Ya voy... ya voy... espérate que me cobren... por cierto... ja... ¿te diste cuenta de
que todavía sabes quién rayos es "Sailor moon"?
- ¡Apúrate!
Un par de jalones de cuello de la camisa del apuesto hombre por parte de su desesperada
hermana. Por fin llegaron a la entrada de la cafetería.
- Suerte hermanita- David palmeó suavemente la espalda de Keyla. La morena tomó aire
con fuerza.
- ¿Dónde estarás?...
- Estaré cerca... si necesitas ayuda solo grita "Poder cósmico lunar".
- Payaso...- "... Eso ni siquiera es de Sailor Moon".
- Anda... suerte, estaré cerca... ah... y toma- David le entregó a su hermana una
revista que la chica no se había percatado que había adquirido- "Las sailor scouts te
protegerán en el nombre de la luna".
El hombre de ojos azules se alejó de la entrada de la cafetería dejando a Keyla sin
saber que hacer con la revista de caricaturas.
La morena optó por meterla en el bolsillo trasero de sus jeans pues no había mejor lugar
y cuando quiso dejarla en el mostrador un par de severos ojos del recepcionista la
detuvieron.
Keyla tomó aire antes de cruzar la puerta de cristal que la separaba del área de las
mesas.
Por fin entró. Pero no dio más de dos pasos antes de quedar congelada en su totalidad
(y verdaderamente congelada, pues sintió que su piel se helaba y que su cerebro dejaba
de funcionar) cuando al recorrer las mesas en busca de Diana a quien se encontró en
actitud de estar esperando a alguien fue nada más y nada menos que a Daniela...
"¡Maldito bastardo... esta me la pagas David!"
La bella rubia aguardaba sentada con un suéter verde, combinado preciosamente a juego
con sus ojos, tenía la mirada fija a la calle, que podía observarse perfectamente
gracias a los grandes ventanales, su rostro reflejaba un poco de inquietud y otro poco
de aburrimiento pues su cita estaba retrasada. Daniela y Diana habían recurrido al mismo
plan. Daniela sería quien se entrevistara con David. Vaya que las coincidencias...
Como iba diciendo, Keyla se mantuvo observando anonadada durante unos diez minutos.
Justo cuando había decidido salir huyendo del lugar, cual niñita cobarde, Daniela se
puso de pie con una notable cara de fastidio, se disponía a salir del local puesto que
David llevaba media hora de retraso.
A veces el destino juega de forma traicionera... Keyla estaba parada justo en la única
puerta de entrada y salida. La morena no sabía que hacer, hubiera querido que en ese
momento la tierra se abriera y la tragara o que un ovni llegara y la raptara o
simplemente que Daniela dejara de caminar hacia su dirección.
Entonces hizo lo único que podía hacer, meterse a una mesa, de esas que tienen las
sillas pegadas a la pared, sacó la revista que traía en el bolsillo y con ella se cubrió
la cara... la cara y parte de la cabeza. Y ahí se puso a pedirles en voz baja a todos
los santos que conocía y otros que acababa de inventar que Daniela pasara de largo sin
notarla.
Totalmente inmersa en su maniobra de escape estaba, que pronto la revista cubría la
parte superior de su cabeza mientras su rostro estaba completamente sobre la mesa.
Daniela se acercó a la puerta, sin embargo algo la detuvo, giró los ojos con más
fastidio del que ya traía y regresó a su mesa.
Keyla dio mil gracias a quien fuera.
La morena estaba a punto de ponerse de pie y retirarse... pero... pero no lo hizo
(Fosy<< esta es peor que yo...>> Eco<< sisisi y eso es difícil de encontrar)
se quedó en su posición bajo la revista, tan solo levantó un poco el rostro para poder
ver a Daniela.
- Masoquista- se regañó a si misma sin apartar la mirada del bello rostro de la rubia
de ojos verdes...- Masoquista.
En eso estaba ella, bien metida, cuando una joven mesera se acercó con su uniforme
beige y mandil blanco.
- Buenas tardes señorita, ¿qué le vamos a servir? Aquí tiene el menú.
- No quiero nada, gracias- dijo Keyla enmarcada por las llamativas caricaturas.
- Lo siento señorita, pero no puede estar aquí sin consumir nada, es política del
local.
- Bueno, bueno, tráigame un café o algo... lo que sea.
- ¿Sólo un café? Es hora de comida...
- ¡Ahh!- "¡¡¡Y a ti que rayos te importa!!! Calma... Keyla, calma, lo último que
quieres es llamar la atención..."- bueno, bueno... tráigame entonces lo que usted quiera.
- Pero señorita yo no puedo hacer eso.
- Mire- Los ojos de la morena congelaron a la mesera- no tengo hambre, si voy a
ordenar es solo para que usted me deje tranquila de una buena vez... no me importa que
me traiga... bueno si me importa... traiga lo más barato del menú.
- ¿Ensalada de pollo?
- Sí, sí... lo que sea.
- ¿Segura?
- ¿Quiere traer la maldita ensalada de pollo de una buena vez?- la demanda de la
morena, llena de autoridad y amenaza contra la integridad del estado de salud de la
mesera fue aceptada por ella misma con un asentimiento rápido.
- Mmmm... lo que es ser coda- dijo entre dientes la mesera- le incluiré un vaso de
refresco también- y se retiró en busca del pedido.
Daniela mientras tanto, daba pequeños sorbos a su tasa de café, el trozo de pastel de
queso que también había pedido no había sido tocado. Le hubiera gustado haber salido
del local; media hora de retraso, era media hora de retraso (Eco<< "brillante
como siempre hermana...">> Fosy<<...) sin embargo... el hombre podía tener un
buen motivo para demorarse: el tráfico, se equivocó de lugar, tener que zafarse de
Keyla.
- Le otorgaré el beneficio de la duda y esperaré 10 minutos más.
La mesera se acercó trayendo la ensalada de pollo, Keyla olisqueó el plato cuando lo
tuvo enfrente.
- Que tenga buen provecho- la mesera se alejó del lugar con una enigmática sonrisa,
después de darle a la morena tres sobres de galletas saladas.
Keyla, sin dejar nunca de mirar a Daniela y cubriendo su cara con la revista sostenida
por su mano izquierda, destapó con los dientes uno de los sobrecitos de galleta y
comenzó a devorar la ensalada de pollo.
- Por Dios... que cosa más asquerosa- la morena tuvo que tomar un gran sorbo del vaso
de refresco para poder pasar la ensalada- ¿cómo pueden atreverse a servir cosas tan
espantosas?
Daniela vio la hora en el reloj de la cafetería, bebió el último sorbo de su café,
comió otro bocado de su pastel y se puso de pie lista para, ahora sí, abandonar el
lugar.
Keyla, al ver que la rubia comenzaba de nuevo a irse, entró otra vez en pánico al darse
cuenta de que en su afán por observarla no se había cambiado de lugar...
- Estúpida... estúpida... estúpida...
La morena se hecho totalmente sobre el plato y comenzó a devorar la (asquerosa) ensalada
de pollo con una voracidad que francamente nadie en sano juicio tendría por el platillo.
Escondida bajo la revista y tragando con dificultad, volvió a su letanía rogando porque,
una vez más, alguien la salvara del encuentro.
De pronto, sintió como alguien jalaba la revista desde arriba, dejando su cabeza a la
luz.
- Tienes al revés la revista.
Keyla levantó el rostro y al encontrarse con Daniela que la miraba directamente de
forma dura no supo qué decir o qué hacer.
- ... ni siquiera te gusta la mayonesa- dijo Daniela observando el enorme plato de
ensalada de pollo que Keyla seguía devorando por inercia.
La morena detuvo su mandíbula y tragó. Ella y Daniela se observaron un momento.
- Al menos hubieras dicho que podía irme... acabo de perder más de media hora de mi
vida esperando.
- No fue mi intención- acertó a decir la morena con saber qué voluntad- yo creí que
Diana estaría aquí.
- Y yo que David estaría aquí.
- Ahh...- "¡David estas muerto!"
- Si...- "¡Diana... morirás!"
- Bueno...
- Bueno...
- Adiós...- Daniela sin mayor expresión dio la vuelta y se dispuso a retirarse.
- Espera.
Un suave agarre en su brazo detuvo a Danny. Keyla se había armado de valor para
detenerla... si ya la tenía enfrente... y dispuesta a hablar... pues... uno no puede
desaprovechar esas oportunidades que da la vida.
- Ya que estas aquí... pues... podemos platicar un rato ¿no te parece?... y podemos
comer algo... de preferencia algo que no sepa a cartón- Keyla dibujó una ligera sonrisita
tímida, para probar.
Daniela no devolvió la sonrisita, pero tampoco despreció la oferta y se sentó en el
lugar frente a la morena "al mal paso, darle prisa".
- Señorita- llamó Keyla sin tener idea de qué hacer.
- ¿Qué desea señorita?- la mesera acudió al llamado de Keyla de forma casi inmediata,
le dirigió a Danny una sonrisa cortés y esperó con paciencia las siguientes indicaciones.
- A mi por favor tráigame una naranjada...- dijo Keyla pensando en que necesitaba
mucho líquido para deshacerse del horripilante sabor de la ensalada de pollo- ... ¿tú
que deseas Daniela?
- Nada, gracias- Daniela tenía aferrado entre las manos su bolso, aún no acababa de
entender las razones que seguramente tenía (muy en el interior de sí) para haber
aceptado la petición de Keyla y quedarse... "¿qué estoy haciendo?... ¿platicar con ella?
Esto va a terminar en un desastre..."
- ¿Nada?- "Por favor..."
- Nada... ya tomé un café y un trozo de pastel mientras te esperaba... mientras
esperaba a David...- corrigió- mientras esperaba a quien sea que estaba esperando...-
volvió a corregir.
La mesera giró los ojos con discreción... "tengo demasiado trabajo como para estar
perdiendo mi tiempo con estas dos viejas".
- Venga Daniela, vamos a pasar un rato aquí...
- Bueno... bueno, ya... tráigame un café.
- ¿solo eso?- "¡¿qué haces keyla?!... ¡No la presiones!"
- Sí...- "No me presiones..."
- Enseguida les traigo su orden.
La mesera se retiró. Daniela y Keyla cruzaron sus miradas por 1... 2... 3 segundos y
luego... simplemente las desviaron. Un incómodo silencio cayó en la mesa, Keyla y
Daniela intentaban con todas sus fuerzas encontrar las palabras y las ideas justas para
el momento, sin tener gran éxito.
*****
- ¿Me jura y perjura que esos chocolates valen la pena?... se ven medio muy raros.
- Pues mire, no sabría decirle si son muy buenos o no... pero la gente los compra- la
dependiente estaba a punto de ahorcar a David de la desesperación.
- Mmm... a lo mejor los atrae la capa metálica... digo, no falta el tarugo que con
complejo de cuervo babee por algo que brilla... ahh pero no me terminan de convencer
unos chocolates con capa metálica comestible...
- No es capa metálica... es solo el color.
- Igual no me convence...- había ocasiones en que David podía sacar de quicio hasta al
más paciente.
- Pues puede elegir otra golosina... tenemos una gran variedad- La sonrisa amable de
la vendedora, ahora se había convertido en una media sonrisa muy falsa... la mera verdad
nada amigable.
- Ok... déjeme pensarlo... y mientras lo pienso voy por aquellos mangos con chile que
se ven muy ricos.
David tomó una bolsita de celofán del mostrador y se dirigió al apartado de "Chamoy"
dispuesto a probar todas y cada una de las presentaciones de fruta dulce y enchilada.
La chica del mostrador giró los ojos fastidiada y agradeció que en cinco minutos
terminara su turno.
- Buenas tardes...
La joven vendedora fue interrumpida en el momento justo en que se disponía a quitarse
su gafete para por fin terminar con el tedioso y nada gratificante día de trabajo.
- Buenos días- respondió la muchacha volviendo a dibujar la falsa sonrisa cortés.
- Oiga... me llamaron la atención esos chocolates con capa metálica... ¿son buenos?
- Nooo...- la dependiente llevó las manos al rostro totalmente desesperada "Y todo por
no querer acomodar ropa... quién me manda a ser la chica de los dulces... ahhh me lo
merezco por floja... primero un montón de niños que manosean la mercancía, luego una
viejita diabética que a fuerza quiere chocolate sin azúcar... montones de gente que
pregunta y pregunta y quieren muestra gratis y no compran nada... y ahora estos dos
traumados con el chocolate con cubierta metálica... ahhh".
- Ohh... calma... calma... ya... ya- Diana agitó las manos contrariada por el actuar
tan raro de la señorita- ... de todas formas no iba a comprarlos... mas bien estoy
interesada en esos mangos con chile...
- Nooooo.
Diana tomó raídamente la bolsita de celofán y, ahora más asustada que contrariada, pues
era obvio que la chica del mostrador estaba a punto de perder la razón, se dirigió a la
sección de chamoy.
(Fosy<< ¿y como se supone que describiré lo que sigue?>> Eco<< Pos como
has descrito todo>> Fosy<< pos si, pero ahh...parece escena de peli rosa>>
Eco<<¿y qué tienen de malo las pelis rosas? A mi me encantan...>> Fosy<<ya
seee...de hecho la escena que sigue fue idea tuya... es más, descríbela tú>>
Eco<< ¡¡Sale y vale!! Ahí voy...>>).
Diana quería tomar una pinza para recoger los dulces pero resulta que ya no había
pinzas, todas estaban ocupadas pues el apartado de dulces y confites estaba atiborrado
de gente, en eso, vio que había una pinza libre a un lado del canasto de trocitos de
piña con chamoy y sin pensarlo dos veces fue a tomarlas.
- Hey- Una mano rápida apartó la pinza de su alcance.
- Ups... disculpe, no sabía que estaba ocupada.
- ¿Diana?
- ¿David?
- Hey...
- Hey...
- ¿Qué haces aquí?
- Compro dulces... ¿y tú?
- Compro dulces...
El hombre y la mujer observaban con indecisión el canasto de dulces que tenían en frente.
- Oye...- habló por fin el alto y apuesto moreno.
- ¿Si?
- ¿No deberíamos estar comiendo en la cafetería y hablando de mi hermana y Daniela?
- Si...
- Eso pensé- El joven se rascó la barbilla, pensante.
- Si tú y yo estamos aquí... ¿significa que Keyla y Daniela están allá?- Diana se
rascó la nuca, también pensante la mujer.
- Eso mismo iba a preguntar...
- ¿Nosotros planeamos esto?
- Nonononono... lo más curioso es que no planeamos nada...
- Quizás si lo hubiéramos planeado no hubiera salido tan bien...
- Si... tienes razón... mm... creo que sería buena idea ir a ver que no se maten y que
no planeen algo para matarnos...
- Eso era justo lo que iba a sugerir.
Ambos, con calma que no sentían, dejaron las bolsitas y las pinzas y se dirigieron a la
cafetería.
- Espera- Detuvo David...- Creo que compare unos 500 gramos de pasitas con chocolate...
digo... para intentar que Keyla no me estrangule.
- Ahh... que sea un kilo... así de una vez persuadimos también a Daniela.
Compraron 200 gramos de pasitas con chocolate, ya que un kilo era una exageración y
ahora sí se fueron rumbo a la cafetería.
(Eco<< hecho...claro y conciso>> Fosy<<Gracias hermanita...>>
Eco<< ahora sigue trabajando sonsa...>> Fosy<<... -_- ....>>).
*****
Creí que ya no recordaba lo que era sentir miedo... pero no es así... ayer sentí miedo.
Sentir miedo está bien... uno a prende a enfrentar las cosas y a tomar decisiones
muchas veces gracias al miedo, porque finalmente el miedo es solo eso... no tiene que
ser real.
Por ejemplo, una vez entré a una bodega muy grande, húmeda y oscura y de pronto escuché
un ruido que me puso la piel de gallina, creí que se trataba de uno de esos fantasmas
con los que te llena la cultura regional la cabeza, pero no, se trató simplemente de
una enorme y asquerosa rata... que por cierto también me dio mucho miedo... changos...
creo que el asunto no me está quedando muy claro.
Todos hemos sentido miedo alguna vez... y es que es inevitable, es parte de la vida, ya
seee... ya see que siempre digo lo mismo, pero es que simplemente todo es parte de la
vida, malo que solo fuera una ilusión... ja... y lo peor es que tal vez lo sea pero no
importa... porque aunque solo sea una ilusión efímera nuestra condición de seres
vivientes y existentes, nos hace sentir, las ilusiones nos hacen sentir... por eso a
veces las ilusiones dan miedo... no a veces... jajaja, no, no, no... siempre, las
ilusiones siempre dan miedo, porque el ser humano le teme a lo que no controla y el día
que logremos controlar las ilusiones (y miren que no hablo de las que hacen los "magos")
dejarán de mover al mundo.
Dicen que el materialismo y el humanismo poco o nada tiene que ver con sueños e
ilusiones...pero yo no lo creo, porque las ilusiones y los sueños nacen del pensamiento
y viceversa, en una codependencia indestructible... así que el que sueña, piensa y el
que piensa no puede dejar de soñar...
Por eso yo digo: ¡¡Todos y todas a soñar!!
Mmm... pero que conste que soñar no tiene nada que ver con no tener los pies en la
tierra.
Soñar con los pies en la tierra, eso tiene que aprender ha hacer el ser humano para no
podrirse en su cotidianidad temerosa de tener miedo.
Porque quedarse con el temor de tener miedo nos impide llegar más allá (del miedo) y
ver qué hay después de haberlo vencido, de haberlo conquistado, de haberlo sufrido o
gozado... y es que el miedo es sólo miedo y nada más. Es bueno tener miedo, siempre y
cuando, después de sentirlo, te propongas echarlo fuera y lo eches.
*****
- Aquí tienen, espero lo disfruten.
La mesera entregó los pedidos a Keyla y Daniela y con un suave movimiento de cabeza se
alejó de la mesa.
- Dime una cosa- dijo Daniela poniendo sus manos sobre el vaso y disfrutando del frío
que desprendía el recipiente lleno de la rica bebida. Keyla levantó la vista
anunciándole a la rubia que ponía total atención- ... tú sabías algo de esto?
- ¿Te refieres a dejarme convencer por el imbécil de mi hermano para encontrarme con
Diana y finalmente encontrarme contigo en su lugar?
- Algo así...
- Pues no... no tenía la menor idea, no creí que David fuera capaz de hacer algo así.
- Mmm... lo más probable es que todo fuera idea de Diana.
- Eso lo piensas porque no conoces a David.
- No subestimes a Diana.
- En serio, yo creo que todo esto fue idea de David.
- Y yo que Diana fue la autora intelectual de este embrollo...
- Nono... de verdad, David es un metiche de primera, quiere estar en todo y a veces
arruina las cosas, pero lo hace con buena voluntad...
- Tal vez, pero sigo creyendo que la idea fue de Diana, estaba demasiado insistente y
yo que nunca aprendo a decirle que no... pero es que es peor aguantarla...
- Fue David, estoy segura...
- Fue Diana.
El tono de ambas, tocó peligrosamente el filo del tono casual... casi, casi, por muy
poco llegaba a sonar a molestia.
- No deberíamos discutir por eso...
- No- secundó Daniela- De todas formas ambos morirán...
- ... lenta y dolorosamente- completó con naturalidad Keyla y ambas dibujaron una
sonrisita... por un corto, muy corto instante.
- Bien... pues hablemos...
- Hablemos- Keyla dejó su comida y se concentró en encontrar un lugar dónde poner las
manos y vaya que le resultaba difícil- ¿de qué hablamos?
- Pues de lo que hablarías con Diana y yo con David- Daniela notó el nerviosismo de
Keyla y eso la remitió a un recuerdo muy lejano:... una vez en una pijamada... La rubia
rió en su interior recordando lo adorable que se veía Keyla toda sonrojada "Se está
sonrojando ahora".
- Bueno... esperaba que fuera Diana quien mostrara el camino a seguir durante la
conversación... digamos que no nací con una gran capacidad comunicativa- Keyla bajó la
mirada a su plato...- "Maldita sea, me estoy sonrojando"
- Si... eso lo recuerdo...- Daniela se preguntó porqué rayos le seguía pareciendo
adorable Keyla aún cuando todo el mundo le decía y le seguía diciendo que Keyla era todo
menos adorable.- Bueno, podríamos empezar por...
- ¡Hola!- David llegó, prácticamente arrastrando a Diana, a la mesa donde la morena y
la rubia estaban ubicadas...- pero miren nada más lo que son las cosas, Diana y yo
entrevistándonos en la dulcería y ustedes aquí... que coincidencias ¿no Diana?
- Ehhh... ehh... sisisisisisisisi... coincidencias de la vida, ya sabes como es la
vida de viva...- "por cierto, parece que le encanta ponerme en peligro de muerte..."
Un par de zafiros y otro par de esmeraldas oscurecidos de coraje hacia los que acababan
de llegar, los acribillaron.
- Venga chicas... no nos miren así... que somos unas linduras... les juramos que todo
fue coincidencia.
- Sisisisis... coincidencia.
- ¿Ustedes pretenden que creamos eso?- inquirió Daniela con un tono severo que Keyla
conocía, lo que provocó que levantara la mirada y se encontrara con el rostro de Daniela...
"Aquel día... una bofetada... por defenderme" y sonrió en su interior movida por el
recuerdo.
- Ahh...- habló Diana- Danny, te juro que todo esto no fue idea de David o mía, ambos
pensamos lo mismo y dio como resultado... pos... pos... pos esto que dio como resultado,
te juro que no era nuestra intención...
- Si Keyla- ahora tocó el turno a David- ¿Me crees capaz de jugarte tan sucio?
- ...- "..."
- Ohh venga grandota...- se le escapó a Diana al dirigirse a Keyla, la morena enarcó
peligrosamente una ceja.
- Pues... igual y dicen la verdad Keyla- dijo Daniela- Si lo hubieran planeado no
serían tan tontos como para venir a vernos.
- Buen punto...- dijo la morena.
- ¿Buen punto?... yo diría ¡Excelente punto!- proclamó David exagerando con las manos.
- Ya... ya... siéntense de una vez- ordenó Keyla. David tomó inmediatamente asiento al
lado de su hermana y Diana, al lado de su amiga.
Un incómodo silencio se hizo presente. Silencio que interrumpió magistralmente nuestra,
estimada y ya varias veces mencionada, mesera.
- Buenas tardes... ¿puedo servirles en algo?
- Ahh... excelente... me muero de hambre- anunció David sin que nadie le preguntara
por su estado- tráigame dos tostadas de pollo con mucha crema y lechuga, pero que esté
bien lavada por favor, un vaso, pero grande, no como el de aquí mi hermanita, nono, un
vaso bien grande de naranjada, dos molletes con chorizo y de postre un buen trozo de
flan napolitano y helado de vainilla.
Las mujeres de la mesa y la camarera... (y quien tenga buen gusto gastronómico) pensaron
"qué asco".
La mesera anotó rápidamente el pedido de David y se dispuso a tomar la orden de Diana.
- Mmm... yo también tengo hambre... puede traerme por favor un club sándwich con su
respectiva porción de ensalada de pollo, una naranjada y de postre un pedazo de pastel
de moca.
- En seguida- la mesera se retiró "Vaya... por lo menos no son igual de antipáticos
como la pelos de elote y la gigantona".
- Pedí eso porque se ve deliciosa tu comida Keyla- dijo Diana intentando romper con el
hielo.
- Grave error- respondió la morena- esto es lo más asqueroso que he probado en mi vida.
- ....- "¡Rayos!"
- Bueno señoras mías- comenzó a hablar el hombre de ojos azules, sin el mayor signo de
prudencia- ya llevan buen rato en este sitio, ¿de qué han estado charlando?
Keyla y Daniela pusieron rostro de culpables por respuesta.
- ¡¿Qué?¡- Diana abrió mucho los ojos.
- ¿Qué? ¿Qué de qué? ¿pos qué pasó?- inquirió David todo confundido el tipo.
- Pos que este par de mujeres no han hablado de nada- declaró Diana. David soltó un
suspiro de alivio.
- Ahh... uff, por un momento pensé que ya habían armado un show y todo con gritos y
todo.
Keyla casi asesina con la mirada a su hermano. David se hundió en la silla escapando de
la furiosa mirada de la morena.
- Justo cuando íbamos a empezar a hablar, aparecieron ustedes- dijo Daniela ya
resignada a la situación.
- Ahh que bueno... así nos enteramos de todo el chisme y servimos de réferis- dijo
Diana sonriendo amistosamente. Daniela y Keyla le sonrieron... "Eso mujeres, eso... con
sonrisa es mucho mejor".
- Bueno, pues supongo que ahora sí tenemos que hablar- dijo Keyla mucho más relajada.
- Bueno... lo primero es...
- Aquí tienen su pedido- la mesera les entregó a David y a Diana sus órdenes- ¿desean
algo mas?
- Si...- Keyla estaba harta de la mesera y de su estúpido uniforme beige y simple y de
que cada vez que empezaba a sentirse menos tensa algo pasaba que la ponía peor "no
debería desquitarme con ella... ahh al diablo..."- ...deseo que deje de interrumpir.
La mesera dibujó una mueca ofendida, tomó su charola y se fue del lugar.
David, Diana y Daniela observaron a la morena.
- No tenías por qué ser tan grosera- dijo David acercándose al oído de su hermana para
que las otras dos no escucharan.
- Si no quieres que te mande al demonio a ti también... no molestes.
- Estás muy tensa hermanita... creo que esto no esta resultando una buena idea. ¿Qué
tal si nos vamos y luego vemos si se puede repetir o no el encuentro?- susurró el hombre.
- No- dijo en voz alta Keyla- ya estamos aquí, venimos a hablar y ahora hablamos.
- Pero no tiene que ser forzado- dijo Diana, al ver que para su amiga también el
asunto era muy estresante y difícil "no pensé que fuera tan complicado después de ocho
años".
- No- dijo esta vez Daniela- Keyla tiene razón, ya estamos aquí, hablemos... ¿por qué
no me dijiste nada de tu "plan de redención mafiosa" Keyla?- soltó Daniela sin ganas de
morderse la lengua y con intención de ir al punto de una buena vez.
El ritmo cardíaco de la guapa morena se aceleró al máximo. No esperaba una amigable
conversación pero tampoco tanta sangre fría.
- ... Daniela...- empezó a articular la morena.
- ...Daniela- interrumpió David tomando él la palabra- ... hay algo que tienes que
saber- el rostro de David se tensó, estaba muy serio, hablaba con total seriedad, sabía
muy bien que aquello era importante para su hermana "... esto debiste decírselo hace
mucho tiempo hermanita"- es algo muy importante... y hay buenas razones para habértelo
ocultado...
- Sí David...- interrumpió Daniela "... Quiero que me lo digas tú Keyla, quiero
escucharlo de ti, hace mucho que me cansé que otra gente me dijera lo que tú deberías
decirme..."- ... ya se que me amas- bromeó agriamente Daniela para interrumpir al
muchacho y permitir que fuera Keyla la que hablara.
Sin embargo algo pasó, Keyla estaba distraída, jugando con la cereza que adornaba su
vaso de naranjada mientras su hermano intentaba hablar, cuando escuchó la voz de Daniela,
el mar de pensamientos en el que estaba sumergida se agitó tanto que no pudo evitar que
4 palabras se escaparan por sus labios congelando al momento a todos los de la mesa...
- Sí, todavía lo hago...
Diana y David no dieron crédito a lo escuchado, bueno, mejor dicho estaban calibrando
lo que escucharon, intentando encontrarle sentido, repasando la conversación... "ya se
que me amas" de Daniela; "Sí, todavía lo hago" de Keyla... David giró el rostro hacia
su hermana. Diana clavó su mirada en su comida. Daniela conservaba la mirada fija en
Keyla, apretando las mandíbulas y también a la expectativa.
Keyla reaccionó y comprendió lo que había dicho o mejor dicho, sugerido, encaró a David
y en rostro del hombre encontró una gran interrogante, sus ojos brillaron sin intentar
ocultarle la verdad a su mejor amigo y hermano, el hombre le devolvió la mirada
comprendiendo todo y sufriendo por el terrible dolor que su hermana estaba sintiendo.
- ¡¿Cómo puedes atreverte siquiera a sugerir algo así?¡- Daniela habló con rabia, con
pura y total rabia. Ahora fue ella quien atrajo la atención de la mesa. Por mucho que
intentara no reconocerlo seguía siendo excelente para descifrar a Keyla, como si hubiera
nacido con el don de poder escrutarla y ver lo que siente a través de sus ojos y cuando
vio el intercambio de miradas de los hermanos supo acertadamente lo que estaban
transmitiéndose.
- ... Daniela...- intentó seguir Keyla.
- No Keyla, no tienes ningún derecho... por tu culpa mi vida se volvió un infierno
después de que te arrestaron... ¡¿cómo puedes mencionar que todavía me amas cuando lo
único que supe de ti por un maldito mes fue por medio de las noticias y de Maritza?! Me
acabaste Keyla... dices que lo hiciste para protegerme... y no es cierto, solo lo
hiciste por ti... por tu cargo de conciencia sin importar a quién dejabas atrás, sin
que te importara que yo quedara atrás...
- ... estas siendo egoísta...- dijo David.
- ¡Cállate!- le gritó Daniela. Las personas de las mesas vecinas observaron la escena-
Estoy harta de que ella no me diga las cosas, de tener que enterarme por aparte de todo...
de que entres a mi vida cuando está bien, todo estaba bien Keyla. La primera vez
apareciste para herirme, y ahora reapareces para abrir viejas heridas y volverlas a
lastimar, tu sola presencia me lastima y no porque me importes, ya no me importas... me
lastima el recuerdo de que alguna vez estuve dispuesta a dejarlo todo por alguien que
no vale la pena, que me hirió y que se fue, sé que todos se van pero tú doliste tanto...
- Danny, tranquila- Intentó calmarla Diana.
- ¡No me digas que me tranquilice!- Estalló Daniela y volvió a encarar a Keyla- pase
3 años Keyla, tres años intentando encontrarte, intentando saber algo de ti... pero tu
simplemente desapareciste... ni una carta, ni una llamada, ni siquiera un recado con
alguien... nada... moriste para mí, no tienes derecho siquiera a ser este maldito
fantasma de mi pasado que eres... te odio... no, ya ni siquiera te odio, ahora me das
igual, me da igual si estas viva o muerta...
- ... ¡¿Quién puta madre te crees?!- David estaba hirviendo del coraje hacia la mujer
rubia que tenía en frente.
Keyla colocó una mano sobre el brazo de su hermano para detenerlo.
- ... Tienes toda la razón- habló Keyla, con un tono de muerte, de dolor... ese que te
queda después de llorar todo lo que tenías que llorar y ya no te quedan lágrimas- ... no
soy otra cosa que un fantasma...
- ¡¿Sólo vas a decir eso?!
Keyla se levantó de la silla y caminó, sin decir nada, ni ver nada, ni sentir nada,
hacia el baño.
- ... Eres una imbécil- dijo severamente David a Daniela. Diana abrió los ojos mucho.
Daniela sonrió con descaro.
- ... Pues soy una imbécil que acaba de decir una verdad muy grande.
- Tú no tienes idea de lo que Keyla ha pasado, si alguien es egoísta, esa eres tú...
Keyla estuvo encerrada todo este tiempo en una prisión de alta seguridad, luchando por
mantenerse viva todos los días, enfrentando situaciones que tú nunca imaginarías... pero
no, eso no lo pensaste, estabas demasiado ocupada actuando como mártir, creyendo que
eras la única que sufría... Sí, Keyla está muerta, la mataron esos ocho años viviendo
entre mierda de asesinas, de violadoras, de traficantes... viviendo entre guardias que
la acosaban, viendo como violaban a otras reclusas y rogando en silencio que le quedaran
fuerzas para poder defenderse... Sí Daniela... eres una imbécil... una verdadera imbécil.
A Diana se le cayó el tenedor de la mano.
Daniela sintió que su corazón dejaba de latir.
David observaba en dirección de los baños solo preocupado por salir de ese lugar
inmediatamente al llegar su hermana.
- ... ¿Estuvo encerrada ocho años?- preguntó Daniela en apenas un susurro.
David giró los ojos.
- Así es, por eso no te buscó...
- Pero por qué no me dijo nada.
- Porque el defecto más grande de Keyla es tomar decisiones por los demás.
- Yo pensé...
- Sé lo que pensaste... que a lo mucho un año la iban a tener presa y luego la soltaban,
como a todos los narcotraficantes en este país corrupto, pero no... Keyla se aseguró de
estar encerrada... y por ella ahí seguiría, trabajé mucho a sus espaldas para conseguir
una reducción a la condena...
- Dios...
Daniela, sin decir nada más, saltó de la mesa y se dirigió corriendo hacia los baños.
David y Diana intercambiaron miradas, posaron sus miradas en dirección a los sanitarios
y observaron como Daniela entraba a los cuartos de baño y luego la puerta se cerraba.
*****
¿Creen que así funcionen las cosas?...me refiero a lo de atreverse o no atreverse,
arriesgarse o no arriesgarse... ¿creen que todo es cosa de tomar decisiones? A veces lo
creo, otras veces es más cómodo no creerlo y sentarse a esperar que las cosas pasen sin
esfuerzo... y es que a veces eso también funciona.
Es tan difícil, tan complicado encontrar el sentido de algunas cosas y de decidir otras
cosas que una ya no sabe qué pensar...
Y ahora que lo pienso...
Creo que el error es ese: pensar demasiado.
Los hombres y las mujeres somos preocupones, por lo menos durante alguna etapa de
nuestra vida, otros más, otros menos, dependiendo de los temperamentos innatos, pero sí,
las cosas nos preocupan.
Sobre todo aquellas que no conocemos.
El futuro y la muerte sobre todo... ¡Ah! Y el amor... a los hombres y a las mujeres les
preocupa el amor... bueno a algunos más... a algunos menos.
El caso, mis queridas amigas y amigos, es que hay ocasiones en que lo más cuerdo es
dejar que la locura nos llene, que el pensamiento baje a las vísceras y se convierta en
pasión y en sentimiento, porque, quien tiene una mirada carente de sentimiento y de
pasión y no deja que su sangre hierva y que sus miembros tiemblen, ese o esa están
muertos.
Ya se que insisto mucho en eso de no dejar morirse, pero esta es una historia de amor y
el amor es una línea tan delgada entre la vida y la muerte que de todas formas te hace
llorar, que es tan intenso como su antónimo el odio... Octavio Paz dijo que por eso el
amor explota en cosas tan puras como un asesinato o un poema... por eso insisto tanto
en el amor vivo.
El amor es tan frágil y tan delgado que no se puede pensar, por lo menos no al principio,
si has estado enamorada o enamorado, lo sabes bien.
El amor rompe con todo lo que la moral y la ética establecen, por que es irracional,
porque no puedes planearlo, porque nace de la necesidad de abandonar la soledad que el
hombre o la mujer que ama tiene que sentir antes de amar.
Amo la soledad porque amo el amor.
Sé que dicen que uno no debe enamorarse del amor... pero caráy... es inevitable para
alguien que se siente sola y las personas a veces son tan tontas que cuando las amas,
no te corresponde... jajaja... no, no tontas, más bien, su amor ve hacia otra parte,
donde evidentemente tú no estás.
No me vayan a malinterpretar... a esta intento de bardo no le ha tocado llorar en las
madrugadas por un amor que no pudo ser... hey y quien me lo desee sufrirá las
consecuencias... Muajajajaja...
Adoro el tema del amor y las decisiones porque si bien el uno no depende del otro, sí
se complementan.
Y no porque puedas decidir a quién amar, no, eso no se puede controlar... pero puedes
decidir luchar o no por el amor, mantenerlo... el amor no termina porque los amantes
dejen de amarse, sino porque se dejan de esforzar.
LOS LOCOS DE SABINES
(previa lectura "los amorosos" de Jaime Sabines)
Cuando dejas de pensar
y te permites sentir
el pensamiento se vuelve sentimiento
y te conviertes en uno de los locos de Sabines.
Yo adoro a los locos
pues tengo buena autoestima
y soy una loca sin remedio
de esas que no tienen diablo ni convento.
Supongo que me considero una loca
porque, completamente conciente, me tiro a un precipicio,
abro los ojos y sonrío
al ver que al estrellarme sufriré.
No soy masoquista y mucho menos tonta
solo pienso que la vida es muy corta
para vetarse el sentir,
porque la ilusión muere
cuando vuelves pensamiento un sentimiento.
Cuando piensas lo que sientes y es malo,
te pones a llorar, porque sientes que duele,
lo mejor es sentir y ya
así no le das chance a que el dolor
bañe tu suerte.
Porque el dolor da miedo
no hay que ser hipócrita, así es y punto
pues uno no teme la muerte del ser querido
si no al dolor de la ausencia que viene.
Soy una loca porque busco y busco...
y no encuentro...
y aunque lo sé... ahí voy de nuevo...
También soy loca porque me preocupa el amor...
me preocupa sintiéndolo o no...
lo importante no es lo que inspira sino la inspiración.
Yo le lloro a la hermosa vida,
la muy canija no tiene la culpa de ser viva...
Soy adicta al juego, yo juego de todo:
a enamorarme, a tatuar al humo...
el eterno juego del amor...
Soy loca, una de los locos de Sabines
porque en el insomnio de mis noche vigilo fantasmas
y me cuido de los gusanos
y por aquello de los alacranes
procuro sacudir tres veces el colchón
Si conviertes el pensamiento en sentimiento
te aprisionas en pasión y en locura.
Si al sentimiento lo vuelves pensamiento
tu mente se sutura y encuentras paz en la cordura.
Pero eso de nada le sirve a un poeta
pues para entender al sentimiento solo puedes sentirlo,
el maestro Sabines lo sabía,
por eso nos dejó los amorosos:
para enamorarnos del amor... el amor es el único amor eterno,
el más doloroso, el más insoportable...
el que buscas, el que no se encuentra...
el que te vuelve loco...
el que te enseña a ser poeta
*****
Keyla agradeció que no hubiera nadie en el baño, no tenía ánimo para miradas inquisidoras
de por qué estaba llorando, no tenía ganas de volver a la mesa, no tenía ganas de estar
ahí, por lo menos en la cárcel hubiera tenido espacio para estar sola.
Por tercera vez tomó agua del grifo entre sus manos para mojar su rostro e intentar
calmarse, era... dolía... dolía tanto Daniela, tanto aún después de ocho años... parecía
imposible pero ahí seguía esa herida en su corazón que le provocaba un nudo en la
garganta... la única herida que la hacía sentirse tan débil y tan estúpida y tan... tan...
sola... "Dios... estoy tan sola..."
Keyla escuchó la puerta abrirse y volverse a cerrar pero no le prestó atención. Observó
su reflejo en el espejo... "Verdaderamente me siento tan sola..."
- Ya me estoy acostumbrando a verte a través de un espejo.
Keyla sintió vértigo al escuchar la dulce voz de Daniela... tan dulce que le pareció un
terrible sueño, terrible porque sólo era un sueño...
- Pasaste ocho años en el infierno... y ahora que estas libre de él, te encuentras a
una imbécil egoísta que dice mil estupideces porque se siente tontamente herida, y que
ahora se dispone a ponerse de rodillas para que la perdones.
Keyla tuvo que apoyarse en el lavabo para que sus piernas no flaquearan.
- No... no tienes que pedir... perdón de nada- dijo la morena con dificultad.
- Sí... tengo que hacerlo... por dejar que me convencieras de hacerme a un lado...-
Daniela recorrió la poca distancia que la separaba de Keyla la tomó por un brazo... la
jaló para verla de frente- tengo que pedirte perdón y pedirme perdón a mi por haberme
privado de ver estos ojos azules con los que todavía sueño... perdóname por seguir
siendo tan niña Keyla, por haber sacado conjeturas falsas sin querer escuchar la verdad...
perdóname...
La morena sintió que su alma se derretía ante esa dulce mirada verde, sintió que su
corazón se llenaba de dicha y que después de todo no estaba tan sola...
Keyla sólo pudo sonreír levemente, diciendo con esa sonrisa a Daniela que no solo de
daba su perdón sino que estaba dispuesta a darle todo incluyendo su alma y su corazón
que desde hacía tanto tiempo ya eran de la rubia.
Daniela se tiró a los brazos de Keyla, la rodeó con los suyos por el cuello y comenzó a
llorar... Keyla también lo hizo... y no sé cómo describir ese llanto, pues no era
desconsolado ya que tenía consuelo, tampoco era de felicidad pues falta tanto para que
llegue la felicidad... digamos que era un llanto de reencuentro de dos almas que
estuvieron perdidas por mucho tiempo y que otra vez se vuelven a encontrar.
Las personas que entraban al baño salían inmediatamente, pues la escena de la morena y
la rubia abrazadas y llorando era tan intensa y al mismo tiempo tan pura, que sólo
podía ser resistida por las protagonistas.
Dos... cinco... diez... mil... no importan cuántos minutos estuvieron abrazadas, lo
importante fue la paz que siguió después del abrazo.
- Siempre había detestado los baños de las cafeterías... tienen un excesivo olor a
pino desagradable... pero creo que ya me empiezan a agradar- Keyla sonrió por primera
vez, de forma auténtica y con todo su corazón después de ocho años.
Daniela soltó una risotada al mismo tiempo que se limpiaba la nariz con una toalla de
papel que Keyla le pasó.&
- Bueno... supongo que ahora- continuó Keyla- sólo queda por decir: ¿Amigas?- La
morena estiró una mano en espera de que Daniela la aceptara.
La mujer de bellos y delirantes ojos verdes observó la mano que se le ofrecía, luego
observó los ojos de Keyla y, como en los viejos tiempos, ambas sintieron el vacío en
sus estómagos y la ausencia de espacio y de tiempo.
Entonces Daniela hizo lo que sintió que era lo correcto... tomó suavemente el rostro de
Keyla entre sus manos y la besó... sin conciencia... la besó porque en ese momento, nada
parecía correcto salvo probar esos labios dulces que sólo había probado hacía mucho
tiempo... en una noche revolución de sentimientos, contrarios, iguales, todo tan intenso...
No, no podía haber nada más correcto que besar a Keyla y ver esos ojos azules y rendirse
ante... ante... "¡¿qué estoy haciendo?!"
- Dios... yo... yo... lo siento- Daniela estaba completamente fuera de sí, más
aturdida no podía estar...- Keyla... lo siento tanto...
Keyla tomó aire con dificultad y abrió los ojos que se le habían cerrado al momento de
sentir los dulces y cálidos labios sobre su boca. Se encontró con Daniela a punto de
echarse a llorar y su corazón se encogió.
- Keyla perdón... soy una tonta... no se qué me pasó... Dios...- "¡Natalia!"- ... no...
Natalia, yo quiero a Natalia... lo siento tanto.
- Hey...- Keyla tomó a Daniela de la barbilla y levantó su rostro para verla a los
ojos- No hay problema, no fue tu culpa, fue culpa del momento... y yo creo que el aroma
a pino tuvo también algo que ver... no hay problema... no traicionaste a Natalia o algo
así...
- Keyla lo siento...
- Yayaya...- "Dios... por un momento creí que estaba en el cielo"- ... somos amigas...
fue sólo un beso de amigas... anda vamos afuera, la gente de seguro quiera usar el baño
y David y Diana deben estar preocupados.
- Si... si...- "Eso fue... un beso de amigas... seguro".
Keyla y Daniela salieron del baño.
Legaron a la mesa y encontraron a David y a Diana discutiendo acaloradamente.
- ¡Tú deberías ir a ver que pasa, eres el hermano!
- ¡Y tú eres la mejor amiga! Además ¡Es el baño de mujeres!
- Ahhh... ¡¿y eso qué?!
- ¡¿Cómo que y eso que?!
Keyla se decidió por interrumpir.
- Hey, ustedes dos... ¿Qué les pasa?
- ¡Keyla!- exclamó David.
- ¡Danny!- exclamó Diana.
- ¿Qué pasó? Nos tenían preocupados.
- No pasó nada ¿verdad tú?- Daniela se dirigió a Keyla sonriente.
- Así es tú- le respondió Keyla con todo y la auténtica sonrisa.
David y Diana se quedaron anonadados ante lo que veían.
- Iré a caminar con Keyla... llamaré a Natalia, luego te llamo cuando esté en casa...-
Daniela le plantó un beso en la mejilla a su amiga, tomó su bolso y llamó a Keyla con
un movimiento de cabeza.
- Te veo en el hotel hermanito...- Keyla palmeó la espalda de su hermano, le besó en
la frente, tomó su revista de "Sailoor Moon" y siguió a Daniela- ahh... te encargas de
la cuenta.
Keyla y Daniela salieron de la cafetería rumbo a... a... ya veremos a dónde.
David y Diana intercambiaron miradas totalmente confundidos.
- ¿Ya volvieron a ser amigas?
- Eso creo...
- Mmm... ¿Has entendido tú algo?
- Ni media palabra...
- ¿Me ayudas con la mitad de la cuenta?
- Ni soñando...
*****
- Aquí tienes...
- Muchas gracias... ¡Hey! Te acordaste
- Por supuesto... ron con pasas... y... tatatatannn...- Keyla sacó de su manga una
bolsita de celofán con adornos púrpuras.
Daniela sonrió encantada al reconocer el empaque.
- Pasitas con chocolate.
- Sí, bueno, no pude evitar comprarlas.
- ¿Quieres "empasarme"?
- Malo que quisiera empanzarte- Keyla sonrió pícara. Daniela giró los ojos.
- Ja... ja... ja... graciosa es tu segundo nombre.
- Gracias por invitarme a dar la vuelta.
- No tienes que darlas... tú has pagado por todo, el metro, el helado, las papitas, el
algodón de azúcar... oye... en realidad quieres empanzarme.
- Nonono... sólo quería recordar lo mucho que te gusta comer.
- ¡Oyeee!
- Así que ahora eres escritora con título y especialidad en España y todo...- dijo
Keyla saboreando un poco de su propio helado de ron con pasas.
- Bueno... soy un "intento de".
- Nada de "intento de"... yo siempre he sabido que eres especial, que las cosas,
siendo vistas por ti adquieren la transparencia de la estética, siempre he sabido que
eres una artista... me alegra que sigas por ese camino.
- Gracias... tú ayudaste en gran parte.
- ¿Yo?
- Bueno... el verano después de que te fuiste fue duro...
- Tu padre... No sabes como siento no haber estado- los ojos azules brillaron con
tristeza, una profunda tristeza.
- No toquemos el tema de tu ausencia por favor... no es conveniente.
- De acuerdo, pero lo siento.
- Lo sé... bueno... te fuiste, mi padre murió... mi madre no quería verme hundirme...
y créeme, me estaba hundiendo... no me levanté de la cama un mes... apenas y comía...
casi no recuerdo lo que pensaba... creo que ni lloraba, solo estaba ahí, tirada entre
las sábanas...
- Mmm... ¿cómo se entero que tú...?
- ¿Que soy homosexual?- Daniela olvidó la tristeza que estaba recordando y que todavía
dolía.
- Sí...- Keyla sonrió levemente.
- Bueno... todo el lugar se enteró de lo que había pasado en el pasillo de la escuela,
y Diana le confirmó todo a mi mamá... ¿sabes?... no creo que le haya sorprendido mucho...
a veces cuando tocamos el tema me dijo que siempre sintió que nada pasaba entre mis
novios, que no se sentía nada entre nosotros, tal vez un poco de atracción pero nada
más... en cambio...- Daniela dudó antes de seguir.
- ¿... en cambio?
- En cambio- se decidió a seguir- Pensó que tú y yo nos veíamos muy bien... no como
pareja, pues ella nunca hubiera sugerido tal cosa por sí sola, pero que nos veíamos bien,
que bastaba vernos para darse cuenta que pese a todas las diferencias que hay entre
nosotras podemos ser amigas... buenas amigas...- "... buenas amigas"...- se sentía "una
vibra especial".
- Ahh... me gustaría saludar a tu madre... dale saludos de mi parte.
- Lo haré... ella sabía que te vería.
- ¿Ah sí?
- Sí, le dije que eras hermana del mejor amigo de Natalia.
- Ahh vaya...
- Ella me sugirió que hablara contigo de una vez... pero...
- Pero una nunca aprenderá a escuchar a la voz de la experiencia.
- Algo así...
La rubia y la morena intercambiaron un par de sonrisas hermosas.
- Te mudaste a la capital, al enorme DF a estudiar la universidad y luego a España...
- Así es...
- Muchas veces pensé en lo que probablemente estuvieras haciendo... siempre te imaginé
feliz, haciendo lo que siempre quisiste... era una buena forma de pasar el tiempo... me
alegra no haberme equivocado.
- A mí también...- Daniela se atrevió a rozar el brazo de Keyla con su brazo... un
solo roce, por un segundo.- ... Me hubiera gustado que tu también lo hubieras hecho.
- Venga, no todo fue tan malo...- dijo la morena obligándose a ser indiferente a las
cosquillas que el leve roce le provocó.
- ¿No?
- Bueno sí... pero también conocí a buenas chicas.
- Ahh...
- Amigas...- continuó...- Una que me recordaba mucho a ti, es un ratón de biblioteca,
sólo tendía cuatro libros que leía y releía una y otra vez... Clara, tiene un bello hijo
y un esposo genial...
- Me encantaría conocerla algún día.
- A ella también le encantaría... la otra es Brenda... Una peleonera de primer nivel...
el carácter más impetuoso e imprudente que te puedas imaginar.
- ¿Peor que Diana y David?
- ¡Por mucho!- exclamó Keyla alzando los brazos para acentuar la expresión dejando que
un poco de helado se cayera yéndose a posar al frente de su blusa...- Diablos...
- Ven acá...- Daniela tomó una servilleta de su bolso, se colocó frente a Keyla y
limpió cuidadosamente los restos de helado... estaban tan cerca... levantó los ojos para
encontrarse con los siempre azules e infinitos ojos.
- ... Detesto cuando esto pasa- dijo Keyla rompiendo con el encanto que no podía
permitirse sentir.
Keyla y Daniela estaban pasando un momento realmente muy agradable, llevaban horas
divagando por aquí y por allá, dejándose, por momentos, llenarse de recuerdos lejanos
que después de todo no resultaban tan lejanos ahora que están juntas.
Keyla se permitía observar a Daniela y Daniela se dejaba observar muy conciente de que
ella también quería estudiar cada movimiento de la morena, cada gesto, quería escuchar
cada palabra y encontrarle el sentido exacto, porque esa era una de las cosas que
hacían especiales esa recién renovada amistad: el poder darse sentido mutuamente.
El sol descendía a dormitar y dar paso a la luna y las estrellas para reinar en la
bóveda celeste, el ambiente refrescaba, los faroles se encendían y aunque ninguna de
las dos quería terminar con la agradable caminata sin destino, ya se hacía tarde.
Keyla pidió la hora a un señor vestido de traje que llevaba en la mano un bonito y
sencillo portafolio, el hombre tenía pinta de administrativo de banco; amablemente, el
sujeto respondió que eran exactamente las 7 de la tarde.
La rubia y la morena intercambiaron una mirada de resignación.
- Ya es tarde... le dije a Natalia que cenaríamos juntas, debe estar esperándome.
- Sí, ya es tarde...- Keyla dudó un momento antes de decidirse- ... ¿Puedo acompañarte
hasta tu casa?
- ...- Daniela también dudó por un momento...- Claro.
Ambas mujeres intercambiaron una sonrisa sincera y se dirigieron a la estación del metro
correspondiente.
Durante todo el trayecto, la animada charla que habían mantenido durante toda la tarde
se esfumó, como se esfuma la brisa.
Keyla acompañó a Daniela hasta la puerta de su departamento, quería disfrutar hasta el
último segundo de su compañía.
- Bueno...
- Bueno... muchas gracias por acompañarme.
- Gracias a ti por... por todo Daniela.
- Gracias a ti también Kelis...- Daniela sonrió encantadoramente- Espero que no pase
mucho tiempo antes de volver a verte- "... Daniela... cuidado..es terreno peligroso..."
- Bueno...- "... no puedo creer todo lo que todavía me haces sentir"- tengo que volver
a Tabasco mañana... supongo que sí pasara un buen tiempo antes de volver a verte.
- Ahh...- Daniela no supo qué responder.
- De todas formas, mi hermano y...- "Anda dilo..."- ... y tu novia están en contacto,
supongo que tendremos noticias la una de la otra.
- Si...- "... si..."- bueno...- Daniela se puso de puntitas para alcanzar la mejilla
de Keyla y depositó en ella un suave beso que, en mi particular punto de vista, se tardó
más de lo necesario.
- Hey... extrañaba eso- dijo Keyla sonriéndo.
Daniela sonrió en respuesta y cruzaron sus miradas... y de nuevo (como que ya es muy
repetitivo ¿no?) sintieron ausencia de tiempo y espacio, un vacío en el estómago, un
sudor frío y algo que se removía en su cabeza, mareándolas.
En ese momento, cuando nada más importaba, la puerta del departamento se abrió...
- Hola amor... sabía que eras tú- dijo Natalia sonriente, rodeando desde atrás por la
cintura a Daniela y acercándola- hola Keyla.
- Hola- respondió simplemente la morena sonriendo con mucha, mucha tristeza.
- Hola preciosa- Daniela se dejó recargar en el cuerpo de la pintora sin sonreír, solo...
descansaba... "de repente me estoy sintiendo tan cansada..."
- Me retiro, que pasen buena noche... Mi hermano ya te llamará...- se dirigió la
morena a la pintora, dio media vuelta y se alejó. Al llegar a la escalera, no pudo
evitar dirigir un vistazo hacia la puerta del departamento de Daniela y Natalia y vio
que aún seguían en el pasillo, compartiendo un beso... algo se destrozó en ella, el
último trozo que quedaba por destruirse y entonces comenzó a descender sin tener ganas
de pensar... ni sentir.
Keyla abordó el primer taxi libre que pudo tomar.
Daniela y Natalia compartían una deliciosa cena y una agradable charla.
La mente de Keyla divagaba entre la nada y un par de ojos verdes.
La mente de Daniela alternaba entre la cena, su novia... y los recuerdos.
En la estación de radio que el taxi en el que viajaba Keyla llevaba sintonizada, la
misma que Natalia y Daniela sonaba en el modular tocaba una bella canción...
En el mar mas profundo me guardo el sentimiento
Y si el amor nos ata, lo esparciré en silencio
Haré que la ternura te llegue entre las olas
Y que el roció del alba jamás te encuentre a solas
Que la espuma te arrulle dormido entre mis brazos
Y ser como la brisa besándote los labios y
Océanos en calma se harán en noches largas
Mar calido, mar bravo, mar nuestro, mar salado
Mareas en movimiento que en el peor momento
Nos funda en un abrazo y sea el final del cuento
Que no hay amor perfecto sin ti, y que así
No habrá nadie que te quiera mas que yo
Dentro y fuera de esta tierra, como yo
Puede ser que no lo veas, o tal vez que no lo creas
Bien lo sabe Dios, que en el mundo del amor
No habrá nadie que te quiera mas que yo
En el mar mas profundo inventare mil sueños
Que caigan lentamente como del mismo cielo
En tus ojos cariño cerrados o despiertos
Y en medio de los años haré que sean eternos
Haré de mi un refugio cuando el dolor te duela
Porque en lo mas hermoso también se tienen penas y
Océanos en calma se harán en noches largas...
No habrá nadie que te quiera mas que yo...
Y al ritmo de la canción... se combinaron ojos verdes, azules, recuerdos, sentimientos...
en un taxi y en una cena.
Continuará...