"¿Qué os ocurre?" continuó Ares, disfrazado de la guerrera "Parece que hayais visto a
un muerto."
"Tu hija..."
"Si, lo sé. Ha seguido mi ejemplo" siseó "¡Se a convertido en una diosa!" celebró "Y
según me ha contado, la habéis hecho de rabiar."
"Eso no es así, Xena" siseó Hércules acercándose tras ella "Ella estaba especialmente
enfadada y atacante, como si volviera a ser Livia. ¿De verdad quieres eso para tu hija?
¿En vez del camino mortal, enseñando la palabra de Eli?"
"¡Pues claro que prefiero que sea diosa!" contestó Ares "Lo otro era una auténtica
cursilada. Esta nueva carrera de Princesa Guerrera la pega más, ¿no creéis?"
"Claro que no, Xena" dijo entonces Gabrielle con fe y fuerza en su voz, adelantándose a
sus tres amigos "Y tu, sino estuvieras bajo los efectos de esa divinidad que eres ahora,
pensarías como yo."
"Venga ya, rubita, tu eres el vivo ejemplo. ¡Toda tu vida haciendo el bien y lo único
que has conseguido es un marido muerto, un amigo que te ama, pero que es un payaso..."
siseó mirando a Joxer "...otro que te ama, y tu le amas (¡Oig! Que lindo), pero que no
podéis estar juntos y por último una amiga que ahora que es diosa, ves que pasa de ti,
porque en verdad eres insignificante" enumeró cada cosa con los dedos de la mano "El
camino de la paz es una mierda. ¡Prefiero que siga el de la guerra!"
"No eres tu la que habla, Xena, no eres tu" siseó Gabrielle aterrada.
"¡¡Pues claro que soy yo!!" gritó enfurecida, lanzándole una bola de poder. Alcanzó su
estómago, como hiciera Eve. Al verla caer en el suelo y llorar profundamente, comenzó a
reir cruelmente, llegándose a doblar de la risa.
"¡¡XENA!!" pronuncio su nombre Iolaus, totalmente fuera de si. Ares se lo quedó mirando,
y como si lo viera a camara lenta, observó como se lanzaba contra él, con al espada
desenfundada. Movio sus dedos, cogiendo el control de la espada telepáticamente. Se la
quitó de la mano y la agarró con la suya. Sonrió, le guiñó un ojo y la clavó en su
estómago. Apenas un segundo de acción, y Iolaus caía al suelo. Nadie hablaba. Ni nadie
se movía. Tan solo el joven hombre gimió al caer sobre el suelo. Hércules y Joxer se
lanzaron hacia él, y Gabrielle, que tardó mas en reaccionar, lo hizo de otra forma.
Sacó sus sais con total confianza y con una mirada que irradiaba profunda decisión,
avanzó hacia Ares. Quería luchar. Pero él no, así que se limitó a sonreir y cruzando
los brazos a la altura del pecho añadió:
"¿Crees de verdad que tienes alguna posibilidad? Déjalo, Gabrielle, te perdono la vida,
por los viejos tiempos" Y ¡Paf!, desapareció.
"¡¡Xena, vuelve!!" ordenó Gabrielle. Pero no fue asi, Ares no la hizo caso y reapareció
frente a una cueva. Su aspecto ya había cambiado, volvia a ser Ares, vestido con
ropajos mas normales y algo rotos. Se añadió también un corte seco en el brazo izquierdo.
Se despeinó y se sintió listo para entrar en la cueva.
No había apenas luz, pero a él no le haia falta. Pudo verla sentada en el fondo de la
cueva, mirandole con los ojos abiertos.
"¿Xena?" la llamó "¿Estas ahí?"
"S-S-si, al fondo" siseó. El comenzó a caminar, fingiendo que no veía algunas piedras
con las que chocaba "¿Cómo has llegado aquí? ¿Cómo sabias dónde me encontraba?"
"En... en algun sitio tenías que estar" jadeó fingiendo estar cansado. Se dejó caer al
suelo, resvalando por la pared. Xena se agachó frente a él mirándolo sorprendida. El
sonrió y le robó un rico beso, dejándola aun mas perpleja "¿Cómo te encuentras?"
preguntó Ares acariciando su rostro.
"Como una sucia diosa" respondio ella, enfurruñada, sentádose junto a él, apoyada en
la pared "He aparecido aquí, y antes en dos sitios mas" siseo apoyando la cabeza en su
hombro, mientras le dejaba rodear sus hombros por uno de sus brazos "Cada vez que
aparecía, la gente me miraba con temor, casi con con pánico. Me vine aque, porque no
hay nadie."
"¿Quieres que me vaya?" preguntó abrazándola aun mas fuerte.
"No, tu no" murmuró acomodándose mas entre sus brazos "Se que tú nunca me mirarías con
temor" suspiró.
"No, claro que no" Besó su frente escuchándola respirar, con dulce tranquilidad "porque
ahora tu y yo somos seres idénticos" pensó para si, abrazándola mas.
"¿Y los demas?" oyo que susurraba al cabo de unos segundos. El respiró hondo, fingiendo
tener algo malo que decir. Empezaba la siguiente parte del plan "Di, Ares, ¿dónde estan"
insistió mirándole a los ojos. Pero el quiso esperar alpo mas "¡Dímelo!" exigió,
golpeando el suelo. El choque retumbó y donde había golpeado, se iluminó una intensa
llama.
"Vaya" siseo Ares, deslumbrado.
"Perdona" añadió ella mientras la llama desaparecía.
"No quisieron venir, Xena" murmuró Ares "Hércules dijo que eras malvada y convenció a
Gabrielle para que no me acompañara. Iolaus dijo que si querías volver, lo harías. Yo
intenté que no les hiciese caso y cuando me fui, Hércules tuvo la delicadeza de despedirse
de mi con una herida, en un intento de detenerme" murmuró señalando su brazo.
"¿Cómo te lo hizo?"
"Con una rama."
"Pero, ¿y Eve?" preguntó sin creerse todo aquello. Con esa pregunta, le había pillado.
No estaba seguro de que decir.
"Ella se mantuvo al margen. Antes de que yo me marchara, ella ya se había ido con los
demas seguidores."
"No, no puede ser" musitó Xena imaginándose a todos rechazándola y metiéndose con ella.
"¿Me llamas mentiroso?" cuestionó dolido.
"No, no, no es eso" siseo ella, pero es que no pueden haberse portado asi, no me pega
en ellos" gimió. Estaba triste. Aun sin llegar a creérselo, solo figurárselo, la
mantenia triste.
"Piénsalo, Xena, Hércules me tiene envidia, Iolaus y Gabrielle ahora son pareja, Joxer,
sigue a Gabrielle hasta la muerte y Eve solo vive por Eli" recontó "no es algo tan
descabellado pensar que todos se hayan puesto de acuerdo, ¿no?"
"¿Pero, en mi contra?"
"¿Quieres que vayamos a verles?"
"Si. Estaría bien comprobar exactamente que ha ocurrido" pensó en voz alta, poniéndose
de pie "¿Dónde estan?"
"En la explanada de la batalla" comentó "Pero no hace falta ir a pie, Xena, eres una
diosa" murmuró el sin atreverse a mirarla a los ojos. Ella agarró su mano con
brusquedad y Ares notó que desaparecian.
"Esta estable" murmuró Joxer.
"¿Estable? ¿Entre la vida y la muerte? ¡Qué bien!" se jactó Hércules sarcástico.
"Ninguno es médico, asi que es bastante lo que hemos hecho" respondió firme "Y si no
lo crees asi, venga, ¿qué propones hacer?"
"No os peleis" exigió en un susurro Gabrielle "Es lo último que necesitamos. Y nada de
esto, ni nuestra situación ni el estado de Iolaus es culpa nuestra."
"Si, tienes razón. Perdona Joxer" murmuró "Deberiamos prepararnos para Xena, ahora es
una diosa, quizas sea peligrosa."
"Si, pero va a dejar de serlo" dictaminó Gabrielle.
"Si, pero aun la veremos alguna vez antes de que sepamos como deshacer lo ocurrido"
murmuro Hércules, que no se imaginaba cuan en lo cierto estaba.
Mientras sentía que en breves momentos la hierba aparecería bajo sus pies, volvió a
aplicarse el hechizo de invisibilidad. Recitó las mismas palabras y dejó la mente en
blanco, pero aquella vez, su truco, no le iba a salir tan perfecto como cabía esperar.
Xena se hizo visible frente a Joxer, Hércules y Gabrielle. Estos se juntaron frente a
Iolaus y sin apartar la mirada de Xena, sacaron sus armas. Solo era una medida, no
querían utilizarlas contra ella; aunque aun asi no pudieron evitar que su mirada
tuviera algo de rencor.
"¿Qué te dije?" murmuró Hércules a Gabrielle. Xena se entristeció. Por esa frase se
había percatado de que desde luego habían hablado de ella. Quizas Ares no se equivocaba.
Se le inundaron los ojos. Suspiró y miró a su alrededor, fijándose en Iolaus.
"¿Qué a ocurrido?" preguntó Xena, haciendo caso omiso a aquel comportamiento.
"Que Iolaus esta muy mal herido, pero no muerto, asi que no pienso dejar que te
acerques a él" respondió secamente Gabrielle. Xena no podía creer lo que oia. ¿De
verdad podía su amiga pensar que por ser diosa ya sería malvada? ¿Y tan malvada como
para matar a su pareja?
"Pero..." Apenas dijo esa palabra, Hércules y Joxer reaccionaron como Gabrielle,
poniéndose junto a ella, frente a Iolaus, como resguardándole de la guerrera. Ella se
tensó, se guerdó de poner ningun gesto de tristeza y añadió.
"Asi que creeis que podria matarlo, ¿si?" cuestionó "Solo porque soy una diosa."
"No. solo por como te has comportado."
"Mi estado no es culpa mia, aunque supongo que eso no os importara, claro."
"¡Ah! Por supuesto, esto" contestó Joxer señalando a Iolaus "lo ha hecho tu estado, no
tu."
"Xena, no queremos pelear contigo."
"Y por lo visto, no quereis tampoco hablar conmigo, asi que lo que mas os apetece es
que desaparezca" farfulló. Se los quedó mirando. Ninguno contestó "De acuerdo" sonrió
"Ares tenía razón. No mentía. Lamento haber confiado en vosotros."
"¿Y qué vas a hacer? ¿Matarnos?" preguntó Joxer. Xena, fuiosa por el comentario, movio
su mano, creando una bola de poder en ella. Lo hizo como acto auto reflejo. La había
enfadado y debería pagar por ello. Junto a Joxer, vió a Gabrielle estremeciéndose al
verla mostrar sus poderes. Pero eso no la hizo dudar; se juntó mas a Joxer, mostrando
que herirle era como herirla a ella también y la haria pagar por ello.
Xena lanzó una risa cruel y fría ante ese comportamiento. Cada carcajada desprendía
negra maldad: "Pero... tu no amabas a Iolaus? Decídete" siseó antes de desaparecer.
Gabrielle se sonrojó por el comentario y ni siquiera miró a Joxer. Buscando en algun
sitio donde posar su mirada mientras la adrenalina desaparecía, se topó con Hércules.
Se encontraba tambaleándose y con algo de delicadeza, se dejó caer. Quedó sentado,
agarrándose la cabeza entre las manos.
"¿Qué te ocurre?" preguntó Gabrielle agachándose junto a él "¿Te ha hecho algo?"
"No, es solo..."
"¿Estas mareado?" insistio Joxer.
"¡No!" se quejó "Es algo que ha dicho Xena. Pero no consigo recordarlo" gimió ofuscado,
frotándose la sien "Es como si algo me lo impidiera."
"Ahora... ahora que lo mencionas... yo" siseo Gabrielle, notando unas dolorosas punzadas
en la frente. Habían escuchado el nombre de Ares y su mente se esforzaba por recordarlo
luchando contra el embrujo e intentando zafarse de el.
"A mi lo que me ha resultado extraño es lo de que Ares tenía razón. ¿Cuándo habrá
hablado con él?" preguntó Joxer. Gabrielle y Hércules se lo quedaron mirando. No podían
creer lo que oían. Joxer había resuelto en segundos su quebradero de cabeza, y sin
darse cuenta. Quizas su mente era tan simple, que el embrujo había pasado de él. Por
una vez la "no inteligencia" de Joxer había servido de algo.
"¡Si!" anunció efusiva Gabrielle "¿Dónde esta Ares? Ahora que lo veo con claridad,
siento que desde que vieramos venir al inmenso ejército contra los seguidores, no le he
vuelto a ver."
"Crees que..." susurró Joxer.
"No lo se. Tengo la mente algo nublada, es como si algo de lo que ocurría se me hubiese
ocultado y ahora que ha caído una especie de muro, hasta que no se aparte el polvo, no
podré saber que es lo que ocurre."
"Me repites" dijo Joxer, poniendo gesto confundido.
"A ver, zopenco, lo que ha dicho es que alguien nos ha embrujado, y ahora que estamos
libres de ello, y en cuanto los efectos secundarios se pasen, sabremos quién esta detrás
de todo esto."
"¡Ah! A ti se te entiende mejor que ha Gabby."
"No me extraña que el hechizo pasara de ti, Joxer" jadeó cansado Hércules, mientras
Gabrielle aguantaba la risa.
"Xena, Xena, ¡Xena!" No servía de nada. Ares podía subir el tono tanto como quisiese,
pero ella seguía mas interesada en destruir el árbol con sus bolas de poder. Si bien el
primer árbol lo había tirado con 12 intentos, ahora los podía derrumbar a la segunda.
Ares estaba fascinado, pero al menos de momento no podía demostrarlo "¡¡XENA!!" gritó
agarrándola por la cintura, para evitar que destruyese el siguiente árbol. Pero aun asi
cayó, con tan solo el impacto de la bola en él. Fingió que se asustaba y se separó de
ella, lo que la hizo parar su tiro al blanco.
"¿No dijiste que tu no me temerías?"
"Y no te temo. Me sobresaltaste, nada mas" siseo.
"¿Seguro?"
"Si" contestó mirándola dulcemente a los ojos "Se que finges estar eufórica por tus
poderes, pero se que no es del todo asi" añadió de repente. Xena apartó la vista y
quiso girarse, pero el agarró su brazo, impidiéndoselo y pidio su mirada "Escuchame por
favor. Se que siempre has tenido la teoría de que los dioses eran seres malvados e
incluso la actitud de los que fueran tus amigos hacia ti, te lo habrá confirmado, ¿no?"
preguntó "pero deshazte de esas ideas prefabricadas, lejos de los perjuicios verás que
ser un dios no conlleva ser malvado. Yo te lo puedo decir por experiencia, sabes lo
malvado que fui, peor en todo momento pude dejar de serlo."
"Si, pero, ¿elegiste ser malvado, no?" siseo "Creo que lo prefiero" murmuró mirándole
"Y si no te gusta..."
"No me gusta, me encanta" chispeo maravillado. Su transformación había acabado.
Definitivamente había renacido, y ahora era diosa y junto a él podria al fin
convertirse en la reina del los dioses. Un escalofrio le recorrió por entero.
"Tu nunca podrías temerme" siseo sonriente, dejando ver que a su voz le acompañaba la
alegría absoluta.
"Yo solo puedo amarte" contestó. Acercó su mano a su rostro y acariciando su mejilla se
acercó a besarla. Fue dulce y caliente, lleno de amor, quizas no del todo sincero, pero
tan fuerte como el que mas.
La rodeó con sus brazos y la hizo desaparecer con él.
Xena reconoció la sensación de vacío dentro de ella al ser transportada, pero no
preguntó, solo siguio besándole. Y cuando al fin el beso terminó, mirando su alrededor,
se sintio en medio de una jungla. Una jungla comprimida en un templo, como pudo
comprobar.
"Este templo es de Sauba. La oráculo de Zeus. Ahora es tuyo" murmuró Ares, mostrandole
cada rincon del lugar.
"No es suyo, es tuyo" se quejó la oráculo apareciendo tras ellos "La linda pareja de
dioses" murmuró viendo como se agarraban por la cintura "¿Sabeis que ahora sois el
legado del Olimpo? ¿Los destinados a restaurar su poder en la tierra?"
"¿Él se convertirá en dios?" preguntó Xena.
"Ya lo es" siseo ella.
"Ah" Xena no supo que mas decir. De alguna forma, en su interior, ya lo sabía "Curioso.
Yo destruí el Olimpo y ahora lo presido."
"No es la primera vez que él que destituye, sustituye" susurró Ares besando su mano.
"¿Y entonces...?"
"Entonces... ¿quieres gobernar conmigo?
"Hmmm... si, porque no. No se me ocurre nada mas maravilloso" siseó.
"¿Y creeis que Ares ha vuelto a las andadas?" preguntó Joxer.
"Me duele pensarlo, pero es el sospechoso con mas posibilidades de recaer. Además
cuando ocurrieron los ataques el estuvo desapareciendo" comentó Hércules.
"Si, pero también antes había desaparecido" admitió Gabrielle.
"Si, pero creo que yo vi como creaba una bola de poder."
"¡¿Qué?!"
"En verdad no se si la creó, o ya la tenía, pero me parecío ver una en su mano el
primer dia que desaparecio. No le di importancia, porque lo achaqué a los celos" se
escusó.
"De acuerdo, entonces para avanzar sea o no verdad, debemos considerar a Ares un dios."
"Y en caso de que estemos en lo cierto, estarán en su templo."
"¿En cuál de todos?" preguntó Hércules preocupado "No hay mas dioses aparte de Xena,
Eve y Ares. Podrían estar en cualquier lugar, todos los santuarios son suyos."
"No del todo. Te olvidas de una diosa, Afrodita" recordó sonriente Gabrielle.
Xena y Ares se habían perdido juntos y la habían indicado a ella, Sauba, que organizara
todo y la oráculo, en su jungla metida dentro del templo, preparaba el ritual. Mas de
una vez se sintió tentada a crear una trampa mortal para Xena. Sabría hacerlo, pero
nadie querría enfrentarse a la ira de Ares tras aquello. Siguió creando un círculo con
hierbas en la explanada, frente al trono. Mientras iba depositando las especias recitaba
palabras en alto, como hicieran sus antepasados para coronar a Zeus y Hera. Aquella
construcción desprendía poder a raudales. Solo dos dioses podrían contener todo el
poder que el ritual segregaría. Un único dios, o incluso un millón de hombres, morirían
si lo recibiesen.
Se imaginó a Xena, sola, con el ritual finalizado, el círculo ardiendo y todo el poder
atravesando cada parte de su ser y matándola dulcemente. Un escalofrío de felicidad la
recorrió ante esa imagen.
Y la botella volvió a quedarse vacía. Murmuró unas palabras, que formaban un hechizo y
volvió a encontrarla llena de licor. Se la llevó a la boca y le dio un gran trago,
deslizando el líquido ruidosamente, mientras quemaba su garganta. Suspiró. Como diosa
que era, podía emborracharse, pero nunca caería frita por el alcohol. Por un momento
deseo ser mortal y no sentir todo lo que en su interior sentía: notaba, como diosa del
amor, que dos poderosos dioses se encontraban juntos y unidos por mil besos. Sin duda
eran Xena y Ares. Al tiempo notaba una pequeña fuerza, digna de una pequeña diosa, Eve,
que estaba destruyendo a despajo y por aburrimiento. Y como remate final sentía a Sauba
preparando un ritual para nombrar a Xena y Ares, dioses de dioses. Un escalofrío de
terror la recorrió.
Dio otro trago a la botella. La culpabilidasd la mataba por dentro.
"¿Afrodita?" pregunto una voz detrás suya.
"Gola, pequeña bagdo. Gercules, Goxer, encantada de vegos" siseo sin girarse hacia
ellos ni soltar la botella. Les había notado en cuanto habían atravesado la puerta
trasera.
"¿Estas borracha?"
"Todo lo que puedo estaglo."
"¿Por qué, hermanita?" preguntó Hércules quitándole de la mano la botella.
"Pogque todo ez una miegda, todo se va a la miegda y ¡Yo estoy eza una miegda! Ellos se
cazarán y reinarán; ella los protegeda y hazta tendrán una ezpecie de hija" gritilló
mostrando su alto grado de ebriedad "Y nada debería zer azi. ¡¡Las deidades deberían
habed muerto!! O haberme elegido a mi" murmuró, antes de ponerse a llorar amargamente.
"¿De qué estas hablando Afrodita?" preguntó Joxer.
"Jejeje, tu nunca te has enterado de nada" siseo burlona, dándose unos golpecitos en la
sien "TE lo dide dezpacito, ¿zip?: Ares dios, porque todaz laz deidadez de los dioxez
matados pod Xena ze metieron en él. El conviedte a zu amod y a la hija de ezta en
diozesz y ahora quiere convertirce en dios de dioses, ¿zi?"
"¿Y él atacó a los creyentes de Eli?" preguntó Hércules.
"Si."
"¿Cuánto tiempo lleva siendo dios?" quiso saber horrorizada Gabrielle.
"Desde que Xena matara a las Furias. Epro que el sea consciente... algo menos, un par
de semanas" siseo poniendo los ojos en blanco al calcular la cifra "Es un orgulloso.
¡Desde que es dios no ha venido a verme!"
"¿Nunca? ¿Ni te pidió que permanecises en silencio?" preguntó Gabrielle.
"¡No! ¡Ya te lo he dicho!"
"Quería que nos enterasemos" siseo Gabrielle.
"Estoy de acuerdo" murmuró Hércules.
"Pues si quiere que le encontremos, asi sera" decidió la bardo.
"Pero, ese plan es caer directamente en su trampa" dijo Joxer.
"Si quieres puedes quedarte."
"No, yo so la voz de vuestra conciencia, pero eso no significa que no os siga" sonrió
"Ya lo sabéis. ¿Dejámos con Afrodita a Ioalus?"
Sauba se encontraba preparada. El círculo estaba preparado y listo para coronar a los
dos dioses. Su pequeño anhelo aun la perseguia: se imaginaba a ella con él, no a Xena,
en todo caso ella estaba muerta y pudriéndose en alguna parte del mundo y era ella la
que descansaba entre sus brazos como diosa de dioses... hmmm... pero en seguida volvía
a la realidad, como en ese instante. Vió aparecer a ambos, delante Xena, con Ares
detrás, rodeándola y mediéndola. Tal y como ella desearía ¡¿Cómo conseguiría aguantar
sus ganas de matarla?! Respiró hondo. Él beso su cuello y apartando por un segundo sus
ojos de los de Xena, dijo:
"¿Está todo listo?"
"Si, ¿estás seguro?" preguntó retadora, mirándole a los ojos. Ares no podía creerse
aquel comportamiento. Creó una bola de poder en su mano y cogió impulso para lanzársela.
Pero notó los dedos de su diosa sobre su brazo, pidiéndole con suave tacto y un dulce
apretón, que se calmase.
"No la hagas caso. Aun nos sirve" recordó.
"¿Entramos?" pregunto Joxer. Observó el exterior del edificio: por las ventanas y entre
las grietas salían dianas, plantas y vids. Era curioso de ver y no podían imaginarse el
interior.
"Este es un lugar importante, pertenerce a Sauba, ex-oráculo de Zeus. Si en algun lugar
debía comenzarse una reconstrucción, era este."
"¿Lo conocías?"
"No, solo he oido hablar de él."
"¿Tendremos que entrar por la puerta grande?"
"No hay tiempo para buscasr puertas traseras. Además asi, al menos, nos los
encontraremos de cara, porque con su poder, me temo que entremos por donde entremos,
nos detectarán al instante" comentó Hércules caminando hacia la puerta. Pero Gabrielle
le detuvo agarrando su brazo.
"¿Crees que ya se habrán coronado?"
"Creo que no, Gabrielle. Lo hubiesemos notado. Seguro que aun hay tiempo."
Ares y Xena miraban a Sauba, siguiendo sus instrucciones y agarrados por la mano,
notaron un frio sentimiento. "¿Lo has notado?" preguntó Xena apretando con mas fuerza
su mano.
"Si, han vuelto los malos amigos. ¡Date prisa!" le exigio Ares al oráculo.
"¿Por qué Ares?" preguntó Gabrielle detrás suyo "Temes el momento de: ¿Alguien tiene
algo que objetar?"
"No, temo el momento de empezar nuestra unión con vuestra sangre."
"Tranquilo. Eso no va a ocurrir" sonrió Hércules "Deja a Xena en paz y devuelvele su
mortalidad."
"Jajajaja, ¡Idiota! ¿Crees qué esta aquí en contra de su voluntad? Además, no creo que
desee que le arrebate su deidad" murmuró "Es suya y de nadie mas y la utilizará para
reinar junto a mi, ¿verdad?" Xena abrió la boca, para ir a decir algo, pero Gabrielle
la cayó.
"Xena, te hemos venido a buscar. Afrodita puede ayudarte. Como tu nos dijiste, tu estado
no es cosa tuya."
"Yo lo he elegido"
"¡No! Él lo ha hecho por ti" murmuró Gabrielle.
"Sigue" pidió Ares mirando a Sauba. Ambos dioses se giraron hacia el oráculo.
"No lo vamos a permitir."
"Uy, ¡Claro que si!" siseo Ares. Señaló con su mano a Hércules y este voló literalmente
por los aires, chocando contra un grupo de arbustos. Los ojos de Xena se humedecieron y
Ares le dio un apretón con su mano, arrepentido "Venga Xena, cuando esto acabe, todo
estará bien."
"¡Ni lo escuches!" exigió Gabbrielle "Tu sabes que no es así" Xena miró a Gabrielle y
luego a Ares. Tenía la duda en los ojos y una interrogación en la cara. Gabrielle era
lo mejor de su vida, cuando su bando era el del bien, y Ares era lo mejor de su nueva
existencia. Elegir a uno de los dos era elegir su destino.
Pero Ares la malinterpretó. Sentía su duda, pero por una vez no supo con exactitud a
que se debía y la achacó a que echaría de menos a su mejor amiga.
Creo una fina lámina de ambrosía en su mano, y en la otra un cuchillo. Se arañó con él
un dedo y dejó que su sangre se mezclara con el alimento divino, como hiciera con Eve,
antes de darle la ambrosía. Desapareció de su lugar junto a Xena, apareciendo tras
Gabrielle. La agarró del cuello y la cintura, inlcinándola violentamente hacia atrás.
Hércules y Joxer hicieron amago de acercarse, pero Ares les aconsejó que no con la
cabeza:
"No intenteis nada, ningun gesto heroico y kamikace, o morirá."
"¿Qué vas a hacer?" ¿Incluirla en tu ejército de nuevos dioses?"
"¡Qué listo! Acertaste" murmuró Ares, agarrándola con mas fuerza, mientras acercaba la
ambrosía a su boca. Notaba a la bardo revolviéndose entre sus brazos. Pero no tenía
fuerza para librarse. La ambrosía atravesó sus labios; ya no había vuelta atrás. La
soltó y ella cayó de rodillas al suelo. Ares se dirigió entonces hacia el altar mientras
Joxer y Hércules ayudaban a Gabrielle. Esta tendió un pequeño trozo que no había
llegado a su garganta. Miró a Hércules al tiempo que su cuerpo ardía a causa del rápido
cambio que le habían obligado a sufrir:
"Con esta... esta cantidad se ambrosía será suficiente para... para Iolaus. Solo
limpiala de la sangre de ese bastardo, ¿si?" pidió Gabrielle, antes de bajar el rostro.
Cuando volvió a levantarlo, su mirada no era la misma. Tenía crueldad, maldad, sangre
fría... inmortalidad. Se puso en pie y sin retirar ni la sonrisa, ni la mirada de
Hércules, lo abofeteó, lanzándolo por los aires, como hiciera Ares momentos atrás. Pero
el héroe no soltó de su mano la ambrosía, ni en el impacto. Joxer ayudó a alzarse a
Hérules mientras Gabrielle andaba, flotando por el aire, hasta estar cerca de Xena y
Ares.
"Sauba, enciende el círculo. Gabrielle nos protegerá los segundos que dure el ritual"
ordenó Ares. La oráculo hizo un juego de manos, haciendo aparecer una pequeña antorcha
en su mano. El fuego, verde esmeralda, parecía no quemar ni ir a apagarse. Sauba sonrió
contenta con el resultado, antes de bajar la llama, para que todo el círculo de hierbas
y especias, comenzara a arder. Al hacerlo, toda la construcción pareció encenderse en
el mismo instante. Las llamas comenzaron a aumentar su tamaño y haciendo una especie de
cúpula, se unieron entre si al llegar a una altura superior a los dos metros.
"¿Entramos?" preguntó Ares con una dulce sonrisa.
"Venga, adelante" la incitó Gabrielle.
Pero Xena se encontraba mirando al frente, estrabiada de nuevo en sus pensamientos.
Ares había decidido que Gabrielle podría suponer un problema y ¡Paf! En menos de un
segundo la había transformado en un ser maligno como ella. Ares era malvado, era capaz
de destrozar todo lo bondadoso, todo lo bueno y correcto de su vida, es decir, Gabrielle,
en menos de un segundo. Lo había manchado con su imortalidad, su crueldad, su deidad y
su rastrero poder. Y ella iba a garantizar su obra, convirtiéndose en su reina.
Le miró a los ojos antes de decir nada:
"Tengo dudas."
"Yo no. Confío en ti" contesté él. Dio un paso y atravesó el campo de fuego, mientras
oía a Sauba decir "Ares, ¡No podrás salir!"
"No importa" contestó éste "No me pasará nada. Ella entrará conmigo. ¿verdad, Xena?"
"¡Entra! Solo será un segundo y despues tendrás todo cuanto deesees. Poder, ejércitos,
riquezas y territorios. Piénsalo, ser dueña de todo ello por una eternidad. Y yo estaré
junto a ti" comentó Gabrielle. En su voz eufórica y excitada se notaba un siseo
malévolo.
"Xena, no lo hagas" rogó Joxer detrás de ella. Estaba mas lejos que Gabrielle, asi que
su voz se oía con dificultad, pero clara "Sabes que no es lo correcto" musitó. Tenía el
brazo de Hércules sobre su cuello, en un intento de ayudarle a ponerse en pie "¿Qué
crees que querría en verdad Gabrielle si no tuviese en sus venas la sangre de Ares?
¿Crees que te pediría lo que te esta exigiendo ahora? ¡¡No!!" exclamó. Miró a Joxer, y
luego a Hércules, maltrecho y herido. Joxer había sacado fuerzas y dejando a un lado su
normal actitud había actuado valientemente, para hablar como la voz de la conciencia de
Xena. A falta de todos los demas él seguía alli, para recordarle lo correcto. ¿Y dónde
estaban los demas? Contaminados y maltratados por Ares. Miró hacia el círculo de fuego,
diciendo firmemente:
"No."
"¿No?" pregunto Gabrielle.
"¿Qué estas diciendo Xena?" cuestionó Ares, con un leve tono lloroso.
"Que eres malo. Y lo sabes. Peor no me lo has querido decir. Ahora yo he abierto los
ojos" Ares hizo un amago brusco de salir del fuego, lanzándose contra Xena, pero como
Sauba predijo no pudo salir de fuego. Xena se sobresalto por el asalto, pero sonrió al
ver su imposibilidad.
"¡Es tu culpa!" gritó Gabrielle mirando a Joxer "¡¡MALDITO DESCEREBRADO!!" gritó fuera
de sí. Lanzó una bola de poder, cuyo contenido daba la impresión de ser acero ardiendo...
Cortaba el aire a una velocidad incalculable. Se oía como lo cortaba limpiamente. Pero
no llegó a su objetivo. Xena interpuso su cuerpo. Notó todo el impacto en su cuerpo,
pero apenas le dolió. Miró hacia Gabrielle y caminó sin quitarle la mirada. La que
fuera una fantástica bardo, la esperaba irritada, espada en mano. La guerrera no la
hizo esperar. Creo también un arma blanca en su mano, antes de acercarse a su amiga. Un
metro las separaba cuando emepzó la lucha.
Xena comenzó lo que parecía un juego de desapriciones. La una se presentía a la otra, y
desaparecían, para reaparecer al instante, intentando golpear a la otra. Gabrielle con
la espalda de Xena en frente, elevó la espada, pero Xena ya se encontraba a su izquierda
devolviéndole el golpe... al aire, pues Gabrielle ya no estaba.
Sauba y Joxer, los únicos capaces, intentaban seguir la pelea. Pero era imposible.
Veían dos cuerpos, medio invisibles apareciendo y reapareciendo entre ataques y golpes.
Ni si quiera eran capaces de decretar quien estaba ganando. O al menos, hasta el golpe
de gracía.
Xena sintio a Gabrielle a punto de aparecer en su espalda. Decidió que no utilizaría mas
poderes divinos. Había algo mas sencillo y eficaz. La técnica mortal. Gabrielle se
materializó tras ella. Aunque Xena no había desparecido, no la veía. Estaba en el suelo,
agachada. En cuanto la miró, esta la derrumbó de una patada. Un duro golpe contra el
suelo. Xena no la dejó ponerse en pie.
"¡¡Xena!!" gritó Ares desde su cárcel de fuego. Notaba su cuerpo siendo recorrido por
delicioso poder y si bien tenía que ser una sensación placentera, en poco se
convertiría en su muerte si Xena no le acompañaba.
"¡¡ENTRA!!" ordenó Gabrielle, mientras de fondo Joxer negaba con la cabeza. La bardo se
puso en pie. Miraba a algo que la tenía sorprendida, pero Xena, por si se trataba de un
truco, no siguio la dirección de sus ojos. Pudo contar cinco segundos cuando se oyó un
grito. Un grito agudo y penetrante, era de mujer "Jajaja, ¡Ilusa!" se carcajeo
Gabrielle. La guerrera miró a Joxer desconcertada y sin hacer la pregunta, él la
contesto:
"Sauba ha intentado penetrar el fuego, pero con rozarlo, este la ha consumido" No pudo
evitar una leve sonrisa, y Xena se la devolvió inocentemente, guiñándole un ojo. Joxer
se dio cuenta de que ya entonces todo iría bien. Tenían ambrosía para Iolaus, Xena
volvía a estar cuerda y si nada ocurría Ares moriría en unos instantes.
Gabrielle miró a Xena, dando una vuelta a su alrededor. La rubia diosa parecía mas
contenta tras ver el final de Sauba: "El amor nos lleva a hacer locuras. El ejemplo
viviente: Sauba. No, espera, ¡Ya no vive!" sonrió burlona.
"La aunténtica Gabrielle nunca disfrutaría con una muerte."
"La auténtica Gabrielle es idiota" decretó "Venga, entra, le estas haciendo esperar."
"Sabes, estoy harta de órdenes."
"En cuanto seas mi diosa, no las recibirás."
"No" contestó Xena. Saltó esquivando la hoja de su espada, antes de contraatacar. Con
un golpe hacia su brazo.
"Sssssssii" respondió, parando el golpe con el mango de la espada, antes de darle una
patada en el estómago.
"¡¡No!!" insistió. Golpeo su rostro con la exterior de la mano, haciéndola caer. Cuando
desde el suelo elevó el rostro, parecía cansada y derrotada, y con el labio sangrante
por el golpe de Xena, parecía aun mas débil. Xena sintió un vacío en su interior al
haber pegado de esa forma a su mejor amiga. Cuando hubiese tiempo, la pediría perdón
como se merecía. Avanzó hacia el altar, quedándose frente al altar. Ares le sonrió.
Sabía que no venía a unirse a él. Se sintió orgulloso. Ella era mas fuerte que él. Y
aun asi hizo un último intento:
"Tu lo dijiste. Esto no podia ser tan fácil" sonrió humildemente Ares "Siempre surgen
dificultades. ¿Superamos esta?" pidió con ojos brillantes, alzando su mano y tendiéndosela.
Xena le miró, sonrió y negó con la cabeza. Ares sonrió también, retiró su mano y
respiró hondo, gratamente complacido.
Xena se giró sobre sus talones, dándole la espalda, mientras se alejaba.
Ares observó el panorama, mientras sentía como todo para él acababa. Joxer sujetaba a
Hércules, que se encontraba mal herido; Afrodita había aparecido en el fondo del
edificio dispuesta a ayudarlos, Sauba estaba muerta, Gabrielle en el suelo, y Xena
atándola previsoramente. Notó la mirada de Joxer, sobre él, mientras Xena se acercaba
con Gabrielle hasta Joxer, dándole la espalda a Ares.
Suspiró, undido por el dolor que comenzaba a sentir en todo su cuerpo y gritó "¡¡QUE
TODOS ME OIGAN: Yo maté a los seguidores, era yo disfrazado quien atentó contra Iolaus
y yo quien rastreramente di ambrosia a Eve, Gabrielle, y a quien mas amo en este mundo!!"
Xena oyo todo aquello a sus espaldas y no quiso o no pudo girarse. A los segundos, vió
como Hércules, Joxer y Afrodita cerraban los ojos. Distinguió una potente luz tras ella,
acompañada de un grito reprimido y grave.
Mientras Gabrielle enfurecida se revolvía entre sus ataduras gritando, dos lágrimas
silenciosas se deslizaron por las mejillas de Xena, inundando su corazón.
Eve se encontraba tumbada sobre el agua, flotando, pensando en la siguiente travesura,
consecuencia de varias muertes, que llevaría a cabo. Respiró hondo. Aquel descanso era
maravilloso. Cerró los ojos y se dejó llevar por la calma del lugar, por la falta de
sonidos, por la brisa suave y deliciosa.
Pero unas manos sobre su rostro, estropearon el momento. Hundieron su rostro bajo el
agua. Cuando, confundida, pudo volver a sacarlo, notó como varias personas la ataban.
Con los ojos empapados, no podia distinguir nada, y para cuando pudo, se los taparon
con un pañuelo. Se revolvió furiosa e iracunda. Pero de poco sirvió. La tenían bien
agarrada.
Los tres se encontraban sentados, en una especie de semi círculo frente a la puerta,
esperando a que Afrodita saliese con Iolaus, Gabrielle y Eve. Joxer estaba sentado
frente a la puerta, Hércules a su izquierda, y Xena a su derecha. El torpe guerrero
tamborileaba los dedos nervioso, intentando quemar el tiempo.
"Joxer..." siseo Xena.
"Si, si, perdona, ya paro" contestó dejando sus dedos quietos.
"No, eso no me importa."
"A mi si" bromeó Hércules, haciendoles reir en medio de esa tensión.
"Quería decirte..." murmuró Xena mirando a Joxer "...de echo quería deciroslo a ambos.
Agradezco muchisímo lo que hicisteis por mi. Os estaré eternamente agradecida. Espero
que podais perdonarme por lo que os hice y os dije. Si fuera yo, nunca os habría hecho
daño."
"Tranquila, estas perdonada, y lo sabes" contestó Joxer con una sonrisa de oreja a
oreja. No solían agradecerle nada demasiado a menudo. Xena le abrazó con una sonrisa
igual de grande, antes de acercarse a Hércules.
"Te perdono, pero antes te doy las gracias por habernos elegido antes que... a él"
siseo mirándola a los ojos.
"Sois lo mejor de mi vida... y él era lo peor" contestó, antes de que él la apretara
entre sus brazos. Entonces frente a ellos y por fin, las puertas se abrieron dejando
ver la figura de tres mujeres. En el medio Afrodita y a ambos lados de las diosas, Eve
y Gabrielle y abrazado a Gabrielle, Iolaus. Estos al ver al grupo, corrieron hacia
ellos. En primer lugar Eve y Gabrielle hacia Xena, apretándola entre ambas con cariñosa
fuerza. Xena apenas se creía tener de nuevo a ambas a su lado. De tres pares de ojos se
libraron lágrimas de felicidad. Gabrielle dejó a madre e hija juntas, antes de
acercarse a Joxer y abrazarle con todo su cariño, como a Hércules, él cual hasta
entonces había estado recibiendo a Iolaus. Gabrielle abrazó al semidios con todo su
cariño, antes de recaer entre los brazos protectores de Iolaus.
Xena miró a todos.
Como dijo Ares, cuando todo acabase, estaria bien.
Todo había acabado, pero sin en y efectivamente, todo estaba perfecto, o casi todo.
Tres años despues
Xena se despertó bruscamente de un sueño. Estaba sudada y temblorosa. Mientras a su
lado Gabrielle se levantó nada mas oirla jadear. Xena sentía aun el miedo que le había
provocado aquella pesadilla. Gabrielle preguntó que había pasado:
"Ares, y muchos carros de guerra y él besándome y matando al mismo tiempo y todo ello
en el mismo momento y luego un grito... y sangre" resumio la guerrera temblorosa, antes
de sollozar. Gabrielle la estrecho entre sus brazos como se estrecha a una hija
mientras Xena dejaba a sus lágrimas salir sin censura.
"Hiciste lo que debías."
"¿Y por qué siento que no es asi?"
Xena estaba desvelada. Por mas que lo intentaba, tras una pesadilla como aquella, todo
su ser se acongojaba, su corazón parecía apretado por una mano que ella no veía y sus
ojos parecían haber dormido tres días seguidos. Se tumbó boca arriba, mirando al cielo
antes de hundirse en sus pensamientos...
Algunos dias simplemente pienso. Dejo que mi mente rebusque en los asuntos pendientes
que por las prisas de mi vida tengo que apartar y los saca a la superficie. Es en esos
dias en los que pienso, cuando me encargo de esos anhelos, apartados momentaneamente.
Me dedico a ellos. No soy consciente de cuanto tiempo estoy sumergida en mi misma, pero
eso es lo de menos. Simplemente pienso y me encanta.
Exploró el interior de esos pensamientos, mi interior, y los analizo. Decido una
solución, o los realizo, o lo que sea necesario. Es fantástco, es como si me librara de
algo, de un peso. Como cuando salvo una vida.
Pero hoy me encuentro con un reto que no puedo superar. Es un anhelo, un sentimiento,
un recuerdo, una mezcla de todo. Igual que en vida. ¿Qué mezcla formo en vida? Lo bueno
y lo malo. A quien yo amaba y odiaba. Hoy hace tres años de eso. Y no se si puedo
superarle.
Fin