- Anda vamos Bartolo... si sé manejar...
- No te creo... la última vez que tomaste un automóvil estabas ebria y casi te vas de
barranca abajo.
- (Alex con cara de culpa) Yo? Cuándo?
- Hijaaaa... que es eso de que tu...
- Olvídalo... ya sabes como se pone Bartolo.
- No... un momento que es eso de que Alexandra estaba ebria y manejando...
Alex no pudo disimular una sonrisa de culpable...
- Lo que pasa mama es que... hay una vez... recuerda cuando...
- Aleeeex... cuándo qué!!!
- Cuando el tonto de Mario quedó atascado en el cuarto de hotel de la chica... esa la
italiana...
- Pero que tiene que ver el que estuvieras ebria y a punto de volcar un barranco...
- Es que como estaba recién aprendiendo a manejar, pues me dio miedo y quise aturdirme
en unas copas de coñac... y sabes dio resultado... solo que se me hizo difícil controlar
el automóvil en la barranca del puente.
- Dios mío y yo sin enterarme de eso...
- Madre, ya habrá tiempo de hablar de eso... y bien Bartolito... anda vamos préstame
el auto, te juro que te lo devolveré sano y salvo.
- No te creo Alex.
- Anda vamos... y te prometo que... que... que... pues no sé...
- No...
- Bartolo... te prometo que nada malo le pasará al auto... ya? Sí?...
- Mmnnnn... esta bien... pero te digo Alex si algo le pasa a mi auto...
- No te preocupes... Mario paga todos los gastos... Gracias Bartolin... Vamos madre...
- Yo no voy a ningún lado... y ustedes dos se sientan y me explican bien que fue eso
de Alex ebria y conduciendo.
"Creo que será una larga noche" (Pensó Alex)
Las olas dibujaban mapas en la arena, restos de algas flotaban y algunos caracoles
mostraban su caparazón... el día estaba fresco, energético y vibrante... ideal para
encontrarse con el alma. Algunas gaviotas hacían su despedida a las azuladas corrientes
marinas.
Unos pasos, silenciosos recorrían la orilla, buscando lo que difícilmente encontraría,
algo no real, pero que quemaba su pecho. Había decidido que la idea de hacer proyecto
en el lugar, de hacer que la cultura creciera se transformaría en real... si no era
aceptada por el gobierno, intentaría por el consulado presentando sus conocimientos.
Si no era aceptada para dejarse conocer y mostrar su alma, dejar que descubrieran su
esencia, no decaería en sus proyectos de cultura.
Si no era aceptada por... si no era aceptada, sabía que viviría de todos modos.
Era mediodía, Dianha no había pintado nada desde que llegó, solo se había dedicado a
caminar por la playa, meditar, pensar en que estaba realmente loca... enamorada de una
mujer que solo había conocido por cartas y fotos y luego de verla en persona, en vivo y
directo, le estaba provocando insomnio, y para peor en vez de convertirse en una musa,
se estaba convirtiendo en un remolino de pensamientos.
Decidió que lo mejor era regresar, preparar algo de comer y por fin... ponerse a pintar...
(seguro...)
La puerta de la entrada estaba abierta, miró para todos lados... un destartalado auto
con un neumático pinchado y un vidrio roto... "que extraño"... un impulso la derivó a
tomar el palo más cercano y grueso que encontró... nunca había jugado bate... pero
tenía la suficiente fuerza como para volar la cabeza de alguien...
En un inentendible español...
- Hay alguien aquí?
Silencio.
- Dije... que... si hay alguien aquí?
Silencio
- Sea quien sea...
Un ruido desde la cocina, un plato que reventaba.
Y.. Una valentía para impulsar a la chica pelirroja a entrar corriendo a la casa en
posición perfecta para volar la cabeza, brazo... o lo que sea que estuviera en su
camino... incluso su cámara de vídeo... que por cierto fue justo lo que terminó
golpeando.
- Dianha que haces!!!
La cara de la chica pelirroja había cobrado miles de colores al verse apuntando a una
chica más pequeña, rubia, con delantal de cocinera y una sartén de camarones a punto de
ser salteados en una hermosa cocina de leña.
- Que haces... tu... porq... no entie... (un divertido español) Qué haces Aquí!!!
- Bueno... yo... preparo el almuerzo.
- Pero... si tu... deberías estar en la posada... y.. (Una ceja levantada) que haces
con mi delantal de cocina.
- Dianha... no sabes cocinar...
- Como sabes eso...
- Pues el delantal no tiene ninguna mancha de grasa, aceite y lo que es peor... nunca
ha sido lavado, porque nunca ha sido usado.
- Como sabes eso.
- Porque soy hija de una cocinera irlandesa que tiene miles de delantales y todos con
cientos de manchas...
- No te pregunté si tu madre era cocinera...
- No importa... te ahorré la pregunta...
- Y que es eso... lo que tienes en las manos...
- Cortesía de la Señora... Mariaha Bohem, sabía que el nombre de mi madre en español
es María?
- No...
Dianha estaba en la misma posición que minutos antes cuando de un golpe había roto su
cámara filmadora, con una gran interrogante en su rostro. Mientras que Alex sonreía.
- Dianha... me harías un favor?
- Claro...
- Deja de apuntarme con ese pedazo de tronco... y recoge lo que queda de tu cámara.
- Oh... Dios... esto es...
- Tranquila... tiene arreglo, Mario sabe.
- Tendré que llevársela y... espera... Alexandra... qué haces aquí?
- Bueno... tenía que venir a (Alex se tocaba la oreja) Hay cosas que yo... bueno...
Dianha como tu verás yo... viajé en un... Sabías que el auto de allí afuera me lo
prestó Bartolo... lo conoces?
- Alex!!!
- De veras... pero creo que pinché una rueda al subir hasta aquí... y adem...
- Alex...
Ambas chicas se miraron por un instante... hasta que la magia del momento fue
interrumpido por un fuerte olor a salsa quemada, que venía de la cocina...
- Mi receta!!!...
- Qué es ese horrible olor!!!...
- Dianha no te quedes parada... como una boba... ayúdame... trae paños limpios!!!
- Pero no sé dónde hay!!!
- No me digas que no traes!!!
- Mario arregló todo.
- Mario, Mario; Mario... Te estrangularé con mis propias man...!!!
- Te sirve esto... (Dianha con el apuro solo reaccionó sacándose su camiseta, quedando
en ropa interior).
- Dianha!!!
- Que...
- Ponte... algo!!!
- Huy...
La cena había transcurrido en forma tranquila... habían reído. Comieron fuera... debajo
de una gran parra de uvas, tal vez las últimas de la temporada... el mar armonioso, les
cantaba con sus olas.
La brisa acompañaba los cantos de algunas gaviotas, aquellas que como siempre buscaban
su alimento revoloteando aquellos pescados inocentes que asomaban entre las miniaturas
olas de alta mar.
No era necesario usar términos que no fueran tan estrictos, solo había fluidez en una
conversación honesta y divertida.
- Creo que es la primera vez que mi almuerzo dura tantas horas.
- Los míos han durado hasta la noche... sobre todo cuando hay fiestas o celebraciones
en la posada, hay que esperar hasta que el último pasajero se ponga de pie.
- Yo hablaba de quedarse uno disfrutando.
- Bueno eso depende de que tan entretenido pueda ser el almuerzo.
- Hay Alex... hay momentos en que estas mirando lo más sencillo como algo hermoso y
eso es bueno... me ha costado mirarlo de esa forma... me refiero a todas las cosas que
se te presentan en el diario vivir.
- Sabes anoche... (suspiros) tuve un encuentro y charla con Marcia.
Dianha sintió que el pecho y estómago se apretaban... celos? Molestia? Al parecer, las
dos cosas.
- Y... de que hablaron... hay posibilidades?
- Posibilidades? No entiendo Dianha... posibilidades de que Mario le rompa la nariz si
la ve otra vez cerca de la posada... pero él sabe que no es lo adecuado, además si él
hace eso le demostrará que yo podría sentir algo por ella, cosa que ya no es posible.
- Entonces, supongo que ella te buscó.
- Claro... hablamos un rato... mas bien, me enfrenté a ella, y... Traté de hacer un
juego... la miré a los ojos, buscando aquella chispa, y sabes lo que encontré?
- Una llama? Un torrente de fuego y pasión?
- No Dianha... en ella no veo eso...
Un momento de silencio incomodó a la chica pelirroja, solo refugió su nerviosismo
bebiendo otra copa de vino.
- Y... Que encontraste en su mirada.
- Miedo, frases irreales, cables sueltos, solo interrogantes.
- Es difícil de entender, al ser ella tu primer amor por lo menos deberías haber
sentido que las llamas de la pasión te devoraban.
- Ni siquiera sentí que algo se me tostaba... vamos Dianha no hagas afirmaciones
ridículas, no siento ya nada de pasión, amor, o lo que haya sido... lo que siento por
Marcia es compasión... solo eso.
- Entonces eso quiere decir que...
- Que...
- Bueno que...
- Si dime... Dianha...
- Que...
- Si Dianha... dime... que...
- Que estas liberada de lo que significa la señora Marcia y podrás rehacer tu vida...
encontrar a alguien que te valore, que te ame, alguien para quien tu seas la adoración...
que te cuide, que vele tus sueños, que sostenga tu mano cuando duermas, que lleve tu
desayuno por las mañanas, que recoja la mesa y lave los tiestos, que...
- Espera... espera... que estás diciendo Dianha Alasdair?
- Solo digo que es lo que mereces en alguien...
Alex abrió la boca para decir algo... luego la cerró, la volvió abrir, pero ya era tarde...
Dianha se había levantado de la mesa y llevaba los tiestos a lavar.
Se preguntaba como era que Dianha no le había dicho nada... se suponía que la pelirroja
sentía algo por ella, pero que la había hecho callar. Ya no sentía nada? Solo era la
emoción de estar en un bello paraíso junto a una chica bonita. "Seré bonita a sus ojos?"
La posada estaba muy solitaria, los pasajeros disfrutaban de una gran fiesta de
despedida del verano organizada por los carabineros de la zona.
Mario se había enterado que su novia se marchaba como casi todos entre el viernes y el
domingo, algo lo había movido a sentirse triste.
María Bohem atendía a todos como siempre con una gran sonrisa en sus labios.
Marcia había estado en la posada nuevamente, buscando a Alex, pero no pudo encontrarla,
Mario no le dirigió la palabra, y María su madre, le había pedido que se marchara, que
no encontraría a Alex hasta en varios días... si es que no eran mas.
Pero Marcia no dejaba de averiguar en donde estaba.
- Hey... Bartolo... como estas.
- Señorita... que hace en mi taller.
- Hey vamos... solo necesito hacer algunas preguntas... busco a Alexandra, sabes en
dónde está?
- Si... pero no se lo diré.
- Por qué?
- Porque usted solo interrumpirá.
- De que hablas Bartolo.
- Señorita... estoy enterado, María la hermana de Mario me lo dijo... usted solo le
hace mal a Alex.
- Que es lo que interrumpo para Alex.
- Alex ya no la quiere... ahora solo quiere conquistar a la chica de Irlanda. Ya
déjela tranquila.
Marcia sintió que su estómago reventaba de celos, tenía que saber, averiguar, buscar a
Alex... rescatarla de quien fuera...
- Hey Bartolo... vamos, solo quiero despedirme... dime donde está.
- Eso si que no lo diré... tendrá que averiguarlo por otro lado.
- Bartolo... cuánto dinero ganas al mes aquí?
Había llegado la noche... las estrellas, dueñas como cada día, acompañaban a Alex,
caminaba sola, Dianha se había excusado de dolor de estomago por comer tanto.
La mujer pequeña, había lamentado el estar ahí, sintió que estorbaba a la chica
irlandesa, se sintió torpe, e intranquila. Buscó en la arena seca un lugar donde
sentarse y meditar en que lo que había hecho estaba correcto o no.
Buscó respuesta, buscó una luz, pero no estaba... Dianha había apagado la luz del cuarto
que ocupaba, seguramente dormía. Habían quedado que Alex usaría el cuarto del primer
piso para dormir... mientras que Alex estaba en el segundo piso, aquel tenía una
hermosa vista hacia el mar.
Alex hablaba para ella misma en voz alta... para que el mar la escuchase.
"Soy una gran imbécil".
"Quien me manda a hacer el ridículo viniendo aquí".
"Creo que solo ella sentía atracción de viaje veraniego".
"Todas son iguales".
"Y si me vuelvo hétero?
"Estoy loca".
"Y si resulta?"
"Podría... no... definitivamente estoy loca".
- Tanto que el mar responde con una gran ola
Alex saltó del susto al escuchar a Dianha tan cerca de ella.
- Pensé que dormías...
- No... al saber que tu estás aquí... es imposible dormir... te han dicho que hablas
muy fuerte?
Alex sonrió al escuchar el buen humor de Dianha.
- Creí que te molestaba... y decidí irme por la mañana... se supone que lo haría esta
noche, pero...
- No tienes que irte... no me molestas.
- Yo solo quería... hablarte... y verte.
- Gracias Bohem.
Silencio.
- Entonces se irán el viernes.
- Si... Gleann quiere que el viernes pasemos la noche en Santiago para que el viaje
sea mas relajado, los transbordos son los que te cansan.
- Nunca he viajado en avión...
- Podrías viajar alguna vez...
- A Irlanda?
- Y a donde quieras, Solo debes desearlo y bueno... juntar el dinero.
- Y tener visa.
- Claro... y un objetivo... cuando vine aquí había un objetivo.
- Y ahora?
Dianha demoró en responder... dejó de mirarla y miró al mar.
- Dianha podrías sentarte... no es muy cómodo hablarte y mirarte hacia arriba.
- Claro...
Otro silencio.
Alex... miraba la arena que juntaba en su mano, no tenía palabras para la otra chica,
sentía que estaba viviendo otra desilusión amorosa... y sintió deseos de llorar.
Pero se contuvo.
- Qué hora tienes Dianha?
- No lo sé... estoy desconectada de la hora.
- ("y de otras cosas") entonces... será mejor que... me vaya esta noche.
- Alex... no puedes irte esta noche.
Un halo de alegría regresaba a su rostro.
- Porque Dianha...
- Porque... bueno... tienes un neumático reventado y no podrás dirigir la dirección
del volante.
Alex otra vez, sin habla... pero con distinta mirada... y con un nudo en su garganta
que le dañaba al tragar.
- No importa... encontraré como llegar... además las monjas están cerca... iré donde
ellas.
Dianha esta ves encontró que seguir en estado de frialdad terminaría por romper lo que
nunca empezó.
- Alex... no puedes irte
- Si puedo...
- No, no puedes...
- Dianha... (poniéndose de pié al mismo tiempo que la otra mujer) ya basta... creo,
mas bien siento que hice lo que pude... pero no puedo jugar contigo al busca palabras
cruzadas, no puedo seguir con esto.
- Alex... no dejaré que te vayas.
- Claro que me iré (Alex caminaba en dirección a la casa).
- No te irás...
- (Comenzó a pisar los primeros escalones de piedra que dirigían hacia el alto de la
cabaña) Claro, que me iré, aunque sea el camino más fácil.
- Tendrás que pasar sobre mí para irte... esta oscuro y podría ser peligroso.
Dianha, al ver lo decidida que estaba Alex, solo se detuvo y habló firme. Era el momento.
- Alexandra... Te quiero.
- Claro... gracias... lo mismo deseo para ti.
- Alex... dije que te quiero.
Alex se detuvo al llegar a la puerta principal de la cabaña... las lagrimas habían
silenciosamente estallado.
Dianha llegaba a su lado.
- Perdóname Alex... no quería que fuera de esta forma... pero sentí miedo al verte
aquí.
Dianha se acercó mas... rodeando la cintura de Alex y haciéndola girar hasta quedar
frente a ella.
- Alex... estoy aterrada de miedo. No quiero sufrir por ti. Deseo poder amarte, y ser
tu compañera, pero tu me desenfocas, me inquietas...
- Dianha yo vine porque... yo... sabes que hasta mi madre ayudó a conseguir esta
chatarra para llegar aquí y decirte que... Dianha... yo...
Dianha no dejó que terminara de hablar, la besó, tiernamente, buscando el sabor de sus
labios y hacer poesía de los suyos. El cuerpo de Alex se relajó ante el beso,
comprobando lo perfecta que calzaba con el cuerpo de Dianha, rápidamente sintió como
las manos de la chica mas alta tomaban su cara y acariciaban su pelo, se había apretado
mas a ella... sintiendo un calor en su cuerpo, mas profundo que el propio beso.
Se besaron por largo rato. En aquella entrada, cubierta de uvas dulces y estrellas,
mientras el mar las cubría de brisa salada.
Cuando sus labios se liberaron Alex pudo decir lo que llevaba todo el día aguantando.
- Dianha... Te quiero, y deseo empezar contigo. Dame una oportunidad de demostrarme a
mi misma y a ti por supuesto que me siento libre y que deseo amar, deseo caminar con
alguien... deseo que sea contigo, Yo te Amo.
- Alex... yo te acepto...
- Solo necesitamos mucha comunicación, y hablar con la verdad... siempre con la verdad.
- Alex... eso es lo que deseo... ven... entremos a la casa y hablemos.
- Pero antes... Dianha... (mirándola a los ojos) te vas el viernes... y yo...
- Alex... hablemos, pero adentro.
El amanecer había descubierto dos almas durmiendo juntas y tapadas con un cubre cama.
Charlaron hasta casi las seis de la mañana y luego las venció el sueño, solo fue charla
y algunos apasionados besos. Pero estaban tranquilas y dispuestas a cooperar la una con
la otra hasta que Dianha lograra el permiso necesario en el consulado chileno.
Habían decidido regresar al pueblo para buscar una reunión con el alcalde de Hualañé y
poner a trabajar sus ideas. Pero... no estaban al tanto que no solo serían esperadas
por la familia de Alex... Marcia, estaba dispuesta a recuperar a la chica rubia... con
cualquier método, incluso la fuerza bruta, como estaba acostumbrada... su lado oscuro
hacía presencia en aquel bello y puro lugar.
Continuará (próximo final)...
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carabineros: Policía de Chile