ENTRE UN FARO Y UN ROSARIO

Autora: Alexandra Bohem

Octava parte

Había pasado la hora, el frío de la noche no había detenido a Dianha en su confesión hacia Alexandra, estaba decidida a mostrar todas sus cartas, sabiendo que no era un juego el reconocer ante la mujer de ojos verdes que lo que sentía era real.
Dianha había dicho todo, desde el principio, de cuando leyó la primera carta y vio las fotos en donde Alex y Mario pescaban en el mar, fotos de Alex montada en su caballo Pascualito y algunas en donde su traje de baño dejaba muy poco a la imaginación.

- Mi mayor impresión fue cuando vi tus ojos, aquella fotografía en donde sales con tu madre vestidas de sirena.

- Si... bueno fue para un aniversario de la posada, estabamos ebrias.

- No importa como estaban, deseaba que llegaran cartas desde Chile, para ver si se decía algo sobre ti o alguna fotografía.

- No sé que decir... no puedo creerlo.

- Es por eso que vine aquí... cuando Gleann me dijo que viajaría al continente americano yo le pedí que por favor me trajera, el dinero era lo menos importante, tengo mucho ahorrado y la biblioteca me da muy buenos salarios.

- Dianha... no sé que decir... no tengo palabras.

- No digas nada Alexandra, solo permite que pueda ser tu amiga, no me desprecies por eso, comprende como me he sentido desde que te vi aquel día cuando llegamos.

Alex solo suspiró mirando hacia el mar, no podía creer que en tan poco tiempo se revolviera su vida con todas estas interrogantes, primero Marcia y ahora una mujer desconocida que le dice que siente algo por ella sin conocerla.

Dianha se acercó y tomó una de sus manos, y con la otra le acarició el rostro, sentía algo especial por la chica, pero también tenía miedo, miedo al rechazo, miedo de ver que Alex pensara en Marcia. Miedo.


- Alexandra, no tengo mas palabras que las que te he dicho ahora, es la verdad, siempre hablo con la verdad, si lo permites déjame ser tu amiga el resto de los días que me quedan aquí, solo eso te pido.

- (Alex cerrando los ojos y suspirando)... Estoy demasiado confundida, necesito estar sola, mejor... me voy a la posada, y... Mañana te busco para hablar... solo eso puedo hacer por ahora.

- Esta bien... déjame acompañarte...

- Sí... gracias.


La mañana siguiente Alex y Mario realizaban la pesca habitual, esta vez era Mario quien más hablaba, contento de haber cumplido un récord al estar de novio.

- Dé dónde se supone que es?

- Tu siempre haces preguntas complicadas enana...

- Pero no me digas que lo único que sabes es que vive en España, alguna ciudad debe de ser.

- No sé, no se lo he preguntado, además se marchará este viernes y puede que no la vea nunca mas...

- Mario... no seas tan frío, que tal si la chica está... es decir, que pasaría si tu le gustas realmente y cuando se vaya te extrañe.

- Ya lo hablamos... y quedamos que solo es un romance de verano.

- Odio cuando dices eso... me recuerda a... mmm...

- Si... a la señorita periodista... Alex... sé que cuesta sacarse el barro de las manos, pero parece que este te salió algo duro.

- Tío... hablar de Marcia ya no me... duele tanto... lo que pasa es que... tenemos que ser capaces de no torturarnos solo por gusto... Marcia desde el principio fue un dolor, pero reconozco que me enamoré de ella, no sé que es lo que siento ahora por ella, no se que pasaría si la viera nuevamente... pero de algo estoy segura, ya no me duele como antes.

- Así se habla enana... en todo caso Josué te ha dicho algo?

- No... trató de decirme algo, pero no se lo permití.

- Es mejor así... aunque... Hija... hay algo que me estoy guardando, pero tu madre me esta obligando a decirte...

- De que hablas tío... que onda enano.

- Cuando llegó Josué, me dijo algunas cosas de Marcia y... Le prohibí que te lo dijera... después de eso hablé con tu madre y esta mañana antes que bajaras de tu habitación me pidió que te lo dijera.

- Ah ya Mario déjate de rodeos y habla...

- Alex... la madre de Marcia... murió.

- Qué! Tío de qué hablas... no puedo... creer...

- Alex... no quería decírtelo por miedo a que salieras corriendo a buscarla.

Alex se tomó la cabeza, y colocó su pelo hacia atrás, no sabía que decir sobre la muerte de la madre de Marcia.

- Sabes algo mas?

- Josué tiene los detalles, dijo que Marcia estaba destrozada.

- Debe de ser así, no es para menos su madre murió, estaría de la misma forma o peor. No sé que pasaría si la perdiera o a ti.

- No digas esas cosas... debes disfrutar las cosas mientras las tengas, después ya es demasiado tarde...

- Lo sé...

- Alex... que harás... preguntarás a Josué por Marcia?

- Si... pero... para saber si esta bien... nada más.

- Segura?

- (No lo estaba, pero mintió) Estoy segura tío...

- Bueno... entonces... podrías hablarme de mi nueva sobrina Dianha... es hermosa y tiene el cabello tan rizado como el mío.

- Lo crees? Tu encuentras hermosas a todas las mujeres, incluyendo a la tía Ethienne...

- Ehhh... ella es una caso aparte, y no la nombres que trae mala suerte con los pescados.


Momentos antes de la comida, Alex había buscado entre los pasajeros a Josué, pero este no aparecía, por lo menos sabía que aun estaba en la posada. Había meditado en lo que Mario le dijo sobre la madre de Marcia, pero le costaba sentir tristeza, no sabía si realmente quería sentirla... Deseó sentir paz en ese momento, anhelo que la verdadera paz inundara sus sentidos, que la felicidad se cruzara por su camino... tanto era su deseo de tranquilidad que lo que vio cruzarse frente a ella fue a la chica de cabello rojizo, rizado y ojos soñadores, a metros de ella, vestida con jeans negros, camiseta blanca y una gorra de béisbol de los búfalo... solo la quedó mirando y.. Por primera vez desde que Dianha estaba ahí, pudo percatarse de lo bella que era. La chica no la vio, pero se tomó su tiempo para buscarla con la mirada... al cabo de un minuto de búsqueda, sus ojos se cruzaron desde un extremo al otro... Alex por la cocina, detrás de las puertas estilo bar country... Dianha sentada en la mesa cerca de ventana, junto a su hermana y cuñado. Se quedaron mirando un momento, sin hacer ninguna gesticulación en sus rostros, solo observarse, mudas e inertes... sin sonrisa, sin pestañear, solo conexión visual...

- Alex, podrías llevar la comida.

- Alex...

- Alex!!!

- Si... ya voy...

- Hija que tienes... porque sigues ahí en la puerta... viste algún fantasma...

- No... disculpa...

- Sirve primero a Gleann y las chicas... después vienes y sirves a los pasajeros de España y desp... Alex... podrías poner atención...

Alex dio la vuelta y se puso frente a su madre... algo ruborizada, esta vez sin ser vista por Dianha emitió una suave sonrisa... sonrisa que sintió tan cálida, que la emocionó (hormigas en la barriga???) Pensó... pero solo las había sentido cuando conoció a Marcia.
Nuevamente sonrió en sus propios pensamientos.

- Mamá... si te preguntara algo... me contestarías con la verdad?

- No... pero inténtalo...

- Madre no digas esas cosas... anda... vamos me responderás??

- Esta bien...

- Que opinas de... de...

- De que...

- De... (tragó) De... bueno...

- Alex... si no hablas ahora... entonces lleva la comida porque no estaré dispuest...

- Que opinas de Dianha!

Alex sin anestesia le lanzó a su madre una pregunta confirmando en profundidad su definición amorosa y sexual por su mismo sexo.

- Bueno... que podría decir, el psicólogo dijo que si alguna vez me salía con este tipo de preguntas yo...

- Madre olvida al psicólogo... solo respóndele a tu hija... ya no quiero tener secretos con tu persona... recuerda que somos amigas...

- Esta bien... pero hay que agradecerle a ese psicólogo que no me diera un ataque al escucharte...

- Madre ya responde!!!

- Yaaa... hija... tanto escándalo... si... lo preguntas para ti? Pues si... me gusta y que... es cariñosa, amable y muy atenta, buena presencia, hermosa...

Alex... se arrojó a su madre abrazándola y besándola.

- Gracias madre... solo quería estar segura de que ya me aceptas.

- Entonces... no te gusta la chica?

- En realidad...

Mario entraba en ese momento.

- Chicas están esperando la comida... que hacen que no la sirven...

- Ya voy... Tío.

- Hey Bohem... tu y yo no hemos terminado esta conversación... me debes una respuesta...

- Sí Sofía Lorent.

Alex salió a servir la comida, estaba tranquila y contenta de ver a Dianha en aquel almuerzo de día lunes.
Al llegar a la mesa Dianha le sonrió.

- Hola Alexandra.

- Hola, como estas...

- Bien... vengo llegando de Alto Pinar... hay unas cabañas muy bellas y quiero arrendar una para esta semana... hay unos parajes bellísimos que quiero pintar.

- Tu pintas?

- Si... es una de mis pocas habilidades con las manos.

- Pero eso es genial... me encantaría ver algo de tu trabajo...

- No creo que Dianha quiera mostrar su trabajo... ni a mí que soy su hermana me ha mostrado nada... ella decir que solo muestra trabajo a personas especiales.

- Bueno... creo que eso... es... no sé... es bueno no mostrar? Quiero decir... Usted es su hermana y debe de ser especial para ella.

- Alex lo que mi hermana quiere decir es que soy muy reservada con mi pasión por la pintura... mi madre solo ha visto unas cuantas cosas y nada mas...

- Bueno... que bueno que quieras pintar

- Si... es bueno para mi alma.

Ambas chicas se miraron... otra vez sin mostrar él mas mínimo de sonrisa. Aunque sin que se vieran sonreía en privado.

- Hey Brigiht Bardó... tienes mas mesas...

- Bien chicos que disfruten el almuerzo...

- (Dianha se puso de pie siguiendo a Alex) Espera... Alex... me gustaría mostrarte algunas de mis pinturas si es que tú lo deseas.

- Dianha... me encantaría, pero tu hermana dijo que eras reservada con eso.

- Pero tú eres alguien especial, y quiero compartirlo.

- Gracias... bueno... no sé que decir, es bello que quieras compartir tu pasión por la pintura conmigo... (Alex estaba muy nerviosa y feliz al mismo tiempo)... ya tengo... que seguir... con el resto de las mesas...

- Claro. (Alex continuó con el resto de pasajeros).

- Hermana... podrías explicar que significó eso de... "tú eres alguien especial".

- Vamos... no te molestes, es una buena amiga y quiero compartir mis creaciones con ella.

- Mm... y tu Gleann, que opinas, crees que mi hermana está algo loca.

- Mi opinión no importa, Alexandra es una buena chica, porque lo que se ve... y Dianha es dueña sé hacer amigas en cualquier parte del mundo.

- Gracias por tu apoyo cuñado.


Mas tarde en la playa, Mario arreglaba su carreta y cargaba varios instrumento de trabajo con dirección a las cabañas en Duao.

- Creo que todo está listo...

- Creo que solo falta, algo mas de comestibles, no creo que con tan poco dure para tres días.

- Sabe, debería aceptar el congelador manual que mi hermana le ofrece señorita Dianha.

- No Mario, en Irlanda he comido demasiado congelado y quiero conocer la dulzura de la magia natural... y del sabor natural.

- Buen punto y... Dígame una cosa... va sola señorita Dianha?

- Si... voy sola... tengo algo de inspiración y deseo aprovecharla, además la compañía que deseo no creo que quiera y pueda acompañarme.

- Mm, en una de esas... puede surgir algo.

- Surgir? Que es eso Tío Mario.

- Quiero decir que podría... no sé... la compañía que usted quiere... podría aparecer.

- No lo creo... pero sería un sueño si ocurriera.

- Bien señorita, todo está listo, partiremos cuando usted me diga.

- Antes debo ir por los últimos materiales, regreso y nos vamos.

- Muy bien.


Mario estaba pensando y sintiendo que aquella "compañía" para Dianha se trataba de Alexandra, aunque no era tan acertado por la fecha, ya que aun tenían muchos pasajeros y seguían llegando. Además María su hermana y madre de Alex no le daría permiso para ausentarse muchos días.


- Buenas tardes Tía María Bohem.

- Dianha... corazón... y como le va.

- Bien... aprovecho que la veo para despedirme.

- Y cuantos días estará en el viñedo... tenga cuidado... no se acerque sola a la playa... es decir a la playa si puede pero a los altos de las rocas no.

- Tendré en cuenta su consejo... pero si me acerco a las rocas lo haré sola, ya que voy sola.

- Y su hermana no la acompaña?

- No... ella y Gleann se marchan mañana al lago Vich... vishh.

- Vichuquen... señorita...

- Ese mismo, a sí que bueno... iré sola... solo serán dos noche y tres días... ya que a la vuelta, el día sábado tenemos que viajar a Santiago al aeropuerto y regresar a Irlanda.

María escuchó con tristeza aquellas palabras... su instinto maternal le hacía sentir que deseaba que la chica se quedara mas tiempo, deseaba que... quería que... segundos pensamientos... por primera vez... hacia su hija.

- Señorita Dianha... sabe... si necesita algo... que le falte, comida, lo que sea, llame a la posada, seguro que mi hija encantada irá a dejar al viñedo... además no queda tan lejos si va en bicicleta o a caballo... será como una hora de camino...

- Gracias... pero no creo que necesite mas cosas, Mario me dijo que a quince minutos del viñedo está el pueblito por si necesito algo.

- Bueno... yo le decía no más.

- Gracias otra vez... ya me voy.

- Que le vaya bien y cuídese.


Dianha comenzó su caminata hacia la calle en donde Mario la esperaba junto a la carreta, la chica de largos cabellos rizados había pensado en Alex, no solo como una amiga nueva, sentía que la conocía, ya no solo por las cartas y las fotografías que recibía en Irlanda, sentía que había algo mas, un conocimiento, una señal de bienestar y de paz... tenía que meditar en sus sentimientos por Alex, era Amor? Era pasión? Era un entusiasmo solo porque la chica rubia era bella?
Había que buscar respuestas, pero sola, en contacto consigo misma.

Había llegado a la calle casi al lado de Mario cuando sintió un llamado, suave y firme al mismo tiempo.

- Podrías... dejar algo de comida?

- (Dianha se dio la vuelta)... claro... pero tendrías que ir a dejar algo de ella durante tres días... y no creo que sea buena idea.

- No sería molestia... además puedo conducir sabías?

- No lo dudo... pero... hay Alex... estás bella este día.

- Lo crees?

- No... no lo creo...

- Entonces?

- Siento que té vez preciosa y lo veo.

Durante un minuto se miraron en silencio, sin emitir movimientos de cuerpo o de rostro, Alex había tenido deseos de acercarse mas... y... Abrazarla? Era muy rápido?

- Tengo que irme... te veré el jueves por la noche.

- No quiero.

- Que!... Alex... por qué, me dices eso.

- Porque... yo... falta mucho para el jueves en la noche.

- (Suspiros) Alex... aprovecha estos días para meditar en lo que deseas... yo no quiero cometer errores y tampoco quiero que tu los cometas.

- Sabes? Eres... mucho mas de lo que pensé... Dianha eres... alguien especial.

Dianha se acercó y la abrazó, dejó que ese abrazo fuera lo bastante largo y cálido para que compensase toda una eternidad, sabiendo que... no sería suficiente.

- Cuídate...

- Dianha... espera.

- Alex... ya... basta... necesito irme antes de que caiga la noche... para que Mario regrese.

- Quiero... deseo...

- Nos vemos Alex.

Alex se apresuró a su mano tomándola y acercándola hacia su cuerpo... No le importó que estuvieran en plena calle, con turistas a su alrededor, con Mario muy cerca... solo quería... deseaba... la miró a los labios, tan dulces, ella, Dianha, tan bella, y tan segura. Pero...

Fue presionado en la frente de la mujer más pequeña... sin grandes presiones o peticiones, solo fue un beso suave y de amistad.

- Cuídate Bohem.

Y sin mas Dianha subió al carruaje guiado por Mario. La tarde ya estaba haciendo notar su presencia, el camino estaba tranquilo y pocos autos pasaban. Un grupo de pescadores hacía señas a Mario en saludo, Dianha solo observaba el mar, no había querido mirar hacia atrás, sabía que Alex estaba en el mismo punto en donde se había despedido, lugar en donde Dianha dio suave beso en la frente de la mujer más pequeña.


La noche estaba tranquila y helada, el cielo estaba hermoso, varias nubes tapaban parte de este mismo, pero se distinguían claramente las estrellas, Alex en su meditación trataba de descifrar aquel ser enigmático que había aparecido flotando en el mar.
Estaba trabajando en su persona, en como se le habían presentado tantos cambios en tan pocos meses, su relación con Marcia, aceptarse tal como era, enfrentar a Mario y a su madre, conocer a Dianha, Dianha...

- Enana... que haces aquí... hace frío.

- Hola Tío...

- Hola... Sabes tu madre me ha tenido en interrogante todo el día.

- Por qué?

- Dice... que mi récord al estar de novio le está provocando dolor de cabeza.

- Ja ja, ella cada día con sus cosas.

- Y tu?

- Yo que...

- Pensé que... me acompañarías.

- Supongo que hablas de Dianha.

- Sí...

- Tío... me siento algo, extraña, tengo deseos de llorar y de preguntarle a Dios porque las personas llegan a tu vida y están un momento y luego tienen que marcharse.

- No lo sé... he sentido que, ya no solo es un karma, es mas que eso. Destino?

- No lo creo.

- Que escuchas Alex.

- Es Lorena Mc kennit la canción es... Cé hé mise le ulaingt.

- Gaélico?

En ese momento un fuerte llamado desde la posada era dirigido a Mario.


- Es Miguel... que querrá.

- En una de esas se acabó la cerveza...

- Esperemos que sea eso.

- Te acompaño Tío...

- Vamos.


No estaba preparada para recibir alguna visita, pero si se sentía muy segura de enfrentar cualquier situación que pudiera causarle incomodidad, sobretodo a estas alturas de su aceptación y la de su familia.
No era necesario una presentación, ni un llamado de aviso era simplemente un frente a frente, directo y firme.

- Que pasa Miguel... no puedes con tu chica?

- Tío... no lo molestes.

- Entremos...

Alex caminaba delante de Mario, segura de sus pasos, no sin antes de detenerse hacer tropezar a Mario con su propia espalda.

- Alex... porque te detienes... mira que...

- Espera tío.

- (Mario abrió sus ojos, y comenzó a reflejar su molestia)... Qué hace usted Aquí!

Marcia... segura y tranquila, incluso Alex pensó que se veía más hermosa que nunca, vestida de negro, claro, el luto, pensó Alex.

- Que haces aquí...

- Alex yo... necesito hablar contigo.

- No creo que mi sobrina tenga mucho que hablar con usted.

- Eso lo decide ella Mario.

- Si... Mario tiene razón, no tengo nada que hablar con usted señorita Marcia.

- Tenemos mucho de que hablar, te debo una explicación y hay cos...

- No hay nada... nada de nada... lo siento por usted, es de noche y tendrá que buscar un lugar en donde hospedarse.

- No busco un lugar donde hospedarme...

- Entonces... que hace aquí...

- (silencio).

- Miguel... acompañe a la señorita hasta la salida por favor.

Alex de dio la vuelta en dirección a la cocina, pero Marcia insistente no estaba de acuerdo en quedarse así sin decir nada.

- Alexandra... te prometo que cuando termines de escucharme, me iré de este lugar para nunca mas regresar.

- No creo que sus promesas tenga validez aquí.

- Pues tendrás que creerme.

- Difícil... pero... (Alex miró a Mario antes de hablar) bien...

- Alex hija... estas segura?

- Si Mario... tranquilo, no demoraré.

- Bien... si necesitas ayuda solo grita.

- Claro... tengo buenas bocinas... Bien señorita Marcia... pase al comedor, no es bonito que una señorita como yo esté fuera en la calle hablando con desconocidos.

Las palabras de Alex sonaban fuerte en los sentidos de la mujer de ojos azules, palabras hirientes y crueles... de nada había servido meditar aquel día, ya que Alex estaba sacando la rabia y haciéndola estallar frente a Marcia.

- Preferiría hacerlo en la playa... no creo sentirme muy cómoda aquí.

- Lo siento... pero...

- Alex por favor... vamos afuera, no será mucho tiempo... por favor.

- Esta bien... vamos afuera...

- Vamos...

La noche estaba mas fría que momento antes, pero era inevitable como la desestabilizaba mirar aquellos azules ojos, aquellos que tantas veces la habían hecho derretirse y desear más.

- Supongo que debes estar dolida por la muerte de tu madre... lo siento.

- Como lo sabes...

- Marcia no te hagas la inocente... sé muy bien que enviaste a Josué y el pobre no haya como...

- Yo no envié a Josué.

- En todo caso es lo mismo... el me contó.

- Era de esperarse...

- Bien... estamos solas, en la arena, al lado del mar. Dime Marcia que es lo que tienes que decirme...

- Que rápido has... cambiado, donde esta la dulce Alex...

- Marcia... no tienes derecho hacer preguntas... yo si, pero no las quiero hacer, me hiciste daño, me engañaste, fui la burla de tu amiga Heiden... es mas... enfrenté a mi familia, todo por librarme del dolor que habías provocado. No tienes derecho a hacer preguntas.

- Té Amo Alexandra... y he venido a decirlo... deseo que me perdones, deseo que nos demos otra oportunidad y...

- Parece que tienes problemas de comprensión... no escuchaste lo que dije... me hiciste daño.

- Lo siento... yo, Alex te extraño, estos meses han sido terribles y...

- Y dale con el mismo discurso... no me pidas que comprenda algo que tu planeaste que ocurriera.

- Yo no planee nada... Heiden me manipuló... era su trato y ella quería que las cosas fueran de esa maner...

- Entonces... Dianha tiene razón... el camino más fácil fue el que tu elegiste.

- Quién es Dianha?

Alex disfrutó al ver que Marcia se interesaba por saber quien era la chica que había nombrado.
Pero... sabía que no era lo correcto, afirmarse de Dianha para provocar daño?... ella no lo aceptaría y se decepcionaría de Alex.

- Sabes Marcia... Cuando te conocí, realmente sentí que me enamoraba de ti, es mas, me enamoré... me hacías estremecer con tus besos, me hacías desear mas... pero... era solo una ilusión y era y fue él darme cuenta de quien soy y como siento.

- Me haces daño con tus palabras.

- Puede ser, pero, ahora al verte... ver lo hermosa que eres Marcia, ver tus suaves labios, tu mirada, aquello que me hizo vibrar... tu alma... me doy cuenta que no eres la persona para mi, nunca lo fuiste, fue... un contrato a fecha.

- Hasta cuando seguirás con esa rabia guardada, ya te expliqué por que fue eso.

- Si... lo explicaste... pero... ya pasó.


Hacía frío... pero la noche bella. El sonar del mar era maravilloso, las estrellas eran buenas compañías, y la luz de unas velas acompañaban su cena.
Dianha. Se había preguntado que estaría haciendo Alex, tal vez peleando con Mario, o jugando cartas con los pasajeros, o poniéndose apodos con su madre, era bueno estar en silencio. Era tan tranquilo el lugar, lejos de la bulla de la música de las posadas, lejos de todo signo de intranquilidad... lejos de... y tan cerca.

- Que es lo que realmente deseo sentir? Y si tu Alex, me aceptaras... seré capas de seguir con lo que tengo en mente para este pueblo? Tú Alex sentirás algo por mi alguna vez?

Dianha estaba segura de lo que sentía por Alex... estaba enamorada de verdad, sentía celos de Marcia. Sentía que no podía competir con la mujer alta... le habían dicho que era muy hermosa, alta, ojos azules, y ella se miró...

- No creo estar tan mal... cabello largo y rizado, casi tan rubio como el de Alex...

- Ojos verdes, buen físico, me hace bien correr por las mañanas, femenina... mmmm tal vez necesito ser más masculina... no lo creo... no quiero, deseo ser yo, solo yo.

Dianha hablaba sola, con las estrellas, tal y como Alex.


- Ya Marcia... no creo que haya algo mas que decir.

- Me dejas... así sin mas?

- Es que no creo que haya habido algo muy real entre tú y yo... ahora es distinto para mí y no quiero tener que estropear algo que es bueno para mi persona.

- De que hablas Alex.

- Marcia... haz tu vida, vive, disfruta, pero... no hagas daño, que duele... ah y otra cosa, si busca a Josué, está en la posada de las Gaviotas.

Alex se alejó en dirección a la posada, había visto que Marcia se quedaba quieta en el mismo lugar, eso la relajó, sentía que había cerrado ese círculo, y lo que más la alegraba era saber que había pensado en Dianha durante su charla con Marcia, hoy mas que cualquier otra vez... deseaba verla, y abrazarla. Estaba decidido... iría a buscar a Dianha. Sentía algo por ella. Sentía algo muy fuerte por ella... tenía que descubrir si era verdad.


Marcia quedó en el mismo lugar durante unos minutos, sabía que no podía salir a la calle por donde entró, tenía que dar la vuelta por la playa y caminar hacia otra salida. Necesitaba ubicar a Josué y hospedarse donde él estaba.


Alex regresaba a la posada, estaba tranquila, liberada, incluso antes de terminar la conversación con Marcia miró aquellos ojos azules, y sintió que ya no eran tan intimidantes, ahora eran mas... fríos... poco cálidos y decidió que no eran de su tipo.
Decidió que los verdes ojos de Dianha eran más hermosos.

- Hey Mario... que haces tan escondido en la ventana.

- Bueno estaba tratando de ver tus gestos de la boca por si gritabas pidiendo auxilio.

- No fue necesario... (estirando sus brazos y cuerpo) haaaaa... que bien me siento.

- Y se puede saber, qué pasó? Solo si lo deseas.

- Le dije que había llorado por ella, que me había hecho daño, todo lo que pasé... le dije como me gustaban y nótese... me gustaban sus ojos y como ahora ya me eran indiferentes... sabes tío, me siento liberada, solo espero que... ella actúe de buena fe y que no haga mas daño, se lo dije.

- Entonces... ya te sientes mejor, círculo cerrado?

- Sí señor...

Alex se quedó meditando al decir que ya sentía ese circulo cerrado, era verdad, sentía libertad, agradeció a su pasión por la Yoga y la Meditación, ya que con eso pudo canalizar mejor sus energías y hacer un reencuentro con su yo interno.

- Ahora necesito ir a charlar con mamá... en donde estará.

- Esta en su cuarto, no le dije que estabas con Marcia... se lo dirás?

- Dijimos que no habrían ese tipo de secretos... es hora de ser honestos con nosotros mismos, es hora de ser libres.

Alex se acercó a su tío, tan bello y tan masculino... abrazándolo y besando su rostro.

- Te adoro Mario...

- Te adoro nena.


Minutos después dos almas se encontraban relajadas hablando de la vida y tratando de arreglar el mundo, metafóricamente hablando, claro.

- Y lo más curioso era que cuando la vi se veía tan hermosa... pero no dejaba de pensar en Dianha... mamá creo que... momento, edición, no lo creo, lo sé... me gusta Dianha y mucho.

- Entonces dilo... pero hay algo que me preocupa... ella se marchará el sábado, es más creo que Gleann quiere irse el viernes en la tarde, para descansar en Santiago y el sábado viajar en avión mas relajado.

- Por qué no le dices a la tía Lehter que se quede mas tiempo...

- Hija... ella se quedará hasta fines de abril, pero Gleann se va con su novia y Dianha tiene que regresar a su puesto en Dublín.

- Ella me dijo que tiene planes para hacer crecer la cultura y la educación aquí en el pueblo.

- Lo sé... ella me lo contó y es una gran y excelente idea, pero... será tan fácil?

- Si se tiene el medio para hacerlo y las ganas... claro que se puede.

- Hija... es muy difícil dejar un país y hacer carrera en otro, no sé que tan valiente pueda ser Dianha al enfrentar a su familia y establecerse aquí.

- Tú lo hiciste... fuiste valiente.

- Pero eso fue a costa de dolor y sufrimiento y las cosas no deben ser así.

- Lo se mamá...

- Que harás... se lo dirás?

- Le diré que lo que siento por ella es real, el problema es que... mi sentimiento es pegajoso, como que... me hace cosquillas y tirito... he tenido problemas de colon irritado, es como si comiera diez pastillas de menta y luego fumara un viceroy rojo... mi estómago se vuelve remolino cuando la veo, o se que está cerca... y... me estoy volviendo loca...

- No... solo que tienes síntomas de ternura, no soy buena para decir cosas en estos casos, pero como vez voy aprendiendo hija.

- Gracias mamá...

- Y... Entonces, cuando vas a buscarla al viñedo.

- Hablaré con Bartolo para que me preste la camioneta, si acepta, me iré mañana tempranito, si no puede, bueno, me iré montada en mi caballito.

- Que cruel eres con tu espalda, pero bueh... vamos entonces, te acompaño donde Bartolo.

Continuará... muhahahaha...


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