Disclaimers: Xena: Princesa Guerrera, Gabrielle y todos sus personajes son absoluta propiedad de copyright de MCA/Universal y Renaissance Pictures. Aunque si pudiera viajar al pasado los registraría a mi nombre y no hubiese permitido que el grandísimo... “Señor” Robert T. Y CIA, Escribieran ese soso capítulo final, donde la guerrera se deja matar.
Advertencia de amor: Mucho amor... de ese que solo algunas personas tienen el privilegio de sentir... y mucho dolor... de ese que solo las personas que tienen el privilegio de sentir... padecen el desconsuelo de vivir... y aun con la posibilidad de experimentar el dolor... Vale la pena amar con toda el alma. No leas esto si no te gusta.
Dedico esta historia a Luisa... Agradezco a los destinos por haberme permitido conocer a esta maravillosa mujer que fue capaz de devolverme la esperanza, el asombro y las ganas de vivir, con todo mi amor para ti Luisa... Mi guerrera.
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LA ULTIMA PROMESA.
FFMorgan
El sol comenzaba a morir en el horizonte, coloreando el cielo de intensos matices de rojo, el verde y frondoso valle parecía a punto de incendiarse, a lo lejos, sentada sobre una roca, con la cabeza apoyada en sus abrazadas rodillas, la mirada perdida en el infinito, una mujer rubia, por su aspecto era joven, pero al mirar en sus ojos, podía distinguirse la experiencia que da el haber vivido una larga vida, el dolor era el aspecto que mas resaltaba en ellos, intenso, reciente y profundo, a su lado un morral de cuero, viejo y gastado, donde asomaban unos cuantos pergaminos, la joven dirigió la mirada a una pequeña urna, situada junto al morral, las lagrimas, gota a gota, escaparon de sus ojos, una triste sonrisa se coló en su soledad, parecía que su dolor, era mayor que toda la alegría del mundo “¿Cómo dejar de amarte? ¿Es eso posible amor mío? Que fácil me es decirte ahora amor mío... nunca pude decirlo cuando estabas viva... no tuve el valor suficiente para confesarte lo que sentía por ti... y ahora... que he encontrado el valor... es tarde para las dos... ¡Como te extraño Xena! Me duele cada segundo de tu ausencia... cada latido de mi corazón, es un puñal que acrecienta esta herida... abriéndola más y más. No quiero seguir sin ti, no encuentro las fuerzas necesarias para hacerlo... ¿Por qué tuviste que dejarme sola? ¿Acaso no sabías el dolor que tu ausencia me causaría? ¿Por qué permití que me dejaras sola? No debí escucharte guerrera... debí haber echado las cenizas al agua sin escucharte, las almas... el bien común... Me importan un bledo en este momento... lo único que quiero es tenerte nuevamente a mi lado, viva... sonriéndome de esa forma en que solo tu sabias sonreír... era tan seductora tu sonrisa de medio lado amada mía, me volvía loca... todo lo tuyo me volvía loca... Tus ojos... Los ojos mas hermosos del mundo, profundos... cálidos... en ocasiones atemorizantes... cuantas veces vi correr a más de un rudo guerrero al toparse con tu mirada acerada, luego los volvías hacia mí... y había amor en ellos, dulzura... Ternura... y ahora que lo pienso en más de una oportunidad... Pasión... ¿Me amabas Xena, de la misma forma en que lo hacía yo? ¿Pasaste noches en vela, deseando tocarme como lo hacía yo? ¡Sintiendo... a punto de explotar, la cercanía de mi cuerpo, mi calor, mi olor... como lo hacía yo! ¿Habrías dado tu alma por un beso mío? Porque yo lo hubiese hecho por uno tuyo... uno de verdad... no es que no me hayan gustado los pocos que me diste, pero nunca fueron muy claros...
Tú nunca fuiste muy clara con respecto a lo que sentías por mí... y yo nunca me atreví a preguntártelo, de solo imaginar la cara que pondrías si no sentías lo mismo que yo, mi valor se esfumaba de inmediato y guardaba en silencio toda la pasión que estaba a punto de expresarte... Ahora sé que debí haberlo hecho... por lo menos tendría el consuelo de saber lo que sentías y no estaría aquí, frente a tu urna... especulando sobre tus sentimientos para conmigo. Fui una tonta al callarlo... ¿De qué sirve ahora que lo grite a los cuatro vientos... si no estás aquí para escucharlo? “Los muertos escuchan lo que dices...” Eso me dijiste alguna vez... ¿Recuerdas amor mío?... ¡Xena...! Si estás escuchándome... quiero que sepas que fuiste lo más grande de mi vida, a tu lado supe lo que era tener un hogar... Tú fuiste mi hogar... El fuego que me mantenía abrigada en las frías noches de invierno... La brisa que me refrescaba en los ardientes veranos... El sol que iluminaba mis días... La luna que aclaraba mis noches... El aire que inundaba mis pulmones... El agua que calmaba mi sed... La comida que saciaba mi hambre... Estando a tu lado me sentía fuerte... Poderosa... Invencible como tú... ¿Sabes que me gustaba mucho guerrera? Me gustaba entrar a tu lado a cualquier lugar... Me encantaba ver las miradas que te daban y me daban... El deseo en los ojos de hombres y mujeres que me envidiaban, solo porque era yo, una pequeña e insignificante bardo, la que caminaba a tu lado y tú mi amada... parecías no darte cuenta de su existencia, simplemente los ignorabas dedicándome a Mí... Toda tu atención... Nada había en el mundo que me hiciera sentir tan importante como esos momentos... Recuerdo la primera vez que una mujer te miró con lascivia en los ojos... desee matarla con mis propias manos, se acercó a nosotras y te hablo sensualmente... era una clara invitación a estar con ella, tú ni siquiera la miraste... me regalaste la más hermosa de tus sonrisas y Te levantaste a buscar otro trago... la mujer estaba roja de ira, me miró con ganas de patear mi trasero, con mi mejor cara de inocente le devolví la mirada diciéndole mientras le guiñaba un ojo “Ups... lo siento... pero esa guerrera tiene dueña... Y la estás mirando..." Nunca te enteraste de eso... Ni de las otras tantas veces que mentí diciendo que eras mi mujer...
Las ganas que yo tenía de que lo fueras... Incluso mis hermanas Amazonas creían que tú y yo éramos pareja... No les mentí... Pero no hice nada para que dejaran de creerlo... Me gustaba fingir que era verdad en la aldea... La mayoría estaban locas por ti... sentía sus miradas sobre mi... observándome... queriendo ser yo... Y las que estaban locas por mí... ni se atrevían a mirarme por temor a tu ira... Una vez escuche a unas jóvenes hablando, una le decía a la otra “Ahí está Gabrielle... dile lo que sientes por ella” la otra abrió unos ojos enormes y exclamo “¡Estás loca... Es la mujer de Xena... si ella se entera que la pretendo... es capaz de desparramar mi cuerpo por toda la aldea” Yo sonreí para mis adentros... ¿Fui mala por fingir que eras mi mujer? Sé que no debí hacerlo mi amor... Pero era lo único que tenía... la única forma de hacer realidad mis frustrados sueños de ser tu amante... Xena... Eres lo más hermoso que pudo sucederme... Te amo de una forma que jamás pense se podría amar... Te amo con mi mente... Con mi alma... Con mi espíritu... Con mi corazón... Con todos mis sentidos, hasta los que no conozco, mi amor por ti corre por mis venas... Por la médula de mis huesos, traspasa mi carne... Traspasa la razón... El tiempo... La muerte... ¡Quisiera que estuvieras aquí... frente a mi... Para confesarte que haría cualquier cosa... Lo que fuera... ¡Hasta vendería mi alma al diablo...! Por tenerte en mis brazos y hacer el amor contigo como siempre lo soñé! No me importa si eso está bien o esta mal... No me importa si va contra todos mis principios... No me importa si me condeno en el infierno... Lo único que me importa es que te amo... Té extraño... Te deseo... Te necesito... Te pienso... Te sueño... ¡Soy tuya... Por siempre y para siempre y ni siquiera tu muerte podrá cambiar esto...! Nadie en el mundo ocupara el lugar que tú... Mi dulce guerrera... Ocupas en mi corazón... ¡Es tuyo... solo tuyo...! ¡Xena... Te amo... Te amo...! No creo que tenga, ni quiera tener, las fuerzas necesarias para continuar viviendo sin ti a mi lado... Solo me ata a esta vacía existencia, la promesa que te hice... y la cumpliré mi amor... Llevaré tus cenizas a Amphipolis para que descanses junto a tu hermano Lyceus... una vez que las deposite en el mausoleo... No puedo prometer... que seguiré viviendo” La joven se levantó de la roca, acomodo los pergaminos en su morral, tomo la urna entre sus manos depositando un suave beso sobre ella... y continuo su camino llevando en sus hombros el peso de su enorme tristeza, que era mayor que toda la alegría del mundo.
¿Fin...?