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DICCIONARIO PALLASQUINO/ Por Bernardo Rafael Alvarez
Tuesday, 18 March 2008

EL HABLA DEL CONSHYAMINO

Dicciones y dichos que identifican a los habitantes de Pallasca

        “Ojalá nayde vuelva a caer/ en esa piedra de mal rodar./Y si otro día lo vuelvo a hallar/ de Mushyuquino lo voa botar…”                                                                                                                                                                (Pedro Gutierrez, El Conshyamino) 

Esta es una compilación, naturalmente incompleta, de las expresiones que se emplean en Pallasca. Algunas son de uso común en gran parte de otros pueblos y ciudades del Perú, pero las hemos incluido por la particularidad semántica que tienen en nuestro distrito. Hay otras cuyo uso y significado no es privativo de Pallasca, sin embargo no las hemos descartado debido a lo profundo de su arraigo en la zona, lo cual hace que, virtualmente,  contribuyan a la identificación de los pallasquinos. [1] Se ha tratado, en la medida de lo posible -con el a veces ineficaz auxilio de nuestra memoria-,  de lograr una completa colección que abarca las dicciones y dichos empleados por hombres, mujeres y niños, en circunstancias, según el caso, totalmente diferentes: en personas con un “nivel cultural” bajo y también en personas “ilustradas”; en el trato cotidiano en la casa y la calle, en la cantina,  en el trabajo, en el campo, en el juego, etc. Probablemente -no estamos seguros- un número indeterminado de las palabras y expresiones aquí reunidas hayan dejado de ser usadas por el influjo de la modernidad.  

Muchas palabras tienen su fuente en el quechua (“huasharimo”, por ejemplo) y otras es posible que se hayan originado en el culli, que fue el idioma hablado en nuestra región antes de la llegada de incas y españoles. No existe una representación escrita de dicha lengua, ya extinguida,  por lo que aquí nos hemos atrevido a una más o menos razonable aproximación: “Conshyam”, por ejemplo.[2]

El habla pallasquina presenta algunas particularidades que queremos mencionar. A diferencia del diminutivo empleado en las regiones centro y sur del Perú, que se forma con el sufijo “cha”, en la zona de Pallasca (y, tenemos entendido, toda la extensión que abarca la sierra de los  departamentos de La Libertad y Cajamarca y parte de Amazonas) se genera con el sufijo “asho”, “asha”: “cholasho”, “niñasha”. El sonido que representamos con el dígrafo “sh” se usa asimismo para darles una forma afectiva a los nombres (hipocorísticos, se les llama): César, “Shesha”; Santiago, “Shanti”; Rosa, “Rosha”; también, con similar propósito, se da la sustitución de la “r” por la “y”: Medardo, “Medaydo”; Bernardo, “Beynaydo”. Otra particularidad notable es la tendencia a la “economía expresiva”  mediante la contracción gramatical de un verbo y el pronombre “usted” que en tal circunstancia pierde dos sonidos (“u” y “d”): diga usted, “dígaste”, venga usted, “véngaste”. Una contracción igualmente peculiar se da en “pasumañana”, que es el “pasado mañana” en que el verbo “pasado” se convierte en “pasu”); también se contraen el verbo “voy” y la preposición “a”: voy a trabajar, “voa trabajar”. En algunos verbos conjugados en primera persona plural su pronunciación que normalmente es grave o llana, pasa a ser esdrújula: no vayamos a equivocarnos, “no váyamos a equivocarnos”; nos dijo que vengamos, “nos dijo que véngamos”. No se suele hacer la distinción -femenino, masculino- en el uso del dativo que precede o va como sufijo en determinados verbos; indistintamente se usa el “lo”: “señora, me alegra saludarlo”; “la vaca lo llevaré al corral”). La pronunciación de los verbos conjugados en participio pasado cuya terminación es “ado” (llegado, trabajado, cansado…) tiende a eliminar la consonante “d”: llegao, trabajao, cansao; pudiendo incluso la “o” confundirse con la “u”. Las formas “aquicito”, “allacito”, no forman parte del habla pallasquina o, por lo  menos, no son comunes. Tampoco es característica del habla pallasquina el seseo al final de las palabras terminadas en “r”(amors, ayers).

No todos en Pallasca hablan poniendo de manifiesto las características o particularidades expresivas que aquí se presentan, pero sí la mayoría.

Debemos enfatizar una cosa, finalmente: esto es solo un adelanto. Con el aporte de nuestros paisanos, este repertorio podrá ser enriquecido y, seguramente, enmendado en sus explicables desaciertos.

¬¬¬

A

ABORRECER. Expresión de uso infantil. Hacer los niños gestos hostiles con la boca, como fruncir los labios o sacar la lengua, para fastidiar o incomodar a sus amiguitos: “Mamá, el Carlos me está aborreciendo!”. Es casi frecuente en el territorio peruano, es decir, no es privativo de Pallasca, la anteposición, cuando se habla, del artículo -el, la- a los nombres de personas. La percepción culta podría atribuirle a esto rasgos de vulgaridad y de insolencia, pero, en realidad, no es otra cosa sino una manera de hacer más familiar el trato, menos solemne. Y los niños buscan eso, precisamente. Podrán “aborrecer”, sin caer en el insulto, en sus juegos, pero jamás odiar. El odio lo inventaron los mayores como uno de los recursos más infames para la supervivencia.

ABUSÁIS. Infracción deportiva en los partidos de fútbol, aquella que comúnmente se conoce como “pelota adelantada”. “Abusáis” no es más, pues, que la curiosa y caprichosa pronunciación que en Pallasca se da al inglés “off side; como ocurre con lo que debiera ser “córner” (tiro de esquina) y que usualmente se dice “córnel”. Es habitual aceptar, como explicación a los irregulares desempeños deportivos y para hacer más llevaderos los ocasionales fracasos, que en el fútbol “no hay lógica”. Así es. Muchas veces en cosas de la comunicación humana, tampoco la hay. Hablamos como podemos o como queremos, pero hablamos; y lo más importante (he allí la virtud de los idiomas) es que logramos entendernos.

ACHACHAU. Interjección con la que se expresa dolor por una quemadura en la piel. Cuando es abrupto, inesperado, accidental, el contacto, digamos, con fuego o agua caliente, la respuesta, como mecanismo de defensa, es automática: alejarse. Pero automática también es la exclamación de la voz aquí comentada, “¡achachau!”; y no es infrecuente que maquinalmente se la acompañe con un rotundo y casi siempre imprescindible carajo. 

ACHAY. 1: Achachau (expresión de dolor por quemadura); 2: Interjección que expresa temor, especialmente por algo tenebroso: “achay, qué oscuro está esto”. En otras partes, en vez del “achay” se usa el “achachau” como manifestación de espanto; recuérdese, por ejemplo, aquella frase muy difundida: “¡achachau, colibra!”

 

ACHUPALLA. Planta de tallos gruesos, escamosos y retorcidos, hojas alternas, envainadoras y espinosas por los bordes, flores en espiga y fruto en caja. Se emplea como adorno en la confección de los “nacimientos” de Navidad, para darles el conveniente toque agreste. Contaban nuestros padres que, antaño, el “nacimiento” más grande y esplendoroso en Pallasca era el que confeccionaban las medio beatas hermanas Monzón. Tenía de todo. El verlo o, mejor dicho, admirarlo, generaba diversas emociones: místicas, porque remontaban la imaginación a aquellos bíblicos episodios que a la humanidad le regalaron Buenas Nuevas; artísticas, por la riqueza armónica, bien puesta, de colores y formas; telúricas, porque aquello que parecía una suerte de microcosmos, mostraba el caudal de encantos invalorables  de nuestros paisajes andinos. Allí, ya lo adivinaron, por supuesto, estaban donde debían estar, nutridas, las achupallas de Calipuy.

 

 ADEFESIO. Expresión coloquial, referida a una persona, cuyo significado, un tanto impreciso, se aproxima a “sinvergüenza”, “disparatado”  o “tal por cual”. Tiene una connotación moderadamente ofensiva, despectiva o peyorativa. Pero casi siempre se la espeta a alguien en tono amistoso, como si de una broma se tratara y, como tal, es recibida de buen grado: “eres un adefesio”.

ADIÓ. Ay, Dios. Interjección que expresa un sentimiento que puede ser de sorpresa o de aflicción y dolor: “adió, cómo suben los precios!”; “adió, qué rápido volviste”. Dícese, y la historia lo corrobora, que entre México y Perú hay circunstancias que nos asemejan: ambas regiones geográficas fueron centros de las más importantes culturas precolombinas y también de la presencia e influencia española en América a partir de la Conquista. Los motivos de felicidad y las razones para la pesadumbre han sido, en estas dos naciones, casi las mismas. Tal vez no tenga nada que ver con ello, pero también una sana imprecación identifica, hermana, a pueblos peruanos y mexicanos: adió! La Malinche y Cortez, Inés Huaylas y Pizarro, aunque muchos crean que es reprobable, son los que procrearon nuestra estirpe; en lugar de abjurar de ella, seamos dignos de su herencia.

AGUACHENTA. Papa que por exceso de agua que contiene es un tanto insípida.

AGUINALDO. Obsequio que se da especialmente al párroco y a  las autoridades del pueblo en Semana Santa y que consiste en una fuente con pastelillos típicos como hojarrascas, vasitas, rosquetes, dulce de higos, etc. Al párroco se le alcanza no  una sino doce fuentes, que son llevadas por los “doce mozos” acompañados por una banda de músicos que ejecuta un tema marcial y, además –como recordaba Juan Murphy Bocanegra-,  “seguidos de la pandilla de chiquillos que ingresábamos a la casa parroquial” con la esperanza, casi siempre defraudada,  de que el cura les invitara algo de lo recibido (Prólogo a “Pallasca, rincón de ensueño” de Porfirio Torres Pereda).

ALABADO. Especie de ceremonia, exenta de solemnidad,  como muestra de saludo y gratitud al Santo Patrón del Pueblo (San Juan Bautista) que los priostes (que son los organizadores y conductores de la Festividad Patronal) realizan, con el acompañamiento de bandas de músicos, en el atrio de la Iglesia Matriz, en horas tempranas del día 24 de junio, día de San Juan.

ALALAU. Interjección con que se manifiesta la sensación de frío. Frecuentemente se usa como pleonasmo, para dar mayor énfasis a la expresión, unido al “qué frío”: “alalau, qué frío!”

ALAY. Alalau.

ALBA, Misa de. Solemne oficio religioso que celebra en horas de la mañana de los días 22 (“Primera alba”) y 23 de junio (“Segunda alba”), en el Templo de San Juan Bautista, en honor del Santo Patrón.

ALOJA. Chicha de maíz morado fermentada, que se prepara especialmente con ocasión de fiestas populares. La más importante fiesta popular en Pallasca es la de Junio, en honor de San Juan Bautista, el patrón tutelar. En tal ocasión, la aloja corre, así, literalmente, a raudales. Es servida cariñosamente a quienes participan de las celebraciones. Pero además se la deja correr, como está dicho: a raudales, durante la representación del “Suplicio de Atahualpa”; allí, este refresco moderadamente alcoholizado se convierte en la “sangre” derramada por el Inca en la Plaza de Cajamarca, y le otorga al drama la dosis impactante de realismo que a muchos conmueve.

ALUNADA. Estar una vaca, una burra, una perra, etc. en estado de celo, es decir, con “apetito de generación” (es decir, de procrear).

AMASHANGO. Tarántula. En otras provincias de la región se dice “mashango”. Es palabra de origen culli.

ANAY, o ananay. Expresión de cansancio: Expresión de origen quechua, que es quexa del enfermo ay ay (Gonzáles Holguín) y que en Pallasca es empleada para denotar cansancio: “anay, qué largo es este camino…!”

ANDARITA. Antara, especie de flauta de pan hecha con cañas de carrizo. El vals “Luís Pardo”, atribuido a Abelardo Gamarra, El Tunante, hace referencia a la “andarita” (a la que algunos inadvertidos estudiosos la confunden con alguna flor y otros con una mujer): “Ven a mí compañerita / ven tú, mi dulce andarita, / tú sola, sola, solita, / que me traes la quimera / de aquella mi edad primera”.  Don Pedro Gutiérrez, El Conshyamino, además de intérprete de aquel humilde instrumento al que llamábamos acordeón o concertina, era un cuidadoso y eficiente constructor de andaritas; como suele ocurrir en casos como el suyo, la ceguera dio lugar a que se potenciara su sentido del oído y, por ello, la afinación que lograba al ajustar las cañas era perfecta en realidad.

 

AÑISMOS. Muchos años, pero con vista hacia el pasado: “hace añismos que no viajo a lima”; “-¿cuándo hace que murió tu suegra?, -Uf, añismos!”. En tal razón, si quisiéramos decir, por ejemplo, que para el retorno del cometa Halley faltan muchos años, no cabría el uso de esta suerte de adverbio, “añismos”. Por lo menos, según tenemos entendido, hasta ahora no seda esa posibilidad; puede que en adelante: todo cambia al fin de cuentas.

APULPARSE. Estar en arrumacos intensos (“carne con carne”) las parejas que se aman. Este verbo pronominal es empleado por don Manuel Torres Pereda en una de las mejores páginas de su novela “Mina maldita” (2006): “… y se ajustaron mucho más las ya más sudorosas manos, que pregonaban eléctricamente sus febriles deseos de apulparse en el interior de la cueva”.

ARADO1. Instrumento de agricultura que, movido por la fuerza de una yunta de bueyes, se usa para labrar la tierra abriendo surcos en ella.

ARADO2 .Cierta constelación austral.

ARAPAMBA. Topónimo.

ARMADA. Nombre que se da a la etapa de “plenitud” en el chacchado, cuando la coca masticada genera una suerte de euforia y sensación de reciedumbre. El chacchar no es una rutina de habitualidad insulsa; no es en, realidad, un vicio. Lo que se busca con él, antes de emprender una labor, es “armarse”. Es decir, vigorizarse, afianzarse, sentirse bien. Por ello, “armada” se le llama también al acto mismo de chacchar: “voy a darme una armada antes que nada”.Significa, además, una suerte de ritual con el que se fortalece la autoestima del hombre andino y se perpetúa una tradición milenaria. Antiguamente, en las zonas cercanas a Pallasca, y probablemente allí también, las distancias se medían por coqueadas; “es decir el tiempo que emplea un indio en masticar una bola de coca sazonada con cal” (Charles Wiener: Perú y Bolivia. 1993 –traducida por Edgardo Rivera Martínez), equivalente, más o menos, a una legua y media.

ARRETRANCA. Baticola del asno.

ASHO (asha). Sufijo diminutivo: cholasho, cochasho, “ollasha”. En las zonas del centro y sur de nuestro país, el diminutivo se forma con el sufijo “cha” –“Manuelcha”, “Valicha”, “Niñacha”. El “asho”, “asha”, solo se da en la zona de Pallasca y Santiago de Chuco. Es de suponer –no lo afirmamos rotundamente- que su origen es culli.

ATATAO. Expresión de asco: “atatao, que feo huele!”.

ATIZAR. Remover el fuego, en las cocinas,  o añadirle combustible para que arda más.

ATOLONDRADO. Aturdido, que procede sin reflexión.

AYAU. Interjección que expresa dolor físico: “ayau!, me chanqué el dedo”

AYAYAU. Ayau.

B

BAJA. Misa de. Solemne oficio religioso, que se celebra en el Templo de San Juan Bautista el día 21 de junio, durante el cual se procede a bajar de su trono la imagen esculpida del Santo Patrón del Pueblo para ubicarlo en un lugar preferente junto al Altar a fin de que, simbólicamente, presida los actos programados como parte de la Fiesta Patronal.

BACENILLA. Bacinica o bacinilla. Orinal.

BATÁN. Piedra lisa y ligeramente cóncava sobre la cual, con el uso del chungo, se muelen granos, hierbas, etc.

BAYETA. Tejido de lana, flojo, poco tupido y grueso, que es empleado para la confección de frazadas, ponchos o pantalones humildes.

BIRVE. Hilo urdido en proceso de tejido.

BLANCO, HÍGADO. Bofe, pulmón de res.

BODA, Pan de. Pequeña bola confeccionada con cera desprendida de los cirios y hachones que iluminan las andas del Nazareno y de la Virgen María, al cual se inserta una cuerda delgada para, furtivamente, golpear, a modo de juego, las cabezas de las muchachas que acompañan las procesiones nocturnas por Semana Santa. Probablemente este uso que se le da al “pan de boda”, lo mismo que al “juanalonso” (vide infra), tenga alguna connotación simbólica venida de antaño. Habrá que investigar.

BODOQUE. Pan de boda

BOLSICO. Bolsillo de vestido. Proviene del diminutivo de bolso, usado en algunos países especialmente  caribeños. Nótese que de “bolsico” derivan dos verbos: “embolsicar” (introducir algo en el bolsillo no para “guardarlo”, en el sentido estricto de la palabra,  sino para “esconderlo” por tratarse de propiedad ajena) y “bolsiquear” (rebuscar en bolsillo ajeno con el propósito de sustraer algo).

BOTARATE. Persona derrochadora y manirrota.

BREVE. Expresión con propósito imperativo por “apúrate”.

BRINCAR. Practicar el coito: Es un vulgarismo similar a “cachar”; pero con una diferencia notable: mientras que con este puede decirse, tanto por parte de un hombre como de una mujer, “vamos a cachar”, con el otro solo es válido su uso por el varón: “te voy a brincar”, “no muero sin antes brincarte”.

BROMOTE. Protuberancia en la piel por inflamación u otra causa.

BUÑIGA. Boñiga, estiércol seco de asno, caballo o vacuno, que se emplea como combustible para las cocinas.

C

CABANA. Topónimo. Nombre de un distrito de Pallasca, asignado como Capital de la Provincia en 1901. Su origen sería quechua (“Cahuana”). Muy cerca de la zona urbana, hacia el sur, se encuentra “Pashash” (o “Pashas”), lugar donde subsisten los vestigios arqueológicos de lo que habría sido el templo principal de adoración del ídolo Catequilla, el dios “más temido y honrado que había en todo el Perú, adorado y reverenciado desde Quito hasta el Cuzco”, como señalaban algunos cronistas. Es la tierra de los “soplacocas”. Según referían las “malas lenguas”, mucho antes de que Corongo se separara de Pallasca, el distrito de los “chupabarros” esperaba ser la Capital de la provincia (igual expectativa tenían los “matasampedro”); pero las gestiones, en las que importante participación tuvo el sacerdote y diputado Teodoro Gonzáles Meléndez, apuntaban en otro sentido: hacia el pueblo que hoy (por justas razones naturalmente) tiene la preeminencia política y administrativa en la provincia. La explicación que estas “malas lenguas” solían dar era por demás pintoresca (una huasharimeada, diríamos): es que el cura, comentaban, tenía una amante en Cabana. Cabana adquirió extraordinaria notoriedad en el contexto nacional, y más allá también, cuando en el año 2001 llegó a ocupar la Presidencia de la República el doctor Alejandro Toledo Manrique, cuya contribución mayor fue luchar por la recuperación de la democracia y, en medio de dificultades, fortalecerla. Cabana, siempre con los brazos abiertos, recibió a muchos púberes y adolescentes pallasquinos que, después de cursar la primaria, fueron a consolidar su educación en el Colegio Nacional Pallasca (hoy Apóstol Santiago). Por eso y por mucho más, los distritos de Pallasca y Cabana son, y serán siempre, hermanos.

CABANISTA. Gentilicio de Cabana; empleado tanto para varón como para mujer. En el sur del país existe un distrito también llamado Cabana, cuyo gentilicio es distinto al de nuestra región: “cabanino (na)”

CABILDO. Comúnmente se conocía con este nombre a un compartimiento del local municipal, ubicado en el ala izquierda, en donde se depositaba a los asnos que habían sido encontrados deambulando, sin dueño conocido, por las calles del pueblo, o que hubieran cometido “daño” en los sembríos de algún poblador que, por ello, tuvo que verse obligado a cogerlo y entregarlo a la autoridad; a veces allí también se encerraba a algunos vulgares abigeos de poca monta.  Este nombre igualmente fue dado al terreno adyacente en donde, según la historia ya envuelta en leyenda, fue fusilado Andrés Gabancho el héroe civil pallasquino en la Guerra del Pacífico, sobre cuyo sacrificio Oswaldo Espinosa Vivar escribió en un bello poema: “Caen acribillados los héroes pallasquinos / a la brutal descarga del enemigo vil, / Gavancho fulminando destellos diamantinos / repele a los chilenos lanzando tejas mil…” (Poesías Completas, Huancayo, 1955).

CACHANGA. Especie de pan de forma achatada y extendida, a manera de panqueque,  hecho con masa de harina de trigo, huevo y sal, que, en lugar de hornearse, se fríe en aceite o manteca. Es un alimento muy común en el Perú y, por ello mismo, su nombre no es exclusividad de minorías. Sin embargo, causa sorpresa advertir que la Real Academia Española ha aceptado e incluido en su Diccionario, como peruanismos, voces de escaso alcance y de uso poco frecuente en nuestro país, y no ha hecho lo mismo con el vocablo “cachanga”. Los miembros de la Academia Peruana de la Lengua, entre los cuales hay reconocidos lingüistas, son los llamados a parar mientes en esto, y, si no lo han hecho aún, es tiempo de que vayan preparando la propuesta en la que se incluya este aporte. Sería lo justo. Mientras tanto, justo al gusto, deleitémonos con una taza de aromática panizara, arrancada de las faldas de Cuchina, y…también con eso, pues: con una exquisita cachanga!

CADILLO. Planta silvestre, de unos sesenta centímetros de altura,  conocida también como “amor seco”; posee unas espigas o púas menudas y ganchudas que se adhieren fácilmente a la ropa cuando uno pasa rozándolas por el campo.

CACHETE. Mentón, pómulo.

CAHUE. Oca deshidratada al sol, que por tal razón adquiere una significativa dosis de calorías y, además,  mayor dulzor que la oca fresca. Provendría, según María del Carmen Cuba, de la desaparecida lengua jacaru; sin embargo la encontramos en el Vocabulario de la lengua Quechua de Gonzáles Holguín: “Kaui,El caui ocas secadas al sol”.

CAISER. Chicharrón menudo con restos de manteca.

CAISHA. Niño casi irrefrenablemente llorón; que “llora por gusto”.

CAISHUR. Choclo asado.

CAJA. Especie de tinya de gran tamaño, instrumento del cajero o chiroco.

CAJERO. Chiroco, músico andino que ejecuta dos instrumentos a la vez, la caja o roncadora y el pífano o pincullo. Son típicos en los departamentos de Ancash y La Libertad. Uno de los últimos cajeros pallasquinos es Maximino Acosta, el “Guacho negro” que, ya en Lima, suele animar algunas fiestas costumbristas. Los más recordados, sin duda, son “Los primordiales de Salayoc”. Ellos eran Eleodoro Valdez y su hijo Salustiano, más conocido como “Shalo Moco”. Casi siempre, después de acompañar a algunos borrachines con sus huaynos o chimayches, terminaban borrachos y trompeándose sin motivo alguno; las cajas, como es de suponer, se iban de tumbo en tumbo calle debajo.

CALAMOQUEADO (da). Persona atontada, alicaída, carente de criterio normal.

CALAXO. Herramienta agrícola.

CALEADOR. Especie de aguja hecha con alambre, que sirve para ingerir una leve porción de cal durante el chacchado de la coca. El procedimiento, para tal efecto,  es sencillo: luego de humedecerla con saliva, se introduce la aguja –que está insertada en una agarradera, que sirve al mismo tiempo como tapa- en el “checo”, impregnándola con la sustancia alcalina para, seguidamente, hacerla ingresar en la boca -evitando el contacto directo con labios, lengua o paladar- a fin de que el polvo se mezcle con la coca triturada por los dientes. La cal, se dice,  le “da fuerza”.

CALLANA. Fragmento de vasija cerámica.

CALLANGA. Topónimo. Paraje agrícola ubicado a unos kilómetros más allá de Tambamba. Tal vez por estar entre los más fértiles, Callanga y Tambamba han sido, desde antaño, los lugares mejor representados en la Fiesta de Mayo que es, además del homenaje y la adoración a las cruces, la celebración de la primavera y la fertilidad de la tierra. En la sierra andina, la primavera no empieza en septiembre sino en abril, y en mayo muestra su más notable esplendor. En Pallasca, el personaje ineludible en estas celebraciones es el “Toro de trapo”: el “de Tambamba” y el “de Callanga”, entre otros.

CALZÓN. Pantalón de niño o niña.

CAMBULLO. Fruto aéreo de la papa, de sabor amargo, que contiene a las semillas, distinto al tubérculo que es, como su nombre lo indica,  raíz subterránea. En Conchucos se dice “ampurco” y “ambulluco”; en Cabana,  “candullpa”.

CANCHA. Maíz tostado.

CANTARRIA. Cantárida. Insecto coleóptero de color verde oscuro brillante. Se dice que tiene propiedades afrodisíacas, y una de las formas como se usaba era colocándolo, pulverizado, en la palma de la mano para, con esta, estrechar la de la mujer a quien se quería conquistar. No hay manera de saber si los resultados eran efectivos.

CAPAZ. Tal vez, probablemente: “capaz va a llover mañana”.

CARAHUANGO. Especie de cuerda o correa de cuero para atar la punta metálica del arado a la estructura de madera de la herramienta de labranza.

CARAPA. Corteza seca de tallo especialmente del eucalipto.

CARAPCHO.  Pellejo frito de chancho.

CÁRAQUE. Exceso de comida servida en banquetes populares, que los comensales reservan para que su compañera lleve a casa. En dichos convites, organizados en días de fiesta, se sirven hasta once potajes diferentes; lo que explica el porqué del “cáraque”.

CARCA. Estiércol seco de res; se usa como combustible y también –a manera de parche- para buscar el alivio de algunos males respiratorios y estomacales. El doctor Domingo Fataccioli, que conservaba en la memoria y ponía de manifiesto en las conversaciones, orgullosamente, un amplísimo repertorio de expresiones propias de Pallasca, cuando algunos paisanos iban a buscarlo por algún mal respiratorio y él no encontraba síntomas preocupantes, al final de la consulta les decía socarronamente:: “cho, anda tranquilo porque tú estás más sano que yo, pero, por si acaso, no estaría demás que, una vez en Pallasca, te coloques carca de vaca en la espalda”.

CARDÓN. Planta silvestre que produce unos frutos ovalados de unos cinco centímetros de largo, cuya cáscara presenta infinidad de púas pequeñas y apretadas y son usados para cardar o peinar,  tejidos.

CARGARRABO. Alacrán.

CARHUACASHA.Cacto espinoso que es utilizado, a manera de alambrada de púas, para señalar límites en las chacras e impedir el paso de animales y personas.  

CARONA. Tela muy gruesa, acojinada, que se coloca sobre el lomo de los caballos o de los asnos para evitar que sufran excoriaciones por efecto del roce de la silla o de la carga. “Carona” era el mote con que se aludía a don Francisco Ninaquispe, o Pancho Nina. Desconocemos el porqué de este apelativo. Lo que sí sabemos es que don Pancho fue uno de los personajes más  “notables”, sin haber sido “togado”, de Pallasca, por lo resaltante de su presencia que lo convirtió en un símbolo, en un punto de referencia. Fue uno de los más cultos y actualizados en información. Su bodega fue el centro de conversación –llamémosle tertulia- del más alto nivel: política, cultura, novedades periodísticas, etc. Pero también lo pintoresco estaba con él, en su invariable “look”: pantalón con tela de “jean” azul, saco beige de drill y sombrero de paja.

CARRAGUAY. Cierto “moscón” nocturno, que por el tamaño y color es parecido a la cucaracha; al volar despide un olor muy desagradable, casi como de kerosene. Es repulsivo.

 

CARVISH.  Desgastado, raído: “la olla está carvish o carvishada”. La campana que llamaba a formación o nos hacía apurar el paso a la hora de entrada, durante nuestros años en la “Prevocacional” -nuestra escuela primaria-, tenía el sonido seco, medio afónico, pero rotundo. Era  eso, una campana carvishada por el tiempo y los golpes del badajo. Roberto Salvatierra, el portero vitalicio del centro escolar, era el que de los monótonos repiques hacía música en nuestros oídos; no por alguna misteriosa combinación de acordes, sino por lo que aquella ruda repetición sonora significaba para nosotros: el ingreso y la cálida permanencia en lo que fue verdaderamente nuestro segundo hogar, la “293”.

CASERO. Libélula. Se cree que al acercarse volando a las casas anuncia que pronto habrá alguna visita; por ello lo de “casero”.

CASERÓN. Casa ruinosa y abandonada. 

CASHA. Madera podrida o debilitada por la polilla o la humedad y, por extensión, diente cariado.

CASHALLURTO. Sopa de trigo pelado y ligeramente tostado, habas y chancho.

CASHCAR. Roer, tratando de sacar con los dientes los últimos residuos comestibles de algo para aprovecharlos: “cashcar el hueso”. Su origen está en el quechua. En el Vocabulario de la Lengua Quechua publicado por Diego González Holguín, en 1608 y reeditado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1952, con prólogo de Raúl Porras Barrenechea aparece lo siguiente: “Cachcani huacruni. Roer hueso, o cosas duras”. Un Diccionario Quechua que aparece en la Internet presente: Kaskiy: roer, corroer. En la zona central del país existe una canción que, entre otras cosas, dice “avelino cashca hueso”. En Huarochirí se dice “cachicar” al acto de roer. Lo cierto es que “cashcar”, tal como se hace en Pallasca, es uno de los placeres gastronómicos de primer orden; es el acto en que una persona trata de “sacarle el jugo” al pedazo de carne que tiene a la mano y que, “por esas casualidades de la vida”, le tocó con hueso. Hay recetas o recomendaciones para poner en práctica ciertos modales en el comer, etiqueta le llaman, sin embargo, nosotros sabemos que “comer con la mano” (que podría escandalizar a la autora de “Ese dedo meñique”) es el ritual más humano que puede existir en la alimentación. Por ello es que la milenaria cultura china, sabedora de esto, inventó los “palitos” como una prolongación de los dedos. Y, hasta donde sabemos, el Perú antiguo nunca usó algo que se le pareciera al tenedor...

CASHCASH. Paico. Más común que el uso del culantro, para la sopa serrana llamada chupe, en Pallasca se emplea el cash cash como ingrediente para darle sabor y porque, además, tiene propiedades vermífugas tan convenientes para las personas con problemas parasitarios en los órganos digestivos.

 CASHPO. Pelo crespo, ensortijado. Como se sabe, los apodos suelen ser la alusión, medio perversa, de algunas características o cualidades, tan notorias en las personas, que bien podrían convertirse en los rasgos aprovechables para la caricatura; a veces, sin embargo, son motivados por referencias completamente alejadas de esa condición. El querido Roque Acorda no tenía los cabellos ensortijados, eran, más bien, “clavitos”;  sin embargo –vaya la traviesa arbitrariedad del ingenio popular-, la chapa que le pusieron fue “crespo” o “cashpo”.Tampoco, claro está,  eran ensortijados, es decir retorcidos, sus sentimientos y mucho menos su candorosa alegría.

CATI. Conjunción ilativa de uso común, sin significado preciso, pero muy próximo al “conque”: “cati vienes y te vas”, es decir, “conque vienes y te vas”. Hay quienes la traducen como “ve!” o “mira!” y, en efecto, puede ocasionalmente aproximarse a tales verbos en imperativo, pero creemos que, en general, prevalece la imprecisión semántica.

CATIPAR. A través de la hoja de la coca hay quienes leen el destino, adivinan la suerte y encuentra la respuesta a diversas interrogantes. Catipar es, entonces, una forma de “leer” los misterios insondables de la vida.

CEMITA. Humilde pan integral cuyo insumo principal es el salvado de trigo.

CHACLE. Mandíbula inferior especialmente del cuy.

CHAMIZA. Ramas y hojas secas especialmente de eucalipto, que se emplean para hacer fogatas.

CHAMPOSO (Cha). Que tiene el pelo despeinado, excesivamente desordenado y eventualmente desaseado.

CHANCAR. Triturar, machacar, moler; pero, además, golpear.

CHANO. Fruto del choloque. Es usado como detergente por algunas amas de casa y, a manera de canicas para jugar, por los niños.

CHAPITAS. Juego infantil (similar al de las canicas) que se emplea chapas de botella cuya concavidad es rellenada con greda húmeda para que adquieran un peso conveniente.

CHAPREAR.  Derramar esparciendo, desperdigando, granos u otras cosas menudas en el suelo.

CHARQUI. Es la carne salada y secada al aire o al sol para que se conserve. Palabra quechua. El Vocabulario de González Holguín la define como “Tassajo o cecina o cuerpo seco o el flaquísimo.” Es empleado en la preparación de algunos guisos, como el “olluquito con charqui”. En Pallasca suele comérselo en trozos asados, a manera de entremés. 

CHASPAR. Chamuscar la pelambre de un animal sacrificado para facilitar la limpieza de su piel. Evidentemente existe cierta analogía con el transitivo “chaspar” que aparece en el Diccionario de las Real Academia Española: “Limpiar  de hierba un terreno con el corte de la azada, sin cavar ni descubrir las raíces”. Al chaspar la piel de un cerdo, no “cavamos” ni “descubrimos las raíces”, pero sí la “limpiamos” de cerdas. En fin.

 

 

CHAUCHA. Según González Holguín: “La papa que madura en breue tiempo, vri papa huamak pucuk, papa que madura temprano”.

CHAUPINCOCHA. Topónimo. Nombre de un paraje donde existe una laguna con el mismo nombre; tiene origen quechua: “chaupin”, centro, “cocha”, laguna.

CHECO.  Pequeño mate o calabazo seco, con una especie de cuello en cuya parte superior se hace una abertura para vaciarlo y depositar dentro cal molida que las personas acostumbradas a chacchar usan para “dar fuerza” a la coca. A la tapa, que se confecciona de madera, se le inserta una aguja de alambre y se le llama “caleador”.

CHECRAS. Un barrio de Pallasca. Según don Alonso Paredes, inquieto maestro conchucano ejemplarmente preocupado por desvelar el pasado histórico de nuestro pueblo, Checras habría sido el más remoto nombre del distrito de Pallasca. En una sugestiva leyenda -producto de su fecunda imaginación- que dio a conocer allá por los años de l930, hablaba de un importante encuentro producido en el lugar en que se asienta el distrito: “El diplomático anciano (el curaca de Checras) le agasajó al jefe inca con un gran almuerzo y muchos presentes de oro y plata en señal de vasallaje, y Túpac Yupanqui en reconocimiento a la noble acción del viejo curaca, antes de emprender su gira al Norte bautizó a Checras con el nombre de Apallactahuanga…”

CHEQUE. Moneda de papel, billete.

CHI. Apócope de china, trato amigable (ver: “cho”).

CHICHARRÓN. Trozos de carne de cerdo, moderadamente salados, que se fríen en su propia manteca. Manuel Atanacio Fuentes escribió: "no es sino la carne de puerco frita en su propia grasa..."... "uno de los artículos de predilección para los almuerzos dominicales..." (Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres. Perú, Librería de Firmin Didot, 1867)Después de sacrificado el animal, además del aliño al que eran sometidas las piernas para luego ser colgadas en la cocina, convirtiéndose así en jamón, lo que se hacía religiosamente en Pallasca era preparar los chicharrones. Pueblo chico, paraíso gigante: todo el mundo se enteraba. Primero, por los alaridos incontrolables del cerdo que, aferrándose a la vida, no se dejaba atar las patas, y, segundo, porque el aroma era un mensaje de buenas noticias en las casas vecinas. Por ello, y sobre todo porque las gentes exudaban bondad, apenas terminada la fritura comenzaban a repartirse –cubiertos con mantelitos blancos- los platos que contenían chicharrones, mote, ensalada de cebolla y, a veces, un par de empanaditas fritas, espolvoreadas con azúcar blanca. ¿Seguirá viva esta costumbre?

CHICLAYO. Calabaza comestible que, estando madura, se emplea en la preparación de mazamorras y, tierna, en guisos.

CHINA. Mujer joven, pero no cualquier mujer joven, sino las de familias humildes y, particularmente, las empleadas domésticas. El origen de esta palabra, según algunos estudios, está  en la lengua chimú (“si”, mujer o hembra, “ñan”, joven) y habría sido asimilada al quechua (cina: hembra, sirvienta). En el Vocabulario de la Lengua Quechua publicado por Diego González Holguín, aparece concretamente con la siguiente definición: “Criada, moza de servicio”. Tiene –al igual que “cholo”- una connotación que, desde que fuera asimilada a la lengua quechua por los incas, en alguna medida sigue siendo peyorativa.

CHIRAPA. Lluvia fugaz en día de sol.

CHIRGUI, Chirgui. Lleno de vida, restablecido de algún mal: “qué bien, ya está chirgui chirgui”.

CHIROCO. Cajero.

CHIROLA. Habitación oscura, perteneciente al puesto de la policía, en la que se encierra o “deposita” a quienes presuntamente han cometido un delito o falta grave. Cárcel.

CHISHA. Interjección para espantar y alejar a las gallinas.

CHO. Voz para llamar o pedir atención a alguien. Equivale a “amigo”. Se trata de una apócope de la palabra  “cholo”, generada con propósito eufemístico. Recuérdese que, a pesar de su significación altamente respetable, la expresión “cholo” no llega aún a ser aceptada dignamente como se merece, por gran parte de la población peruana y, más bien, es usada con cierta voluntad peyorativa. “Cho” es, podríamos decir, el apelativo emblemático de Pallasca que une a todos y genera regocijo escucharlo. Sin embargo, debemos precisar que no solo en Pallasca es usada esta expresión; también lo es, por ejemplo,  en Moyabamba. La diferencia radica en que en la Capital de San Martín se la emplea indistintamente para varones como para mujeres y en Pallasca, en cambio, es solo para dirigirse a los varones ya que para las muchachas se usa el  “Chi”.

CHOGAR. Atorarse con la saliva o fragmentos de comida.

CHOCHOCA. Sopa de harina de maíz semicocido y secado al sol.

CHOLOQUE. Árbol cuyo fruto es el chano y sirve como detergente.

CHONTA. Topónimo. Nombre con que se conoce a la montaña (o cerro) más elevada que se encuentra cerca de la población, hacia el Este. Es, para Pallasca, la montaña emblemática, lo que en otros pueblos del Perú se conoce como “Apu”. En sus inmediaciones fue plantada, hace más de cincuenta años, una cruz que atrae a muchos pobladores que acuden a ella para rendirle tributo el 5 de mayo, Mes de las Cruces, acompañando a la pintoresca estampa folclórica del “Toro de trapo”; y también habitó, antes de la Conquista, un agrupamiento de familias cuya herencia ruinosa aún puede ser vista. Don Teófilo Porturas, tras haber arribado a la elevada cumbre, deslumbrado hizo la siguiente descripción de lo que allí pudo ver: “Hay galgas burdas y grandes que llegan hasta esas viviendas en ruinas. Todas las desiertas habitaciones incaicas conservan un no sé qué de artístico. Todavía las paredes enseñan sus decorados. Hay vestigios del espíritu de una época. Llegamos a la última plataforma de la fortaleza. Silencio de sepulcro.” Continúa: “Se contempla Santiago de Chuco, Cochaconchucos, el Huascarán, la bahía de Chimbote, Tauca, Angasmarca, Tulpo. La altitud del Chonta sobrepasa los 4000 m.s.n.m. En una de las plataformas, entre piedras, una vertiente regala su agua con olor a kerosene. En otra hay nieve copiosa” (Revista Centro Pallasca, Nº 5, 1956). Es un símbolo. Por ello es casi ineludible, cuando se menciona a Pallasca, decir que es “la tierra del Chonta”.

CHUCHO. Teta, pezón de mujer.

CHUCRO (cra). Reseco (a): pan chucro. También se le dice chucra a la manga de la camisa o saco que un niño emplea reiteradamente para “limpiarse” la nariz y por efecto del moco allí adherido, llega a resecarse.

CHUFLA. Mazamorra de maíz.

CHUGAM. Planta silvestre cuyo fruto es la “payaya”; se la encuentra especialmente por los parajes de Shalca.

CHULCO. Cierta raíz agridulce.

CHUMA. Interjección que usada reiterativamente (“chuma, chuma, chuma…”) sirva para llamar a los cerdos, especialmente a la hora de darles de comer.

CHÚMBAQUE. La miel de algunos insectos como el tábano.

CHUMBAQUEARSE. Relamerse de gusto.

CHUNGO. Piedra más o menos ovalada de tamaño mediano –unos cuarenta centímetros, aproximadamente- que sirve para triturar los granos, hierbas, ajíes, etc., en el batán. Y, en general, toda piedra alisada y redondeada, es decir,  el “canto rodado”.

 

CHUPABARRO. Apodo con que se alude a los nacidos en el distrito de Pallasca. Se debe a la secular escasez de agua en la zona urbana del distrito y sus alrededores. El río más próximo, el Tablachaca, se encuentra a unos siete u ocho hacia abajo, en el límite con la provincia de Santiago de Chuco, en La libertad. El pallasquino es, sobre todo, alegre y, por ello –como lo dijimos en otra parte- “ha logrado que, más que una socarrona ironía, el apodo de “chupabarros” sea un estímulo y acicate para procurar la satisfacción de las necesidades y mirar hacia delante con optimismo y dignidad”.

CHUPE1 Sopa serrana hecha con papas, hojas de paico –cash cash- y huevo escalfado, y ocasionalmente leche.

CHUPE2 Fiesta  en que se ofrecen donaciones (bandas de música, castillos, reses, etc.) para la celebración principal por San Juan Bautista. Es organizada, con prudente anticipación (casi siempre en noviembre o diciembre) por el prioste principal, a quien van dirigidas las voluntarias contribuciones. No existe un registro veraz que nos dé luces acerca del significado de la palabra. Algunos creen que se trata de una referencia a aquella restauradora y nutritiva sopa andina que, según la zona, presenta características particulares por sus ingredientes y color (en Pallasca contiene papas, huevo y "cash cash" y en algunos otros pueblos le dicen "sopa verde") y que, improbablemente, habría sido en otros tiempos el plato principal del acontecimiento. Otros intuyen, con más ligereza, que proviene del verbo "chupar" (que es lo mismo que libar o beber licor). Cualquiera sea la explicación lingüística, lo cierto es que en el Chupe se congregan los pallasquinos desbordando alegría, y, sin mezquindad y estimulados por su buena voluntad y la euforia que provoca el licor, se disponen a darle al prioste la seguridad de que la Fiesta que en unos seis o siete meses se realizará, ha de ser “la mejor de todos los tiempos” y, para que eso sea cierto y  no se generen dudas, levantan la voz y hacen pública su oferta: “¡Un toro de muerte!”. Aplausos de rigor y un cohete retumba en el cielo pallasquino. “¡Un castillo de diez cuerpos!”. La banda de músicos toca una diana, más aplausos y más cohetes. “¡Cincuenta cajas de cerveza!”. Más diana, más aplausos, más cohetes...

CHÚRGAPE. Grillo. Palabra de origen culli.

CHURRETA. Cierto pájaro muy pequeño y sumamente vivaz, cuyo nombre, onomatopéyico, proviene del particular sonido que emite al chillar (“chrret, chrret…”).

CHURURU. Edema, forúnculo.

CHUSHEC. Ave nocturna (lechuza) que, según la creencia popular, suele posarse en el hombro de las “almitas en pena” y su graznido o chillido, al pasar volando por las inmediaciones de alguna vivienda,  es anuncio de muertes cercanas. Es palabra quechua: “chhussik” (González Holguín).

CHUSH. Voz a manera de arrullo con que se trata de hacer dormir a alguien, especialmente a los niños: “chush, chush…”

CHUSHIR. Dormir.

CHUSHO. Menudo: “muélelo hasta que quede chusho, chusho”.

CHUYAM. Topónimo.

CILULO. Árbol que se planta en un patio o en la calle, adornado con serpentinas y diferentes objetos medianamente costosos, para bailar alrededor de él en días da carnaval y tumbarlo con el auxilio de un machete o hacha a fin de que el que logre hacerlo, al año siguiente corra a cargo del nuevo cilulo, “lo plante de nuevo”. Los objetos colgados en el árbol, una vez caído este al piso son cogidos en turbamulta por los presentes. Según algunos estudios, el origen de esta palabra estaría en la lengua culli; si esto fuese cierto, deberíamos aceptar entonces que su significado original nada habría tenido de cercano ni de parentesco con el que ahora conocemos en Pallasca.

CINCHA. Faja gruesa de lana, cuero u otro material, con que se asegura la silla o albarda sobre la cabalgadura, ciñéndola por detrás de los codillos o por debajo de la barriga y apretándola con una o más hebillas.

CINCHO. Cinturón para sujetar el pantalón

CINTAS, Carrera de. Pintoresco concurso de jinetes, varones y mujeres, que sobre briosos caballos en carrera deben lograr desprender coloridas cintas –en uno de cuyos extremos se ha colocado un aro- atadas a una soga, empleando, para el efecto,  pequeñas púas de madera.

CLINES. Crin o crines. El conjunto de cerdas que tienen los caballos en la parte superior del cuello.

COCHAÑUDO.  Nudo doble.

COCHE. Chancho, puerco, cerdo.

COLACIÓN. Nombre con el que se conoce al acto de entregar el prioste de San Juan Bautista, golosinas, frutas y licores a la población, como una muestra de agradecimiento y despedida, cuando la Festividad Patronal está por llegar a su fin (se suele efectuar el día 26 de junio, en horas de la tarde).

COLGAZÁCAPE. Topónimo.

CONGONA. Planta silvestre cuyas hojas son menudas y carnosas, y, según se dice, “son buenas para la memoria”; por ello algunos niños las mastican con la ingenua seguridad de que por aquella misteriosa e improbable influencia podrán rendir un buen examen en la escuela. La hubimos probado alguna vez y, sinceramente tenemos que decirlo, la nota obtenida en esa ocasión no alcanzó a once.

CONVINIENTITO. Se usa en las transacciones comerciales menudas con un significado similar a “yapa”. Convinientito viene a ser diminutivo de “conveniente” con la connotación de “un poquito más”: “véndame pimienta, pero convinientito, por favor”.

COMPAÑONES. Testículos: “patéale en los compañones, para que ya no te fastidie”

CONCHUCOS. Topónimo. Nombre de la Región de los Conchucos y de un distrito de la Provincia de Pallasca.  Se creía que esta palabra tenía origen quechua (“kon”, fuego o dios del fuego, “chuko”, sombrero: sombrero del dios del fuego o con insignias de dicho dios). Estudios últimos señalan que proviene de la lengua culli y su significado sería “tierra del agua” (Adelaar, Willem F. H. 1987. «Search for the Culli Language»). Al dividirse el distrito de Pallasca en tres, Conchucos adfquirió tal categoría política por Ley 2971 del 16 de diciembre de 1918. Conchucos es uno de los distritos más pujantes de la región, donde, según tenemos entendido, nunca se dio la segregación de “togados” y “pueblo”. Allí nació don Alonso Paredes, historiador sin formación profesional especializada, pero cuyo aporte –sustentado básicamente en su entusiasmo y cariño por el pueblo donde ejerció su labor de maestro- es el haber hecho conocer parte importante del glorioso pasado del distrito de Pallasca. Allí nacieron también Atilio y Adalberto Oré Lara, uno maestro y poeta, y el otro compositor de música criolla. Es el lugar donde vieron por primera vez la luz Ovidio Oré, uno de nuestros más talentosos fotógrafos, y Raúl Cardoso (“Reutilio” para sus más allegados), profesional de la salud con sentimiento de artista; y, claro, también “Fonsho” Aguilar, ingeniero y escritor,  y Ricardo Paredes Vasallo, poeta y filósofo.

 CONDENADO. Endemoniado. Trato coloquial, sin ánimo ofensivo, para referirse a alguien que comete algunos despropósitos, disparates o barbaridades.

CONSHYAM. Topónimo de indudable origen culli. Sector ubicado en la parte norte del pueblo. Antes de construirse la carretera, Conshyam era la puerta de salida de los que viajaban a las ciudades costeras, y el ingreso de los que llegaban por primera vez o de los que retornaban, por vacaciones, de Lima o Chimbote; allí los esperábamos (niños aún), entusiasmados por el reencuentro y, especialmente -si se trataba de familiares cercanos-, “por lo que traían” en sus maletas como regalo. En Conshyam vivió, durante muchos años,  el ciego más entrañable e inolvidable del pueblo, don Pedro Gutiérrez Acosta a quien cariñosamente se le conocía como El Conshyamino, el que “secundado por el acompañamiento jadeante de “su acordeón o concertina”, protegido por su poncho y sombrero, rodeado por los chiquillos del pueblo y –cómo no- vigilado por la “Repolla”, su mujer, entonaba huaynos y guarachas: “En el cielo las estrellas”, “Mi cafetal”...y “La piedra de mal rodar”, su canción emblemática...”

CORONTA.  Corazón o raspa de la mazorca del maíz después de desgranado.  

COROTO (ta). Persona que no sabe o es reacia para las tareas domésticas como la cocina y si las hace comete desaciertos y no pone mucha atención en la higiene.

CORRALILLO. Coralillo, serpiente pequeña y venenosa, con aros coloridos.  

CORREDOR. Acera interior de las casas, al borde del patio.

COSCOLÓN. Residuos de arroz pegados en el fondo de la olla, que por exceso de fuego o de permanencia sobre la cocina llegan a tostarse adquiriendo un sabor especialmente agradable. En otros lugares, principalmente de la costa, se le llama “concolón” y como tal es aceptado por la Real Academia Española

CORVA. Parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se doble y encorva.

COYO. Kiwicha. Planta anual, nativa del Perú, similar a la quinua, con flores pequeñas, dispuestas en racimos; las semillas, muy menudas, son comestibles y ricas en valores nutritivos.

CRISHO. Cierto pájaro de mediano tamaño que tiene la particularidad de, a veces, elevarse en vuelo perpendicular hacia lo más alto que puede y allí chirriar para inmediatamente efectuar el descenso. Según la imaginación popular, este pájaro, en el apogeo de su vuelo, exclama mirando al firmamento: “Criiisto!”. También, pero ya en tono humorístico, se le atribuye –inventando una suerte de letrilla o de endecha- el siguiente lamento: “Por Cristo subí al cielo, y por zonzo volví al suelo”

CRUZMACA. Topónimo. Paraje agrícola ubicado en camino al Norte, antes de llegar a Salayoc.

CUARTÓN. La mitad de un carnero beneficiado (es decir, el doble de un cuarto): “quiero que me venda un cuartón de carnero”.

CUATRONZA. “Cuatro onzas”; peso de fibras como la lana, empleando la libra: “véndame una cuatronza de lana”.

CUCHINA. Topónimo.

CULLCO. Maíz seco con panca. Se acostumbra colocarlo en el dintel de la puerta principal de una vivienda como anuncio de que allí se vende chicha de jora. Es palabra de origen culli.

CUMA. Comadre; su masculino es cumpa, compadre.

CÚMALLE. Mal augurio, anuncio nefasto: “paca-paca cumallosa”. También “mala suerte”: “ah, las cosas que me pasan; será cúmalle!”.

CUNGUL. Renacuajo. Es palabra culli.

CÚNGUSH. Topónimo.

CURCUNCHO. Jorobado.

CURGO. Jorobado.

CURRULLA. Exigencia festiva para colaborar, especialmente,  en el techado de casa de algún poblador.

CUSAY. Papa grande, la que es apropiada “para comer”, frita o sancochada, en comparación con las que, por ser menudas,  se separan para ser empleadas como semilla o para convertirlas en “papa seca”  (deshidratadas al sol) que es especial para la “carapulcra”, típico potaje peruano.

CUSHAL. Palabra culli que designa a una humilde sopa mañanera, preparada con alguno de los molidos de la región (chochoca, shámbar, alverjas, etc), que es servida antes de emprender un trabajo generalmente en el campo.

CUSHCAÑADO (da). Sinvergüenza pero no en sentido estrictamente negativo, sino como trato en son de broma: “ah, viejo cushcañado”.

CUSHMAYCUDO. Planta silvestre de tallo delgado pero muy resistente, de unos 60 centímetros de altura,  y hojas menudas, que suele emplearse como escoba.

CUTIPAR. Barbechar, remover la tierra labrantía.

CUTO (ta). Sin cola o con la cola corta.

CUTULO. Cuto.

CUYGUYUM. Fruto de cierta planta silvestre, muy amargo, que es utilizado como detergente.

 

CUYMALCA. Topónimo.

D

DAÑADO. Sin arreglo. Expresión para referirse a alguien, sin ánimo de herirlo precisamente, en el sentido de que “está perdido”: “eres un dañado”.

DAÑO. El perjuicio cometido por alguna acémila al ingresar en una chacra que no pertenece a su amo y comerse los pastos que allí encuentra.

DAS. Interjección imperativa que se usa reiterada –“das, das!”- para exigir rapidez en alguna acción: “das, das!, no te demores mucho”. También adverbio con el significado de “rápidamente”: “creí que iba a demorarse, pero lo hizo das”.

DEBOCAR. Regurgitar: expeler la comida involuntariamente por la boca. Cuentan (no sabemos cuanto de verdad haya en esto) que, muy joven aún, Alfonso, Fonsho, Aguilar, en vacaciones regresó a Conchucos y quiso demostrar su habilidad y talento musical con el violín y, para ello, organizaron su “debut”; “va a debutar con el violín”, decía su padre, don Mesho, y alguna señora que en su casa ayudaba en las labores domésticas y que llegó a enterarse del anuncio, comentaba ingenua y con asombro: “dicen que don Fonshito va a debocar un violín”.

DEMAS, Con. Expresión que puede asociarse al adjetivo “insoportable”. Se dice de la persona que incurre en excesos y disparates que incomodan a otros, y que serían difíciles de morigerarse. “No se  te puede soportar, era con demás”.

DEVISAR. Proviene de “divisar” (ver, percibir, aunque confusamente, un objeto), pero con significación opuesta: perderse de la vista en la distancia: “-¿lo ves aún?; -no, ya se devisó”.

¿DÍ?. Expresión interrogativa que equivale a “¿no es cierto?.

DIGASTE. Contracción formada por “diga” y “usted”, es decir,  “diga usted”. Si es pronunciada en tono interrogativo, equivale al “¿no es cierto?”, pero dirigido a personas  de mayor edad o consideración. Nuestra querida Marilú Robles es quien reiteradamente la usaba, dándole una entonación de indudable serranía, de incomparable pallasquinismo; y estamos casi seguros de que es ella la protagonista de la anécdota publicada en “Ondas Pallasquinas” (1967), la revista del otrora Colegio Municipal Mixto San Juan Bautista,  en la cual aparece una alumna haciendo un sincero reconocimiento: “Verdá, profesora, yo por ejemplo digo a cada rato “dígaste”; para enseguida rematar con una contundente pregunta en busca de confirmación a su certeza: “¿digaste, profesora?”.

DIOSITO, Por. Exclamación empleada sobre todo para dar validez, como verdadera, a una afirmación o respuesta: “por Diosito que es cierto lo que te digo”.

DOSH. Es un diminutivo regional de la palabra “dos”, pero con el particular significado de “muy poquito” (“Qué miserable eres, apenas me has dado “dosh”). En Moyobamba (provincia en la que se pueden encontrar algunas expresiones usadas en Pallasca), se enfatiza o acentúa este diminutivo, y así se tiene “doshito” que, evidentemente, viene a significar “muy poquito”.

E

ÉCHICA. Interjección para arrear a los animales de carga: “échica pa’ arriba!”, “échica pa’ abajo!”.

ENDENANTES. Es la particular forma expresiva que se da en Pallasca y en algunos otros pueblos de la zona al peruanismo formado por la contracción de “en” y “antes” (“enantes”), para referirse a un momento pasado que está muy próximo, casi inmediato, a aquel en que se habla. Lo inexplicable, por lo menos hasta ahora, en esta expresión pallasquina, es la inserción intermedia del sonido “den” (“en/den/antes”); probablemente se debe a aquel principio lingüístico llamado “arbitrariedad”. Tarea para especialistas. 

ENQUETAR. Inquietar -para atraerla, especialmente con ofertas “codiciables” o, a veces, con intrigas-, a la doméstica de casa ajena: “se fue mi empleada porque mi vecina la enquetó”.

ENTOLDADO. Cielo densamente nublado.

EULOGIA, Cruz de Mama. Topónimo. Nombre con que se conoce a cierto lugar, a la salida del pueblo y en camino a Tambamba,  donde se encuentra plantada una cruz muy antigua que sirve como significativo punto de referencia a los pobladores. Existen dos referencias históricas, borrosas y ya envueltas en leyenda, según una de las cuales en las inmediaciones en que se levanta aquel símbolo cristiano murió una mujer pallasquina, víctima de un disparo ocasionado por algún soldado chileno, durante la incursión de las fuerzas del sur en territorio nuestro; su nombre habría sido, naturalmente, Eulogia. La otra versión señala que una señora, con ese nombre, habría sido, en épocas lejanas, la propietaria de los terrenos de aquella zona y que ella sería quien hizo plantar la cruz que perpetúa su memoria.

F

FESTEJO. Nombre genérico con que se conoce a las diversas estampas folclóricas que se presentan durante las principales fiestas populares. Son conocidos, por ejemplo, los siguientes “festejos”: el “toro de trapo”, los “indios” de Culculbamba, los “Osos de Angasmarca”, “Los Blanquillos”, los “Huancas”, el “Quishpe”.

FOCO. Linterna de mano, a pilas; también conocido como reflector. (“Mi abuela fue quien sí había puesto atención en ello, y un buen día, perdón, quiero decir un mal día por la noche,  apareció en la casa, abrigada por su pañolón azul, llevando en la mano su inseparable linterna a pilas o foco, o reflector, que es como se le llamaba en mi tierra y era usado porque la luz eléctrica era débil o, como se acostumbraba decir con una palabra de origen culli, parecía muganshya.” (“Aquel huésped, gordo pero no pesado”).

FRIJUSH. Juego infantil en que se emplea, como si fuesen canicas,  frijoles de colores conocidos como ñuña.

FRUTAS, Carrera de. Animado desfile, sobre briosos corceles, de jinetes, varones y mujeres, premunidos de sendas alforjas desde las que reparten al público, lanzando a diestra y siniestra, frutas y golosinas; se efectúa en horas de la tarde del día 23 de junio, con motivo de la Fiesta Patronal por San Juan Bautista. También se le llama “carrera de pedradas”

G

GARRUCHA. Vara de unos tres metros o más de largo que usa el labriego que conduce el arado, para -a manera de puya- azuzar a los bueyes a fin de que no se detengan mientras se va abriendo los surcos. Este término es el mismo que aparece en el Diccionario de la real Academia; pero, usado en Pallasca, su significado es completamente diferente, más cercano al de “garrocha”. 

GIPAR. Jadear; respirar anhelosamente por efecto de algún trabajo o ejercicio impetuoso o gemir con sollozos semejantes al hipo. El uso de esta forma verbal suele relacionarse, comúnmente, con el jadeo femenino durante el acto sexual, y casi siempre se la usa de un modo grotesco y con tono de jactancia, por parte de los varones: “la hice gipar, como no te imaginas”.

GREDA. Nombre con que se conoce a la arcilla de alfarero, que es aquella tierra finamente dividida que, empapada en agua, se hace muy plástica, y por calcinación pierde esta propiedad, se contrae y queda permanentemente endurecida. Es empleada principalmente para la confección de tejas. Los niños la usan para hacer pequeños juguetes a manera de esculturas que remedan al “Toro de trapo”.

GRIEGO (ga). Que no entiende razones y que, aparentemente,  las entendería con rigor, “a golpes”. El origen de esta expresión debe estar en el hecho de que decir “griego” es referirse a alguien que habla un idioma distinto al nuestro y, por eso, no nos entiende.

GROG. Trago preparado con agua hirviente, licor, jugo de limón y azúcar y, eventualmente, alguna hierba aromática; en otros lugares es conocido como “calientito”. Las noches frías, casi heladas, de Pallasca, sin ninguna discreción incitaban a beberlo. Nuestros mayores conversaban (de política, de cultura, del acontecer internacional) en la tienda de don Pancho Nina, generalmente en horas de la tarde. Un rato después, el billar de don Beto (a media cuadra de la Plaza de Armas, al costado de la Iglesia) los llamaba, y allí las conversaciones eran otras. Hacia fuera, el balcón dejaba ver una profundidad de sombras, y adentro la luz parecía cantar con el rumor de la vetusta lámpara “petromax”. Carambolas iban, carambolas venían. Solícito, don Beto iba “dándole bomba” al “prímus” para que pronto hirviera el agua. Y, luego de unos minutos, el grog, humeante, le sacaba la lengua al frío.

GUALA. Zonza.

GUALLQUI. Perro de compañía.

GUANACO. Huesecillo sumamente pequeño, al que se le atribuye forma de animalito, que se encuentra dentro del cráneo del cuy. Quien come “picante de cuy” –exquisito potaje de la región- y le toca en suerte una presa con cabeza, trata de encontrar el “huanaco” para enseguida introducirlo en un vaso de chicha con el objeto de que al consumir la bebida “sin parar” logre tragárselo en un solo intento. Es una prueba muy aplaudida.

GUANERO. Botadero. Lugar, más o menos discreto y distante de la zona urbana, donde se suele botar la basura, y es, eventualmente, empleado como urinario o letrina.

GUAPO. Valiente de verdad o, simplemente, envalentonado; pendenciero, es decir, propenso a riñas o pendencias.

GUATOPA. Aguja grande y gruesa, para coser tejidos más o menos bastos como costales, ponchos o frazadas. También se le conoce como “aguja de arriero”. “Guatopa” es una palabra aparentemente de origen quechua, tal vez formada por la contracción de dos voces: “huato”, “huata” o “huatanan” (hilo o cordel) y  “tupu” (prendedor). En el Vocabulario de González Holguín –al que hemos recurrido como guía en este trabajo y lo mencionamos más de una vez- encontramos las siguientes expresiones: “Huata. Atadero, correa de çapato, o cordones de camisa de oxotas &c”, “Huatanan. Cabresto, o soga, o cordel de amarrar caballo” (aquí está presente el concepto de hilo o cordel); “Tupu. El topo con que prenden las indias la saya” (el topo viene a ser, en realidad, un alfiler grande). La contracción se daría con “huato” y “tupu”, “huatupu”. En algunos pueblos del Perú, Huarochirí, por ejemplo, se emplea el término “huato”  que es el hilo grueso que, para algunas costuras, se usa con aguja de arriero.

GUATOPILLA. Cierta serpiente de unos diez centímetros de largo más o menos, delgada, cuya apariencia y tamaño son semejantes a la aguja de arriero o “guatopa”. La imaginación y, eventualmente, la candidez de algunas personas, hace que la vean como una serpiente con dos cabezas, una en cada extremo; esto debido a que es casi difícil percibir la única que posee, por la delgadez del reptil y la velocidad de su desplazamiento.

GÜICSHO. Deformación, torcedura, del maxilar.

GÜISGA. Cierta maquinación para “darle la contra” a alguien, especialmente a los equipos deportivos adversarios: “hacer la güisga”. La manera como se la ejecuta es dibujando en el aire un círculo pequeño con el dedo índice de la mano derecha, haciéndolo girar repetida y velozmente, y pronunciando varias veces “la güisga, la güisga, la güisga…”.

H

HABA. Tumor que se les forma a las caballerías en el paladar, inmediatamente detrás de los dientes incisivos.

HABANO. Color marrón claro. Es común esta voz en Pallasca sobre todo debido al color de los ponchos. El granate de la cochinilla empleada para su pigmentación se atenúa, hasta obtener el habano, con el sumo, aplicado en dosis convenientes, de limón real, aquel cítrico que, como la naranja agria, también servía, y seguramente sirve aún, para lograr una prudente acidez en las ensaladas y en la sopa de trigo resbalado. En el travieso intermedio de una marinera serrana hace poco escuchamos el siguiente diálogo: “-China María, china María, ¿quién te rompió el acordeón?; -Un cholo de poncho habano, prenda de mi corazón; -Bandida! Ja, ja, ja…!”

HABAS, Flor de. Gallina cuyas plumas de color gris oscuro presentan manchas blancas que las hacen similares a la apariencia de la flor de dicha planta alimenticia que da frutos en vainas.

HARÁ, Qué me. Interjección equivalente a “¡y por qué no!”, pero con un uso muy particular que lo vamos a ejemplificar con la siguiente anécdota. Cuando murió la madre de don Teófilo Porturas, los amigos, compungidos, se acercaban a darle el pésame y algunos –como casi siempre ocurre en estas circunstancias- le decían, “qué lástima, don Teófilo, cuánto lo sentimos!”. Impertérrito, él les contestaba: “Pero si tanta gente importante muere, qué me hará mi mama!”. Es decir, si a personas notables les llegaba la muerte, por qué no podría ocurrir lo mismo con una mujer sencilla y “común y corriente” como su madre. Sin duda, más que una resignación, se trataba de una actitud realista de nuestro poeta frente a lo inexorable.

HIEL, Reventarse la. Expresión usada para dar a entender que alguien lo está provocando, antojando o “abriendo el apetito” –sin voluntad de convidar- a uno, mientras come algo particularmente delicioso ante nuestra mirada: “anda come a otra parte, que me vas a reventar la hiel”.

HOJARRASCA. Especie de alfajor redondo, de unos veinte centímetros de diámetro aproximadamente, constituido por dos panes redondos y delgados -a manera de cachangas, pero no fritas sino horneadas- unidos con una porción de mazamorra almibarada hecha con chancaca y cemita molida, ligeramente tostada; se acostumbra preparar por Semana Santa. Es uno de los más significativos pasteles pallasquinos, sobre todo por su humildad. Forma parte, con las vasitas, rosquetes, dulce de higos, etc., del “aguinaldo” que los mayordomos de la Semana Santa envían como regalo al párroco de la ciudad

HOLLEJO. Cáscara desprendida manualmente de la papa sancochada.

HORQUETA. Herramienta de palo en forma similar al trinche con que se recoge la gavilla  que ha de trillarse.

HUACARUCO. Apodo cariñoso con el que se conoce a los pallasquinos nacidos en el distrito de Huacaschuque. Es solo una alteración de “huacaschuquino” que es el gentilicio.

HUACASCHUQUE. Topónimo. Nombre de un distrito de la Provincia de Pallasca, creado en 1955. A sus pobladores se les trata con el apodo de “huacarucos” y son conocidos por su dedicación a la busca de oro en los lavaderos que hay en las inmediaciones del pueblo. El nombre de Huacaschuque, según cuentan, estuvo a punto de desaparecer y ser reemplazado por el de Manuel A. Odría, que fue Presidente de la República cuando se hacían las gestiones para su distritalización. Gracias a la convincente explicación que dio don Oscar Sandoval, pudo evitarse el despropósito: “para que en el futuro no se diga que son hijos naturales de aquel general, porque habrá quien se burle al saber que no son legítimos”.

HUANGA. Roca de grandes proporciones, peñón. Ensayando una sugestiva explicación acerca del origen del nombre de Pallasca –según decía, basada “en los escritos antiguos que existen en la Municipalidad y Parroquia de este Distrito y en algunos otros documentos como por ejemplo los papeles de la compra de la Hacienda Cochaconchucos”-, don Alonso Paredes (gran  pesquisidor de nuestro pasado histórico) vinculaba la expresión “Huanga” con “Apallacta” que, conforme precisaba, era la correcta representación quechua de Apallasca, el  “verdadero nombre de este pueblo”; así resultaba “Apallacta Huanga” . La argumentación de don Alonso recurría, incluso, a una leyenda que afirmó haber recogido y que fue “reunida por el señor Manuel Jesús Alvarez, los señores Corpus Ninaquispe, Fernando Ninaquispe, Nazario Romero”, entre otros, y  “copiada por el alumno Domingo Fataccioli”,  el “24 de junio, día de San Juan y fiesta del Indio, del año 1931”. Asunto de historiadores, ciertamente.

HUARACUY. Un espectro que la vívida imaginación popular le da una apariencia de animal -perro o becerro-  de color amarillo, que suele hacerse presente por las inmediaciones de Mushyuquino, zona aurífera de Pallasca cuyo terreno es deleznable. Hay quienes dicen que cuando está merodeando por allí y sacude o levanta la cola de un modo repentino, seguidamente  empezará a deslizarse la tierra, dejando aflorar cantidades importantes de oro.

HUARAULLA. Árbusto poblado de flores amarillas, con el tallo muy resistente.

HUASHA. Espalda. Es palabra quechua.

HUASHARIMO (ma). Persona que habla “a espaldas” de alguien, trayendo o llevando noticias falsas o verdaderas, o comentarios con que se pretende indisponer a unas personas con otras.

HUASHARIMEAR. Hablar “a  espaldas” de alguien. Traer y llevar chismes o noticias que pretenden indisponer. En un huayno de Julián Rubiños, que canta La Pallasquinita,  encontramos lo que sigue: “como las aguas del río/ que corren negras y turbias/ así son los chismes que corren, negrita,/ y por mí están huasharimeando…”

HUAYANCHA. Canalización en los patios de las casas para el desagüe especialmente en épocas de lluvia.

HUÁYCHAGO. Ave nocturna. Es el mismo “huaychhau” a que se refiere Diego González Holguín en su Vocabulario de la Lengua Quechua: “Cierto paxaro ceniziento que canta assi”. Como suele ocurrir, debido a que solamente sale en horas nocturnas, a esta ave se le atribuye vínculos con fantasmas o “almitas en pena”. Tiene la cola blanca y por ello es que a don Manuel Vásquez, cuyo apodo era precisamente “Huáychago”, también le llamaban “rabo blanco”. Era un humilde zapatero remendón que acostumbraba dar unos toques a su guitarra, o “palito trinador”, y contagiarnos, a los niños que lo rodeábamos, su melancolía con una invariable exclamación: “Tengo una pena…será de frío!”. Pero, claro, no era “malagüero” como aquel paxaro ceniziento del Vocabulario de González Holguín.

HUAYLE, De huayle en. Se emplea refiriéndose a algo que por estar a punto de desprenderse de su todo cuelga y se balancea, es decir, “baila”. Pudiera ser, por ello,  que “huayle” sea una quechuización de “baile” –recuérdese la similar explicación que suele darse al “Huaylars”, género musical de la zona central de nuestro país-; aunque también hay razones para creer que proviene de “huayllun cuscuni”, que es “columpio” según  González Holguín.

HUAYLULO. Cierta araña venenosa, similar a la “viuda negra”. Aparentemente, el origen de esta palabra es culli.

HUAYUNA. Palo largo atravesado a una prudente altura en los dormitorios, que sirve para colgar en él prendas de vestir o frazadas; diríamos que es el rústico y humilde ropero de muchos pallasquinos.

HUISHLA. Cuchara de palo. Es palabra quechua.

HUMERA. Humo.

HURGUNERO. Hurgonero (Según el DRAE: "instrumento para atizar la lumbre"). Especie de escoba hecha con un palo al que se le ata hojas de “shiraque”, para limpiar el interior de los hornos en que se cuecen los panes.

HURÓN. Nombre con que se le conoce a la zarigüeya. Mamífero marsupial de tamaño mediano y aspecto que recuerda a la rata, tiene cola prensil, lisa y desnuda;  es nocturno y omnívoro.

HUSO. Instrumento manual, generalmente de madera, más largo que grueso, que sirve para hilar torciendo la hebra y envolviendo en él lo hilado.

I

INCONAR. Infectarse e inflamarse la piel por algún golpe o picadura.

INJUNDIA. Leve variación de “enjundia”. Gordura, grasa amarilla,  que las aves tienen en la overa, particularmente la gallina.

ISCACHA. Topónimo

ISHANGA. Ortiga, cuyo nombre científico es "Caiophora cirsiifolia C. Presl" . Ishanga es una voz de origen quechua. No es privativa de Pallasca, también es empleada en otros lugares como, por ejemplo, Celendín Chachapoyas y Lamas. En Huánuco -según el Diccionario de Huanuqueñismos de Javier Pulgar Vidal, se pronuncia "Ishanca" y es así como aparece igualmente en el diccionario quechua de Ancash.

J

JAJAILLA. Interjección que es, en realidad, una carcajada, que expresa un estado de elevada euforia por algo que causa gracia o alegría; es privativo de las mujeres de extracción social humilde. A veces se la une a la expresión “amores” (“jajailla amores!”) para darle mayor énfasis.

JAQUE. Juicioso, lleno de vida, contrario de zonzo; y, también, restablecido de una enfermedad.

JARETA. Bragueta. Abertura delantera de los pantalones.

JEDEROSO. Probablemente proviene de “hedor”. Expresión empleada sin connotación ofensiva sino amigablemente con el significado de “apestoso” o “sinvergüenza”.

JEDIONDO. De “hediondo”. Su uso es similar a “jederoso”: “ah, cholo jediondo”.

JESUS, Ay. Interjección, invocación a Dios, que expresa cierta desazón por algún traspié, dolor o decepción: “ay, Jesús, las cosas que me pasan!”

JUANALONSO. Cierta planta silvestre que produce una infinidad de pequeños frutos capsulares, ovalados y espinosos que los niños y adolescentes usan para molestar a las muchachas, a modo de diversión, lanzándolos furtivamente a la cabellera -de donde es difícil desprenderlos-,  durante las procesiones nocturnas por Semana Santa. Su nombre científico es "Acanthoxanthim spinosum" y en algunos otros países es conocida popularmente como "agarramoños", "pegotes", "cardo garbancero", "piojos de señorita".

JUMERA. Humera, humo.

JUSTÁN. La porción compuesta por una masa de harina sin salvado o afrecho, que a veces se coloca a manera de una franja adicional a la cemita o shemita, para otorgarle una textura y sabor diferentes a lo común.

K

L

LACABAMBA. Topónimo. Distrito de la provincia, ubicado entre Pallasca y Conchucos. Durante algún tiempo se comentaba que la madre de Ima Súmac, nuestra más conocida soprano de coloratura, había nacido y vivía en Lacabamba; no faltaba quien, incluso, afirmara que la afamada artista había visto la luz por primera vez en este distrito pallasquino. Había, sin duda, una dosis de leyenda. Las referencias más puntuales y, sobre todo, testimoniales acerca de esto las dio don Mario Vidal Emé: Sixto Chavarri, natural del departamento de Cajamarca llegó a Lacabamba en busca de ocas (que es, diríamos, el producto de bandera del distrito) y allí conoció a Emilia Castillo; se enamoraron, se unieron y fueron a vivir al Callao, donde nacieron sus hijos, entre ellos Emperatriz. Al frente de su vivienda, cuando aún era estudiante de secundaria, en una pensión vivió don Mario; la hija de aquel matrimonio de provincianos, la de la voz irrepetible, no pasaba entonces de los catorce años de edad (“La gran semana”, 1987). Ni hablar señores: debe ser motivo de orgullo para los lacabambinos!

LACACHO. Apodo para referirse a los nacidos en Lacabamba, distrito de Pallasca. Es simplemente una manera abreviada de pronunciar el gentilicio.  

LACATACA. Babosa: pequeño  molusco terrestre, caracol.

LAHUA. Sopa de harina.

LÁMBAQUE. Insulso, sin gusto: “me invitó una sopa lámbaque”. Debe tener su origen en el culli.

LAMPARÍN, Tono de. Fiesta, por cumpleaños u otro motivo, con  baile, en casa de algún poblador humilde. Hacer referencia al “lamparín” significa precisamente aludir a las limitaciones económicas de la familia “dueña de la fiesta”, lo que le impediría contar con luz eléctrica.

LANDOSO (sa).  Champoso (a). Persona con los cabellos desordenados y descuidados en su higiene, sucios.

LAPA. Especie de plato extendido hecho con la calabaza.

LAO, Arriba. Al lado de arriba: “-¿dónde está tu papá? –arriba lao”.

LARGUNCHO. Persona delgada y de estatura  alta.

LIBRA. Instrumento de madera que sirve para pesar lana y otras fibras similares.

LIBRAR. Sacar a alguien o preservar a alguien de un trabajo, mal o peligro. Es usado por los niños  en Pallasca con el significado de “prestar” una canica, un frijol, etc. para poder seguir en juego: “por favor, líbrame con una bolita”.

LIPIRIA. Abultamiento del vientre por efecto de los gases, que puede ser mortal.

LIRIAR. Discutir acaloradamente. Es probable que provenga de “lidiar” (batallar, pelear; pleitear, litigar); o –aunque es menos admisible- del sustantivo “lío” (barullo, gresca, desorden), del que se habría derivado la forma verbal “liar” convertida en “liriar”, con el significado de “pleitear”. Es uno de los más hermosos verbos pallasquinos (¿liriar no suena, acaso, a una agitación de flores?); tan sugestivo como “surrupear” y “chumbaquearse”, que poseen todos los méritos para ser difundidos y, por qué no, en el futuro ganar el derecho a la ciudadanía.

LISURA. Improperio. Palabra o acción grosera e irrespetuosa.

LISURA (Qué o qué tal). Interjección, por fastidio o desaprobación de algo: “¿Viste? Juan no devuelve la herramienta. ¡Qué tal lisura!”

LLACÓN. Tubérculo abundante en agua y azúcares que tiene propiedades alimenticias y curativas.

LLANCUDO (da). Expresión peyorativa, que contiene un ostensible e injusto propósito de ofensa, usada para aludir a las personas de extracción humilde y especialmente a los campesinos: “los togados han desaparecido, solo han quedado los llancudos”.

LLANQUE. Ojota: Especie de sandalia, hecha con jebe de llanta, que usan especialmente los hombres y mujeres de campo.

LLAYMUCHA. Topónimo.

LLULLO. Débil, blando.

LLUSPE. Liso, suave.

LOCRO. Sobras de comida y hollejos de papa mezclados en agua que se da como alimento a los cerdos.

LONSHO. Hipocorístico, expresión afectiva para referirse a Leoncio. Don Lonsho Pinedo fue el zapatero del pueblo, por antonomasia. En aquella época en que todavía se usaban las estaquillas y la pita untada con cera de abeja, él confeccionaba los zapatos más resistentes que podía conocerse, con los que uno podía desplazarse desafiando el inmisericorde asedio de las piedras del suelo pallasquino. Esos sí que eran verdaderos “zapatos hechos a mano”. Mientras nos probábamos aquellos rudos calzados en su tallercito, en la bajada a Quichuas, nos contaba emocionado y orgulloso, de su breve pero intensa y riesgosa experiencia militar. En efecto, cuando se produjo el conflicto militar de 1941, don Lonsho, con otros pallasquinos, formó parte del Batallón de Infantería Nº 5, que tuvo importante participación en la frontera norte. Pallasquino de fuste, sin duda.

LUCÍA, Santa. Mirador natural ubicado en el extremo oeste de la ciudad, donde existe una pequeña capilla dedicada a la Santa así llamada. Antonio Raimondi escribió: “…desde este punto se disfruta de la más hermosa vista, divisando por la derecha la profunda quebrada de Tablachaca con sus cerros auríferos y las quebradas de Angasmarca y Santiago (…); por el otro lado se presenta a la vista gran parte del pueblo con sus casas escalonadas sobre el declive de la lomada  (El Departamento de Ancachs y sus riquezas minerales, 1873). Desde Santa Lucía se veía el camino (hoy es trocha carrozable) por el que desde Sacaycacha venían los viajeros montados a caballo, y allí también los muchachos hacían volar sus coloridas cometas y su ilimitada imaginación. Uno de ellos, “Mel Shanti” (Manuel S. Vidal Acorda), vecino cercano del mirador, cuando aún tenía doce años de edad, escribió unos versos alusivos: “Ya llegan los viajeros / vamos a verlos de La Piedra…” (…) “Con un ovillo de pabilo / y con su cola de retazos / voy a volar mi cometa…”  (Revista Centro Pallasca, Nº 3, 1956). Borrosamente nuestra memoria alberga imágenes de una de las últimas celebraciones que, “como Dios manda”, se efectuaron en Pallasca en homenaje a Santa Lucía, hace ya muchísimos años; en tal ocasión se presentó una significativa y hermosa estampa llamada “Los Moros”. Como muchas otras, esta también ha desaparecido.

LUMINARIA. Frenético y callejero baile nocturno, al son de bandas de música y chirocos,  durante el cual se encienden castillos y otros fuegos artificiales; se realiza  en los días de fiesta por San Juan Bautista.

LURIMPA. Pollera.

M

MACALADO (da). Objeto de aluminio o de hojalata, generalmente olla, jarro o plato, deformado, “quiñado”, por efecto de algún golpe.

MALLUA. Ave muy tierna.

MACRO (cra). Chueco o torcido: pierna macra.

MACSHO. Hueso de cerdo con residuos de carne aderezada, a manera de jamón,  que se conserva por algunas semanas colgado en la cocina y sirve para dar sabor a las sopas y puede ser usado por más de una vez. Esta palabra es empleada también como apelativo o apodo para referirse a los nacidos en Tauca (uno de los distritos de la Provincia).

MAMANTA. Leche primera de la vaca que acaba de parir.

MANTAY. Tallo largo de eucalipto, especial para la construcción.

MASHA. La persona que voluntariamente ofrece, en el chupe, encargarse de llevar a su casa la cabeza de una de las reses sacrificadas en el curso  de la Fiesta Patronal de San Juan Bautista, para luego devolverla con un colorido adorno, generalmente con forro de tela satinada, y, sobre todo, “tapizada” con abundantes billetes de elevada nominación, los cuales pasan al poder del prioste para algunos gastos de ocasión. Tanto el acto de entregar la cabeza, aún desnuda y sangrante, al Masha, como el de su devolución, ya ornamentada, al prioste, se hacen con la presencia de un nutrido grupo de pobladores que bailan frenéticamente por las principales calles de la ciudad y en la plaza se armas al compás de estentóreas bandas de música andina. Previamente a ello, se efectúa el “paseo de res” que es, en realidad, la materialización de una de las más importantes ofertas anunciadas durante el chupe; es decir -nos explicamos- el cumplimiento de la palabra de una de las muchas personas que  prometieron obsequiar al prioste un vacuno (de muerte, que es como se dice), y en esta oportunidad hace la entrega respectiva, “como Dios manda”: bailando con los paisanos. En tal ocasión, como cuando se procede después con la cabeza, está presente el “Masha” que cumple el papel, diríamos, de abanderado, porque va adelante agitando una banderita blanca y, además, lleva una alforja con golosinas que reparte lanzándolas a diestra y siniestra. El masha cuenta, para el traslado de la cabeza, con el apoyo de dos fornidos colaboradores que la levantan y menean cogiéndola de los cuernos. A veces ocurre que después de recibida la astada testa, el masha no la devuelve en realidad, sino, más bien, lo que hace es darle al prioste un remedo de cabeza adecuadamente confeccionado al que le agrega los adornos convenientes y, sobre todo, los billetes antes aludidos; se recurre a esto porque es lo más pragmático ya que, al final de cuentas, lo que importan –en esta etapa de la fiesta- son dos cosas: cumplir con el ritual (bailar acompañando a la cabeza o a lo que parece ser tal, al momento de su “devolución”) y cumplir con la palabra (donar una importante suma de dinero al prioste). Ah, pero –no olvidemos- el masha también cumple con ofrecer una recepción a los pobladores en su casa, sirviéndoles un opíparo almuerzo. Hemos agotado los esfuerzos en busca de una explicación etimológica a la palabra “masha”, pero nos ha sido imposible; por ello nos permitimos aventurar tres hipótesis: a) Existe la expresión quechua “massa”, “cuñado”, según el Vocabulario de González Holguín; lo cual nos hace pensar que una persona muy cercana al ofertante de la res, quizás un cuñado, pudiera antiguamente haber sido el elegido para acompañarlo con la bandera. b) En quecha, “machaskka” significa borracho, según el diccionario Quechuanetwork: ¿podría ser que algún poblador ebrio en épocas inmemoriales se haya atrevido a hacer lo que actualmente hace el Masha? c) “Masha” podría haber sido el hipocorístico, es decir, el diminutivo o trato afectivo empleado remotamente para el nombre de algún poblador (Marcial, Marcelo, Máximo, etc.) que pudo haber sido el primero o uno de los primeros en asumir ese papel (recordemos lo ocurrido con el vocablo “vilche”, torero -Vide infra).

MASHUA. Tubérculo comestible de sabor moderadamente desagradable que se atenúa “asoleándolo” antes de su cocción. Tiene propiedades medicinales y antiafrodisíacas.

MASQUE. Es una locución adverbial probablemente formada por la contracción del adverbio comparativo “más” y la conjunción “que”. Su significado es difícil de determinar pero, aparentemente, estaría próximo al que se da a  la expresión “por si acaso”: “masque hagamos la prueba con esto”. Esta expresión no es exclusiva de Pallasca, sin embargo, en otros lugares se la emplea con un significado más puntual y diverso, equivalente a la conjunción “aunque”, y siempre va unida al presente subjuntivo del verbo “ser”: “masque sea” (aunque sea).

 MATA. Excoriación producida en el lomo de los animales de carga por efecto del roce de los aperos. Suele emplearse una sustancia llamada kreso para conseguir su desinfección y cicatrización.

MATICO. Planta cuyas hojas contienen un aceite esencial aromático y balsámico que se usa interior y exteriormente como astringente.

MERIENDA. Cena. La última comida del día, que se prepara y sirve al anochecer.

MERO. Adjetivo por “mismo”, “no otro”: “él estuvo ahí mero (ahí mismo)”. Se usa como pleonasmo, añadido a los pronombres personales y a algunos adverbios para dar más energía a lo que se dice: “yo mero lo hice (yo mismo lo hice)”. Este adjetivo, con la misma manera de emplearlo, es común en México.  

MICHUACÁN. Cierta raíz muy amarga que es empleada como purgante; es originaria de México, donde se la llama con un nombre muy similar: “mechoacán”.

MILLCAPA. La ración de víveres que el ama de casa dispone para la preparación de la comida diaria, o para el almuerzo que ha de servirse en la chacra en días de siembra o de cosecha. (Ver: recado)

MINGA. Trabajo solidario en que no necesariamente se da la retribución en dinero, sino con reciprocidad en mano de obra (“hoy por mí, mañana por ti”).

MISHA. Mancha oscura en la piel o lunar grande, debida a la acumulación de pigmento, y, por extensión, choclo con manchas negras. 

MOJINO. Mohino: asno de piel de color pardo.

MOLIDO. Nombre genérico con que se conoce a las harinas empleadas para la preparación de las sopas típicas, como la chochoca, el shámbar, el trigo tostado, las alverjas, etc. Los molidos, que habrán de ser utilizados en porciones convenientes durante el año (para el uso diario en la casa, o para el cushal en las faenas agrícolas), son almacenados generalmente en el terrado que viene a ser la despensa de los hogares pallaquinos. Estas harinas, algo ásperas y por ello sumamente agradables además de nutritivas, eran preparadas en los tradicionales molinos de piedra activados por corrientes de agua. En Pallasca había varios de ellos: el de don Ireno Aguilar, en la misma ciudad, más arriba del Tambo, y los de Tambamba, Cruzmaca, Cuymalca, Shorgata, Pashtaca, entre otros. Debajo de estos molinos (la creencia popular lo aseguraba) un pequeño “duende”  -con características de “cholito panzón”- jugueteaba en el agua, ahuyentándose furtivamente cuando advertía la presencia de alguna persona (Porfirio Torres Pereda: Pallasca Rincón de Ensueño, 1996). Ah, si por lo menos alguno de aquellos molinos pallasquinos volviera a funcionar!

MORA. Fruto de la zarza, planta tortuosa y con espinas en el tallo y ramas que crece en algunas quebradas por donde discurre un arroyo.

MOSTRENCO. Animal sin dueño conocido.

MÚASH. Topónimo.

MUERMO. Es una enfermedad virulenta y contagiosa de las caballerías, que se caracteriza especialmente por ulceración y flujo de la mucosa nasal e infarto de los ganglios linfáticos próximos; es transmisible al hombre. También: persona tediosa o aburrida; en una palabras, zonza. Es el apelativo –descabellado, e infame- con que aún se conoce a los nacidos en el distrito pallasquino de Huandoval.

MUGANSHYA. Carbón o tizón incandescente pero sin flama; luz tenue, débil. Es palabra que viene del culli.

MUNSHYO. Ombligo. Tiene su origen en la lengua culli. En quechua se emplea otra expresión: "pupo".

MUSHYUQUINO. Topónimo. Es una zona ubicada, a unos kilómetros al oeste del pueblo, caracterizada principalmente por lo deleznable de su suelo. El término es un legado culli, y como  puede observarse la segunda sílaba la hemos representado como “shyu”, tratando de aproximarnos a su sonido, que es africado sibilante y se pronuncia como la primera sílaba del inglés “july” [dzu:’lai].

N

NADITA, Una. Un poco: “ya falta una nadita”.

NAYDE. Nadie: “ojalá nayde lo sepa”.

NEBERTINA. Nombre de un lugar ubicado casi fuera de la zona urbana, hacia el norte y en camino al “campo deportivo”, en donde existe, ruinosa, una casa antigua que, por estar abandonada, muchas personas suelen emplearla como letrina. Este curioso nombre (tal como figura aquí, o con alguna variación) tal vez haya correspondido al de la remota y desconocida propietaria de la finca deteriorada. 

NOVENA. Serie de nueve noches previas a la Fiesta Patronal por San Juan Bautista, en que se reza el Santo Rosario, sirviendo el novenante a los concurrentes, al final de cada reunión religiosa, café o chocolate caliente con bizcochos o rosquitas.

NOVENANTE. Devoto que voluntariamente se ofrece como encargado de hacer los gastos en determinada noche de Novena (comprar las velas y flores para el Templo, preparar el café o chocolate, etc.)

NUERAS. Mujeres encargadas de llevar, bailando,  sendas cazuelas con algún potaje típico –generalmente picante de cuy- que ha ordenado preparar el Prioste del Día en la Festividad de San Juan Bautista, como presente para cada uno de los mashas que acompañados por una multitud frenética acuden a su casa llevando la cabeza de alguna de las reses sacrificadas, que les tocó adornar.

Ñ

ÑA. Apócope de “doña”; vocativo para dirigirse a una señora o señorita mayor: “Ña Eulalia”.

ÑISCA. Un pedacito de algo.

ÑONGO. Tronco grueso de árbol y, por extensión, hombre rechoncho.

ÑUDO. Nudo.

O

P

PACAPACA. Especie de lechuza pequeña que, como toda ave nocturna, se cree que “presagia hechos nefastos”. Su nombre es onomatopéyico: se asocia al chillido que emite al volar.

PACHALANGA. Cierta planta rastrera de ramas tortuosas y enmarañadas, que crece copiosamente y es considerada como mala hierba porque afecta a los sembríos.

PACHAZORRO. Zorro pequeño. “Zorro” era el apodo de don Juan Rubiños, y a su hijo Pachacútec, por obvias razones, le decían “Pachazorro” cuando niño. Don Juan fue el alcalde que inició los trabajos de construcción de la Carretera que, hasta junio de 1973, llegaba a Sacaycacha. A pesar de la oposición e indiferencia de algunos “togados”, recibió el apoyo entusiasta de cientos de pobladores del distrito de Pallasca y de otros pueblos de la provincia y, con la modalidad conocida como República –que es el trabajo remunerado con la satisfacción espiritual que da la esperanza-, emprendieron jubilosos, el 25 de noviembre de 1956, la apertura de la vía. La primera contribución económica la hicieron estos generosos paisanos: Manuel Torres Pereda, Francisco Ninaquispe Campos y Teófilo Porturas Vásquez.

PALANGANA. Ostentoso.

PALCA. Del quechua palqa o pallqa, bifurcado, horqueta. En Pallasca el significado es distinto: Cabeza con la nuca aplanada. Decíase que era signo de inteligencia.

PALLA. Palabra quechua: “mujer noble adamada galana” (González Holguín). El Inca Garcilaso, orgulloso de su pasado decía: “porque soy hijo de pallas y sobrino de incas”. En Pallasca son un grupo de mujeres (que, evidentemente, parodian con comprensibles inexactitudes a las ancestrales damas del Imperio) vestidas de falda negra y blusa blanca (a veces de otros colores, aunque, sin embargo, no muestran mayor vistosidad como en otros lugares), con sombrero, un pañuelo de seda sobre la espalda y en la mano una caña larga de azúcar, adornada con cintas de colores en un extremo, con la que taconean acompasadamente el suelo,  mientras van cantando (“quiyayita, quiyayita…”) durante el recorrido de las procesiones por San Juan Bautista. Quiyaya.

PALLASCA. Nombre del distrito y la provincia. Según estudios serios, provendría  del nombre de un indio noble llamado Apollacsa Vilca Yupanqui Tuquiguaraca. Apollacsa, palabra compuesta por: Apo, o apu , “Señor grande o juez superior” y llacsa,“el metal fundido o bronze (sic)”, según el Vocabulario de Diego González Holguín. Debemos agregar, como nota curiosa, que en dicho lexicón aparecen también las siguientes expresiones cuya importancia, para explicar el nombre de Pallasca, a pesar del notable parentesco sonoro, no nos atrevemos a ponderar: “Apa payasca, lluqui payasca, ttitu payasca –los dones y mercedes”. He aquí una tarea para los especialistas. Pallasca ha sido siempre un pueblo culto y hospitalario, “bello, saludable y acogedor, por sus paisajes infinitos, por su clima y por el calor imantado de su gente, que es capaz de atraer al más distante de los humanos, convirtiéndolo en huésped perpetuo de su corazón”. Por la ubicación de su Plaza de Armas y el declive de algunos de sus principales barrios y calles ubicados en los flancos norte y sur, para la fértil imaginación popular la apariencia de la ciudad se asemeja a una alforja que estaría montada sobre las ancas de un cuadrúpedo; de ahí que socarronamente, se le haya asignado el irreverente pero no mal intencionado apelativo de "Alforja del diablo". También se le ha llamado “Balcón del cielo”. Don Moshe Huerta, la llamaba, simplemente, Pallasquita linda. Es el pueblo por cuyas callecitas angostas -empedradas algunas y desnudas otras- nadie pasa sin intercambiar un saludo, porque han sido hechas para juntar a las gentes, no para distanciarlas.

PALLIQUEAR.   Recoger granos picoteando las aves.

PANGUYA. Topónimo. Paraje contiguo a la zona urbana, hacia el norte. En una de las colinas que allí sobresalía se levantaba la sugestiva arquitectura de la escuela primaria de la localidad, la otrora Prevocacional 293. La modernidad con su inteligencia iconoclasta la tiró por los suelos y arrasó la colina. La extirpó como si de un tumor se tratara. Lo que fue orgullo de varias generaciones y debió ser visto como símbolo monumental de un pueblo, ahora solo habita en el recuerdo.

PANIZARA. (Nombre científico: Satureja pulchella HBK). Planta aromática empleada para infusión. Es propia de la zona.

PARANSHYAM. Topónimo.

PAREJA (Una). Dos policías enviados a un domicilio, dentro o fuera del pueblo, con la misión de capturar a alguien, por un presunto delito, o procurar reconvenirle por alguna falta: “hay que pedir que envíen una pareja a la casa de Pedro, para asustarlo”.

PASHTACA. Topónimo.

PASUMAÑANA. Pasado mañana.

PATAO. Mastuerzo.

PATAROSO (sa). Que no pronuncia bien las palabras o que las pronuncia como niño y no se le puede entender.

PATRIA, Llevar a la. La puesta en práctica de la ya desaparecida “leva”, es decir el reclutamiento coercitivo de jóvenes para el servicio militar. Cuentan que cuando don Eleodoro Valdez, en edad militar, fue “llevado a la patria”,  la “Shile” que era su mujer, desconsolada lloraba al verlo partir: “Ay, mi Leyodoro…ay, mi Leyodoro… Aunque haragán, haragán, ahí lo hemos pasao!”. Lloraba como para muerto, es decir, como si estuviese segura de que nunca más iba a verlo; es que aquella “leva” conducía a su marido, no al cuartel militar para la rutina ya conocida, sino al frente de batalla (según refiere don Porfirio Torres en su libro Pallasca y sus recodos), en el norte del país (año de 1941). Llorar como para muerto, además, implicaba otra cosa (lo que ocurría siempre en los conmovedores funerales pallasquinos): darle al sollozo prolongado una cadencia melodiosa, como de chimayche pomabambino. Eleodoro, felizmente, retornó ileso del conflicto. Lo mismo ocurrió con los demás conscriptos pallasquinos, Leoncio Pinedo, Francisco Solano, Ireno Valverde, Elías Villanueva, entre otros. Peruanos anónimos, héroes sumergidos en el olvido.

PAVEARSE. Ruborizarse de vergüenza.

PAVO (va). Persona tonta. A propósito, nuestro inolvidable paisano Juan Alvarez Cier pudo haber sido “trishte”, como en broma y sin ninguna razón,  le decían sus amigos más cercanos, pero tonto, jamás! Sin embargo, no sabemos por qué le inventaron (o tal vez fue irónica ocurrencia suya) aquella anécdota según la cual, cuando llegó a Pallasca un helicóptero en los días de la epidemia de difteria, él corrió llevando entre manos a una pequeña pava (ave de corral) a fin de que aquel inmenso “pavo volador de metal” la fecundara en el estadio. No nos parece desacertado pensar que fue don “Shinde” Lolo, el creador de esta huasa. Humor pallasquino de pura sepa, caracho! Sea como fuere, nunca supimos que don Juan –que normalmente mostraba una dosis de adustez- hubiera llegado a enfadarse por aquello; a pesar de todo, era alegre, tenía correa y, principalmente, era muy inteligente. Y, además, culto; le gustaba leer.

PAYAYA. Menudo fruto comestible de una planta silvestre llamada “Chugam”.

PEALEARSE. Despeñarse, desbarrancarse un animal.

PECCHE. Mojado, empapado: “mi pantalón está pecche”. Su origen es culli.

PEDRADAS, Carrera de. Carrera de frutas.  

PICHI. Poquito, porción mínima de algo. Su origen debe estar en el quechua. Veamos el Vocabulario de González Holguín: “Pissi. Cosa pequeña corta breue./ Pissi. Cosa poca, o un poco”. Hay una sugerente analogía con la voz “piti” que, a su vez, se origina en el francés “petit”. A quien por primera vez escuchara en una conversación el uso de este vocablo no dejaría de causarle sorpresa y probablemente hilaridad. Los significados no son, pues, universales ni mucho menos fijos; una misma palabra puede tener hoy tantos significados, como tantos son los pueblos y culturas, y mañana tener otros. Los idiomas son entidades vivas. Decir en Pallasca “dame pichi”, nada tiene que ver con recetas de orinoterapia o con apetencias extravagantes. Nada de eso. Es, simplemente, el pedir un pedazo de algo, de un pan, de una fruta…

PICHUNGARSE. Dar volatines en el piso.

PICHUNTARSE. Pichungarse.

PIOLA. Pita

PIRGO. Piedra horadada para el desfogue de una poza, piscina  o laguna.

PIRURO. Piedra pequeña, semiesférica y horadada en el centro, que las hilanderas colocan en el huso a manera de adorno y para evitar que el hilo pueda zafarse de la varilla.

PISCOROTO (Ta). Coroto (a).

PISHIR. Orinar. Expresión onomatopéyica; viene de “pis”.

PISHTAR. Despellejar a un animal beneficiado.

PISPAR. Cuartearse la piel por el frío.

PITA. Fibra de la penca, sumamente resistente.

PITAJAYA. Planta de la familia de las Cáctaceas, trepadora y de flores encarnadas o blancas según sus variedades; algunas dan frutos comestibles y son el alimento principal de los osos anteojeros. Crece por las laderas del Cerro Parihuanca, ubicado en el extremo sur de Santiago de Chuco, al frente de Pallasca.

PITI. Pedazo muy pequeño de algo. (Ver: “Pichi”)

POCATA. Topónimo. Sector ubicado al final del jirón Trujillo, próximo al Cementerio.

PONCHO. Prenda de abrigo que consiste en una manta, cuadrada o rectangular, de lana, que tiene al centro una abertura para pasar la cabeza, y cuelga de los hombros generalmente hasta más abajo de la cintura. Su uso se extiende a lo largo de toda la serranía peruana, y hay la certeza de que es una prenda nativa del Perú o, digamos, de esta parte de América. Hace algún tiempo pudo encontrarse una especie de poncho (unku) con dos mil setecientos años de antigüedad. Aunque pueda parecer increíble, el Chullo, colorido gorro con orejeras, creado en el Ande, no es tan peruano como el poncho; es realidad, una americanización del birrete español (Arturo Jiménez Borja. Indumentaria tradicional andina). Allá por el año 1971, cuando la emoción patriótica y peruanista –a pesar de imprudencias y desaciertos- se encontraba en un buen  nivel, el gobierno de entonces autorizó el uso del poncho en los colegios (rojo para las niñas y azul para los varones).

PONCHO, Estar a. Demostrar alguien extremadas limitaciones intelectuales o carencias en el conocimiento de algo: “uf, en este tema estás a poncho”.

PORRAZO, De un. Repentinamente, de un solo golpe, en un solo acto.

POSTILLÓN. El servidor público encargado de llevar de un pueblo a otro, a lomo de bestia, las valijas que contienen la correspondencia y encomiendas del correo. El uso del transporte motorizado que se da prácticamente en todos los pueblos, ha hecho que el postillón, tal como lo conocíamos, sea ahora un personaje del recuerdo. En Pallasca –no lo olvidamos- era don Virgilio Gavidia el que venía de la provincia vecina, Santiago de Chuco, trayendo y llevando las abultadas valijas.

POYO. Banco de piedra o adobe, que generalmente se construye arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas, en los zaguanes y otras partes. Aparece en versos hermosos de Vallejo: “El poyo en que mamá alumbró / al hermano mayor…”; “el poyo en que dejé que se amarille al sol / mi adolorida infancia…” (Trilce LXI).

PRIOSTE. Devoto que asume la conducción de la fiesta patronal, en junio, por San Juan Bautista; en otros pueblos es llamado mayordomo o capitán. Sus tareas, dolores de cabeza y alegrías, comienzan, en realidad, un año antes, cuando reciben el Estandarte y el Párroco les da la bendición y todo el pueblo los parabienes y abrazos. Desde entonces estas son sus preocupaciones: programar el “corte de leña” (que suele hacerse en agosto), preparar el “Chupe” (casi siempre en noviembre o diciembre), animar a los amigos y familiares a que brinden su apoyo, echar una mirada a sus propios ahorros (a ver qué falta). Y, enseguida, ya en el mes de San Juan, las “novenas”, con chocolate caliente incluido; la preparación de los panes y rosquitas; la recepción de las  “ofertas”  (bandas de música, castillos, etc.); los paseos de las reses, precedidos por los “mashas”; la atención con el “matambre” y el generoso almuerzo; las misas “de baja” y “de alba” y  las procesiones; las coloridas carreras de cintas y de frutas; las “luminarias”, etc., etc.

PROPIO. La persona que, a cambio de una retribución económica, es enviada a algún pueblo distante con la misión específica de llevar un encargo urgente

PUE. Es la manera como se pronuncia la conjunción “pues” en Pallasca. Cuando niños, algunos de nuestros amiguitos, durante las vacaciones escolares, pasaban una temporada en Chimbote o Lima. A su regreso, se les veía distintos de los que habíamos quedado en la sierra: el cutis lo traían más terso y no pispado como el de nosotros y la ropa que, aunque no era “de marca” precisamente, nos parecía más elegante que la que confeccionaba don Carlos “Cheque” o que nuestros padres compraban de los shilicos; pero también se les oía diferentes. El modo de hablar de nuestros compañeritos había cambiado: era menos lerdo y tedioso que el nuestro; contenía nuevos giros –completamente ajenos al habla nuestra-; algunas voces pallasquinas habían sido eliminadas de su repertorio (el “cho”, por ejemplo: “¿cho?, eso se dice a las gallinas!”) y otras simplemente fueron reemplazadas por unas “menos rústicas”: el “zonzo” pasó a ser “tonto”. El silvestre “pue” que a nosotros nos salía casi melodiosamente, se convirtió en los labios de nuestros “acriollados” o “alimeñados” paisanitos en “pe”. Por cierto, a los serranitos "incontaminados" esa voz nos parecía una reverenda insolencia. Felizmente aquella antipática “novedad” no tenía mucho tiempo de vida: en unas semanas, ya en la escuela, todo volvía a su normalidad.

PUGO. Paloma macho.

PULLO. Manta humilde que es empleada como rebozo o pañolón por las mujeres del campo.

PUNGUIADO. Echarse a perder un alimento por efecto del moho.

PUNTILLA. Herramienta agrícola empleada para aporcar la tierra labrantía y para extraer los tubérculos maduros en época de cosecha.

PURPURO. Fruta  de forma más o menos ovalada y unos diez centímetros de longitud, con  corteza de color amarillento que cubre una multitud de granos anaranjados, jugosos y dulces, ligeramente ácidos. Las zonas pallasquinas donde la producción de purpuro es mayor son Túcua, Shindol y Shulgomo.  Esta fruta en otros lugares es conocida como “tumbo”.

PUTA, Jijuna valienta. Interjección acre y violenta contra alguien. “Jijuna” es, en realidad, una contracción de origen arcaico, de la expresión “hijo de una”. “Valienta” es, obviamente, una deformación expresiva de “valiente” que en el contexto de este modismo adquiere también una modificación de su significado que pasa a ser uno cercano a “peor”; “valienta puta”, entonces, no es, en este caso, sinónimo de “puta valerosa”, por ejemplo, sino de “la peor puta”, con lo que se busca ser más agresivo y, sobre todo, ofensivo y humillante.  

Q

QUERESA. Especie de moscón que suele depositar sus huevecillos  en las carnes frescas, donde, en el término de unas diez horas, se convierten en larvas. Hay la creencia que cuando estas larvas dejan de serlo y comienzan a volar  por las inmediaciones de alguna habitación de la casa, están anunciando el fallecimiento de algún miembro de la familia; por ello, y porque se presume que se alimentan de la carne de los difuntos, generan cierta repulsión.

QUESHESHTE. Sopa de trigo pelado y habas. No existen elementos documentales o referencias orales que nos puedan permitir una explicación respecto del origen de este vocablo. Pero podemos intuir que tendría mucho que ver con la caprichosa manera, muy pallasquina, de pronunciar “sheshando” algunas palabras. Así, “quesheshte” sería, en realidad, una contracción de “qué es esto” o “qué es este”; interrogante que habría sido efectuada, en una remota e improbable ocasión, por algún foráneo que, ante la delicia encontrada en la nutritiva sopa que iba comiendo, quería saber como se la llamaba en la localidad. En fin, esta tal vez sea una aventurada hipótesis; perdónesenos si, además, resulta imprudente.

QUILAR. Taponear un hueco, obstruirlo. Según María del Carmen Cuba, de la Universidad de San Marcos, esta expresión proviene de la lengua jacaru, ya extinguida,  en la que su significado habría sido completamente opuesto: khila, hacer hueco, perforar, perforar con punzón o clavo al rojo. Recuérdese que esta especie de metamorfosis semántica, no tiene nada de extraño, pues se ha dado en muchos vocablos; citemos, a manera de un ejemplo, el caso de la palabra “mariscal”, que originalmente tenía una significación digamos prosaica (“caballerizo mayor”), en comparación con la actual que está referida a una elevada dignidad militar.

QUILLILLI. Huayancha. 

QUIPE. De “Quepi”, que en el Vocabulario de Gonzáles Holguín se define como “hato de camino, o carga, o avio que se lleva”. Es una bolsa conteniendo algo y que se suele llevar sobre la espalda.

QUISHPE. Pintoresco personaje de una de las estampas (El Suplicio de Atahualpa) que se presentan con motivo de la Fiesta Patronal por San Juan Bautista. Representa al cóndor, o “apu kuntur”, que para los incas era una suerte de “mensajero de los dioses”. Y, en efecto, en la teatralización que se hace en Pallasca de los últimos momentos del Inca Atahualpa, el Quishpe (o Quishpe Cóndor) anuncia el episodio infausto del monarca, pero, además, trata de impedir su muerte, obstaculizando el ingreso de los españoles a la plaza. Este personaje, representado por un varón que lleva un penacho en la cabeza y agita pañuelos blancos hacia sus costados (y, en Pallasca, va acompañado de un “brujo” que parece efectuar misteriosas maquinaciones con un palo y una naranja) y danza cadenciosamente al son de una caja, es usual en fiestas patronales de las provincias de Santiago de Chuco, Pomabamba y Pallasca. Sobre su origen, en Santiago de Chuco existen dos leyendas: una que  habla de que un señor apellidado Quispe habría estado, en épocas inmemoriales, enamorado de la hija de un alto dignatario quechua quien, al no aprobar el romance, ordenó a un brujo que lo hechizara, quedando el pretendiente convertido en cóndor; la otra señala que el señor Quispe tuvo un pacto con el diablo y que este le ordenó que subiera a la cima de un cerro antes que saliese el lucero del alba, y como no pudo hacerlo el castigo recibido fue ser mutado en dicha ave carroñera. Desconocemos si en Pallasca existe alguna leyenda al respecto. El Quishpe que conocimos, y que entonces en nuestra perspectiva infantil reunía todas las bondades artísticas que para el caso hacían falta, durante varios años fue personificado por el buen Rómulo Ragas Campos. 

QUIYAYA. Palla.

R

RACUANA. Herramienta agrícola, para remover la tierra.

RECADO. Porción de algún alimento, especialmente carnes, que el ama de casa saca de la despensa para usarlo en la preparación de la comida.

RECORDAR. Despertar, dejar de dormir.

REDROJO. Enano, persona de talla pequeña.

REFLECTOR. Foco. Linterna de mano, a pilas.

REMEDAR. Hacer los niños gestos hostiles con la boca para fastidiar o incomodar a sus amiguitos, sin que necesariamente se trate de una imitación del embromado: “Mamá, el Carlos me está remedando!”.

RENGA, Hacerse la coche. Demorar en la ejecución de algún trabajo o retrasarse en la caminata. Hay aquí una alusión al desplazamiento lerdo de una puerca (“coche”) por alguna deformación o lesión en sus extremidades (“renga”): “avanza, no te hagas la coche renga”.

REPARAR. Mirar con cuidado, observar, poner atención en algo: “anda y, por favor, repara qué esta haciendo el peón.”

REPÚBLICA. Trabajo comunitario para la apertura o limpieza de caminos, canales de regadío y otros.

RESUELLO. El aliento que se aplica, con la boca directamente o a través de un pañuelo,  para aliviar el escozor, sobre el ojo afectado por el aire o algún objeto menudo, como astilla o tierra.

RETOBADO. Terco, obstinado, que no entiende razones.

REBENQUE. Látigo de cuero o cáñamo.

RICACHA. Tubérculo al que en otras partes se conoce como “racacha”

RIGOR, De. Griego (ga). Que solo entiende si se le aplica rigor, “a golpes”.

ROMPECAMISA. Cierto tejido cartilaginoso que se encuentra en las carnes cocidas de carnero o de res y que ofrece dificultad para masticarlo.

ROÑA. Trampa, fraude: hacer la roña.

RUECA. Vara de madera, más larga que gruesa, que sirve para -asegurada con una cuerda- envolver en ella una porción de lana que ha de emplearse para el hilado.  

S

SACAYCACHA. Topónimo. Durante muchos años, antes de que en 1973 llegara la vía carrozable al pueblo, Sacaycacha era el paradero final de los vehículos que, primero, venían de La Galgada, última estación del Tren de la otrora “Coporación Peruana del Santa”, y, luego, directamente de Chimbote, cuando ya este ferrocarril pasó a la historia, después del terrible sismo que azotó al departamento de Ancash en mayo de 1970. Allí, en Sacaycacha, después de despedir al acompañante que regresaba al pueblo llevando las bestias,  había que abordar aquellos humildes e incómodos vehículos motorizados a los que se llamaba “góndolas”; hacer eso como primera experiencia significaba  el tener que asumir el trauma del “mareo”, con vómitos incluidos, por supuesto. Eran, esto es lo que recordamos, dos las góndolas dispuestas a conducir a los pallasquinos: la del señor Corro (él mismo iba al timón) y la de nuestro paisano Roque Ruiz, con  don Lucho Aparicio como chofer. Desconocemos el origen del topónimo, pero, como es obvio, muchos se han atrevido a ensayar socarronamente una etimología con connotación sexual.

SALAYOC. Topónimo.

SANTÍSIMA, Por María. Exclamación similar a “por Diosito”, con la que se invoca a la Virgen María, Madre de Dios. La expresión en Pallasca es, exactamente, “por María Santisma”.

SELLADORES, Ladrones y. Juego infantil similar a  la “pega”

SERCHE. Algún tejido deteriorado, en jirones: “la frazada está serche”.

SILCHE. Fragmentos de algún objeto roto: “el espejo se hizo silche”.

SHACRA. Especie de plato de calabaza, viejo y algo roto.

SHACTA. Residuos sólidos del café pasado en el fondo de la taza o la cafetera.

SHAGAR. Gustarle algo a uno, simpatizar: “esto no me shaga”.

SHAGOL. Ganglios inflamados por efecto de algún proceso infeccioso, que adquieren forma de pequeña bola,  y que se hacen notorios, al tacto y a veces a la vista, en las axilas, la ingle y al costado del cuello, bajo el maxilar.

SHALCA. Topónimo.

SHALPIREJO. Rotoso, harapiento, hecho jirones. Su origen está en el quechua shillpi, que es fleco, orla, tela u otro objeto partido en varias tiras o jirones.

SHAMA. 1: Escorbuto; 2: “Limón real” –cítrico de cáscara gruesa y dimensiones similares a la cidra-  partido en dos y untado con anilina para restregar en la los labios de las muchachas durante los carnavales.

SHÁMBAR. Trigo pelado y partido; sopa que se prepara con este ingrediente. No es el mismo “shámbar” que se prepara y sirve en Trujillo los días lunes, ya que este en realidad corresponde a lo que en Pallasca se conoce como “sopa de trigo resbalado”, “río sucio” o “quesheshte”.

SHAMUNQUE. Persona de origen quechua, a quien no se entiende poco.

SHANSHA. Ave, especialmente las de corral, con las plumas encrespadas: “gallina shansha”.

SHAPINGO. El diablo.

SHAYLE. Cierta planta que crece, indistintamente en chacras y jardines, como mala hierba y que despide un olor desagradable, pero que tiene algunas propiedades medicinales como, por ejemplo, "para curar a los niños caishas" (María del Carmen Cuba).

SENTENCIA. Fantasmas que, según la creencia popular, con  vela en mano pasan cerca de alguna casa anunciando una muerte.

SHAPRA. Asno de pelo largo y greñudo.

SHÁYAPE. Ojos claros.

SHEMITA. Semita.

SHICRA. 1: Escroto. 2: Malla hecha con penca y que sirve para cargar zapallos o chiclayos. 3: El café con pan que se sirve a los cargadores de las andas del Nazareno y de la Virgen en las noches de Semana Santa. 

SHIGUIÑAR. Desprender, con las uñas o los dientes, los  residuos de carne en las partes difíciles de algún hueso, para aprovecharlos.

SHILICO. Natural de Celendín. Vendedor errante que solía llegar a los pueblos especialmente en épocas de fiesta patronal, llevando para su comercialización, entre otras cosas, peinetas, anilinas y sombreros y se ubicaba en alguna vereda con su colorida mercadería. Muchos de los “shilicos” se enamoraron en los pueblos visitados y allí se quedaron como un poblador más, poniendo de manifiesto su proverbial calidad humana. Un shilico –sin duda de los mejores- que llegó a Pallasca  fue don Víctor Alvarado. Se quedó allí, con su esposa e hijos también de Celendín, y se convirtió en uno de los pallasquinos más entregados a su pueblo. Dicen que en alguna ocasión, bromeando le preguntó a don Mesho Aguilar si era cierto que los conchucanos para convencerse de que la carretera era verdad se acercaban a palpar los vehículos; don Mesho, cuya chispa era incomparable, contesto al toque con una puya: “No lo sé, Víctor, pero de lo que estoy seguro es que cuando llegó la carretera a Celendín, hubo quienes asustados se alejaron de su tierra y nunca más volvieron.” Si eso fue lo que pasó con nuestro shilico inolvidable, don Víctor Alvarado, demos gracias a Dios!

SHINDE. Sopa de habas tostadas. “Shinde” es también el apodo que le habían endilgado a don Lorenzo Paredes, uno de los personajes símbolo de Pallasca y, por ello, uno de los más inolvidables. Era el que, sin mala fe de por medio, daba vida a las guasas más pintorescas; ponía la sal, el sabor inesperado, la delicia sorpresiva, a las tardes normalmente monótonas de la ciudad; en su tienda, ubicada en una de las esquinas de la Plaza de Armas, se reunían los amigos alrededor de unas cuantas cervezas y, envueltos en el encanto del humor rojo y de todos los colores, inundaban el ambiente con sus irreprimibles carcajadas. Allí no importaba convertirse en el “punto” o la víctima de la mordacidad de don Lolo, sino, al contrario, como quien busca la terapia a sus tristezas, todos la alentaban; claro, a veces al Shinde se le iba la mano.

SHINDOL. Topónimo

SHINGAR. Pelar la caña de maíz empleando los dientes.

SHINGO. Gallinazo, ave carroñera de color negro.

SHINDOL. Topónimo.

SHIPIR. Pelliscar.

SHIRAQUE. Planta silvestre. Sus hojas, atadas a un palo, sirven para barrer el interior de los hornos en que se cuecen los panes.

SHISHAL. Espinitas menudas de la tuna.

SHOGUE. Huevo que suele dejarse en el nido de una gallina ponedera como presunto estímulo para que siga poniendo. En Cabana dice “shoguena”.

SHONGOLBA. Piedra lisa, similar al tobogán; sirve para diversión de los niños. Por las inmediaciones del paraje denominado  Cruzmaca existe una.

SHUGOROMO. Cierta frutilla menuda de color naranja, conocida en Cabana como “sorogondín”.

SHORGATA. Topónimo.

SHUGUMIDO. Tela rugosa.

SHULCA. El último de los hijos. Es palabra quechua.

SHULGARAPE. Topónimo.

SHULGOMO. Topónimo. Fértil paraje ubicado cerca del límite de Pallasca con Santiago de Chuco, por donde discurre el río Tablachaca.

SHULLUGAY. Topónimo.

SHULLULLUC. Ave, especie de loro pequeño.

SHUMBOL. Débil, encogido com apariencias de enfermo. Su origen es quechua.

SHUPRO. Residuos pulverizados de pan duro.

SHUSHAL. El rocío sobre las plantas.

SHUSHUNA. Especie de estropajo de tela gruesa.

SO. Interjección para expresar sorpresa: “¡So! ¿Viste lo que le pasó a la Pancha, por no hacer caso a los consejos?”.

SOLDADOS. Granos con cáscara que se separan al escoger el arroz.

SOPEADO. Pan humedecido en la taza con leche, café o alguna otra bebida caliente.

SOPEAR. Humedecer en la taza un pan en leche, café u otra bebida caliente convirtiéndolo en algo parecido a una sopa.

SOPETÓN, De un. Repentinamente, en un solo acto.

SOPLACOCA. Apodo de los cabanistas. Los hombres de campo en la provincia de Pallasca, a diferencia de lo que ocurre en otras partes,  la coca, para chaccharla, primero la desmenuzan cortando las hojas en un poncho extendido sobre sus piernas estando ellos sentados en el suelo, luego separan los pequeños tallos y algunas pepitas, ayudándose para ello con el soplo; al final descartan los residuos innecesarios y lo demás termina en la colorida talega que es atada en la cintura. Lo hacían y hacen en todos los distritos, pero el apodo se quedó en Cabana.

SOPLADOR. Tubo de metal o de caña a través del cual, soplando con la boca,  se insufla aire para activar el fuego en las cocinas a carbón o leña.

SOPÓN (na.) Persona que tiene los pómulos abultados, “cachetón”.

SORDO. Apodo asignado a los nacidos en el distrito de Pampas. Desconocemos su porqué. ¿Será por su proximidad a los “ensordecedores” ruidos de la compresora del asiento minero de Conzuzo?

SUBIDA, Misa de. Solemne y conmovedor acto litúrgico en el que se procede a regresar la efigie de San Juan Bautista a su trono, en vista de que la  Festividad estrictamente religiosa,  en su honor, ha concluido.

SURRUPEAR. Expresión onomatopéyica referida al acto de sorber una sopa o alguna bebida haciendo vibrar sonoramente (“surrup, surrup…”) los labios. El acto de “surrupear” es generalmente visto como algo grotesco que desdice de la persona, porque no está aceptado dentro de las convencionales normas de urbanidad de las sociedades de Occidente: “Son también actos grotescos: …2º, sorber con ruido la sopa y los líquidos calientes, en lugar de atraerlos a la boca suave y silenciosamente…” (Antonio Carreño. Manual de Urbanidad. México, 1920); lo mismo ocurre también con el eructo. Sin embargo, en Japón es lo más común y hasta diríamos que es una especie de ritual producir ese sonido cuando se toma la sopa, con el plato pegado al labio inferior. El eructo, en los pueblos árabes, es virtualmente una muestra de agradecimiento por lo provechosa que ha resultado una comida. En una oportunidad, de visita en el Perú, Franco Nero fue agasajado con un almuerzo; para sorpresa de los demás comensales, el actor italiano emitió un sonoro eructo que, lejos de ser reprobado, mereció el aplauso y la celebración de los presentes. ¿Por qué el “surrupear” no puede también merecer la aceptación general? En fin, si ello no es posible, tengamos en cuenta, al menos, estas dos cosas: 1)  con el uso de este sugerente verbo pallasquino se reduce a una palabra la expresión que contiene cinco: “sorber un líquido con ruido”; 2) al beber un líquido caliente la mejor forma de tolerarlo es, simple y llanamente, “surrupeando”.

T

TACHO. Nombre con que se conoce a la tetera, que es la vasija de metal, con tapadera y pico, en que se hierve agua.

TAMBAMBA. Topónimo. Acogedor paraje agrícola a la salida del pueblo, en camino a Lacabamba. Debido a que por allí discurre una de las pocas acequias más o menos densas y existen algunas pozas artificiales a las que se conoce como “lagunas” (siendo la más mencionada la “de don Nico”), la gente acostumbraba pasar unas horas de los fines de semana en medio de su primaveral verdor, lavando ropa que luego era secada sobre la hierba, o bañándose detrás de las ramas de un shiraque. Era también el lugar a donde iban las parejas de enamorados, lejos “del mundanal ruido” y libres de la maledicencia de los “huasharimos”, a renovar promesas inscribiendo sus nombres junto a un corazón dibujado en la complaciente piel de las pencas.

TAMBIÉN, Oh. Expresión de fastidio por algo que incomoda o causa desazón (debemos precisar que, sin embargo, la forma como se dice en Pallasca es “oh, tamién”). Cuando un varón enamoraba a una muchacha y pretendía “propasarse” haciendo uso de las manos más allá de lo permitido, la respuesta que recibía –entre complaciente y reprobatoria- era aquella tímida y casi inaudible exclamación: “oh, también, no fastidies!”. El fastidio, por supuesto, no llegaba a detenerse debido a ese reclamo, sino porque ya había coronado sus expectativas. Un “jajailla amores” era el epílogo de la felicidad.

TAPLEAR. Destapar las ollas en busca de comida, generalmente en horas distintas a las de comer. Es probable que esta expresión tenga relación con el sonido de las ollas al hurgarse en su interior, golpeándolas con la cuchara o al levantar las tapas con poca prudencia. Era lo que hacíamos ocasionalmente a media tarde; nuestra madre escuchaba el ruido en la cocina y acertaba: “tiene hambre, seguramente, por eso está tapleando las ollas…”

TARARAC. Nombre con el que se conoce en Pallasca a la tarabilla o cítola, que, según del Diccionario de la Real Academia, es una “tabla de madera pendiente de una cuerda sobre la piedra del molino harinero, para que la tolva vaya despidiendo la cibera y para conocer que se para el molino cuando deja de golpear”. Don Porfirio Torres cuenta que algunos  molinos tenían el tararác hecho a la manera de una mano, lo que daba lugar a que cuando una chica quería desprenderse de algún mozo piropeador le dijera, a manera de mofa: “cholo adefesio, tienes brazo de tararác(Porfirio Torres Pereda: Pallasca Rincón de Ensueño, 1996). El nombre tiene obviamente origen onomatopéyico, por el sonido que produce la madera al golpear la piedra: “El trigo chorreando desde la tolva tragona. El brazo de agua furiosa descargando su rencor sobre los pobres brazos de madera. Y la tarabilla tara-tara-tara en toda la mañana, tara-tara-tara-tara-tara-tara en toda la tarde…” (Cesáreo Martínez, Sol de Ciegos, 2008).

TARZANA. Cierta planta silvestre con algunas propiedades medicinales; las bayas que produce se emplean como detergente en el lavado de la ropa.

TATACO. Retaco, hombre de baja estatura.

TAYA. Tara. Arbusto de las Leguminosas, con hojas pinadas, flores amarillas y legumbres oblongas y esponjosas. Se usa como tinte.

TENE, Sos. Interjección para calmar y hacer que se detenga un caballo o mulo, mientras se le trata de ensillar, colocar la herradura, etc.

TENGO, Qué cuenta. Interjección con la que se expresa una categórica toma de distancia respecto de algún hecho o situación desfavorable que afecta a una tercera persona; equivale a “qué me importa”. Literalmente diríamos que significa “yo no tengo responsabilidad en ello, no tengo cuenta o deuda alguna”. Sépase, sin embargo, que el “no me importa” no es frecuente en los pallasquinos; todo lo contrario, la solidaridad es uno de los valores que más acentuadamente cultivan y ponen en práctica. A los pallasquinos, en realidad, sí les importa los problemas y desventuras de los demás, sobre todo si de paisanos se trata. La mano la tienen siempre dispuesta a la calidez de un saludo fraterno y también, cómo no, a la ayuda  temprana, y jamás habrán de mezquinar una palabra de aliento o un gesto de buena fe. Y a esto, naturalmente, hay que agregar la proverbial hospitalidad de los generosos descendientes de Apollacsa Vilca Yupanqui. A Pallasca se le ha conocido siempre, y esto no debe cambiar, como un pueblo culto y hospitalario.

TERCIO. Cada una de las dos mitades de la carga de una acémila cuando va en fardos. Se emplea, en general, para referirse a cualquier carga de leña, alfalfa u otros elementos que pueden ser acarreados en haces cargándolos en la espalda o bajo el brazo.

TERRADO.  Espacio entre el tejado y el cielo raso de una habitación, provisto de una puerta de ingreso, relativamente incomoda debido a la estrechez, y que sirve como depósito de cosas inservibles, unas veces,  y generalmente como almacén para guardar víveres que son progresivamente consumidos durante el año.

TIESTO. Vasija cerámica para tostar maíz, habas y otros granos.

TIRALAZO. Apodo de los conchucanos, debido quizás al hecho de que los nacidos en ese distrito, por estar vinculados a la ganadería, son diestros en el manejo del lazo, que es la cuerda con nudo corredizo en uno de sus extremos que sirve para sujetar animales arrojándola a la cabeza. 

TISHNAR. Tisnar, manchar con hollín o carbón.

TO. Interjección que, reiterativamente –“to, to, to…!”-, se usa para llamar al perro.

TOCADO. Loco. También medio loco, algo perturbado.

TOGADO. Persona con cierta distinción y buenos modales, del grupo conocido como los “notables”. Algunos pallasquinos cercanos a esas características fueron, en algún modo, los que llevaron por un tiempo prolongado el timón del desarrollo; en muchos aspectos asumieron la iniciativa, las gestiones, el aporte con ideas y, ocasionalmente, con algo de dinero. Fueron la mejor expresión de esto que hablamos, el “togado” que, en el caso particular de ellos, nunca fue sinónimo de poder económico, caciquismo  o, peor aún, de desprecio por los demás sino, simple y llanamente, de decencia y docencia. Otros, sin embargo,  en lugar de líderes o dirigentes en el buen sentido de la palabra, fueron más bien una suerte de caciques que, apoyados en su poder económico, usaron de la buena fe de los hombres y mujeres humildes para provecho personal. Fueron la rémora que puso dificultades al progreso, y contribuyeron al deterioro del prestigio y la prestancia de Pallasca. Son una clase, casta o linaje en extinción.

 

TONGOR. Tráquea

TORTA. Pan salado, a diferencia del bizcocho que es dulce.

TOSTADOR. Palo delgado de unos cuarenta centímetros aproximadamente que se usa para remover los granos mientras van tostándose en el “tiesto”.

TRANCA. Especie de puerta rústica de madera toscamente trabajada con azuela, que sirve para obstaculizar el ingreso a las chacras y corrales y proteger las siembras o guardar el ganado. En los juegos infantiles, aparte de las chapitas, los frijush, la cercena, etc., se acostumbraba al contrapunto de adivinanzas. Eran simples y candorosas: “redondo, redondo, barril sin fondo” (el anillo); “loma acá, loma allá” (paloma).  La adivinanza cuya respuesta era “potranca”, era la más común y, seguramente, la más pallasquina de todas: “tranca aquí, tranca allá”. Queremos suponer que por lo menos en estas cosas todo sigue igual, no porque queramos rendir culto irracional al pasado y rechazar la modernidad, sino porque sabemos que es necesario y conveniente alentar la salud espiritual de nuestro pueblo y no permitir el deterioro de sus valores. Que el progreso no destruya la identidad, que la fortalezca. ¿Saben quién hacía las mejores trancas en Pallasca? Don Juan Estrada, pues. Los seguros metálicos corrían a cargo de don Sergio Marcelo, el herrero y también pregonero del pueblo.

TRAPO, Toro de. Estampa folclórica que parodia a la corrida de toros. Se presenta generalmente con motivo de la Fiesta de las Cruces, en mayo; pero ya en los últimos días de abril comienza a recorrer las calles del pueblo. Es un homenaje a la Cruz, símbolo de redención cristiana; por ello es costumbre que en la madrugada del 5 de mayo, acompañando al “Toro de la Hermandad”, se efectúe una suerte de peregrinación hacia el Chonta, la montaña más elevada de Pallasca, en cuya cercanía existe plantada desde hace más de cincuenta años una cruz de madera a la que se adorna con las más primorosas flores de la región. También es una muestra de gratitud a la tierra que provee sus frutos; por ello los parajes agrícolas más importantes son representados por sendos “toros de trapo”: Callanga, Tambamba, Cuymalca, El Mushyuquino, etc., tratando, cada uno, de mostrar sus mejores atributos. Es un elogio a la primavera y su esplendor (recuérdese que mayo es mes de florecimiento en la sierra peruana);  la juventud, abierta al amor, con ansiedad de carne y espíritu, suele acudir, a altas horas de la noche del 30 de abril o en las más tempranas de la madrugada del 1º de mayo, a las chacras pobladas de maizales en busca de “virtudes” o a “ganar la primavera”, es decir, a alimentarse con el influjo benigno de la naturaleza. El Toro de trapo es, por otra parte, una sátira al cuestionado aporte cultural que vino de España -la corrida de toros- y un retrato en caricatura de la infame relación de poder que secularmente ejercían los terratenientes respecto de la gente del campo (allí, en la estampa, se puede ver representado al patrón abusivo). Es, además y sobre todo, una diversión de grandes y chicos; se trata de una festividad estrictamente popular, en la que no ha habido y no hay la malhadada diferenciación de “togados” y “pueblo”. Aparte del “Toro” (estructura de palos amarrados, sábanas blancas con enjalma roja, cuello cubierto con pañolón negro, rabo de verdad y una blanquinegra y desafiante cabeza frontina, de madera tallada), tiene como personajes al “patrón”, los “vaqueros”, la “pastora” y los “vilches”, que juntos organizan, en grotesca y bella insolencia, el desorden coreográfico que recorre las calles, alegrando a todos. Lo recordamos, de verdad, con cariño: la cercanía del pum, pum, pum de nuestros cajeros y la música que, en progresión ondulante, hacían brotar del medio afónico “pífano”,  anunciaban que el “Toro” venía bajando desde El Tambo por la cuesta del Chorro; era de noche y, casi como empujados por un resorte, niños aún, nos levantábamos de la cama y corríamos tras él: la algarabía era nuestra luz. Américo Ninaquispe, Julio Huanca, Filomeno Cier -los cargadores-, permanecen en nuestra memoria.

TRATAR. Resondrar, reconvenir airadamente a alguien: “le dio su trata”.

TRIGO, Cera de. Excremento humano que, se dice, es antídoto contra el veneno de huaylulo.

TRONADO (da). Que ha perdido la razón. Sin embargo, en Pallasca tronado no significa precisamente “loco” o “demente”  sino tan solo excéntrico, aquella persona que hace cosas o manifiesta actitudes o comportamientos fuera de lo común, “rarezas”.

TRONCHADO. Luxado.

TRUMAÑA. Arco iris. Existe una curiosa superstición: si una mujer pasa por donde ha aparecido el arco iris o “trumaña”, puede resultar embarazada.

TUC. Interjección que se usa reiterativamente –“tuc, tuc, tuc…!”-  para llamar a las aves de corral y darles de comer.

TUCO. Nombre con que se le conoce al búho.

TUCUSHIR. Aguijonear o pinchar con el dedo o con algún objeto punzante: “tucushir la oreja”.

TULLPA. Humilde fogón conformado por piedras convenientemente dispuestas en el suelo para colocar sobre ellas la olla, generalmente de barro.

TUNTO. Asiento rústico sin respaldo hecho con un tronco grueso de árbol.

TUZA. Coronta.

U

ULLUCHA. Planta silvestre cuyo fruto tiene forma parecida al plátano y sabor similar al de la papaya pero amargo; según recordaba el doctor Domingo Fataccioli, para que ese amargor disminuyese, la manera de comer dicho fruto, recomendada por los hombres de campo, era hacerlo “sin pronunciar palabra” (Félix Alvarez Brun: Sierra de mi Perú)

URGULLAR. Sancochar las papas peladas: “papa urgullada”, generalmente para el desayuno.

ÚÑICA. Planta aromática silvestre usada en infusión.

UPA. Interjección, por “arriba!”, “sube!”, especialmente cuando se trata de levantar o alzar a una criatura.

 

V

VA, Allá. Ejecutar algún acto sin poner la justa y conveniente atención, solicitud o esmero, lo que da lugar a que sus efectos sean extravagantes y de poco o nulo valor: “mira, qué horrible ha salido esto; claro, si lo has hecho allá va”.

VÉLAQUE. Toma, recíbeme, cuando se ofrece algo.

VELAY. Interjección sin significado conocido probablemente originado por la contracción de “véalo ahí” y cuyo uso es similar a “imagínese”, “ah, caray”, “ah, caramba”, etc.; se la emplea muchas veces precedido del “cati”, para dar más énfasis a la expresión: “cati velay, se acabó la fiesta”.

VENGO, Ya. Expresión con la que, además de su significado obvio,  se quiere anunciar que se está por ir o yendo a determinado destino, es decir,  “ya voy”: “dile a tu mamá que ya vengo”.

VENTEAR. Lanzar al aire el grano para separarlo de la gavilla y la cáscara, generalmente en la era o parva, después de las cosechas; para esto se emplea la horqueta.

VERIJA. Miembro viril del toro.

VETA. Mal de altura; pueden sufrirlo los seres humanos y también las bestias.

VILCHE. Torero en la estampa folclórica del toro de trapo. Proviene del apellido de dos hermanos que a comienzos del siglo XX llegaron a pallasca a participar en una corrida de toros: los hermanos Vilches.

VASITA. Pastelillo de forma circular hecho con harina de maíz y moldeado con la boca de un vaso.

VIRUCHO. Expresión familiar por violín.

VIRTUDES, Ganar. O “ganar la primavera”. Recibir energía positiva, lo que se llamaría “buena vibra”, de parte de los astros y la Madre Naturaleza, cuando, acompañando al “toro de trapo”, se acude muy de madrugada el 1º de mayo o a la medianoche del 30 de abril a las chacras de maíz permaneciendo allí, en animados grupos y con la compañía del Toro de trapo, hasta que aparezcan los primeros rayos de sol. Eso se hacía en Pallasca. Había quienes, sin embargo, inquietados por las tinieblas y la libido, se alejaban del grupo entre cañas y cadillos, y, en algunos casos, ocurría que los frutos de las virtudes logradas generaban para ellos su primer dulzor, llanto y sonrisas de por medio, nueve meses después. Era la primavera, ciertamente. ¿Por qué sustraerse?.

VOZARRÓN (na). Adjetivo para referirse a la persona de voz gruesa, áspera o ronca: “puedes reconocer al señor Robles si lo escuchas hablar: es vozarrón”.

W

WINGO (ga). Objeto originalmente esférico que se ha deformado, quedando medio torcido: “pelota winga”.

Y

YANAZA. Amiga en quien otra mujer tiene mayor confianza y a quien le puede contar sus más secretas intimidades. Es una expresión comúnmente empleada por mujeres humildes o, mejor dicho, las “chinas”; más que por los varones. Una mujer tiene o puede tener yanazas; en cambio un varón tiene amigos, pero no "yanazos" ni yanazas. Es palabra quechua muy difundida en el territorio que se extiende de Pallasca a Cajamarca. González Holguín registra en su Vocabulario lo siguiente: “Yanaça. La amiga de otra muger”.

 

 

YANCA. Sin motivo alguno,  “por gusto”: “este niño está llorando yanca”. Es palabra quechua. En el Vocabulario de González Holguín encontramos que “yanca” se define como: “Acaso no de proposito, ni de pensado ni con malicia, no con mal intento (sic)”. Mientras pasábamos, hace unos cuantos meses, por un mercado popular en Lima, haciendo algunas modestas compras, después de muchos años escuchamos, no sin poca sorpresa, pronunciar esta palabra. A la sorpresa se unió la alegría porque era como reencontrarnos, en un lugar insospechado, con algo muy familiar, y a este sentimiento le agregamos, cómo no, la curiosidad: “señora, ¿de dónde es usted?”, inquirimos, casi imprudentemente; “de Cajamarca, señor”, nos contestó con una sonrisa que a la cadencia de sus palabras parecía otorgarle el color de una lurimpa. Era innegable: una vez más comprobamos esta verdad: Pallasca y Cajamarca (también la sierra liberteña) tienen una misma identidad: los rasgos físicos, las costumbres, el habla, etc. Conversar con aquella señora resultó provechoso o, mejor dicho, no fue yanca hacerlo..

YA’SQUE. Contracción formada por tres voces “ya dices que”. Se la usa como conjunción ilativa: “ya’sque te vas a Lima” –“conque te vas a Lima”.

YESCA. Parte interior del tallo de maguey que es de consistencia liviana.

Z

ZÁMPARA. Cierto fantasma o aparecido que las madres de nuestro pueblo solían nombrar para asustar a los niños (“no vayas tan lejos que puede aparecer la zámpara”); se trataba de una “mujer alta y con los pechos excesivamente protuberantes”. Cuenta Alfonso Aguilar (naturalmente basado en la creencia popular, que en Conchucos es muy parecida a la de Pallasca) que para poder caminar sin molestias la zámpara tenía que echarse los senos a la espalda; agrega que se alimentaba “solo de niños malcriados” y que “antes de comérselos, les engordaba haciéndoles lactar de sus enormes senos en cuyos pezones tenía espinas” (La última flor de primavera. Lima, 2000). Así era de candorosa pero muy rica la imaginación popular.  Probablemente las cosas hayan cambiado incluso en esto.  La incontenible embestida de la modernidad es una cotidiana amenaza. La zámpara no era solamente el fantasma que “asustaba” a los niños, estimulándoles a comer o a portarse bien; era, sobre todo, un  personaje que, escondido en el arcano, alimentaba la imaginación. La era audiovisual que vivimos tiende a convertir a nuestros niños y jóvenes, más que en receptores de enseñanzas, en víctimas de su asedio. Contra el holocausto de las cosas nobles que crean nuestros pueblos, hace falta construir barricadas culturales, y revueltas contra esta zámpara que sí es perversa: la destrucción de los sueños. Es nuestra tarea.

ZARCO (ca). Persona de ojos claros, especialmente celestes.

ZOTE. La Real Academia Española define esta palabra como “ignorante, tardo y muy torpe en aprender”. En Pallasca, como en Santiago de Chuco, es una interjección imperativa que se usa para rechazar o alejar a alguien: zafa!, fuera!, largo!. César Vallejo la menciona en un poema de Trilce: “Cangrejos, zote!” –Cangrejos, fuera!.

 

© Bernardo Rafael Álvarez, 2008   



[1] Cuentan que el buen Plighio Hidalgo, en algunos momentos de descanso -hace de esto ya muchos años-, ubicado en una esquina muy concurrida de Lima, a quienes tenían apariencia serrana les pasaba la voz diciéndoles “Hola, cho!”, “Hola, chi!”; si alguna de las personas que por allí transitaban respondía favorablemente, no había duda, era de nuestra provincia. Es que, como ocurre con el acento o dejo y las cualidades espirituales, también ciertas locuciones ayudan a identificar a los habitantes de una región. Es proverbial característica de los pallasquinos la hospitalidad; pero, sin duda, también el uso generalizado  –además de otras expresiones- del vocativo “cho”, para los varones, y “chi” para las mujeres. 

[2] En el topónimo citado, la segunda sílaba, que hemos representado como “shyam”, se pronuncia del mismo modo que el inglés “jam” (estrujar); este sonido no existe en el idioma quechua. Es un sonido africado sibilante [dz].


Posted by al4/alvarezbr at 5:48 PM EDT
Updated: Friday, 6 March 2009 12:41 PM EST
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