La verdadera Conciencia comienza cuando uno despierta
y ve las cosas como un niño.
Es así como las verdades se muestran más claras y sencillas.
La conciencia más profunda se vincula íntimamente
con la Vida, y de ella se extracta su origen: el Amor.
El que ama con completa conciencia de niño y constancia de adulto tiene libertad
plena, puesto que sus acciones no dañan, sino que aportan a lo creado para
vivir.