Análisis de un Terremoto
Muchos hombres de
ciencias dedicados al estudio de la Tierra, tanto en este país como en el
exterior, están tratando de hallar los medios para predecir terremotos y
fenómenos inminentes de la naturaleza pero, hasta el momento no es posible
pronosticar con seguridad cuándo se produce un fenómeno, sin embargo, las
experiencias pasadas nos permiten presumir que continuaran azotando la
humanidad.
En un gran sismo se
puede distinguir tres fases, esto es, un fuerte terremoto es rara vez un
fenómeno aislado: va precedido de sacudidas menos importantes (conocidas como
premonitorias), pero que interesa estudiar para preveer las sacudidas
desastrosas e intentar protegerse contra ellas.
Algunos sismólogos consideran que los temblores premonitores son quizás el
comienzo de una liberación de energía acumulada que se desata por etapas, hasta
una mayor, por la que se descargan casi todas las fuerzas que estaban en
tensión.
Cerca de las 6 de la mañana del 21 de Marzo de 1960, un sismo sacudió una
extensa área de la región sur-central de Chile. Los daños fueron serios aunque
no extremado. A esta primera sacudida siguió una serie de otras menores que
continuó por todo ese día hasta la tarde. Luego, a escasos minutos antes de las
3p.m. otro gran sismo sacudió la región, los daños fueron moderados, pero la
población muy nerviosa y al borde del desquiciamiento desde las largas series de
sacudidas, salió a las calles y permaneció en ellas.
Cerca de media hora después, se originó el tercero de las grandes sacudidas. Fue
mucho mayor que las anteriores. En extensas áreas el terreno se hundió y en otra
se levantó; muchas edificaciones, algunos de ellos ya debilitados por las
sacudidas anteriores, se derrumbaron. Cuán afortunada oportunidad tuvieron las
personas en las calles gracias a las tempranas sacudidas premonitoras.
A escasos minutos del sismo, el mar comenzó a retroceder a lo largo de la costa.
Después de corto tiempo, variando de 10 a 20 minutos, en diferentes lugares, las
aguas del mar retornaron en una serie de olas masivas golpeando la costa y
destruyendo todas las cosas que encontraron a su sendero, ¡Era el Tsunami! El
mismo terremoto generó olas que cruzaron totalmente el Pacífico e hizo severos
daños en Hawai y Japón.
Pues bien, cuándo las premonitoras se presentan, generalmente no las sentimos y
sólo se registran en los instrumentos; otras veces no se presentan. El
movimiento principal o terremoto: el movimiento vibracional que irrumpe
sorpresivamente, según los estadísticas, no dura más que un minuto. Este
conocimiento es muy importante pues si una persona sabe, en determinada
circunstancia, que debe serenarse durante 60 segundos, habrá minimizado el
peligro.
La tercera fase de un terremoto son las réplicas: posterior a un gran evento
sísmico, se produce un reajuste lento de la Tierra a una nueva posición de
equilibrio después de una dislocación.
Pasado el terremoto de 3 de Octubre de 1974, y durante los meses siguientes la
capital peruana fue sacudida por cientos de réplicas muchas de ellas de regular
intensidad.
También es famosa las intensas y réplicas que se sintió en Matsushiro, Japón,
posterior al sismo de 16 de Junio de 1964, terremoto de Niigata. La Tierra en
Matsushiro no dejó de moverse durante dos años.
Los sismólogos denominan a éste inusitado fenómeno los “enjambre” de sacudidas.
Las réplicas también pueden causar daño, ya que por ellas muchas edificaciones
vencidas pro el terremoto, se caen en todo o en parte.
Después de un terremoto muchas personas se encuentran emocional- mente
desequilibradas, y las reacciones irracionales se manifiestan ante cualquier
otro movimiento, por lo que es importante tener conoci- miento de las réplicas,
sacudidas que por lo general es mucho menor que el terremoto, y al paso de los
días van desapareciendo.
El desconocimiento de las fases del movimiento sísmico, muchas veces nos hace
partícipes de peligrosas circunstancias. El 17 de Octubre de 1966 se produjo en
Lima un fuerte terremoto, magnitud 7,5; el 18 de Octubre, miles de devotos
recorren las estrechas calles de Lima en la tradicional procesión del Señor de
los Milagros ¿Qué hubiese sucedido, si se manifiesta la réplica del sismo del
día anterior en plena procesión? Hubiera producido mayores daños que le mismo
terremoto. Luego, hay que tener suma cautela en acudir a concentraciones
públicas después de un gran sismo, y en todo caso saber de la fase de réplicas.
Constitución de la Tierra
A
los movimientos de rotación de la Tierra se junta el de traslación. Nuestro
vuelo por la órbita no es serena ni uniforme, sino ondulado y caprichoso. La
órbita no es inmóvil, ni el eje de la Tierra es fijo. Conclusión, la Tierra
firme e inmóvil no existe.
Pues bien, el rápido desarrollo de instrumentos precisos de medición y de
registro durante las últimas décadas, y la importancia dada por universidades,
por los departamentos gubernamentales y organizaciones internacionales a la
investigación en este campo, ha permitido estudiar en forma sistemática las
vibraciones del suelo y establecer hipótesis sobre la composición interna de la
Tierra y las causas y origen de los sismos.
El análisis de los observaciones sismológicas permite estimar que la composición
interna de la Tierra está formada por tres capas fundamentales concéntricas: La
corteza, el manto y el núcleo.
En relación al tamaño del planeta, la Corteza tiene el carácter de una cáscara
sólida, frágil y delgada cuyo espesor varía entre 30 y 60 Km. Esta corteza está
apoyada sobre el Manto, que se extiende hasta una profundidad de unos 2,900 Km.,
consistente de roca fundida sometida a enorme presión y temperatura. Bajo el
manto se encuentra el Núcleo, que se extiende hasta el centro de la Tierra y
está integrado por el Núcleo Interior y Exterior.
Origen de los Sismos
Aunque el conocimiento del origen de los sismos no es completo, se sabe lo
suficiente sobre ellos como para afirmar que algunos tienen origen volcánico,
otros son causados por derrumbes de cavernas, deslizamiento u otros fenómenos
de menor importancia, y otros son de origen tectónico. Estos últimos son los
de mayor interés desde el punto de vista de la sismología por cuanto la energía
liberada es extraordinariamente mayor que la de los otros tipos y son por lo
tanto los de mayor potencia. Esta potencia es la que hace que sean estos mismos
procesos tectónicos los que han contribuido principalmente a la formación de los
accidentes naturales tales como montañas y valles, que caracterizan y
contribuyen a la belleza del paisaje terrestre. La ocurrencia de estos sismos
tectónicos es tan vio- lenta que pueden provocar resultados desastrosos en zonas
donde no se han considerado medidas para prevenir sus efectos destructores.
La mayoría de los sismos tectónicos detectados hasta la fecha han tenido su
origen a profundidades no mayores de 60 Km.
Se les considera sismos superficiales y su origen está asociado a las
deformaciones de la corteza terrestre, la que se encuentra en un permanente
estado de deformación.
Durante los últimos años la teoría de la tectónica de placas deriva de los
continentes terrestres ha recibido una creciente y extensa aceptación por parte
de geólogos y geofísicos como hipótesis para explicar la estructura de los
continentes.
La más reciente versión de esta idea, conocida como “Tectónica de Placas”,
supone que los 50 a 100 Km superiores de la Tierra se componen de un número de
placas rígidas en un continuo movimiento relativo.
El tipo de movimiento de dos placas, una contra otra, que corresponde a la
situación de las regiones de mayor actividad sísmica de la tierra, es que una
placa monta sobre la otra y la empuja hacia abajo en el manto.
En el caso de la costa del Perú, de gran actividad sísmica entran en contacto la
Placa de Nazca y la Placa Americana.
El movimiento tectónico causado por el deslizamiento de la
placa de Nazca bajo la Placa Continental es responsable de la gran inestabilidad
de nuestra tierra.