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Sitio Filosoifia

 

 

EMPEDOCLES DE ACRAGAS

Parte 1

SISTEMAS POST-PARMENIDEOS

El último capítulo de la filosofía presocrática lo integran principalmente los sistemas pluralistas de Empédocles y Anaxágoras, la combinación de pluralismo y monismo del atomismo de Leucipo y Demócrito y, finalmente, la readaptación del monismo jónico llevada a cabo por Diógenes de Apolonia.
 

Cada uno de estos sistemas, dentro de su propia orientación, es una réplica deliberada frente a Parménides. Y es que Parménides había marcado a todos los futuros cosmologístas desde el momento en que ninguno de ellos se atrevió a poner en duda los siguientes principios parmedianos:

  1. Del ente no puede surgir lo no-ente. Este es un principio que ningún griego se atrevía a discutir. Ahora bien, si ello es asi, entonces todas las cosmologías monistas estaban cuestionadas ya que: ¿como es posible explicar que de un único elemento o ente (agua, aire, áperion) pueda surgir lo que no es agua, aire o apeiron, es decir, lo no-ente?
  2. El vacío no puede tener lugar alguno en cualquier explicación sobre el origen de la realidad. Ahora bien, si esto es cierto, entonces las filosofías dualistas (como era la de los pitagóricos) dejaban de tener sentido ya que: ¿cómo postular la existencia de dos principios, separados entre sí, sin la existencia de un elemento que los delimite (vacio)?
  3. La pluralidad no puede procede de una unidad originara ya que ello implicaría que algo que no-es surge a partir de lo que es. Esto obligaría a los pluralistas, posteriores a Parménides, como Empédocles, Anaxágoras o Demócrito, a no poder dar por supuesta, sin una explicación lógica coherente, la existencia de tal pluralidad.
  4. Se acepta que todo sistema filósofico que ignore estos cánones es insostenible.
    Es evidente que tanto Empédocles como Anaxágoras manifiestan en su lenguaje un acatamiento de estos presupuestos derivados de la filosofía de Parménides. Lo mismo puede decirse de los atomistas que, aunque utilizen un método refutativo del pensamiento eleático, no dejan de ser un sistema producto de las paradojas presentes en el sistemas de Parménides. Por su lado, Diógenes de Apolonia, aún cuando revierte a la substancia única y especifica de Anaxímenes, incorpora gran parte de la doctrina de Anaxágoras y Leucipo con el objeto de defenderse de los eleatas. En definitiva, podría decirse que todos los sistemas posteriores a Parménides constituyen un deliberado intento de explicar los hallazgos de la Vía de la verdad.
     


Vida y Obra

Por lo que se refiere a su nacimiento y período de floreciento nos resulta dificil decir nada definitivo a partir de los testimonios que nos han llegado. Según Diógenes Laercio tendría 40 años cuando se fundó Turio (444 - 441 a de Cristo) y habría muerto con 60 años (404/344). Pero no todos están de acuerdo, (Diels), por lo que no podemos afirmar con seguridad más que lo siguiente: su período de mayor actividad intelectual se produjo a mediados del siglo V a de Cristo.

En cuanto a su vida, lo mismo que sucede con Pitágoras y con Heráclito, fue uno de los personajes predilectos de las historias biográficas apócrifas. Todas ellas tratan, en su mayor parte, de sus actividades políticas y sobre su muerte. Se nos dice que fue un demócrata ardiente que derribó una organización denominada los mil y que rehusó a la monarquía de su ciudad.

Estas afirmaciones, sin embargo, parecen estar en contradicción con sus propias palabras, en el Poema que escribió, ya que, de sus opiniones, cabe concluir que era más aristócrata que demócrata. Parece que, Empédocles, fue tambien un orador consumado al cual Aristóteles considera, en su diálogo perdido el Sofista, el inventor de la retórica. Gorgias habría sido su discípulo. Empédocles tuvo tambien gran fama como médico y curandero.

Por lo que se refiere a sus escritos los testimonios nos hablan acerca de dos Poemas que se titulaban Sobre la naturaleza y Purificaciones. Ambos constarían de unos 5000 versos. Diógenes Laercio dice, además, que, además de estos dos poemas, escribió una obra de 6000 versos sobre Medicina.

Aunque no se puede predecir con certeza el orden exacto de los fragmentos conservados de su obra se suele aceptar la ordenación llevada a cabo por Diels. En este contexto, muchos piensan que mientras que el primer Poema - Sobre la naturaleza - trata principalmente de aducir una explicación física del universo, y, en donde no habría cabida para el problema del alma; las Purificaciones se basarían en la creencia pitagórica de la transmigración de las almas.

De todos modos, los estudiosos modernos han resuelto de modo muy diverso el conflicto que parece existir entre los dos poemas; mientras algunos tratadistas (Zeller - Burnet) se limitan a sostener que Empédocles habría sostenido simultaneamente creencias no solo incompatibles sino tambien contradictorias; otros has argüido que los poemas deben pertenercer a dos épocas distintas de su vida. Kirk-Raven, a quienes seguimos en estos apuntes, señalan (siguiendo a Cornford) que, aunque es preferible atenerse a la primera de las opiniones, se ha hecho excesivo énfasis en el problema de la incompatibilidad.

INFLUENCIA DE PARMÉNIDES EN EL SISTEMA DE EMPÉDOCLES

Existen varios fragmentos que demuestran claramente el gran influjo que Parménides ejerció sobre Empédocles. De la lectura de algunos de ellos se deduce claramente que Empédocles no solo se acomodó a los cánones de Parménides sino que su sumisión era consciente. Es muy posible, además que tales fragmentos, además de mostrar su dependencia con Parménides, sirvieran de Introducción a su Cosmología.

Parménides había demostrado que la realidad no puede proceder de la no-realidad, ni la pluralidad de una unidad originaria. Pues bien, Empédocles, partiendo de estos mismos principios, replica a los eleatas que, según él, no existió nunca una unidad original sino más bien cuatro substancias ( pluralidad originaria ) distintas que existieron desde siempre (eternas), y, que eran : Zeus (fuego), Hera (aire), Edoneo (tierra) y Nestis (agua). { Es evidente que Empédocles presenta estas 4 raices de todas las cosas en un lenguaje mitológico, unicamente, con el objeto de hacer más comprensible su sistema a la gente común y no deberían tomarse, por tanto, al pie de la letra, los nombres de los dioses. }

Pues bien, según Empédocles, estos 4 elementos, que llenarían entre sí la totalidad del espacio y no dejarían lugar en el universo para la existencia del vacio, tendrían, en un principio, las mismas características del ser de Parménides, es decir:

  1. Serían inmoviles y entre ellos no existiría el vacío.
  2. Sería eternos, finitos, ingenitos e imperecederos.
  3. Constiturían una esfera uniforme en donde ningunos de los elementos de la realidad serían todavía distinguibles. La diferencia con Parménides consiste en que la esfera de Empédocles no es una sino plural.


Lo que sucede es que Empédocles no se quedara ahí. Obligado por el sentido común, que le hacía ver que la realidad es movil y que, en el mundo, el nacimiento y la muerte eran moneda común, Empédocles, tuvo que abordar el problema de la veracidad de los sentidos. En este contexto rechazará la pretensión parmenidea de condenarlos y, por ello, advierte a sus lectores acerca de la necesidad de hacer uso de ellos, asi como de la importancia que tiene el emplear cada sentido para su finalidad determinada.

En definitiva, Empédocles intentará, con su sistema filosófico, hacer compatible la evidencia de la veracidad de los sentidos con la aceptación de los principios establecidos por Parménides. Para ello, no tendrá más remedio que llevar a cabo lo siguiente:

  1. Reanalizar de nuevo el problema del cambio para afirmar que todos los seres se componen de los 4 elementos originarios (ser o pluralidad originaria) y que, tales seres, cuando nacen o perecen, no están pasando del ser al no-ser o viceversa, sino unicamente experimentando una combinación temporal de dichos elementos.
  2. Justificar que, para explicar el movimiento y el cambio, no llega unicamente - como hacían los milesios - con postular la existencia de la materia originaria ( causa material ) ya que ésta, según Empédocles, por sí misma, nunca podría iniciar el movimiento y el cambio. Para explicar éste, es necesario contar tambien con la existencia de una causa eficiente. Esa causa eficiente - diferente de la materia plural originaria - será, según Empédocles, el Amor y el Odio.
  3. En definitiva, tal como veremos más adelante, Empédocles, con el objetivo de hacer frente a las paradojas eleáticas, postulará la existencia de dos fuentes motrices de la realidad: la materia originaria (causa material) y el amor - odio (causa eficiente). Como causas eficientes - el amor y el odio - pondrán en movimiento, de una forma u otra, esa masa originaria plural que, en principio, estaría en reposo según los cánones establecidos por Parménides.
 

Parte 2