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Sitio Filosoifia

 

 

HERACLITO DE EFESO (570-475 A.C.)

Parte 1

Heráclito de Efeso alcanzó su madurez sobre el año 504 a de Cristo. Algunos dicen que fue discípulo de Jenófanes aunque el tono crítico, con que Heráclito lo trata, no sugiere una relación formal de maestro - discípulo. Podemos aceptar que estaba en la mitad de su vida a finales del siglo V y que su actividad filosófica más destacada había cesado hacia el año 480 a de Cristo.

Sobre la vida de Heráclito existe una gran proliferación de ficción biográfica. Diógenes nos dice que rehusó componer leyes para los efesios, prefiriendo jugar con los niños en el templo de Artemis. Muchas de las anécdotas pretendían ridiculizarle y la mayoría son producto de helenistas resentidos con aire de superioridad. Asi, por ejemplo, lo acusan de misantropía; de vegetarianismo y de hidropesía por su afirmación de que es muerte para las almas el convertirse en agua.

Se le conocia tambien por ser un oscuro propositor de enigmas y se nos transmite que esta afición le costó la vida, ya que los médicos, a los que parece criticar en una de sus máximas, no hicieron nada para salvarle. Se afirma tambien que se enterró el mismo en estiercol porque había dicho que los cadaveres valen menos que el estiercol.
De todo este anedoctario unicamente se puede aceptar como seguro lo siguiente: nació y vivió en Efeso. Procedía de una familia aristocrática y estuvo en malas relaciones con sus conciudadanos.

Timón de Fliunte, el escritor satírico del siglo III, denominó a Heráclito como enigmático (ainiktés). Esta denominación, justa sobre su estilo, dió origen, más tarde, al epíteto de el oscuro (Cicerón). Otra calificación corriente en el período romano fue la de el filósofo llorón, juicio trivial basado en su idea de que todas las cosas fluyen como ríos; (Platón, en el Crátilo (440 c) afirma que los que creen en el flujo son como gentes de catarro ), y, tambien, en la conocida atribución de melayjolía (Teofrasto) con lo que Heráclito quiso significar impulsividad y no la melaconlía entendida en su sentido posterior.


ACERCA DE SU OBRA


Los biógrafos e historiadores antiguos de filosofía supusieron que todos los presocráticos escribieron uno o más libros y, por ello, dieron por supuesto que Heráclito escribió uno, sobre el cual, Diógenes, nos dice que su titulo era: Sobre la naturaleza. Estos títulos se le asignaban normalmente a las obras escritas por aquellos a quienes Aristóteles, y los peripatéticos, denominaron como filósofos naturales y no hay porque considerarlos auténticos en todas los casos. La afirmación de que su obra estaba dividida en tres secciones ( universo - política - teología ) sugiere que Diógenes, al escribir esto, siguió una colección de sentencias, hechas en Alejandria, y que seguía un análisis estoico de las partes de la filosofía.

Diels sostiene que Heráclito no escribió un libro seguido sino que simplemente adujo una serie de opiniones cuidadosamente formuladas. Es posible que esto sea correcto ya que los fragmentos transmitidos tienen un marcado aspecto de declaración oral, expuesta de una forma concisa y chocante y, por tanto, fácil de recordar. No dan la impresión de ser extractos procedentes una redacción continúa. El único óbice a este punto es la existencia de una sentencia ( relacionada con el Lógos ) de estructura complicada, que se asemeja mucho a la introducción escrita hecha a un libro.

Por todo ello, es posible que cuando, Heráclito, adquirió fama de sabio se hiciera una colección de sus declaraciones más famosas componiéndose para ello un prólogo especial. De todas formas, las fragmentos que poseemos fueron en su mayor parte mas apotegmas verbales que partes de un tratado discursivo.

En algunos textos se sugiere tambien que Heráclito formó escuela y que sus discípulos, los heracliteos, eran adictos a la lectura de su obra. Incluso Platón y Aristóteles hablan sobre este asunto. Sin embargo esto no parece más que una conjetura ya que, a Heráclito, no se le conoce ningún seguidor destacado hasta Crátilo, contemporaneo de Platón, quien desarrolló un heracliteismo degradado, exagerando y combinando la creencia de Heráclito en la inevitabilidad del cambio.

DIFICULTADES DE INTERPRETACIÓN

Ya hemos señalado que Heráclito tenía fama de ser oscuro. Pues bien, a la propia dificultad que implica el entender sus propias citas, hay que añadir tambien los testimonios que se nos han transmitido acerca de su pensamiento.

Estos testimonios podrían resumirse de este modo:

  1. Platón y Aristóteles ( auténticos gurus de la filosofía griega ) pusieron escaso empeño en penetrar en la real significación del pensamiento de Heráclito.
    Platón menciona a Heráclito pocas veces y cuando lo hace, lo lleva a cabo de un modo humorístico e irónico, insistiendo, sobre todo, en una de sus opiniones más trillada y peor entendida, es decir, aquella que dice que todas las cosas fluyen (panta rei). Lo curioso del caso es que Platón, (según Aristóteles), estuvo influenciado, en su momento, por Crátilo (seguidor de Heráclito) y sus ideas sobre el cambio. Es evidente que, o bien Crátilo ya había adaptado a su propio pensamiento (modificándolas) tales ideas, o Platón interpretó incorrectamente la concepción de Heráclito sobre el cambio. Y es que, como veremos más adelante, para Heráclito no era tan importante la idea del cambio, como la idea anversa de la medida inherente al cambio, y, por tanto, la estabilidad subsistente.
  2. Por su parte, Aristóteles, aceptó la interpretación platónica e incluso la exageró aún más. Aristóteles ataca a Heráclito por haber negado el principio de contradicción cuando afirma que los opuestos son lo mismo. El problema es que Aristóteles no se paró a pensar que cuando Heráclito afirma ésto no quería decir que los opuestos fueran lo mismo, es decir, idénticos; sino que estaban esencialmente separados o que pertenecían a un único complejo.
  3. Por otro lado, Teofrasto, de quien depende toda la tradición doxográfica posterior, basó su interpretación de Heráclito en Aristóteles.
  4. A su vez, los estoicos deformaron aún más la versión, ya que adoptaron a Heráclito como su máxima autoridad en cuestiones físicas. Aunque es cierto que, en algunos aspectos, desarrollaron bien sus ideas, sobre todo, en lo que se refiere a su ideal de vivir de acuerdo con la naturaleza; lo cierto es que, otras veces, readaptaron sus opiniones a sus propias y especiales exigencias, como por ejemplo sucede con al atribución a Heráclito de la ecpyrosis, es decir, la consunción periódica de todo el mundo mediante el fuego.
     
 

Parte 2