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                                   Cámara Fotográfica 

En fotografía, instrumento óptico que se emplea para retratar personas u objetos o para obtener una constancia gráfica permanente de algún suceso.

Los filósofos de la antigüedad grecorromana ya mencionan un artefacto llamado en latín camera obscura, que consistía en una caja enteramente cerrada, salvo uno de sus lados, en que había un pequeño agujero por donde entraba la luz. Los objetos del exterior situados frente a este agujero proyectaban sus imágenes en posición invertida sobre la pared opuesta.

Si esta pared era una pantalla traslúcida, el observador podía ver las imágenes cubriendo su propia cabeza y la pantalla con un paño negro. En una cámara oscura del tamaño de una habitación podía el observador situarse dentro de ella y ver las imágenes proyectadas sobre un lienzo blanco.

La primera descripción detallada de una cámara oscura data del siglo XI. En el XVI las descripciones de los italianos Juan Porta y Daniel Barbaro suscitaron gran interés por este artefacto, que se empezó a usar en diversas formas con fines meramente recreativos.

Hoy se construyen cámaras oscuras en playas y parques de diversión, en forma de casetas o tiendas, en el centro de las cuales hay una mesa sobre la que se proyecta la imagen del panorama exterior, que un dispositivo de lentes y espejos recoge y refleja de modo que no resulte invertida.

La importancia de la cámara oscura surge con su aplicación a la fotografía a fines del siglo XVIII. El descubrimiento de un método para que los rayos lumínicos que formaban la imagen sobre una superficie dejasen una huella en la misma fue la iniciación de la fotografía como ciencia. El aparato utilizado para esta fijación de la imagen tomó, naturalmente, el nombre de su antecesora.

Cámaras Modernas

En la actualidad se fabrican, para uso de aficionados o de fotógrafos profesionales, cámaras de diversos tipos y estilos. Las más comunes son las de cajón, las de fuelle, las cinematográficas, las de miniatura, las ultrarrápidas y muchas otras. A pesar de tanta diversidad, poseen cuatro características comunes: objetivo, obturador y diafragma, portapelícula y caja o estuche.

El objetivo admite la luz y la enfoca sobre la película. El obturador regula el tiempo de exposición, o sea, el paso de la luz a través del objetivo o lente; y en acción coordinada con el funcionamiento del mecanismo del obturador, el diafragma regula la amplitud de la abertura por la que penetra la luz a la cámara.

El portapelícula retiene ésta en su lugar de modo que la luz admitida por el objetivo produzca una "imagen" - no visible de momento - que aparecerá al hacerse el revelado de la película. La caja aloja los diversos dispositivos y forma la cámara oscura, a la que no llega más luz que la admitida en el momento de la exposición.

El ojo humano viene a ser una cámara fotográfica de precisión. En esta última, la luz admitida por el diafragma (función similar a la del iris ocular) se enfoca sobre la película, que equivale en el caso del ojo a la retina; del mismo modo, la misión del objetivo de la cámara es análoga a la del cristalino del ojo.

El Objetivo

La obtención de una buena fotografía suele depender en gran parte del objetivo con que cuente la cámara. El vidrio de la lente deberá ser fino, de alta calidad óptica, a fin de que la imagen resulte definida y clara. El objetivo de menisco sencillo es el más simple de los que se usan en las cámaras para aficionados, ya que consta de una sola lente. Pero hay otros más complicados, como los que suelen llevar las cámaras de mayor precio, que emplean toda una sede de lentes, no siendo extraño que su número llegue a pasar de siete. Las lentes modernas para cámaras finas están recubiertas con fina capa microscópica (0,0068 mm.) de fluoruro de magnesio que contribuye a reducir la reflexión de la luz. No sólo se consigue con esto que pase mayor cantidad de luz a través de la lente, sino que, además, se logra mayor claridad y precisión en la fotografía.

Diafragma, Obturador y Dispositivo de Enfoque

Lo que en realidad se quiere dar a entender cuando se habla de un objetivo de tal o cual luminosidad es la capacidad de su lente o lentes para recoger la luz. Dicha capacidad se rige por dos factores: el diámetro de la lente y la distancia focal (del objetivo a la película). Esto último es muy importante para la transmisión de la imagen a la película, dado que la intensidad de la luz disminuye al aumentar la distancia a que se encuentra la fuente luminosa, es decir, el objetivo.

Las marcas que suelen verse en los objetivos de las cámara, por ejemplo, f/2, f/4,5, etc., indican su luminosidad. Así, f/2 significa que la distancia focal es el doble del diámetro de la abertura máxima del objetivo. Esto equivale a decir que la distancia que media entre la lente y la película es dos veces mayor que el diámetro de la abertura del objetivo cuando se enfoca éste para captar imágenes de cosas distantes. De ordinario, un objetivo f/4,5 ó mayor, es considerado rápido, teniéndose por lento uno de f/11 ó f/16, que son los usuales en las cámaras de cajón.

Habiendo luz solar brillante no es menester toda la luminosidad de un objetivo rápido; así, las cámaras que lo tienen llevan también un diafragma que permite disminuir la entrada de luz. Por consiguiente, cuando hay luz intensa, se reduce la abertura del diafragma antes de tomar la fotografía; en días sin sol, o en interiores, se abre para que admita más luz.

El término de abertura del obturador de la cámara debe ser de gran precisión y, en la mayor parte de los casos, de extraordinaria brevedad. En las cámaras de cajón el obturador suele ser una simple plaquita de metal, mientras que en las más finas está constituido, bien por una serie concéntrica de delgadas hojas de acero, movidas por un sistema de engranajes tan complicado como el mecanismo de un reloj, bien por una pantalla o cortina situada ante la película que se descorre en el momento de la exposición mediante un preciso sistema de muelles. Con tal dispositivo, en lugar de contarse con una sola velocidad para tomar instantáneas, como ocurre con las cámaras de cajón, se tienen ocho o más velocidades, que pueden variar desde un segundo hasta 1/1.000 de segundo.

De ordinario, las instantáneas que toman al aire libre los aficionados sólo requieren una velocidad del obturador de 1/50 de segundo.

Pero si el objeto que se va a fotografiar se encuentra en movimiento, habrá que aumentar considerablemente la rapidez de acción del obturador, pues de lo contrario la fotografía resultará "movida". La razón es muy sencilla: cada movimiento del objeto se reproduce en la película; en consecuencia, mientras menos tiempo permanezca abierto el obturador menos movimiento de la imagen se registrará en la película.

Hay tres factores que influyen grandemente en la eficacia con que funcione el obturador:la dirección en que el objeto se mueve en relación con la ubicación de la cámara; la

velocidad con que éste se mueve y, finalmente, la distancia a que se encuentra el objeto en el momento en que se toma la fotografía. En el primer caso es fácil comprender que se necesitaría una acción rapidísima del obturador para fotografiar de lado un automóvil en plena carrera, a su paso frente a la cámara; en cambio, la rapidez del obturador podría ser mucho menor si la fotografía se tomara de frente, esto es, cuando el vehículo avanza en dirección a la cámara. Respecto al segundo factor, es evidente la influencia que ejerce la velocidad con que se mueve el objeto, y no requiere explicación. La importancia del tercer factor, o sea la distancia, se acentúa a medida que ésta es menor. Así, por ejemplo, se podrá fotografiar con una cámara de obturador lento un avión que evolucione en el espacio, mas no en el momento del despegue o del aterrizaje, en que la distancia a que se encuentra el avión de la cámara es mucho menor.

En las cámaras más finas se logra mayor precisión en los detalles, ya sea que el objeto se encuentre cerca o lejos, mediante un dispositivo de enfoque. En cada graduación de este dispositivo sólo queda enfocada con precisión una zona determinada y bastante reducida. Así, por ejemplo, si el dispositivo ha sido graduado para un enfoque a 3 ms., la lente proyectará sobre la película una imagen más o menos bien definida únicamente de aquello que se encuentre alejado del obturador de 2,40 a 4,20 ms. Fuera de esta zona, lo demás aparecerá un tanto impreciso, es decir, fuera de foco. Sin embargo, con un diafragma iris ajustado de manera que la abertura sea más pequeña, se logra que la zona de enfoque aumente considerablemente. En el caso citado podrían cambiarse los límites a 1,80 y 6,90 ms. La amplitud de esta zona de enfoque se reduce a medida que va siendo mayor la abertura del objetivo y, también, a medida que se acorta la distancia entre el objeto y la cámara. Por ello, cuando se toman fotografías a muy corta distancia con bastante abertura del objetivo, conviene determinar con cuidado la distancia precisa a que se encuentra el objeto y regirse por ella al graduar el dispositivo de enfoque.

Algunas cámaras van provistas de telémetros acoplados a este dispositivo. Otras, entre ellas las llamadas de reflexión y las que usan los fotógrafos profesionales, cuentan con pantallas de vidrio esmerilado que permiten ver previamente la imagen que se proyectará sobre la película, a fin de cerciorarse de que se ha hecho un enfoque correcto.