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                                            Bicicleta

 

Vehículo dotado de dos ruedas iguales, la trasera impulsada por una transmisión de cadena accionada por pedales, cuyo uso se ha hecho casi universal, ya sea con fines deportivos ya como medio de locomoción. Aprender a servirse de ella requiere cierta habilidad: hay que guardar el equilibrio, lo que no se logra hasta que, a base de práctica, se aprende a contrarrestar la fuerza de la gravedad con la fuerza centrífuga y la inercia desarrolladas por la bicicleta debido al impulso que se le da con los pedales.

Tuvo origen en un invento dado a conocer en Inglaterra, en 1818, por el barón Drais de Sauerbronn, de nacionalidad alemana. El vehículo que éste introdujo recibió el nombre de draisiana. Se trataba del perfeccionamiento del invento de un fotógrafo francés, José Nicéforo Niepce, y es sin duda la verdadera precursora de la bicicleta moderna. Las dos ruedas de la draisiana se hallaban conectadas por una pieza de madera. El ciclista descansaba parte de su peso en un soporte de madera que había delante, y avanzaba impulsándose en el suelo alternadamente con ambos pies. Se guiaba el aparato con el manubrio de la rueda delantera, que estaba provista de un eje en pivote. Era un artículo costoso y, aunque se puso de moda entre las personas elegantes y amigas de novedades, no estaba al alcance de las de recursos limitados.

El interés por dicha máquina se extendió por toda Europa, mas poco después quedó olvidada.

Luego, allá por el año de 1840, un escocés llamado Kirkpatrick Macmillan obtuvo una draisiana y le puso cigüeñas en el eje de la rueda trasera.

Dichas cigüeñas las conectó mediante varillas de transmisión con los pedales del frente.

Si bien consta en los registros que Macmillan fue arrestado por conducir su vehículo con "vertiginosa velocidad" por los caminos, su invento no tuvo repercusiones. Lo que es más, otra persona obtuvo el galardón.

En el año de 1868 se comenzó a llamarlo biciclo. Posteriormente se adoptó el término bicicleta. En 1865 el francés Pedro Lallement puso cigüeñas y pedales en la rueda anterior de un velocípedo muy similar a la draisiana.

La Bicicleta "Ordinaria"

Poco después apareció la bicicleta llamada "ordinaria", que constituía un nuevo tipo. En su curso evolutivo la rueda delantera, originalmente del mismo tamaño que la rueda posterior, se hizo más y más grande. Esto significaba que con una vuelta de los pedales, fijos al eje de dicha rueda, el avance de la bicicleta era mucho mayor. En algunos modelos el diámetro de la rueda del frente era de 1,50 m. o más, mientras que el de la trasera era sólo de unos 30 cms. El ciclista se hallaba encaramado en un asiento alto, instalado sobre la rueda delantera, y salía a menudo disparado por encima del manubrio.

Esto se debía al poco peso de la rueda trasera, que no era suficiente para dar estabilidad del vehículo.

Bicicletas más seguras

Con la aspiración de hacer menos peligroso el ciclismo se construyó en los E.U.A. una bicicleta a la que se llamó Star. La propulsión se ejercía por medio de una rueda trasera de gran tamaño, mientras la delantera era pequeña y se empleaba únicamente para darle dirección. Con todo, no desaparecieron totalmente los peligros hasta fabricarse en 1885 la llamada "bicicleta de seguridad", en la que las dos ruedas eran del mismo tamaño y el sillín estaba situado ligeramente hacia adelante con relación a la rueda posterior. Los pedales se hallaban unidos al cuadro de un modo apropiado y la fuerza se trasmitía de los pedales a la rueda trasera por medio de una serie de dientes y de una cadena.

Mediante el aumento del diámetro de la rueda dentada de los pedales, de manera que excediera al correspondiente a la rueda de la cadena instalada en la rueda trasera de la bicicleta, se logró que ésta avanzara con cada vuelta de los pedales tanto como si se contara con una enorme rueda delantera.

A estos cambios básicos siguieron rápidamente otros: en 1888, J. B. Dunlop, cirujano irlandés, obtuvo la patente de llantas neumáticas. Es interesante observar que varias invenciones hechas para mejorar la bicicleta contribuyeron a hacer posible el automóvil.

Entre estos inventos se cuentan los engranajes variables, la rueda libre y el freno de pedal.

Los engranajes variables se comportan de modo similar a los cambios de velocidad de los automóviles y se regulan por medio de una palanca en el manubrio. Se usan mucho en Europa, particularmente en regiones montañosas. Tienen la ventaja de que el ciclista puede utilizar los engranajes de baja velocidad para subir pendientes, o como freno en fuertes declives.

El mecanismo de rueda libre es similar al del automóvil. El freno de pedal permite la marcha en vacío o de rueda libre cuando la bicicleta avanza, sin pedalear, a cierta velocidad.

Al comenzar a mover los pedales en retroceso se presiona tina zapata contra el tambor del freno, con lo cual se disminuye la velocidad.

El ciclismo no tardó en convertirse en el deporte favorito de todas las clases sociales.

También se hizo popular la bicicleta tándem, con dos o más sillines, uno detrás del otro, en que se sentaban varias personas y pedaleaban a la vez. En todas partes se fundaron clubes de ciclismo y se organizaron diversas competencias.

En 1900, E. Hale estableció un récord de resistencia al recorrer 52.286 kms. en 313 días. Y un ciclista francés, en 1928, recorrió en una prueba, realizada en París, 124 kms.

en una hora. Hay que considerar, sin embargo, que esta hazaña se realizó en una pista especial y detrás de un automóvil que rompía la resistencia del aire. Con el advenimiento del automóvil desapareció en algunos países el interés por el ciclismo, pero retomó posteriormente. Cuando se limitó el uso del automóvil, con motivo de la segunda guerra mundial, hubo una demanda sin igual de bicicletas.

Las carreras en que participan ciclistas profesionales generalmente despiertan gran interés y atraen a numeroso público.

                            

 

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