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¿Qué puedo decir
del Colegio de Abogados local, al que como Vicepresidente contribuí sustancialmente a modernizar, dotándolo
de un bar estilo inglés, de computadoras y de Convenios para acceder a la Jurisprudencia local y a las notificaciones
diarias, y tan mal me agradeció, no defendiéndome ante una campaña política infundada,
promovida contra mí tan sólo por haber sido honrado como Asesor de la Provincia en un tema crucial,
mediante un Decreto que luego el propio Colegio debió reconocer mediante Dictamen que era perfectamente
válido? ¿Y qué puedo decir de sus directivos, a algunos de los cuales contribuí a encumbrar
tan sólo para que luego se volcasen en mi contra?. Gracias a ellos pude predicar con el ejemplo, renunciar
y no cobrar un peso, lo que dudo alguno de quienes me atacara hubiera hecho en mi lugar.-
De cualquier forma, como me
considero por encima de pueblerinas cuestiones de envidias y miserias humanas en una pequeña Provincia del
tercer mundo, teniendo en cuenta además que uno de mis hermanos prestigia ahora generosamente con su actuación
a dicha Institución, y puesto que allí figura un Padrón (desactualizado por cierto) de los
abogados de Tucumán, decidí incluir una mención a este cuerpo al que pertenecía, y
que actualmente no goza en absoluto de mis simpatías.-
Sea esta mi contribución
en beneficio de los Abogados locales, que tantas muestras de solidaridad me dieron, y no al Colegio que los nuclea
ni a sus grupos directivos, que salvo honrosas excepciones -entre las cuales en primer lugar mi hermano- no estuvieron
a la altura de las circunstancias.-
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